Scielo RSS <![CDATA[Revista argentina de endocrinología y metabolismo]]> http://www.scielo.org.ar/rss.php?pid=1851-303420150001&lang=en vol. 52 num. 1 lang. en <![CDATA[SciELO Logo]]> http://www.scielo.org.ar/img/en/fbpelogp.gif http://www.scielo.org.ar <![CDATA[El descubrimiento de la diabetes pancreática]]> http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-30342015000100001&lng=en&nrm=iso&tlng=en The production of diabetes after total pancreatectomy in the dog by von Mering and Minkowski was one of the greatest advances of the experimental medicine, that demostrated the internal secretion of the pancreas and led to the discovery of insulin. Diabetes was an unexpected finding in the course of experiments planned for the study of the intestinal absorption of fats. The hazard favored men well prepared, that were active in diabetic research. The real history of the events was unknown until recently and a lot of fantastic stories were widespread. The present publication of a personal letter of Minkowski, in German, accompanied by the Spanish translation (the English translation appeared in Diabetes, 1952, 1, 112-116, but not the german text), explains clearly the truth abouth these facts. Rev Argent Endocrinol Metab 52:2-7, 2015 <![CDATA[Correlation between Osteocalcin, Insulin Resistance, Insulin Sensitivity and Carbohydrate Metabolism in an Elderly Population with Metabolic Syndrome]]> http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-30342015000100002&lng=en&nrm=iso&tlng=en Introducción: Recientemente han surgido nuevas evidencias que relacionan el metabolismo óseo con el energético. La osteocalcina es una proteína de la matriz ósea no colágena, sintetizada por los osteoblastos que modula localmente la mineralización ósea, tradicionalmente usada como marcador de formación ósea. Se ha demostrado tanto en modelos "in vitro" como en animales de experimentación que la osteocalcina tiene acción hormonal. Esta proteína tiene la propiedad de regular la insulinosensibilidad, la insulinosecreción y la proliferación de las células beta pancreáticas. Objetivo: Evaluar la existencia de correlación entre los niveles de osteocalcina sérica y marcadores de insulinorresistencia (IR) e insulinosensibilidad en una población de adultos mayores con síndrome metabólico. Material y métodos: En nuestro estudio prospectivo se incluyeron 88 pacientes (68 % mujeres, 32 % hombres, media de edad 73 ± 6 y 74 ± 6 años respectivamente) que concurrieron a los consultorios externos del servicio de Endocrinología y Metabolismo del hospital Dr. César Milstein. Todos cumplían con los criterios diagnósticos de síndrome metabólico del año 2009 de la Federación Internacional de Diabetes (IDF). Se midieron: osteocalcina sérica, hemoglobina glicosilada (HbA1c), HDL y triglicéridos (TG). Se calcularon QUICKI (Quantitative Insulin Sensivity Check Index) y el índice TG/HDL. Resultados: Los niveles de osteocalcina sérica se asociaron positivamente con HDL (r = 0,213, p = 0,05) y QUICKI (r = 0,212, p = 0,05) e inversamente con TG (r = -0,218, p < 0,05), con el índice TG/HDL (r = -0,217, p < 0,05) y con HbA1c (r = -0,253, p < 0,05). Conclusiones: Nuestro estudio mostró que en adultos mayores con sindrome metabólico, los niveles de osteocalcina reducidos se asociaron con un aumento en los índices de insulinorresistencia, una disminución de los de insulinosensibilidad y un peor control metabólico. Rev Argent Endocrinol Metab 52:8-13, 2015 Los autores no poseen conflictos de interés.<hr/>Introduction: In recent years there has been increasing evidence about the relationship between bone and energy metabolism. Osteocalcin is a non-collagenous bone matrix protein synthesized by osteoblasts that locally modulates bone mineralization and is traditionally used as a bone formation marker. Osteocalcin has been shown to have hormonal actions both in in vitro models and in experimental animals. This hormone has the property of regulating insulin secretion and insulin sensitivity as well as beta pancreatic cell proliferation. Aim: To evaluate the existence of correlation between serum osteocalcin levels, insulin resistance and insulin sensitivity markers in an elderly population with metabolic syndrome. Material and methods: Eighty-eight elderly patients were included in our prospective study (68 % women, mean age 73 ± 6 ; 32 % men, mean age 74 ± 6). They attended the outpatient Endocrinology and Metabo­lism service at Dr. César Milstein Hospital and met the International Diabetes Federation (IDF) criteria of metabolic syndrome. Serum Osteocalcin, Glycated haemoglobin (HbA1c), HDL and Triglycerides (TG) were measured. QUICKI and TG/HDL index were calculated. Results: Serum osteocalcin levels were positively associated with HDL (r = 0.213, p = 0.05) and QUICKI (r = 0.212, p = 0.05), and inversely associated with TG (r = -0.218, p < 0.05), TG/HDL index (r = -0.217, p < 0.05) and HbA1c (r = -0.253, p < 0.05). Conclusions: Our study showed that in elderly patients with metabolic syndrome, reduced osteocalcin levels were associated with increased insulin sensitivity, decreased insulin resistance indexes and impaired metabolic control. Rev Argent Endocrinol Metab 52:8-13, 2015 No financial conflicts of interest exist. <![CDATA[Analysis of Clinical and Ultrasound Features of Thyroid Nodules With Bethesda III Cytology and their Evolution]]> http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-30342015000100003&lng=en&nrm=iso&tlng=en Introducción: Desde la implementación de la clasificación citológica de los nódulos tiroideos por el sistema Bethesda en 6 categorías, el grupo Bethesda III (BIII) es el que genera más controversias en cuanto a la conducta de seguimiento. Según la literatura corresponden a esta categoría entre el 4 y 20 % de los nódulos punzados y conllevan un riesgo de malignidad del 5-15 %. Objetivo: Determinar características clínicas y ecográficas de los nódulos tiroideos clasificados como BIII en nuestra población y analizar su evolución en el tiempo. Materiales y Métodos: Estudio descriptivo de todos los pacientes enviados a PAAF bajo guía ecográfica que resultaron BIII, entre febrero 2011 y diciembre 2013. Se describieron las características clínicas y ecográficas de dichos nódulos y su evolución. La mediana de seguimiento fue 24 meses (rango: 2 a 35 meses). Resultados: Fueron punzados 945 nódulos de 784 pacientes. Se clasificaron como BIII 85 nódulos (8,99 %) de 72 pacientes (69 mujeres y 3 varones), con una media de edad de 71,1 ±7,1 años. La mediana del diáme­tro mayor de los nódulos fue 18 mm (9 a 54 mm). El 76,1 % de los nódulos fueron sólidos, el 22,5 % mixtos y en 1 caso espongiforme. Según el patrón ecográfico: 36,7 % eran hipoecoicos, 54,4 % isoecoicos y 8,9 % hiperecoicos. El 8,33 % presentó microcalcificaciones y el 9,9 % márgenes irregulares. El 39,43 % presentó vascularización periférica, 4,23 % central y 56,34 % mixta. Evolución: De los 72 pacientes, 9 (12,1 %) se perdieron en el seguimiento, a 56 (77,8 %) se los siguió clínica y ecográficamente, y en 7 pacientes (9,7 %) se tomó conducta quirúrgica basándose en criterios clínicos y ecográficos sospechosos de malignidad, o por antecedentes familiares positivos, resultando 3 con carcinoma papilar (CP), y 4 con patología benigna. Durante el seguimiento, Fueron repunzados 40 nódulos de 35 pacientes (48,6 %) que resultaron: 2 BI, 23 BII, 14 BIII y 1 BV. De los 14 nódulos con segunda punción BIII, se operaron 7, 1 CP y 6 patología benigna. El nódulo BV resultó un CP a su cirugía. En total, fueron operados 16 pacientes con BIII (22,2 %) (7 de inicio y 8 luego de la segunda PAAF y 1 en el seguimiento clínico ecográfico), de los cuales 5 (31,25 %) resultaron CP y 11 (68,75 %) patología tiroidea benigna. Conclusión: Si bien para los nódulos tiroideos con categoría BIII se recomienda generalmente una repunción, en nuestra experiencia el hallazgo de características clínicas y ecográficas sospechosas de malignidad y/o antecedentes familiares de cáncer de tiroides permitiría en algunos pacientes optar por la cirugía tiroidea desde el inicio. Rev Argent Endocrinol Metab 52:14-21, 2015 Los autores declaran no poseer conflictos de interés.<hr/>Background: Since the implementation of the Bethesda System for cytology classification of thyroid nodules into 6 categories, the Bethesda III group (B III) has been the most controversial as regards follow-up management. Reported data shows that about 4 to 20 % of all biopsied nodules belong to this category, with the risk of malignancy being 5 to 15 %. Objective: To determine clinical and sonographic features of thyroid nodules classified as BIII in our population and analyze their evolution over time. Methods: We determined the clinical and ultrasonographic (US) features of all patients who had undergone fine needle aspiration biopsy (FNAB) in 2011-2013 at our Institution for Retirees and Pensioners. Descriptive study of all patients with nodules classified as BIII with a median follow-up time of 24 months (2 to 35 months). Results: Out of 945 nodules from 784 patients biopsied (age, mean ± SD:71.1±7.1 years), 85 (8.99 %) were classified as BIII. Six patients had received neck radiation, and 5 reported family history of thyroid cancer. The median (range) largest diameter of nodules was 18 mm (9-54 mm). Fifty-four nodules (76.1 %) were solid, 16 (22.5 %) mixed, and 1 spongiform. Based on echogenicity, 36.7 % were hypoechoic, 54.4 % isoechoic and 8.9 % hyperechoic. Twenty-two nodules (25.88 %) were taller than wider, 8.33 % had microcalcifications and 9.9 % had irregular margins. At Doppler evaluation, 39.43 % of nodules had peripheral vascularity, 4.23 % showed central vascularity and 56.34 % had mixed vascularity. In 7 out of 72 patients with BIII classification, surgery was indicated at the start based on suspicious clinical and US findings for malignancy, or family history of thyroid cancer. Out of these 7 patients, 3 were found to have papillary carcinoma (PTC), 1 follicular adenoma (FA), 1 colloid goiter (CG), 1 adenomatous nodule (AN) and 1 chronic lymphocytic thyroiditis (CLT). As regards the follow-up and evolution of the rest of the group, 9 were lost, 21 remained in observation and 35 (48.6 %) with 40 nodules underwent a second FNAB, with the following results: 2 BI, 23 BII, 14 BIII and 1 BV. Out of 14 nodules confirmed as BIII on repeat FNAB, 7 were operated on, resulting in: 2 CLT, 3 CG, 1 FA and 1 PTC. The BV nodule proved to be PTC. A total of 16 patients with BIII nodules underwent surgery (7 initially, 8 after a second FNAB, and 1 during clinical and US follow-up) and 5 (31.25 %) were PTC while 11 (68.75 %) were benign. Conclusion: Even though BIII thyroid nodules generally require a second FNAB, in our experience clinical and US findings suspicious for malignancy, or family history of thyroid cancer could allow some patients to be offered surgery at initial presentation. Rev Argent Endocrinol Metab 52:14-21, 2015 No financial conflicts of interest exist. <![CDATA[Gynecomastia: Clinical and Ethiological Aspects. Retrospective, Multicenter Study]]> http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-30342015000100004&lng=en&nrm=iso&tlng=en La ginecomastia es el agrandamiento benigno del tejido mamario en el varón. Es una causa frecuente de consulta que produce ansiedad e incomodidad y puede ser la expresión clínica de una enfermedad relevante. Objetivos: 1) Evaluar las características de presentación de la ginecomastia y el perfil bioquímico; 2) Evaluar la etiología de la ginecomastia en la población estudiada. Material y Métodos: Estudio retrospectivo, multicéntrico. Se evaluaron las historias clínicas de 220 varones (18-85 años) con diagnóstico clínico y por imágenes de ginecomastia, con evaluación bioquímica completa. Resultados: Se observó mayor prevalencia entre 21-30 años de edad (n = 66; 30 %). La mayoría consultó en forma espontánea (77,7 %); el resto fue derivado por otras especialidades. Principales motivos de consulta: razones estéticas (70,4 %) y dolor (27,3 %). El 23,2 % tenía antecedente de ginecomastia puberal. El tiempo de evolución previo a la consulta fue muy variable: 1 mes a 40 años. Examen físico: 122 pacientes (55,4 %) presentaron ginecomastia bilateral y 98 (44,6 %) unilateral (54,1 % izquierda y 45,9 % derecha). El 44,8 % presentó sobrepeso y 22,4 % obesidad. En 29,1 % se constató dolor mamario al examen. Un paciente (con macroprolactinoma) presentó secreción mamaria espontánea y 3 pacientes secreción mamaria provocada. Etiología: la ginecomastia idiopática fue la más frecuente (49,1 %) y de las causas secundarias, el consumo de anabólicos. Se constató un 10 % de pacientes con hipoandrogenismo, 16,4 % con hiperprolactinemia y 10,5 % con hiperestrogenemia. En 6 casos coexistieron 2 causas (total 226 causas). No se hallaron marcadores oncológicos elevados. En los < 40 años las causas más frecuentes fueron uso de anabólicos y ginecomastia puberal persistente; y en los &gt; 40 años fueron hipogonadismo y consumo de fármacos. Los pacientes con ginecomastia bilateral tuvieron mayor tiempo de evolución, mayor IMC y menores niveles de TT versus ginecomastia unilateral. Realizaron ecografía el 83,2 %, mamografía el 43,6 % y ambas el 28,2 % de los pacientes. Conclusiones: Los pacientes con ginecomastia consultaron más frecuentemente por razones estéticas y secundariamente por dolor mamario. La detección de galactorrea fue rara. La causa más frecuente de ginecomastia fue idiopática en todos los grupos etarios, le siguieron en frecuencia la ginecomastia puberal persistente y por anabólicos en menores de 40 años, y por fármacos e hipogonadismo en mayores de 40 años. Rev Argent Endocrinol Metab 52:22-28, 2015<hr/>Gynecomastia is a benign enlargement of breast tissue in men. It occurs physiologically in three stages of life: newborns, pubescent boys and older adults. It is a frequent reason for consulting and -though generally benign- it produces anxiety and discomfort. It is important to differentiate between the asymptomatic presence of palpable breast tissue, which is of little clinical relevance, and a recent onset breast enlargement usually associated with pain and swelling, which can be a sign of illness or pharmacological impact. Aims: To evaluate the presenting features (symptoms, duration, laterality, etc.) and biochemical profile of gynecomastia; to assess the etiology of gynecomastia in the study population. Methods: Retrospective, multicenter study. We evaluated the medical records of 220 men aged 18-85 years (average age 33 years: median 39.5 ± 19.6 years) with imaging and clinical diagnosis of gynecomastia who had undergone biochemical assessment. The consultation period was from May 2002 to June 2013. The following data was assessed: breast pain, duration of gynecomastia, sexual function, galactorrhea, weight change, habits (alcohol, drug addiction, anabolic steroids), history of pubertal gynecomastia, use of medication and family history of gynecomastia. Physical examination: weight, height, body mass index (BMI), breast and gonadal examination. Laboratory: total testosterone (TT), bioavailable testosterone (Bio-T), estradiol (E2), luteinizing hormone, follicle stimulating hormone, prolactin, thyrotropin, alpha fetoprotein, β subunit of human chorionic gonadotropin and carcinoembryonic antigen. For hormonal abnormalities, each site’s reference values were considered. In all patients, gynecomastia was confirmed by ultrasound and / or mammography. Results: A higher prevalence of gynecomastia is observed in the age range between 21 and 30 years (n = 66; 30 %). Most patients presented spontaneously (77.7 %); the rest were referred from other specialties. The most frequent reasons for consultation were aesthetic reasons (70.4 %) and breast pain (27.3 %). Twenty-three point two percent of subjects had a history of pubertal gynecomastia. Evolution time prior to consultation was highly variable (1 month to 40 years). On physical examination, 122 patients (55.4 %) had bilateral and 98 patients (44.6 %) had unilateral gynecomastia (54.1 % left and 45.9 % right); 44.8 % were overweight and 22.4 % were obese. BMI: 27.2 ± 4.3 kg/m2. In 29.1 % of patients breast pain was identified on medical examination. One patient (with macroprolactinoma) had spontaneous galactorrhea and in 3 patients mammary secretion was found on physical examination. Gonadal examination was performed in 147 patients, 126 had normal testicular volume, 10 had bilateral hypotrophy, 7 had unilateral hypotrophy and 4 unilateral absence of the testis. Idiopathic gynecomastia was the most common etiology (47.8 %). The most relevant secondary cause of gynecomastia was anabolic steroids consumption (14.1 %). In 6 cases two causes coexisted (total: 226 causes). Elevated cancer markers were not found in any of the cases. If we divide the population into patients younger and older than 40, in the former the most common second­ary causes were the use of anabolic steroids and persistent pubertal gynecomastia, while in patients older than 40, they were hypogonadism and medical drug use. Patients with bilateral gynecomastia had a longer history of gynecomastia: 3.4 ± 5.7 versus 1.4 ± 1.9 years (p = 0.0004); higher BMI: 28.4 ± 4.4 versus 25.5 ± 3.5 kg/m2 (p < 0.0001) and lower TT levels: 4.7 ± 2.0 versus 5.4 ± 1.9 ng/ml (p=0.019) than patients with unilateral gynecomastia, respectively. A negative correlation between BMI and TT was found (r= -0.38, p< 0.0001). No correlation between BMI and E2 and between BMI and bio-T was found. Ultrasound was used in 83.2 % of patients and mammography in 43.6 % (both 28.2 %). Conclusions: Patients with gynecomastia consulted more often for aesthetic reasons and secondarily for breast pain. Detection of galactorrhea was rare. Gonadal examination was normal in most patients and 66.7 % were overweight or obese. Just over half of the patients presented with bilateral gynecomastia and compared with cases of unilateral gynecomastia, they had a longer history of disease, higher BMI and lower TT levels. The most common cause of gynecomastia was idiopathic in all age groups. Persistent pubertal gynecomastia and anabolic steroids consumption were frequent in patients younger than 40 years, and medical drug use and hypogonadism in patients over 40. The presence of gynecomastia may be the expression of an underlying and clinically relevant disease. This highlights the need for an adequate and complete clinical, biochemical and imaging assessment in these patients. Rev Argent Endocrinol Metab 52:22-28, 2015 No financial conflicts of interest exist. <![CDATA[Simultaneous Association of Pituitary Adenoma and Meningioma: Report of Three Cases]]> http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-30342015000100005&lng=en&nrm=iso&tlng=en Los adenomas hipofisarios comprenden el 90 % de los tumores de la región selar y los meningiomas el 15-25 % de todas las neoplasias intracraneales. La asociación simultánea de ambos tumores sin el antecedente de radioterapia cerebral es muy poco frecuente de observar. Presentamos 3 casos que corresponden a un elevado porcentaje en nuesta institución del 3,2 % de adenoma hipofisario asociado simultáneamente con meningioma, el primero de ellos fue una enfermedad de Cushing asociado a meningioma angiomatoso de fosa posterior, el segundo un adenoma no funcionante con meningioma también de la fosa posterior y el tercero una acromegalia con un meningioma metaplásico frontal y agenesia de arteria carótida interna derecha. Todos fueron intervenidos quirúrgicamente, los dos primeros en dos tiempos y el tercero en el mismo acto quirúrgico y en todos se determinó la patología de ambos tumores. No se consignaron más complicaciones durante la cirugía o el posoperatorio y durante el seguimiento alejado no se observaron recidivas de los tumores involucrados. Rev Argent Endocrinol Metab 52:29-34, 2015 Los autores declaran no poseer conflictos de interés.<hr/>Ninety percent of tumors of the sellar region are pituitary adenomas; and meningiomas account for 15-25 % of all intracranial neoplasms. A simultaneous association of both tumors without a history of brain radiotherapy is rarely observed. We report 3 cases of pituitary adenoma simultaneously associated with meningioma that constitute a high rate of 3.2 % at our private institution: the first one was Cushing’s disease associated with an angiomatous meningioma of the posterior fossa; the second was a nonfunctioning pituitary adenoma with a meningioma of the posterior fossa and the third one was an acromegaly associated with a frontal metaplastic meningioma and agenesis of the right internal carotid artery. All patients underwent surgery; in the first 2 patients, tumors were removed in 2 consecutive operations and in the third one, in the same surgical procedure. All tumors were confirmed in pathology reports. No further complications were recorded during or after surgery and no recurrence of the tumors involved was observed during follow-up. Rev Argent Endocrinol Metab 52:29-34 2015 No financial conflicts of interest exist. <![CDATA[Epigenetics and Metabolic Syndrome]]> http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-30342015000100006&lng=en&nrm=iso&tlng=en La epigenética puede definirse como los cambios estables y heredables en la expresión génica, que no son producidos por cambios en la secuencia del ADN. Las modificaciones epigenéticas más estudiadas son la metilación del ADN y las modificaciones postraduccionales de histonas. Estas podrían explicar cómo factores ambientales, nutricionales y otros, contribuyen a la modulación de la expresión de genes y al desarrollo de distintas enfermedades. El síndrome metabólico está definido por la presencia de obesidad, fundamentalmente central, hipertensión, diabetes, dislipemia, y un estado protrombótico y proinflamatorio, que son factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. La genética de estas enfermedades es compleja, y es sabido que tanto factores genéticos de susceptibilidad o resistencia, como factores ambientales contribuyen al desarrollo de este síndrome. Nuestro grupo ha estudiado la participación de las modificaciones epigenéticas en la fisio­patología del síndrome metabólico. Ellas podrían tener un rol importante no solo en el desarrollo de estas enfermedades en la vida adulta, sino predisponer al individuo desde desarrollo prenatal. En esta revisión describimos las principales modificaciones epigenéticas, y a través de nuestros hallazgos cómo sería su papel en el desarrollo del síndrome metabólico. Conocer cómo participarían las modificaciones epigenéticas en estas enfermedades, no solo permitirá mejorar el tratamiento de las mismas, sino establecer medidas preventivas desde la gestación. Rev Argent Endocrinol Metab 52:35-44, 2015 Los autores declaran no poseer conflictos de interés.<hr/>Epigenetics can be defined as stable and heritable changes in gene expression that are not produced by changes in DNA sequence. The most studied epigenetic modifications are DNA methylation and histone post-translational modifications. Epigenetic modifications might explain how environmental, nutritional and others factors contribute to the modulation of gene expression and the development of different diseases. Metabolic syndrome is defined by the presence of mainly central obesity, hypertension, diabetes, dyslipidemia, and a prothrombotic and proinflammatory state, which are risk factors for cardiovascular disease. The genetic factors of these diseases are complex, and it is known that genetic susceptibility or resistance backgrounds as well as environmental factors contribute to the development of this syndrome. We have studied the in­volvement of epigenetic modifications in the pathophysiology of metabolic syndrome. These modifications might play an important role in the development of these diseases in adulthood, and according to our results, they might also predispose an individual from prenatal life. In this review, we describe the main epigenetic modifications, and which could be their role in the development of metabolic syndrome. Understanding how epigenetic modifications act in these diseases could not only help to identify new avenues of treatment but also to establish preventive measures from gestation. Rev Argent Endocrinol Metab 52:35-44, 2015 No financial conflicts of interest exist.