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Revista argentina de endocrinología y metabolismo

versión On-line ISSN 1851-3034

Rev. argent. endocrinol. metab. v.44 n.3 Ciudad Autónoma de Buenos Aires jul./sep. 2007

 

Mesa 2:
Terapia hormonal de reemplazo en mujeres
*

Carlos Allami, Graciela Arébalo de Cross, Susana Leiderman, Miriam Llano (en representación del Panel de Expertos).

*Segundo Consenso Argentino sobre patologías endocrinológicas. Buenos Aires, 10 al 12 de agosto de 2007.
Patología gonadal femenina y masculina.

Coordinador: Dr. Oscar A. Levalle

Panel de expertos:
Carlos Allami, Buenos Aires
Sergio Aszpis, Buenos Aires
Susana Belli, Buenos Aires
Graciela A. De Cross, Buenos Aires
Pablo Knoblovits, Buenos Aires
Susana Leiderman, Buenos Aires
Oscar Levalle, Buenos Aires
Miriam Llano, Buenos Aires
Alberto Nagelberg, Buenos Aires
Néstor Pacenza, Buenos Aires
Ester Pardes, Buenos Aires
Marcelo Rodríguez, Córdoba
Laura Schreier, Buenos Aires

Tratamiento en mujeres premenopáusicas con patología ovárica o hipotálamo-hipofisaria o con falla ovárica precoz
El tratamiento de la falla ovárica varía según la etiología y la edad de la paciente y cursa habitualmente con un estado hipoestrogénico e hipergonadotrófico.
En la paciente con amenorrea primaria, la terapia hormonal de reemplazo (THR) debe cumplir los siguientes objetivos:
- remedar los cambios fisiológicos
- permitir el crecimiento normal
- inducir y mantener el sangrado periódico
- favorecer la maduración ósea y el logro del pico de masa ósea
- iniciar y mantener el crecimiento de las células cerebrales
- permitir el bienestar psicosexual
El estrógeno en dosis bajas favorece el crecimiento longitudinal, pero en dosis elevadas lo inhibe. Para obtener el pico de masa ósea, se sugiere comenzar la THR a los 12 años de edad ósea, y extenderla durante dos años con bajas dosis (0,300 mg de estrógenos equinos conjugados (EEC) o 0,5 mg de estradiol).
Los criterios para incrementar las dosis de estrógenos e inducir la menarca mediante el agregado de progestágenos, estableciendo ciclos menstruales regulares, serán: mamas estadio 3 de Tanner, edad ósea 15 años, relación ecográfica cuerpo/cuello uterino 3/1.
Las dosis habituales de mantenimiento serán 0,625 a 1,25 mg/día de EEC o 1 a 2 mg/día de estradiol, asociado con progesterona micronizada en dosis de 100 a 200 mg/día durante 10 ó 12 días del ciclo, de acuerdo a la respuesta clínica. Eventualmente, se podrá indicar la asociación de valerianato de estradiol 2 mg y levonorgestrel 0,2 mg.
Cuando la falla se presenta como trastornos del ciclo menstrual o amenorrea secundaria, las pacientes pueden presentar síntomas climatéricos. De acuerdo al motivo de consulta, el tratamiento se orientará a paliar los síntomas de hipoestrogenismo, prevenir sus consecuencias a largo plazo y favorecer la ciclicidad menstrual.
Si la THR se mantuviera crónicamente, debiera hacerse hasta la edad menopáusica promedio. La extensión por más tiempo es aún controvertida.
En cuanto a la búsqueda de fertilidad, las mujeres con falla ovárica precoz de origen autoinmune presentan un 5 a 10% de posibilidades de lograr gestación espontánea.
En el caso de pacientes con falla ovárica precoz secundaria a tratamientos con quimio o radioterapia, la recuperación de la función gonadal dependerá de la edad, dosis y tiempo del tratamiento. La criopreservación de tejido ovárico previo a tratamientos gonadotóxicos está siendo investigada como una alternativa, aunque podría existir un riesgo de autotransplante de células neoplásicas. En relación con la mayor expectativa de vida lograda con tratamientos oncológicos, se ha propuesto la posibilidad de proteger a la gónada con análogos de GnRH previo al tratamiento citostático.
Para aquellas pacientes con falla ovárica definitiva, la donación de óvulos con fertilización in vitro y la transferencia posterior de embriones se considera el tratamiento de elección. Otras terapias con gonadotrofinas, estrógenos, anticonceptivos orales, clomifeno o glucocorticoides -en el caso de falla ovárica autoinmune-, no han demostrado mejoría significativa en ovulación ni embarazos.
En aquellas mujeres con hipogonadismo hipogonadotrófico de origen orgánico, deberá realizarse el tratamiento etiológico correspondiente, sea éste farmacológico o quirúrgico. Si, a pesar de ello, no lograran recuperar su ciclo menstrual, se considerará la aplicación de los mismos criterios de sustitución hormonal antes descriptos.
La patología hipotálamo-hipofisaria funcional sugiere la conveniencia de indicaciones específicas como cambios de hábitos de vida, alimentación, actividad física, etc. En caso de no revertir la sintomatología con estas medidas en 6 a 12 meses, se deberían considerar iguales criterios de sustitución hormonal que los antes descriptos.

Terapia hormonal de reemplazo en la posmenopausia sintomática: indicaciones, esquemas terapéuticos, alternativas medicamentosas
Hasta el año 2002, las indicaciones para el tratamiento hormonal de reemplazo (THR) eran la osteoporosis, el síndrome climatérico y la prevención del riesgo cardiovascular, accidente cerebrovascular (ACV) y la demencia. A partir de la publicación del WHI estas indicaciones se restringieron, ya que la THR no demostró eficacia para la prevención de enfermedad cardiovascular, ACV ni trastornos neurológicos como Alzheimer.
Desarrollaremos, en base a algunas preguntas básicas, los puntos salientes en relación con la actualidad de la THR.

1. ¿A quién indicarle THR?
Se podrá indicar a las pacientes portadoras de síntomas vasomotores moderados o severos, asociados o no con osteoporosis.

2. ¿Cómo implementar el tratamiento?
Se podrá implementar con la administración de estrógenos sólos o asociados a progestágenos y eventualmente a andrógenos. La indicación de estrógenos sólos es adecuada para las pacientes sin útero, excepto que presenten antecedentes quirúrgicos de endometriosis, cáncer de endometrio de bajo grado, hipertrigliceridemia o epilepsia, en cuyo caso siempre deberá asociarse con progestágenos. En las pacientes ooforectomizadas, eventualmente, se asociará terapia androgénica de acuerdo a las consideraciones del punto c.

3. ¿Cuáles son las drogas disponibles, vías, dosis y formas de administración?

Recomendaciones:
• La elección de EEC será preferible en pacientes con antecedentes de endometrios reactivos o hiperplásicos.
• La vía transdérmica será apropiada para aquellas pacientes con enfermedades hepáticas, hipertrigliceridemia o diabetes.
• Las dosis ultrabajas, de elección en pacientes añosas, podrán indicarse sin oposición progestacional, con controles endometriales periódicos.

En cuanto a los progestágenos, la elección será:
• Progesterona micronizada (VO o vaginal): en alteraciones metabólicas e hipertensión arterial.
• Noretisterona (VO, TD): en pacientes con osteoporosis, deseo sexual hipoactivo, hiperreactividad endometrial y sangrado disfuncional.
• Drospirenona (VO, dosis disponible 2 mg): en hipertensión arterial, por su efecto antimineralocorticoideo, y en pacientes con hiperandrogenismo.
• Acetato de medroxiprogesterona (VO): se desaconseja actualmente su uso a la luz de los importantes efectos metabólicos y sobre la coagulación.

4. ¿Cuáles son los esquemas terapéuticos?
a- Esquema continuo: en aquellas pacientes que no desean deprivaciones. Se sugiere indicar luego de cumplido el primer año de amenorrea, con el fin de disminuir el riesgo de sangrado.
b- Esquema cíclico mensual: se sugiere indicar en aquellas pacientes que desean seguir con deprivaciones periódicas, en la menopausia temprana.
c- Esquema cíclico bimestral o trimestral: se sugiere para pacientes en menopausia tardía, utilizando dosis bajas o ultrabajas de estrógenos.
5. ¿Cuáles son las contraindicaciones?

Recomendaciones en relación con patologías oncológicas:
• Si bien no está contraindicado el uso de THR en pacientes con antecedentes de melanoma, esta mesa desaconseja su indicación en estas pacientes.
• La THR ejercería un efecto protector en relación al riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, de acuerdo al WHI.

6. ¿Cómo debe realizarse el seguimiento de una paciente bajo THR?
Primer Control:
A los 3 meses de iniciada la THR, o de la indicación de una nueva formulación. Se evaluará la aparición de efectos adversos y la adhesión y tolerancia al tratamiento.
Controles posteriores:
Exámenes clínicos semestrales.
Anualmente: evaluación mamaria con mamografía y ecografía; examen pelviano con ecografía transvaginal para control endometrial.

7. ¿Cuáles son los riesgos de utilizar la THR?
Existen riesgos a corto, mediano y largo plazo:
• A corto plazo: accidente cerebrovascular, Trombosis venosa profunda
• A mediano plazo: hiperplasia endometrial
• A largo plazo: neoplasias hormonodependientes.
Este panel aconseja no realizar THR por más de 5 años.

8. Otras alternativas terapéuticas:
• Hormonales:
TIBOLONA: es un esteroide oral sintético, con acción estrogénica, progestacional y androgénica. Está indicado para el alivio de los síntomas climatéricos en pacientes posmenopáusicas con disminución del deseo sexual y falta de energía. No existen datos acerca de su utilidad en la prevención de las fracturas osteoporóticas. Se administra en dosis de 1,25 a 2,5 mg/día. Los efectos adversos son cefaleas, ganancia de peso, riesgo de TVP comparable a estrógenos, sangrado uterino y riesgo de desarrollo de neoplasias hormonodependientes.
ESTRIOL, PROMESTRIENE, EEC: de uso local, indicados para síntomas urogenitales. El tratamiento crónico con EEC en crema, deberá monitorearse por su acción sistémica.
• No hormonales:
Para el alivio de los sofocos. Veralipride, velafaxine, paroxetina, citalopram.
Los fitoestrógenos tienen un efecto similar al placebo, según trabajos publicados recientemente.

Deficiencia androgénica: diagnóstico, indicaciones, alternativas terapéuticas
Los ovarios y las glándulas suprarrenales son las fuentes primarias de la secreción de andrógenos en la mujer. Las enfermedades o intervenciones iatrogénicas que comprometan la función de estas glándulas pueden resultar en hipoandrogenemia.
Existen limitaciones que dificultan el diagnóstico de la deficiencia de andrógenos en la mujer. Por una parte, no existe un síndrome clínico definido, si bien en general las experiencias terapéuticas apuntan a corregir el deseo sexual hipoactivo. Además, no se cuenta con datos normativos acerca de los niveles de testosterona total o libre en mujeres a lo largo de la vida que puedan utilizarse para definir bioquímicamente este desorden. Por otra parte, los ensayos para la medición de andrógenos no están optimizados para dosar los bajos niveles encontrados en mujeres posmenopáusicas y los niveles séricos pueden no reflejar la producción de testosterona intracelular a partir de prohormonas adrenales y ováricas.
Las situaciones clínicas que podrán dar origen a una deficiencia de andrógenos serán la insuficiencia hipofisaria, la ooforectomía, la insuficiencia adrenal primaria, tratamiento con análogos de GnRH, pacientes con síndrome de insensibilidad a los andrógenos.
El Consenso de Princeton propone considerar el diagnóstico de deficiencia androgénica en toda mujer adecuadamente estrogenizada, con bajas concentraciones séricas de testosterona, que presente deseo sexual hipoactivo. Posteriormente, no han sido considerados como válidos los dosajes de testosterona total y libre por kits comerciales, por lo que el diagnóstico bioquímico per se no es suficiente para confirmarlo.

Alternativas terapéuticas:
Debido a que no ha sido posible establecer aún eficacia y seguridad para el tratamiento con andrógenos en mujeres, esta mesa no recomienda su indicación sistemática.
A pesar de que la FDA reconoció la eficacia de la testosterona en el tratamiento del deseo sexual hipoactivo, no aprobó aún su uso debido a la falta de datos en cuanto a seguridad del tratamiento a largo plazo. En nuestro país, actualmente disponemos para el sexo masculino, de undecanoato de testosterona para la vía oral y gel de testosterona al 1% para la vía transdérmica.
Si bien no existe una dosis estandarizada, recomendamos evitar niveles suprafisiológicos. Instaurada la medicación, se deberá realizar monitoreo bioquímico de testosterona, perfil lipídico, glucémico y eritrocitario, el seguimiento clínico general y el específico mamario y uterino.
La literatura no refleja experiencia en tratamientos mayores a 2 años. En cuanto a los potenciales efectos adversos, se mencionan el hirsutismo, el acné y para la vía oral, la hepatotoxicidad.
Son contraindicaciones absolutas el embarazo, la lactancia, el acné severo, la policitemia, el cáncer de mama y la hiperplasia o cáncer endometrial. Como contraindicaciones relativas se consideran el acné o hirsutismo moderados, alopecia androgénica, hiperlipidemia, síndrome metabólico y trastornos psiquiátricos.
En cuanto a la dehidroepiandrosterona, sus potenciales indicaciones serían la insuficiencia adrenal primaria o secundaria, con el objeto de restaurar los niveles séricos del adulto joven. Su preparación no cumple con las normas de los preparados farmacéuticos y resulta incierta su biodisponibilidad.

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