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Orientación y sociedad

versión On-line ISSN 1851-8893

Orientac. soc. v.6  La Plata ene./dic. 2006

 

RESEÑAS/REVIEWS

Orientación educativa e intervención psicopedagógica: Cambian los tiempos, cambian las responsabilidades profesionales

Madrid: Pirámide (363 páginas)

Santana Vega, L.E. (2003)

En esta obra la autora se adentra en el sendero de la orientación educativa y la intervención psicopedagógica, un sendero que, aunque ya transitado por ella, no deja de albergarle viejas y nuevas incertidumbres. Por este motivo su propósito es, entre otros, tratar de transitar una senda que aún hoy sigue "oculta" en algunos de sus tramos. En sus palabras: "voy a retomar el camino emprendido hace años: seguir en el empeño, albergando la esperanza de que no sea baldío, de tratar de buscar las señas de identidad de una materia de estudio, y de un ámbito de actuación profesional, tradicionalmente sumergido en los confines de la ambigüedad conceptual y práctica".
Orientación educativa e intervención psicopedagógica. Cambian los tiempos, cambian las responsabilidades profesionales es un manual teórico-práctico, estructurado en siete capítulos. Cada uno de ellos va acompañado de una síntesis, en la que se recoge lo esencial sobre el tema, y una propuesta de actividades, en la que la autora combina, cuidadosamente, ejercicios de análisis y reflexión personal con tareas de razonamiento y discusión grupal.
En el capítulo uno Santana Vega parte de una idea esencial: la orientación debe entenderse como una actividad educativa y no como una tarea ajena a ella. A partir de esta clarificación, realiza un rastreo histórico del hecho orientador y concluye con que éste se transforma en función del contexto socioeconómico, histórico, político y cultural en el que se desarrolla.
El capítulo dos aborda las distintas perspectivas teóricas en Orientación Educativa: el enfoque Psicométrico se caracteriza por la utilización de tests para diagnosticar el éxito académico y laboral del alumnado. La figura del orientador se erige en la de un técnico diagnosticador, que actúa al margen de la escuela y a la luz de un plan prefijado; la perspectiva Clínico-médica , se centra en la intervención sobre las casuísticas puntuales identificadas como problemas. El papel del orientador se circunscribe al análisis de los casos-problema y a la prescripción de un plan de actuación. En contra de la escuela excluyente que se potencia desde esta perspectiva, surgen las "escuelas inclusivas" con el fin de atender y apoyar a todos los alumnos; el enfoque Humanista , auspiciado en la idea de humanizar las escuelas, promueve que el proceso de enseñanza-aprendizaje se desarrolle en un clima de libertad. El orientador sirve de apoyo al profesorado, que se convierte en el artífice de la práctica escolar; la perspectiva Sociológica determina que son las variables socioeconómicas y culturales las que establecen las trayectorias vitales del alumnado. La intervención del orientador y de otros profesionales puede llegar a subvertir las situaciones y a promover el cambio; el enfoque Didáctico , defensor a ultranza del carácter educativo de la orientación, considera al orientador un facilitador del proceso de enseñanza-aprendizaje. Tras el análisis de las diferentes perspectivas, la autora desvela los modelos de actuación que han adoptado los orientadores en su trabajo como prácticos.
El capítulo tres del libro hace un análisis pormenorizado de lo que ha sido la institucionalización de la orientación en España, repasando a su vez los principios que deben regular el hecho orientador (prevención, desarrollo e intervención social). No obstante, la autora es ambiciosa en su proyecto y traspasa las fronteras de la orientación en España para supervisar el estado de la misma tanto en el marco comunitario (Francia, Bélgica, Alemania, Holanda, Irlanda, Gran Bretaña, Italia y Portugal), como en el extracomunitario (centrándose, por su relevancia, en los EE.UU.).
El capítulo cuatro profundiza en el carácter de cenicienta que sigue ostentando la Acción Tutorial dentro del sistema educativo y para la propia Administración. Pese a ello, los Departamentos de Orientación se esfuerzan por impulsar el trabajo tutorial, haciendo de la colaboración la pieza esencial para su funcionamiento; un trabajo que en muchos casos se convierte en un proceso de formación para el profesorado, erigiéndose el orientador en el coordinador. También los EOEP son analizados en este capítulo: composición, reparto de responsabilidades y funciones, destacando su papel primordial de compensador de las desigualdades. La actuación coordinada y la colaboración entre profesionales se convierten en requisitos para el buen desempeño de los EOEP.
El capítulo cinco plantea las nuevas responsabilidades que debe afrontar el orientador en su práctica diaria; obligaciones que van más allá de su actuación con el alumnado. En los nuevos tiempos, los orientadores se ven en el compromiso de implicarse en los procesos de innovación y cambio que tienen lugar en los centros educativos; responsabilidad que puede verse facilitada y enriquecida a la luz de un modelo de trabajo colaborativo. No obstante, subirse al carro de este modelo de actuación no es fácil, ni siempre es eficaz. Por este motivo Santana Vega recoge, en el decálogo de la colaboración, los requisitos necesarios para establecerlo. De igual forma, la comunicación se convierte en un instrumento fundamental en el proceso colaborativo y, por ello, la autora apunta los aspectos esenciales para hacerla efectiva.
El capítulo seis afronta el tema de la orientación y la transición sociolaboral de colectivos desfavorecidos, haciendo especial referencia al grupo de los jóvenes. Las dificultades de este colectivo para incorporarse al mercado laboral han incrementado las actuaciones en pro de mejorar la situación: el Tratado de Maastrich, en su intento por reforzar las medidas en materia educativa, y la Cumbre de Luxemburgo mediante fórmulas novedosas para paliar el problema del paro y crear empleo, son algunas de ellas. Otro aspecto primordial que se aborda en este capítulo es la aplicación de las NN.TT. al campo educativo. El uso del ordenador, la aplicación de programas informatizados, la telaraña mundial (correo electrónico, listas de distribución, chat, foros de discusión), etc, han abierto nuevas posibilidades. Sin embargo, la utilización de estas NN.TT. no está exenta de producir efectos perversos.
El capítulo siete, analiza los ejes sobre los que, según la autora, debe girar toda práctica profesional: formación , como medio que ayude a la mejora de la competencia epistemológica del psicopedagogo, investigación , como vehículo de mejora de la práctica, y evaluación de la calidad de la educación, como indicador del camino idóneo a seguir. Aunque la orientación ha estado interesada por la forma de ofrecer la atención/apoyo al alumnado, y ésta se ha erigido en un indicador de calidad, en la práctica sigue quebrantándose este principio y la mejora de la calidad se resiente en sus cimientos.
A priori podría decirse que la importancia de esta obra radica en el propio contenido que presenta, porque en él se aglutina no sólo el pasado y el presente de la disciplina, sino también los posibles derroteros que ésta puede tomar en el futuro, a la luz del nuevo escenario social. Sin embargo, lo que a mi modo de ver hace más completo el manual, si cabe, son las propuestas prácticas que aparecen en cada capítulo, y los dos apartados que se recogen al final de la obra: la bibliografía comentada, básica y complementaria, y los recursos en soporte papel, audiovisual e informático, que pueden ayudar sobremanera al lector a profundizar en muchos de los aspectos abordados a lo largo de las trescientas sesenta y tres páginas que conforman la obra.
Indudablemente, la combinación de todos estos factores convierte al libro en una obra excelente, y en un instrumento valioso no sólo para el aprendizaje, sino incluso para la docencia. Por ello, este manual es de obligada referencia para los profesionales de la Pedagogía , la Psicología y la Psicopedagogía. También para los que se encuentran en el camino de serlo (alumnado) y para todas aquellas personas imbuidas o interesadas en el complicado pero trascendental mundo de la educación y de la actuación psicopedagógica.
No quisiera terminar esta reseña sin mencionar que el prólogo de esta obra ha sido escrito por el Catedrático Miguel Ángel Santos Guerra, quien ha destacado de la autora que: "afortunadamente, para el pensamiento pedagógico, para la institución educativa y para la Universidad, la profesora Lidia Santana Vega es una mujer sabia, sensible y coherente, que nos ha regalado este hermoso libro".

Ana Esther Cruz González

Universidad De La Laguna