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Estudios de filosofía práctica e historia de las ideas

versión On-line ISSN 1851-9490

Estud. filos. práct. hist. ideas v.10 n.1 Mendoza ene./jun. 2008

 

ARTÍCULOS

Aportes de la Filosofía al análisis de expresiones de nuestra cotidianidad

Philosophy Contribution to the Analysis of Expressions of Argentine Daily Life

María Luisa Rubinelli*
UNJu

Resumen
Proponemos el análisis de tres categorías que consideramos un aporte significativo para la reflexión sobre nuestra realidad, tanto en su actualidad  como en su proyección histórica. Constructos elaborados por el filósofo argentino Arturo A. Roig ofrecen aportes teórico-metodológicos importantes para la interpretación de expresiones identitarias latinoamericanas.
Las categorías en cuestión son: a) a priori antropológico, b) universo discursivo y c) moralidades emergentes.
La primera hace mención  a la importancia decisiva del autorreconocimiento de su valor, por parte del sujeto histórico social y concreto. La segunda abre la posibilidad de desentrañar sentidos de diversos discursos (incluso de narraciones incorrectamente  consideradas estáticas por ser expresión de creencias  tradicionales) que conviven y se oponen  entre sí  en determinados aspectos,  momentos  históricos y contextos socio-político-económicos, por ser expresiones de ideologías y posicionamientos antitéticos dentro de una misma cultura y sociedad, visualizándose así  la gran   complejidad de éstas. La tercera promueve el análisis de diferentes conflictos sociales como expresión de posicionamientos que,  desde discursos y alternativas contestatarias, enfrentan la eticidad impuesta por los poderes vigentes.
Al encontrar en estas categorías fuertes implicancias éticas, estableceremos relaciones con posicionamientos de otros pensadores de América Latina preocupados por el desarrollo de perspectivas  teóricas interculturales.

Palabras clave: Conflicto; Perspectivas interculturales; Eticidad; Arturo Roig.

 Abstract
We propose to analyze three categories we consider to be an important contribution to reflect upon Argentine reality, currently as well as throughout Argentine History. Constructs carriet out by the Argentine philosopher Arturo A. Roig offers theoretic methodological contributions important for the interpretation of Latin American identity expressions.
The category we have considered are: a) Anthropological a priori, b) Discourse universe and c) emergent moralities.
The first one mentions the decisive importance of self-recognition of its value, on the behalf of the historical, social and concrete subject. The second one opens the possibility of getting to the bottom of the sense of various kinds of discourse (including narrations incorrectly considered static due to the fact that they are expressions of traditional beliefs) thast live with and oppose to each other, considering certain aspects, historical moments and socio-political and economical ones, because they are expressions of ideologies and positions antithetic inside a culture and society, visualizin in this way the great expressions of positioning that, from different discourses and argumentative alternatives, confronts the ethics imposed by current power.
Finding in these categories strong ethical implications, we establish relations with positionings of  other Latin-American thinkers preoccupied for the development of theoretical intercultural perspectives.

 Key words: Conflict; Intercultural perspectives; Ethics; Arturo Roig.

Arturo A. Roig encuentra en el análisis de la cotidianidad una oportunidad de tematizar al sujeto que es real protagonista del filosofar latinoamericano actual. Según Gracia, Roig desarrolla cuatro tipo de investigaciones: "las... [referidas] a estudios clásicos... [los] trabajos de índole regional, las relativas al pensamiento latinoamericano- las cuales arrojan luz sobre el desarrollo de las ideas y promueven el rescate de nuestro pasado conceptual- y las que ponen el peso en la filosofía y en especial en la función de la filosofía en América Latina"1. Nos centraremos en las dos últimas líneas señaladas.

En tanto el lenguaje en sus formas históricas concretas es asumido como particularmente válido para la definición de un modo cultural de existencia (Roig, A. 1994, 105), la narratividad en sus diversas dimensiones -y entre ellas la de los relatos populares orales- es camino propicio, aunque no único, para la comprensión del sujeto, entendido como sujeto social e histórico. En cada caso es necesario considerar las referencias múltiples de un texto a los otros, dentro de un universo discursivo , que es definido como "totalidad actual o posible de los discursos correspondientes a un determinado grupo humano en una época dada (...) o a lo largo de un cierto período (...) y sobre cuya base se establece, para esa misma comunidad, el complejo mundo de la intercomunicación". Así, mediante diversas estrategias, se construye una trama de relatos en que la referencialidad permite la vinculación con el resto del patrimonio cultural de la comunidad, reforzando vínculos sociales, y constituyendo parte de los procesos de autorreconocimiento grupal que, en tanto dinámicos, se encuentran en permanente construcción (Roig, A. 1984, 5).

La "sintaxis de la cotidianidad" -dentro de ese universo- posibilita el análisis de la conflictividad cotidiana que en variadas formas se expresa, la mayor parte de las veces de manera implícita, en los textos. Ejemplo de ello son las narraciones populares "fantásticas" que, a pesar de la denominación que tomamos de V. Propp (1971), refieren a acontecimientos de la vida cotidiana. Esta referencialidad del relato a la cotidianidad, y el carácter de emergentes de sus personajes puesto de manifiesto por Roig, no sólo permiten recuperar la riqueza metafórica del texto, -también explorada desde el análisis de la comunicación por autoras como M. I. Palleiro, quien afirma que en la construcción de los relatos folklóricos intervienen "elementos íntimamente vinculados con la experiencia histórica del grupo en que el relato se genera, y con el conjunto de creencias que le otorga su particularidad cultural, reelaboradas en un espacio de ficción"... "El texto [se elabora] a partir de conexiones intertextuales [conformando] una red interdiscursiva en la cual se plasman los elementos constitutivos de la identidad del grupo" (Palleiro, M. I. 1992)-, sino que posibilitan reinstalar en ellos las dimensiones histórico-sociales -y de ahí la insistencia de Roig en la consideración del sujeto que cumple funciones dentro de esos textos, o que los narra-, con lo que el conflicto que aparece como dinamizador de las narraciones no es sólo un recurso para crear el clímax en el relato, sino que es expresión metafórica de conflictos en que se encuentran involucrados los portadores de aquél. Es puesto en cuestión el orden comunitario rutinario, con lo que se explicitan desacuerdos respecto de valores vigentes o sistemas de valores hasta entonces incuestionados, produciéndose diferentes alternativas de respuestas. La definición en sentido positivo de la cotidianidad alterada movería al afán de restaurar el orden cuestionado por alguno de los personajes; en tanto que una valoración negativa de esa cotidianidad promoveríasu transformación.

Sin la aparición del conflicto, desencadenado por el accionar del agresor (interno o externo), el relato sería monótona reiteración de una temporalidad instalada en la rutina, ocultadora de la diversidad de imágenes que de una sociedad se forjan sus actores. Diversidad que va configurando de manera conflictiva la identidad de los sujetos hacia el interior y el exterior de su comunidad de pertenencia2. Se trata de procesos que encierran gran complejidad por implicar diversos y a veces contradictorios sistemas de jerarquización de valores puestos en juego por los sujetos participantes del universo cultural en cuestión. Abordar narrativas populares desde metodologías y perspectivas que permitan leerlas como expresión viva de conflictos vigentes posibilita acceder a la explicitación de pautas axiológicas organizadoras del imaginario social que las sostiene y recrea (Roig, A. 1981 y 1993).

En las narraciones analizadas por nosotros3 advertimos la conversión de funciones en sus contrarias en algunos de los personajes, que no son estáticos ni monovalentes: héroes que se transforman en agresores, agresores que pasan a ser auxiliares o donantes del héroe, o éste donante del agresor. También es posible en algunos relatos la salvación conjunta de héroe y agresor mediante un contrato entre ambos; o la superación del daño (y la condena) mediante la ejecución de una tarea reparadora; por lo que se nos muestra tanto la importancia de las sanciones sociales ante las transgresiones cometidas, como -en muchos casos- la posibilidad de que los efectos de las mismas sean superados. Los personajes se muestran implicados en formas cotidianas de organización de la existencia social, en las que nunca está ausente el conflicto, generado- la mayor parte de las veces- por un miembro de la misma comunidad, ya sea conciente o inconscientemente. Sin embargo, la transgresión del orden jamás carece de consecuencias tales que no impliquen la actuación del grupo.

El sujeto ejerce auto-identificaciones culturales al concebirse a sí mismo como social e histórico. Pero es también plural, en tanto existe diversidad cultural, y en tanto existen también diferencias y desigualdades no sólo entre unos pueblos y otros, sino dentro de cada uno de los pueblos latinoamericanos. El sentido positivo de la diversidad cultural estará dado por la presencia de diferentes aportes que conforman el capital cultural de América Latina, pero reclama el desarrollo de una antropología de la emergencia desde la que sea posible rescatar lo episódico, la discontinuidad que irrumpe en la historia, cuando esporádicamente ese sujeto social impone su presencia, y hace visibles las contradicciones, conflictos y fisuras de la sociedad, en relación con los diferentes lugares y personajes en ella investidos de poder.

En el "universo discursivo" pueden distinguirse discursos antitéticos. Pero Roig llama la atención acerca de la diferencia entre "anti-discurso", caracterizado por la sola inversión de la jerarquía de valores del discurso dominante vigente, y el "discurso verdaderamente contrario" a aquél, en que mediante una fundamentación axiológica superadora se produce un "discurso liberador" de la opresión ejercida por los discursos de los sectores dominantes (Roig, A. 1984, 15; y 1981).

Cuando un discurso se afirma como pretendidamente universalista silencia a los otros, ya que los enunciados supuestamente universales son afirmaciones hechas desde una parcialidad que consuma la dominación. Ahora bien, si "el punto de partida es...siempre la diversidad, comienzo de todos los planteos de unidad del cual no siempre se tiene clara conciencia y que, en el discurso ideológico típico, es por lo general encubierto, lo fundamental es...tener en claro que la diversidad es el lugar inevitable desde el cual preguntamos y respondemos por el 'nosotros' "en su doble dimensión del 'ser' y del 'deber ser'" (Roig, A. 1981, 19). La reflexión filosófica misma es -para el autor- un hacerse y gestarse "de un hombre inserto en la estructura y la dinámica sociales...atravesadas por los conflictos que... escinden a la sociedad e impulsan la historia...Es un desarrollo discursivo que, en tanto lenguaje, se presenta siempre... como mediación de la vida cotidiana, en la que el filósofo vive de modo tan primario como... cualquier otro hombre" (Fernández, E. 2001, 169).

Según Villoro, un pueblo comienza a reconocerse cuando descubre las creencias, actitudes y proyectos básicos que prestan unidad a sus diversas manifestaciones culturales y dan respuesta a sus necesidades reales. Su identidad puede describirse por la manera concreta como se expresan, en una situación dada, sus necesidades y deseos, así como sus proyectos. La identidad se presenta como una representación imaginaria de un ideal que podría satisfacer las necesidades y deseos básicos de una colectividad, como proyecto que implica relaciones conflictivas de identificación (Villoro, L. 1998, 76) con el otro y de diferenciación de él. Entre las necesidades básicas señala la de pertenencia, o participación en una cultura específica, la capacidad de elegir en el marco de la situación social ciertos valores, y de perseguir fines.

Por su parte, sostiene Salmerón que las identidades "se constituyen dentro de un contexto de interacción y diálogo con otras personas... [ por lo que] las entidades colectivas [son]... una representación intersubjetiva al servicio de un proyecto común" (Salmerón, F. 1998, 54). Son entidades históricas, dinámicas, que no pueden ser pensadas como legados sino como proyectos de acción.

Roig - refiriéndose a los fundamentos de la idea de sujeto en la filosofía de la modernidad europea- afirma que el ego cogito cartesiano, "tiene otra versión, la del ego conqueror, simbolizado en la figura de Hernán Cortés, con que se concreta y abre el proceso de dominación de un mundo. Se trata de modos de afirmar una identidad que se complementa con otro ego contemporáneo [ y ] "consustancial con ellos, que tampoco fue ajeno a la realidad americana, el ego imaginor de los utopistas...La naturaleza, el mundo colonial y ...la propia sociedad europea y su proyecto, quedaban en manos de un sujeto cuya identidad se ejercía como diversas formas y niveles de dominio, desde lo real hasta lo imaginario" (Roig, A. 1994, 40). Al ser deshistorizadas, las versiones convergentes de ese ego adquieren carácter ontológico, por lo que es necesario realizar la tarea de ubicarlas en el contexto de su aparición, para producir su historización y desocultar su carácter ideológico. Recientemente E. Hobsbawm (2003), en un sentido similar, afirmó: "hoy la historia es más que nunca revisada o incluso inventada por personas que no desean conocer el verdadero pasado, sino solamente un pasado que está de acuerdo con sus intereses". Y el periodista que lo cita refiriéndose al silenciamiento de las reales dimensiones del genocidio de civiles y militares producido durante la segunda guerra mundial agrega: "a medida que el tiempo nos aleja de los hechos, los testigos directos desaparecen y las enseñanza obtenidas en caliente de los acontecimientos se desdibujan y se confunden... [en] un pasado que muchas veces está determinado, corregido, rectificado...por el presente. Un pasado expurgado, depurado, lavado de todo lo que podría, hoy, generar desorden" (Ramonet, I. 2005). Sin duda, un nuevo ejemplo de prácticas no ingenuas de deshistorización u ontologización, a las que alude Roig. Y en relación a días aún más cercanos a nuestro presente, este autor se pregunta ¿cuáles son los orígenes inmediatos [del] Estado de impunidad que padecemos?, respondiéndose que el proceso puesto en marcha por el quiebre de la justicia operado a través de las múltiples formas de represión y desconocimiento de los derechos humanos por el terrorismo de Estado, se continuó en la promulgación de las leyes de "punto final" , "obediencia debida" y posteriores indultos que, quedando integrados al sistema judicial de nuestro país, trajeron como consecuencia la "lesión de lajusticia que supone la suspensión de un acto de justicia...[Así] los resultados históricos...que estamos viviendo, en una situación generalizada de impunidad ... confirman , A POSTERIORI, la inmoralidad que en su momento fue denunciada. La lesión de los derechos humanos, cometida...de forma...indirecta, al dejar los principios mismos de la justicia debilitados, muestra que se ha faltado a un deber moral respecto de los mismos... Nada de extraño tiene...que se haya generalizado la conciencia perversa de que [los] grandes crímenes... exceden los marcos de la justicia" (Roig, A, 2002, 187-188).

Pero cómo es posible construir la objetividad, sin caer en el mismo ocultamiento ideológico que se critica. La respuesta vendrá -como se ha señalado- a posteriori, cuando las contradicciones hagan evidentes las limitaciones de nuestra lectura de la realidad (Roig, A. 1994, 156). Cuestiona así la concepción de sujeto auto-centrado y etnocéntrico. Sin embargo, existe para nuestro autor un a priori, que implica fundamentalmente "ponerse" a sí mismo, en tanto sujeto plural, como tema de la reflexión4, lo que requiere asumirse como valiosos desde la propia tarea cotidiana, en tanto en y desde ella cada nosotros se gesta a sí mismo. Esa tarea se desarrolla en la historicidad, y reclama dar cumplimiento al deber de conocernos a nosotros mismos, lo que implica un saber de liberación que excede a la filosofía, aunque en ella se fundamente. Este a priori,en tanto punto de partida que sustente la construcción de normas que legitimen el auto-reconocimiento y auto-valoración de la dignidad humana como fundamento de toda praxis política, social y cultural es antropológico, en tanto profundamente humano, y cobra sentido en tanto histórico, por lo que es contingente (Roig, A. 2000). En sentido concordante, Dussel, discutiendo con los éticos de la comunicación, sostiene que los presupuestos de carácter normativo no se pueden plantear en una comunidad de la comunicación o "totalidad" que no incorpore a los excluidos porque "el Otro oprimido y excluido no es una realidad formal vacía: es un mundo pleno de sentido, una memoria, una cultura, una comunidad... como realidad re-sistente" (Dussel, E. 1994).

El nosotros no incluye a todos, sino que es construido en el devenir de la sociedad como ente histórico-cultural, desde un determinado horizonte de comprensión, condicionado social y epocalmente, desde el cual se juega toda identificación y por tanto la afirmación del sujeto. En tal sentido el "ponerse como valiosos" debe ir imbuido de una profunda actitud crítica (Roig, A. 1981, 21-22 y 198). El sujeto de que aquí se trata es el que emerge en la cotidianidad. Es "un sujeto empírico, cuya temporalidad no se funda en la interioridad de la conciencia, sino en la historicidad como capacidad de todo hombre de gestar su propia vida" (Fernández, E. 2001, 172). La fuerza del a priori reside en su carácter de punto de partida de la afirmación de la dignidad plena de todo ser humano "como principio ordenador de toda existencia" (Roig, A. 2002, 119), rechazando la posibilidad de que la misma sea puesta en cuestión. Ello requiere una "voluntad consustanciada con la dignidad humana como principio ordenador de los derechos y de los sistemas de producción y distribución de bienes" (Ibid., 175). Pero a su vez, el a priori antropológico se sustenta en un "deseo de perseverar en el ser" (de inspiración spinoziana: principio conativo) que es común a todo ser vivo, pues "el principio del valor intrínseco del ser humano, no es excluyente respecto al...valor propio de todo ser vivo. La dignidad sería el modo como los seres humanos...[lo practican] en la medida en que no supone derechos de destrucción y degradación de la naturaleza" (Ibid., 28).

Es preciso al hombre conocer profundamente el orden inmanente a la naturaleza no con fines instrumentales, sino porque estamos inmersos en él, e incumbe intrínsecamente a nuestra condición humana, y por tanto a la responsabilidad que nos compete en relación con el mismo. Al fundamentar el nexo humanidad- naturaleza, Roig incluye el respeto y preservación de la segunda como un aspecto de la lucha por el logro de la dignidad humana."Es en nuestros días, como consecuencia de las formas irracionales de explotación de los 'recursos naturales'...que se ha venido a descubrir, con alarma, que el hombre en cuanto depredador y degradador del entorno natural, es inevitablemente depredador y degradador de sí mismo, por cuanto es también naturaleza" (Ibid., 87). El sentido de la dignidad se amplía y se une al de la responsabilidad que como seres humanos nos compete en el "reconocimiento de la dignidad de todo otro" (Ibid., 132).

Dussel afirma que para los sujetos oprimidos es fundamental mantener la sobrevivencia biológica y ésta es la verdadera condición de posibilidad de la argumentación. Entonces, un primer principio ético, material formal, que permita sostener las normas o principios básicos, como fuente de toda normatividad posible para lograr la transformación de la sociedad globalizada actual, es asegurar la reproducción de la vida humana de toda la humanidad (Dussel, El 1994). La validez de la vida como criterio último también es afirmada por Fornet Betancourt (2001, 47).

El sujeto plural del que venimos hablando va adquiriendo conciencia a través de los conflictos suscitados por la afirmación de su dignidad humana en la vida social. Se trata de una afirmación que implica el reconocimiento del valor autorrealizador del trabajo (y no su condición de medio para la subsistencia), así como de la necesidad de reconstrucción de las múltiples voces que integran el universo discursivo. En relación con el proceso de lucha que ello suscita, Roig habla de "una moral de la emergencia", entendiéndola "como propia de nuestros pueblos latinoamericanos", de la que es posible desentrañar principios teóricos que la sustentan, pero que se caracteriza por ser una moral vivida. "Sus principios son fruto de una praxis que...se ha expresado fundamentalmente como proyecto de liberación... [buscando nuestros pueblos] afianzar y consolidar su autonomía social, política y cultural ...[Pero también tienen] relación directa con la concentración mundial del poder tecnológico e industrial, en medio de un proceso de irracionalidad creciente"(Roig, A. 2002, 78). Es la irrupción de grupos humanos en la búsqueda de ser considerados como "fines". Según Dussel la afirmación positiva de la propia cultura hoy, en el sistema mundial vigente, es imposible sin el descubrimiento hecho por las mismas víctimas de la opresión y exclusión que pesan sobre su cultura y la toma de conciencia crítica sobre lo valioso de lo propio (Dussel, E. 1998).

Salas Astraín, en relación con la posibilidad de entendimientos interculturales, afirma que la actual preocupación por la interculturalidad está asociada a formas culturales emergentes que se han visibilizado fundamentalmente a partir de la globalización y sus formas de exclusión. Esas "subjetividades emergentes [son]... configuraciones plurales de identidad que se van forjando en los nuevos contextos", siendo excluidas de ellos. Algunas de las que menciona son: los pobres, los indígenas, los jóvenes, los campesinos desplazados. Considera que en las eticidades latinoamericanas hay un impulso de apertura a la universalidad, dada su heterogeneidad y su constitución entre formas de vida a-simétricas, dando cuenta de los diversos sistemas de exclusión en que se han gestado. Todo diálogo intercultural requiere situar los intereses divergentes de todos los implicados, por lo que en ese contexto, el tratamiento del conflicto debe ser entendido como forma apropiada en que se conquista un proyecto de humanidad lo más universal posible (Salas Astraín, R. 2003, 15 y 180-236).

Para concluir

Las categorías roigeanas analizadas posibilitan abordar textos diversos abriendo diferentes dimensiones de análisis de los mismos, en tanto promueven su consideración como discursos vivos de grupos socio-culturales que expresan a través de sus narraciones (incluso de sus relatos tradicionales) conflictividades permanentemente presentes en toda comunidad, que son evaluadas como positivas o negativas por distintos grupos, los cuales desarrollan diversas estrategias de respuestas, en las que están en juego valores y principios que promueven nuestra reflexión crítica en torno a aquéllos que son habitualmente presentados como supuestos validados desde su no cuestionamiento.

Notas
1Gracia, J. (1989), citado por Carlos Pérez Zavala (1997, 13).
2 Roig (1984), siguiendo la metodología propuesta, realiza el análisisde la versión recogida por Paulo Carvalho Neto del cuento ecuatoriano Bella Flor Blanca.
3 Hacemos mención a un Corpus de más de trescientos textos de la narrativa popular andina contemporánea, integrado por relatos referentes a: personajes extraordinarios (como el condenado), enfermedades a las que se atribuye un origen"mágico"(como la maradura, la aikadura y otras) y al "gualicho", entendido como producción intencionada de daño. Este tipo de relatos expresancreencias muy antiguas, probablemente deorigen prehispánico.
4 La cursiva es nuestra.

La autora
María Luisa Rubinelli es Profesora y Licenciada en Filosofía, graduada en la Universidad Nacional de Rosario. Diplomada en Interculturalidad e Integración Educativa en el Convenio Andrés Bello, de la Comunidad Andina. Profesora Titular en Antropología Filosófica y en Pensamiento Argentino y Latinoamericano, en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy. Investigadora y Directora de Proyectos sobre temas de Pensamiento andino, Interculturalidad, Ética y Educación. Ha presentado ponencias y dictado conferencias en eventos nacionales e internacionales, exponiendo avances de investigaciones. Autora de artículos y capítulos de libros en publicaciones nacionales e internacionales. Ha publicado como Compiladora/ Coordinadora cinco obras: Salud, enfermedad. Un análisis del pensamiento andino (1999. Jujuy: UNJu); De nuestra salud...lo que cuentan en Humahuaca (2000. Jujuy: UNJu); Sujetos sociales y educación en Argentina, hoy (2001. Jujuy: UNJu); Aportes a la práctica de la Formación ética y ciudadana (2001. UNJu - Ministerio de Educación de Nación - Ministerio de Educación de la Provincia de Jujuy); y Reflexiones actuales sobre el pensamiento de Rodolfo Kusch (2002. Jujuy. UNJu - OEI). Se desempeñó como Responsable de la Coordinación de los Departamentos de Investigación de los Institutos Superiores de la Provincia de Jujuy y como Referente Provincial de Educación Intercultural Bilingüe.

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