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Prismas

versión On-line ISSN 1852-0499

Prismas vol.13 no.2 Bernal jul./dic. 2009

 

OBITUARIOS

Charles A. Hale (1930-2008)

Nada más difícil que escribir el obituario de un amigo entrañable como Charles A. Hale, admirado y apreciado por los latinoamericanistas de todo el mundo, tanto por su erudición como por su modestia, sencillez, generosidad y honestidad intelectual a toda prueba. Tuve el privilegio de ser su amiga por más de cuatro décadas. Lo conocí en la reunión anual de la American Historical Association que tuvo lugar en Toronto, en 1966. Después coincidimos en las reuniones de la misma asociación y las de Historiadores Mexicanos y Norteamericanos. No obstante, consolidamos nuestra amistad como miembros del Comité que organizó la Quinta Reunión en Pátzcuaro, Michoacán, en 1977, ya que de los seis que lo formábamos, él y yo fuimos los habituales y los más entusiastas. En los frecuentes encuentros que teníamos, ya fuera en México o en los Estados Unidos, siempre compartíamos un almuerzo o una cena para ponernos al día de noticias, mismos a los que a menudo lo acompañaba su inseparable esposa Lennie. Conocí su Instituto en la Universidad de Iowa gracias a una invitación para pasar una semana ahí, donde disfruté de la hospitalidad y la cordialidad del departamento de historia y de su familia.
Charles Hale había nacido en 1930 en la bella y helada Minneápolis, corazón del Midwest. Realizó sus estudios en tres excelentes instituciones: Amherst College, la Universidad de Minnesota y la Universidad de Columbia y, fascinado con la historia francesa, pasó un año en la Universidad de Estrasburgo (1952-1953). No es claro cómo se interesó en el pasado mexicano, es posible que influyeran el haber sido estudiante de intercambio en Morelia para mejorar su español y ser alumno de Frank Tannenbaum. Una vez que empezó a leer las obras de los historiadores de la época independiente, José María Luis Mora, Lucas Alamán y Lorenzo de Zavala, se interesó en ahondar en sus  ideas y lecturas, de lo que resultó su disertación doctoral. Su conocido rigor y exigencia impidieron que publicara ese trabajo y sólo después de una década de investigación publicó su clásico estudio The Mexican Liberalism of the Age of Mora, 1821-1853 (1968), traducido al español por Siglo xxi poco después, y que iba a ser seminal para cancelar la estrecha idea que teníamos sobre los liberales mexicanos como simples repetidores de ideas europeas mal aplicadas a la experiencia mexicana. El libro de Hale mostró cómo los mexicanos se habían insertado en el debate de su tiempo y representaban un "liberalismo" diferente. Su estudio analizó las ideas de liberales y "conservadores", situando el pensamiento liberal y la política mexicana dentro de "la amplia experiencia occidental, de la que forma parte".
La visión del liberalismo presentada por Hale era más coherente y mostraba cómo José María Luis Mora y Lucas Alamán, lectores de autores comunes, no eran los antagonistas que nos habían presentado, sino que en muchos casos coincidían en el diagnóstico y la solución de los problemas. De esa manera, Hale contribuyó a disolver el maniqueísmo con que se habían juzgado las ideas centralistas de las primeras décadas calificadas de "conservadoras", aclarando que el término no se había utilizado antes de la guerra con los Estados Unidos. De hecho, el análisis de Hale contribuyó a abrir cauce para una mayor comprensión del período descrito siempre como de "caos" o "era de Santa Anna", ya que después de todo la inestabilidad había afectado no sólo al mundo hispanoamericano, sino también a los países europeos.
Hale continuó su estudio del liberalismo en la etapa posreformista, empresa de la que resultó su The Transformation of Liberalism in Nineteenth Century Mexico (1989). Su estudio a fondo del positivismo le permitió descubrir aspectos que otros   estudios habían pasado por alto por falta de revisión de sus orígenes y omitido que las ideas de Spencer, Darwin y otros, habían entrado a México a través de España y Francia. También mostró que Adolphe Thiers y Emilio Castelar habían inspirado a la generación liberal posreformista e influido para que abandonaran las abstracciones y los dogmas del pensamiento liberal anterior, buscando observar y experimentar para desarrollar el esquema que promoviera un gobierno eficaz, la gran aspiración del grupo que representó lo que llamó el "establishment" liberal. Su afán por comprender sin juzgar presentó a unos "científicos" comprometidos en la búsqueda de soluciones para los múltiples problemas de México, con todas sus contradicciones.
Antes de morir, la vida le concedió el privilegio de ver publicada su última obra, Emilio Rabasa and the Survival of Porfirian Liberalism. The Man, his Career, and his Ideas, 1856-1960 (2008). El libro muestra un Rabasa enigmático, firme porfirista aún después de la caída de Díaz, cuyo  pensamiento sin embargo influyó decisivamente en el presidencialismo de la Constitución de 1917. Como verdadero historiador no se detiene en calificar sus convicciones "reaccionarias", sino que muestra cómo éstas respondían al "establishment" liberal. Explica cómo después de un exilio entre 1914 y 1920 no sólo volvió a México, sino que mantuvo el respeto de juristas, políticos e historiadores. En su experimento biográfico, Hale muestra su caudal infinito de comprensión humana, capaz de explicar aspectos buenos y no tan buenos de los seres humanos sin calificarlos.
Estos libros, sus múltiples reseñas, artículos y capítulos sobre el pensamiento latinoamericano, hicieron grandes aportaciones a la historiografía latinoamericana. Pero la profesión perdió al maestro inspirador de vocaciones, y va a extrañar también al colega y amigo entrañable que fue Charles Hale.

Josefina Z. Vázquez

El Colegio de México