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Revista de la Asociación Geológica Argentina

versión On-line ISSN 1851-8249

Rev. Asoc. Geol. Argent. v.65 n.4 Buenos Aires dic. 2009

 

Mega-deslizamientos de la pared sur del cerro Aconcagua y su relación con depósitos asignados a la glaciación pleistocena

Luis Fauqué1, Reginald Hermanns2, Kenneth Hewitt3, Mario Rosas1, Carlos Wilson1, Valerie Baumann1, Silvia Lagorio1 e Inés Di Tommaso1

1 Servicio Geológico Minero Argentino, Buenos Aires Email: lfauqu@secin.mecon.gov.ar
2 Norges geologiske undersøkelse, Trondheim, Norway. Email Reginald.Hermanns@NGU.NO
3 Cold Regions Research Centre, Wilfrid Laurier University, Waterloo, Ontario, Canadá Email: khewitt@wlu.ca

RESUMEN

Con motivo de la confección de un mapa de susceptibilidad a los procesos de remoción en masa que afectan a la localidad de Puente del Inca, se procedió a revisar la controvertida génesis del depósito Horcones. Se analizó la morfología del depósito y del paisaje circundante, la mineralogía y textura de sus materiales y finalmente se realizaron dataciones radimétricas. Sobre la base de estos estudios se concluye que el depósito de Horcones es el resultado de un flujo saturado derivado de una avalancha de rocas o mega-deslizamiento, originada por el colapso de una divisoria de aguas en la pared sur del cerro Aconcagua, durante tiempos tardioglaciales o postglaciales. Depósitos similares al de Horcones rellenan el valle del río Cuevas hacia el este y son cubiertos por otros, que también previamente fueron considerados como glaciarios (e.g. morena terminal del Drift Penitentes). El análisis de este material en las cercanías de la localidad de Penitentes, utilizando una metodología semejante, revela que corresponde a un flujo de gran envergadura proveniente de la quebrada Mario Ardito. De acuerdo a estas nuevas interpretaciones resulta clara la necesidad de realizar una exhaustiva revisión de la estratigrafía glaciaria en la zona. Surgen además nuevas ideas en cuanto a la génesis del monumento natural Puente del Inca. Finalmente, la comprensión de la evolución geomorfológica de la pared sur del cerro Aconcagua arroja luz sobre los surge del glaciar Horcones Inferior, revistiendo una gran importancia para la evaluación de los riesgos geológicos del Parque Provincial Aconcagua.

Palabras clave: Aconcagua; Mega-deslizamientos; Horcones; Flujos; Penitentes.

ABSTRACT: Mega-landslide in the southern wall of the Aconcagua and its relationship with deposits assigned to Pleistocene glaciations. During the preparation of a susceptibility map of mass wasting processes affecting Puente del Inca town, the controversial genesis of the Horcones deposit was reviewed and discussed. The surrounding landscape, the morphology of the deposit along with its mineralogical and textural features were analysed; finally several radiometric data were performed. These studies point out Horcones deposit as a result of a saturated flow derived from a rock avalanche or mega-rockslide that originated by the collapse of a watershed in the southern wall of the Aconcagua hill during tardiglacial or postglacial times. Similar to Horcones deposits were recognized filling the Cuevas river valley to the east, covered by other ones also previously considered of glacial origin (e.g. terminal moraine of Penitentes Drift). The study of this material near Penitentes town, using a similar methodology, reveals that represents another significant flow that came from Mario Ardito tributary valley. According to these new interpretations an exhaustive revision of the glacial stratigraphy of this zone becomes clearly necessary. New ideas regarding the genesis of Puente del Inca natural monument also came up from this study. Finally, understanding of the morphological evolution of the southern wall of Aconcagua hill also enabled to elucidate the surges of Horcones Inferior glacier, of great importance during the evaluation of the risks of the Aconcagua Provincial Park.

Keywords: Aconcagua; Mega-rockslide; Horcones; Flows; Penitentes.

INTRODUCCIÓN

La pared sur del cerro Aconcagua (6.965 m s.n.m.) constituye un rasgo morfológico poco común; con un desnivel que ronda los 2.700 m, es una de las grandes paredes de la Tierra. En ella los afloramientos rocosos alternan con glaciares colgados, de los que se desprenden avalanchas de hielo que le aportan a esta vertiente un riesgo mayor. Pocas veces nos detenemos a pensar cómo se originaron estas paredes o, si lo hacemos, combinamos: ascenso tectónico, erosión y miles de anos, para finalmente dar lugar a una interpretación libre. En el caso de la pared sur del Aconcagua, entre los procesos erosivos que la modelaron hubo no menos de dos avalanchas de rocas, a las que también denominaremos como mega-deslizamientos (por su enorme volumen), que originaron flujos cuyos depósitos han sido interpretados previamente por otros autores como glaciarios.
Las discrepancias sobre depósitos asignados indistintamente a las glaciaciones del Pleistoceno o a la remoción en masa, son de vieja data en nuestra literatura geológica. Durante los estudios realizados en la zona pedemontana de Mendoza, Dessanti (1946) describió la "Morena del Quemado", reinterpretada por Polanski (1953) como Cenoglomerado del Quemado y asignado a flujos vinculados con crecientes de detritos. En realidad, a partir de los distintos criterios de interpretación del depósito, se estaba discutiendo la existencia de un extenso englazamiento del piedemonte.
Si nos trasladamos del piedemonte a la alta cuenca del río Mendoza, Espizua (1989) describe los drift Penitentes, Horcones y Almacenes. Posteriormente los depósitos de Horcones fueron asignados por Pereyra y González Díaz (1993) a flujos originados a partir de deslizamientos rotacionales. Recientemente Fauqué et al. (2008a y b) consideraron los tres depósitos de drift como flujos distales de avalanchas de rocas. En este caso no hay dudas de que la zona fue englazada durante el Pleistoceno, pero lo que aquí se discute es la validez de la estratigrafía glaciaria de la cuenca del río Mendoza, sobre la base de los depósitos de remoción en masa identificados.
Estos antecedentes nos permiten observar que hace más de 60 años que se confunden depósitos glaciarios y depósitos de remoción en masa. Surge por lo tanto la necesidad de rever y reinterpretar la morfología junto a las características sedimentológicas de los depósitos cuaternarios de alta montaña. La incorrecta identificación como morenas efectuada a depósitos correspondientes a avalanchas de rocas que han sobrevivido a la erosión en terrenos previamente englazados, ha sido precisamente señalada por Hewitt (2002) como frecuente en muchos lugares del mundo. La cartografía detallada de los depósitos cuaternarios ha sido insuficiente en muchas regiones de alta montaña, a pesar de que ella está vinculada al conocimiento de los riesgos geológicos.
Fue precisamente un estudio vinculado con los riesgos geológicos que afectan a la localidad de Puente del Inca, el motivo por el cual se abordó el tema de la génesis del depósito ubicado en la quebrada de Horcones, con el fin de discernir si éste es de origen glacial o asociado a la remoción en masa. La resolución de este problema obligó a extender las observaciones al valle del río Cuevas y al depósito asignado al drift Penitentes.
Las recientes reinterpretaciones de los drift Horcones, Almacenes y Penitentes fueron presentadas en trabajos resumidos en el XVII Congreso Geológico Argentino, por lo tanto pretendemos aquí brindar toda la información en la que se basa la nueva interpretación de los tres depósitos. Comenzaremos por el depósito de Horcones y finalmente nos referiremos al ubicado inmediatamente aguas abajo de la localidad de Penitentes.

METODOLOGÍA

En la investigación de los drift Horcones, Almacenes y Penitentes se prestó especial atención a la morfología superficial de los depósitos, a su ubicación y extensión en los valles y a su volumen. Se analizaron además las características morfológicas de los valles de Horcones Inferior, Horcones, Tolosa, Cuevas y Mario Ardito, comparándolos luego con otros valles de la zona. Se estudió también detalladamente la pared sur del cerro Aconcagua, al advertirse en ella algunas morfologías anómalas y/o poco comunes.
Para todos estos análisis se efectuó una fotointerpretación, con fotogramas a escala 1:50.000; también se interpretaron imágenes satelitales Aster, a partir de las cuales se confeccionaron modelos topográficos digitales y, finalmente, se realizaron las tareas de campo. Durante estas últimas se efectuaron observaciones de las características sedimentológicas de los depósitos ubicados a lo largo de los valles mencionados, recolectándose muestras para efectuar análisis composicionales (mineralogía) y texturales (granulometría y redondez), a fin de definir integralmente las características litológicas de los mismos. Por último se hicieron dataciones absolutas por los métodos carbono 14C sobre depósitos fluviales y lacustres, y nucleidos cosmogénicos (NC) sobre bloques superficiales de los depósitos en discusión. El análisis de toda esta información permitió finalmente interpretar la génesis de los diferentes depósitos, la edad de los procesos que los originaron y evaluar cuales podrían haber sido los condicionantes y detonantes que los produjeron.
El trabajo ha sido organizado de modo de presentar en primer lugar las observaciones de campo, los datos mineralógicos, texturales y las edades absolutas de los depósitos, luego las interpretaciones que surgen del análisis de toda esta información y, finalmente, las conclusiones.

LA PARED SUR DEL CERRO ACONCAGUA Y LOS DEPÓSITOS ASIGNADOS A LOS DRIFT ALMACENES Y HORCONES

Características geomorfológicas
La pared sur del cerro A concagua:

Sobresale en el paisaje debido a su gran elevación y se destaca además por la presencia de glaciares ubicados en ella a distintas alturas (Glaciar Superior, Glaciar Medio y Glaciar Inferior) como se aprecia en la Figura 1a. El Glaciar Superior llama la atención, porque se comunica a través de un pequeño escalón con el Ventisquero de Los Relinchos, glaciar que fluye hacia el valle del río de Las Vacas. Por otro lado, este último glaciar también tiene características muy particulares, pues finaliza en la pared sur del cerro Aconcagua sin una cuenca de alimentación o circo glaciario. Partiendo de la observación morfológica se puede unir en una sola lengua glaciaria al Glaciar Superior y al Ventisquero de Los Relinchos, considerando que habrían fluido, en el pasado, en un valle hacia el este como lo hacen el Glaciar del Este y el Ventisquero Ameghino (Fig. 1b).

Fig11a
b) Fig11b
Fig11c
Figura 1:
Fotografía (a), imagen (b) y perfiles (c) de la pared sur del cerro Aconcagua.

Estas tres lenguas glaciarias coinciden en altura, como se puede apreciar en la Fig. 1c1, a diferencia del glaciar del Horcones Inferior, mucho más profundizado en el paisaje por erosión diferencial, como consecuencia de la asimetría en el tamaño de los glaciares, en relación a la orientación de los valles respecto de la insolación. Para completar este esquema, sólo hace falta una divisoria o interfluvio actualmente inexistente, entre el valle del Glaciar Superior-Ventisquero de Los Relinchos y el valle del Horcones Inferior. Se interpreta que dicha divisoria, hoy ausente, habría existido en tiempos de la glaciación cuaternaria (Fig. 1c2), como se analizará más adelante.

La zona de Confluencia:

Esta zona lleva ese nombre porque allí se unen los valles del Horcones Inferior, del Horcones Superior y la quebrada del Tolosa (Figs. 2a y b). El sector es un poco más amplio que cada uno de los valles individualmente.

Fig2
Figura 2:
a) Imagen del área del cerro Aconcagua, en donde se pueden ubicar el glaciar Horcones Inferior y los ríos Horcones Superior, Horcones y Cuevas; b) Mapa de detalle del área con las unidades cuaternarias reconocidas y la ubicación de las muestras recolectadas tanto para estudios mineralógicos y texturales (en negro) como para dataciones radimétricas (en rojo).

Esta característica hizo que allí se emplazaran varios tipos de depósitos. Espizua (1989) describió en la zona seis drift (Punta de Vacas, Penitentes, Horcones, Almacenes, Confluencia y morenas indiferenciadas). De ellos, las morenas de los drift Punta de Vacas, Confluencia y Penitentes pueden identificarse en la zona de Confluencia como depósitos glaciarios porque conservan la morfología impuesta por el proceso. Pero parte de los depósitos mapeados como morena Horcones, morena Almacenes y morenas indiferenciadas tienen una morfología y composición que complica su interpretación como depósitos glaciarios. La detallada caracterización genética de los mismos constituye, en consecuencia, uno de los objetivos de la presente contribución.
Dichos depósitos, aquí en revisión, se distinguen por un paisaje de suaves elevaciones y depresiones (hummocks) compuestas por una brecha grisácea, casi monolitológica de clastos y bloques angulosos internamente fracturados, que corresponden a las volcanitas aflorantes en la parte superior del cerro Aconcagua (Complejo Volcánico Aconcagua). En la desembocadura de la quebrada de Tolosa se observa un depósito de similares características.
Precisamente en el área de Confluencia, en la barranca ubicada sobre la margen izquierda del valle del Horcones Inferior, se presenta un perfil de aproximadamente 20 metros, en donde se expone claramente el contacto entre dichas brechas grisáceas y los depósitos glaciarios rojizos infrayacentes asignados previamente por Espizua (1993) al Drift Penitentes (Fig. 3).

Fig3
Figura 3:
Perfil de Confluencia.

El valle del río Horcones:

Entre Confluencia y la quebrada del Durazno, el valle del Horcones se estrecha. Aquí sólo hay escasos remanentes de morenas laterales.
El valle del río Horcones, aguas abajo de la desembocadura del arroyo Durazno, se halla relleno por el depósito aquí denominado Horcones (Figs. 2a yb). Éste sobresale en el paisaje por su gran volumen y por una morfología superficial muy particular. El río Horcones está recostado sobre la margen izquierda del valle, donde labró una estrecha garganta.
El área cubierta por el depósito Horcones es de aproximadamente 6 km2. Si bien no se observa ningún perfil completo en el tramo de este valle, a diferencia de lo descripto para Confluencia, se estima probable que el depósito exceda los 30 m de potencia a través de la mayor parte de su área. De acuerdo con esto, su volumen podría ser de al menos 180 x 106 m3 para el sector en análisis. Teniendo en cuenta que desde el valle del Horcones Inferior hay restos del depósito, el volumen total del flujo debió ser aún mayor.
Su morfología superficial se caracteriza por una sucesión de elevaciones y depresiones, representadas por montículos cónicos o elongados de 5 a 10 m de altura y entre 15 y 30 m de diámetro (Fig. 4). Hay, además, algunas dolinas pequeñas en la parte distal del depósito y muy pocas depresiones con lagunas, lo cual nos indica la presencia de un sustrato impermeable. Los montículos son redondeados y suaves en superficie y en las depresiones se han desarrollado suelos. En un perfil producto de un corte de camino se ha observado un suelo en estas depresiones, cubierto por material detrítico proveniente de los montículos que rodean la hondonada, a modo de microtaludes convergentes. Esta removilización de material desde la parte alta de los montículos hacia las depresiones que los rodean ha suavizado considerablemente la superficie original del depósito. A ella han contribuido además de la gravedad, los procesos periglaciarios, la meteorización superficial y la depositación eólica. Hacia la zona distal, en la confluencia con el valle Cuevas, el depósito se divide en dos lóbulos; uno penetra perpendicularmente al valle del río Cuevas, en la misma dirección que traía en el Horcones, mientras que el segundo lóbulo se prolonga aguas abajo en el valle del río Cuevas avanzando aproximadamente 2.000 m en él. El perfil transversal del depósito Horcones señala que es más elevado en el centro que hacia los flancos.

Fig4
Figura 4:
Morfología del depósito de Horcones.

El valle del río Cuevas:

El borde distal del depósito Horcones se ubica, en consecuencia, en la confluencia de los valles de los ríos Horcones y Cuevas (Figs. 2a y b). Este borde distal del depósito de Horcones está perfectamente definido y tiene una altura variable entre 5 y 10 metros, lo que permite separar al depósito en cuestión de los terrenos circundantes. Estos últimos corresponden a un depósito litológicamente semejante (Fig. 5), ubicado precisamente por debajo, y también de morfología irregular, si bien más suavizada que la del depósito Horcones.

Fig5a
Fig5b
Figura 5
: Características del depósito en el valle del río Cuevas. a) Perfil general; b) Detalle de su textura.

Características litológicas de los depósitos

De acuerdo con lo mencionado precedentemente, el estudio del material de relleno de los valles del área permitió discriminar esencialmente dos tipos de depósitos, bien distinguibles también por sus características de campo (megascópicas) y morfológicas, previamente considerados como till por otros autores.
Se realizaron numerosos análisis mineralógicos, granulométricos y de redondez sobre la matriz de ambos depósitos presentes en los distintos valles, a fin de plasmar la completa caracterización litológica y definir con precisión la génesis de los mismos. El muestreo se llevó a cabo en los valles de Horcones Inferior, Horcones Superior y Horcones (tanto proximal como distal, ya en la intersección con el río Cuevas). Al depósito infrayacente expuesto por la profundización del río Cuevas, sólo se le practicó el estudio microscópico de grano suelto del material arenoso-limoso a fin de determinar su composición mineralógica. Una síntesis de las características litológicas del depósito de la quebrada de Horcones fue presentada por Lagorio et al. (2008).

Metodología

Los ensayos de gabinete realizados sobre la matriz de los depósitos se efectuaron de acuerdo a las condiciones operativas y se describen a continuación.
Análisis mineralógicos:
La composición mineralógica, excepto las arcillas, ha sido analizada a partir de 2-3 gramos de una muestra de 80 gramos, molida a un tamaño menor a 35 μm, a través de difracción de rayos X, empleando un difractómetro D5000 (Bruker AXS). Se utilizó radiación de Cu y un monocromador accesorio de grafito. Los datos de difracción fueron tomados desde un 2θ de 4° hasta 70°, con una amplitud de barrido de 0,02° y un tiempo de barrido del tubo contador de 2 segundos por paso. Se trabajó con 40 KV y 30 mA. El análisis cuantitativo de las fases fue determinado utilizando la técnica de Rietveld contenida en el software BG MN/AUTOQUAN (Bergmann et al. 1998).
Análisis de tamaño de grano: Para este tipo de análisis fueron usados 12-15 gramos de muestra. Los componentes orgánicos fueron disueltos a través de tratamiento con H2O2. El material restante fue tamizado en dos fracciones: mayor y menor a 63 μm. El primero fue tamizado en todos las divisiones de phi (phi > -2). Del material menor a 63 μm la fracción tamaño arcilla fue separada utilizando el método Atterberg, mientras que la correspondiente a limo fue analizada con un Micromeritics SediGraph 5100 en todos las divisiones phi.
Clasificación según la redondez de los granos: Parte del material restante fue tamizado a 250-500 μm y 100 granos de cada muestra fueron clasificados utilizando el determinador visual de redondez según dos dimensiones de Turner. Todos los datos analíticos obtenidos de las muestras seleccionadas se reportan en el Cuadro 1, mientras que la ubicación de las mismas se incluyó en la Figura 2b.

CUADRO 1: Porcentajes en peso de especies minerales, grado de redondez y granulometría*

Teniendo en cuenta que Confluencia es el sitio en donde mejor se exponen ambos tipos de depósitos, se procedió en primer término a definir allí las características litológicas de los mismos, para posteriormente efectuar la comparación respecto a lo observado en los distintos valles. Con esta información se realizó la interpretación genética pertinente. En la Fig. 6 se grafican las características de muestras representativas provenientes de cada una de las zonas analizadas.

Fig6
Figura 6:
Diagramas ilustrativos de la composición mineralógica, redondez y granulometría de la matriz de muestras representativas provenientes de distintos sectores de los valles.

Características megascópicas y mineralógicas de los depósitos

Zona de Confluencia: El perfil de Confluencia antes mencionado está expuesto en la barranca ubicada sobre la margen izquierda del río Horcones Inferior, justo frente a su unión con el río Horcones Superior. Este perfil, de aproximadamente 20 metros (Fig. 3), presenta dos tipos de depósitos claramente reconocibles por su diverso color y posición estratigráfica: 1) rojizos, los más antiguos y 2) grises, los más jóvenes (tercio superior de dicho perfil).
El depósito superior, grisáceo, está compuesto por una brecha con bloques de varios metros de diámetro (reconocidos de hasta 5 metros) dispersos en una matriz también brechosa, mal seleccionada (desde gravas hasta arcillas), predominantemente de la misma composición que los bloques. Estos últimos muestran las litologías típicas de las volcanitas del Complejo Volcánico Aconcagua, integradas por lavas, brechas y tobas, de composición andesítica y dacítica. Es importante destacar que este nivel brechoso cubre la mayor parte del sector de Confluencia.
El depósito inferior, rojizo, presenta menor número de bloques, de menor tamaño, subredondeados a subangulosos, inmersos en una matriz con abundante porcentaje de material arcilloso rojizo y participación minoritaria de arenas y gravas redondeadas a subredondeadas. Este depósito rojizo es semejante a los del till Penitentes descripto por Espizúa (1989) ubicados en los laterales del valle del Horcones, a 100 ó 150 m por encima del piso del valle.
El depósito gris, en cambio, presenta características distintivas que motivan su discriminación y el esclarecimiento de su génesis. Si bien algunos sectores de la matriz del depósito gris engloban materiales rojizos de las mismas características que el depósito inferior de la barranca, su porcentaje es poco significativo, por lo que el depósito superior conserva la tonalidad grisácea de su litología predominante.
Es importante señalar que si bien el contacto entre ambos depósitos es neto, en parte del mismo se registra una delgada intercalación de sedimentos rojizos fluviales, con típicas estructuras de corriente. La composición mineralógica de la matriz de cada uno de los depósitos presenta del mismo modo características distintivas, sintetizadas en los Cuadros 2a y b. Muestras representativas de ambos niveles son graficadas en la figura 6.

CUADRO 2: Composición mineralógica
Cuadro2

La comparación mineralógica entre los dos depósitos, pone de manifiesto que el nivel gris se caracteriza esencialmente por sus mayores contenidos de plagioclasa así como menores de cuarzo, hematita y calcita, respecto al rojo. Asimismo, en el depósito gris resulta más frecuente y abundante la presencia de tremolita, laumontita y alunita que en el rojizo.
Sobre la base de la mineralogía, resulta consistente que la proveniencia de este material gris corresponda a las rocas andesíticas (lavas, brechas y tobas) del Complejo Volcánico Aconcagua, particularmente de su sección inferior que es la que aflora en la pared sur.
Los elevados porcentajes de plagioclasa que presentan las muestras reflejan tanto la significativa abundancia en dicha especie que poseen las rocas andesíticas, como así también la formación de albita secundaria, de acuerdo a los valores discriminados en el Cuadro 1. Esta última especie junto a clorita, tremolita, calcita, fengita y laumontita constituyen fases típicas de la alteración propilítica que afecta a las andesitas, descripta para las volcanitas del Complejo Volcánico Aconcagua, de acuerdo a la bibliografía existente (Godeas y Pezzutti 1986, Sacomani 1986, Ramos et al. 1996). La alunita constituye asimismo una fase mineral de alteración, si bien su presencia es típica de la zona argílica avanzada, también detectada en lavas andesíticas del área (Godoy et al. 1988, Ramos et al. 1996).
Por otro lado, resulta razonable que el material rojo haya provenido esencialmente de la erosión de areniscas y pelitas pertenecientes a las Formaciones Diamante y Tordillo, que afloran precisamente en el área en estudio y están caracterizadas mayormente por dicha coloración. Este material corresponde a till proveniente de la erosión de las sedimentitas mesozoicas, como consecuencia de la ampliación de los valles por parte de los glaciares.
La mineralogía del material fino rojizo resulta congruente con la que surge del análisis petrográfico general de dichas unidades. El mayor contenido de cuarzo que se registra en el material rojizo respecto al gris es consistente con su importante presencia en las rocas silicoclásticas. La mayor proporción de hematita resulta acorde a su frecuente participación como cemento en las areniscas y también como clastos, además de generarse por oxidación de magnetita y minerales ferrosos clásticos. La abundante calcita en el material rojizo refleja su presencia como constituyente de los delgados bancos de caliza y niveles estromatolíticos intercalados en la Formación Diamante (estos últimos, particularmente citados en el perfil de Confluencia por Cristallini y Ramos 1996), así como también provenir de niveles calcáreos del Grupo Mendoza y de la Formación Huitrín, que infrayacen a la Formación Diamante. Además la calcita es parte del cemento de algunos bancos de areniscas calcáreas presentes en la Formación Diamante. La ocasional dolomita registrada provendría, del mismo modo, de los niveles de calizas antes mencionados. El escaso y esporádico yeso sería producto de la erosión de los bancos evaporíticos de la Formación Huitrín o bien directamente de la Formación Auquilco, que aflora en la quebrada Horcones Inferior. La presencia de filosilicatos ya sea del grupo de la clorita (clinocloro) como de la mica (fengita, constituyendo sericita), componentes muy frecuentes del material rojizo (5 de 6 muestras), es consecuencia de la participación de estas fases en la matriz de las sedimentitas como producto de la recristalización diagenética, así como de la alteración de clastos de minerales máficos y plagioclasa respectivamente.
Valle del Horcones Superior:
La mineralogía de la muestra obtenida en Horcones Superior (H1) resulta inequívocamente homologable a la del material rojo de Confluencia (Cuadro 1 y Fig. 6). Esto resulta consistente con los datos de campo, ya que la muestra proviene de un sector correspondiente a abanicos aluviales que involucran esencialmente erosión de la Formación Diamante.
Valle del Horcones Inferior:
En el valle del Horcones inferior se muestrearon los depósitos glaciarios actuales ubicados sobre el término del glaciar (Muestras HI01 y HI02). Aguas abajo en el mismo valle, pero más cerca de Confluencia se tomaron tres muestras de morenas laterales (Muestras H02, H03 y H04) muy recientes, probablemente asociadas a anteriores surge del glaciar. En todas estas muestras se pone de manifiesto una clara afinidad con las muestras correspondientes al depósito gris de Confluencia (véase Fig. 6).
Valles del Horcones y del Cuevas:
Como se mencionó precedentemente, aguas debajo de la desembocadura de la quebrada del Durazno aflora el depósito grisáceo denominado Horcones. Hacia la zona distal, en la confluencia con el valle Cuevas, el depósito se divide en dos lóbulos; uno llega gundo lóbulo se prolonga aguas abajo en el valle del río Cuevas avanzando aproximadamente 2.000 m en él. Particularmente hacia la zona distal resulta muy frecuente encontrar porciones de material rojo incluidas en el gris. En este valle, en donde no se discriminan estratigráficamente los depósitos rojo y gris como en la zona de Confluencia, es posible realizar observaciones e inferencias a partir de la composición mineralógica de la matriz de las muestras obtenidas (véase Cuadro 1 y Fig. 6).
Mientras que escasas muestras son compatibles con el material rojo de Confluencia (H31), otras lo son respecto al gris (H33, H34, H37, H39, H40 y H41) y otras, en cambio, presentan composiciones mineralógicas intermedias entre ambos tipos (H35, H38 y H42). Estas últimas permiten inferir mezcla entre ambos materiales. Esto resulta consistente con las observaciones macroscópicas citadas, en cuanto a que agua abajo en este valle del Horcones se registran porciones de material rojo englobadas por el gris.
El borde distal del depósito de Horcones está perfectamente definido, quedando separado de otro depósito preexistente. Éste involucra brechas asociadas con afloramientos de yeso en el piso del valle y presenta en la parte superior depósitos lacustres compuestos por arcilitas y limolitas finamente laminadas que sobreyacen a los anteriores (Fig. 5a). Este contacto se expone aguas arriba del borde occidental del depósito Horcones.
El depósito que se observa a través del corte producido por el río Cuevas, posee las mismas características del depósito Horcones, caracterizado por bolsones de sedimento rojo contenidos en el gris, evidenciando mezcla entre ambos materiales (Fig. 5b). Se revisaron los perfiles que expone en el relleno del valle la profundización del río Cuevas, aguas abajo de Puente del Inca. En la mayoría de los perfiles analizados la secuencia está compuesta de arriba hacia abajo por:
a) sedimentos finos limo arenosos rojizos, mezcla de materiales eólicos y sedimentos finos de las facies distales de abanicos aluviales depositados por los tributarios del río Cuevas;
b) gravas fluviales entoscadas por las sales que surgen disueltas de las fuentes termales. El espesor varía de 1,5 a 0,50 metros;
c) brecha similar a la del depósito gris de Horcones. Se observan bloques de las volcanitas del Complejo Volcánico Aconcagua y matriz grisácea, de la misma composición. Ésta engloba porciones de material rojizo.

Características granulométricas de los depósitos

El depósito grisáceo es heterométrico, presentando desde bloques de decenas de metros cúbicos hasta material tamaño limo-arcilla. La matriz del depósito presenta tamaños de grano que cubren un espectro continuo desde gravas a limo-arcillas. Se han tomado muestras agrupadas en tres sectores, que permiten ver las variaciones en la granulometría. Ellos son: Confluencia, el valle de Horcones (área más distal del depósito) y la zona de la laguna de Horcones (Fig. 2b), que es un punto intermedio, si bien más cercano a la parte distal.
En el Cuadro 3 se aprecia cómo van variando los porcentajes de las distintas fracciones. El material tamaño grava va disminuyendo su participación aguas abajo. Se observa 32,7 % en Confluencia, pasando a 28,2 % en las proximidades de la laguna Horcones y finalmente 26,98 % en la zona distal (valle del Cuevas). Asimismo se registra, simultáneamente, un incremento de los materiales finos (arenas, limos y arcillas) que en conjunto pasan de 67,2 % en Confluencia a 72,6 % en la laguna Horcones y a 73 % en el valle del Cuevas.

CUADRO 3: Porcentaje de las fracciones granulométricas principales.
Cuadro3

El depósito rojizo es, del mismo modo, un depósito mal seleccionado, con materiales de dimensiones muy dispares, desde arcilla hasta bloques, y carente de estratificación. Resulta muy notable la gran preponderancia de matriz (hasta 90 %) de grano fino y sin estructura, en la que están diseminados escasas guijas y bloques.
La matriz es generalmente arcillosa y menos comúnmente limosa o arenosa. Pero los depósitos de till llevan intercalados capas o lentes de sedimentos fluviales, generalmente con estratificación torrencial muy irregular. Cuando esto sucede, la participación de materiales arenosos es importante, variando entre 30 % y 47 %, como se observa en las muestras H03, H04, H19, H35 y HI01, que mayormente forman parte de morenas laterales.
Los histogramas son típicamente polimodales. Las variaciones granulométricas son antojadizas y, por lo tanto, más difíciles de interpretar que en el depósito grisáceo. En consecuencia, no es posible establecer comparaciones granulométricas con ellos. De todos modos, se observa en la zona de Confluencia que el porcentaje promedio de material rojizo fino (lodo, excluyendo las muestras que involucran participación fluvial -H19, H7-) es ligeramente mayor al de la misma fracción en el depósito gris (50% vs. 46,33%). Análisis de redondez: En todos los casos el porcentaje del material anguloso supera el 90 %, variando desde 91,3 % hasta 99,4 %. Resulta evidente que el análisis de la redondez de los clastos por sí solo no permite discriminar los dos principales depósitos presentes en los valles de la región.

Edades absolutas de los depósitos obtenidas por métodos geocronológicos

Se realizaron dataciones absolutas por los métodos de carbono 14 y nucleidos cosmogénicos, tanto en el valle del río Horcones como en el valle del río Cuevas. En la Figura 2b se puede observar la ubicación de las muestras analizadas.
Específicamente se realizaron dataciones en el depósito fluvial intercalado entre los depósitos rojizo y grisáceo del perfil de Confluencia, en el depósito de Horcones, en las sedimentitas lacustres situadas en el valle del río Cuevas por encima de dicho depósito y por último se dataron dos morenas laterales, una ubicada en la zona de Confluencia sobre la margen izquierda del valle de Horcones y otra sobre la margen derecha del mismo valle próxima a la laguna de Horcones.
En los Cuadros 4 y 5 se pueden observar los resultados obtenidos por las dataciones.

CUADRO 4: Resultados 14C de sedimentos lacustres en el valle del río Las Cuevas y sedimentos fluviales en Confluencia en el valle Horcones
Cuadro4

CUADRO 5: Resultados de edades de exposición en la superficie por nucleidos cosmogénicos 36Cl de diferentes unidades morfológicas en los valles Horcones y Las Cuevas.
Cuadro5

INTERPRETACIONES Y DISCUSIÓN

Hasta aquí se han expuesto los datos aportados por la observación de la morfología, los estudios litológicos y geocronológicos. A continuación, utilizando toda esta información se presenta la interpretación propuesta en este trabajo de los depósitos de Horcones y Almacenes, previamente considerados por otros autores como glaciarios. En la Fig. 2b se puede apreciar el completo mapeo de las unidades cuaternarias reconocidas, con la caracterización genética pertinente.

La pared sur del Aconcagua

El Glaciar Superior expone en la pared sur el típico perfil de un valle glaciario cortado longitudinalmente, con sus cabeceras o circo al oeste y descendiendo hacia el este, en dirección del Ventisquero de Los Relinchos (Fig. 1a). Debió existir por lo tanto una divisoria de aguas que separaba el valle del Glaciar superior-Ventisquero de Los Relinchos del valle del Horcones Inferior (Fig. 1c1).
Se interpreta que esa divisoria de aguas, hoy inexistente, habría colapsado como dos o más mega-deslizamientos, generando flujos que habrían descendido por los valles de Horcones Inferior, Horcones y Cuevas (Fig. 1c2).
El colapso de la divisoria entre el valle del Glaciar Superior (5.400 m) y el valle del Horcones Inferior (4.500 m) habría estado favorecido por la gran diferencia de altitud (900 m) entre ambos valles (Fig. 1c3). La profundización del valle del Horcones Inferior, causada por erosión glaciaria, habría producido un sobrempinamiento de las pendientes. Este factor en combinación con el desconfinamiento (debuttressing) causado por el descenso de la masa glaciaria (asociado a la deglaciación del Pleistoceno superior), habría favorecido la inestabilidad de las pendientes.
Esta inestabilidad se puso en evidencia por la progresiva deformación de las pendientes que contribuyó a la generación de avalanchas de rocas y otros deslizamientos. Se interpreta a esta sucesión de acontecimientos como la causa del colapso de la divisoria antes mencionada, generadora de los inmensos flujos de Horcones. El colapso de la ladera, que a partir de ahora se menciona como mega-deslizamiento o avalancha de rocas de Horcones, habría viajado sobre el glaciar del Horcones Inferior, adquiriendo gran movilidad, extendiéndose de este modo a distancias mucho mayores que avalanchas de roca del mismo volumen que no interactuaron con glaciares.
Dicha movilidad habría estado determinada probablemente por la baja fricción de la interfase hielo-detrito, así como por el entrampamiento de un significativo volumen de nieve y hielo cuya fusión habría contribuido a la fluidización del detrito, de acuerdo a lo señalado empíricamente por Ericksen et al. (1970). Además, parte del Glaciar Superior habría participado probablemente del mega-deslizamiento, aportando hielo al movimiento.

La zona de Confluencia

Como consecuencia de la fluidización recién mencionada, cuando el material de la avalancha alcanzó la zona de Confluencia, se concluye que se habría comportado como un flujo de detritos. Este proceso habría generado, en consecuencia, el depósito gris, muy bien expuesto en el perfil de esta localidad, anteriormente descripto y observado en la Fig. 3. Se tipifica como un flujo porque en él bloques y matriz se mezclan de arriba hacia abajo sin un patrón definido. En cambio, los depósitos de avalanchas de rocas se caracterizan por una típica gradación inversa, en la que se concentran los bloques hacia la parte superior y los materiales finos hacia la inferior. La transformación de la avalancha de rocas inicial en un flujo habría sido el resultado de la abundante participación de agua de fusión, que actuó como fluidizante.
La parte inferior del perfil de Confluencia contrasta con la superior, no sólo por su coloración rojiza, sino además por su textura, como se describió precedentemente. Este depósito es similar a los del till Penitentes descripto por Espizua (1989), ubicados en los laterales del valle del Horcones, a 100 o 150 m por encima del piso de valle actual. Ambos son depósitos de till que registran episodios glaciarios anteriores a los flujos.
El contacto neto entre ambos depósitos así como la fina intercalación fluvial observada en sectores indican que al momento de producirse el flujo de detritos, el glaciar que ocupaba el valle del Horcones Inferior se encontraba aguas arriba de Confluencia, teniendo probablemente una posición bastante similar a la actual. En la zona de Confluencia, el flujo se expandió formando una especie de abanico que se proyecta unos 500 metros en el valle del Horcones Superior (Fig. 2b), que debió haber sido represado por el flujo. Prueba de ello es la denominación de "Playa Ancha", que se da a la amplia planicie aluvional con cursos no profundizados que constituye el piso de este valle. Dicha planicie es, por lo tanto, el resultado de la agradación sufrida por el valle del Horcones Superior, como consecuencia del represamiento. Además, en su expansión el flujo atravesó todo el valle y remontó contra pendiente la quebrada del Tolosa (Fig. 2b) cuya desembocadura enfrenta al valle del Horcones Inferior (de donde provenía el flujo), antes de encauzarse definitivamente en el valle del Horcones. En la invasión de la quebrada del Tolosa el flujo penetró aproximadamente 1 km, ascendiendo en este recorrido (run-up) aproximadamente 100 m contra pendiente.
Se interpreta entonces que hasta Confluencia, el flujo se habría movilizado sobre el primitivo glaciar Horcones Inferior, incorporando pequeña cantidad de material detrítico glaciario, tal vez debido a su elevada velocidad y baja fricción de la interfase hielo-detrito. Por ello son tan contrastantes las litologías que se ven en el perfil de Confluencia, observado en la Fig. 3. Cabe aclararse que si bien la mayoría del material glaciario presente en el área de Confluencia corresponde a eventos glaciarios antiguos (Drift Punta de Vacas y Penitnentes), se registran algunas morenas modernas, de escaso desarrollo, que fueron asignadas al Drift Confluencia, como pertenecientes al Neoglacial por Espizúa (1989).

El valle del río Horcones

Aguas abajo de Confluencia se interpreta que el flujo comenzó a viajar sobre un valle sin hielo, pero relleno de depósitos glaciarios previos, por lo que la mezcla de materiales fue mucho mayor.
Entre Confluencia y la quebrada del Durazno, el valle de Horcones se estrecha. Aquí el flujo debió haber aumentado su altura, velocidad y consecuentemente su poder erosivo, habiéndose comportado el sector como un "conducto de paso", no quedando registrados depósitos del flujo y observándose sólo remanentes de morenas laterales. La ausencia de depósitos tanto glaciarios como del flujo está favorecida, además, por la inclinación de las capas de la Formación Tordillo, que en la margen izquierda inclinan con elevada pendiente hacia el eje del valle, generando deslizamientos transl