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Revista de la Asociación Geológica Argentina

versión impresa ISSN 0004-4822

Rev. Asoc. Geol. Argent. vol.67 no.4 Buenos Aires dic. 2010

 

ARTÍCULOS

Control estructural de las mineralizaciones de fluorita del batolito Cerro Áspero, Sierras Pampeanas de Córdoba

Jorge E. Coniglio1, Fernando J. D 'eramo1,2, Lucio P. Pinotti1,2, Manuel Demartis1,2, Leonardo A. Agulleiro Insúa1 y Hugo A. Petrelli1

1 Departamento de Geología, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto. Emails:  jconiglio@exa.unrc.edu.ar, leoagulleiro@gmail.com, hpetrelli@exa.unrc.edu.ar
2 CONICET - Departamento de Geología, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto. Emails: fjderamo@exa.unrc.edu.ar, lpinotti@exa.unrc.edu.ar, mdemartis@exa.unrc.edu.ar

RESUMEN

Con más de 1.000.000 t de reservas totales el batolito Cerro Áspero, magmatismo devónico de alto potasio, es portador de las mayores concentraciones de fluorita de las Sierras Pampeanas. Las vetas epitermales son de edad cretácica, subverticales, poseen potencias generalmente menores a 3 m y se extienden a profundidades mayores a 200 metros. Ocurren en un área de 440 km2 con una distribución intrabatolítica predominante. La geometría y la cinemática de las estructuras mineralizadas son consistentes con deformación por cizalla simple, dextrógira, con el eje extensional principal (σ3) orientado hacia el NNO. Esta situación implantó en el área estructuras extensionales N70ºE (< 1 km de corrida) y juegos de cizalla NE y NO (> 4 km de corrida), que presentan patrones de fallas transcurrentes, con bifurcaciones, deflexiones, aperturas, saltos, cierres y fracturas en échelon asociadas. Los estudios texturales y estructurales en las vetas han permitido distinguir cuatro estadios sucesivos de mineralización que  fueron controlados por una actividad discontinua de  la cupla dextral. Este modelo estructural es similar a aquéllos propuestos para mineralizaciones de fluorita emplazadas en otros sectores del continente durante el mismo período, los que vinculan el control tectónico con la apertura del océano Atlántico sur. El registro del relleno hidrotermal permitió reconstruir la historia de apertura de las estructuras y puede usarse como un criterio efectivo de prospección y exploración. Las mayores concentraciones de mineral ocurren en  las estructuras extensionales y en  las flexiones dilatantes de  las estructuras asociadas con la zona de cizallamiento principal NNE-SSO, que registran la secuencia mineralizada completa.

Palabras clave: Fluorita vetiforme; Control estructural; Cizalla simple; Sierras Pampeanas Orientales.

ABSTRACT: Structural control of  vein-type fluorite deposits of  Cerro Áspero batholith, Sierras Pampeanas of  Córdoba. With over 1,000,000 t of  total reserves, the high-K devonian granites of  the Cerro Áspero batholith (440 km2) are the most important fluorite-bearing granitic suite in the Sierras Pampeanas. The epithermal fluorite veins, of  Cretaceous age, fill in steeply dipping, NE, EW, and NW strike-slip regional fault zones, with thicknesses generally less than 3 metres. They can be continued up to 200 m deep below surface. The geometry and distributions of  the veins were tectonically controlled by divergent shear zones, probably linked with the opening of  the south Atlantic ocean. In the study area, this regional situation established a dextral simple shear system related  to NNE  lineaments,  that  is characterized by N70ºE striking extensional structures,  less  than 1 km long, and NE and NW striking shear systems, more than 4 km long. These shear systems show typical patterns of  transcurrent faults such as stepovers, offsets, bends and horsetail splay. Four successive mineralizing stages were recognized on the basis of  textural and structural analyses of  the veins. The emplacement of  these mineralizing stages were controlled by a discontinuous activity of  dextral couple, with the minimum paleostress (σ3) always oriented toward NNW. The fact that some of the fluorite stages are absent in several veins in the investigated areas, confirm that the mineralized structures had different times of  opening and sealing, and thus the depositional sequence established could be used as an effective prospection criteria. The main ore bodies are related  to extensional zones  (releasing bends) and extensional structures, which registered  the whole mineralizing sequence.

Keywords: Vein-type fluorite deposits; Tectonic control; Simple shear; Eastern Sierras Pampeanas. 

INTRODUCCIÓN

En las Sierras Pampeanas los distritos portadores de fluorita constituyen fajas de amplia extensión regional delimitadas entre la llanura Chacopampeana y el dominio andino. La mayor parte de los depósitos se hospedan en plutones graníticos devónico-carboníferos (Coniglio 2006)  que conformaron el magmatismo  tardío a postorogénico, respecto de la orogenia Famatiniana (Sato et al. 2003). Sin embargo,  las  concentraciones  económicas  de fluorita no se relacionan con esta orogenia  sino que  están  restringidas  al Mesozoico  (Galindo  et  al. 1997). Las vetas  se emplazan en estructuras regionales, subverticales, que registran varios estadios de apertura  y  relleno  con mineralizaciones dominantemente conformadas por fluorita-calcedonia. En todos  los casos estos depósitos  son  descriptivamente  comparables  con  los mundialmente  conocidos como vetas de fluorita-cuarzo de baja temperatura formados en ambiente epitermal (Van Alstine 1976, Harben y Bates 1988). En las Sierras Pampeanas de Córdoba los principales depósitos de fluorita epitermal se desarrollan principalmente en el batolito Cerro Áspero,  batolito  de Achala  y plutón Capilla del Monte (Fig. 1). En un contexto regional se destacan las mineralizaciones  del Grupo  San Martín,  en  el batolito  de  Las  Chacras-Piedras  coloradas en San Luis, mina dal en Catamarca y el Grupo bajo de Las Minas en La Rioja, entre otros (Coniglio 2006).


Figura 1: Geología simplificada del batolito CerroÁspero (BCA), sierra de Comechingones, y ubicación de los principales depósitos de fluorita epitermal y metalotectos estructurales. Abreviaturas: BuBú (BB); La Estela (LE); Ubaldina (UB); Don Miguel (DM); La Cabecita (LC); El Pantanillo (EP); Carlos (CA); La Saida (LS); Confianza (CO); Doña Laura (DL); San Basilio (SB); Santa María (SM); Francisco (FCO); San Cayetano (SC); San Guillermo (SG); 31 de Julio de 1896 (31J); Los Cerros Negros (CN); La Nueva (LN); Batolito de Achala (BA); plutón Capilla del Monte (PCM); faja de cizalla Guacha Corral (FCGC); distrito minero Cerro Áspero (DMCA).

Con más de 1.000.000 t de reservas totales y leyes entre 40 y 60% de CaF2, el batolito Cerro Áspero, sierra de Comechingones,  es  portador  de  las mayores  concentraciones  de  fluorita  de  las  Sierras Pampeanas  (Coniglio  2006)  y  prácticamente el único sector productor de fluorita de Argentina desde el año 1991. Las reservas mencionadas se consideran significativas para esta  tipología de depósitos. No  obstante,  representan  apenas  el 20% de las reservas determinadas para el distrito fluorítico de Santa Catarina, Brasil, que es el mayor productor de América del  Sur  (Bastos Neto  et  al. 1992)  y  que comparte  características  geológicas  con las mineralizaciones motivo del presente estudio.
En las mineralizaciones de fluorita de las Sierras Pampeanas los aspectos genéticos comenzaron a tratarse a finales de la década  del  80  realizándose  una  actualización del conocimiento por distritos y minas en numerosos trabajos recopilados en
Zappettini (1999). Para la región Centro-Cuyo, Magliola Mundet  (1990)  identifica controles  direccionales  de  primer  orden de rumbos N60ºO y N30ºE, a los que le atribuye un origen asociado con una tectónica de transcurrencia. Este autor indica que estas discontinuidades son coincidentes con el esquema subcontinental de fracturamiento (redes regmáticas) definidas para  la región gondwánica por Bassi (1988). Con excepción de estos trabajos, los estudios estructurales han abordados aspectos descriptivos, a escala minera, no de distrito, y no han sido realizados modelos estructurales regionales.
En el presente estudio se efectúa un análisis estructural basado en descripciones de las características  lito-estructurales, morfológicas  y  cinemáticas de  los depósitos de fluorita del batolito Cerro Áspero.
Jébrak  et  al. (1983), Bastos Neto  y  Savi (1985), Bastos Neto et al. (1992) y Coniglio et al. (2000, 2009) mostraron que las características lito-estructurales de las vetas  y  la  cronología  relativa  de  emplazamiento  de  las  distintas  generaciones  de fluorita pueden ser utilizadas para correlacionar eventos mineralizados dentro de un distrito y entre distritos. Por  lo  tanto la comprensión de estos aspectos es  importante al momento de efectuar análisis regionales  y  también  para  planificar  la prospección y exploración de este recurso mineral.

RESEÑA GEOLÓGICA

En  la  región Centro-Cuyo de Argentina se ha definido un dominio  fluorítico de aproximadamente 400 km de ancho que se extiende hacia el oeste hasta la cordillera de  Los  Andes,  en  donde  el  control  estructural de  los depósitos es coincidente con lineamientos tectónicos de primer orden  (Magliola Mundet 1990). dentro de este dominio fluorítico las mineralizaciones están casi exclusivamente restringidas a granitos pertenecientes al magmatismo tardío a post-famatiniano  de  las  Sierras Pampeanas (Llambías et al. 1998, Sato et al. 2003), también denominados como achalianos  por  Sims  et  al. (1998),  formados durante  el  devónico  Superior-Carbonífero Inferior (Dorais et al. 1997, Pinotti et al. 2006, Dahlquist  et al. 2006, Grosse  et al. 2008). Estos granitos intruyeron en rocas metamórficas de medio y alto grado, en amplios sectores  retrabajados por  fajas de cizalla, y son claramente discordantes con las estructuras formadas durante los eventos metamórficos cámbrico (orogenia pampeana) y ordovícico  (orogenia famatiniana)  (Rapela  et  al. 1998,  Ramos 1999).
Comúnmente  integran grandes batolitos de  composición monzogranítica  y  están enriquecidos en K, Rb, U, LREE, NB e Y (Rapela et al. 1998, Grosse et al. 2008) y F (Dorais et al. 1997, Coniglio et al. 2006, Rapela et al. 2008).
En  las  sierras de Córdoba el basamento plutónico-metamórfico está localmente cubierto por depósitos  continentales y rocas volcánicas máficas de edad cretácica (Gordillo y Lencinas 1979). Todo este conjunto de  rocas  fue ascendido como bloques N-S durante la orogenia ándica.

Geología del batolito cerro Áspero
El batolito Cerro Áspero  (440  km2)  fue construido por el emplazamiento sucesivo de  tres plutones que  individualmente desarrollan variaciones faciales (unidades internas, externas, cuspidales y cortejo de diques asociados). Las unidades  internas conforman más del 60% de la superficie del batolito Cerro Áspero y están representadas por monzogranitos biotíticos de grano  grueso  a  muy  grueso,  porfíricos (Pinotti  et al. 2002). En  las unidades externas, cuspidales y diques dominan  leucogranitos de dos micas o exclusivamente muscovíticos, cuyas composiciones varían entre monzogranitos y granitos alcalifeldespáticos (Coniglio 2006).
Los  granitos  del  batolito  Cerro  Áspero pertenecen a la serie granítica de alto K y las relaciones iniciales 87Sr/86Sr son superiores  a 0.704,  lo que  sugiere derivación de  los magmas por anatexis cortical  (Pinotti  et al. 2006). Estos autores determinaron una edad de 369 ± 9 Ma por el método Rb/Sr en roca total. Los granitos de las  unidades  internas  del  batolito  Cerro
Áspero  poseen  un  contenido  promedio de F de 1.210 ppm, que es dos veces más elevado que el de las rocas metamórficas encajantes y que el de otros granitos no mineralizados de  las  sierras de Córdoba (Coniglio  et  al. 2006). El  batolito Cerro Áspero muestra una evolución geoquímica  caracterizada  por  un  progresivo  aumento  de  la  alcalinidad  y  peraluminosidad del magma (Coniglio 2006). Esta evolución es el resultado del fraccionamiento extremo de una serie granítica de alto K,  cuyos  términos menos  diferenciados se asemejan a  la  serie calcoalcalina y  los más  diferenciados  poseen  una  marcada afinidad con los granitos ricos en sílice y aluminio, de tipo A (aluminous A-type granites, King et al. 1997).
La característica estructural principal del batolito Cerro Áspero es la conspicua circularidad  de  sus  plutones  y  estructuras internas, desarrolladas completamente ba
jo  condiciones  de  presión menores  a  2 Kb (Pinotti et al. 2002). Estas estructuras cortan en alto ángulo la foliación milonítica submeridianal de la faja de cizalla Guacha  Corral  (Martino  2003,  Pinotti  et  al. 2006, Fagiano 2007).

Mineralizaciones hidrotermales en el batolito cerro Áspero
Coniglio  (2006) ha  reconocido dos épocas metalogenéticas principales:
1) Sinbatolítica,  rica  en mineralizaciones de W-Mo-F magmático-hidrotermales, formadas  bajo  presiones  entre  1,75  y  1,25 Kb. Estos depósitos se concentran al norte del batolito Cerro Áspero (distrito minero Cerro Áspero; Fig. 1) y se relacionan espacial y genéticamente con el emplazamiento del magmatismo tardío y más diferenciado (Coniglio 2006). Para estos depósitos Mutti y González Chiozza (2005) obtuvieron  una  edad  K-Ar  de  343,8  ±
10,8 Ma en sericita de la alteración hidrotermal.
2) Postbatolítica, que originó las mineralizaciones de fluorita más importantes de las Sierras Pampeanas,  formadas en ambiente  epitermal.  Poseen  relación  espacial pero no genética con el magmatismo devónico. A continuación se describen sus principales características.

GEOLOGÍA DE LOS DEPÓSITOS DE FLUORITA POSTBATOLÍTICOS

Edad  de  las mineralizaciones  y modelo genético
Las relaciones de campo indican que los depósitos  vetiformes  de  fluorita  constituyen el último evento hidrotermal registrado en la comarca, sólo afectado por la tectónica  del  ciclo Ándico.  La  exhumación de  las  rocas metamórficas  supraya
centes y posiblemente de parte de la porción cuspidal del batolito Cerro Áspero, anterior al emplazamiento de las mineralizaciones epitermales de fluorita, posibilitó la implantación de este sistema sobre el magmático-hidrotermal del Paleozoico (Coniglio 2006).
Galindo et al. (1997) obtuvieron dos edades Sm-Nd de 117 ± 26 Ma y 131 ± 22 Ma, en fluoritas provenientes del batolito Cerro Áspero (mina Bubú) y del batolito de Achala  (mina La Nueva),  respectivamente  (Fig.  1).  Estos  autores  advierten que no  son edades muy precisas debido al pequeño rango en  las relaciones143Nd/144Nd. Lamentablemente estas edades preliminares no han podido  ser  corroboradas por otros métodos  geocronológicos ni por evidencias estratigráficas en razón que, en las áreas estudiadas, los depósitos se hospedan exclusivamente en rocas paleozoicas.
Galindo et al. (1997) sugieren además que la composición  isotópica de Sr y Nd en las fluoritas fue heredada de las rocas hospedantes. En particular, el rango de composición Sr87/Sr86 determinado en las fluoritas es similar a la de los granitos porfíricos hospedantes (εSr = 176-317 y 151-291, respectivamente). de  este modo  atribuyeron que  la mayor parte del Sr del fluido hidrotermal fue aportado por  la alteración hidrotermal de los granitos a partir de  la disolución  incongruente de  feldespatos.
Coniglio  et  al. (2000,  2004,  2006),  basados en estudios mineralógicos, geoquímicos  y  de  isótopos  estables,  propusieron un origen por fluidos meteóricos calentados, que por procesos de interacción fluido-roca se intercambiaron isotópicamente con los granitos hospedantes y lixiviaron parte del contenido de flúor. El flúor fue  aportado principalmente por  la destrucción de biotita y apatita en las zonas de alteración hidrotermal controladas estructuralmente.

Modo de ocurrencia
Las mineralizaciones  poseen  una  distribución  intrabatolítica  y  se  hospedan  en los tres plutones que componen el bato
lito Cerro Áspero. Cuando se emplazan en el  entorno metamórfico  encajante  pierden expresión y desaparecen gradualmente a pocas decenas o centenas de metros del contacto con el granito. Excepcionalmente se han registrado manifestaciones hospedadas  en  la  faja de  cizalla Guacha Corral, aproximadamente a 3 km del contacto norte del batolito Cerro Áspero.
En el sector oriental las mineralizaciones económicas se localizan en la periferia del batolito, muy  próximas  al  contacto  con las rocas metamórficas encajantes (milonitas de la faja de cizalla Guacha Corral). Contrariamente,  en  el  sector  occidental, las mayores acumulaciones de fluorita (mina Bubú)  y otras de menor  importancia como don Miguel, La Cabecita y ubaldina (Fig. 1) se emplazan más internamente  en  el  batolito  y  su  posición  respecto del contacto es difícil de inferir debido a que el contacto plutón-roca de caja está cubierto en el bloque hundido de la falla cenozoica que levantó la sierra.
Las menas están constituidas dominantemente  por  fluorita-calcedonia  con  leyes entre 40 y 60% de CaF2. En  la mina La Estela la fluorita se asocia espacialmente con pechblenda y otros minerales de uranio. Las minas más importantes son Bubú y Los Cerros Negros. La mina Los Cerros Negros es la única en Argentina que está en producción continua desde 1991 a un ritmo de 1.500 t/mes y leyes promedio de 50% de CaF2. La mina Bubú operó hace más de 50 años, pero es considerada como la principal del distrito con reservas  totales de 485.000  t de  las  cuales 65.000 t corresponden a reservas probadas (Menoyo y Brodtkorb 1975).

Metalotectos estructurales
Las vetas son subverticales, generalmente poseen potencias menores a los 3 m aunque  localmente pueden  alcanzar  12 metros. El comportamiento de las mineralizaciones en profundidad es poco conocido.  Perforaciones  de  exploración  (5  en Los Cerros Negros y 5 en Bubú) han intersectado  las  vetas  a  profundidades  de 200 m y los datos provenientes de los testigos  recuperados  permiten  establecer
que las potencias se mantienen entre 2 y 6 m y las leyes entre 30 y 50% de CaF2. El desarrollo de las alteraciones hidrotermales  (silicificación  y  argilitización)  está exclusivamente  controlado  por  las  estructuras. En superficie  los metalotectos estructurales  quedan  revelados  por  procesos de  silicificación penetrativa de  los granitos,  o  eventualmente  de  las  rocas metamórficas,  con  formación  de  jasperoides.  La  silicificación  dominó  durante todo  el  evento  de mineralización  incluyendo  el  estadio  premineral. La  erosión diferencial y el color rojizo oscuro hacen fácilmente  identificable  estos metalotectos. La distribución de esta alteración hidrotermal dentro del batolito Cerro Áspero se manifiesta en una alternancia de sectores  profusamente  alterados  con otros  en  los  que  no  existe  ninguna  evidencia de actividad hidrotermal. Los sectores  alterados  ocurren  separados  por distancias de aproximadamente cinco kilómetros.
En los sectores con evidencias de actividad hidrotermal,  las  zonas de  alteración pueden alcanzar un desarrollo de hasta 5 km a lo largo del rumbo de la estructura y hasta 10 m de potencia.

Estructuras mineralizadas
El  relevamiento  estructural  realizado  en todos  los depósitos del distrito permitió determinar  que  el  sistema mineralizado está integrado por seis juegos de discontinuidades: los rumbos de mayor frecuencia son N70ºE, N65ºO y N35ºE y los de menor  frecuencia  son N15ºE, N40ºO y N20ºO (Figs. 2a y b).


Figura 2: a) Diagrama de fracturación mostrando los 6 máximos de distribución de metalotectos de los depósitos epitermales de fluorita en el batolito Cerro Áspero; b) proyecciones estereográficas expresadas en densidades de polos de planos de los metalotectos estructurales.
Proyección equiareal de polos, hemisferio inferior. Realizados sobre la base de 580 datos relevados en el campo. n = número de mediciones.

El buzamiento general de las estructuras es siempre cercano a la vertical, frecuentemente entre 70º y 85º; excepcionalmente  se  han  medido  buzamientos  de  60º (Fig. 2b). El juego de rumbo N65ºO buza preferentemente hacia el SO, el de rumbo N35ºE buza preferentemente hacia el NO y el de rumbo N70ºE hacia el SSE. En el resto de los juegos se han medido buzamientos tanto hacia el este como hacia el oeste.
Excepto para el juego de rumbo N20ºO, los máximos definidos  son  coincidentes
con los determinados para el sector centro-oriental del batolito de Achala en  lasáreas de  las minas La Nueva, La blanca, 20 de Setiembre y Las Tres Hermanas (Paredes 1987).
Una característica repetitiva de las estructuras mineralizadas es la de presentar frecuentes flexuras en el rumbo y localmente  en  el  buzamiento,  lo cual le confiere geometrías alabeadas.

Estructura interna de las vetas
El  análisis  de  detalle  de  las  estructuras mineralizadas muestra que presentan una historia hidrotermal polifásica con varias fases de apertura y relleno. Coniglio et al. (2000)  basados  en  datos  de  cronología relativa, mineralógicos, geoquímicos y de inclusiones  fluidas, determinaron 11 generaciones de fluorita. En el presente trabajo estas generaciones fueron agrupadas en  4  estadios  de  formación  (3  estadios principales dominados por texturas de relleno y 1 estadio tardío dominado por texturas de reemplazo). Estos estadios están
limitados por reactivaciones  tectónicas y están marcados por cambios texturales y en el patrón de elementos tierras raras de las fluoritas. La secuencia de depositación de  las diferentes generaciones de  fluorita del batolito Cerro Áspero se muestra en la figura 3 y se describen a continuación por orden de emplazamiento:


Figura 3: Sección geológica esquemática simplificada que muestra la relación espacial de la secuencia de depositación de las once generaciones de fluorita del batolito Cerro Áspero con los 4 estadios expuestos en un mismo nivel. Sección tipo: nivel 3 de la mina Los Cerros Negros; 1252 metros sobre el nivel del mar. Modificado de Coniglio et al. (2000). Abreviaturas: Fl=fluorita; m=maciza; gb= groseramente bandeada; br=brechosa; fb=finamente bandeada; g=geoda; d=drusa; c=cocarda.

Estadio  I:  Está  caracterizado  por  cuatro generaciones de fluorita con texturas macizas que gradualmente pasan a groseramente bandeadas, depositadas entre 187 y 150ºC. La relación La/Yb en estas fluoritas varía entre 1,7 y 1,4. En las macizas el color varía de amarillo, blanco a  rosa. En las groseramente bandeadas (bandeado de 2 a 3 cm de espesor) predominan los colores azul claro y verde. La crustificación bandeada de la fluorita verde se resuelve  localmente en cocardas. Este cambio marca el final del estadio I y el inicio del estadio II.
Estadio  II: Está caracterizado por cuatro generaciones  de  fluorita  finamente bandeadas  (en un  arreglo milimétrico-centi
métrico),  crustiforme,  con  variaciones rítmicas de color, predominando el púrpura, blanco y violeta. La relación La/Yb varía entre 14,0 y 3,6. La temperatura de formación varía entre 140 y 130ºC. El final del estadio II es marcado por una variación de  la  textura crustiforme a coloforme, desarrollo de cocardas y cambios importantes  en  el  color  de  las  fluoritas (desde  violeta oscuro hasta negro  localmente  con  ocurrencia  de  antozonita-). Este  estadio  es  el que predomina  regionalmente.
Estadio III: Está caracterizado por dos generaciones de fluorita de colores púrpura y amarillo, con crustificación milimétrica, textura esferoidal, geodas y drusas, depositadas principalmente entre 122 y 103ºC. La relación La/Yb varía entre 3,6 y 2,8.
Estadio  IV: El  cambio del  estadio  III  al IV está indicado por un profuso proceso de  reemplazo de  las menas previamente depositadas, por cuarzo o calcedonia con generación  de  texturas  de  tipo  enrejado laminar  (lattice  bladed  texture; dong  et  al. 1995). Estas  texturas  y  la  ocurrencia  de geodas y drusas de cuarzo variedad cristal  de  roca  o  fluorita  verde  coloforme, marcan el final del proceso de mineralización del sistema epitermal.
La calcedonia es el mineral de ganga predominante y está presente en todo el proceso de mineralización. Las depositaciones más  importantes se registran al final de  los  estadios  I  e  inicio del  estadio  III (Fig. 3), con desarrollo de vetas de hasta 1 m de potencia. La calcedonia del estadio I es blanca, por sectores translúcida, y muestra un brillo vítreo a céreo, en tanto que la del estadio III posee color blanco de porcelana distintivo  y brillo mate. Cuando la calcedonia se asocia con fluorita  finamente  bandeada  del  estadio  II ocurre como vetillas (normalmente entre 5 y 10 mm de potencia). Particularmente las desarrolladas al final del estadio II son oscuras, grises a pardo rojizas, y frecuente contienen  inclusiones de pirita menores a 3 mm que, a su vez, suele poseer inclusiones de coffinita (Coniglio et al. 2000). La  secuencia  de  depositación  descripta fue establecida primeramente en Los Ce
rros Negros, porque es donde la veta presenta  las mejores  exposiciones,  y posteriormente  fue  corroborada  en  todos  los depósitos del batolito Cerro Áspero. Con excepción de la mina Bubú, esta secuencia no se presenta completa en el resto de los depósitos. Algunas vetas presentan variaciones  texturales  locales  relacionadas con la posición de fases tectónicas intraminerales  de  menor  envergadura,  cuya ocurrencia  depende  fundamentalmente del mecanismo que originó  los  espacios abiertos en las estructuras. Estas variaciones se manifiestan por perturbaciones en el  bandeamiento  de  las  fluoritas  y  por transiciones  hacia  texturas  brechosas  y sacaroides. En el caso de  las brechas  intraminerales  la  calcedonia puede  formar parte  tanto  de  los  clastos  como  del  cemento. En la textura sacaroide la fluorita y la calcedonia se presentan intercrecidas con tamaño de grano menor a 2 milímetros.
Los cambios en las texturas de las fluoritas de macizas a  ricas en espacios abiertos, del estadio I al IV, van acompañados por  un  enfriamiento  gradual  del  fluido
hidrotermal  y  composiciones  isotópicas que indican que las aguas meteóricas circularon en condiciones progresivamente más someras dentro de la corteza (Coniglio  et al. 2000 y 2004). Estas evidencias sugieren condiciones de depositación de las menas  en niveles  sucesivamente más someros respecto de la paleosuperficie, con la exposición actual de los cuatro estadios  en  el mismo  nivel. Estos  autores han  sugerido  la  ocurrencia  de  procesos erosivos  durante  la vida del sistema hidrotermal como un escenario posible para explicar  la evolución textural de estas mineralizaciones.

Características lito-estructurales, morfológicas y cinemáticas de las estructuras mineralizadas
Juego de rumbo N70ºE: Las vetas emplazadas  en  este  juego  presentan morfología tabular, regularidad en sus espesores y corridas menores a un kilómetro. Los principales  ejemplos  son  las  minas  Los Cerros Negros, San Guillermo, Francisco y La Saida. de  todas  las áreas  investigadas  la  estructura de Los Cerros Negros
es  la que  registra  la historia hidrotermal más completa y mejor documentada. Las minas  Francisco  y  La  Saida  registran  el estadio II de mineralización y la mina San Guillermo  contiene  solamente  los  estadios III y IV.
Como  lo muestra  la  figura  4,  aunque  el rumbo  general  de  la  veta  de  los Cerros Negros es N70º-80ºE, una característica remarcable  es  que  la  veta  presenta  frecuentes inflexiones cortas (de hasta 20 m) hacia  las  principales  orientaciones  anteriormente definidas  (NE-SO y NO-SE). En  las  inflexiones  el  espesor  de  la  veta pierde  regularidad  y  particularmente cuando la inflexión es hacia el NE, la veta se ensancha y adquiere su máxima potencia (12 metros). La estructuración interna de la veta sigue fielmente ese diseño, particularmente marcado por la continuidad en  el  bandeamiento  de  las  fluoritas  del estadio II (ver esquemas de mayor detalle en la figura 4). Esta característica es compartida  también por  las minas San Guillermo, Francisco y La Saida.


Figura 4: Diseño de la veta en la mina Los Cerros Negros en el nivel 4 (1270 m s.n.m.) según los avances de explotación del año 2003. Este nivel intersecta la veta a los 70 m de profundidad. En la zona de mayor inflexión en el rumbo la potencia de la veta alcanza 12 metros. Los esquemas de mayor detalle en los sectores de las inflexiones muestran el arreglo del relleno de la veta. Para las generaciones de fluorita se utilizaron las mismas referencias que en la figura 3. FCGC=faja de cizalla Guacha Corral.

En los Cerros Negros el arreglo simétrico de las fluoritas del estadio I (Fig. 3), la variación gradual de los cambios texturales y el dominio de texturas bandeadas con crustificación perpendicular a  la pared de  la  veta,  indican que  la  estructura tuvo un comportamiento extensional dominante durante toda la vida del sistema hidrotermal. La yacencia de  las  fluoritas macizas  amarilla  y  rosa  restringida  a  los primeros 50 m superiores de la veta (desde el nivel 3 hasta el cielo abierto),  indican una zonación vertical.
La transición entre los estadios de mineralización está marcada por discordancias en  el bandeamiento o por  la ocurrencia de brechas  tectónicas con  formación de texturas  en  cocardas,  características  de fallas normales. Los destapes producidos por  los  laboreos  han  permitido  reconstruir un perfil de aproximadamente 80 m, en  donde  las  cocardas  ocupan  la  parte media de la veta (nivel 3); hacia arriba, en el  sector  del  cielo  abierto,  se  observan evidencias de fallamiento normal y en las porciones  inferiores  de  la  veta  (nivel  4) esta estructura se resuelve en brechas de colapso. En este caso  las cocardas están constituidas por clastos de calcedonia gris cementados por  fluorita  crustiforme,  finamente  bandeada,  del  final  del  estadio II. Este fallamiento normal posee un desarrollo local afectando solamente la parte occidental de la veta y llegó a producir desplazamientos de hasta 50 centímetros. El  predominio  de  texturas  bandeadas, cocardas y variaciones verticales acentuadas en Los Cerros Negros permite compararlo con el tipo vetas extensionales (filons en extension) de los depósitos de fluorita-baritina varíscicos de Europa (Jébraket al. 1983, Lhégu et al. 1988, Sizaret et al. 2004).
Juegos de rumbo N65ºO y N35ºE: Las vetas emplazadas en estos juegos se presentan con  morfologías  de  lentes  biconvexas, alineadas, con zonas de ensanchamiento y estrangulamiento a lo largo de las corridas (disposición en rosario). Respecto de los otros juegos mineralizados adquieren las corridas más  largas alcanzando hasta 5 km.
El juego de rumbo N65ºO en planta presenta saltos y patrones escalonados y anastomosados,  producidos  por  ramificaciones y entrelazado de las estructuras en la zona de falla (Figs. 5a, b, c y d). Los principales ejemplos son las minas San basilio, Santa María, 31 de Julio de 1896, sector SO de mina San Cayetano, El Panta
nillo, Carlos y Ubaldina, entre otras. Estos ejemplos registran en general el estadio II de mineralización, con predominio de brechas tectónicas intraminerales y texturas sacaroides en las zonas de estrangulamiento de las estructuras y texturas bandeadas en los ensanchamientos. El cemento de las brechas es calcedonia o fluorita del  final del  estadio  II. En  los  ejemplos mencionados, las leyes promedio son inferiores a 40% de CaF2 y, con excepción de la mina 31 de Julio de 1896, los clavos mineralizados  excepcionalmente  alcanzan reservas probadas superiores a 1.000 t de CaF2 (Coniglio et al. 2009).


Figura 5: Diseño de afloramiento de los metalotectos estructurales y esquemas de la geometría de las vetas de fluorita. a) y b) crestones de jasperoide (granito brechado y silicificado), localmente mineralizado, en juegos de rumbo N65ºO. Afloramiento ubicado a 1500 m al SO de la mina San Cayetano. Se observa el salto derecho de la estructura principal y grietas extensionales escalonadas con rumbo aproximado N70-80ºE (fotografía aérea); c) y d) patrón anastomosado en jasperoides de la mina San Basilio (juego de rumbo N65ºO). En detalle se observan también geometrías de lazo sigmoide y la estructura de rumbo ENE de la mina Francisco destacada por las labores sobre veta. En la parte inferior de la figura se observan jasperoides asociados con el juego de rumbo N40ºO (imagen Google Earth); e) y f) vista NO-SE del frente de explotación de la mina 31 de Julio de 1896 (juego de rumbo N65ºO), mostrando el salto izquierdo "en apertura", la terminación "en gancho" y el alabeo de la estructura (fotografía); g) y h) inflexión derecha "en apertura" y lentes biconvexas mineralizadas subparalelas a la zona de cizalla destacadas por los frentes de explotación en la mina San Cayetano (juego de rumbo N35ºE), (fotografía aérea).

La mina 31 de Julio de 1896 termina contra  el  encajante  metamórfico  con  una abrupta  inflexión  izquierda en el  rumbo de  prácticamente  90º,  hasta  ubicarse  en posición submeridianal ("terminación en gancho") (Figs. 5e y f). Hacia el sector NO, la morfología  del  depósito  es  lenticular, lentes dispuestas en rosario, con dominio de  texturas bandeadas y brechosas de  la etapa  inicial del estadio II. En esa dirección la ley disminuye y la estructura es resaltada  por  un  proceso  de  silicificación penetrativo que se extiende aproximadamente 3,5 kilómetros.  Hacia el sector SE la morfología del depósito varía gradualmente de lenticular a tabular y, en la zona de  la  inflexión, se han acumulado exclusivamente fluoritas del final del estadio II (antozonita) y  los estadios III y IV. Este sector constituye el clavo que ha alojado la mayor cantidad de mineral formado en los últimos estadios de mineralización en el ámbito del batolito Cerro Áspero,  llegando  a  producir  1.600  t mensuales  de mena  entre  los  años  2006  y  2008,  con una ley promedio de 35% CaF2.
En el juego de rumbo N65ºO las observaciones cinemáticas indican una componente de movimiento horizontal izquierdo. Los principales indicadores del sentido  de movimiento  son  el  salto  derecho"en cierre" y grietas extensionales escalonadas con rumbo aproximado N70-80ºE (Fig. 5a y b); la deflexión antihoraria en el rumbo de la foliación milonítica de la faja de cizalla Guacha Corral y desplazamientos sinextrales de hasta 20 cm de elementos  estructurales  intraminerales.  Ejemplos de esto último son el desplazamiento  de  venillas  de  calcedonia  por  fluorita del final del estadio II en mina San Basilio y el desplazamiento de jasperoides de rumbo N20ºE por jasperoides de rumbo N60ºO  (ver  esquema  de  detalle  en  Fig. 5b).  Asimismo,  el  salto  izquierdo  "en apertura"  y  la  "terminación  en  gancho" de la mina 31 de Julio poseen las características de una zona en extensión producida por una inflexión en apertura (releasing bends) (Davis y Reynolds 1996), asociado con un movimiento sinextral de  la estructura.
En el  juego de  rumbo N35ºE  los ejemplos más sobresalientes son las minas San Cayetano y Bubú.
En San Cayetano, en el sector SO, la veta principal presenta una  inflexión derecha"en apertura",  rellena con  fluoritas bandeadas del estadio II. Hacia el sector NE la estructura mineralizada se  resuelve en lentes biconvexas  subparalelas  a  la  zona de cizalla, con patrón en rosario (Fig. 5g y h),  rellenas  con  fluorita  sacaroide. Esta situación permite inferir que este conjunto de estructuras está asociado con un fallamiento  dextral  de  acuerdo  a  los  conceptos de Davis y Reynolds (1996). 
La mina  Bubú  se  desarrolla  en  una  estructura de  rumbo general N35ºE, pero presenta cambios en el rumbo hasta casi
E-O  y  bifurcaciones  cortas  en  la  dirección N0º-20ºE  (Fig. 6a). La conjugación de  las estructuras NE y E-O  le confiere al depósito una morfología  lenticular-tabular  (morfología combinada). La mineralización ocurre en una zona de falla de más de 500 m de  longitud,  en donde  el monzogranito biotítico porfírico adquiere una marcada foliación tectónica de rumbo  N35ºE  producida  por  un  juego  de fracturas paralelas a la zona de deformación. En sectores próximos a la estructura principal han  sido medidos desplazamientos dextrales,  intraminerales, menores a 50 centímetros. Esta mina presenta los 4 estadios de mineralización, pero de manera saltuaria debido a la mala exposición de los afloramientos en los antiguos frentes de explotación. Las figuras 6b y c muestran  simplificadamente  la  creación de  la  estructura  filoniana  y  la  secuencia de  relleno  de  las  estructuras  de  la mina Bubú.  Las  zonas  tabulares  de  dirección N70ºE están rellenas con fluoritas macizas y bandeadas, con leyes mayores a 75% de CaF2. Estas leyes caen abruptamente a menos de 40% de CaF2 en los estrangulamientos  de  las  estructuras  lenticulares de  rumbo N35ºE,  donde  la mineralización se torna brechosa (brechas mineralizadas hipersilícicas). Las bifurcaciones cortas, de rumbo submeridianal, están rellenas  con  texturas  brechosas  y  sacaroides del estadio III. Hacia el NE, donde la estructura hace una  inflexión hacia el norte,  la mineralización bandeada desaparece  gradualmente,  transformándose  primero en una brecha hipersilícica para terminar en una silicificación penetrativa del granito con formación de jasperoide.


Figura 6: a) Bosquejo geológico de la mina Bubú. En sentido del rumbo NE el diseño de la veta presenta frecuentes deflexiones hacia el rumbo E-O, semejante al mostrado en la figura 5g; b) zona de cizallamiento dextral y esquema de generación de las estructuras en la veta de la mina Bubú; c) secuencia de relleno simplificada de las estructuras de la mina Bubú; d) elipsoide de deformación (modelo Riedel de cizalla simple de sentido horario, Silvester 1988) mostrando los principales controles estructurales de los depósitos de fluorita epitermal del batolito Cerro Áspero.

La génesis y evolución tectónica mostrado para la mina Bubú (Fig. 6a, b y c), asociado con una zona de cizallamiento dextral, es notoriamente similar a la propuesta para la creación del filón Cocal, distrito  fluorítico  Santa Catarina,  uno  de  los más  importantes de  ese distrito,  con  reservas  probadas  superiores  a  200.000  t (Bastos Neto et al. 1992).
Juego de rumbo N20ºE: Este juego submeridianal se observa en la mina Bubú, como  ya  fue descrito,  y  también  en varios
sectores de las minas La Saida, Francisco y  Los  Cerros Negros;  su  desarrollo  en potencia y corrida es siempre menor respecto de los juegos principales. La mayor parte de estas estructuras están silicificadas y escasamente mineralizadas. En Los Cerros Negros, las vetas poseen una potencia entre 20 y 60 cm y están  rellenas con fluoritas del estadio II. La asociación con fracturas extensionales en échelon (< 5 cm de potencia) de rumbo N65ºE, rellenas  con  calcedonia  o  fluorita  crustiforme,  indican  una  componente  de movimiento horizontal derecho para el  juego N15ºE.
Juegos de rumbo N40ºO y N20ºO: estos juegos  no  presentan  mineralización  de interés, pero sí una alteración silícica penetrativa con formación de jasperoide. El juego de rumbo N40ºO se muestra en las figuras 5c y d, en el sector SO de la mina San Basilio. En ese sector las observaciones cinemáticas indican una componente de movimiento horizontal izquierdo, con desplazamientos de hasta 20 cm de venillas  intraminerales. El  juego N20ºO posee escasa distribución  regional, pero en la mina La Saida es donde mejor se desarrolla  y  es uno de  los  juegos predominantes alcanzando corridas de hasta 250 metros.

DISCUSIÓN

Modelo estructural
El análisis estructural efectuado en  todo el ámbito del batolito Cerro Áspero y entorno metamórfico encajante  indica que la distribución y el emplazamiento de las mineralizaciones  de  fluorita  responde  a un sistema  regional de  fracturación, con los esfuerzos máximo y mínimo, σ1 y σ3, ubicados en posición horizontal.
De acuerdo con los conceptos de Silvester (1988) y Davis y Reynolds (1996), entre otros, la presencia de estructuras con patrones  anastomosados,  bifurcaciones, inflexiones,  aperturas,  saltos,  cierres,  fallas y fracturas en échelon asociadas, sugieren la instalación de una tectónica transcurrente durante el periodo mineralizado. La geometría de la deformación y la cine
mática de los juegos descriptos son consistentes con una mecánica de deformación por cizalla simple, de sentido horario, con el eje extensional principal orientado hacia el NNO (Fig. 6d).
De  este modo  la  dirección  principal  de deformación se sitúa en la dirección NNE y  se  asocia  con  una  foliación  tectónica penetrativa en el granito, estructuras tipo Riedel, desplazamientos dextrales y grandes concentraciones de mineral (mina Bubú).  Los  juegos  de  rumbo N65ºO  que presentan desplazamientos sinextrales corresponden a las cizallas Riedel antitéticas (cizallas R2 en la figura 6d). Están conspicuamente desarrolladas en el sector oriental del batolito Cerro Áspero pero hospedan menor cantidad de mineralización respecto de las estructuras sintéticas (R1). Sin embargo, en el batolito de Achala constituyen las estructuras que más mineral han alojado  (mina La Nueva; Paredes 1987). La orientación de  los  juegos sintéticos y antitéticos es coincidente con  la orientación de la red regmática definida por Bassi (1988) para este sector de las Sierras Pampeanas y no se descarta que estas discontinuidades previas hayan ejercido un control en la geometría de la deformación. El  juego  extensional  se desarrolla  como fracturas y fallas normales orientadas en la dirección ENE (fracturas T en la figura 6d); en el área de estudio es un metalotecto  de  relevancia  (mina  Los  Cerros Negros) comparable con el juego sintético. Las vetas de rumbo N15ºE y N40ºO, se corresponden con las fallas de rumbo secundarias  sintéticas  y  antitéticas  (P)  y (X), respectivamente  (Harding 1974, Silvester 1988).
Se han reconocido numerosas geometrías propias de zonas dilatantes que muestran condiciones preferenciales de extensión  y  que  han  acumulado  importantes cantidades de mineral. Entre estos ejemplos se destacan  los diseños de  las vetas en la minas Bubú, característico de inflexiones  en  apertura de una  zona de  falla transcurrente dextral, y en la mina 31 de Julio de 1896, característico de  la  terminación  de  una  falla  transcurrente  sinextral.

Cronología  y  dinámica  del  emplazamiento
De acuerdo al registro del relleno hidrotermal en  los distintos depósitos del batolito Cerro Áspero es posible reconstruir la historia de apertura de las estructuras y por ende la historia  hidrotermal del distrito.
El  inicio del proceso de depositación de las menas del  estadio  I  comenzó  con  la apertura  del  juego  extensional  de  Los Cerros Negros y de los sectores extensionales de la mina Bubú. Las evidencias de campo no indican que otros juegos hayan estado  disponibles  para  alojar  estas  primeras generaciones de fluorita.
Las  fluoritas  del  estadio  II,  a  diferencia de  las  del  estadio  anterior,  poseen  una amplia distribución regional y pueden estar total o parcialmente registradas en todas las vetas investigadas. El predominio de  fluoritas  con  bandeado  crustiforme, inclusive copiando fielmente las inflexiones de las estructuras, sugiere que fueron depositadas  en un período de  extensión regional  que mantuvo  abierto  todos  los juegos estructurales.
El estadio III se ha desarrollado en zonas de  cizalla  como  relleno de brechas  y  en las  estructuras  extensionales  y  flexiones dilatantes de  las  zonas de  falla. Alcanzó las mayores acumulaciones en la terminación de la mina 31 de Julio de 1896 y en la mina San Guillermo. Este estadio también  se  registra en  las estructuras cortas submeridianales de la mina Bubú, lo que sugiere que estas estructuras (P) tuvieron una apertura tardía en la secuencia de relleno (Fig. 6c).
Los procesos de  reemplazo y  relleno de cavidades que caracterizan el estadio  IV, están presentes en todo el distrito con intensidad variable y  se consideran que  se generaron bajo un nuevo régimen extensional.
Las relaciones entre los movimientos tectónicos, la apertura y el relleno mostrado en  la  figura 6c  sintetiza  la  evolución  estructural  del  distrito  y  resalta  el  hecho que la depositación de los estadios I y III ocurrió en momentos de mayor actividad de  la cupla dextral, respecto de  los estadios II y IV, en los que predominan la extensión en  todos  los  juegos de estructuras debido  a una  relajación  generalizada del sistema. Por otra parte, el registro hidrotermal  en Los Cerros Negros  indica un  comportamiento  extensional durante la historia de relleno y estas evidencias en conjunto sugieren que este régimen alternante de actividad de la cupla se produjo sin  cambios  importantes  en  la  orientación del esfuerzo mínimo σ3.
La evolución tectónica en cuatro estadios principales propuesta para las mineralizaciones del batolito Cerro Áspero muestra amplias similitudes con la que se registra en el distrito fluorítico Santa Catarina (Bastos Neto et al. 1991 y 1992); autores que han  relacionado  la  sucesión  de  pulsos compresivos-extensivos en el régimen tectónico, con una propagación discontinua del rift que originó la apertura del océano Atlántico Sur.
La historia de  formación polifásica descripta, planteada en este marco geotectó
nico, abre el  interrogante de  la duración del proceso metalogenético. Para  el  distrito  fluorítico Santa Catarina  esta duración se ha estimado en 55 Ma, a partir de datos  de  trazas  de  fisión  en  apatita  en muestras de granito próximo a  las vetas (Jelinek  et  al. 1999). Estos  autores obtuvieron  tres  grupos  de  edades:  131-107 Ma; 98-93 Ma y 89-76 Ma, que asignaron a los estadios I, II y III, respectivamente; rango que abarca gran parte del Cretácico. De  este  análisis  comparativo  se  deduce que las edades Sm/Nd obtenidas en fluoritas del batolito Cerro Áspero y batolito de Achala  (Galindo  et  al. 1997),  si  bien han  permitido  ubicar  las  mineralizaciones dentro del ambiente tectono-térmico extensional del Mesozoico, son demasiado  imprecisas para discriminar  los eventos mineralizados descriptos.
En este contexto de una evolución tectónica prolongada en el tiempo, se refuerza la  interpretación propuesta para explicar el arreglo de los cuatro estadios de mineralización  en  relación  con  la  ocurrencia de procesos erosivos durante  la vida del sistema hidrotermal. Este escenario probablemente  estuvo  condicionado  por procesos de meteorización profunda y el desarrollo de dos grandes superficies de erosión que afectaron las Sierras Pampeanas desde el Jurásico Tardío hasta el Cretácico Tardío (Carignano et al. 1999, Carignano y Cioccale 2008).

Metalotectos  estructurales  y modelo genético
La vinculación inferida de las mineralizaciones  con  paleo-superficies  erosivas,  la presencia  de  fluidos  hidrotermales  derivados  de  aguas meteóricas  y  el  carácter regional  postulado  para  las  estructuras, parecen difíciles de conciliar con la distribución  intrabatolítica de  los depósitos y la  falta  de mineralizaciones  en  las  rocas metamórficas encajantes.
Martino y Guereschi (2009) atribuyen un control  por  contraste  reológico  en  el contacto  granito/metamorfitas  para  explicar la distribución periférica de los depósitos en el  sector oriental del batolito Cerro Áspero. Este control litológico fue
destacado  también  por  Coniglio  et  al. (2000), pero en razón que en la comarca no siempre está presente, se lo considera un atributo permisivo pero no diagnóstico  del  modelo  descriptivo-genético,  de acuerdo a la propuesta de Adams (1985); aunque  indudablemente  ejerce  una  influencia como un metalotecto local.
Nosotros  pensamos  que  la  distribución intrabatolítica puede ser explicada por el carácter químico de  los granitos devónicos que, además de aportar el flúor al sistema epitermal, produjeron una convección hidrotermal gobernada por una fuente  de  calor  localizada.  Coniglio  (2006) mostró que  los granitos del batolito Cerro Áspero y batolito de Achala, por sus relativamente elevados contenidos en K, Th y u, poseen una capacidad de producir calor radiogénico similar a la que presentan  los granitos de  la categoría HHP(high  heat  production)  como  el  batolito  de Cornwall,  Inglaterra,  cuyo  flujo  calórico se manifiesta por más de 200 Ma (Jackson et al. 1989). de este modo, si la actividad hidrotermal se concentró dentro del batolito Cerro Áspero las estructuras cretácicas  en  las  rocas metamórficas  no  fueron  rellenadas y son difíciles de  reconocer debido a  la tectónica compresiva sobreimpuesta del ciclo Ándico.

Contexto geotectónico
La geometría de la deformación y la cinemática determinada  en  los depósitos de fluorita del batolito Cerro Áspero podrían explicarse como el resultado de la rotación horaria de América del Sur durante  la  apertura  del  océano Atlántico  Sur, consistente  con  el modelo  de  deformación propuesto por Tankard et al. (1995). Este modelo estructural es similar a aquellos planteados para mineralizaciones de fluorita emplazadas en otros sectores del continente en  la misma época, entre  los que se destacan el correspondiente al distrito fluorítico Santa Catarina, Brasil (Ferreira y de Almeida 1989, Bastos Neto et al. 1991, 1992);  al Macizo Norpatagónico (Ciciarelli 1984, Demichelis et al. 1991); y el formulado por Leal et al. (2008) para las  mineralizaciones  de  manganeso  del
norte  de  Córdoba,  que  poseen  como ganga  fluorita  y  baritina. Asimismo,  depósitos epitermales de fluorita asociados con ambientes geodinámicos extensionales han sido documentados en otras partes  del mundo,  como  en  el  rift del  Río Grande, EE.UU, (Van Alstine 1976, Hill et al. 2000), en Transbaikalia, Siberia, (Chabiron et al. 2001) y en el Macizo Central Francés (Sizaret et al. 2004).

CONCLUSIONES

La información estructural obtenida permite explicar ciertos aspectos de la distribución  de  las  mineralizaciones  a  escala regional y minera.
En una perspectiva regional, las mineralizaciones  epitermales  de  fluorita  de  las Sierras Pampeanas están controladas por estructuras  transcurrentes,  producidas por una mecánica de deformación por cizalla  simple,  dextrógira,  probablemente relacionada con el ambiente tectono-térmico  extensional  establecido  durante  el Mesozoico.  No  obstante,  estos  metalotectos estructurales regionales son revelados casi exclusivamente cuando interesan a  rocas  ricas  en  flúor,  pertenecientes  al magmatismo de alto K (granitos tardío a postfamatinianos).
En el batolito Cerro Áspero las estructuras  que mayor  interés  revisten  desde  el punto  de  vista  económico  son  aquellas de rumbo NNE, que conforman la dirección principal de deformación, y las fallas normales  y  fracturas  de  rumbo N70ºE. Importantes  acumulaciones  de  mineral se presentan en aquellos sectores orientados  aproximadamente  E-O,  generados en  las  inflexiones  en  apertura  de  fallas transcurrentes de rumbo NE o NO, particularmente cuando registran  la secuencia mineralizada completa. Por el contrario,  las  acumulaciones  son  subeconómicas  cuando  las  inflexiones  de  estas  estructuras se orientan con rumbo submeridianal.
La presencia de texturas macizas-bandeadas, características de morfologías tabulares y combinadas, reflejan zonas extensivas  dentro  de  las  estructuras,  y  son  las
más  promisorias  en cuanto a leyes (40-60% de CaF2) y reservas totales (de hasta 500.000  t). Contrariamente,  el  predominio  de  texturas  brechosas  y  sacaroides, características  de  morfologías  lenticulares, se relacionan con zonas de falla en las que la extensión fue menos importante y en este caso las menas son de menor volumen (1.000 t) y leyes (< 45% de CaF2), en general sub-económicas.
Las numerosas reaperturas de los juegos y las evidencias de una historia hidrotermal polifásica y prolongada en el tiempo sugieren que  la persistencia del esfuerzo de  una  cupla  dextral  instalada  regionalmente, ha mantenido abierto total o parcialmente  los metalotectos  estructurales. La  comprensión  de  la  evolución  de  las texturas ha permitido reconstruir  la cronología relativa de emplazamiento de las distintas generaciones de  fluorita y establecer correlaciones entre las distintas vetas del batolito Cerro Áspero. El hecho de que no todas las generaciones de fluorita estén presentes en las vetas investigadas confirma que las estructuras tuvieron diferentes tiempos de apertura y relleno y son  fiel  registro  de  la  historia  hidrotermal.
La aplicación de estos conceptos se considera fundamental para optimizar las tareas de prospección y exploración de esta tipología de depósitos.

AGRADECIMIENTOS

El presente trabajo fue realizado a partir de dos programas de investigación (18/C 219 2007-2008 y 18/C 360 2009-2010) financiados por  la Secretaría de Ciencia y Técnica  de  la  Universidad  Nacional  de Río Cuarto  (SeCyT-UNRC); por  el proyecto  PICTO-30464,  financiado  por  la Agencia Nacional Promoción Científica y Tecnológica (ANPCYT) y SECYT-UNRC, el proyecto PICT-2008- 1477, financiado por  la Agencia Nacional  de  Promoción Científica y Técnica (ANPCyT) y el proyecto  PIP-CONICET-0916  financiado por el Consejo Nacional de Investigaciones  Científicas  y  Técnicas  (CONICET).
Los autores desean agradecer a la empresa Fluorita Córdoba S.A. por permitir el acceso al área de la mina Los Cerros Negros y por el apoyo logístico brindado. Se agradece muy  especialmente  a  los Dres. Fernando Hongn y Raúl Lira por los detallados arbitrajes y valiosos comentarios realizados  que  permitieron  mejorar  la presentación del trabajo.

TRABAJOS CITADOS EN EL TEXTO

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Recibido: 22 de marzo, 2010
Aceptado: 8 de noviembre, 2010