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Revista de la Asociación Geológica Argentina

versión impresa ISSN 0004-4822

Rev. Asoc. Geol. Argent. vol.68 no.3 Buenos Aires set. 2011

 

ARTICULOS

El "Hombre Fósil" de Miramar. Comentarios sobre la correspondencia de Carlos Ameghino a Lorenzo Parodi

 

Eduardo P. Tonni1 y Laura H. Zampatti1

1 División Paleontología Vertebrados, Museo de La Plata, Paseo del Bosque s/n°, C. P. B1900FWA, La Plata. E-mails: eptonni@fcnym.unlp.edu.ar, laurazam@fcnym.unlp.edu.ar

 


RESUMEN

Se dan a conocer y se comentan algunas de las cartas cursadas por Carlos Ameghino a Lorenzo Parodi, relacionadas con el "hombre fósil" de Miramar y su supuesta "industria". Estas cartas demuestran en conjunto el interés acrítico de Carlos Ameghino por presentar evidencias que corroboraran las hipótesis antropológicas de su hermano. Se señala que en los comienzos del siglo XX, Florentino Ameghino era considerado como paradigma del sabio, lo que implicaba para sus sostenedores la defensa a ultranza de sus hipótesis. En este contexto se desarrolló la construcción de una "ciencia nacional", enmarcada en el positivismo, que en la Argentina adquirió caracteres propios, y en el concepto de país internacionalmente significativo. Probablemente esta situación condujo a que los hallazgos de los Parodi fuesen aceptados sin mayor análisis crítico. Singularmente, hasta épocas recientes, los investigadores argentinos soslayaron la discusión sobre el tema.

Palabras clave: República Argentina; Antropología; Arqueología; "Hombre terciario".

ABSTRACT

The "fossil man" of Miramar. Comments on the letters of Carlos Ameghino to Lorenzo Parodi.
We present and discuss some of the letters of Carlos Ameghino to Lorenzo Parodi, related to the "fossil man" of Miramar and its alleged "industry". These letters show the interest altogether uncritical of Carlos Ameghino to present evidence to corroborate the anthropologic hypothesis of his brother. It is noted that in the early twentieth century, Florentino Ameghino was considered as a paradigm of the wise, which meant to its supporters the uncompromising defense of his hypothesis. It is in this context that developed a "national science" framed on positivism, that in Argentina acquired own characteristics, and in the concept of country internationally significant. probably this situation led to the fact that the findings of the Parodis were accepted without much critical analysis. Until recently, Argentine researchers avoided the discussion on the subject.

Keywords: Argentine Republic; Anthropology; Archeology; "Tertiary man".


 

INTRODUCCIÓN

Como señalan Tonni et al. (2001) el hallazgo del "hombre de Java" (Pithecanthropus erectus) por parte de Dubois, en 1891, dio lugar en todo el mundo a una intensificación en la búsqueda de posibles ancestros de los humanos modernos. La Argentina no fue ajena a ello, fundamentalmente a través de la labor de Florentino Ameghino (1854-1911). Producido el fallecimiento de éste, la búsqueda continuó a través de su hermano Carlos (1865 -1936), quien se desempeñaba en el Museo Nacional de Historia Natural, actual Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia", a cargo de la sección Paleontología. Desde 1912 Carlos Ameghino mantuvo contacto permanente con el inmigrante genovés Lorenzo Parodi (1857-1932) y su hijo Lorenzo Julio (1890-1969) (Fig. 1), ambos radicados primero en Necochea y luego en Miramar, provincia de Buenos Aires. Producto de los hallazgos de ambos Parodi, Carlos dio a conocer publicaciones tales como Investigaciones antropológicas y geológicas en el litoral marítimo sur de la provincia de Buenos Aires de 1913, El fémur de Miramar. Una prueba más de la presencia del hombre en el Terciario de la República Argentina de 1915 y Los yacimientos arqueolíticos y osteolíticos de Miramar. La cuestión del hombre terciario en la Argentina, resumen de los principales hechos después del fallecimiento de Florentino Ameghino publicado en 1918. A partir de 1913 Lorenzo Parodi fue contratado por Ángel Gallardo (1867-1934), director del Museo Nacional de Buenos Aires, a propuesta de Carlos Ameghino, para hacerse cargo de trabajos de exploración en la costa atlántica de los alrededores de Miramar, trabajos que por otra parte ya había realizado para Florentino Ameghino. Cabe destacar que el interés por la exploración de la costa atlántica en busca de indicios del "hombre fósil" fue iniciativa del Museo de La Plata, institución que a través del profesor de esa casa, doctor Luis María Torres (1878-1937), propuso a Gallardo desarrollar trabajos conjuntos. Gallardo aceptó inmediatamente, por lo que "…parte del mérito en la propulsión de esta clase de investigaciones le corresponde al actual director del Museo nacional de historia natural de Buenos Aires, doctor Ángel Gallardo" (C. Ameghino 1915: 436). Este convenio de colaboración comenzó en 1912 y cesó en 1915, cuando el Museo de La Plata dejó las investigaciones en el área. Durante su vigencia se había acordado que los materiales recuperados serían depositados en ambas instituciones (Bonomo 2002), sin embargo, como se desprende de la correspondencia que aquí se comenta, en ocasiones el trato no fue cumplido en forma igualitaria.



Figura 1: Los Parodi en la costa atlántica bonaerense. Desde la izquierda, Lorenzo Julio, una persona no determinada, y Lorenzo Parodi, circa 1920.

La sucesión de hallazgos supuestamente vinculados con el hombre fósil, que se produjeron aproximadamente entre 1910 y 1920 en los alrededores de Miramar, fue motivo de fuertes controversias contemporáneas. Sin embargo, no se arribó a una conclusión definitiva sobre su validez o falsedad, como ocurrió con hechos similares casi sincrónicos en Europa, como fue el caso del "hombre de Piltdown" (Podgorny 2009 y la bibliografía allí citada, Alinovi 2009). Como señala Bonomo (2002) en una excelente síntesis reciente, al finalizar la década de 1920, los estudios arqueológicos en la costa atlántica fueron disminuyendo, "… debido a, entre otras causas, la gran controversia y las sospechas que generaron los hallazgos. Estos hechos llevaron a reinterpretar o a excluir de la reconstrucción del pasado de la Región Pampeana a la mayoría de la información producida durante este período en la costa bonaerense" (Bonomo 2002: 81-82).
La familia de Lorenzo Julio Parodi, en las personas de su hija Amelia Parodi, su nieto César R. Scafati y su bisnieto Sebastián Colotto, puso al alcance de los autores numerosas fotografías que ilustran sobre las tareas de campaña de su padre y abuelo, así como cartas cursadas entre Carlos Ameghino y los Parodi. Entre ellas se incluyen las producidas por Oscar Parodi, también hijo de Lorenzo, quien residía en La Plata y en ocasiones era el encargado de transmitir las indicaciones de Carlos a los Parodi radicados en Miramar.
A través de la información brindada por Amelia Parodi se ratificó que, tal como fuera oportunamente sugerido por Daino (1979), Lorenzo era iletrado y su manejo del idioma español bastante precario. Consecuentemente, la correspondencia dirigida a su nombre le era leída por Lorenzo Julio que, en el lapso en el que están fechadas las cartas, era un joven de algo más de 20 años.
La familia Parodi ha tenido otros integrantes dedicados a diversos aspectos de la paleontología. Rodolfo Parodi Bustos (1903-2004), también hijo de Lorenzo, luego de desempeñarse durante casi diez años en el Museo de Buenos Aires, se integra en la década de 1950 a la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Salta, donde enseña e investiga en Paleontología. Amelia Parodi y su hermana Graciela fueron técnicas preparadoras en la División Paleontología Vertebrados del Museo de La Plata. Rogelio"Toto" Parodi (?-2000), sobrino de Lorenzo Julio y de Rodolfo, radicado primero en Miramar y luego en Necochea, fue un excelente coleccionista que colaboró con varios investigadores del Museo de La Plata.
En la presente contribución se dan a conocer y se comentan, algunas de las cartas que tienen relación con el "hombre fósil" y su supuesta "industria". Ninguna de ellas aporta datos definitivos para determinar la validez de los hallazgos, pero, en conjunto, demuestran el interés acrítico de Carlos Ameghino por presentar evidencias que corroborasen las hipótesis antropológicas de su hermano. Adicionalmente, el tema es presentado como un motivo de orgullo nacional partiendo "… de la evidencia material recuperada en el 'reservorio de riquezas' que constituía el actual suelo argentino, medio natural poseedor de 'tesoros fósiles' que propiciaron la gestación de F. Ameghino como sabio nacional" (Bonomo 2002: 81).

LA CORRESPONDENCIA

En las cartas que se transcriben, se ha respetado la ortografía y sintaxis originales.
"Buenos Aires Novmbre 10 - 1914/ Sr. D. Lorenzo Parodi/ Miramar/ Estimado amigo. Le adjunto guía por 300 pesos y espero recibo; pero no se olviden de ponerle fecha y la leyenda Miramar al pie, como ha sucedido con el que acabo de recibir. He recibido las fotografías. Diga a Luachini que le mandaré los del Glyptodon, para que los reproduzca a su gusto./ En cuanto al Glyptodon que le dije que mandara a este museo, son Uds. que confunden. No tiene más que leer otra vez mi carta, y verá que yo hablo del último descubierto en la barranca de Miramar, y también el del Durazno. Hay que poner un poco más de cuidado en todo, porque la responsabilidad es mía. Trate de mandarlo a este museo, porque ya sabe el Director, y ha sido anunciado el descubrimiento en los diarios./ Al Museo de La Plata ya le he dicho, repetidas veces, que le mande cualquier cosa./ Trate de mandarlo bien embalado y revisar bien la tierra removida para que no quede ni un pedazo, porque ya le he dicho es de mucho interés para mí. También sería bueno registrar toda la tierra que ha quedado removida en la bola, para ver si aparece alguna otra piedra./ Recomiéndole de mandar el Glyptodon del Durazno también porque es muy raro. Así como también el Hoplophorus que tiene en su casa, sin perder ningún pedazo - espero que ahora habrá entendido todo lo que le digo./ Aquí corren muy malas noticias en cuanto al nuevo presupuesto y el alineador está muy desalentado, así que es bueno que lo vaya sabiendo por si se produce, y que no lo tome desprevenido, parece que van a suprimir hasta empleados del Museo, y disminuir la partida de gastos./ Sin más por el momento con recuerdos a todos y de mi hermano para Ud. Salúdale S.A. y S. S./ Carlos Ameghino".
"Al Museo de La Plata ya le he dicho, repetidas veces, que le mande cualquier cosa"
. Debe recordarse el acuerdo de colaboración entre el Museo de La Plata y el de Buenos Aires (1912-1915), Lorenzo Parodi recibió, al menos temporariamente, una retribución de 100 pesos moneda nacional mensuales por su envíos al Museo de La Plata. Evidentemente, la puja entre ambas instituciones estaba vigente y en este sentido la figura de Carlos Ameghino era preponderante en cuanto a la influencia que ejercía sobre Parodi en desmedro de la institución platense.
En esta carta se menciona una "bola", es decir un instrumento de piedra. Posiblemente se trate de la misma piedra de boleadora a la que se refiere Carlos Ameghino en su contribución de 1915 (C. Ameghino 1915: 430) y que fuera hallada en un sitio ubicado unos 5 km al norte de Miramar. En ese sitio, conocido desde poco después en la literatura geológica y paleontológica como "Barranca Parodi", se iba a producir también en 1914 el hallazgo de un "fémur flechado" de toxodonte, al que se hará referencia más adelante.
Los comentarios sobre la mala situación económica del Museo Nacional son frecuentes en la correspondencia de los años 1915 y 1916. Así, el 22 de febrero de 1915, Carlos Ameghino escribe: "Si no le había mandado hasta ahora el sueldo es porque todavía no han pagado al personal, debido al nuevo presupuesto el que todavía no está ordenado. Así es que vista su situación me apresuro a mandarle de lo mío que después yo cobraré cuando paguen". Vuelve sobre el tema el 13 de marzo de 1916: "Sus últimos meses de sueldo, me informan que no han sido pagados porque hay mucha escasez de dinero, debido a que el gobierno hace meses que no abona al Museo la partida para gastos". El 25 de junio de 1916 dice: "En mi poder todas las suyas así como también la encomienda última; pero no le contestaba esperando por momentos que se resolviera su asunto para darle la noticia, dicen que esto es cuestión de días como siempre, pero en fin esperemos que así será". La situación parece resolverse en julio de ese año a juzgar por lo siguiente: "Le adjunto guía por 400 pesos que le remito en la fecha por F.C.S. 200 pesos corresponden a los meses vencidos de Abril y Mayo a 100 pesos cada uno, y los 200 restantes al mes de junio p.p. De modo que el Sr. Agustín J. Péndola [el entonces secretario del Museo Nacional] ha hecho una gauchada, y sería bueno que Ud. le escribiera de su parte directamente, agradeciendo" (11 de julio de 1916). Téngase en cuenta que la situación económica adversa no sólo afectaba al Museo Nacional sino que se reflejaba en toda la economía del país. Durante la presidencia de Victorino de la Plaza (1840- 1919), entre 1914 y 1916, se desarrolló el primer conflicto bélico mundial. En la Argentina se produjo un deterioro económico importante debido en gran medida a que el gobierno no pudo evitar el retiro masivo de oro por parte de los estados en conflicto, crisis a la que también contribuyeron las malas cosechas, a las que el gobierno respondió con la prohibición de las exportaciones de trigo y harina.
"Buenos Aires. Enero 13 - 1915/ Señor D. Lorenzo Parodi/ Miramar/ Estimado amigo: Le adjunto guía por 200 pesos m/n por su sueldo del mes próximo pasado de lo cual espero recibo lo más pronto según costumbre, con la única diferencia que se servirá ponerle al recibo fecha del último de Diciembre, por corresponder al fin del año pasado./ Puede Ud. ir a Mar del Plata a sacar la carcasa de hoplophorus de que hemos hablado, y para esto le adjunto una carta para el Señor Ángel Fernández quien es el donador. Compre cajón, pase recibo de los gastos que haya./ Dígame cómo le fue con Torres y cómo salieron los esqueletos de Malacara. Mándeme si tiene algunas piedras-fósiles, y una mandíbula de tigre que nos olvidamos con Roth y que encontramos cerca de Chocorí. No olvide de mandar a este Museo las muelas de Mastodonte, todo bien embalado que no se vaya a romper porque son de importancia. Recuerdo al Dr. Faggioli y diga que en estos días le contestaré./ Recuerdos a toda la familia y conteste lo más pronto -expresiones al Sr. Dupuy./ S.S./ Carlos Ameghino/ [sigue] Ruégole ponga especial cuidado en la extracción pues no conviene que se pierda por tratarse de un regalo que no se puede rehusar, y aunque salga en muchos pedazos mándelos todos bien embalados y acondicionados que aquí se arreglarán./ Salud. C.A.".
El "Torres" al que hace referencia esta carta (Fig. 2) es Luis María Torres. En 1905 fue designado por el director Moreno como encargado de la sección Arqueología del Museo de La Plata. Cuando en 1906 se produjo la incorporación de dicho museo a la Universidad Nacional de La Plata, Torres recibió el nombramiento de profesor adjunto de Etnografía, siendo titular Samuel Lafone Quevedo, en ese entonces director del museo de la plata (Cigliano 1977). Como se señaló en la Introducción, fue por iniciativa de Torres que se realizaron trabajos de investigación conjunta en la costa atlántica bonaerense entre los Museos de La Plata y de Buenos Aires. Uno de los resultados alcanzados fue el descubrimiento del "Túmulo de la Malacara", un enterratorio hallado unos 40 km al sur de Miramar, en el que los Parodi tuvieron activa participación (Torres y C. Ameghino 1913). En 1920, producida la muerte de Lafone Quevedo, Torres se hizo cargo de la dirección del Museo de La Plata.



Figura 2: Carta de Carlos Ameghino a Lorenzo Parodi, fechada el 13 de enero de 1915.

"Roth" es Santiago Roth, nacido como Kaspar Jacob Roth en Suiza, en 1850. En 1866 su familia se trasladó a la Argentina, asentándose en las proximidades de Baradero, provincia de Buenos Aires. Allí ofició como talabartero, pero además se dedicó a la recolección de especímenes de ciencias naturales, entre los que se destacan los vertebrados fósiles. Esta afición había sido "importada", dado que desde temprana edad en su pueblo natal se entusiasmaba en la colección de materiales de esta índole (Bond 1999). En 1895, el director del Museo de La Plata, Francisco P. Moreno (1852-1919) le ofreció el cargo de jefe de la Sección Paleontología, donde desempeñó una intensa labor que incluyó la investigación geológica y paleontológica, así como un gran interés por la exhibición y conservación de las piezas resguardadas en el museo. Superadas ciertas desavenencias heredadas de la disputa entre Moreno y Florentino Ameghino, Carlos recurrió con frecuencia a Roth para avalar los hallazgos propios y de los Parodi en la costa atlántica. Así, Roth fue uno de los firmantes del acta de 1914 (Roth et al. 1915), que certificaba los hallazgos referidos a industrias humanas supuestamente procedentes de sedimentitas del Cenozoico superior (entonces considerados miocenos, ahora pliocenos). Santiago Roth murió en Buenos Aires en 1924.
El "Dr. Faggioli" es Rodolfo Faggioli, médico italiano (1860-?) radicado en Necochea posiblemente desde comienzos del siglo XX. Fue un entusiasta coleccionista de fósiles, actividad que lo llevó a tomar contacto con Florentino Ameghino a través de Lorenzo Parodi. Así, en 1908 en una carta le recriminaba a Florentino: "Mi dispiace molto che Lei non mi abbia mantenuto la promessa fattami di onorarmi con una sua visita. Anche il Parodi la aspettava con grande anzietà…" (Faggioli 1915). La visita a Necochea se produjo en 1909, oportunidad en la que Florentino inspeccionó el lugar donde tiempo atrás Faggioli había exhumado una calota humana que le obsequió y que éste denominó como Homo pampaeus (Ameghino 1909), la primer especie de Homo que según Ameghino habría migrado desde la región pampeana hacia otros continentes, a través de puentes terrestres.
"B. Aires. Marzo 13 - 1916/ Señor D. Lorenzo Parodi/ Miramar/ Mi muy estimado amigo:
En mi poder su muy atenta de 1º del corriente que he recibido con mucho atraso y por eso recién le puedo contestar./ En primer lugar le debo decir que estoy un poquito mejor, pero no gran cosa y todavía tengo para tiempo, porque ahora me ha quedado una enfermedad intestinal mucho peor que la primera, y me tiene muy preocupado./ La bola a que Ud. se refiere de Mar del Plata está efectivamente en este Museo, pero no se ha publicado nada, porque tendría que ir yo a presenciar el lugar de procedencia, y no sé cuándo podré hacerlo.
En cuanto a la rebaja de su sueldo recién me informé de ello con sentimiento cuando vine al Museo, y no hay, por el momento, más que tener paciencia porque la desgracia mía ha sido también la suya, y si yo me mejoro, espero que todo podrá arreglarse. Sus últimos meses de sueldo, me informan que no han sido pagados porque hay mucha escasez de dinero, debido a que el gobierno hace meses que no abona al Museo la partida para gastos./ Puede ser que si va para esa el Dr. Roth vaya yo también, haciendo un gran esfuerzo, porque tengo deseos de ver el resto fósil con la piedra clavada de que Ud. me habla./ Creo mi querido amigo que yo soy siempre el amigo de siempre, pero no he podido hacer nada por Ud. porque esta maldita enfermedad me ha aniquilado por completo y he creído francamente que me iba a morir.
Deseamos saber de Ud. a quién fueron entregadas las piedras en este Museo, cuando yo estaba en casa enfermo, y que Ud. me mandó de esa por intermedio de alguna persona, pues no las podemos encontrar./ Espero me conteste y con recuerdos a toda la familia, y para Ud. de mi hermano Juan./ Los saluda S.S. y A./ Carlos Ameghino".
En esta carta Carlos Ameghino hace referencia a su quebrantada salud. Como se dijo, cuando fallece Florentino, Carlos pasa a desempeñarse como encargado de la Sección Paleontología en el Museo Nacional. En 1919 es nombrado director interino del museo, cargo que mantiene hasta su jubilación en 1923. Cabe destacar que se ha citado como inicio de sus funciones como director interino al año 1917 (Farro y Podgorny 1998, Tonni et al. 2007). Sin embargo, en la página oficial del Museo Argentino de Ciencias Naturales figura el año 1919, lo cual es corroborado a través de la correspondencia aquí comentada. En efecto, una carta de Oscar Parodi dirigida a Lorenzo Julio, fechada en la paz, provincia de Córdoba, el 1 de setiembre de 1919, dice: "En cuanto al nombramiento de don Carlos Ameghino estaba enterado porque lo he leído en la 'Nación', hoy pienso escribirle felicitándolo, esto no deja de ser una buena noticia para todos nosotros…".
Como director interino, reiteradamente usó de licencias por enfermedad. "Don Carlos fue un hombre físicamente sano, pero su estado de depresión nerviosa lo colocaba, a veces, en inferioridad de condiciones…" (Rusconi 1965: 122). Esta parece ser la enfermedad de base que provocaba el alejamiento temporario de sus actividades normales, incluyendo la dirección del museo, en la que fue reemplazado con frecuencia por Lucas Kraglievich (1886-1932). Relata el mismo Rusconi que en ocasión de un prolongado período de alejamiento por enfermedad (1922-1923), junto a Kraglievich lo visitaron en su casa de La Plata, sorprendiéndose con "…algunas cosas raras o extrañas que decía y hacía como pasatiempo, y reponerse según él" (Rusconi 1965: 123).
Nótense asimismo las dos menciones sobre hallazgos arqueológicos vinculados al supuesto "hombre fósil". Tanto la "bola" como "el resto fósil con la piedra clavada" no merecieron comentarios posteriores ni publicaciones que los ratifiquen.
"La Plata, Enero 3 de 1919/ Señor/ Lorenzo J. Parodi/ Querido hermano:/ Deseo que al recibo de la presente los alle bien de salud que yo por el momento me encuentro bien./ Me dijo don Carlos que le digeras a papá que mande muestras de tierra en orden de arriba a bajo de las barrancas de Miramar en tres lugares 1º en el sitio que se halló el femur de Toxodon flechado. 2º En el sitio donde está la arcilla y una tercera toma de muestras en la barranca ensenadense al sur de Miramar, tomar las muestras metro a metro verticalmente y explicar la altura de cada una de ellas, las mandan por Villalonga dirigida a la casa de don Carlos./ Por giros te mando el sueldo de papá es decir 150 pesos porque 50 me quedé yo como de costumbre./ Sin más por el momento darás recuerdos a todos./ Tu hermano Oscar A. Parodi"
En esta carta, Oscar Parodi se refiere a uno de los hallazgos más controvertidos y que mayor difusión tuvo en la época: "el fémur de Toxodon flechado", que supuestamente provenía de sedimentitas en ese momento atribuidas al Mioceno, que afloraban al norte de Miramar. Actualmente este material está depositado en las colecciones paleontológicas del Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" bajo el número 255.
La noticia sobre el hallazgo del "fémur de Toxodon flechado" fue dada a conocer al público por el diario La Nación el 22 de noviembre de 1914, pocos días después de que Carlos Ameghino, tal como puede verse en su carta del 10 de noviembre de 1914, le comunicara a Lorenzo Parodi la difícil situación económica del Museo Nacional, sugiriendo que incluso corría peligro su puesto como contratado ("…parece que van a suprimir hasta empleados del Museo, y disminuir la partida de gastos"). Es curioso que en esta carta Carlos no haga mención a tan significativo hallazgo que había realizado en conjunto con Lorenzo Parodi. está claro que el fémur fue localizado por ambos, pocos días después que la comisión que redactó el acta de 1914 se había retirado del lugar. Sin embargo, la presencia de "…un arma de piedra engastada en el hueso" (C. Ameghino 1915: 442) fue detectada exclusivamente por Parodi, cuando ya Carlos había regresado a Buenos Aires.
El hallazgo tuvo repercusión científica internacional, apareciendo un comentario en la revista Nature del 15 de enero de 1915, donde se expresan diversas objeciones. Entre ellas, la referida al tipo de arma utilizado y su efectividad: "…but no explanation offered how such a feeble weapon could have penetrated the solid shaft of a bone of the type of a toxodont femur." (Anónimo 1915: 515), o a la antigüedad atribuida: "…this is very far from affording proof that man… was of Miocene age, and in existence prior to the union of South with North America." (Anónimo 1915: 515). Cuestionamientos similares se produjeron en el medio local, en el mismo momento del hallazgo (Daino 1979, Bonomo 2002). Éstos se referían no sólo al "fémur flechado" sino también a los instrumentos líticos supuestamente contemporáneos con el mismo, en los que se observaba una manufactura similar a la de los provenientes de sitios arqueológicos recientes. Ello llevaba a tener que admitir que durante millones de años no se había verificado evolución cultural. Tal hipótesis era inadmisible aún entonces, dado que, si bien no se habían producido aún los extraordinarios hallazgos de África que tanto aportaron al conocimiento de la evolución humana, era conocido el prolongado proceso de transformación de las manufacturas líticas, verificado a través de los yacimientos arqueológicos europeos. El mismo Florentino Ameghino había traído de su viaje a Europa (1878-1881) varios de estos instrumentos de distintas antigüedades, que demostraban los cambios tecnológicos.
De acuerdo con los datos proporcionados por Carlos Ameghino, las sedimentitas portadoras del "fémur flechado" corresponden a la unidad cronoestratigráfica que modernamente se denomina Chapadmalalense, referible al Plioceno tardío, con una antigüedad mínima próxima a los 3 millones de años (Cione y Tonni 2005).
El análisis de imágenes tomográficas realizadas al fémur y al instrumento de piedra alojado en su trocánter mayor (Figs. 3 y 4), demuestra que el "arma de piedra engastada en el hueso" es en realidad una raedera fregmentada de cuarcita (M. Bonomo com. pers. 2010), similar a las que se encuentran con frecuencia en sitios arqueológicos de superficie de la franja de médanos de la costa del sudeste bonaerense; la antigüedad máxima de estos sitios es de 5704 ± 64 años radiocarbono Ap (Bonomo y León 2010). La raedera tiene como dimensiones máximas un ancho en la base de 16,42 mm, longitud de 25,1 mm y espesor de 6,63 mm. Adicionalmente, las imágenes indican que el instrumento fue introducido cuando ya habían actuado los procesos de fosilización, tal como la compactación del sedimento de relleno en torno a la raedera.



Figura 3: Imagen tomográfica del "fémur de toxodon flechado" (corte horizontal). Obsérvese a la izquierda el instrumento de cuarcita enclavado en el trocánter mayor.



Figura 4: Imágenes tomográficas del instrumento de cuarcita (raedera) de la Figura 3.

"La Plata, Marzo 2 de 1919/ Señor/ Lorenzo J. Parodi/ Querido hermano:/ He recibido tu carta en la cual veo con alegria que se encuentran bien de salud, yo como siempre más o menos igual./ No te he contestado antes porque no he tenido ni tengo ninguna noticia para darte, lo único que puedo decirte es que don Carlos y Doello Jurado y otro, salieron en excursión por unos dias, pero han ido aquí cerca, creo que es en el partido de la Magdalena pero á la costa del mar, el objeto del viaje lo ignoro, pero seguramente será para algun dato que le hace falta./…/ Espero seas noticioso y me comuniques noticias de esa y tambien decile a papá que ya llegó Marzo y como recordará le prometió á don Carlos que para esa fecha vendría para esta./ Sin más por el momento darás recuerdos a todos, Tu hermano que te quiere/ Oscar A Parodi".
En este fragmento de carta de Oscar Parodi se hace mención a "Doello Jurado".
Martín Doello Jurado (1884-1948), fue un naturalista discípulo de Ángel Gallardo, con importante actuación en el campo de la oceanografía biológica; incursionó asimismo en la paleontología, siendo el primer profesor de esta disciplina en la Universidad de Buenos Aires entre 1921 y 1948 (G. Ottone com. pers. 2010). A partir de 1914 se relacionó con el Museo Nacional, dando origen a la Sección de Moluscos e Invertebrados de esa institución. En 1923 fue designado director del museo en reemplazo del director interino Carlos Ameghino, cargo que ocupó hasta su renuncia en 1946. El edificio del actual museo, en Parque Centenario, es en gran medida producto de su actividad, como también lo es la creación de la primera estación de biología marina de la Argentina en Puerto Quequén en 1928. Doello Jurado realizó viajes de campo destinados a la prospección paleontológica, algunos de ellos en compañía de Carlos Ameghino, como el que menciona aquí Oscar, y uno anterior, en 1915, durante el cual fue tomada la fotografía de la figura 5.



Figura 5: Fotografía tomada en 1915 en los acantilados de la costa atlántica bonaerense. Desde la izquierda, Carlos Ameghino, Lorenzo Parodi, un niño, Martín Doello Jurado y Lorenzo Julio Parodi. Esta fotografía, actualmente en poder de la familia Parodi, fue publicada en la década de 1910 en la revista de humor gráfico PBT (M. Bonomo, com. pers., 2010).

Como señalaron Tonni et al. (1999), Doello Jurado será protagonista impensado de un episodio poco feliz y mal interpretado que afectó al desarrollo de la paleontología en la Argentina. Es común en el ambiente paleontológico argentino asumir que la actividad de Lucas Kraglievich y algunos de sus colegas en el museo de Buenos Aires, como Lorenzo J. Parodi, Carlos Rusconi (1898-1969) y Alfredo Castellanos (1893-1975), fue interrumpida por el golpe militar de 1930. Sin embargo, esto es sólo parcialmente correcto. Doello Jurado fue designado director del museo de Buenos Aires por decreto del presidente Alvear, refrendado por su ministro de Justicia e Instrucción Pública, Antonio Sagarna. En 1928 el gobierno de Hipólito Yrigoyen confirmó a Doello Jurado como director, cargo al que Kraglievich se consideraba con méritos suficientes para desempeñar pues, como se dijo, había remplazado como jefe de sección y director interino a Carlos Ameghino. Producido el golpe de 1930, Kraglievich y dos de sus colaboradores, Eusconi y Castellanos, hicieron una presentación formal ante el Ministro de Instrucción Pública y Justicia del dictador José Félix Uriburu, con severos e injuriantes cargos contra Doello Jurado. El ministro, Ernesto S. Padilla, desechó las imputaciones y confirmó a Doello Jurado, lo cual provocó la renuncia de los tres citados. Lorenzo J. parodi se plegó a los denunciantes a través de una nota y como era el único que revestía como personal de planta del museo, fue exonerado.
"Museo Nacional de Historia Natural de Buenos Aires/ Febrero 5 - 1920/ Señor D. L.J. Parodi/ Córdoba/ Estimado amigo:/ Le adjunto a la presente letra por 100 pesos por ahora, y a medida que vaya necesitando vaya diciéndome que es lo que necesita porque yo no puedo saberlo./ Me escribió Parodi pidiéndome un nombramiento para que Ud. trabaje en esa, pero como Ud. debe saber no es posible crear empleos fuera de presupuesto. Pero en vista de sus necesidades lo que Ud puede hacer es hacer colecciones las que le serán pagadas por el Museo en concepto de compra. Puede Ud. coleccionar de todo, fósiles, esqueletos de animales actuales. Roedores, comadrejas, moluscos vivientes, terrestres y de agua, etc. etc., que todo será valorado./ Escríbame con frecuencia de la salud de Oscar y de su vida y de lo que vaya viendo por ahí./ Recuerdos y saludos./ S.S Carlos Ameghino".
Esta es la cita más temprana con relación a una vinculación remunerada de Lorenzo Julio Parodi con el Museo Nacional. Lorenzo Julio se incorporó definitivamente a ese museo en 1924 como Ayudante Preparador. Su actuación allí se desarrolló bajo la dirección de Lucas Kraglievich, teniendo como compañeros a Alfredo Castellanos y a Carlos Rusconi, formando parte de la nueva generación de paleontólogos que tomó el legado de Florentino Ameghino a través de su hermano Carlos. Como se señaló, este grupo se disgregó a fines de 1930. Lorenzo Julio Parodi, luego de un período en que se desempeñó en el zoológico de Buenos Aires, ingresó en 1936 en la entonces Sección Paleontológica del Museo de La Plata, como preparador. En 1949 fue designado Jefe de Preparadores de la División Paleontología Vertebrados, cargo que mantendría hasta su muerte. Contrastando con sus extraordinarios conocimientos empíricos, la producción científica de Parodi fue escasa. En 1929 publicó con Kraglievich un artículo sobre carpinchos fósiles en la revista Physis, de la Sociedad Argentina de Ciencias Naturales; en 1930, en la misma revista, apareció un aporte sobre mamíferos fósiles pampeanos hallados en Patagonia; y en 1952, junto a su hermano Rodolfo, publicó en los Anales de la Sociedad Científica Argentina un artículo sobre la geología de la costa atlántica. Falleció en La Plata el 25 de agosto de 1969.

CONCLUSIONES

"Ameghino [Florentino]…fue canonizado como 'santo moderno' en el contexto de una época en la cual la paleontología y la antropología ocupaban un importante lugar en la mentalidad del público. Pero subrayemos que esos mismos años corresponden al momento en que en la Argentina, como en el resto del mundo, la práctica de la ciencia pierde parte de su retórica universalista para afirmarse en los límites de una ciencia nacional" (Farro y Podgorny 1998: 30). No hay dudas que esta "canonización" implicaba para sus sostenedores, la defensa a ultranza de las ideas ameghinianas. En este contexto se desarrollan los acontecimientos comentados con relación a la correspondencia entre Ameghino y Parodi. Contexto que se vincula con la construcción de una "ciencia nacional", enmarcada a su vez en el concepto de país internacionalmente significativo, cuya sociedad aún comentaba con orgullo las repercusiones del Centenario de la Revolución de Mayo.
Las ciencias abrevaban en el positivismo, que en la Argentina adquirió características propias a través de su profundo contenido anticatólico; así, especialmente las ciencias naturales terminaron enterrando a las explicaciones previas, en su mayoría estrictamente metafísicas (Tonni y Scillato Yané 2001). De ahí que cuando las críticas provenían de personas relacionadas con la Iglesia eran rechazadas sin beneficio de duda. Este fue el caso del jesuita José María Blanco, cuyas objeciones sobre los hallazgos arqueológicos atribuidos al "hombre fósil del terciario", fueron, en general, soslayadas (Daino 1979), tanto por el ambiente científico como por el periodístico.
Desarrollo de una ciencia nacional, euforia patriótica acrecentada por los festejos del Centenario, importancia internacional del país, fuerte concepción anticatólica en las ciencias. estas fueron parte de las causas que condujeron a que "…los hallazgos de Parodi hayan sido aceptados sin mayor análisis crítico" (Tonni et al. 2001: 62). A todo ello contribuyó parte del periodismo gráfico, que siguiendo la euforia patriótica, introducía en la sociedad el concepto de la singularidad de los hallazgos. Así, un diario como La Nación expresaba con referencia al "fémur flechado de toxodon" que "...si hubiera algún espíritu retardado o incrédulo... [con esta nueva evidencia] tendrá que rendirse..." (citado por Bonomo 2002: 78).
Como señala Bonomo (2002: 80): "Diferentes investigadores, luego del análisis de los restos recuperados y/o de visitas a la costa, se mostraron escépticos con respecto a los hallazgos. (…) Estos autores rechazaron desde un principio las ideas de alta antigüedad propuestas. Esto contribuyó al descrédito internacional de los hallazgos de la costa bonaerense. Como consecuencia, se generó cierta rivalidad y rechazo de los investigadores del país (i.e., nosotros) hacia los extranjeros (i.e., ellos), equiparándose las fronteras nacionales con fronteras científicas".
Es curioso que, hasta épocas recientes, los investigadores argentinos soslayaran la discusión sobre el tema. No hace mucho Daino (1979) incluía en su síntesis, aunque tácitamente, la idea de que debían realizarse nuevas investigaciones para tener una opinión definitiva sobre los hallazgos del "hombre fósil" de Miramar, es decir del "hombre terciario". Mientras que en Gran Bretaña se aclaraba el fraude del "hombre de Piltdown", relativamente contemporáneo a los hallazgos de Miramar (Tonni et al. 2001), en la Argentina hechos relativamente similares eran escondidos u olvidados. Ciertamente, el país ya no era el de las primeras décadas del siglo XX, sino este otro, que reclama y declama el esplendor pasado ¿Vergüenza o no querer perjudicar a figuras importantes en el quehacer científico nacional? Sea cual fuese la explicación, esas actitudes no contribuyeron ni contribuyen al desarrollo científico y cultural de un país que, como la Argentina, requiere que su ciencia transcurra sobre bases sólidas para que, al menos desde allí, se vislumbre un futuro en el que la declinación cese o se revierta.

AGRADECIMIENTOS

A la familia de Lorenzo Julio Parodi por su valioso y desinteresado aporte documental. Alejandro Kramarz facilitó el fémur MACN n ° 255 para su análisis por imágenes; Alfredo Carlini y Alejo Scarano tuvieron a su cargo el procesamiento de las imágenes tomográficas que fueron realizadas en el CIMED-La Plata; Marcela Tomeo realizó el tratamiento digital de la figura 5. A los revisores Mariano Bonomo e Irina Podgorny, por sus importantes sugerencias que contribuyeron a mejorar el texto; y, en el mismo sentido, al editor Guillermo Ottone. La Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, la Universidad Nacional de La Plata y la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires, contribuyeron con el apoyo financiero.

TRABAJOS CITADOS EN EL TEXTO

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Recibido: 24 de septiembre, 2010.
Aceptado: 29 de marzo, 2011.