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Medicina (Buenos Aires)

versión On-line ISSN 1669-9106

Medicina (B. Aires) v.66 n.1 Buenos Aires ene./feb. 2006

 

Jorge Firmat
(1925-2005)

     Amigo fiel hasta asumir riesgos ajenos, comprometido con las instituciones, sobre todo con las sin fines de lucro, generoso con su tiempo, defensor de la democracia basada en la libertad, médico por vocación de servicio que hizo bien todo lo que hizo por placer. Padre de familia testigo del salmista (Salmo 127): «Tu esposa será como vid generosa en el interior de tu casa. Tus hijos cual renuevo de olivo en derredor de tu mesa».
     Incursionó en la investigación clínica, en la docencia, en la salud pública, en la medicina de alta tecnología como la que se ejerce en las unidades de terapia intensiva y las unidades de diálisis. Pero un día «tuvo que volver a viejos tiempos venideros» (Pablo Neruda) y convertirse en médico de familia, y entonces hizo de la relación médico-paciente un vínculo amigo-amigo. Además continuó, no podía dejarla, con esa empresa tan suya que bautizó G.I. (Gestorías Inverosímiles).
     En beneficio de Medicina (Buenos Aires) donó mucho de su tiempo, que es lo más difícil de donar, sobre todo para contribuir con la gestión de la  revista, preocupado por su continuidad y su calidad, integrado al grupo que constituido en Fundación se reúne semanalmente para que siga manteniendo el estilo que le quisieron imprimir sus fundadores. Fue un personaje de Buenos Aires conocido por poner una nota de humor sarcástico en los momentos más difíciles y aun dramáticos, ocurridos con frecuencia ondulante en la historia reciente de las instituciones públicas argentinas. Sus intervenciones desmitificaban los acontecimientos transformándolos en abordables, y por esa actitud tan suya era requerido en los momentos de conflictos. Fue muy gratificante convivir con él. Expresado este testimonio, puede recorrerse un poco su camino.
     Fue residente y luego jefe de residentes del Departamento de Medicina del Memorial Center de New York y Médico Agregado de la División de Cirugía Experimental y Fisiología del Sloan Kettering. Allí comenzó su formación nefrológica que le permitió publicar sus primeros trabajos científicos relacionados con la insuficiencia renal y la diálisis. Vuelto al país en 1958 ocupó su atención en dos temas: la insuficiencia renal y el sistema de residencias médicas. Publicó 60 trabajos sobre estos tópicos en buenas revistas. Fue requerido por las sociedades científicas para intervenir en reuniones sobre función renal y residencias médicas en innumerables oportunidades. Fue invitado a participar en cursos y mesas redondas en EE.UU., Uruguay, Perú, Venezuela, Colombia e Israel.
     En 1959 ingresó al Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (CEMIC) y en 1960 comenzó a trabajar en el Instituto de Investigaciones Médicas bajo la dirección de Alfredo Lanari, donde llegó a ser jefe de la sección Nefrología Clínica en tiempos de gloria para el Instituto, ya que allí se hicieron las primeras diálisis y los primeros injertos renales en el país.
     Por su constante preocupación por los problemas de la comunidad aceptó integrar el subcomité de Residencias Hospitalarias de la Asociación Médica Argentina (CONAREME), del que fue presidente en 1967. En 1963 fue Director General de la Secretaría de Salud Pública de la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, y luego Director del Departamento de Educación Médica y Director Interventor de la Dirección de Asistencia Pública de esa misma Secretaría. Durante su desempeño en esos cargos inició cambios sustanciales en la gestión, lo que constituye un mérito relevante considerando la habitual resistencia a los cambios de la dirigencia argentina.
     La memoria de su intensa actividad, reflejo de su lealtad a las causas nobles que se cruzaron en su camino, no debe distraer el recuerdo del buen amigo, inquieto, original, laborioso, valiente, cálido y divertido que fue el inolvidable «Petiso Firmat».

Amadeo P. Barousse