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Medicina (Buenos Aires)

versión impresa ISSN 0025-7680

Medicina (B. Aires) vol.70 no.6 Ciudad Autónoma de Buenos Aires nov./dic. 2010

 

CARTA AL COMITÉ DE REDACCIÓN

Santiago Pavlovsky (1941-2010)

Con el fallecimiento de Santiago Pavlovsky, el 19 de setiembre del 2010 desaparece un destacado hematólogo, digno sucesor de su padre, y un buen amigo con quien compartí, en el Instituto de Investigaciones Hematológicas de la Academia Nacional de Medicina, muchas horas de trabajo, muchas alegrías -y algunos sinsabores.
Con el afán de compartir mis recuerdos de Santiago, transcribo el párrafo de mi autobiografía1 que relata cómo conocí tanto a Alfredo Pavlovsky como a Santiago, su hijo.
“El fin de semana siguiente [a principio de 1943] fue, sin que yo lo intuyera, uno de los más significativos para mi futuro. Con Alfredo Lanari y Alfredo Patalano fuimos invitados a una casa en el Tigre donde se encontraba Alfredo Pavlovsky, un conocido hematólogo, junto a su mujer, Cotita, que tenía a Ignacio, su cuarto hijo, de un mes, en brazos. El matrimonio eran padres, además, de los gemelos Miguel y Santiago, de algo más de un año, que todavía hoy logro recordarlos hamacándose con alegría. El mayor de estos hijos, Alfredito, de cuatro años, venía con nosotros a un paseo en un barco a motor y vela, muy grande, con cocinita y cuchetas. Almorzamos allí mientras recorríamos muchos de los canales del Delta y luego navegamos por el Río Paraná hasta llegar a las nueve de la noche frente a Carmelo, Uruguay. Nos hospedamos en un hotel precario, con un pequeño almacén al lado, ubicado en medio de un bosque de árboles frutales y de sauces llorones. Todo resultaba muy salvaje y, a la vez, muy atractivo. Allí comimos y dormimos. Alfredito se portó muy bien durante todo el trayecto. El día siguiente seguimos la costa del Uruguay y regresamos por otros canales hasta llegar al anochecer a la casa del Tigre donde nos invitaron a cenar con toda la familia de Cotita, más de veinte, en un comedor inmenso de una casa antigua: ¡Cómo imaginar el futuro - imposible!
Mi segundo encuentro con Santiago fue en 1962 cuando era estudiante de medicina y rotaba por el Hospital Militar Central: allí aprendió conmigo los rudimentos de los recuentos celulares en el Laboratorio de Hematología de Guido Loretti, donde yo trabajaba en aquel entonces.
Santiago se graduó de médico en 1964, y luego, con una Beca de la Asociación Claude Bernard, se trasladó a Paris para formarse con Jean Bernard en el Hospital Saint Louis. En sus palabras; “Tuve dos grandes inspiraciones en mi vida: una fue mi padre y la otra Jean Bernard2, 3. Él fue el gran jefe, el gran profesor. Él hizo todo, dirigió el mejor departamento de hematología en Europa y fue reconocido en los Estados Unidos y el mundo”. Jean Bernard, quien murió a los 98 años en 2005, era muy amigo de Alfredo Pavlovsky quien, a su vez, fue el hematólogo más destacado de nuestro país, el que puso a la Argentina en el mapa mundial de su especialidad. Juntos fueron co-fundadores de la Sociedad Internacional de Hematología en París en 1948, que presidió Jean Bernard, mientras que en 1954, Alfredo Pavlovsky presidió la Cuarta Reunión que se hizo en Mar del Plata con un notable éxito.
En 1967 Santiago volvió a Buenos Aires, se doctoró en la Universidad de Buenos Aires y creó la Sección Oncohematología en el Instituto de Investigaciones Hematológicas de la Academia Nacional de Medicina que dirigía su padre. Había una estrecha relación de trabajo y de compañerismo entre las distintas Secciones, tanto de asistencia clínica como de investigación básica, con investigadores de la Carrera del Investigador del CONICET. Santiago estaba en el subsuelo y a menudo subía al tercer piso a conversar con nosotros.
En aquel entonces la leucemia no tenía cura y así recuerda Santiago uno de sus primeros pacientes, “... en 1967, atendía a aquel muchacho de 23 años que estaba recién casado y tenía una leucemia linfoblástica aguda... todo terminó bien y gracias a sucesivos tratamientos tuvo una remisión completa... Nunca tuvo una recaída. Es el primer paciente que vi curado”. Y siguieron muchos más... Entre otros, y felizmente, una de mis nietas.
En 1967, Santiago fue co-fundador del GATLA (Grupo Argentino de la Leucemia Aguda) y en 1973 del GATLEM, el de Hemopatías Malignas. Comenzaron con cuatro instituciones y llegaron a incorporar veinticinco imitando el trabajo de Jean Bernard, quien colaboraba con los hematólogos americanos. Desarrollaron protocolos para la leucemia, el linfoma de Hodgkin y el mieloma múltiple, aumentando la sobrevida y poco a poco llegando a curaciones.
En 1981, cuando Alfredo Pavlovsky se retiró, como Subdirectores de Investigaciones Clínicas y Básicas, respectivamente, Santiago y yo nos hicimos cargo de la dirección del Instituto: hicimos lo mejor que pudimos pero el trabajo no resultó sencillo, como he relatado en dos ocasiones1, 4.
De 1983 a 1987 Santiago estuvo viviendo en Washington como asesor en cáncer en la OPS (Organización Panamericana de la Salud) y a través del Instituto Nacional de Cáncer en Bethesda se unió a un Programa de Colaboración (CCTRP) incorporando centros de oncología de Argentina, Brasil, Chile, Méjico, Perú, Uruguay y Venezuela.

Santiago continuaba el trabajo de su padre Alfredo Pavlovsky, quien con la ayuda de FUNDALEU (Fundación para Combatir la Leucemia) que había creado en 1956, hizo posible el intercambio internacional de nuestros hematólogos en formación. En 1989 FUNDALEU inauguró el Centro de Internación e Investigación Clínica Angélica Ocampo, con Santiago como Director Médico. Fue uno de los primeros centros en realizar trasplantes de médula ósea en leucemias, linfomas y mielomas y en 2006 había superado los 900 trasplantes. En 2003 FUNDALEU abrió un centro de atención ambulatoria e incorporó laboratorios de investigación.
Hay que destacar la importancia de esta obra iniciada por Alfredo Pavlovsky en el Instituto de Investigaciones Hematológicas y continuada por su hijo Santiago en los dos centros de FUNDALEU. Ahora queda todo en manos de su descendencia familiar y médica, en su hija Astrid y su sobrino Miguel A. (Maiko), acompañados de residentes y hematólogos que se van formando año por año.
Gracias Santiago por todo lo que nos diste como médico y amigo.

Christiane Dosne Pasqualini

e-mail: chdosne@hotmail.com

1. Pasqualini CD. Quise lo que hice. Autobiografía de una investigadora científica. Buenos Aires: Leviatán, 2007.         [ Links ]

2. McIntyre P. Santiago Pavlovsky: destino más que dinastía. Cancer World Nov 2005, p 4-11.         [ Links ]

3. FUNDALEU 50 años. Buenos Aires: Fundación para Combatir la Leucemia, 2006.         [ Links ]

4. HOMENAJE. 50° Aniversario de la creación del Instituto de Investigaciones Hematológicas Mariano R. Castex. 1956-2006. Buenos Aires: Colección Academia Nacional de Medicina, 2008.         [ Links ]