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Medicina (Buenos Aires)

versión impresa ISSN 0025-7680

Medicina (B. Aires) vol.71 no.2 Ciudad Autónoma de Buenos Aires mar./abr. 2011

 

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO

Accidente cerebrovascular en la infancia y adolescencia. Gabriel González y Hugo Arroyo. Buenos Aires: Ediciones Journal, 2011. 370 pp

 

Gabriel González es Agregado de la Cátedra de Neuropediatría, Instituto de Neurología del Centro Hospitalario Pereira Rossell de la Facultad de Medicina de Montevideo, Uruguay. Hugo Arroyo es Jefe del Servicio de Neurología y Neurofisiología del Hospital de Pediatría Profesor Dr. Juan P. Garrahan y Director de la Carrera Superior de Neurología Infantil de la Facultad de Medicina, UBA, Argentina. Ambos, neurólogos pediatras y miembros de la Escuela Rioplatense de Neurología Infantil, han redactado esta obra en colaboración con treinta especialistas de Argentina, Australia, Canadá, Chile, España e Inglaterra.
El accidente cerebrovascular (ACV), hasta hace pocos años no era una sospecha diagnóstica que el pediatra tuviera como prioritaria ante un niño o adolescente con síntomas agudos neurológicos, y aun los neurólogos -al decir de los autores- lo consideraban excepcional, idiopático y benigno. La inquietud de los pediatras, neurólogos y neurocirujanos de niños, la investigación sobre factores de riesgo, la tecnología aplicada al diagnóstico por imágenes y a los procedimientos quirúrgicos, y la creación de registros de los que el mayor exponente es el International Pediatric Stroke Study , han ayudado a un mejor conocimiento de los factores desencadenantes y la morbimortalidad que presentan las distintas etiologías de esta entidad, revelando su real ocurrencia. Con esa dirección, en nuestro país hace cinco años se formó un grupo de trabajo sobre ACV en el Hospital de Pediatría Profesor Dr. Juan P. Garrahan, del que el Dr. Arroyo es miembro.
Este libro que consta de 17 capítulos, comienza en el número uno con la conceptualización del ACV, su epidemiología, manifestaciones clínicas, diagnósticos diferenciales, diagnóstico por imágenes, identificación de la etiología, tratamiento y pronóstico. Su redacción, aun para un pediatra sin mayores conocimientos específicos del tema, es clara, concisa y permite tener una comprensión cabal sobre el tema. Esta facilitación de la adquisición del conocimiento se ve reflejada en toda la obra.
El capítulo dos es un verdadero tratado de anatomía de la vascularización arterial -2.1- y venosa -2.2-, material de estudio y consulta obligados ante una lesión topográfica detectada, para conocer el sector vascular involucrado, con explicaciones claras e ilustraciones -gráficos, preparados anatómicos, resonancia magnética con contraste y arteriografías por sustracción digital- de gran calidad.
En el capítulo 3 se expone la clasificación topográfica del ACV y una guía para determinar la clasificación etiológica y pronóstico, que trata de responder a los interrogantes sobre la urgencia del diagnóstico, los factores de riesgo a investigar y el orden de los estudios a realizar. Para ello establecen ejes de clasificación, el primero sobre el tipo de ACV en isquémico, hemorrágico, medular y trombosis de los senos venosos cerebrales, que presentan factores de riesgo y cuadro clínicos distintos. El segundo eje sobre la topografía que abarca, el territorio de la circulación anterior, de la circulación posterior, de la circulación medular y territorios múltiples, que orienta sobre los factores de riesgo y pronóstico característicos de cada uno. Esta sección se divide en subcapítulos sobre: 3.1 ACV isquémico de la arteria cerebral media, 3.2 ACV isquémico de la circulación posterior y 3.3 infarto de la médula espinal, con ejemplos clínicos, gráficos e imágenes.
Del capítulo 4 al 12 se describen en forma exhaustiva la ocurrencia del ACV en diferentes situaciones de riesgo, niños con anormalidades protrombóticas (4), con cardiopatías (5), trombosis de senos laterales (6), vasculitis (7), disecciones arteriales (8), enfermedad de moyamoya (9), errores congénitos del metabolismo (10), drogadicción (11), y las causas involucradas en el feto y el neonato (12).
La indicación y la descripción de las neuroimágenes del ACV, obtenidas de acuerdo con la sospecha diagnóstica son explicadas y ejemplificadas en forma didáctica en el capítulo 13, en tanto que en el 14 se explican en forma pormenorizada las indicaciones de la arteriografía por sustracción digital, la necesidad de personal con formación específica para su realización, los riesgos, la técnica y especialmente las bondades de su utilización en el ACV isquémico y hemorrágico, las malformaciones vasculares congénitas, en las enfermedades bulbomedulares isquémicas y en la enfermedad hemorrágica medular.
El capítulo 15 está dedicado al ACV hemorrágico cuyas causas más frecuentes en los niños son las malformaciones vasculares, las alteraciones hematológicas y las neoplasias cerebrales.
El tratamiento basado en la evidencia del ACV isquémico en los niños es limitado. En el capítulo 16 se citan las guías de tratamiento CHEST (Publicación oficial del Colegio Médico Americano) y las pautas del Reino Unido, que deben ser adaptadas a cada caso. Se exponen el
manejo agudo y crónico del ACV isquémico poniendo de manifiesto que pueden existir diferencias de criterios aun entre los especialistas con amplia experiencia y que lo escrito es más material para la discusión, que recomendaciones. Una sección está dedicada a la prevención para cada grupo de factores de riesgo.
Por último, el pronóstico del ACV isquémico se trata en el capítulo 17. Los autores dejan claro que dos terceras partes de los pacientes quedarán con secuelas, especialmente motoras, que se exponen en el texto. La mortalidad, que varía según los grupos de estudio del 3 al 40%, depende de las distintas lesiones y la topografía de las mismas. Se citan distintos estudios con datos de mortalidad por y con ACV.
Al final de la obra el Índice terminológico permite ubicar en forma rápida el tema a consultar.
Este tratado científico tiene la propiedad poco común de ser, a pesar de la aridez del tema, relatado en forma amena, a lo que se agregan cualidades didácticas que facilitan el aprendizaje y lo convierten en lectura de estudio y consulta obligada de neurólogos y pediatras generales con inquietudes en la materia.

Isabel N. P. Miceli