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Medicina (Buenos Aires)

versión impresa ISSN 0025-7680

Medicina (B. Aires) vol.71 no.3 Ciudad Autónoma de Buenos Aires jun. 2011

 

ARTÍCULO ESPECIAL

Terapia celular para el tratamiento de la diabetes: Más allá de las células madre

 

María Laura Gimeno, Sung Ho Hyon, Pablo F. Argibay

Instituto de Ciencias Básicas y Medicina Experimental, Hospital Italiano de Buenos Aires

Dirección postal: Dr. Pablo F. Argibay, Instituto de Ciencias Básicas y Medicina Experimental, Hospital Italiano de Buenos Aires, Potosí 4240, 1199 Buenos Aires, Argentina
Fax: (54-11) 4959-0200 Int. 5355 e-mail: pablo.argibay@hospitalitaliano.org.ar

 


Resumen
La diabetes tipo 1 es una enfermedad de etiología autoinmune que se caracteriza por la destrucción de las células ß pancreáticas, produciendo un déficit absoluto de insulina. El tratamiento clínico estándar consiste en la aplicación de insulina. Sin embargo, en un número importante de pacientes y debido a la dificultad en lograr un control metabólico preciso, generalmente se asocia con complicaciones graves a nivel vascular con repercusión renal y ocular entre otras. Por otra parte, un estricto control metabólio, a menudo se asocia con hipoglucemias con riesgo de muerte. Esto motivó la investigación y el desarrollo de alternativas de tratamiento. Una de ellas es el trasplante de células productoras de insulina, las células ß, obtenidas por medio del aislamiento y trasplante de islotes de un páncreas cadavérico. Los mejores resultados con esta modalidad de trasplante se obtuvieron con la inyección sucesiva de islotes pancreáticos de diferentes donantes y terapia inmunosupresora exenta de corticoides. Sin embargo, la escasez de órganos por un lado, y el hecho de que cada implante de islotes de otro páncreas aumenta las posibilidades de rechazo inmunológico, hace que este tratamiento se vea limitado a centros de alta experiencia y pacientes muy seleccionados. Asimismo, las drogas inmunosupresoras que deben administrarse de por vida, pueden producir efectos no deseados en el organismo. La medicina regenerativa abre la posibilidad de utilizar células madre con capacidad de diferenciarse en células productoras de insulina, utilizando de manera conjunta factores tróficos que serían capaces de estimular a las propias células madre de cada parénquima.

Palabras clave: Células madre; Células madre mesenquimales; Diabetes tipo 1; Inmunomodulación

Abstract
Cell therapy for diabetes mellitus: Beyond stem cells
. Type 1 diabetes is an autoimmune disease of unknown etiology characterized by destruction of pancreatic beta cells, leading to absolute insulin deficiency. Standard therapy includes the use of exogenous insulin. However, due to the difficulty to achieve a tight metabolic control, a number of patients will present severe complications, including vascular, renal and ophthalmologic disease. On the other hand, a more strict metabolic control is often associated with episodes of life threatening hypoglycemia. This motivated the research and development of new alternative treatments, such as the transplantation of insulin producing beta cells, obtained from cadaveric pancreatic islets. Best results with this therapy were observed with consecutive islet injection from more than one donor and immunosuppressive therapy without steroids. However, the scarcity of organs as well as an increased immune reaction derived from the use of pancreas from different donors have limited this therapy to markedly selected patients and highly experienced centers. Furthermore, lifelong administration of immunosuppressive drugs may produce undesired secondary effects. Regenerative medicine opens the possibility of using stem cells capable of differentiating into insulin-producing cells after stimulation by diverse trophic factors that may act over stem cells located within a specific tissue.

Key words: Stem cells; Mesenchymals stem cells (MSCs); Type 1 diabetes; Inmunomodulation


 

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica, de diferentes etiologías, cuya característica principal es la hiperglucemia que resulta de un déficit en la secreción y/o acción de la insulina para incorporar la glucosa plasmática hacia el interior de las células1. La hiperglucemia crónica puede condicionar, a largo plazo, el desarrollo de nefropatía, retinopatía, neuropatía y complicaciones cardiovasculares, lo que determina una alta morbilidad y mortalidad de los pacientes diabéticos respecto de la población general2.
La diabetes tipo 1 (insulinodependiente) es de etiología autoinmune y se caracteriza por la destrucción de las células ß pancreáticas, produciendo un déficit absoluto de insulina. El tratamiento clínico estándar consiste en la aplicación de insulina exógena, pero en un número importante de pacientes y debido a la dificultad en lograr un control metabólico preciso, se asocia con complica
ciones graves del sistema cardiovascular, renal, la retina y los nervios periféricos. Por otra parte, los esquemas de tratamiento con insulina más estrictos, orientados a prevenir esas complicaciones, a menudo se asocian con hipoglucemias con riesgo de vida3. Esto motivó el desarrollo de otras alternativas de tratamiento, como el trasplante de células productoras de insulina. Este procedimiento puede realizarse en dos modalidades: como páncreas entero (órgano vascularizado) o como islotes pancreáticos (obtenidos luego de una digestión enzimática del órgano). La modalidad más extendida y que muestra los mejores resultados funcionales es el trasplante de páncreas entero, con supervivencias para el paciente y el páncreas de 94% y 87% a un año, respectivamente. A cinco años, estos valores llegan a 89% y 76%, respectivamente4, 5.
En relación con el trasplante de islotes pancreáticos, el índice de insulinoindependencia a un año es menor que el 50%, y a cinco años, alrededor del 10% en los centros de mayor experiencia6, 7.
Los mejores resultados con esta modalidad de trasplante se obtuvieron con la inyección sucesiva de islotes pancreáticos de diferentes donantes y terapia inmunosupresora exenta de corticoides (Protocolo de Edmonton)8, 9. Sin embargo, la escasez de órganos por un lado, y el hecho de que cada implante de islotes de otro páncreas aumenta las posibilidades de rechazo inmunológico, hace que este tratamiento se vea limitado a centros de alta experiencia y pacientes muy seleccionados. Asimismo, las drogas inmunosupresoras que deben administrarse de por via, pueden producir efectos no deseados en el organismo. De manera que, por el momento, el trasplante no ha dado una solución definitiva para el tratamiento de la diabetes.
Una característica distintiva de la diabetes tipo 1 es la destrucción de un grupo específico de células: las células beta pancreáticas. Por lo tanto, podría ser tratada mediante una terapia celular, utilizando células madre con capacidad de diferenciarse en células productoras de insulina. Esta alternativa se plantea como una estrategia sumamente atractiva.
Por otro lado, se ha observado que un tipo de células madre, las células madre mesenquimales, son capaces de modular la respuesta inmune del huésped luego de ser trasplantadas. Este fenómeno podría contribuir a que, una vez trasplantadas, las células madre puedan sobrevivir y funcionar por un tiempo prolongado.
En la presente revisión, enfocaremos los avances de las investigaciones a partir de células madre y diabetes. La medicina regenerativa no sólo plantea la utilización de células madre, sino que también propone la posibilidad de utilizar factores tróficos que serían capaces de estimular a las propias células madre de cada parénquima.

Plasticidad de las células madre

Las células madre son capaces de dividirse indefinidamente y diferenciarse a distintos tipos de células especializadas, no sólo morfológicamene, sino también en forma funcional. Se pueden clasificar según su potencial capacidad de diferenciación en: células madre totipotenciales, que son capaces de producir tejidos embrionarios y extraembrionarios, generando células de cualquier tejido del cuerpo. Esta capacidad solo la presentan el cigoto o las células embrionarias primarias. Las células madre pluripotenciales tienen la capacidad de diferenciarse a tejidos procedentes de cualquiera de las tres capas embrionarias. Se considera que las células madre embrionarias, las cuales se obtienen de la masa celular interna del blastocisto (embrión en el día 5, antes de la implantación) poseen esta capacidad y también las células pluripotentes inducidas (iPS). Por último, las células madre multipotenciales son capaces de diferenciarse a distintos estirpes celulares procedentes del mismo tejido o de otro, pero no de todos los tejidos del organismo. Algunas tienen la capacidad de reactivar su programa genético como respuesta a determinadas señales de estimulación y dar lugar a ciertos linajes celulares posibles. Aquí entran en juego las células madre somáticas, aunque se han descubierto que algunas poseen pluripotencialidad. Existen diferentes sitios de donde es posible obtener células madre adultas. Las células pluripotenciales inducidas se obtienen a partir de fibroblastos inducidos con ciertos factores definidos, como el factor de transcripción unido al octámero 4 (OCT4), SOX2 combinado con Kruppel-like factor 4 (KLF4), proteína Myc proto-oncogen, (c-Myc), NANOG, entre otros10. La utilización de oncogenes plantea el potencial riesgo de que estas células puedan formar tumores11. Otros investigadores utilizaron retrovirus o lentivirus con la inserción sólo de los genes OCT4 y SOX2, pero aquí se observó en algunos casos la integración del genoma viral provocando un incremento en la tumorogénesis12. Recientemente se utilizaron plásmidos, sin observarse -hasta el momento no se han comunicado- inconvenientes en la construcción genómica13. Estas células podrían ser una nueva alternativa para disponer de células pluripotentes, con la ventaja de no presentar restricciones para su obtención y utilización, comparadas con las células embrionarias, cuyo uso amerita un debate ético aún no concluido (Fig. 1).


Fig. 1.- Obtención y diferenciación de células madre para terapia en diabetes mellitus. Se ha visto producción de insulina en respuesta a estímulos de glucosa en células embrionarias y células pluripotentes inducidas (iPS) con marcas positivas para insulina. En el caso de las células estromales mesenquimales (MSC), no existe un protocolo definido. Sin embargo, se observó que estas células promueven la supervivencia y regeneración de células β pancreáticas. iPS: células pluripotentes inducidas; MSC: célula estromal mesenquimal; OCT4: factor de transcripción unido al octámero 4; SOX2: factor de transcripción de sexo que determina la región Y caja 2; KLF4: Kruppel-like factor 4; c-Myc: proteína Myc proto-oncogen; KGF: factor de crecimiento de queratinocitos; EGF: factor de crecimiento epidérmico.

Células madre mesenquimales

Las células madre mesenquimales (MSCs) pertenecen al grupo de células madre multipotenciales con capacidad de diferenciarse en células de origen mesodérmico (osteocitos, condrocitos y adipocitos). Este es, según la Sociedad Internacional de Terapia Celular, uno de los criterios que definen a las células mesenquimales, junto con la adherencia en cultivo, la expresión de antígenos CD73, CD90 (Thy-1) y CD105, y la ausencia de antígenos hematopoyéticos como CD34, CD45 y marcadores de monocitos, macrófagos y linfocitos B 14, 15.
Se las pueen denominar de diferentes maneras: células de estroma medular, unidades formadoras de colonias fibroblastoides, precursores estromales o células adultas progenitoras multipotentes o MAPCs (multi-potent adult progenitor cells)16.
La médula ósea es la principal fuente para su aislamiento17. También se han podido obtener de tejido adiposo18, páncreas, hígado, músculo esquelético, dermis, membrana sinovial, hueso trabecular19, sangre de cordón umbilical20, 21, tejido pulmonar22, pulpa dental y ligamento periodontal23.
En modelos experimentales se ha observado que son capaces de regenerar tejido deteriorado o lesionado, tales como cartílago24, hueso, tejido hepático o miocárdico25, y también de modular reacciones inmunes en colagenopatías26, esclerosis múltiples y trasplantes de médula ósea27.

Autoinmunidad y células madre

No sólo se pretende utilizar las células madre como alternativa de terapia celular en la enfermedad diabetes tipo 1, obteniendo células capaces de producir insulina frente a estímulos de glucosa, sino también para evitar la respuesta inmune tanto en términos de autoinmunidad como en el rechazo de trasplantes alogénicos. Se encuentran en estudio varias terapias en la modulación inmunológica, como es el caso de anticuerpos contra CD3 (parte del complejo receptor de células T), en las que estudios clínicos previos mostraron que la inmunosupresión continua disminuye temporalmene, la pérdida de producción de insulina. Estos estudios sugieren que el anticuerpo monoclonal CD3 podría mantener controlados los niveles de insulina, evitando hiperglucemias e induciendo tolerancia frente a la enfermedad. También se realizaron estudios con proteínas de choque térmico y globulina policlonal de conejo anti células T. Todos estos estudios dieron como resultado una efectividad en la preservación de la funcionalidad de las células β a corto tiempo, por lo que pocos pacientes pudieron dejar de utilizar insulina subcutánea28.
Las células mesenquimales, en distintos ambientes, producen un gran espectro de factores de crecimiento, induciendo efectos interesantes en ellas. Algunos factores solubles se han definido como mediadores hematopoyéticos29 o neuroprotectores30. Además, en estudios en los que se expuso in vitro células MSC a extracto de tejido pancreático de rata, se observó la liberación de factores antiapoptóticos y angiogénicos31. Esto no ocurrió en los controles no expuestos al extracto, sugiriendo que las primeras eran sensibles al microambiente regenerativo del páncreas y que eran capaces de responder con un aumento considerable de la producción de citoquinas
angiogénicas y antiapoptóticas, tales como VEGF, IGF-I y bFGF32, 33.
Por lo tanto, las células madre mesenquimales no sólo poseen capacidad de diferenciarse a distintas estirpes celulares, sino también de suprimir respuestas de células del sistema inmune, como células T, B, dendríticas y células NK (natural killer), además de reducir la producción de citoquinas inflamatorias.
De acuerdo con estas observaciones, sería posible que las células madre mesenquimales protejan a los islotes alogénicos trasplantados de dos fenómenos inmunológicos deletéreos: la activación de las células T alorreactivas por un lado, y la recurrencia de daño por autoinmunidad mediante células T persistentes, por el otro.
En un estudio reciente, Ding et al. observaron en un modelo murino de trasplante de islotes alogénicos con implante de MSC en el mismo sitio, fenómenos de protección inmunológica con producción de matriz metaloproteinasa-2 y -9, que impide la activación y expansión de células T alorreactivas. Estos ratones lograron también glucemias normales por tiempo prolongado34.
Las células madre mesenquimales, por lo tanto, no sólo poseen capacidades multipotenciales, sino también inmunomoduladoras35, 36, y de producción de agentes pro-angiogénicos37, 38. Estas capacidades permiten pensar en una nueva era para la medicina regenerativa, donde las células madre se podrían obtener de un paciente, expandirlas in vitro y trasplantarlas en el mismo paciente sin correr el riesgo de rechazo inmunológico.

Factores como estimulantes de la diferenciación

Péptido similar al glucagon tipo 1

El péptido similar al glucagon tipo 1 (GLP-1) es una incretina que se une a los receptores GLP-1 en la superficie de las células β. Estos receptores están combinados a una vía de traducción de señal que, cuando está activada, produce un aumento en la biosíntesis y secreción de insulina39. La activación del receptor GLP-1 también da como resultado la expresión de un gen específico y productos proteicos que aumentan la proliferación de células β y reduce la apoptosis de las mismas.
Además de aumentar la producción de insulina, el GLP-1 tiene efectos sobre la secreción de glucagon, disminuyéndolo, y sobre el vaciamiento gástrico, enlenteciéndolo40, 41.
La vida media del GLP-1 es muy corta, ya que existe una proteasa, dipeptidil peptidasa IV (DPP-IV), la cual divide el N-terminal del GLP-1 y el péptido inhibitorio gástrico (GIP) minutos después de su secreción, inactivándolos. Por lo tanto, se han buscado alternativas para obtener incretinas capaces de no ser degradadas por DPP-IV, obteniendo una vida media mayor42.
La utilización de este tipo de incretinas sintétics, se plantea como alternativa para pacientes con diabetes tipo 2, ya que en esta enfermedad existe una disminución o ausencia43, 44 de GLP-1. La administración exógena de este péptido ha logrado mejorías del control glucémico y del glucagon, además de una disminución del peso corporal45, 46.

Exenatida

En 1992, Eng et al.47 lograron aislar el exendin-4, un péptido de 39 aminoácidos con un 52% de similitud aminoacídica con GLP-1, en la glándula salival del lagarto Heloderma suspectum (monstruo de Gila). Se encontró que exendin-4 tenía una gran potencialidad como agonista del receptor de GLP-1 en células β pancreáticas.
A partir de estas observaciones, se sintetizó un péptido de la misma cantidad de aminoácidos, estructuralmente idéntico a exendin-4 natural48, y que además posee la propiedad fundamental de ser resistente a la inactivación por la DPP-IV.
Con la utilización del péptido, varios estudios pudieron observar una mejoría de la función de las células β y del control de la glucemia en pacientes con diabetes tipo 249, 50.

Liraglutida

Es un análogo de GLP-1, con una analogía del 97% en la secuencia lineal aminoacídica con respecto al GLP-1 humano. Posee una vida media entre 10 y 14 horas, la cual es más prolongada que la de GLP-1 y exenatide51. Esta molécula posee una cadena de ácidos grasos que da resistencia a DDP-IV y permite una unión no covalente a la albúmina.
En un estudio de pacientes con diabetes tipo 2, se observó que una sola dosis de liraglutida resultó en la restauración de la sensibilidad a la glucosa de las células ββ52. Diferentes estudios posteriores pudieron corroborar que es suficiente la administración de una sola dosis diaria de liraglutida para lograr los mismos resultados53, 54.
A partir de la obtención de estas incretinas sintéticas, distintos grupos de investigadores las han utilizado como factor de estimulación y protección de diferentes tipos celulares, tanto islotes pancreáticos como células madre.

Obtención de células productoras de insulina a partir de células madre

Hasta el momento, varios investigadores han observado la aparición de acúmulos celulares (clusters) con el uso de exenatida en cultivos de células madre mesenquimales. Adicionalmente, se ha observado que las células mesenquimales provenientes de médula ósea murina forman estos acúmulos al ser estimuladas por exenatida y nicotinamida en presencia de altas concentraciones de glucosa (23 mM/l)55, 56. Otros investigadores, utilizando células mesenquimales de sangre de cordón umbilical humano, lograron obtener clusters de células productoras de insulina por medio de la estimulación con exenatida y la adición de un gel de matriz extracelular en las placas de cultivo57. Es importante destacar que en todos los trabajos anteriores se observó la expresión de los genes PDX-1, INS I, INS II.
PDX-1 está implicado en las primeras fases de formación y desarrollo del páncreas, así como en el control de la expresión del gen de la insulina (INS I e INS II) en células β maduras.
También se realizaron estudios donde se adicionaron, a cultivos de células de médula ósea de ratas, compuestos que incrementan la expresión de factores de transcripción y crecimiento, dando como resultado la formación de acúmulos celulares que respondían a estímulos de glucosa, produciendo insulina. Cuando estos clusters fueron trasplantados en ratones y ratas diabéticas se observó que tanto la producción como la secreción de insulina fue restaurada. Se pudo observar que los animales volvieron a ser diabéticos cuando las células diferenciadas fueron retiradas, dando la pauta de que los clusters eran los responsables de la mejoría observada58. Otro grupo de investigadores59, obtuvo los mismos resultados, pero se diferenció en que realizaron el cultivo con extractos de páncreas, el cual fue removido luego de dos días; no se conoce aún cómo funciona el extracto, pero es probable que se hayan liberado factores naturales de diferenciación y estimulación, los cuales podrían ser beneficiosos en la maduración de las células diferenciadas.
Además de las células obtenidas a partir de la médula ósea, también fue posible observar estos resultados con células mesenquimales de cordón umbilical y de tejido adiposo. Estas últimas podrían representar una fuente prometedora de células para la obtención de células productoras de insulina en un trasplante autólogo. En un estudio publicado en 2009, Kang y col.60 lograron diferenciar con éxito células mesenquimales aisladas de la grasa de ojo humano, en células secretoras de insulina. Estas células fueron trasplantadas en ratones diabetizados con streptozotocina, obteniendo glucemias normales por más de 60 días.
Hasta el momento, dos grupos de investigadores realizaron trasplantes de células madre en humanos, por medio de infusión intravenosa sin diferenciación previa in vitro.
En uno de estos trabajos, se realizó un trasplante autólogo (células obtenidas del mismo paciente) de células provenientes de la médula ósea. Se seleccionaron pacientes con menos de 8 semanas desde el diagnóstico de la diabetes y se les administró, además, una terapia de inmunosupresión a altas dosis previamente a la infusión de las células61. La inmunosupresión con ciclosporina o azatioprina en etapas tempranas de la enfermedad, en las que aún existen células β productoras de insulina, puede preservar su función por un tiempo más prolongado.
Otro grupo utilizó células madre provenientes de cordón umbilical seleccionando pacientes que hubiesen preservado la sangre de su cordón. En este estudio, se trasplantaron niños de entre 3 a 7 años con diabetes tipo 1 de reciente diagnóstico62. Hasta el momento, ninguno de estos trabajos pudo mostrar que las células madre logren suprimir totalmente el uso de insulina exógena. Sin embargo, se observó en algunos casos una disminución de las dosis diarias de insulina. En el caso de la infusión de células provenientes de sangre de cordón, la caída en la producción de insulina propia fue más lenta que en los niños que no recibieron el trasplante, sugiriendo que las células β de los niños trasplantados tenía una mayor supervivencia.

Discusión

La diabetes afecta en la Argentina al 7% de la población. De ellos, cerca del 10% padece diabetes tipo 1, o insulinodependiente.
Si bien el descubrimiento de la insulina por Banting y Best en 1921 ayudó a salvar millones de vidas, los esquemas clínicos utilizados desde entonces no han sido capaces de lograr un control metabólico perfecto, y por lo tanto no han podido prevenir las complicaciones secundarias de la diabetes, que se asocian fundamentalmente con los episodios repetidos de hiperglucemia.
En nuestro país, la diabetes constituye la cuarta causa más frecuente de muerte, la tercera causa de incapacidad laboral y la primera causa de ceguera. Cuando un paciente con diabetes ingresa en diálisis por nefropatía, se convierte en un paciente sumamente grave, ya que son los diabéticos los que presentan la mayor cantidad de complicaciones y son, además, quienes más frecuentemente mueren en diálisis. El pronóstico de vida a cinco años es de aproximadamente el 50%63.
Como alternativa al uso de la insulina se planteó la posibilidad de restituir las células productoras de insulina por medio del trasplante de páncreas o trasplante de islotes pancreáticos. Como se comentó en la introducción, ambos procedimientos tienen como complicación la utilización de inmunosupresores y el déficit de donantes.
Una alternativa sumamente atractiva sería poder contar con una fuente de células productoras de insulina, en cantidades ilimitadas, que además no requieran la utilización de inmunosupresores en forma crónica para evitar el rechazo. Las células madre podrían responder a estas necesidades si pudieran diferenciarse en células productoras de insulina.
Existen dos cuestiones a considerar en relación con la aplicación de las células madre. Por un lado, una vez
que las células diferenciadas, capaces de producir insulina, hayan sido trasplantadas en el organismo, sería importante saber por cuánto tiempo podrán mantener las propiedades de almacenamiento y liberación controlada de insulina, además de poder monitorearse su "comportamiento", ya que se tratará de células modificadas por el ambiente; es decir, manipuladas in vitro, con la potencialidad de tumorogénesis.
Por otra parte, persiste la incógnita de cuál será la reacción del sistema inmune del huésped frente a estas nuevas células que, más allá de tratarse de un trasplante autólogo, se enfrentarán con un sistema inmune que, en el origen de la enfermedad, fue capaz de reconocer como extraño y destruir las células β del páncreas propio.
Concluimos que la obtención de células capaces de producir insulina de manera controlada y con propiedades inmunoprotectoras, o sin riesgo de ser rechazadas por el organismo receptor, sigue siendo un gran desafío. De las diversas fuentes de células madre, es posible afirmar que las células madre mesenquimales son las más efectivas, ya sea por sus propiedades de diferenciación como por su fácil obtención de manera abundante. Los sitios de obtención como la médula ósea, la sangre de cordón umbilical o el tejido adiposo, evitarían los obstáculo éticos que sí se plantean con las células madre embrionarias.
Distintas líneas de investigación con células madre podrán, en un futuro que esperamos sea próximo, hallar una terapia eficaz para la diabetes, una enfermedad de alta morbimortalidad y de progresivo aumento en todo el mundo.

Conflictos de interés: los autores declaran no presentar conflictos de interés.

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Recibido: 2-12-2010
Aceptado: 27-4-2011