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Medicina (Buenos Aires)

Print version ISSN 0025-7680

Medicina (B. Aires) vol.72 no.4 Ciudad Autónoma de Buenos Aires Aug. 2012

 

EDITORIAL

Adicción a la computadora

 

Llego corriendo a casa -siempre estoy apurada- y lo primero que hago es prender la computadora, mi PC (personal computer). Y no soy la única, mis hijos y mis nietos hacen lo mismo, a veces mientras, a la vez, se ponen el celular al oído o lo miran para recibir un mensaje de texto; hasta mi bisnieto de siete años no se queda atrás. Ellos están en Facebook y en Twitter, yo me limito al correo electrónico, al e-mail. El mundo de la computación invade nuestro quehacer diario.
Hubo muchos cambios tecnológicos últimamente, pero la computación digital es el más significativo de nuestros tiempos. En una palabra, es "una maravilla". Aporta una impresionante carga de conocimientos útiles tanto para el mundo académico como para el empresarial. Viene al caso el dicho que se atribuye a Isaac Newton: He podido ver el más allá por estar parado sobre las espaldas de un gigante. Este gigante representa el acúmulo del saber y hoy, metafóricamente, para llegar a un descubrimiento -el breakthrough- hay que "escalar por la espalda del gigante hasta llegar a sus'hombros'"; la dificultad de la escalada es proporcional al aumento del saber, y como el progreso no se detiene se tardará cada vez más en alcanzar la cima1. Esto es el arduo camino de la invención y del descubrimiento, pero mientras tanto los tecnólogos encuentran cada vez más oportunidades de aplicaciones a corto plazo, las que ya están cambiando nuestro diario andar.
De todos estos adelantos relacionados con la computación, tomemos la evolución de la escritura, la que todos hemos vivido. En la escuela primaria -en las décadas de 1930-60- los pupitres tenían un frasquito de tinta en un agujero y los alumnos enchufaban la pluma en el soporte y mojaban con tinta y con eso escribían; llegaban a casa con las manos entintadas, y a veces la ropa también, con desesperación de las mamás. Pronto se pasó a la pluma estilográfica que, según la Wikipedia, la enciclopedia digital:
"... se denomina también pluma fuente y es una herramienta de dibujo técnico y escritura, que contiene un depósito de tinta liquida compuesta principalmente de agua; la tinta se queda en ese depósito gracias a la presión atmosférica hasta que es utilizada. La tinta alimenta el plumón, la pieza metálica final, a través de un canal por la combinación de la gravedad y la capilaridad. Para rellenar el depósito hay varios métodos, incluyendo reemplazar el depósito por otro, rellenarlo con un cuentagotas o succionar la tinta desde un tintero"2.
Se debe haber pasado por todos estos escalones para llegar a la lapicera Waterman y luego a la Parker 51, la Sheaffer, etc., y hasta la birome. Y en Internet, buscando La birome: historia y mitos: ¿;Y eso de que la birome es un invento argentino? encontré un cuento interesante y divertido3.
La historia de la birome se inicia en 1938 en Hungría, donde un periodista, Laszlo Biro, se dio cuenta de que la tinta que se usaba para imprimir periódicos se secaba rápido, dejando el papel seco y sin arrugas, lo que era genial porque escribir con pluma fuente o con la pluma y el tintero había fastidiado a la humanidad por siglos y ya estábamos hartos. Trató de usar esta tinta de periódico con plumas fuente, pero la tinta era tan espesa que no podía bajar a la hendidura que tiene en la punta la pluma. Entonces, uniendo fuerzas con su hermano Georg, químico, desarrollaron una nueva punta. Patentaron su diseño novedoso, y se dieron cuenta de que no era tan novedoso. Encontraron que había una patente registrada en 1888 que ya estaba vencida y hasta se dice que Galileo ya habría diseñado algo muy similar. De todas formas, Galileo llevaba muerto muchos años y la patente estaba vencida, así que registraron su invento y pasaron a la historia.

Pero Uds. se preguntaran: "¿;Y eso de que la birome es un invento argentino?" Bueno, ya les cuento. En el año 1943 los hermanos Biro se mudan a la Argentina, vuelven a patentar el invento y fundan Biro Pens of Argentina. Las biromes se empiezan a vender en Buenos Aires en ese año. Paralelamente, en EE.UU. Eversharp, que vendía lápices mecánicos ("portaminas") y Eberhard-Faber (fabricante de lápices), unen fuerzas y licencian las ventas del invento en su país. Pero no contaron con la astucia de un empresario norteamericano que estaba de visita en Buenos Aires, que al ver las biromes compra de todos los modelos y colores y se las lleva para su país. Allí funda su nueva empresa, Reynolds International Pen Company, que produce las biromes diseñadas por Biro sin su permiso y luego de unos años, con su modelo Reynolds Rocket vence en ventas a Eversharp. El modelo de Reynolds se convirtió en la primera birome en ser vendida en los Estados Unidos en el año 1945.
¿;Qué sacamos en claro de esta historia? La birome no fue inventada en la Argentina, ni mucho menos por un argentino. Se trató de un húngaro y la inventó en Hungría. La Argentina solo fue el escenario del surgimiento de la invención, siendo Buenos Aires la primera ciudad donde se vendió la birome en todo el mundo, que no es poco. Lamento haberle pinchado la burbuja a algunos que cuando miran la Bic azul se ponen la escarapela y hasta dejan escapar una lágrima de emoción. Espero que les haya gustado y de paso hayan aprendido algo.
Mi conclusión es que se encuentra de todo en Internet.
De la escritura pasemos a lo escrito, y allí pido disculpas al lector por la personalización a la cual me acostumbré al escribir mi autobiografía4.
Al dejar la casa paterna, a los 15 años, mi madre me pidió que contestara sus cartas dentro de las 24 horas, cosa que cumplí: ella guardó todas las cartas, clasificadas cronológicamente; cuando me las entregó recibí la historia de 50 años de mi vida que me permitieron escribir mi autobiografía4. Las cartas iban de la Argentina al Canadá escritas en papel de avión de a dos o tres hojas por vez, escritas de los dos lados, y tardaban unos diez días para llegar a destino; hoy no se puede imaginar esperar tanto tiempo para recibir noticias y el correo por tierra ha disminuido enormemente.
Como anécdotas, recuerdo que en 1945, durante la guerra, las cartas de mi madre solían venir cruzadas con marcador ocre sospechando una escritura invisible debajo de las recetas de cocina. Curiosamente, de esos años, tengo cartas mandadas desde Santiago de Chile a Buenos Aires y viceversa: hoy, setenta años más tarde, la tinta chilena casi se ha borrado del todo, mientras que la tinta argentina solo perdió un poco de su brillo.
Estas cartas, largas, bien pensadas y mejor escritas, llenas de sentimientos, cada una casi un cuento, no existen más. Se escribe en la computadora y diría que se presta cada vez menos atención a la ortografía, y ni hablar del estilo literario. Todo tiene que ser cortito, abreviado, y si hay una mala palabra, mejor.
¿;Y qué hacemos en vista al futuro? Les regalamos una PC o netbook a los maestros y chicos de las escuelas primarias. La primera reacción es de sorpresa y al pensarlo un poco, si realmente se usaran como se debe, serían y serán de gran provecho. Para eso hay que darle tiempo al tiempo. Un artículo reciente en La Nación titulado, Las netbooks, los docentes y el aula5 comenta que las computadoras personales del programa Conectar Igualdad que vienen distribuyéndose entre alumnos y maestros tardan en usarse en el aula. Para muchos maestros era la primera vez que poseían una computadora para su uso personal. Pero hay una enorme cantidad de cursos de capacitación en los circuitos escolares y académicos y pronto se conseguirá el objetivo deseado, "que nuestros jóvenes y nuestros docentes estén tecnológicamente preparados para enfrentar los desafíos de esta hora, que son muchos y variados, y poder competir en un pie de igualdad con el resto de los países. El esfuerzo por conseguirlo y su justa valoración deben ser compartidos por toda la sociedad"5.
Unos días después, en la Revista de La Nación, Jaim Etcheverry6 retoma el tema, insistiendo en la liviandad de la comunicación, el valor excesivo de la imagen y la falta de reflexión. Termina con esta
frase: "Es indudable que somos testigos y protagonistas privilegiados de una metamorfosis profunda y apasionante que tendrá consecuencias hoy inimaginables sobre la manera de ser humanos".
Como todo lo nuevo, este emprendimiento tardará en dar su fruto pero es lógico pensar -y esperar- que se saque provecho de las grandes ventajas de la computación.
Recuerdo el día que se incorporaron las computadoras en la Academia Nacional de Medicina: fue alrededor de 1988 cuando, de un día para otro, todas las secretarias encontraron que su máquina de escribir había sido reemplazada por una computadora, una PC. Fue un susto, pero se adaptaron rápidamente. Por mi parte, en seguida compré una PC y pedí a mi nieto de 11 años que viniera a casa a hacer los deberes -también habían introducido las PCs en su escuela- aprendimos los dos juntos. Me encanta dar vuelta a las frases al pasar del castellano al inglés, o al francés, y hoy reconozco que la pantalla es mi inspiración. Ya no escribo más a mano. Dicho sea de paso, tampoco imprimo sino que leo en el monitor. Total adicción.
En el laboratorio todos los investigadores y casi todos los becarios tienen acceso a una PC, en general una netbook propia. Pasan horas delante del aparato; en general hacen más skimming que otra cosa -leen por encima.
Habrá que aprender a discriminar y aprovechar el tiempo, a trabajar y no solo a jugar con la PC.
El médico no se queda atrás, y en el consultorio es usual que una Notebook lo separe del paciente. Asoman los ojos del doctor sobre la PC mientras hace preguntas que llevan a un clic-clic del tablero. Y los ojos desaparecen mientras el clic-clic incorpora toda la información. La relación médico-paciente se resiente y ya no es la de antes. Técnicamente el sistema mejoró, hay más orden, más datos, pero al final es dudoso que el paciente esté mejor atendido y que salga del consultorio más satisfecho: es como si faltara el calor humano.
En cuanto a las revistas médicas -y Medicina (B Aires) en particular- se está haciendo camino andando hasta encontrarse on-line, y cuesta esfuerzo cambiar de directivas y ubicarse digitalmente sin perder -por ahora- la salida en papel. Las evaluaciones e idas y vueltas con los autores ya son todas on-line. Y nos estamos acostumbrando, y acostumbraremos a nuestros lectores7.
Para concluir, es indudable que la computación es un invento "maravilloso" que atrapa "hasta la adicción" y que promete cada vez más sorpresas: un aprendizaje que hay que aprovechar. Pero como toda adicción, debe ser controlada con "el sentido común": ni tanto ni tan poco.

Christiane Dosne Pasqualini

chdosne@hotmail.com

1. Pasqualini CD. El peso del saber pospone la innovación. Medicina (B Aires) 2012; 72: 265-7.         [ Links ]

2. Tinta. En: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Tinta&oldid=56114816; consultado 19-5-2012.         [ Links ]

3. Ballpoint. En: pen http://en.wikipedia.org/w/index.php?title=Ballpoint_pen&oldid=491005252; consultado el 19-5-2012.         [ Links ]

4. Pasqualini CD. Quise lo que hice. Buenos Aires: Leviatán, 2007.         [ Links ]

5. Editorial. Las netbooks, los docentes y el aula. La Nación, 6 de mayo de 2012.         [ Links ]

6. Jaim Etcheverry G. Nuestro Mundo. Revista La Nación, 20 de mayo de 2012.         [ Links ]

7. Pasqualini CD. Historia de nuestra revista, MEDICINA (Buenos Aires). Medicina (B Aires) 2012; 72: 81-7.         [ Links ]