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El hornero

versión On-line ISSN 1850-4884

Hornero v.18 n.2 Buenos Aires sept./dic. 2003

 

Aves de Argentina y Uruguay

NAROSKY T Y YZURIETA D (2003) Guía para la identificación de las aves de Argentina y Uruguay. Edición de Oro. Vazquez Mazzini Editores, Buenos Aires. 348 pp. ISBN 987-9132-06-8. Precio: $ 75 (rústica).

Finalmente fue re-editada la "guía de Tito". Estaba agotada desde hacía tiempo ya, y éste me parece que es el aspecto más sobresaliente de la nueva edición: justamente el hecho de que haya visto la luz. Una enorme cantidad de nuevos adeptos a la observación de las aves se encontraba sin poder acceder a la —hasta ahora— mejor guía de identificación de aves producida para Argentina, pero esa necesidad ya fue cubierta.

Esta edición incorpora, como era de esperar, una larga serie de novedades. Empezando por su apodo, "Edición de Oro", un tanto ambicioso o, por lo menos, a destiempo. En lo personal, hubiera elegido llamarla de otra manera. Lo que llama la atención inmediata del usuario familiarizado con ediciones anteriores es el nuevo formato, más angosto y alargado. Da la sensación que esta edición es además un poco más pesada, seguramente producto del uso de un papel de mejor calidad. La portada sigue ilustrando al "cautiverio inmerecido" del Cardenal Común.

Entre los detalles nuevos, ya dentro del libro, hay que destacar la impresión, que poco tiene que ver con la de ediciones anteriores, sobre todo con la de la primera… Desde ya que se ha mejorado notablemente. También es destacable la reconfección de los mapas de distribución para cada especie. Sin dudas uno de los aspectos más positivos, ya que el sombreado actual refleja mucho más cuidadosamente la distribución intrincada de varias especies, incorporando dos tonalidades, además de que se sombrea también la distribución de cada especie en Uruguay. Otras novedades son el mapa y la lista de cien localidades para observar aves en Argentina, la inclusión de un símbolo para anotar las especies amenazadas según BirdLife International y otro para las nidificantes en el país. Esta versión también cuenta con un tenue sombreado de fondo que cambia de color al cambiar la familia, lo que puede ayudar a usuarios menos familiarizados con la sistemática de aves. Estos cambios fueron adoptados de las series regionales confeccionadas en los últimos años a través de extractos de la guía "madre". Al final de la obra, la lista de sociedades y periódicos ornitológicos incluye esta vez los sitios en Internet, un aspecto que va a ser útil a muchos usuarios nuevos. La sección final, de zonas ornitogeográficas argentinas, fue simplificada. Esta vez se trata de un mapa con nueve bioregiones, y cada una de éstas cuenta con un texto descriptivo donde se mencionan tanto aves como plantas típicas y se incluyen varias fotos de aves y ambientes. Otra novedad la constituyen las referencias bibliográficas sugeridas para cada familia en la sinopsis al comienzo de la obra. De todas maneras, sobran referencias obsoletas y es llamativa la ausencia de los volúmenes correspondientes del ya célebre "Handbook of the birds of the world" para un gran número de familias, muchas de las cuales quedan así sin una sugerencia bibliográfica.

Entre los cambios más notables a primera vista se encuentran aquellos en las ilustraciones. En la mayoría de los casos, el cambio de formato resultó en que los dibujos fueran reproducidos a una escala mayor a la de ediciones anteriores. Esto salta a la vista, por ejemplo, en los pepiteros Saltator. Y no siempre es para mejor. Un problema es que, al cambiar ciertas especies de lugar, deja de existir la proporción entre las aves ilustradas en cada página, un aspecto promocionado originalmente. Esto se nota claramente en la página 269, que ilustra a los corbatitas Sporophila. Algunos cambios en las ilustraciones parecen no haber sido voluntarios. Algo pasó con el dibujo del Tataupá Común (Crypturellus tataupa), y algo peor con el de la Parina Chica (Phoenicoparrus jamesi)… Pero, sin dudas, el aspecto novedoso más importante en lo que respecta a las ilustraciones fue la incorporación de 29 especies, realizadas por Jorge Rodríguez Mata. Jorge es uno de los mejores artistas animalistas de Argentina, lo que realza sin dudas la calidad general del trabajo. De todas maneras, la ilustración de Leptasthenura yanacensis deja algo que desear, y es confuso que en la incorporación de Theristicus caudatus haya un individuo de vientre negro.

Todas estas adiciones fueron realizadas porque, como se advierte con mucho juicio en el "Prólogo a la Edición de Oro", en el ínterin se han incorporado unas cuantas especies a la avifauna del país y el estatus de otras fue re-evaluado. De todas maneras, me parece bastante desacertada la elección de especies a ser incluidas en base a aspectos meramente prácticos (para completar ciertas "ternas" o "cuartetas" sin incurrir en grandes modificaciones de edición). Son por lo menos siete especies, de las 29, para las cuales el observador de aves tendrá enormes dificultades de hallar en Argentina. Ejemplos de éstas son Sula capensis o Crotophaga sulcirostris. Asimismo, unas 65 especies fueron relegadas a una lista de "Especies cuya presencia en la Argentina requiere confirmación" (aunque un desliz dejó afuera a Todirostrum cinereum). Pero, para peor, la larga lista culmina con un "…y muchas más". Varios lectores quedarán preguntándose cuáles son esas especies. Va a generar más de un dolor de cabeza al usuario inexperto, pero ávido de información, que esta lista haya sido confeccionada solo con los nombres científicos. Una página más, con una tabla más nítida y con los nombres en español, por lo menos, hubiera sido una buena inversión de espacio. Si bien la mayoría de estas especies son raras en Argentina, su presencia en el país, en la mayoría de los casos, no "requiere confirmación". Más aún, hay unas diez especies de esta lista que idealmente deberían haber sido incluidas en el cuerpo principal de la guía, ya que hoy en día pueden considerarse de presencia regular en el país (e.g., Buteo albonotatus o Laterallus exilis). También hay cuatro especies tratadas en el cuerpo principal de ediciones anteriores que han sido relegadas a la sección "¡Buscados!" (que no logré comprender de qué se trata). Pese a ello, hay especies que todavía figuran en el cuerpo principal de la actual edición que bien podrían haber sido tratadas de manera semejante, como ser Leucopternis polionota o Ara chloroptera. Es por todo esto que resulta muy pobre la solución facilista encontrada al tema de la actualización en términos de qué especies agregar y cuáles dejar de lado.

Pero mi mayor crítica a la nueva edición es tal vez la resistencia innecesaria a la actualización en materia de sistemática y, principalmente, taxonomía. Es innegable que, en ocasiones, se dan marchas y contramarchas en estos temas, reflejo de nuevos estudios que refutan resultados anteriores. Pero hay una serie de cambios ya establecidos en la literatura, principalmente a nivel taxonómico, que era hora de incorporar en una obra como esta guía, y al desaprovechar esta ocasión se perdió una inmensa oportunidad de asentar ciertas actualizaciones y abrirlas a un gran público. Me refiero, por ejemplo, al tratamiento (dispar) de casos como los de Rhynchotus maculicollis, Bubo magellanicus o Strix chacoensis. Dispar porque en algunos casos se da como nota al pie de página y en otros como comentarios dentro del texto de la especie afín. Asimismo, esta negación se da en casos como los de Synallaxis azarae, Herpsilochmus atricapillus o Hylopezus nattereri, aunque, en cambio, se revierte al uso del nombre actual en el caso de Drymophila rubricollis, sin razón aparente, ya que este caso no difiere fundamentalmente de los anteriores. Estos casos, así como los de nivel sistemático (como el uso de Xenops para Heliobletus contaminatus, Empidonomus para Griseotyrannus aurantioatrocristatus o Atlapetes para Buarremon torquatus), han sido tratados con notas al pié que indican que "para algunos autores" el tratamiento es tal o cual. "Para algunos autores" suele ser la enorme mayoría de la literatura actual… El tratamiento de estos casos, lamentablemente, no conseguirá más que perpetuar la confusión entre los lectores más inexpertos, por las discrepancias que encontrarán entre este libro (una auténtica herramienta) y otras publicaciones. En este sentido, la nueva edición de la guía no alcanza a reflejar los avances que se dieron en los últimos años en la ornitología argentina.

Ya entrando en detalles menores, hay una serie de aspectos que me llamaron poderosamente la atención. El primero es algo inédito hasta donde me consta. Se trata de que uno de los autores está mencionado en los agradecimientos. Buscarle una explicación a ello me supera. Tal vez, dado que Darío Yzurieta falleció antes de que esta renovada edición saliera de la imprenta, le correspondía algún tipo de dedicatoria u homenaje especial. Pero un "sexto puesto" en la lista de agradecimientos me resulta un tanto embarazoso. En ese caso, yo hubiera simplemente obviado la entrada. Cuesta también entender por qué en los agradecimientos se usa la primera persona del singular. Me resultó también curioso que la entidad que apadrina, auspicia y hasta "recomienda" esta obra, Aves Argentinas, aparece mencionada en la mismísima portada, pero con su nombre institucional antiguo. Ya en el resto de la obra figura el nombre actual, una inconsistencia que no se puede dejar pasar. Además, fue suprimida de esta edición la ya clásica fotografía de los dos autores con "pose" de trabajo que aparecía en la contratapa. Ésta fue reemplazada por una pequeña foto de uno de los autores en la solapa de la portada. Así, un sinnúmero de nuevos lectores quedará sin conocer la cara del dibujante y coautor de la obra.

Algunas son críticas menores, otras no tanto. Lo que más lamento de esta obra es la falta de apertura al cambio, lo que de ninguna manera hubiera implicado admitir errores. El error reside, justamente, en no aceptar que en estos más de 15 años ha habido avances importantes en nuestro conocimiento de la avifauna (en variados aspectos), que es necesario incorporar en una versión revisada de cualquier obra. Pese a todo, celebro que la obra esté nuevamente disponible a un público que, por suerte, va en aumento, y no dudo en recomendársela a quien se esté iniciando en la observación de aves. Para aquellos que ya poseen alguna versión antigua, dejo bajo su criterio adquirir la "Edición de Oro". La calidad de impresión y varios cambios de formato y edición le confieren un aspecto muy renovado, y da gusto ojear nuevamente sus páginas.

Juan Mazar Barnett
Av. Forest 1531 1°B, 1430 Buenos Aires, Argentina