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El hornero

versión impresa ISSN 0073-3407

Hornero vol.25 no.2 Ciudad Autónoma de Buenos Aires jul./dic. 2010

 

REVISIÓN DE LIBROS

Exploradores de las aves del Neuquén

Veiga JO, Filiberto FC, Babarskas MP y Savigny C (2005) Aves de la provincia de Neuquén. Patagonia Argentina. Lista comentada y distribución. RyC Editora, Buenos Aires. 184 pp. ISBN: 987-22135-2-6. Precio: $55 (rústica)

 

Sin ánimo de desconocer la tradición ornitológica en el país, el interés turístico interno y externo de las últimas décadas ha dado un renovado empuje a la observación de aves por aficionados y naturalistas en Argentina. Ya sea por vacacionantes curiosos, exploradores del turismo aventura, viajeros coleccionando experiencias exóticas o guías turísticos de esos visitantes, varias zonas del país han estado mucho más recorridas por muchas más personas. Y una parte de ellas se interesa por documentar sus observaciones de aves. En este caso, los exploradores se tomaron un gran trabajo para formalizar y completar su relevamiento con el reconocimiento de la información dispersa que antecedía a su aventura.

Considero conveniente destacar tres aspectos diferentes a lo largo de mis comentarios: (1) la decisión de emprender el trabajo y los esfuerzos de campo y de recopilación para lograr la obra, (2) la calidad de la obra resultante, y (3) su importancia. Es que no creo conveniente opacar la iniciativa y el gran esfuerzo de los autores debido a los defectos del manuscrito final, ni tampoco deseo disimular las evidentes fallas de una obra que no fue terminada adecuadamente por temor a resultar ingrato con el emprendimiento. Me resisto a creer que el entusiasmo para iniciar un proyecto y para hacer un gran esfuerzo de campo tiene que ser inversamente proporcional al esmero por el detalle y la dedicación para formalizar y terminar una obra (por cierto hay numerosas publicaciones que avalan esta resistencia mía). Y vaya una aclaración relevante: no soy yo quien pueda evaluar si tal subespecie reportada es la correcta, si faltó incluir en las referencias a tal trabajo, o si "ya todos saben" que tal especie es fácil de observar en tal lugar; para eso haría falta un experto, y probablemente uno que tenga más experiencia en la provincia que la mía, que es, como mucho, somera.

El libro no es, ni intenta ser, de lectura amena. Su parte principal es un informe en forma de lista comentada, en la línea del que hicieran Narosky y Di Giácomo1 para la provincia de Buenos Aires, más algunos extras. La impresión de casi toda la obra es monocroma sobre papel de mediana calidad, adecuados para una publicación de este tipo; quizás solo sufren los pequeños mapas de localidades que acompañan el texto de cada especie. La excepción son unas páginas en papel ilustración, insertas siguiendo la tradicional costumbre de "placas a color" (aunque en este caso sin numeración ni incluidas en el índice), con dos mapas de la provincia de Neuquén ("Mapa político y fitogeográfico" y "Áreas Naturales Protegidas") y seis dibujos de Savigny (de Chloephaga rubidiceps, Parabuteo unicinctus, Strix rufipes, Oreotrochilus leucopleurus, Campephilus magellanicus y Phrygilus gayi).

Desde un principio es llamativo que el libro no posee una tabla de contenidos. Comienza con un breve y atinado prólogo a cargo de JC Chebez, a lo que sigue una introducción de una página y media por los autores donde relatan la historia de este proyecto de 12 años de duración y algunos de los avatares de sus viajes, de las visitas, amistades y colaboraciones encontradas. Aquí hacen explícito su objetivo de "aportar y actualizar nuevos aspectos del conocimiento y distribución de las aves" de Neuquén, dentro de un interesante resumen histórico de las contribuciones al conocimiento de la avifauna provincial (incluyendo varios datos "de color"); también hacen los necesarios reconocimientos de forma y de contenido. Luego sigue una sección de poco más de tres páginas titulada "Aclaraciones de los textos" donde los autores hacen explícitos y justifican algunos de los criterios generales y de los componentes de la "ficha" de cada especie. Ambas secciones se hubiesen visto muy favorecidas con una corrección editorial de su redacción, en particular del pésimo uso de los signos de puntuación que desluce el contenido del texto. El problema crucial de la baja calidad de los textos, que de otra manera podría considerarse un mero asunto estético, es cuando afecta al contenido y al objetivo del escrito; como se mencionará debajo, algunos de los criterios no quedan nada claros. La siguiente sorpresa es que esa sección termina con un subtítulo "Resultados", donde se mencionan las especies endémicas de Argentina presentes en Neuquén, un subtítulo "Conclusiones", donde se mencionan el número de especies en cada una de las categorías taxonómicas, de estatus de residencia, de nidificación, de abundancia y de expansión (con un comentario particular sobre la expansión de Cathartes aura), y finalmente con una estrofa de G Álvarez acerca de la divulgación del conocimiento.

A continuación se incluye un apartado con la división en departamentos de la provincia de Neuquén, donde se indica muy brevemente la superficie y los rasgos fisonómicos y geográficos más significativos de cada uno de ellos. Tampoco aquí fueron muy minuciosos. Por ejemplo, se asigna el volcán Auca Mahuida (¡nada menos!) al departamento Pehuenches, cuando su cumbre, la localidad homónima y la mayor parte del Área Natural Protegida homónima están en el departamento Añelo, como se ve tanto en la composición que ilustra la tapa como en la lista de localidades visitadas. Luego sigue una sección de tres páginas ("Composición de las unidades naturales en la provincia de Neuquén") donde se describen las cuatro eco-regiones presentes en la provincia, al estilo de la sección similar, pero a escala nacional, en la guía de aves de Narosky e Izurieta2. Siendo algo sutil (pero no tanto) los autores mencionan indistintamente provincias fitogeográficas, eco-regiones y "unidades naturales" (sic) sin distinción ni aclaración. Estas secciones están acompañadas por un deficiente mapa político y fitogeográfico (la primera de las placas a color) con una delimitación de las regiones inaceptablemente grosera para un trabajo a esta escala: el Bosque Andino-Patagónico se extiende hasta bastante más allá de las cabeceras orientales de los grandes lagos del sur provincial (e.g., Huechulafquen, Nahuel Huapi), la región Altos Andes es una línea roja de grosor constante sobre el límite con Chile y no hay ingresiones patagónicas dentro del Monte (e.g., Auca Mahuida) ni altoandinas dentro de la Estepa (e.g., volcanes Domuyo y Tromen). Aunque los autores señalan que los límites no son estrictos, resulta una excusa inaceptable. ¿No se podría haber hecho un poco mejor dado que luego muchas aves se caracterizan por su pertenencia o uso de estas regiones? ¿No había una fuente de información algo más detallada, o correcciones en base a sus propias visitas a las localidades? Seguramente no se percataron que en la versión final del libro, solo cuatro páginas después, quedaría el segundo mapa a color, que presenta las áreas protegidas provinciales y nacionales y una clasificación en Regiones Naturales (las mismas cuatro categorías) con un nivel de detalle que, en comparación, es superlativo. Ese mapa, así como el texto sobre áreas naturales que lo acompaña y cuyo autor es S Di Martino, tiene evidentemente un estándar de calidad muy diferente (y, ahora sí, adecuado). Para completar el dislate editorial, en la página 29, a más de 10 páginas de las aclaraciones de criterios anteriores, aparecen nuevas referencias (siglas, abreviaturas, símbolos) a la sección que sigue y que es el cuerpo del trabajo: la lista comentada de las 263 especies de aves tratadas. El volumen cierra con un índice de nombres científicos y de nombres vulgares patronizados3, a los que hubiese acompañado muy bien un índice de nombres vulgares usados en la región, dado el carácter local de la obra y de que se trata de una provincia que hace un cierto esfuerzo por reconocer o rearmar sus tradiciones.

Cada "ficha" específica consiste en la descripción del ambiente en el que se encuentra a la especie, los desplazamientos frecuentes reconocidos, si nidifica, su estatus de abundancia y riesgo de conservación, la lista comentada de registros propios y ajenos (la mayor parte de las citas inéditas que no pertenecen a los autores son de JC Chebez, S Heinonen Fortabat, L Scarrone y P Acerbo), y un mapa con localidades. Siempre me sorprendió cómo los ornitólogos de campo y los aficionados a las aves logran frases como "...por debajo de los 800 m" para especies que tienen reportadas una o dos localidades, y en varios casos no pertenecientes a los autores. En cierta forma los envidio, pero también me pregunto si esa forma de establecer certezas por "opinión de experto" (y a cada experto corresponde su particular mezcla de criterios) no atenta precisamente contra la relevancia de trabajos arduos y detallados como éste. Esa escuela de lograr conocimiento convive con la que considera que son necesarios datos documentados ¡aún en este mismo libro! Por caso, al final de la lista principal sigue un anexo con una lista comentada de las 59 "especies de presencia probable y citadas erróneamente" (sic), donde los autores desarrollan su perfil escéptico con frases como "no conocemos ninguna cita concreta" o "no contamos con fecha y lugar exactos de los avistamientos".

Todo compendio y lista comentada tiene un cierto grado de subjetividad, que no siempre es sencillo formalizar. Una discusión clásica son las categorías de abundancia que incorporan más o menos intuitivamente su frecuencia, visibilidad y distribución; los autores aquí deciden utilizar el usual "criterio práctico" y lo explican. Un criterio que me resultó un tanto desconcertante para lo que esperaba de esta obra es la decisión de no reportar un cierto número, desconocido por el lector, de las localidades obtenidas. Según los autores (p.13): "...para reducir espacio, hemos dejado de lado -en casi todos los casos- cuantiosas citas, por eso optamos entre varias localidades cercanas entre sí, señalar solo una y dar así una idea abarcativa. De esta manera ganamos espacio en los textos, para incorporar otras localidades dispersas en el rango de distribución espacial de cada especie". Es entendible que haya un problema de espacio para incluir todas las localidades donde se vio al Chingolo (Zonotrichia capensis) y que, por lo tanto, se decida no usar una página entera con esa información. Pero el mismo motivo que le da relevancia extraordinaria a la obra (la falta de información sistemática previa) implica que para muchas especies (¿la mayoría?) establecer o declarar tal decisión es innecesario y contraproducente. Como no se indica cuáles especies se resumieron (y cuánto) y cuáles no, estrictamente no podemos inferir rareza o distribución a partir de la información suministrada, lo que atenta contra uno de los objetivos primordiales del proyecto. En varios casos, además, no podemos distinguir cuáles de las discordancias entre mapas y textos son parte de estas decisiones y cuáles son errores. Por ejemplo, en el mapa de Poospiza ornata no se colocaron puntos (que deberían indicar, según los criterios explicados en la página 14, "los registros más significativos de su distribución") en dos de las tres localidades mencionadas en el texto, en departamentos neuquinos diferentes. Si bien no hice una revisión exhaustiva, pude encontrar varios otros casos donde indiscutidamente faltaron puntos en los mapas: 3 de las 5 (40%) localidades de Rhinocrypta lanceolata, 3 de las 4 (75%) de Stigmatura budytoides, 7 de las 11 (64%) de Bubulcus ibis, 1 de las 2 (50%) de Muscisaxicola frontalis, 1 de las 4 (25%) de Progne tapera... Además, en ocasiones hay puntos en los mapas que no se refieren en el texto, tanto para especies frecuentes (e.g., Circus cinereus tiene varios puntos en los departamentos Huiliches y Catan Lil que no están mencionados en el texto) como para especies poco reportadas (e.g., Sicalis olivascens, con solo dos localidades reportadas en el texto, tiene un punto en el departamento Zapala no mencionado). En algunos casos los inconvenientes son aún más claros: en el mapa de Agriornis murinus figura un solo punto en el mapa, en el departamento Añelo, cuando en el texto hay varias localidades mencionadas ¡y ninguna es de ese departamento!

En resumen, es un trabajo que se comenzó con un entusiasmo muy importante, se mantuvo en el tiempo con una persistencia envidiable, pero no fue terminado adecuadamente, lo que es una lástima dada la importancia del proyecto y el gran esfuerzo invertido. Una corrección no muy profunda podría solucionar los problemas estéticos, pero la declaración de algunos criterios ha comprometido la utilidad de la obra de manera tal que solo alguno de los autores, revisando sus datos, podría emprender una segunda edición más adecuada. De cualquier modo aún resulta un compendio relevante, por su formalización y por la ausencia de información comparable de la avifauna de Neuquén. El trabajo de recopilación allí está hecho; no es inmejorable, por lejos, pero sí es imprescindible.

¿Y cómo avanzar a partir de aquí? Porque aún queda mucho por hacer, y más aún en grandes áreas del país que por una causa u otra no son destino habitual de los observadores de aves. Una alternativa actual y vigente para este tipo de trabajos son los sistemas de bases de datos comunitarias voluntarias basadas en el acceso a través de Internet, como ListAves Argentina (parte de Woldbirds.org, coordinados por Aves Argentinas y BirdLife/ RSBP/Audubon, respectivamente). El tiempo de atesorar las listas de localidades dentro del círculo de prestigio ha pasado; es momento de darlas a conocer para estimular la incorporación de más personas y esfuerzos a esta actividad que es tanto lúdica como científica, de modo que ambos aspectos se retroalimenten con el crecimiento del otro. Claro que en cada sitio hay quien sabe de aves en mayor o menor grado, o con mayor o menor esmero y sistematicidad. Lo que hay que proponer y difundir es una técnica y un método para que ese conocimiento puntual se ordene y permita obtener otro tipo de conocimiento derivado, más costoso, emergente (como las dinámicas poblacionales o los patrones de movimientos estacionales4). En muchos lugares cualquier aficionado puede hacer aportes significativos aún mirando las aves alrededor de su casa (aunque no sorprenderá a nadie, sin más esfuerzo que la curiosidad de mirar por la ventana fotografié Xolmis pyrope, Sicalis flaveola y Anairetes parulus en Junín de los Andes, que no se mencionan en este libro dentro del departamento Huiliches). Siempre y cuando, claro, se entienda que "observación relevante" no es solo la de un individuo fuera de la presunta distribución habitual de su especie o la de una especie nueva para Argentina. La masificación de estos servicios electrónicos de localidades colectadas por "científicos ciudadanos" (que incluso cuentan con ciertos sistemas de reconocimientos de egos para compensar por la pérdida del prestigio que daba la posesión de aquellas libretas secretas de antaño) sería una gran oportunidad, al mismo tiempo que homenaje, para todos aquellos que, como se lee en la dedicatoria del libro, "...trabajan e investigan incansablemente, muchas veces sin apoyo alguno, y aún así logran transmutar ese esfuerzo en hechos concretos y palpables en beneficio de la conservación de nuestra biodiversidad". La potencialidad de estas iniciativas particulares para contribuir al conocimiento de las aves de nuestro país no es necesario imaginarla; solo basta con ver esta obra, uno de esos hechos concretos y palpables.

Notas

1 Narosky T y Di Giacomo AG (1993) Las aves de la provincia de Buenos Aires: distribución y estatus. Asociación Ornitológica del Plata, Vázquez Mazzini Editores y LOLA, Buenos Aires        [ Links ]

2 Narosky T e Yzurieta D (2003) Guía para la identificación de las aves de Argentina y Uruguay. Edición de oro. Vázquez Mazzini Editores, Buenos Aires        [ Links ]

3 Nava s JR, Narosky T , B ó N y Chebez JC (1991) Lista patrón de los nombres comunes de las aves argentinas. Asociación Ornitológica del Plata, Buenos Aires        [ Links ]

4 Cueto VR, Milesi FA, Sagario MC, Lopez de Casenave J y Marone L (en prensa) Distribución geográfica y patrones de movimiento de la Monterita Canela (Poospiza ornata) y el Yal Carbonero (Phrygilus carbonarius) en Argentina. Ornitología Neotropical 22        [ Links ]

Fernando A. Milesi
Ecodes, Depto. Ecología, Genética y Evolución,
Fac. Cs. Exactas y Naturales, Univ. de Buenos Aires
Lab. 28, 4° Piso, Pab. II, Ciudad Universitaria
1428 Buenos Aires, Argentina
fermilesi@ege.fcen.uba.ar