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Cuadernos de historia de España

versión On-line ISSN 1850-2717

Cuad. hist. Esp. v.78 n.1 Buenos Aires ene./dic. 2003

 

El libro y la imprenta en Galicia: del escolasticismo a la Ilustración. Un estado de la cuestión y perspectivas de investigación

Carlos Calderón

Universidad Nacional del Comahue

RESUMEN

A partir de elaboraciones tradicionales y de producción concerniente a las corrientes historiográficas de las mentalidades y de la cultura, y definidos la imprenta y el libro como objetos económicos y culturales, se desprende la existencia de un relativamente importante grupo cuyas actividades giran alrededor del libro y otro tipo de impresos, conformado por diferentes categorías urbano-profesionales (impresores, libreros, libreros-impresores-encuadernadores, mercaderes). Estas verificaciones abren las puertas a nuevas investigaciones para la Galicia del Antiguo Régimen (siglos XVII-XVIII) en las que, entre otros temas, podría establecerse la identificación de los actores relacionados con la imprenta y circulación de libros en el período aludido y si los impresos de diversa índole expresaron las tensiones políticas y culturales resultado de los procesos de integración que sobre Galicia efectuaba el Estado centralizador castellano. También se podría determinar si las ceremonias públicas se politizan progresivamente a medida que el Antiguo Régimen entra en descomposición y cómo el núcleo ilustrado incide en la transición al liberalismo decimonónico.

PALABRAS CLAVE: Libros - Imprenta - Galicia - Escolasticismo - Ilustración - Estado de la cuestión - Perspectivas de investigación.

ABSTRACT

Starting from traditional elaborations and from production relative to the average historiographic schools and of culture, and being printing and books defined as economic and cultural objects, there appears a relatively important group whose activities center on the book and other types of printings conformed by different urban professional categories (printers, booksellers, bookseller-printer-binders, merchants). These verifications open the doors to new investigations for Old Régime Galicia (seventeenth and eighteenth centuries) in which, among other topics, we can identify the actors related with the printing and circulation of books in the mentioned period and the issue of whether the different types of printed matter expressed the political cultural tensions as a result of the integration processes that the centralizing Castilian state effected over Galicia. We can also identify whether the public ceremonies become progressively politicised as the Old Régime breaks down and how the enlightened nucleus plays a part in the transition to the nineteenth century liberalism.

KEY WORDS: Books - Printing - Galicia - Scholasticism - Enlightenment - State of the subject - Investigation perspectives.

   Realizada una puesta al día de lo producido sobre la historia de la Galicia bajomedieval e inicios de la modernidad clásica, entre los temas referentes a la historia de la cultura y de las mentalidades, se observa una total ausencia de producción en aquellos temas atinentes al mundo del libro y al de la naciente imprenta; este faltante es tanto más significativo cuanto de uno como de otra es posible detectar una abundante presencia documental en la península en su conjunto. De hecho para las postrimerías del siglo XV e inicios del XVI, se observa la existencia de producción sobre la temática, pero en relación exclusiva con el mundo de la bibliofilia: las primeras imprentas, sus propietarios y editores, su producción, número y variedades de incunables, tipos de caracteres empleados, especificidades de distintas ediciones de las mismas obras(1) e inclusive muy eruditos trabajos sobre las marcas de agua del papel utilizado para la impresión de algunos incunables, sobre las marcas identificatorias de diversos talleres tipográficos (2) y aun sobre las formas y características de la encuadernación;(3) en una palabra, investigaciones cuyos resultados finales influyeron decisivamente para alejar la problemática de la imprenta y del libro impreso de sus naturales cauces económico-sociales, sin por ello incluirla en el campo de la cultura y de las mentalidades. Es decir, para circunscribirla exclusivamente a un campo de conocimiento puramente positivista y más superfluo aún cuanto más alejado se encontraba de la vital savia social que le había dado origen.

   Conociendo de antemano que la imprenta se generaliza en Europa occidental -España no constituye una excepción- en las décadas finales del siglo XV, resulta conveniente echar una mirada sobre lo producido en el campo historiográfico de las mentalidades y de la cultura en el que podrían llegar a inscribirse investigaciones sobre la imprenta y el libro. En ese camino al realizar una puesta al día sobre las corrientes metodológicas relacionadas con el tema propuesto, Beceiro Pita llamaba la atención sobre los investigadores españoles quienes, de modo preponderante, no se hacían cargo de planteamientos recientes -cuyos exponentes más reconocidos pertenecen a la corriente francesa- "sino que continúan en la labor de publicación de catálogos e identificación de inventarios" y además que, cuando se ha intentado apartarse de los carriles tradicionales, "la escasez de documentos y la dificultad de encontrar y analizar otros nuevos ha conducido a tomar como base un número muy reducido de textos y volúmenes". Lo expresado le permite a la autora arribar a la conclusión de "cuán escaso es aún hoy en día nuestro conocimiento sobre las bibliotecas, la cultura de los grandes" y su inserción en las corrientes intelectuales que predominaban durante el período histórico conocido como Humanismo.(4)

   En cuanto a la que valoriza como corriente de avanzada la divide en dos vertientes: una que se basa en el estudio de manuscritos y libros científicos -sobre todo de carácter médico-, su presencia en bibliotecas universitarias y monásticas y su relación, entre diversas cuestiones, con inventarios y noticias de distintos centros de estudio; y otra que se vincula con la sociología de la lectura de la que derivan en parte "algunas aportaciones sobre la cultura urbana en general o centradas en sus grupos"; esta línea de investigación se ocupa casi en exclusiva de la difusión del libro y de las características socioculturales de sus posesores. Sin embargo Beceiro Pita observa "que las monografías que tienen como protagonista al conjunto de habitantes de la ciudad hacen referencia fundamentalmente a la etapa comprendida a partir de los años centrales del siglo XVI". Esta última reflexión se sustenta en la investigación que Gelabert González realizara sobre la cultura libresca de Santiago de Compostela durante el Renacimiento;(5) obra que aparece como casi única en el panorama historiográfico que sobre el tema se ha dedicado a Galicia.

   A partir de estas premisas y al proceder a realizar una actualización y valorización de lo producido sobre la historia de la Galicia del Antiguo Régimen, se observa que no es posible establecer correspondencia entre el volumen de la producción y lo verdaderamente logrado a partir de la misma y luego, que los investigadores de temáticas propias del mencionado espacio y período manifiestan una acusada preferencia por el siglo XVIII, sin apenas tener en cuenta el XVII y eludiendo, salvo excepciones, el XVI, algo que sin duda se explica por la decreciente presencia de documentación directa, hecho que mantiene al quinientos en el dominio de la historiografía tradicional, es decir, la de cuño positivista.(6)

   En cuanto a los temas relacionados con la imprenta, los libros y los contenidos de éstos, se observa que descendiendo desde las instituciones superiores de enseñanza -la Universidad de Santiago- y de las manifestaciones más selectas de la cultura personal o de ciertos colectivos -la posesión de bibliotecas, por ejemplo- hasta llegar a los signos primarios -la escritura-, el nivel de conocimiento decrece de forma alarmante. Parecería entonces que en lo referente a este tema, el corte cronológico precisado y el espacio elegido aparecen como algo totalmente virgen, como un vacío a llenar. Sin embargo -y de ahí proviene el interés para realizar esta indagación-, existe una producción sustentada en concepciones historiográficas tradicionales, en la que se buscará apoyo para alcanzar los propósitos que oportunamente se explicitarán. Este tipo de obras, más propias de anticuarios -no por ello menos valiosas-, se convierten en auxiliares imprescindibles dada la paciente labor de exhumación documental realizada por sus autores. Estos trabajos de índole "monumental", paradójicamente, han contribuido a la evolución posterior de los estudios sobre mentalidad y cultura, merced a la cantidad de datos que aportan y sobre todo a la conservación en sus textos de información hoy perdida o difícil de localizar.

   Justo es reconocer que existe una gran tradición historiográfica gallega relacionada con el mundo de la imprenta, la que debe ser insertada en el rescate de los valores del pasado que los gallegos consideran propios frente a los impuestos desde Castilla. Así, por ejemplo, se destaca la muy documentada historia de la imprenta en Galicia del sacerdote Atanasio López.(7) En este estudio el autor efectúa un exhaustivo relevamiento de datos sobre imprentas y maestros impresores, e inclusive sobre cada una de las obras impresas según el sitio y año de impresión.

   Otro aporte no menos destacado es el realizado por Antonio Rey Soto, autor de numerosas monografías y de un enjundioso trabajo sobre la imprenta gallega y el llamado libro gótico de fines del siglo XV y de la primera mitad del XVI;(8) este texto se enriquece al completarse con un riquísimo apéndice documental referido a uno de los más dinámicos impresores, editores y distribuidores de libros de la época: Vasco Díaz Tanco de Fregenal.(9)

   De acuerdo a lo producido y al pretender escapar de los ajustados marcos de la historiografía positivista, se cae en el otro extremo; es decir, en un campo más amplio y difuso en el cual, sin incurrir todavía en postulados chartieristas (historia de la lectura, sociología de la lectura), es posible acercarse a una historia de la imprenta y del libro desde la perspectiva de las mentalidades y de la cultura.

   Así, en Juan Eloy Gelabert González,(10) se observa una tendencia a relacionar la existencia del libro con otros factores, tales como su uso social y sus connotaciones con la lectura y la escritura; planteándose, al mismo tiempo, interrogantes sobre si la imprenta posibilitó la ampliación de la cultura escrita. Para hallar respuestas a estas cuestiones el autor recurre a series de autores y materias de los dos fondos comerciales bibliográficos más importantes en la Galicia del siglo XVI: uno, el del librero Geraldo del Sol y otro, el del librero, impresor y hacedor de otras actividades relacionadas con el oficio de Gutenberg, Agustín de Paz.

   Resulta fehaciente que en lo que incumbe a la imprenta, tanto una corriente como la otra la han estudiado a espaldas de los circuitos de comercialización del libro y con independencia de que puede haber cultura libresca y rica al margen de la existencia de una producción impresa autóctona, pero nunca sin la existencia de un mercado ágil de libros. Por su parte los historiadores tradicionales muestran a la imprenta gallega no como algo que puede haber impulsado directa o indirectamente transformaciones de cualquier naturaleza, sino que se limitan a constatar su existencia y la incorporan a la tradición de galleguidad que aspiran a rescatar y resaltar;(11) el resultado final es un supuesto "raquitismo" de todas las ramas de la actividad; atonía que se convirtió en presupuesto de todo análisis posterior.

   Este es, en apretada síntesis, el estado actual de los conocimientos sobre la situación de la imprenta y del libro en la Galicia de fines de la Edad Media y de inicios de la modernidad; quizás como dato complementario podrían citarse algunos estudios realizados sobre fondos de bibliotecas particulares, de las cuales se han hecho registros puramente enumerativos y cuantitativos, con el objeto a lo sumo de medir la presencia desigual del libro de los distintos grupos que componían la sociedad del Antiguo Régimen y que en todo caso señalan -como sostiene Chartier- las preferencias bibliográficas de componentes individuales de los diferentes órdenes sociales.(12)

   Hasta aquí los logros obtenidos por la historiografía tradicional o por la de la cultura y las mentalidades; pero para hallar otro tipo de valoraciones de las fuentes primarias y secundarias consultadas, es necesario inicialmente plantear que un tema como lo es el de la imprenta y el de la palabra -o la imagen- impresa induce a tratarlo exclusivamente en términos culturales. En este sentido Rudolf Hirsch(13) ha descripto a la historia cultural de la imprenta como un mosaico, pues se requiere un fondo de conocimientos fuera del alcance de un solo investigador y de una multitud de estudios detallados para producir un cuadro completo. Sería lícito interrogarse por qué no también un cuadro más complejo, en tanto que de dicho mosaico no debería estar ausente una importantísima vertiente de análisis, la económico-social.

   Es por ello que debe entenderse a la imprenta y al más conocido de sus productos -el libro- no únicamente como objetos culturales, sino a la imprenta como un instrumento de producción, por primera vez en serie, y al libro como una mercancía con alto valor social; imprenta y libros que emergen y funcionan como resultado último de una compleja concatenación e integración de procesos culturales pero también técnicos y socioeconómicos y cuya consecuencia final resulta en una producción y circulación ampliada, imposibles de remitir al marco en el que todavía se desenvolvían las actividades gremiales que habían caracterizado la producción para el uso de la baja Edad Media.

   La revolución que significó para la producción de libros y de otros objetos impresos la introducción y difusión de la imprenta desde mediados del siglo XV prepara el camino tempranamente y en términos generales, para la aparición de una de las primeras formas modernas de acumulación surgida desde los poros de la sociedad feudal y, más concretamente, la generación de nuevos comportamientos económicos y sociales y la conformación de actividades y de redes de circulación comercial cuyas características difieren notablemente de las existentes hasta ese momento.

   Para el tipo de investigación propuesta y desde la perspectiva cultural, deberá considerarse a esta época como transicional, dado que en la Europa moderna, tal como lo sostiene Peter Burke,(14) lo escrito y lo oral, la ciudad y el campo, la pequeña y la gran tradición, coexistían y se influían mutuamente. El establecimiento de la circulación del libro y su inserción social a partir de determinar solamente los niveles de alfabetización en sitios bien definidos impiden entrever con cierta claridad cuán profunda fue esa penetración, en tanto el siglo XVI y los posteriores también pueden considerarse de coexistencia de lo escrito y lo oral, ya no exclusivamente en el sentido de erudito, entendido como distinto de lo popular, sino escrito y oral relacionado con prácticas de lecturas colectivas, las que en principio implicaban nuevas formas de sociabilidad y también prácticas comunitarias a través de las cuales los analfabetos se apoderaban de los textos y los resignificaban a partir de "ver leer" y "oyr leer" (lectura vista - lectura escuchada).

   No menos importancia adquiere la sutil contradicción dialéctica que se desprende de la compleja ecuación: materialidad del libro, objeto/inmaterialidad o espiritualidad del texto y mensaje que alberga o de los que actúa como soporte. Para impresores, libreros y mercaderes, el libro y otros productos salidos de los talleres tipográficos encierran un valor económico real y concreto que se materializa en determinadas cantidades de dinero formando parte de su capital de giro o mercantil.

   Sin embargo, para otros grupos -como lo puede ser el de los eclesiásticos- los libros y las tiendas de los libreros poseen una estimación más relacionada con la espiritualidad, advirtiendo -aunque sin tomar conciencia de su significado profundo y por ende del peligro que ello entrañaba para el hegemonismo del paradigma de sociedad que sustentaban- que el libro impreso constituye una real conjunción de elementos espirituales y materiales, en los que lentamente comienzan a primar estos últimos.

   Esta contradicción se volvería más compleja y por tanto se acrecentaría, si se buceara en profundidad en la relación existente entre los mecanismos mentales que confluyen en la creación intelectual (autor + capital intelectual = obra) y la "realización" de dichos procesos del intelecto en el momento de la impresión, puesta en circulación y venta de la obra (libro y/o imagen objeto).

* * *

   Estos datos, que promueven reflexiones como las vertidas líneas arriba, aumentan progresivamente en la documentación de los siglos XVII y XVIII y en especial en lo referido a publicaciones religiosas. Estas preciosas señales, adormecidas por las valorizaciones tradicionales que se han hecho hasta el presente de la imprenta y del libro, podrían llegar a incluirse como uno más de los factores que atacaron por su base y tendieron a disolver las monolíticas estructuras materiales y mentales tardo-feudales que la Inquisición y el aparato burocrático estatal pretendía inútilmente perpetuar. Ello implicó, como contrapartida y a diferencia de lo que había sucedido con los códices, un complicado proceso de desvalorización del libro en sus aspectos materiales y de contenido acorde con el aumento de la velocidad de circulación de los mismos.

   La existencia de objetos impresos -sin tener en cuenta su procedencia geográfica- se convierte en uno de los signos más alentadores de las nuevas circunstancias económicas en los inicios de la modernidad y a lo largo del siglo XVI, puesto que comienzan a identificarse actividades que por su corta tradición y por sus específicas formas de organización y/o producción no alcanzaron a conformarse estructuralmente de similar modo que los gremios medievales. En éstos, sus pautas productivas, sus seculares rigideces, impedían atender con suficiencia una demanda en constante aumento.

   Por el contrario, los talleres de impresión y las librerías, como canalizadoras de lo creado en aquéllos, impulsaron una dinamización de la producción y la circulación, con mayores posibilidades de acceso a un mercado ampliado; tipo de producción, que por otra parte y apelando a diversas estrategias (venta anticipada, desdoblamiento de obras en varios tomos, cambio de portadas, ediciones sin licencia real, textos sumamente baratos, etc.), fue creando por sí misma las condiciones para una demanda sostenida, con características comerciales fuertemente competitivas, convirtiendo así al libro y a otros impresos en protagonistas imprescindibles de una economía de abundancia, frente a la de escasez que había sufrido el libro copiado o "de mano". Este proceso fue alentado por las transformaciones culturales, por una progresiva secularización de la vida cotidiana y por la creciente integración de espacios políticos, económicos y sociales en los marcos del incipiente Estado feudal de renta centralizada.

* * *

   Habiendo realizado un estado de la cuestión en lo referente al mundo de la imprenta y de lo impreso a partir de elaboraciones tradicionales y de producción concerniente a las corrientes historiográficas de las mentalidades y de la cultura; definidos la imprenta y el libro como objetos económicos y no como exclusivamente culturales y cotejada y contrastada la información obtenida, se desprende -en líneas generales y en el marco de la sociedad todavía predominante tradicional como lo es la gallega del siglo XVI- la existencia de un grupo urbano dedicado a la impresión y venta de libros superior al que hacen alusión las elaboraciones bibliográficas antedichas y que globalmente se remiten al mundo de la cultura. Al intentar realizar una tipología de este grupo urbano dedicado a actividades de impresión y comercialización de libros y otros impresos, aparece dividido en distintas categorías socioprofesionales, como la de los impresores, libreros, libreros impresores-encuadernadores y mercaderes, llegándose a determinar la entidad real de este grupo urbano-mercantil, su significación socioeconómica y el papel que cumplieron en la circulación y el comercio de libros en la región, en otros mercados españoles y en relación con la producción extranjera.(15)

   Por otra parte y más recientemente se estudió el inventario de la librería de Geraldo del Sol (1553). A partir de él se ha echado una mirada escrutadora sobre Santiago de Compostela, sus libros y el público lector, tratando de develar de qué modo se reflejaban en ese microcosmos inquietudes comunes a Europa occidental, en momentos en que las utopías encarnadas en el Renacimiento poseían todavía plena validez y antes de que se aplicaran las primeras medidas del catolicismo militante, horneadas en el Concilio de Trento y de que la Inquisición afinara su olfato de cancerbero.(16)

* * *

   A partir de estas verificaciones propias del siglo XVI se intentará continuar adelante con el análisis de las problemáticas que se explicitarán al final de estas líneas; para ello se tendrán en cuenta como datos de base la situación de Galicia en los siglos XVII y XVIII; siglos que por sus propias características implican el reconocimiento de un profundo corte entre ambos si se los analiza desde el campo estrictamente histórico-político: siglo XVII, Austrias menores; siglo XVIII, Borbones.

   La etapa histórica que abarca los siglos XVI al XVIII, especialmente los dos últimos, se conoce, por influencia de la Revolución Francesa y de su tradición historiográfica posterior, con el nombre de Antiguo Régimen. Si bien es cierto que constituye una definición cargada de negatividad, pretende sin embargo expresar con claridad las diferencias existentes entre esa época tardo-feudal y las sociedades capitalistas posteriores, de base económica industrialista y régimen político liberal. Los caracteres principales del Antiguo Régimen son, por tanto, opuestos a los de la sociedad que históricamente lo sustituye: predominio de una economía tradicional, esto es, de base agraria, sociedad estamental y organización política bajo la forma de monarquía absoluta, Despotismo Ilustrado en su fase final.

   El Antiguo Régimen en Galicia presenta una serie de características que, salvo en las del plano político, se asemejan bastante a las de la mayor parte de las sociedades europeo-occidentales, en la medida en que se transforman y maduran los patrones genéticamente medievales.

   En el Antiguo Régimen gallego llega a su cenit la cultura tradicional singularizada esencialmente por la hegemonía del denominado segundo escolasticismo, y si bien es cierto que fueron muchos los cambios que se produjeron, no fueron suficientes para introducir a Galicia en la modernidad; en camino de analizar estas transformaciones la preferencia está puesta en las actividades económicas y el siglo XVIII en general.

   Muchos de estos cambios fueron impulsados por Carlos III y sus ministros, quienes crearon una serie de instituciones entre las que sobresalen las Sociedades Económicas de Amigos del País. En Galicia detrás de estas instituciones, que entre otros sitios vieron la luz en Santiago y Lugo (17) y, sobre todo, de la obra de los Ilustrados, se encuentran hombres que cubrieron casi todo el Siglo de las Luces, como es el caso de Labrada, Cornide, Feijoo, Pereira y Sánchez y otros casi desconocidos, que con sus escritos y su acción propendieron en general a una extensión social y geográfica de la educación formal.

   Frente a estos intentos de racionalidad universalista, aparece la obra del padre Sarmiento, reflejo de una infinidad de cuestiones: la emigración, la lengua y la historia de Galicia, su historia natural, su agricultura.(18) La producción del citado Sarmiento tiene el mérito de constituir un temprano alegato a favor de la cultura de los gallegos.

   Estos proyectos divergentes y el intento de rescatar lo gallego como fenómeno cultural propio frente a lo impuesto por la monarquía autoritaria y centralizadora, quedaron reflejados y hallaron profundo eco en una actividad que, como la de la imprenta y todo lo relacionado con ella, poseyó un dinamismo que desmiente con su presencia el carácter de "raquítica" que se le ha endilgado hasta el presente.

* * *

   La inserción de Galicia definitiva y plenamente en el ámbito de la monarquía castellana desde la época de los Reyes Católicos -situación en oportunidades consolidada o debilitada según el discurrir y resultados de las políticas que la tuvieron como protagonista- implicó que la región quedara sujeta a los acaeceres de la monarquía de los Austrias, tanto en su época de ascenso y hegemonía como en la de declinación.

   Lo antedicho se verifica no sólo en el plano de los enfrentamientos militares -por caso la guerra con Portugal-, que tan negativamente actuaron respecto a los factores económicos, sino también en el de la administración burocrática y en el cobro de los servicios debidos al físco real y que tanta resistencia despertaran.(19)

   Así, durante el siglo XVII, en especial luego de 1640 y durante su segunda mitad, se observa una creciente importancia en las definiciones socioeconómicas a nivel regional con la consolidación de una burguesía mercantil, especialmente en Santiago y La Coruña. Por otra parte el protagonismo adquirido por las Juntas del Reino (20) y el paralelo reforzamiento de la posición de la nobleza en Galicia debe inscribirse en un marco de carácter general que responda a una cierta dinámica de "provincialización" del poder en beneficio de los grupos jerarquizados tradicionales, incapaz de ser enfrentado por sí sola por la monarquía debido a sus múltiples compromisos.

   Con la llegada al trono de la dinastía borbónica, la situación habría de experimentar sensibles modificaciones, en esencia destinadas a transformar los modos de gobierno y la estructura administrativa del país.(21) A partir de esa situación, la política interior española se acomodaría a un modelo centralizado y la exterior a la progresiva pérdida de influencia en los cambiantes escenarios internacionales, en los que Inglaterra y Francia -desde modelos antitéticos- confrontaban por la hegemonía.

   Estas tensiones y contradicciones se observan también en el mundo de la cultura, no sólo por la persistencia y la gran inserción social de la cultura popular,(22) sino también porque el movimiento renovador ilustrado fue adoptado por hombres de la Iglesia, alguno de los cuales iniciaron -como resultado de esas resistencias y tensiones observadas también en otros planos- el rescate de lo gallego como fenómeno cultural propio frente a lo impuesto por Castilla, por medio de una creciente escolarización. Así, la cultura impuesta se había ideologizado por medio de la educación formal, la que ya desde el siglo XVI había encontrado campo abonado en Galicia.

   La multidireccionalidad del mensaje del libro, el significado móvil y plural de los textos impresos -libros, pero también protoprensa y prensa-, la colaboración de la imprenta con el Estado, las letras de molde y el ceremonial, la imprenta y el rescate de los valores tradicionales (gramáticas gallegas), la librería como espacio de convergencia cultural y como negocio, el uso social del libro y de otros impresos referidos a la cultura popular bajo la forma de literatura efímera (hojas volantes, librillos de coplas) o a la icónico visual, con su acentuada presencia en la Galicia del Antiguo Régimen, fueron causa y efecto a la vez de las transformaciones que tuvieron lugar en la misma.

   Estas perspectivas de investigación encuentran cauce natural y seguro en las fuentes disponibles al momento y de las cuales -a modo de ejemplo ilustrativo- conviene citar algunas: así se verifica la aparición temprana de la necesidad de convertir en públicos actos privados de los individuos, como lo prueba la publicación en 1617 de las Cláusulas del testamento que Juan Mariño de Lobera, escrivano de la villa del Caraminal, y María Teygelino la viega su muger, otorgaron en la dicha villa [...].(23) Los requerimientos de orden político realizados por los gallegos a los Austrias quedan patentes cuando se analiza el texto impreso denominado Breve relación del estado del voto en Cortes, del Reyno de Galizia, y memorial de las razones que tiene, para que Su Majestad no solo le haga esta merced, sino otras muchas, y a sus naturales, de 1622.(24)

   Las cuestiones de índole religiosa develan una problemática compleja y en ocasiones conflictiva, en tanto se observan las tensiones derivadas de la implementación tardía de algunas de las decisiones tomadas en Trento ("Cartilla de rezo de las fiestas del calendario romano y particular de esta Santa Iglesia de Santiago"),(25) así como las más que usuales disputas y controversias intestinas propias de un estado de hegemonía ideológico-religiosa en beneficio de la Iglesia y del clero.(26)

   También toman estado público discusiones tendientes a denunciar el cambio en ciertas costumbres que amenazan la moral tradicional, como lo demuestra la Respuesta Theológica acerca del abuso de los escotados de 1673 y las consiguientes Definiciones Morales muy útiles, y provechosas para curas y confessores, y Penitentes de 1674, éxito editorial que alcanzó al menos ocho ediciones en pocos años.(27)

   Adelantadamente también se observan las primeras inquietudes referentes a la utilización de la lengua gallega por los grupos sociales superiores, especialmente universitarios, en algunas fiestas minervales, como las convocadas para 1697;(28) hecho que, a su vez, da lugar a tempranos despliegues icónicos (Cartel del Certamen o Juegos Poéticos en honor de la Inmaculada Concepción de la Virgen Santísima).(29)

   Para no abundar y con el objeto de redactar concretas hipótesis de trabajo se mencionarán algunos casos más, significativos para la Galicia del siglo XVIII: en 1700, 1708 y 1713 se detectan la publicación de anónimos, el último de ellos irreverente y opuesto a las prerrogativas de la Iglesia de Señor Santiago.(30) En 1716, seguramente que en la búsqueda de algún beneficio Don Gregorio de Mella Mejudo, Caballero de la Orden de Santiago, que fue Veedor General del Ejército de Cataluña y de los Consejos de Guerra y Hacienda expone a S.M. la fidelidad, amor, celo y desinterés con que sirvió a la Patria y al Rey.(31) En la misma senda y en la búsqueda del asentimiento de la opinión pública en 1727 se divulgan en forma ampliada las pretensiones divorcistas de Doña Baltasara de Sotomayor, la que requiere se le remitan los autos matrimoniales obrados ante el Metropolitano de Compostela y Jueces de Comisión de aquel mismo Tribunal, en donde puso demanda de nulidad, assí en Hecho como en Derecho.(32) También circula impresa la disputa sucesoria que gira alrededor de Salvador Freire fatuo desde su nacimiento.(33) Este tipo de publicaciones apuntaba al corazón mismo del sistema jurídico del Antiguo Régimen, basado esencialmente en el secreto, y se lo hacía apelando al juicio de la opinión pública.(34)

   Como decantación temprana en la búsqueda de una individualidad histórica propia, se observa la publicación de los Anales de el Reyno de Galicia, tomo primero en 1733 y tomo segundo en 1736, obra debida a la pluma de Francisco Xavier Manuel de la Huerta y Vega, "Chronista general de el Reyno de Galicia",(35) viendo la luz en 1760 las Vindicias históricas por el honor de Galicia, escritas por D. Diego Antonio Zernadas de Castro y Ulloa, cura de Fruime.(36)

   Entre 1764 y 1766 se dan a la prensa varios textos en los que se relatan las vicisitudes y condenas derivadas de la alevosa muerte del marqués de Valladares acaecida en junio de 1757;(37) en 1758 se dirime a través de la imprenta un pleito por la ocupación ilegal de una tenencia. Además, es de destacar que fueron muy comunes la impresión de debates intelectuales como la Apelación de una sentencia poco piadosa, que en el Tom. XIX de su España Sagrada pronunció el muy erudito Doctor y Rmo. P. Maestro Fr. Henrique Florez.(38) En otro orden se apeló reiteradamente a la impresión y circulación de las festividades y ceremonias propias de la vida cortesana y de ejecuciones y autos de fe inquisitoriales con el tácito objeto de que las conozcan aquellos que no llegaron a presenciarlas; todo ello con una clara intencionalidad intimidatoria, adaptativa y preventiva a la vez.

   Como signo de las tensiones y contradicciones que se operaban en Galicia al difundirse las ideas propias de la Ilustración se observa la impresión en 1777 de la Declamación oportuna contra el libertinage de el tiempo [...] (39) y la prohibición de un libro de autor anónimo impreso en Londres en 1776 porque es impío, temerario y blasfemo, favorecedor y promovedor del Deismo; muy injurioso a los Sumos Pontífices, Santos Padres, Clero, Religiones y a todo Orden Eclesiástico; infamatorio a la digna memoria de muchos Señores Reyes, singularmente de los de España y de la Real Casa de Borbón.(40)

   Como cierre y demostración de las cuestiones que interesaban o en las que se encontraba inmersa Galicia en la segunda mitad del siglo XVIII, pueden mencionarse los impresos relativos a "Reales Cédulas, Cartas-órdenes y provisiones concernientes a estudios de la Real Universidad de Santiago", mandado a realizar por Carlos III.(41) El interés por el mejoramiento de la enseñanza universitaria se advierte en el Orden, y Methodo que se debe observar en el régimen, y enseñanza de las Cathedras de Gramática de esta Universidad de Santiago.(42)

   La preocupación de los ilustrados sobre el estado y potencialidades de Galicia emerge de algunos textos muy interesantes como Estorvos, i remedios de la riqueza de Galicia. Discurso político legal, que escribe el Lic. D. Francisco de Somoza de Monsoriu (1775) (43) o la Historia universal de las fuentes minerales de España, sitios en que se hallan, principios de que constan [...], obra del Dr. Pedro Gómez de Bedoya y Paredes; puede añadirse también el Arte de reloxes de ruedas para torre, sala y faltriguera, dividida en dos Tomos e iluminada con Trece estampas finas [...] acompañado de instrucciones fáciles, para que todos los ingeniosos puedan ser perfectos Reloxeros sin tener Maestro.(44)

   Manifestación de los problemas que acuciaban a la sociedad gallega del XVIII, y a su vez de las posibles soluciones que podrían hallárseles, quedan en evidencia cuando se comprueba un tímido inicio de la ciencia experimental,(45) algo que ya había adquirido ribetes sociales interesantes en Francia e Inglaterra. Este interés por la ciencia y sus aplicaciones prácticas emerge con fuerza de la Memoria sobre el conocimiento de las tierras, verdadero i económico método de cultivarlas, adaptado al clima i circunstancia de Galicia, i Asturias, texto debido a Francisco Cónsul Jove y Tineo, profesor de física experimental y por medio del cual trataba de paliar una de las cuestiones más graves como lo era el de la deficiente productividad agraria. Al carácter observador de este miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago, se debe también la Memoria físico-económica sobre el mejoramiento de los lienzos en Galicia [...], texto impreso en Madrid en 1794.(46)

   A medida que avanza el siglo la presencia decisiva de la obra ilustrada se vuelve más profusa, prueba de ello es la publicación en 1787 de la convocatoria y resultado de un certamen de matemática y los premios que a tal fin instituyó la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago;(47) en 1788 se estampa el texto Disertación sobre la naturaleza y utilidades del comercio, obra escrita en italiano por el marqués de Belloni y traducida por Don José de Labrada dependiente del Real Consulado de La Coruña.(48) Como significativo cierre de una época e inicio de otra, en 1789 se imprimen los elogios fúnebres por la muerte de Carlos III;(49) en 1793 circula una "Carta pastoral que con motivo de la sacrílega muerte dada a Luis XVI, Rey de Francia, escribió monseñor el Obispo de La Rochela al Clero, y Fieles de su Diócesis, desde Guadalajara de España, donde actualmente reside"(50) y el 1º de mayo de 1800, como manifestación del desarrollo que había adquirido la opinión pública, aparece el Catón Compostelano, primer periódico de Galicia fundado por el Dr. Francisco del Valle Inclán, catedrático y bibliotecario de la Universidad de Santiago y antiguo rector del Colegio de San Clemente.(51)

* * *

   En síntesis, descripto el problema y explicitadas algunas hipótesis tentativas, una investigación sobre la imprenta, el libro y todo tipo de impresos en la Galicia del Antiguo Régimen deberá estar centrada en la indagación de, al menos, las siguientes cuestiones:

1) Características generales que poseyeron la impresión y circulación de libros y otros impresos en la Galicia de los siglos XVII y XVIII. En ese camino se tratará de identificar los talleres que funcionaron en Santiago de Compostela, los que -ello se deduce de un ligero repaso del pie de imprenta de variados textos- estuvieron en manos de verdaderas dinastías familiares. Se tratará de precisar, además, las bocas de expendio o librerías existentes. Por último se consultarán papeles del Santo Oficio recientemente exhumados con el objeto de determinar la circulación y posesión del impreso prohibido.

2) La identificación de los actores sociales en el espacio y en el tiempo elegido y su situación relativa al mundo de la palabra y/o imagen impresa. La creciente burguesía, la universidad y otros centros de estudio, la complejidad del aparato burocrático estatal jurídico, militar y hacendístico, los hombres de la Ilustración y aun la propia Iglesia presionan fuertemente sobre el consumo del impreso estimulando una producción que progresivamente se expande hasta fines del período estudiado.

3) Si la producción y circulación de impresos alentó nuevas formas de sociabilidad y si modificó las relaciones entre poder y sociedad. Un ligero balance posibilita verificar la presencia de textos conteniendo reglamentaciones de diversas cofradías y congregaciones religiosas y otros dan a luz el resultado de encuentros dedicados a competir en diversas ramas del conocimiento impulsados, por caso, por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago. Si el resultado del primer ejemplo es consolidar las relaciones entre la monarquía y el cuerpo social, en el segundo el resultado será, a la larga, opuesto.

4) Si los impresos de diversa índole expresaron las tensiones políticas y culturales producidas en Galicia ante la necesidad de legitimación del Estado de renta centralizada, situación que aparece claramente identificada con la publicación del primer periódico gallego: El Catón compostelano, cuyo objetivo era exponer la verdad sin velo y en todo su esplendor y ocuparse en instruir en todas las materias políticas y literarias, en reprender los errores, etcétera, el que rápidamente sufrió la represión inquisitorial y dio lugar a la aparición de textos de desagravio hacia quienes se sintieron tocados por sus críticas, en especial integrantes del clero.

5) Si los impresos de ceremonias públicas se politizaban progresivamente a medida que el Antiguo Régimen entraba en descomposición. Imagen y poder constituyen una síntesis fundamental para el sostenimiento del sistema político característico de la modernidad clásica; en esa senda la imprenta cumple un papel fundamental dado que quienes no asistieron a las ceremonias y festejos podrán participar de los mismos y de su sentido ejemplificador a través de un texto impreso. Estos van desde rogativas por el feliz éxito de los partos reales, fiestas de proclamación de los monarcas, oraciones fúnebres y otras de similar envergadura cuya adhesión al Antiguo Régimen no deja ninguna duda. Luego de la Revolución Francesa comienza a cambiar el sentido de las fiestas y ceremonias y por ende el contenido de los impresos. Valgan como ejemplo extremo la circulación de textos que recrean festividades en las que se manifiestan opiniones contrarias a las reformas e innovaciones de los ilustrados y otras publicaciones destinadas a difundir las celebraciones que se efectuaron en Santiago en ocasión de la jura de la Constitución de 1812.

6) De qué forma los impresos muestran la creación de un núcleo intelectual ilustrado disidente y cómo estos incidieron en la transición al liberalismo decimonónico. Múltiples son los impresos destinados a difundir el programa de los reformistas ilustrados en la Galicia de la segunda mitad del XVIII; otros se inscriben en la línea de pensamiento opuesta, sobre todo luego de la reacción operada como resultado del proceso revolucionario francés de 1789 y de su posterior expansión dando lugar a la guerra de la Independencia y a una serie de hechos en los que Galicia no estuvo ausente. La reacción absolutista de Fernando encuentra fuerte resistencia en Galicia entre quienes sostienen ideas ya claramente liberales. La hipótesis está destinada a demostrar la posible relación, a partir de los impresos que se multiplican, entre éstos y aquéllos.

Notas

1. En esta línea de estudio, por la calidad y trascendencia de sus trabajos, se destaca Frederick John Norton, autor de La imprenta en España 1501-1520 (Ollero y Ramos, Madrid, 1997); texto enriquecido al ir acompañado del "Índice de libros impresos en España, 1501-1520". Este "Índice anotado por Julián Martín Abad" ha facilitado a su vez una serie de apreciaciones novedosas sobre la relación que la imprenta tuvo con la cultura popular a principios del siglo XVI: Calderón, C. y Salgado, M.C., "La imprenta en España 1501-1520 de Frederick John Norton: una fuente de referencia y un catálogo para la investigación", 5tas. Jornadas Nacionales de Bibliografía, Asociación de Bibliotecarios, Documentalistas, Archiveros y Museólogos, Mar del Plata, 12 al 14 de octubre de 2000.        [ Links ]

2. Bouzá Brey, F., "La marca del impresor Agustín de Paz (Mondoñedo, 1550)", Cuadernos de Estudios Gallegos XVII (MCML), pp. 393-408.        [ Links ]

3. Carrión Gútiez, M., "La encuadernación española en los siglos XVI, XVII y XVIII", en De los incunables al siglo XVIII (bajo la dirección de Hipólito Escolar), Fundación Germán Sánchez Ruipérez-Pirámide, Madrid, 1994, 8, pp. 395-445.        [ Links ]

4. Beceiro Pita, I., "Bibliotecas y humanismo en el reino de Castilla: un estado de la cuestión", Hispania 175 (1990), pp. 827-839.        [ Links ]

5. Gelabert González, J. E., "La cultura libresca en una ciudad provincial del Renacimiento", en Actas del II Coloquio de Metodología Histórica Aplicada, Vol. II, Santiago de Compostela.        [ Links ]

6. Rey Castelao, O., "Evolución y resultados de los estudios sobre mentalidad y cultura en la Galicia del período moderno", Hispania 176 (1990), p. 1238.        [ Links ]

7. La imprenta en Galicia. Siglos XV-XVIII, Patronato de la Biblioteca Nacional, Madrid, 1953.        [ Links ]

8. La imprenta en Galicia. El libro gótico, Madrid, 1934.        [ Links ]

9. Calderón, C., "Las prácticas y las relaciones comerciales del autor, editor e impresor Vasco Tanco de Frexenal a través de su testamento (Orense, 1548)", II Jornadas Nacionales de Historia Moderna y Contemporánea, Facultad de Ciencias Sociales, UBA, 25 al 27 de octubre de 2000. El testamento de Vasco Díaz Tanco de Frexenal posee la particularidad de contener las generalidades al uso del siglo XVI: disposiciones sobre el destino final de su cuerpo, misas y rezos por la salvación de su alma y mandas pías; pero además se convierte en un excelente reservorio de información que abre las puertas a la pesquisa orientada al establecimiento de las prácticas y relaciones comerciales que el inquieto autor y editor había anudado en Galicia y en el norte de Portugal.        [ Links ]

10. "Lectura y escritura en una ciudad provinciana del siglo XVI: Santiago de Compostela", Bulletin Hispanique LXXXIV (Juillet-Septembre, 1982). También Santiago y la Tierra de Santiago de 1500 a 1640, Ediciós do Castro, La Coruña, 1982.

11. Como demostración del interés que despierta este tipo de trabajo entre los defensores del autonomismo gallego, pueden mencionarse las publicaciones facsimilares realizadas por la Xunta de Galicia: Bouzá Brey, F., A imprenta compostelana. Séculos XVI-XIX, Xunta de Galicia, Santiago de Compostela, 1993; Filgueira Valverde, X., Arredor do libro. Artigos de bibliofilia, Xunta de Galicia, Santiago de Compostela, 1996; Carré Aldao, U., A imprenta e a prensa en Galicia, Xunta de Galicia, Santiago de Compostela, 1991; Cabano Vázquez, I. y otros, As oríxes da imprenta en Galicia, Xunta de Galicia, Santiago de Compostela, 1991.        [ Links ]         [ Links ]         [ Links ]         [ Links ]

12. Chartier, R., "Introducción a una historia de las prácticas de lectura en la era moderna (siglos XVI-XVIII)", en El mundo como representación. Historia cultural: entre práctica y representación, Gedisa, Barcelona, 1992, cap. V.        [ Links ]

13. Printing, selling and reading 1450-1550, Wiesbaden, 1967.        [ Links ]

14. La cultura popular en la Europa moderna, Alianza, Madrid, 1991.        [ Links ]

15. Calderón, C., Colombo, S., Mengascini, H., "El libro y la imprenta en la Galicia del siglo XVI: un cambio de perspectiva", Cuadernos de Investigación del I.E.H.S., Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional del Centro, Tandil, 1998.        [ Links ]

16. Calderón, C., El inventario de la tienda de Geraldo del Sol o el laberinto de los libros en la Santiago de Compostela de inicios de la modernidad, Educo, Universidad Nacional del Comahue (en prensa).        [ Links ]

17. Real Cedula de S.M. a consulta de los señores del Consejo en que se aprueban los Estatutos de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago. Año de 1787. En dicha ciudad: Por D. Ignacio Aguayo. Socio de Mérito de las Reales Sociedades de Santiago, y Lugo (Cit. por López, Atanasio, op. cit., p. 244, parag. 327).

18. Como ejemplo de su interés por la lengua gallega pueden citarse algunos de los textos que vieron la luz a través de la imprenta: Onomástico etimológico de la lengua gallega, Colección de voces y frases gallegas, Discurso apologético por el arte de rastrear las más oportunas etimologías de las voces vulgares, Carta sobre el origen de la lengua gallega y sobre la paleografía española, etcétera.

19. El rechazo y los problemas derivados de la excesiva cuantía y agravios en el cobro de los "millones" pueden verse en las Actas de las Juntas del Reino de Galicia "Actas de las Juntas del Reino de Galicia. V (1642-1647), Xunta de Galicia, Santiago de Compostela, 1995: "Acusaciones del Reino y de los Regidores de las ciudades contra el Administrador de Millones del Reino", 55 A, 95 D, 139 D y 140 D.

20. Protagonismo que dio lugar a una serie de debates relacionados con el autonomismo político gallego (Artaza Montero, Manuel M. de, "La Junta del Reino y la autonomía de Galicia", Obradoiro de Historia Moderna 2, 1993, pp. 143-150).        [ Links ]

21. Granados Loureda, Juan A., "Reflexiones en torno a las reformas del régimen municipal de A Coruña a mediados del siglo XVIII", Obradoiro de Historia Moderna 5, 1996, pp. 95-118.        [ Links ]

22. Como ejemplo de los relativos éxitos (o fracasos) de las políticas inquisitoriales destinadas a reprimir la cultura popular pueden citarse: Calderón, C., "Anatomía de un delito y de su castigo en la Galicia del Barroco (La Coruña 1673-1674)", Coloquio de Historia Medieval y Moderna, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad de la República, Montevideo, 25 al 27 de mayo de 2000. Ibidem, "Un siglo de transgresiones: el delito de bigamia en la Galicia del XVIII según los papeles de la Inquisición", Fundación V, 2001-2002, pp. 373-393.        [ Links ]

23. López, A., op. cit., p. 98.

24. López, A., op. cit., p. 98.

25. Ibidem, p. 101. Año 1626.

26. Memorial que los Monges Confessores del Monasterio de San Martín de Santiago de la Orden de san Benito dan al Illustrissimo Príncipe Maximiliano de Austria, Arçobispo de Santiago, acerca de la franquicia con que es provechoso a los Seglares recibir el sanctissimo Sacramento, año 1616 (Ibidem, pp. 97-98).

27. Ibidem, pp. 118-119.

28. Fiestas minervales, y aclamación perpetua de las Musas, a la inmortal memoria del Ilustrissimo y Excelentissimo Señor D. Alonso de Fonseca el Grande, Arzobispo de Toledo, y de Santiago [...].

29. Ibidem, p. 114.

30. Un afecto a la Apostólica Iglesia de Señor Santiago, y zeloso de sus grandes prerrogativas, y lustre contra un papel anónimo, irreverente, y opuesto a ellas [...] Año 1731 (Ibidem, p. 173).

31. Ibidem, p. 163.

32. Ibidem, p. 169.

33. Dictamen fundado en derecho por Don Bernardino de Lago Auditor de Marina por S. M. en la Ciudad de la Coruña, i su provincia Marítima: A favor de Don Joachin de Assencio, i Don Andrés Xavier de Navas; como Maridos de Doña Xaviera y Da. Manuela Freire: Sobre la Curaduría, i Administración de la Persona i Vienes de Don Salvador Freire su hermano consanguíneo, Fatvo desde su Nacimiento: Contra los herederos de D. Félix del Rio. En Santiago: con las Licencias necessarias por Ignacio Aguayo y Aldemunde año 1767 (Ibidem, pp. 211-212).

34. En este sentido y para el caso francés Chartier expresa "los alegatos, a los que originalmente sólo tenían acceso los jueces y el verdugo para su instrucción, son hoy más que nunca objeto de entretenimiento y de curiosidad para el público, e incluso un negocio para las partes. Se publicitan en las plazas y los paseos públicos; se venden en el ingreso de los jardines y de los espectáculos; se exhiben en las librerías. Se los adorna con epígrafes y afirmaciones que los resumen y la extravagancia ha llegado al punto de ilustrarlos con retratos de los desdichados para quienes fueron redactados" ("La publicidad de las causas: los alegatos judiciales", en El juego de las reglas, F.C.E., Buenos Aires, 2000, 56, p. 247).        [ Links ]

35. López, A., Ibidem, pp. 175-176.

36. Ibidem, p. 201.

37. Serie de publicaciones que incluye un Manifiesto de la verdad de el hecho de la alevosa muerte dada a Don Benito Alonso Henriquez, Marqués de Valladares, Vizconde de Meyra; i de la diversidad específica de su Agressores, producida, e indicada por su cadaver; comprobada i vindicada de Falsedades por el Lic. D. Diego de Salinas, Abogado de el Illustre Colegio de esta Real Audiencia, en Defensa de Silvestre Bernardez, i María Ventura Alvarez, su Muger, Caseros del D. Benito. Año 1766 (Ibidem, p. 210).

38. Ibidem, p. 211.

39. Ibidem, p. 232.

40. Ibidem, p. 234.

41. Ibidem, p. 221.

42. Ibidem, p. 221.

43. Ibidem, p. 227.

44. Ibidem, pp. 198-199.

45. Tratado de las fuentes intermitentes, y de la causa de sus fluxos, y supresiones: de la naturaleza y uso de siphon, o cantimplora: y si tuvo parte en el artificio de los Organos Hydráulicos [...] año 1781 (Ibidem, p. 237).

46. Ibidem, p. 242.

47. Ibidem, p. 243.

48. Ibidem, p. 245.

49. Ibidem, p. 248. En su momento también se publicó la "Funeral ofrenda en las exequias de D. Fr. Benito Gerónimo Feijoo" (Santiago, 1765, Ibidem, p. 207.

50. No fue la única manifestación contraria al regicidio; hubo otras como la Exclamación fúnebre a la sangrienta, y alebe muerte de Luis XVI. Rey Christianísimo de Francia [...] (Ibidem, pp. 250-251).

51. De impresión semanal y vida efímera (Ibidem, p. 255).