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Cuadernos de historia de España

versión On-line ISSN 1850-2717

Cuad. hist. Esp. v.80  Buenos Aires ene./dic. 2006

 

Navarro Espinach, Germán y Villanuevamorte, Concepción, Los mudéjares de Teruel y Albarracín. Familia, trabajo y riqueza en la Edad Media, Teruel, Centro de Estudios Mudéjares, Instituto de Estudios Turolenses (IET), 2003, 282 páginas

María Florencia Mendizábal

   La publicación que se reseña a continuación viene a profundizar y acrecentar la investigación sobre los mudéjares de la Corona de Aragón a través de la "reconstrucción prosopográfica de las familias mudéjares del sur de Aragón, con el manejo de documentación heterogénea procedente del Archivo Histórico Provincial de Teruel"(p. 8)
   De esta manera el objetivo del trabajo es poder establecer, a partir de la elaboración de una base de datos, cómo transcurrió la vida cotidiana de los mudéjares de estas zonas rastreando sus orígenes, estrategias familiares, diversos trabajos y oficios, tanto urbanos como rurales, para analizar e investigar el día a día de este grupo social que comparte los espacios con cristianos y judíos. El estudio se extiende desde la segunda mitad del siglo XII, momento en que se producen las primeras conquistas cristianas, hasta el siglo XVI, época de bautismos y conversiones forzadas. La obra está organizada en ocho capítulos y cuenta al final con un apéndice de fuentes archivísticas.
   El primer capítulo presenta la "Tradición historiográfica" de los mudéjares de la Corona de Aragón a comienzos del siglo XX, donde destaca la obra pionera de F. Macho Ortega, la cual investiga sobre la condición social de los mudéjares en el siglo XV. Esta tradición es continuada por la profesora Ledesma Rubio, quien hacia la década del 60 da los primeros impulsos a la investigación desde el Departamento de Historia Medieval de Zaragoza. Desde el año 1975 la temática de los mudéjares cobra aun más importancia con la celebración de los Simposios Internacionales de Mudejarismo en Teruel de cuya creación Ledesma Rubio participa activamente. En los simposios el abordaje de los mudéjares atraviesa en un comienzo las temáticas de la arquitectura y el arte, y finalizando los años 80 se incluyen trabajos de historia económica y social, los cuales se intensifican en los años 90. Cabe destacar que en los simposios no sólo se incluyen a los mudéjares aragoneses, ya que las ponencias y comunicaciones abarcan también a los mudéjares castellanos. Los esfuerzos para difundir la investigación y dar a conocer el patrimonio cultural e histórico mudéjar y morisco aragonés está apoyado por diversas instituciones: el Instituto Fernando el Católico, el cual ha publicado el Atlas de Historia de Aragón; el Centro de Estudios Mudéjares; la Diputación Provincial de Teruel; el gobierno de Aragón y la Caja de Ahorros de la Inmaculada, la cual auspicia cada tres años los simposios. A estos órganos de difusión y patrocinio se suma la revista Aragón en la Edad Media y la Universidad de Alicante con su publicación Sharq al-Andalus. Estudios Mudéjares y Moriscos.
   Los autores sostienen que, a pesar de los esfuerzos realizados sobre esta temática, aun queda mucho por hacer, y plantean que además del abordaje de tipo institucional las investigaciones deben focalizarse "en los perfiles sociales del colectivo mudéjar, para superar la simple cuantificación del número de sus componentes a cambio de insistir mucho más en su función dentro de la sociedad cristiana, a través de la reconstrucción de sus estrategias familiares de clase" (p. 20).
   "Nuestro proyecto de investigación" inicia el segundo capítulo. Es interesante el tratamiento de los autores en relación con su objeto de estudio, ya que la temática mudéjar hispánica oscila historiográficamente entre las posturas de la "convivencia" y la "segregación-rechazo" de los musulmanes en relación con los cristianos. Sin embargo Navarro Espinach y Villanueva Morte no caen en estas posturas e insisten en investigar los contactos entre ambos grupos, sin descuidar que los cristianos, como grupo dominante luego del siglo XII, eran los que establecían las reglas a seguir; pese a esto es innegable que existieron múltiples formas de acercamiento así como también momentos en los cuales hubo episodios de violencia entre ambos grupos, los cuales no escapan a los sucesos de fines del siglo XV y XVI. De esta manera la hipótesis de trabajo es demostrar, a través de las fuentes y la bibliografía, "que las comunidades mudéjares del sur de Aragón poseen un comportamiento particular dentro de la sociedad cristiana, que a su vez se puede comparar con el modelo de comportamiento que siguen otras comunidades sarracenas en otras zonas hispánicas con similares características" (p. 26). Por lo tanto "desde la perspectiva de la historia social y manejando documentación heterogénea se trata de elaborar una base de datos del colectivo de personas identificables en los fondos documentales para, posteriormente, abordar los orígenes de su presencia, las estrategias de parentesco desarrolladas, sus formas de trabajo y riquezas, sus condiciones de vida y sus relaciones con la sociedad cristiana dominante" (p. 26). El trabajo está orientado a estudiar las comunidades mudéjares de Teruel, Albarracín y Gea, y las fuentes para su estudio son las halladas en el Archivo Municipal de Teruel y el Archivo Histórico Provincial, los actos del concejo de Teruel, protocolos notariales, así como también documentación real, eclesiástica, fiscal y señorial.
   El capítulo tres está dedicado a "Observar el sur de Aragón". En él se releva de forma general a la población para luego introducirnos en Teruel, Albarracín y Gea. Brevemente se describe la historia de Teruel y su poblamiento musulmán para acercarnos luego a la conquista cristiana y conocer la formación de la morería, hecho que está ligado plenamente a la "reconquista" de Valencia, ya que mucha población es llevada en forma de moros cautivos hacia Teruel. Las tierras de Albarracín eran parte de un señorío cristiano que también incluía hacia el siglo XIII a la villa de Gea, que posteriormente se separa, y en la cual encontramos desde el siglo XI-XII, según las fuentes consultadas por los autores, población musulmana. La villa de Gea es agrícola, rasgo que la diferencia de las recién citadas. Estas tres comunidades ubicadas al sur de la Corona aragonesa son los núcleos que concentran la mayor cantidad de la población mudéjar, sin embargo los autores han encontrado otras villas con población musulmana en la citada región. Dentro del mismo capítulo también se destaca la importancia de la movilidad de la comunidad mudéjar proporcionada por los desplazamientos comerciales y mercantiles, destacándose el corredor Daroca-Teruel-Valencia; para ejemplificar lo recién citado se expone a continuación una exhaustiva lista de mudéjares que circulan por el sur aragonés, destacando la presencia de musulmanes procedentes del reino de Valencia. Para corroborar la investigación, los autores presentan un listado prosopográfico extenso en el cual se detecta la presencia de estas gentes en el sur de Aragón. En la parte final del capítulo se exponen dos cuadros en los cuales se pueden comprobar las zonas con población mudéjar en el sur de Aragón y en el norte del reino de Valencia.
   El capítulo cuatro está dedicado íntegramente al "Censo prosopográfico (1295- 1517)" en el cual los autores han rastreado a unos setecientos mudéjares y, antes de exponer la lista, detallan especificaciones técnicas y metodológicas del censo, finalizando con un glosario de fuentes documentales empleadas y abreviaturas.
   "Trayectorias familiares" da comienzo al quinto capítulo, en el cual se estudian las relaciones de los mudéjares con los cristianos, los variados y extensos linajes, y su posterior vinculación comercial, así como la movilidad espacial que dicha actividad generó. En lo que respecta a la conquista cristiana, los autores han detectado en la documentación el cambio de nombres que los cristianos le otorgan, hecho que los involucra en una "paulatina aculturación" (p. 162), la cual se profundiza aun más con la conversión, pasando de mudéjares a moriscos. Los linajes familiares en Teruel son antiguos y extensos, hecho que lleva a los autores a ubicarlos en nueve grupos, y el mismo procedimiento detallado cabe para los linajes de Albarracín y Gea. La importancia dada al estudio de estos grupos de parentesco, encabezados por el linaje, se hace visible en el entramado socioeconómico de estas comunidades urbanas y rurales del sur de Aragón, ya que las mismas constituyen importantes poderes locales y son el eje de una gran red comercial que posibilita la movilidad espacial y territorial.
   El capítulo sexto, "Sociotopografìa y cultura material", nos invita a explorar la vida cotidiana de los mudéjares del sur aragonés, describiendo en primer término las características de la morería de Teruel, su plaza, calles, mezquita, pozo de agua, cementerio, y luego los sitios destinados a la producción de alimentos como las variadas tiendas, carnicerías y hornos. A continuación se describe la morería de Albarrracín de la cual, al igual que la de Teruel, no se han encontrado restos arqueológicos. Sin embargo la cuidadosa reconstrucción de los autores hace posible su descripción y la localización de sitios comerciales y de producción artesanal. En este apartado se incluyen seis inventarios, realizados por un inquisidor de bienes de los moros que se fugaron de Albarracín para no convertirse al cristianismo en 1504; interesante tarea ya que permite conocer la profesión o actividad de los mudéjares fugados, vivienda, status social y bienes que poseían. Completa el capítulo una breve lista que ayuda a la interpretación de los inventarios recién mencionados.
   El capítulo siete está dedicado a la "Explotación agropecuaria y artesanía". En el caso de Teruel se detallan las formas de tenencia de la tierra, su explotación y trabajo, y las actividades agroganaderas que realizaban, destacando la cría de ganado equino, ovino y caprino, predominando entre ellos los mulos y asnos. En la actividad artesanal priman las oficios de fabricación de cerámicas, la ollería, madera y metalurgia, ladrillos, y se destacan en la construcción los albañiles. Los autores resaltan la importancia de la familia mudéjar como grupo que conserva y mantiene, a través de generaciones, el oficio, creando grupos con especialización profesional y comercial variados. En Albarracín la ganadería y agricultura son actividades económicas importantes, las cuales se complementan con la apicultura, cueros y fabricación de carbón vegetal. En Gea predomina el cultivo del cereal.
   El último capítulo está dedicado al Comercio, endeudamiento y conversión. En Teruel la distribución ocupacional y profesional se compone de mulateros, pequeños minoristas asentados en núcleos urbanos, grupos encargados del transporte hacia Valencia y Murcia. Sin embargo se pueden encontrar otras ocupaciones, ya que los autores han detectado en la documentación a físicos, cirujanos e individuos dedicados a la farmacopea. Juntamente con estas profesiones, hallamos a corredores y cambistas y un desarrollado sistema de correos, el cual funcionaba por la gran movilidad de ciertos grupos mudéjares que tenían en sus manos el transporte de mercancías hacia otras regiones. Acontinuación los autores exponen listados con los nombres de mudéjares que han ingresado hacia el reino de Aragón y que han salido hacia el reino de Valencia. Luego nos introducen en el tema de las deudas, y es interesante ver la evolución en el siglo XV del progresivo endeudamiento de las aljamas mudéjares de Aragón y las posteriores sentencias sobre los pleitos. La temática de las conversiones nos indica una temprana adhesión al cristianismo por parte de la comunidad mudéjar del sur aragonés; ésta ocurre a comienzos del siglo XVI. Las poblaciones de Teruel y Albarracín en su mayoría abrazaron la nueva religión para no dejar sus tierras, sin embargo hubo quien prefirió la huida. En Gea la conversión fue más tardía, hacia la década del 20 del siglo XVI.
   El atractivo de la presente obra radica en la metodología con la cual se aborda un universo fascinante como es el mudéjar. El tratamiento de las fuentes y la confección de listados y censos hace posible trascender lo puramente institucional, brindando al investigador y al lector la posibilidad de descubrir las relaciones cotidianas de un grupo social minoritario que convive y comparte espacios con los cristianos y judíos en la baja Edad Media española. De esta manera el patrimonio cultural e histórico mudéjar aragonés se incrementa y sirve de modelo para compararlo o aplicarlo a otras comunidades mudéjares hispánicas.