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Cuadernos de historia de España

versión On-line ISSN 1850-2717

Cuad. hist. Esp. v.80  Buenos Aires ene./dic. 2006

 

Gallego, Ferran Y Morente, Francisco (eds.), Fascismo en España. Ensayos sobre los orígenes sociales y culturales del franquismo, Barcelona, El Viejo Topo, 2005, 454 páginas

Marcela I. Lucci

    El libro reseñado constituye una lectura fundamental desde dos aspectos diferentes. Por un lado, la claridad de objetivos lo convierte en una publicación cuya lectura se acomete sin dificultad y con la seguridad de lograr incorporar la visión que lo ha originado. Por el otro, hace posible comprender el nacimiento de la ideología fascista en la España de 1930, hecho que faculta contextualizar al franquismo dentro de la problemática europea de la época y liberar su análisis histórico de esa persistente sensación de "caso aislado" en el que parecía inmerso. Esta visión permite asimismo obtener datos sobre los años inmediatamente previos al levantamiento franquista y a la instauración de la dictadura, de modo tal de establecer que el franquismo obedece a raíces culturales que integran la historia española con la europea, cuyo conocimiento es indispensable para una acabada comprensión del mismo. La publicación está dividida en dos partes y se compone de nueve trabajos individuales perfectamente imbricados por su temática y objetivos primordiales, complementada con una breve reseña biográfica de cada uno de los autores.
   El texto de Alejandro Andreassi Cieri "Trabajo y empresa en el nacionalsindicalismo" comporta un análisis breve pero sólido sobre el espíritu fascista del Fuero del Trabajo. Indaga la presencia de la ideología fascista en el ámbito laboral durante la década de 1930 para ofrecer una perspectiva del franquismo como fascismo desde la legislación del trabajo. Para ello comienza con una lúcida exposición de las características salientes de las relaciones de producción de los regímenes fascistas europeos que otorgan coherencia a la contextualización posterior del Fuero del Trabajo. Los aspectos metodológicos son eficaces; sobre todo, es remarcable el uso de fuentes para ejemplificar los asertos propuestos y justificar las opiniones vertidas. El texto es ordenado: desde la concepción falangista de la organización del trabajo dirige su interés a las influencias puramente españolas que se reflejan en el Fuero y en los reglamentos de las empresas, para acabar con un sucinto pero cabal análisis comparativo de los modelos de organización español, alemán e italiano. La rigurosidad se constituye en una base sólida desde la cual presenta el nudo de su trabajo: que la articulación de las relaciones laborales y el dominio de las mismas es medular para la consolidación de las relaciones de poder que aseguraron la pervivencia del franquismo. Del trabajo de Andreassi se desprende la estrecha fusión entre sociedad civil y política empresaria y se establece que las características del Fuero del Trabajo le otorgaron al franquismo una base de sustentación fundamental: "[...] el Fuero del Trabajo es el sistema de principios y conceptos que fundan el nuevo Estado y la nueva comunidad nacional [...] " (p. 33). Así confirma el carácter político de las relaciones de trabajo y la importancia de la legitimación, por medio de un articulado legal, de una idea de desigualdad que se convirtió en espejo de la jerarquización social. Esta especificidad del texto es la que consigue un vínculo total del discurso laboral y social del falangismo con la dictadura franquista, que deviene de la relación que ha establecido desde las primeras páginas con el fascismo europeo de entreguerras.
   El trabajo de María Silvia López Gallegos "El proyecto del sindicalismo falangista: de los sindicatos autónomos jonsistas a la creación de las centrales obreras y de empresarios nacional sindicalistas (1931-1938)" es relevante porque plantea el análisis de la presencia de la ideología fascista en los prolegómenos del franquismo a partir del proyecto sindical de transición de la derecha española. El estudio establece la importancia que el dominio de la organización sindical tuvo para el falangismo, que supeditaba indisolublemente la salvaguarda de los intereses productivos al interés nacional: "[...] los falangistas concebían al sindicato como un elemento esencial para favorecer el desarrollo de la economía nacional y, por otra parte, al encuadrar en su seno a trabajadores y empresarios, se convertía en el instrumento necesario para erradicar la lucha de clases" (p. 43). El trabajo expone con claridad los encuentros y tensiones que caracterizaron todo el proceso y que ponen de manifiesto las distintas orientaciones que atravesaron a la derecha española durante el final de la etapa republicana y el cenit de la Guerra Civil. Es un texto ágil, cuya mirada hacia los primeros años de la década del 30 constituye uno de sus aciertos, ya que permite analizar los cimientos del franquismo temprano. Profundiza en el intento de Falange de implantar y difundir su particular concepción de los sindicatos y la relación de éstos con dos ideologías que confluyen en su organización: una externa, el fascismo, y otra secularmente influyente en la cimentación de la mentalidad española, el catolicismo. Esta particularidad otorga coherencia al análisis y permite articular el franquismo con el contexto ideológico nacional y continental, hecho que es fundamental para la cabal comprensión de su aparición y su permanencia en el poder. El texto tiene, además, otras dos características que conviene destacar: la primera es su organización formal, que evita que la profusión de datos fácticos resulte farragosa y permite que la autora conserve en todo momento el control del discurso con claridad. El segundo es la incorporación al análisis de un encomiable trabajo con fuentes, en el que se destacan un pertinente uso de la información vertida en la documentación y la prensa periódica específica de los sindicatos, otorgando solidez al equilibrado marco teórico utilizado. En ese sentido, el trabajo de López Gallegos deja a la disposición de estudiantes y profesionales de la historia un corpus documental ordenado desde el cual efectuar estudios ulteriores.
   El tercer texto del libro, "Gecé y la «vía estética» al fascismo en España", de Enrique Selva, se introduce en el análisis ideológico y cultural del fascismo español, vertiente que dominará el resto del libro y que se constituye en su relevancia medular. La perspectiva escogida por el autor es el repaso de la biografía cultural de Ernesto Giménez Caballero -a quien considera el introductor de la ideología fascista en España-, para establecer el origen del fascismo español desde un análisis que integra la perspectiva cultural y la política. En ese sentido, deja claramente puntualizado que la renuncia a conectar esas vertientes constituye un impedimento metodológico central para reconocer la importancia del escritor estudiado dentro del campo intelectual español. A través de la trayectoria ideológica de Giménez Caballero, Selva establece los prolegómenos del pensamiento fascista en la política española a partir del establecimiento de la conexión del escritor con la realidad nacional y la vanguardia cultural europea. La producción de Giménez Caballero es lo que permite a Selva exponer las raíces ideológicas del fascismo peninsular, que se constituyen en "[...] la anticipación notable de las elaboraciones teóricas a la coyuntura revolucionaria, que sólo se presenta de una forma indubitable en el período 1934-1936, y que será la que haga posible el desarrollo de un movimiento político fascista en competencia con otras opciones por la conquista del poder. Y en su caso, la imposición final de un sistema de esa significación" (p. 71). El estudio de Giménez Caballero comporta el análisis del comienzo del derrotero del fascismo español mostrando sus falencias pero también la voluntad de minar los esquemas culturales tradicionales e introducir en la península la vanguardia cultural que lo entronca indiscutiblemente con los casos italiano y alemán. Las características salientes del trabajo de Selva son tres. La primera, el intento de fusionar la perspectiva cultural y la política para el análisis de la trayectoria de Giménez Caballero, cuya importancia ya ha quedado resaltada. La segunda es la capacidad del autor de efectuar un análisis de la producción de Giménez Caballero en relación con el fascismo italiano pero, sobre todo, de conectarla con la vida cultural española. La tercera, que sostiene formalmente la contundencia de las otras dos, es el inmejorable trabajo con todo tipo de fuentes, que está evidenciado por la perfecta complementación entre éstas y el discurso del autor y por la rigurosidad del análisis a las que las somete.
   El trabajo de Jordi Gracia, "Fascismo y literatura o el esquema de una inmadurez", pone de relevancia la importancia de la palabra en la irrupción del fascismo en España y establece la importancia histórica de su primera etapa en la península, previa a la que instauró la preeminencia excluyente de la fuerza. Para el autor es central el estudio de la producción de intelectuales españoles que, desde la propia cultura, estaban en contacto con la vanguardia del pensamiento europeo de entreguerras. Estructura su discurso a partir de lo que él denomina la "crónica de la inmadurez" (p. 109) del fascismo, que constituye su deficiencia ideológica específica: "Su defensa de lo irracional como forma de pensamiento y de conducta" (p. 109). El autor efectúa un examen de los escritores que adscribieron y difundieron el pensamiento fascista en los años previos al franquismo evitando los maniqueísmos, vinculándolos con concisión a su influencia en la reivindicación de la voluntad, de la fe, de la apología de la violencia y del hombre que sólo tiene una identidad si está al servicio de un fin superior a él. La importancia del texto radica en el establecimiento de la inmadurez de una ideología que se revela en dos razones: primero porque su apología de la intuición y su rechazo del racionalismo han cercenado su desarrollo, restringiéndola literariamente a la acción panfletaria. Segundo, porque al rechazar la idea de cambio intrínseca de la modernidad adscribe ciegamente a ideales simples como Dios, Nación, tradición, Estado, jefe u orden y a la apología de la religión como la vía para la unidad espiritual en el establecimiento del Estado fascista y nacionalcatólico. La reflexión se convierte en el recurso por excelencia utilizado por el autor para desarrollar su perspectiva, conferirle cohesión formal y otorgarle profundidad conceptual, ya que le permite penetrar en las contradicciones de la ideología fascista en lo que hace a su exaltación de la modernidad por un lado y la subordinación a cánones tradicionales españoles para contrarrestar el racionalismo liberal, por el otro.
   El texto de Jordi Gracia es el antecedente ideal para el siguiente artículo del libro, con el cual se imbrica a la perfección. En efecto, "Un asunto de fe: fascismo en España (1933-1936)", de Marcos Maurel, analiza, desde la filología, la importancia de la palabra escrita en la introducción, organización y difusión de la ideología fascista en España. El texto, dominado por una prosa apasionada que a veces atenta contra la comprensión del enfoque elegido, evidencia la importancia de la difusión de la retórica fascista y su afianzamiento en la opinión pública española de la II República. No obstante la objeción puntualizada, el trabajo es eficaz ya que permite completar los otros estudios del libro en lo que hace a la importancia de la década del 30 en la conformación de un espacio de opinión pública que difundió los preceptos fascistas y los amalgamó con la tradición cultural española. Las primeras páginas repasan los anclajes ideológicos europeos del fascismo español. Luego dedica unos párrafos a enfatizar la importancia decisiva de los intelectuales en la creación de las bases ideológicas del fascismo y el papel específico del campo de las ideas en el establecimiento de un determinado poder político o social. En ese sentido, establece una interesante diferencia entre éstos y la función de los líderes fascistas, encargados de enardecer al público a través de la propaganda y volcarlo a la sustitución de la fe religiosa por la fe en una nación identificada íntegramente con el Estado. El análisis de la relevancia de la figura de José Antonio Primo de Rivera articula el discurso previo del trabajo de Maurel y le otorga cohesión a partir de un análisis de caso de la interacción entre un intelectual (Ramiro Ledesma Ramos) y un líder político. De esta manera, a través de un pertinente examen de fuentes, los datos fácticos, cuyo repaso podría convertirse en extenuante, se vinculan con el devenir del pensamiento intelectual peninsular. Así, las particularidades de la política y el sindicalismo españoles aparecen fuertemente ligadas al derrotero de los intelectuales que dieron forma al fascismo hispánico; el discurso del autor los muestra imbricados de tal manera que conforman, acertadamente, un todo indisoluble.
   "José Antonio Primo de Rivera o el estilo como idea de la existencia", de Ricardo Martín de la Guardia, es una reflexión sobre el pensamiento del fundador de Falange desde la "preocupación metafísica" (p. 163) de su discurso. De la Guardia señala que la propuesta de acción política de Primo de Rivera estuvo marcada por la necesidad de hacer comprender a vastos sectores de la población categorías que debían percibirse básicamente a través del instintivo reconocimiento de un pasado común que reivindicara la esencia del pueblo español. El autor demuestra que, a falta de un corpus doctrinal que recoja las ideas de José Antonio, el análisis del estilo de su discurso es pertinente para acercarse a la conformación de su ideología con el fin de establecer la influencia de las proclamas fascistas en la conformación de su pensamiento. Primero repasa los conceptos utilizados, a los que califica de limitados y abstractos, acotados a las ideas de patria, fe, servicio, revolución y tradición, las cuales se constituyeron en las herramientas para analizar críticamente el pasado reciente español y atacar los principios que habían sostenido la sociedad liberal y burguesa desde la convicción de la necesidad de recuperar los principios tradicionales de España a través del concepto de revolución nacional, que la hará resurgir de su propia ruina. Otra perspectiva interesante la constituye el análisis que efectúa de la importancia de la visión del campesino como el hombre nuevo sobre el que descansaría la revolución. El autor establece que las virtudes de la raza afirmadas en su ligazón intemporal con la tierra sirven al discurso joseantoniano: la autenticidad del espíritu de entrega y cooperación campesino, ajeno a erudiciones intelectuales, es la vía ideal para comprender el discurso de Falange libre de condicionamientos. El vigor de la tradición, elevada a un rango de virtud religiosa, se convierte en vanguardia, la que, identificada con el mensaje revolucionario de Falange, une al individuo, a la comunidad y al Estado en un mismo proyecto común. La retórica del servicio y del sacrificio abonará entonces el diseño del falangista como el héroe que relegará su individualidad a través de un compromiso irrevocable aun en la muerte, que es objeto de una estetización específica y particular a través de la cual sirve de inspiración a los camaradas vivos para el beneficio del proyecto nacional.
   El siguiente trabajo es el primero de los dos de Ferran Gallego que aparecen en el libro. "Ángeles con espadas. Algunas observaciones sobre la estrategia falangista entre la Revolución de Octubre y el triunfo del Frente Popular" es un texto que vincula con autoridad la problemática española y europea de entreguerras. Gallego analiza el discurso de José Antonio después de 1934 y a través de un estudio ordenado del contexto cultural y político europeo expone los factores que permitieron su hegemonía, poniendo de relevancia la centralidad del análisis del discurso cultural en la comprensión de procesos históricos. Apartir de un excelente examen del desarrollo y la organización del contenido y las formas de la estética joseantoniana, el autor consigue un trabajo fundamental para entender los avatares internos de la política y el sindicalismo de los años inmediatamente previos a la Guerra Civil española. La lucha por el tipo de discurso que se quiere imponer se revela como la lucha por la cosmovisión de Falange Española y de la razón de ser de su radicalización política, que la entronca con la ideología fascista. Así, la estética de José Antonio dibujará la simbiosis perfecta entre falangismo y "ser español". Gallego relaciona esta particularidad con la necesidad de la sociedad española de la época de renovar políticas caducas que no ofrecían soluciones a una sensación de crisis total. Pero sobre todo es capaz de evidenciar que lo que relaciona a Falange con el fascismo no es su negación de la democracia y su incompetencia para comprender la pluralidad sino la conexión del discurso de José Antonio con la sensación de derrumbe terminal que había despertado en Europa la experiencia de la Primera Guerra Mundial. Para el autor, la innovación que entronca al falangismo con el fascismo europeo son las "[...] circunstancias en las que esa aspiración a representar la comunidad entera pasa a modernizarse, en las condiciones especiales de la crisis intelectual del fin de siglo, la Gran Guerra, y la difusión de nuevas propuestas de la organización de masas, así como la secularización del discurso o la sacralización de la política mediante un desplazamiento de los factores religiosos a un lugar secundario o, en ocasiones, inexistente" (p. 181). De esta manera evidencia la estrecha relación del devenir histórico español con el del resto de Europa y desde esa perspectiva hace posible develar maniobras políticas, comprender cambios de jefatura, establecer afianzamientos de hegemonías y analizar alianzas. La riqueza del texto consiste en la renovación de perspectivas de análisis asentada en una exposición elaborada, una pericia científica contundente y un examen profundo. Esa contextualización imperativa, ese abandono de la idea de que España, debe ser estudiada como un caso particular es lo que distingue al trabajo de Gallego, que se revela necesario porque la forma en que logra plasmar los elementos constitutivos del discurso de José Antonio están totalmente enraizados en causas culturales que contienen a las políticas, hecho que permite establecer su coherencia histórica.
   "Hijos de un Dios menor. La Falange después de José Antonio", de Francisco Morente Valero, es un artículo sobre la adaptación al franquismo triunfante de Falange Española. El autor emprende un estudio de Falange desde 1937. Desde un discurso equilibrado y un cuidadoso manejo de fuentes, un primer análisis del trabajo permite acceder al repaso de las distintas épocas de Falange, desde sus iniciales esperanzas de poder construir un Estado nacional sindicalista en sintonía con la realidad europea hasta la paulatina hegemonía del franquismo que lo llevó a convertirse en el soporte de la organización de un Estado burocrático y a renunciar definitivamente a sus ideales revolucionarios. Sin embargo, el objetivo del autor no es el de repasar la historia fáctica de Falange y sus contradicciones y divisiones internas. Los hechos se convierten en el elemento central desde el cual relaciona las características de esta organización con el resto de los partidos fascistas europeos de la época, otorgando contenido y profundidad al estudio. Subraya paralelismos que refuerzan la tesis general del libro, entroncando al falangismo con el fascismo y a éste con el franquismo. Así, el trabajo se aleja de una visión plana de historia fáctica falangista para convertirse en la piedra de toque para proponer una aproximación que integre la historia española con el acontecer histórico y cultural europeo. Este hecho permite reflexionar sobre problemáticas que liberen a la historia contemporánea peninsular de una visión de "caso particular" que limita su estudio. Esta visión reflexiva y equilibrada del "querer y no poder" (p. 212) del falangismo da cuenta de una realidad más compleja que lo articula con la historia peninsular y que, además, permite indagar en procesos culturales menos frecuentados por el análisis histórico, relacionar los cambios experimentados por Falange con los fascismos europeos de las décadas de 1930 y 1940 y reconstruir los lazos existentes entre la geopolítica europea y el franquismo luego de acabada la Segunda Guerra Mundial.
   El último texto, "La realidad y el deseo. Ramiro Ledesma en la genealogía del franquismo", es la última aportación de Ferran Gallego al libro. Es el trabajo más extenso (sobrepasa las doscientas páginas) y se constituye por sí solo en la segunda parte del libro. El autor acomete un estudio profundo de Ramiro Ledesma Ramos, de su producción intelectual, del contexto político y social en el que se desarrolló su trabajo y, sobre todo, del pensamiento que lo originó, con el fin de efectuar una aportación al estudio del franquismo a partir de la historia española inmediatamente anterior. Sin embargo, plantear así la presente reseña sería dejar de lado la importancia central de este trabajo. El análisis de Gallego encierra, sobre todo, la propuesta teórica de profundizar en el estudio del franquismo a través del análisis de la aportación intelectual de Ramiro Ledesma a la ideología fascista española. Su intención es resaltar la necesidad esencial, para el pensamiento histórico, de estudiar al fascismo como fenómeno cultural indisolublemente vinculado a la coyuntura política y social que lo originó. El logro del autor es transmitir a través de un trabajo de rigurosidad científica y contundencia literaria la necesidad de que el fascismo sea estudiado como fenómeno cultural y no sólo como ideología política: "Y es que, según creo, la «composición de lugar» que nos permite una comprensión del fascismo español [...] resulta incomprensible sin comenzar por donde empezó la historia del fascismo europeo, que no fue en la fundación de los Fasci di combattimento en Milán en 1919, ni en la organización del DAP en Munich en ese mismo año. A nadie se le ocurrirá dejar de considerar la función de la Gran Guerra en ambos episodios. Pero tampoco será posible entender ésta al margen de su carácter de expresión más acusada de un conflicto cultural finisecular, donde la Gran Guerra opera como catalizador" (pp. 312-313). Así, es posible abocarse cabalmente a la obra de Ledesma Ramos y sopesar sus características distintivas y su insoslayable relación con el devenir de la historia contemporánea de España y Europa.
   La propuesta de Gallego se desarrolla en su mismo trabajo, que examina al fascismo como fenómeno cultural a través del análisis de las causas que provocaron su aparición en Europa. Para ello realiza en la práctica lo que reclama como indispensable desde las primeras páginas: a través de sopesar la problemática de la crisis del liberalismo que hace eclosión con la Primera Guerra Mundial, encauza una exposición desde la cual se comprende la consistencia de un pensamiento que desdeñaba al individuo y buscaba una postura que aglutinara voluntades a través de la adscripción a un Estado totalizador. Para hacerlo, ahonda en las raíces europeas del nacimiento de esa ideología remontándose a la coyuntura de la guerra franco-prusiana y adentrándose en la historia política y cultural de España, Alemania, Austria y Francia y en cómo éstas se ven reflejadas en la opinión pública. En la exposición escrupulosa de este proceso la historia de España aparece totalmente consustanciada con la continental, lo que acentúa la lógica de sus características históricas distintivas. Lo medular de su importancia consiste en que la puntualización de estas singularidades promueve una perspectiva más abarcativa, a partir de la cual es posible comprender los procesos culturales, políticos y sociales que llevaron al nacimiento del fascismo en España y establecer su verdadera y particular dimensión histórica.
   Formalmente, el texto no tiene fisuras. Los diez incisos en que está dividido ordenan básicamente el trabajo desde el punto de vista temático y cronológico y sistematizan la reflexión que se está llevando a cabo. El trabajo de Gallego es científicamente preciso: las categorías están definidas específicamente, las aseveraciones puntuales remarcadas con precisión, las afirmaciones teóricas enlazadas con fuentes que corroboran y acompañan lo que se ha expuesto. Las notas al pie constituyen otro interés sustancial del texto, ya que terminan de ahondar conceptos, ordenan el discurrir teórico y constituyen una fuente bibliográfica indispensable para el estudio del período. Esta rigurosidad permite generar nuevos cuestionamientos y realizar aportaciones teóricas que arrojan luz sobre cuestiones ya planteadas. La prosa cuidada sortea el peligro de generar un texto recargado y logra integrar un panorama de la realidad peninsular cuya gestación, desarrollo, tensiones y convergencias tienen una justificación histórica comprensible. Así, la calidad teórica y formal del texto permite que el trabajo se propague, se continúe y profundice en debates historiográficos puntuales, plantee respuestas alternativas a cuestiones ya instaladas en el debate científico y, sobre todo, formule nuevas preguntas que ahonden la perspectiva.
   El volumen reseñado tiene una importancia fundamental en el estudio del franquismo, ya que, desde el criterio temático y de organización escogido, permite que el aporte de los diferentes autores intente enfoques y objetivos que enriquecen la problemática y lo convierten en una herramienta útil para la comprensión del pasado y el presente de la sociedad española en particular y europea en general. Aporta a la temática del fascismo diversos acercamientos, amplitud de bibliografía y documentación que permiten centrar la atención en la complejidad de la problemática del fascismo español. En este sentido, es destacable la profundidad de los abordajes, la coherencia temática lograda y su cuidado en las interpretaciones críticas. Este texto, que ha reunido a un grupo destacado de especialistas sobre el tema, es enriquecedor porque deja un antecedente fundamental para proseguir el estudio en la vertiente especificada y porque afianza la convicción de que los aspectos culturales de una civilización son motores del devenir histórico y no meros datos anecdóticos, en tanto que el hombre y su cosmovisión no son un juguete de la historia sino la materia de que está conformada.