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Revista argentina de microbiología

versión On-line ISSN 1851-7617

Rev. argent. microbiol. v.38 n.4 Ciudad Autónoma de Buenos Aires oct./dic. 2006

 

Dimorfismo y patogenia de Histoplasma capsulatum

C. E. López

CEREMIC (Centro de Referencia de Micología, Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéutica), Universidad Nacional de Rosario. Suipacha 531 ( 2000) Rosario, Argentina.
E-mail: clopez@fbioyf.unr.edu.ar

RESUMEN
Histoplasma capsulatum es un hongo patógeno dimorfo de importancia en todo el mundo, que causa un amplio espectro de enfermedades. Vive en estado saprobio en fase micelial, presentando hifas con dos tipos de conidios solitarios, macro y microconidias. La infección con H. capsulatum se inicia por vía respiratoria con la inhalación de propágulos fúngicos, constituidos principalmente por microconidios de 1-4 x 2-6 µm o de fragmentos hifales de 5 a 8 µm, que llegan a los bronquiolos terminales y alvéolos pulmonares. Los propágulos inhalados se convierten entonces a la fase levaduriforme, responsable de la patogénesis del H. capsulatum. Por ser un hongo del suelo sin requerimientos conocidos para interactuar con un hospedador mamífero como parte del ciclo de vida obligado, sus estrategias de patogénesis son particularmente notables. Entre éstas se incluyen la transición dimorfa micelio-levadura, entrada en las células fagocíticas del hospedador, localización subcelular, supervivencia y proliferación intracelular durante la infección activa y persistencia durante la infección clínicamente inaparente, con capacidad de reactivación. La patogénesis de H. capsulatum fue estudiada ampliamente a partir del aumento de pacientes inmunosuprimidos. Esta publicación presenta un resumen de los avances realizados en las investigaciones del dimorfismo y la patogénesis de H. capsulatum.
Palabras clave: Histoplasma capsulatum, dimorfismo, patogénesis

ABSTRACT
Dimorphism and pathogenesis of Histoplasma capsulatum
. Histoplasma capsulatum is a dimorphic fungal pathogen with worldwide significance, which causes a broad spectrum of disease. In the saprophytic stage, it lives as a mycelial form consisting of hyphae bearing both macro and microconidia. Infection with H. capsulatum occurs by inhalation of microconidia (1-4 x 2-6 µm) or small mycelia fragments (5-8 µm) in the terminal bronchioles and alveoli of the lung. Inhaled conidia then convert into the yeast form that is responsible for the pathogenesis of histoplasmosis. As a soil fungus with no known requirements for interacting with a mammalian host as a necessary stage of its life cycle, the number of its strategies for successful pathogenesis is particularly remarkable. They include dimorphic mould-yeast transition, entry into host macrophages, subcellular localization, intracellular survival and proliferation during clinically unapparent infection with capacity for reactivation. H. capsulatum became the subject of increasing studies concurrently with the rising prevalence of human immunodeficiency. This paper presents an overall view of advances in the investigation of H. capsulatum dimorphic transition and pathogenesis.
Key words: Histoplasma capsulatum, dimorphism, pathogenesis

INTRODUCCIÓN

Histoplasma capsulatum es un hongo patógeno dimorfo de importancia en todo el mundo y que causa un amplio espectro de formas clínicas, las que dependen del estado inmunitario del paciente y del tamaño del inóculo infectante. La infección se da en individuos inmunocompetentes (64, 72, 73), pero este patógeno puede también producir infecciones progresivas diseminadas en individuos inmunocomprometidos, con enfermedades hematológicas malignas (9, 76) o terapia citotóxica (55), o en individuos infectados con el virus de inmunodeficiencia humana (22, 25, 26, 37, 39).
El ingreso del patógeno al hospedador se produce por inhalación, tanto de las microconidias como de pequeños fragmentos de hifas (20) que se convierten a la forma levaduriforme, que es el morfotipo responsable de la patogénesis de H. capsulatum (5, 8). La habilidad de crecer con distintas morfologías implica que el microorganismo, al adaptarse a diferentes condiciones de vida, expresa genes específicos de fase, cuyos productos son críticos para la supervivencia y colonización (79).
El dimorfismo de H. capsulatum está térmicamente regulado: el morfotipo micelial se convierte en una levadura brotante a 37 °C, lo cual ocurre en el sitio inicial de infección en los pulmones y también se puede lograr en medios de laboratorio (49). A pesar de que la temperatura es suficiente estímulo para la transición dimorfa, otras condiciones del medio ambiente son también importantes y, en algunos casos, pueden imponerse a la temperatura (35). Por ejemplo, se conoce que cisteína y adenosina monofosfato cíclico (cAMP) son compuestos que influyen en la morfogénesis de H. capsulatum y, probablemente, habría participación de señales del hospedador aún no identificadas (20, 57).
La entrada a los macrófagos del hospedador se efectúa por varios mecanismos, uno de los cuales es la opsonofagocitosis, después de unirse a inmunoglobulinas (2, 41, 48), adhesinas o receptores fagocíticos, como CR3 y CR4. Asimismo, puede ocurrir una lectino-interacción o lectinofagocitosis que no implica opsonización (6). Para prosperar en el ámbito hostil de un fagocito profesional, H. capsulatum pone en juego mecanismos que modulan el pH microambiental y que resisten a los radicales tóxicos de oxígeno, a los metabolitos intermediarios de nitrógeno y a las enzimas degradantes, además de activar mecanismos que le permiten soportar condiciones de inanición, incluyendo la baja concentración de hierro y calcio intracelular y alteraciones en la biosíntesis de precursores de ácidos nucleicos (18, 77, 79, 80).

INFECCIÓN INICIAL Y TRANSICIÓN DIMORFA

Mientras vive como saprobio en el suelo, H. capsulatum presenta un genotipo que se expresa como morfotipo micelial, el cual puede ser cultivado en el laboratorio a 25 °C. Los elementos de este morfotipo incluyen micelio hialino, ramificado y septado, con macroconidias tuberculadas y microconidias. En este estado, el hongo es un exitoso participante de un extenso eco-sistema polimicrobiano. Debido a su pequeño tamaño y su hidrofobicidad, las microconidias son muy aptas para la aerolocalización y la transmisión por vía aérea. Sus destinos pueden incluir los pulmones de mamíferos por inhalación y, por lo tanto, el morfotipo micelial es la forma infectante.
H. capsulatum se asemeja a un grupo de hongos filamentosos del suelo que se diseminan a través de conidias y que pueden actuar como patógenos primarios para humanos, aprovechando defectos locales o globales en las defensas del hospedador, como heridas trau-máticas, quemaduras, terapia inmunosupresora e infecciones con el virus de inmunodeficiencia humana (51, 58, 59, 68, 69, 75).
En estos casos, la mayoría de los hongos patógenos causan infecciones invasoras y localizadas cuando la conidia germina para formar el micelio o hifa (10). Sin embargo, ante esta población fúngica, H. capsulatum tiene una característica diferente, que contribuye a su éxito como patógeno verdadero: el dimorfismo. Esto le permite infectar a individuos inmunocompetentes y también causar enfermedades respiratorias y sistémicas (14). Este aspecto no es exclusivo de H. capsulatum, porque el dimorfismo es un atributo compartido por otros hongos que causan enfermedades en humanos, incluyendo los agentes etiológicos de blastomicosis y coccidioidomicosis (21).
La levadura es el morfotipo patogénico de H. capsulatum, capaz de prosperar dentro de microorganismos y de diseminarse a través del cuerpo, migrando tanto dentro de células migratorias del hospedador como extracelularmente. La transición dimorfa moho-levadura es esencial en la patogénesis de H. capsulatum. Los mecanismos y la regulación de este proceso no son completamente conocidos y los genes que controlan la transición no han sido definitivamente identificados (57, 62).
En estudios donde se usaron tratamientos químicos con un agente bloqueador del sulfhidrilo (p-cloro-mercuriofenil sulfonato o PCMS) para detener el morfotipo filamentoso del H. capsulatum por un mecanismo indeterminado, estos organismos no fueron capaces de causar una infección progresiva en ratón (37, 38). Sin embargo, algunas cepas fueron capaces de crecer en su fase filamentosa a 37 °C, a las que la respuesta inmune del hospedador pudo eliminar. Dichos trabajos muestran claramente que la levadura es el morfotipo patogénico de H. capsulatum.

ENTRADA A LOS MACRÓFAGOS

A pesar de que H. capsulatum es un patógeno intracelular facultativo (31) y puede ser encontrado en el medio extracelular, se ubica más frecuentemente dentro de fagocitos mononucleares, incluyendo monocitos y macrófagos (44). Un corto tiempo después de ser inhalado, lleva a cabo la transición dimórfica y se aloja en los fagocitos; sin embargo, la duración relativa de estos eventos puede variar para los elementos fúngicos y para la célula hospedadora.
Puede ocurrir, tanto que la conidia entre al macrófago y allí se convierta en levadura, como que la transición ocurra primero y luego la levadura entre al macrófago. El proceso posterior opera según el curso de la infección, que se caracteriza por pasos y secuencias de replicación intracelular, lisis de la célula hospedadora e infección de nuevas células. Tanto las conidias como las levaduras pueden entrar al macrófago por la vía tradicional de opsonofagocitosis, después de unirse a inmunoglobulinas y/o componentes del complemento.
Un mecanismo alternativo que ha sido descrito y puede ser adaptativo para los hongos es la unión a miembros de la familia de la ß 2 integrinas o CD18 de mamíferos, que son receptores de superficie (38, 46). Cada uno de los tres heterodímeros de este grupo lleva la molécula ß 2/CD18 unida a una subunidad a/CD11 distinta:
a1/ ß 2(CD11a/CD18), comúnmente conocido como LFA-1,
aM/ ß 2(CD11b/CD18), comúnmente conocido como MAC-1 o CR3,
ax/ ß 2(CD11c/CD18), comúnmente conocido como P150,95 o CR4.
Estas 3 integrinas son expresadas en los fagocitos profesionales, en particular los macrófagos. Los dominios de las integrinas a los cuales se une H. capsulatum son fundamentalmente CD18 (42). La adhesina fúngica responsable de la unión específica es una proteína de HS (heat shock protein), la hsp60, y los mecanismos del proceso de internalización subsiguiente no han sido determinados. Sin embargo, esta ruta ha sido propuesta como un medio potencial para que H. capsulatum evada el estallido oxidativo de los fagocitos del hospedador y pueda así lograr su propia supervivencia.
A pesar de que los macrófagos son considerados como las células principales del hospedador, H. capsulatum también puede entrar en neutrófilos, y esta interacción podría ser particularmente importante en el curso temprano de la infección. Además, otros fagocitos no profesionales, como las células epiteliales, se han comportado in vitro como hospedadores de H. capsulatum, actuando como posibles reservorios alternativos para las infecciones persistentes.

Localización subcelular
Las levaduras de H. capsulatum residen dentro de vacuolas unidas a membrana y no escapan al citoplasma, por lo tanto no ponen en práctica uno de los tres mecanismos patogénicos del parasitismo intracelular. Sin embargo, se han reportado los otros dos mecanismos en H. capsulatum: la supervivencia dentro de fagolisosomas, luego de la fusión fagosoma-lisosoma (FFL), y la permanencia en un fagosoma modificado, evadiendo la fusión fagolisosomal (50, 67). El antiguo modelo de supervivencia fagolisosomal ha sido descrito extensamente y está ampliamente aceptado (18, 47). En este ambiente especializado para matar microbios y degradar partículas, el hongo debe enfrentar el ataque violento de potenciales defensas del hospedador, que incluyen: acidificación, radicales tóxicos de oxígeno, intermediarios nitrogenados, proteasas y otras enzimas hidrolíticas, péptidos antimicrobianos, y la limitación de nutrientes esenciales (como hierro y calcio, entre otros).

Supervivencia y proliferación intracelular
La localización intracelular de H. capsulatum es probable que obligue al hongo a encarar cambios, para poder enfrentar el ambiente hostil como parte de su proceso patogénico. Es probable que la mayoría de las formas levaduriformes de H. capsulatum en la población humana infectada se encuentren como organismos clínicamente inaparentes. Este reservorio representa la mayor amenaza en el tiempo, por la posibilidad de reactivación de la enfermedad.
Sin embargo, la persistencia y la reactivación de H. capsulatum y de la mayoría de los microorganismos patógenos con estas características no están dilucidadas en su totalidad y son objeto de estudio permanente. La investigación es dificultosa, en parte por el desafío que implica diseñar un modelo apropiado. Para H. capsulatum, la “persistencia” no puede ser observada aun en ratón o en cultivos infectados, en los cuales el hongo, o bien destruye al hospedador o es modificado en relativamente poco tiempo, dependiendo de las variables experimentales, de los mecanismos de defensa del huésped y de los mecanismos patogénicos fúngicos (11, 43, 45).

Modulación del pH microambiental
H. capsulatum puede sobrevivir in vitro en una amplia gama de pH. Sin embargo, el pH ácido de las vacuolas endosomales y, particularmente, el de los fagolisosomas no es óptimo para el hongo y quizás, más importante aún, activa la función de proteasa lisosomal y otras enzimas hidrolíticas. Por lo tanto, la manipulación del microambiente para mantener un pH menos ácido, sería una adaptación para el patógeno. Un estudio en el cual se usó una línea celular P388D1 mostró que los fagolisosomas que contenían levaduras de H. capsulatum vivas mostraban un pH sustancialmente mayor que los fagolisosomas controles, que contenían levaduras muertas u otras partículas (13, 15). Este hallazgo demuestra la capacidad fúngica de inhibir la acidificación vacuolar secretando un agente neutralizante o alcalinizante, o bien de ser capaz de modular las membranas del hospedador y así evitar la acidificación vacuolar. Una importante contribución para dilucidar este mecanismo se obtuvo con otro estudio, donde se utilizaron macrófagos murinos de la línea RAW 264,7 que mostraron una exclusión relativa de la bomba H+ATPasa de la membrana vacuolar que contenía levaduras de H. capsulatum. Esto indicaría la capacidad fúngica de excluir la bomba H+ATPasa de la membrana vacuolar, y de esta manera impedir que la membrana vacuolar del hospedador acidifique las vacuolas con levaduras y ataque al hongo con enzimas hidrolíticas de actividad óptima a pH ácido (49).

Resistencia al oxígeno reactivo e intermediarios nitrogenados
Una consecuencia inmediata de la fagocitosis de los microorganismos por los macrófagos es la estimulación de todo el equipo microbicida de dichas células, que consiste en el estallido respiratorio y la fusión de los lisosomas con las vacuolas fagocíticas. Por lo tanto, el microorganismo que está confinado en la vacuola fagocítica está directamente expuesto a metabolitos tóxicos de oxígeno y a varias hidrolasas lisosomales que lo destruyen. Los parásitos intracelulares han desarrollado varias formas de evadir esos mecanismos de defensa de los macrófagos, incluyendo la inhibición de la fusión fagolisosomal, escapando de la vacuola del fagocito hacia el interior del citoplasma y originando una fagocitosis sin estimulación del estallido respiratorio.
H. capsulatum puede usar nuevas vías de unión y de entrada para evadir el estallido oxidativo del fagocito. En algunas interacciones, las células hospedadoras producen intermediarios reactivos del O2: H2O2, O2- y OH-; además de intermediarios reactivos del N2 como NO; ambos metabolitos reactivos pueden interactuar para producir un compuesto antimicrobiano muy potente, el peroxinitrilo. Más aún, el hongo es susceptible al daño por estos componentes in vitro (24, 36, 80).

Resistencia a enzimas degradantes del hospedador
H. capsulatum puede poner en marcha al menos dos mecanismos para resistir la degradación por enzimas lisosomales del hospedador. Uno es la prevención de la FFL, lo que impide el acceso del contenido lisosomal a las levaduras intracelulares. Otro mecanismo es la modulación del pH microambiental, ya que las proteasas lisosomales y otras enzimas hidrolíticas presentan actividad óptima a pH ácido (13, 46).

SUPERVIVENCIA A LA LIMITACIÓN DE NUTRIENTES

El compartimiento intracelular en el cual H. capsulatum reside durante la infección no ha sido completamente definido y, además, puede variar bajo distintas circunstancias. La naturaleza bioquímica precisa del medio ambiente apropiado no se conoce. Sin embargo, el escenario claramente incluye un número de situaciones de estrés, y probablemente también incluya condiciones de inanición; por ejemplo, limitación específica de algún nutriente, como hierro, calcio o uracilo (79).

Adquisición de hierro
La competencia por el nutriente esencial “Fe” se encuentra exactamente en la interfase patógeno-hospedador. Una variedad de mecanismos para la limitación del Fe operan constitutivamente y/o son inducidos como respuesta a la infección microbiana o a la administración de productos microbianos inflamatorios.
La limitación del Fe para el hospedador ha sido identificada como inhibidor del crecimiento microbiano en casi todos los patógenos, y esta caracterización ha sido específicamente vista en H. capsulatum (33, 42); por tal motivo este hongo, como cualquier patógeno exitoso, ha desarrollado estrategias efectivas para adquirir suficiente Fe dentro del hospedador. Estos mecanismos son considerados como determinantes de virulencia. Al menos tres mecanismos fueron propuestos para la adquisición del Fe en H. capsulatum:
– liberación de Fe unido a transferrina por descenso de pH
– sideróforos
– reducción férrica

A pesar de que la acidificación puede permitir la liberación de Fe desde la transferrina y, en ese sentido, beneficiar a H. capsulatum, el pH ácido aumenta la actividad de enzimas degradantes, lo cual puede deteriorar al hongo, aunque estos procesos probablemente ocurran en rangos de pH desiguales (el primero, bajo acidificación suave, el segundo con acidificación fuerte). Tal vez sea necesario un fino mecanismo de modulación del pH para lograr un microambiente suavemente acidificado, que favorezca la adquisición de Fe de la transferrina sin activar las enzimas degradantes del hospedador.
Hay evidencia de otros dos mecanismos de adquisición de Fe, que son llevados a cabo in vitro por H. capsulatum y regulados por la limitación de este nutriente. Estos operarían durante la infección y serían importantes para la patogénesis. Uno de ellos es la producción y liberación de sideróforos, pequeños compuestos que quelan Fe extracelularmente y pueden servir para abastecer de Fe al microorganismo. El otro mecanismo propuesto es la reducción enzimática o no enzimática de Fe3+ a Fe2+. Hemos observado la producción regulada de Fe+2 a partir de la holotransferrina, de los ferrisideróforos y también de la hemina (otra potencial fuente de Fe en el hospedador), que son como efectivos sustratos para la actividad reductasa férrica.
Debido a que tanto la transferrina como los sideróforos de H. capsulatum unen específicamente Fe3+, la reducción del mismo produce la liberación de Fe desde estos componentes, haciendo que esté potencialmente disponible para el hongo (71).
En consecuencia, los sideróforos y la capacidad de reducción del Fe+3 pueden presentarse como mecanismos alternativos, complementarios y/o interactivos, para la adquisición de Fe en el hospedador infectado. Claramente, H. capsulatum pone en marcha una variedad de mecanismos que representan estrategias potenciales para combatir la limitación de un nutriente especial en el hospedador.

Adquisición de calcio
A pesar de que la evidencia es menos clara que para el Fe, estudios para otros patógenos intracelulares indican que el ambiente dentro del hospedador durante la infección puede ser limitante para otros cationes divalentes, como el calcio. Se ha visto que las levaduras de H. capsulatum liberan una pequeña proteína de unión a Ca (CBP) en el medio de crecimiento (3). Además, el gen que codifica la CBP (CBP1) se expresa en la fase levaduriforme pero no en la forma micelial (4, 8, 32, 53). Este hallazgo se correlaciona con la observación de que el morfotipo micelial es considerablemente más sensible que la levadura a la inhibición del crecimiento por limitación de Ca por quelantes (63). Se ha sugerido que CBP podría tener un rol nuevo en la unión a Ca para hacerlo disponible para el hongo, similar al rol de los sideróforos en la adquisición de Fe. La potencial importancia de este proceso en la patogénesis fue evidenciada a partir de la construcción de un mutante nulo en el gen CBPI en H. capsulatum, el cual mostró una virulencia menor en un modelo de infección en macrófagos. Sin embargo, a diferencia de la regulación de la producción de sideróforos y de otros mecanismos de adquisición de Fe, dependiente de la disponibilidad de Fe, la expresión de CBP1 no mostró estar influenciada por la concentración de calcio.

Biosíntesis de ácidos nucleicos
Se ha visto que la patogénesis fúngica requiere algunas enzimas metabólicas y biosintéticas funcionales. Mutantes auxotróficos que son defectivos en la vía correspondiente, particularmente en la síntesis de precursores de ácidos nucleicos y de algunos aminoácidos, frecuentemente muestran defectos en la virulencia.
En H. capsulatum, el gen URA5 codifica para la orotodina-5'-monofosfato pirofosforilasa, una enzima clave en la biosíntesis de piridina, y ha sido usado como marcador de selección para el desarrollo de sistemas de transformación y otras manipulaciones genéticas moleculares (78). URA5 fue el primer gen mutado en H. capsulatum por reemplazo alélico usando un blanco génico homólogo. Además, fue el primer gen para el cual los postulados moleculares de Koch fueron satisfechos para mostrar un rol en la patogénesis: mutantes nulos en URA5 fueron avirulentos en ratón y en modelos de macrófagos, y la virulencia se recuperó cuando un gen URA5 funcional fue suplementado por complementación (56).

VARIACIÓN FENOTÍPICA ASOCIADA A LA VIRULENCIA
Mediante sistemas de manipulación genética molecular, recientemente disponibles para el análisis de H. capsulatum, sólo dos genes (URA5, CBP1) han sido específica y definitivamente identificados por apropiada construcción y ensayo de cepas isogénicas, en cuanto a su rol en la patogénesis (53). La fase levaduriforme es la más firmemente asociada a la virulencia. Incluso en este caso, la evidencia es algo indirecta y no se han identificado genes específicos; mutaciones en éstos han permitido detener al hongo en fase micelial o levaduriforme y así poder estudiar cepas isogénicas para observar el cumplimiento de los postulados de Koch y establecer el rol en la patogénesis. La mayor caracterización de variaciones fenotípicas asociadas a patogénesis, aparte de la transición dimórfica, involucra la variación rugosalisa que ocurre en algunos linajes, ya que aislamientos clínicos de tipo salvaje desarrollan colonias rugosas en medio sólido, crecen en grandes grupos en medio líquido, producen pared celular con alto contenido de a-1,3 glucán y son relativamente virulentos para el ratón, los macrófagos y las células epiteliales traqueales (HTE) de hámster (15). Variantes espontáneas difieren en todas estas características fenotípicas y muestran morfología de colonia lisa, crecimiento no grupal en caldo, ausencia de pared celular de a-1-3-glucán, virulencia disminuida en ratón y macrófagos y relativa virulencia en células HTE (29, 30). La pared celular de a-1-3-glucán es la única característica bioquímica conocida en la cual difieren estas variantes.
Trabajos recientes sobre la expresión diferencial y la regulación de uno de estos fenotipos conducirían a importantes revelaciones (51). Se encontró que las variantes rugosas de H. capsulatum no expresan pared celular de a-1,3-glucán en cultivos frescos en caldo de baja densidad celular, pero desarrollan este polímero cuando la densidad celular es mayor; esto concuerda con la regulación basada en la fase de crecimiento o la densidad celular. Este trabajo indicaría un control del fenotipo relevante de H. capsulatum por un mecanismo de sensibilidad a la cantidad, el cual ha sido extensamente descrito en bacterias pero no aún en hongos.

EXPRESION GÉNICA DIFERENCIAL

Varios laboratorios han emprendido proyectos diseñados para identificar genes de H. capsulatum diferencialmente expresados bajo condiciones ambientales particulares, y se han enfocado específicamente en genes de la fase levaduriforme y genes expresados por levaduras que están sobrerregulados durante la infección de macrófagos (54) o animales (6, 8, 19, 23, 27, 28, 40, 52, 61, 66, 70). Estos estudios ayudarían a comprender los mecanismos biológicos y patogénicos relevantes de las vías regulatorias potencialmente claves, y podrían identificar nuevos blancos efectivos para tratamientos antifúngicos preventivos o terapéuticos, como vacunas (12) o antibióticos.

Genes específicos de la fase levaduriforme
Keath et al. (27) identificaron genes expresados específicamente en levaduras, pero no en la fase micelial, usando hibridación diferencial. Aislaron varios genes específicos de fase levaduriforme (yps) y caracterizaron ampliamente el gen yps-3, el cual codifica para una pequeña proteína que se encuentra en la pared celular y a su vez es liberada al medio de cultivo, aunque su exposición en la superficie no ha sido evidenciada (7, 74). A pesar de que la función de la proteína codificada no se conoce, hay estudios enfocados en la regulación transcripcional del gen yps-3 (16, 17, 69). Se conoce que el gen yps-3 es importante para identificar cepas patógenas, ya que su expresión variable fue observada en algunas cepas de H. capsulatum que diferían en termotolerancia y virulencia (60). La presencia de una proteína denominada p30M que, al contrario de yps-3, se produciría en la fase micelial y no en la levaduriforme, condujo a la suposición de que p30M actuaría como represor de la expresión de yps-3 en la fase micelial, mientras que su ausencia permitiría la expresión de yps-3 en levaduras (1, 65).

CONCLUSIONES

Una gran cantidad de información ha sido obtenida en relación con las características y mecanismos que le permiten a H. capsulatum tener una patogénesis exitosa, pero aún queda mucho por delante. Desarrollos recientes de sistemas genéticos moleculares para este hongo han conducido a importantes hallazgos y a nuevas aproximaciones relevantes para identificar y caracterizar genes asociados a virulencia. Varios aspectos y genes examinados parecen ser interesantes y potencialmente importantes en múltiples niveles, pero el estudio de la complejidad de este hongo está en su etapa inicial. H. capsulatum es un patógeno eucariota complejo, con un genoma cuyo tamaño oscilaría entre 24 y 32 Mb y que contiene alrededor de 6000 a 12000 genes (2, 34).
Nuevos métodos genéticos y aproximaciones genómicas son una gran promesa para la elucidación de los mecanismos patogénicos de H. capsulatum y la identificación de blancos para la prevención y tratamiento de la histoplasmosis.

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Recibido: 17/10/05
Aceptado: 14/08/06