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Revista argentina de microbiología

versión On-line ISSN 1851-7617

Rev. argent. microbiol. vol.42 no.3 Ciudad Autónoma de Buenos Aires jul./set. 2010

 

EDITORIAL

La inflación de autores

En repetidas ocasiones, quienes efectuamos tareas científicas recurrimos a colegas u otros equipos de investigación para formalizar un trabajo en colaboración, intercambiar materiales de consumo o equipamientos, o bien acudimos a su ayuda para abordar objetivos determinados. Estos vínculos pueden derivar en contribuciones concretas o sólo en participaciones con diferentes grados de compromiso. El abanico de interacciones entre colegas y/o grupos es muy amplio, y la experiencia demuestra que muchos conflictos entre equipos de trabajo nacen como consecuencia de decisiones inadecuadas sobre quiénes son autores y en qué orden deben figurar en una determinada publicación. Por lo tanto, se hace necesaria una evaluación cuidadosa de las contribuciones individuales a la hora de elaborar la lista de autores de un artículo científico.
En las revistas biomédicas, es común encontrar publicados artículos con autoría múltiple. El orden en que los autores aparecen varía considerablemente de una revista a otra o de una disciplina a otra. Los formatos implícitamente aceptados en esta área suelen ser:
a) En orden alfabético, donde se evitan los problemas de atribuciones en los trabajos, pero se diluyen las contribuciones.
b) En orden de contribución, donde el primer autor suele ser quien efectuó gran parte del trabajo, mientras que como último autor se menciona el investigador más relevante del estudio, el leader del laboratorio o el director del equipo. El resto de los autores se distribuye según su grado de colaboración. Con este formato se intenta muchas veces otorgar mayor visibilidad a otros miembros del equipo.
En las últimas décadas ha habido un aumento sustancial en el volumen de las investigaciones publicadas, lo cual se ha visto acompañado por un aumento en el número de autores por publicación científica. De hecho, el número medio de autores por trabajo en la Revista Argentina de Microbiología ha aumentado de 3,1 en el año 1994 a 5,8 durante el 2009, mientras que los artículos escritos por uno o dos autores han disminuido considerablemente (de 29,2% en 1994 a 11,8% en 2009).
Decididamente, factores como el incremento de las colaboraciones, las investigaciones multidisciplinarias (participación de múltiples centros) y la mayor complejidad de los estudios (con incorporación de nuevas tecnologías) han contribuido al crecimiento en el número de autores por manuscrito. Sin embargo, también se puede argumentar que hay otros factores que impactan sobre el aumento del número de autores por publicación.
Al considerar las pautas que emplean los comités de permanencias y promociones en los criterios de evaluación de los investigadores, es pertinente destacar que el número de publicaciones anuales es un indicador fundamental de su productividad. A su vez, esta productividad no sólo es un atributo que brinda créditos a los investigadores, sino que además afecta directamente la posibilidad de obtención de fondos económicos para llevar adelante nuevas tareas de investigación, y eventualmente, la posibilidad de acrecentar los ingresos personales (al menos en algunos sectores). Un estudio descriptivo reciente sobre revistas médicas reveló que el número de publicaciones, el orden dentro de la mención de autores y el factor de impacto de la revista fueron variables importantes para las revisiones del desempeño y la promoción de los profesionales en los institutos académicos y no académicos. El número de autores no ha sido identificado como un criterio importante (3).
Todos estos factores pueden estar contribuyendo a este nuevo fenómeno denominado "la inflación de autores". De ahí la importancia que se otorga al hecho de ser reconocido como autor de un artículo científico.
Ser autor o coautor de un artículo científico biomédico requiere de ciertos méritos que lo acrediten. Para calificar como autor, el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (International
Committee of Medical Journal Editors, ICMJE, conocido también por ser el elaborador y revisor de las Normas de Vancouver) ha establecido varios requisitos que justifiquen este derecho (2). Estos requisitos fueron adoptados por la gran mayoría de las revistas médicas del mundo, ellos son:
1) contribución sustancial a la concepción y el diseño, o a la adquisición de datos, o al análisis e interpretación de datos;
2) escribir el artículo o revisarlo críticamente en cuanto a su contenido intelectual importante; y
3) aprobación final de la versión a ser publicada.
Por lo expresado por el ICMJE y avalado por la WAME (World Association of Medical Editors; http://www.wame.org/), para ser autor o coautor de un artículo es menester cumplir con los tres criterios arriba mencionados, no sólo con parte de ellos. La sola participación en la recolección de muestras o datos (sin aporte intelectual), la adquisición de fondos (financiamiento) o la supervisión general del grupo de investigación no debería justificar la autoría. Cada autor debe haber participado suficientemente en el trabajo para tomar responsabilidad pública por las partes aportadas al contenido. Además, dicho comité aclara que todos los contribuyentes que no cumplan con los criterios de autoría deben figurar en la sección de agradecimientos. A modo de ejemplo, citan a aquellos que proporcionan ayuda puramente técnica, asistencia en la redacción o a un jefe de departamento que brinda apoyo en forma general. Las personas o grupos que contribuyen materialmente al manuscrito, pero cuyas contribuciones no justifican autoría, pueden agradecerse bajo encabezados como "investigadores clínicos" o "investigadores participantes", y su función o contribución debe describirse como, por ejemplo, "actuaron como asesores científicos", "una revisión crítica del estudio propuesto" o "los datos fueron colectados".
Finalmente, este comité también aconseja que estas personas deban dar permiso por escrito para ser agradecidos, puesto que los lectores pueden inferir su respaldo a los resultados y las conclusiones.
En la actualidad, muchas revistas científicas requieren una declaración y publican información acerca de la contribución de cada persona nombrada como participante en el estudio enviado para publicar en ellas. La declaración es importante, ya que aporta transparencia y responsabilidad, así como la asignación de crédito. A modo de ejemplo, la revista Nature Cell Biology ha hecho obligatorio este procedimiento y ha efectuado un gran esfuerzo para estandarizar la información (1). Llevando a cabo estas directrices, el autor responsable de la correspondencia de un manuscrito, quien solía ser implícitamente responsable de la exactitud e integridad de los datos presentados, comparte compromisos con el resto de los autores. Los autores responsables de la correspondencia seguirán siendo los encargados de garantizar que todos los coautores están de acuerdo con el contenido y con la lista de autores del manuscrito, y de informarles de las cuestiones que surgen antes y después de la publicación.
En este sentido, sería necesario que los editores ponderemos estas pautas de publicación y tendamos a implementar políticas acerca de las contribuciones de los autores en los trabajos recibidos.

José A. Di Conza

Cátedra de Microbiología General.
Facultad de Bioquímica y Cs. Biológicas - UNL
Laboratorio de Resistencia Bacteriana.
Facultad de Farmacia y Bioquímica - UBA CONICET
E-mail: jdiconza@fbcb.unl.edu.ar

1. Attribution and accountability. Author contribution statements are now mandatory and author responsibilities have been clarified. Nat Cell Biol 2009; 11: 667.         [ Links ]

2. International Committee of Medical Journal Editors. Uniform requirements for manuscripts submitted to biomedical journals: writing and editing for biomedical publications. Update October 2008,Disponible en: Disponible en: http://www.icmje.org/urm_full.pdf        [ Links ]

3. Walker RL, Sykes L, Hemmelgarn BR, Quan H. Authors' opinions on publication in relation to annual performance assessment. BCM Med Educ 2010; 10: 21.         [ Links ]