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Temas medievales

versión On-line ISSN 1850-2628

Temas Mediev. v.16  Buenos Aires ene./dic. 2008

 

VARIA

El orden gubernamental en la Islandia temprano medieval

Jesse l. Byock
(Universidad de California)

Resumen: El propósito de este artículo es describir el sistema político prevaleciente en Islandia durante el período del "Estado libre". Se presta especial atención a la diferencia entre las sociedades noruega e islandesa, ya que la mayoría de los colonos originales llegaron a la isla desde Noruega. Además, elementos claves presentes en la sociedad insular, como el aislamiento de las amenazas exteriores, el sistema de thing o la falta de poder ejecutivo, son sujetos a análisis a la luz de las negociaciones, conflictos y alianzas entre jefes y granjeros. La situación resultante es un sistema peculiar de orden lateral basado en grupos de interés propio, que carece de autoridad central y territorial.

PALABRAS CLAVE: Gobierno; Islandia; Jefes; Granjeros

Sommaire: L' objectif de cet article consiste à décrire le système politique qui prévalut en Islande au cours de la période du Commonwealth. Une attention particulière est accordée à la différence entre la société islandaise et la norvégienne, car la plupart des premiers colons arrivèrent à l'île provenant de la Norvège, de sorte que le degré de similitude et les changements entre les deux societés sont particulièrement significatifs. D'autre part, les principaux éléments présents dans la société insulaire, tels que l'isolement contre les menaces extérieures, le système de thing ou l'absence de pouvoir exécutif, sont analysés à la lumière des négociations, les luttes et les alliances entre les chefs et les agriculteurs. La situation  qui en résulte est un curieux système  d'ordre latéral fondé sur des groupes d'intérêt propre, dépourvus d'autorité centrale et territoriale.  

Mots-Clé: Gouvernement; Islande; Chefs; Agriculteurs

Summary: The purpose of this article is to describe the political system prevailing in Iceland during the commonwealth period. Special attention is given to the difference between the Icelandic and Norwegian societies, as most original settlers came to the island from Norway, so the degree of similarity and changes between both is particularly meaningful. In addition, key elements present in the insular society, like isolation from external threats, the thing  system or its lack of executive power are subjected to analysis in light of the negotiations, struggles and alliances between chieftains and farmers. The outcoming situation is a peculiar system of lateral  order based on groups of self-interest that lacks central and territorial authority.

KEY WORDS: Government; Iceland; Chieftains; Farmers

Los investigadores han reconocido ampliamente que la sociedad medieval islandesa difiere de su contemporánea sociedad noruega desde la cual procedían la mayoría de los colonos que llegaron a Islandia, en el periodo que va, aproximadamente, de 970 a 930. No obstante, la naturaleza de aquella diferencia en lo relativo al orden gubernamental de Islandia no ha sido claramente definido. Aunque mucha de la información fáctica requerida para tal definición está disponible, el concepto central sobre el modo en que funcionaba la Islandia temprana como un cuerpo político cohesionado está aún por ser formulado.
En este artículo intento proveer tal concepto, por lo menos acercándome un paso más en la posibilidad de delinear la naturaleza del orden gubernamental medieval islandés. En parte me concentro en lo que es distintivo de Islandia; en parte evito lo que veo como un obstáculo mayor en el estudio de la saga y la sociedad: los esfuerzos académicos para definir trozos de la experiencia medieval de Islandia a través de analogías con las condiciones, instituciones o eventos característicos de las sociedades continentales1. El peligro de apoyarse en analogías aisladas es que, aunque aspectos individuales de Islandia y Escandinavia, Alemania, Francia, Inglaterra o Irlanda pueden mostrar similitudes, Islandia como una entidad cultural funcionaba de un modo distinto al de cualquiera de esas sociedades. Islandia formalizó lo que eran, en las sociedades europeas más jerarquizadas, un proceso de mediación informal. Este desarrollo, pienso, produjo un sistema inusual de decisiones de tipo consensual, lateral, un sistema establecido en el primer siglo de la colonización en respuesta a condiciones distintas de aquéllas experimentadas por los nórdicos que vivían más cerca del continente europeo.
De muchos modos, Islandia era una sociedad acéfala. Difiere, sin embargo, de las sociedades no europeas sin líderes en que los primeros islandeses vinieron de —y conocían— complejos sistemas jerárquicos europeos. Alejados de la corriente principal de sus culturas noreuropeas, los inmigrantes se adaptaron a vivir en una isla muy grande (Islandia es mayor que Irlanda). Viviendo en granjas fijas, los islandeses se mantenían a sí mismos básicamente mediante el pastoreo de ganado mayor y ovejas y pescando. Cazar y recolectar alimentos del litoral marino —tales como huevos de ave y focas— era también de capital importancia. Tras unas pocas generaciones, los colonos aprendieron que, a causa de la frágil ecología subártica de las tierras altas y el intenso frío en el interior durante el invierno, la habitabilidad durante todo el año sólo era posible en las tierras bajas junto a la costa y en ciertas regiones de valles protegidos. Las regiones habitables recibían calor por un brazo circundante de la corriente del Golfo y eran frecuentemente fértiles y con abundante pastura. En este ambiente, los islandeses refinaron su propio orden social y gubernamental. Mas que evolucionar desde formas menos estructuradas, el gobierno islandés fue el resultado de un inusual cambio desestratificador. Separados del continente por 600 millas de océano, los colonos europeos adoptaron la organización de reuniones thing —el mayor elemento de consenso en el orden social antiguo escandinavo (y germánico)— y extendieron el mandato de tales asambleas hacia una forma de entidad gubernamental autónoma.
Teniendo estos factores y reservas en mente, examino en este artículo lo que sabemos sobre los jefes (godhar, singular godhi) y los granjeros (bœndr, singular bóndi) y exploro aquellos rasgos de autoridad que distinguen a la sociedad islandesa de los siglos X a XII de las sociedades escandinavas más cercanas al continente europeo. En el proceso reseño los efectos de los siguientes factores: el ideal de reciprocidad, una bien recordada migración transmarina históricamente reciente, la ausencia de una necesidad de defensa militar, la creación de un nuevo orden social, un tipo alodial de propiedad de la tierra, un extensivo sistema de cortes y la débil influencia de la jerarquía religiosa en las normas culturales de este país de inmigrantes.

Jefes y granjeros

La relativa igualdad entre los godhar ha determinado que muchos historiadores asuman que Islandia funcionaba como una unión de Estados insignificantes. Jón Jóhannesson, por ejemplo, escribe: "Ante la ley, los jefes eran iguales en poder, de modo que ninguno de ellos podía ejercer autoridad sobre ningún otro jefe. Hasta un cierto punto el commonwealth islandés puede ser asociado a una unión de muchos Estados (es decir, jefaturas) en la cual  la administración de ley y justicia abarcaba a la unión entera pero en la que el poder ejecutivo estaba del todo ausente"2. Ólafur Lárusson ofrece una definición similar: "Lydveldid íslenzka var alla stund einskonar sambandsríki. Til smájríkjana norsku svara höfdingjadæmin íslenzku, godhordhin" ("La república islandesa fue en todo momento un tipo de federación. El dominio de las jefaturas islandesas, el godhordh, se corresponde con los pequeños reinos noruegos")3. Njördhur Njardhvík, en su muy útil visión de conjunto de la historia islandesa en el período del Estado Libre, presenta las jefaturas como si éstas ejercieran la autoridad de un señor territorial: "En sus propios distritos, los godhar reinaban más o menos como reyes locales, asumiendo tanto el poder político como la función religiosa"4.
El concepto de los godhar como líderes de diminutos Estados refleja las formas —evidentes en el exterior— de la política confrontacional practicadas por los jefes. La idea, sin embargo, falla al tener en cuenta la compleja relación entre los godhar y los bœndr, que se apoyaba no sobre una definición territorial sino sobre lazos negociables de obligación. Un godhordh no era una unidad territorial específica. Los jefes vivían diseminados entre granjeros que servían de hombres de thing a godhar diferentes y, a veces, rivales5. El mapa político de Islandia era una red compleja de lazos entrecruzados en que los jefes dependían para mantenerse como tales de los granjeros, algunos de los cuales vivían a considerable distancia de sus godhar.
Una comprensión de las jefaturas como Estados diminutos no tiene en cuenta el control ejercido por los grupos de interés o el amplio rango de derechos que tenían los granjeros libres, que eran casi tan amplios como los derechos de los godhar. Estos rasgos eran inherentes a la Islandia del temprano siglo X, cuando las segunda y tercera generaciones de colonos islandeses formaron una sociedad descentralizada basada en un orden político y social multicentrado. La estructura gubernamental de nación sin líder, establecida (circa 930) con la creación del Althing6, muestra solamente los muy débiles bosquejos de un ordenamiento jerárquico.
Muy lejos, en el Atlántico Norte y sin comandantes nacionales o regionales que lideraran disputas con otros países sobre reclamaciones dinásticas, dominación territorial, comercio, o riqueza, Islandia se desarrollaba en un semi-aislamiento. Mas allá del consenso sobre que era prudente estar en términos amistosos con el rey noruego, por siglos Islandia no tuvo política exterior. Desde la colonización hasta mediados del siglo XIII, la independencia de Islandia fue un hecho aceptado. La isla nunca fue invadida ni, según nuestro conocimiento, Islandia realizó un ataque contra otro país7. El resultado fue una nación que miraba hacia dentro y estaba al tanto de —y a veces influenciada por— la cultura de otras tierras medievales pero que dependía de sus propias instituciones y líderes para mantener viabilidad y sustentabilidad.
En contraste con los grandes líderes de las otras sociedades medievales —quienes estaban frecuentemente separados de sus partidarios por intermediarios—, los aproximadamente cincuenta jefes de Islandia8, cada uno de los cuales poseía o compartía la propiedad de un godhordh, trataba directamente con sus seguidores. Grágás (de aquí en adelante abreviado: GG9), las colecciones de leyes del Estado libre del siglo XIII, claramente definen el derecho del hombre libre para elegir su godhi, un derecho característico de un concepto no territorial de autoridad10.

Un hombre se declarará a sí mismo en thing [ parte de un grupo de asamblea de un jefe] con cualquier godhi que desee. Tanto él como el jefe nombrarán testigos para testificar que él [ el granjero] se declara a sí mismo allí, junto a su familia y hogar y ganado, en thing [ con el jefe] . Y así el otro lo acepta a él (GG 1ª. 137)11.

Una vez que un granjero había elegido un godhi, no estaba atado a él sino que tenía el derecho de cambiar.

Si un hombre quiere declararse a sí mismo fuera de thing  [ relacionado con el propio jefe] , es ley que él declare eso en la thing de primavera, si entra en una relación de thing con otro godhi, que sea un godhi de la misma thing de primavera. Y también si entra en una relación de thing con otro godhi que tenga un grupo de thing en el mismo distrito. Es ley que en la Álthing se declare a sí mismo fuera del tercio de asamblea del jefe [ los seguidores de un jefe] en el gran tribunal del lögberg [ la roca de la ley] , si el godhi oye [ o escucha] . Si el godhi no oye, entonces debe decírselo a él directamente y en aquella instancia es ley que se declare a sí mismo fuera del thing en presencia de testigos suyos. Y en el mismo día él debe declararse a sí mismo estando en relación thing con otro godhi (GG 1ª. 140)12.

Por la misma vía, los jefes pueden romper una relación con un hombre de thing:

Si un godhi desea declararse a sí mismo fuera de una thing con un hombre de thing, [ terminando entonces su relación thing] entonces lo notificará a él [ a su hombre de thing] una quincena antes de la  thing de primavera o con más tiempo de aviso. Y entonces es ley que él deba decirle al hombre en la thing de primavera (GG. 1ª. 141)13

En la práctica, el libre ejercicio del derecho a cambiar de líderes estaba atemperado por tradiciones de lealtad familiar y personal, así como por consideraciones prácticas, tales como la proximidad a un jefe. Probablemente los hombres libres no cambiasen de jefe con frecuencia. Pero la opción estaba disponible y los granjeros, particularmente los ricos e importantes, podían, estando insatisfechos, cambiar su lealtad; en circunstancias extremas, algunos se mudaban14. A causa del débil dominio de los godhar sobre sus hombres de thing y la competencia entre los jefes por la lealtad de los bœndr, los jefes a título individual no fueron capaces de fijar, exitosamente, impuestos sobre sus seguidores. El único gravamen significativo recaudado por los jefes de sus hombres de thing era el impuesto no-remunerativo por la presencia en el thing (thingfarakaup)15, el cual cubría —en el mejor de los casos— algunos de los gastos de viaje al Althing que tenían un jefe y sus hombres de thing.
Los líderes en otros asentamientos nórdicos no estaban tan limitados como los jefes islandeses. En las Orcadas tenían derecho a fijar impuestos y a demandar servicios de los granjeros. Como Islandia, las islas Orcadas fueron colonizadas por noruegos durante el periodo vikingo. Las Orcadas, sin embargo, estaban más cerca de Noruega y las islas Británicas y eran amenazadas por ambas. Tempranamente, las Orcadas fueron gobernadas por condes. La Orkneyinga saga relata lo siguiente sobre Einarr Sigurdharson, quien tomó el control de dos tercios de las Orcadas en algún momento después de 1014  cuando su padre, el conde, fue asesinado en momentos en que ayudaba a aliados vikingos contra los irlandeses en la batalla de Clontarf, cerca de Dublín16:

Einarr se convirtió en un gobernante fuerte y reunió un gran número de seguidores. Durante los veranos él estaba frecuentemente incursionando y llamaba a grandes levas de barcos y hombres a lo largo de la tierra. El botín resultante, sin embargo, no  era consistentemente recompensador. Los granjeros se cansaron de esta obligación pero el conde los retenía duramente en sus obligaciones e impuestos y se aseguró que nadie hablara públicamente en su contra. Einarr era un hombre que dominaba ampliamente, y todos los pagos y servicios que él impuso sobre los granjeros causaron una seria hambruna en su parte del condado [ jarldómr] (cap.13).

En Islandia, los godhar no tenían la autoridad de señores y la relación señor-campesino —tan difundida en las otras partes de Europa— apenas existía. Aunque había diferencias entre  los granjeros en riqueza e influencia, incluso los granjeros-propietarios poseían la mayoría de los derechos de un hombre libre. De acuerdo a Grágás, sólo a los granjeros-propietarios y a los pescadores empobrecidos les era negado el derecho a elegir su godhi aunque la amplitud con la cual un granjero-propietario se sentía libre de ejercitar sus derechos debería haber variado según el señorío:

Un hombre que comience un hogar en la primavera se declarará a sí mismo en thing dónde desee: es un hogar aquel lugar en donde un hombre tiene ganado lechero. Sin embargo, si un hombre es propietario de tierras, él se declarará a sí mismo en thing incluso si no tiene ganado lechero. Si no es propietario de tierras y no tiene ganado lechero, él sigue la elección de thing de aquel dueño de hogar a cuyo cuidado se coloque. Si está viviendo en chozas de pescar, entonces él sigue la elección de thing del hombre que posee la tierra en donde él está viviendo (GG. 1a. 136)17.

Más que fluir en las manos de los godhar, el poder permaneció en las manos de los firmes granjeros quienes, celosamente, protegían sus propios derechos e intereses. Debido a que los godhar no podían ejercer el llamado a obediencia, funcionaban ganando consenso, frecuentemente a través de regalos y otras formas de socialización  de la población políticamente importante, los thingfararkaupsbœndr18. Estos 4.000 o 5.00019 sustanciales cabezas de hogar controlaban la mayoría de las tierras productivas de la isla y casi toda la población, estimada en 60.000 personas, vivía en sus granjas. La relación entre un godhi y su hombre de thing era un lazo personal, un contrato de apoyo mutuo y ayuda entre dos sectores que no estaba limitado por instituciones ejecutivas.
En ausencia de un aparato policial, la autoridad pública era mantenida por acuerdos personales a los que se llegaba usualmente entre los líderes, actuando como bogados de un individuo o de un grupo. Tales decisiones de ordinario tuvieron lugar en una thing local, en la Althing, o en un encuentro entre dos o más líderes importantes. La resolución de disputas y el ejercicio de gobierno en la temprana Islandia no estaban caracterizados por el mando de un individuo autoritario o por las técnicas de guerra organizadas sino por intrincadas negociaciones y compromisos. Los tribunales —que se reunían rutinariamente— servían como instituciones de gobierno ad hoc, esto es, que no se ocupaban de actos de gobierno hasta que eran llamados para emitir juicios en respuesta a situaciones específicas. En una atmósfera tal, los godhar asumieron el papel de mediadores legales, especialistas en conflictos, que —a causa del propio interés, de algún parentesco preexistente u obligaciones políticas o bien por pago— estaban dispuestos a ayudar a los granjeros involucrados en una disputa. Las compensaciones a los godhar por sus servicios, de las cuales hay descripciones en las sagas de familia y en las sagas de los Sturlungar, conformaron una fuente mayor de ingreso para los jefes y suplieron la falta de rentas impositivas. Hasta hace poco, los estudiosos no habían tomado en consideración esta rentable fuente de ingreso para los jefes.
La ley en Islandia mantenía la promesa de derechos iguales, pero la realidad política era que sólo el consenso entre los godhar (actuando como representantes de sus seguidores) era suficiente para hacer que el complejo sistema legal funcionara rutinariamente. Desde el temprano siglo X hasta el siglo XII, el inusual sistema de gobierno de Islandia funcionó bien, en respuesta a las necesidades de la sociedad isleña. Incluso en el siglo XIII, cuando la emergencia de un pequeño grupo de familias de jefes poderosos desequilibró el balance de la toma de decisiones, las antiguas formas gubernamentales no fueron reemplazadas.
Sin rentas generadas por el comercio importante, la vida urbana o la tributación sistemática en un área territorial dada, el poder del jefe islandés y los recursos disponibles para él no estaban sustentados sobre el concepto de un dominio explotable. Más precisamente, los godhar y granjeros prósperos operaron como líderes de grupos de interés continuamente maniobrando por el poder. Las negociaciones, maniobras políticas y compromisos —extraordinariamente retratados en las sagas de familia y de los Sturlungar— siguieron un patrón de acción en el cual los individuos lograron sus fines agenciando su poder en beneficio de ellos mismos, de otros por quienes actuaban como abogados, o de sus grupos de interés20. Raramente logró un líder imponer su voluntad sobre otros por mucho tiempo.
El sistema lateral de toma de decisiones dependía en un estándar de moderación, llamado höf. Aquél que aplicaba este estándar era llamado höfsmadhr, una persona de justicia y templanza. Lo opuesto a höf, el fracaso de mantener el control, era llamado óhóf, significando exceso o destemplanza. Cuando se llevaba a los extremos, la práctica del óhóf se llamaba ójafnadhr, esto es, inequidad, deslealtad o injusticia. El ójafnadhr turbaba la naturaleza consensual de la toma de decisiones y ponía en movimiento una serie de respuestas coercitivas. Por ejemplo, cuando la codicia o ambición de un individuo importante amenazaba el balance de poder, los otros líderes se agrupaban  en un esfuerzo por contrarrestar el comportamiento inmoderado. La acción contra un individuo rebelde (frecuentemente llamado un ójafnadharmadhr, un hombre de ójafnadhr), en vez de causar malestar civil o un levantamiento contra la autoridad gubernamental, llevaba a pequeños ajustes en el balance de poder que formaban la trama de muchas sagas.

Reciprocidad

Central para la operación de los grupos de interés islandeses era el ideal de estabilidad a través de la reciprocidad más que del control por mandato. El parentesco frecuentemente jugaba un papel secundario en tales agrupaciones: los granjeros vecinos y los miembros del mismo grupo de parientes servían como thingmenn de godhar diferentes y, a veces, rivales. Las disposiciones islandesas de parentesco eran decididamente diferentes del tradicional parentesco orientado por las estructuras de ancestros de la madre patria, Noruega. Con énfasis en la descendencia patrilineal, el sistema de parentesco islandés estaba por lo común centrado en ego y la familia era básicamente nuclear21. Las disposiciones de parentesco islandesas proveían categorías de parentesco más que grupos corporativos. A diferencia de un noruego, quien frecuentemente podía esperar que parientes distantes lo ayudasen, un islandés podría solamente esperar apoyo de sus relaciones más cercanas: hermanos y hermanas, tíos maternos y paternos, cuñados. Las sagas repetidamente acentúan la distinción entre pariente de sangre (frændr) y los más cercanos relativos masculinos por afinidad tales como suegros y yernos (mágar)22.
El debilitado paraguas protector de la familia extendida  o clan estaba compensado por un bien desarrollado sistema de alianzas políticas. Las sagas frecuentemente hablan de vinfengi y vinátta, "amistad" contractual, alianzas que formaban una red vital de obligaciones complementando los lazos no sanguíneos de parentesco resultantes del matrimonio, fosterage y hermandad jurada. Estas amistades políticas formales aliaban, con frecuencia por períodos cortos de tiempo y para casos específicos en la corte, a jefes y granjeros para contrarrestar un reclamo opuesto, usualmente abusivo. Una gran parte de la narrativa de sagas de familia está dedicada a describir el proceso de prometer ayuda y establecer alianzas temporales.
La reciprocidad ha operado en muchas sociedades tempranas y modernas. Su papel se torna más dominante en sociedades que descansan sobre lazos de obligaciones antes que sobre disposiciones formales o instituciones. La ausencia de líderes dominantes no significa por sí una ausencia de orden: mas bien sugiere un control social lateral, con las decisiones tomadas de acuerdo a las normas comunitarias en vez de serlo a órdenes administrativas. En Islandia la reciprocidad servía como el mecanismo estructurante primario de la sociedad.

Defensa militar

Aislada en el Atlántico norte, Islandia estaba tan distante de las otras tierras europeas que no necesitó desarrollar una cadena militar de mando para la defensa contra invasiones23. Mas aún, los islandeses no dividieron su isla en regiones antagónicas independientes como en Noruega, Suecia o Dinamarca o en clanes competitivos como Irlanda. En ningún lugar las leyes del Estado Libre se preocuparon por cuestiones de preparación militar e Islandia no tuvo ejército o defensa costera, ni siquiera establecimientos militares regionales.
Libre de amenazas externas, Islandia era diferente del resto del mundo nórdico y de Europa, donde las posibilidades de un ataque eran frecuentemente un factor decisivo en la formación de estructuras gubernamentales. En Noruega, la siempre presente necesidad de defensa determinó que las comunidades regionales crearan unidades militares y políticas cohesivas. En esa instancia, la necesidad de movilización rápida en tiempos de peligro impuso una disciplina sobre los grupos que sobrevivieron. En tales entidades regionales, cada estrato de la sociedad conocía su lugar y rango bajo el liderazgo de reyezuelos, condes o comandantes militares locales (hersar, sing, hersir). Se requería a las áreas locales que equiparan y proveyeran hombres para todo o parte de un barco o para conformar un cuerpo de soldados. Luego que Harald Cabello Hermoso (ca. 870-930) hubo unido toda Noruega, las disposiciones militares existentes fueron ampliadas hasta configurar un sistema de defensa nacional, la leva noruega antigua (leidhangr) en la que los granjeros de las distintas regiones frecuentemente formaban unidades separadas.

El efecto de abandonar Europa

Como pueblo, los islandeses existieron solamente a causa de una migración marítima; sus vidas, sus ambiciones, y quizás sus objetivos estuvieron modelados no por dinámicas análogas a aquéllas encontradas en los pequeños reinos noruegos sino por las fuerzas endógenas de su nueva sociedad. Esta sociedad, argumenta Richard Thompson, comparte algunos de los rasgos y dinámicas de otras "sociedades nuevas" formadas a partir de la migración de europeos a tierras distantes: "las sociedades nuevas —al menos en un principio— están caracterizadas por la influencia disminuida del parentesco y la comunidad tradicional. La guerra hobbesiana de todos contra todos, tan latente en las sociedades nuevas, tiene una tendencia a ser mitigada por el desarrollo, como forma de autoridad, de la ley por encima del parentesco. La ley tiende a asumir un papel central en las sociedades nuevas, un rol mas amplio que en los países-madre"24.
Como los países formados por migraciones transmarinas europeas posteriores, la Islandia medieval fue una "sociedad-fragmento", un tipo de sociedad que, por haberse separado de una "sociedad completa", careció de estimulación para tomar parte en los asuntos sociales en desarrollo en la cultura madre25. Como Louis Hartz ha observado, las sociedades-fragmento experimentan "un rico desarrollo interior"26; los temas contemporáneos en el países-madre, en el tiempo de la separación, son elaborados de un modo que no es posible en la tierra natal, dentro de los confines del continuum europeo. Mirando hacia adentro y liberados de esos confines, la sociedad-fragmento frecuentemente se desarrolla en una forma "irreconocible en términos europeos"27.
Islandia fue, como apunta Kurt Schier, una "terra nova", una tierra donde era posible "un nuevo comienzo de una comunidad, la creación de nuevos órdenes sociales, políticos y legales"28. Su innovador modelo de sociedad puede ser rastreado desde las condiciones de la colonización. El ingrediente fundamental en el desarrollo de los sistemas islandeses de orden gubernamental y tomas de decisión radica en que Islandia fue una sociedad inmigrante de granjeros libres formada en un tiempo en el cual los reyes escandinavos estaban ampliando su autoridad a expensas de los derechos tradicionales de los hombres libres.

Tierra

La propiedad de tierra era otro modo de sostener el control jerárquico pero la repartición de tierras en la temprana Islandia no promovió un sistema de vasallaje. Algunos de los primeros colonos ciertamente tenían la ambición de convertirse en señores regionales y reclamaron áreas enormes, a veces fiordos enteros. Pero estos primeros landnámsmenn (tomadores de tierras) carecieron de los medios para defender sus principescos reclamos de tierra que los recién llegados demandaban. Aunque las fuentes tardías cuentan sobre duelos motivados por la tierra, causados por el desafío de hombres que llegaron después que los primeros colonos, no sabemos cuánta violencia acompañó la segunda fase de colonización. Las sagas y el Landnámabók (el "Libro de la Colonización") narran también sobre muchas concesiones generosas de propiedades. Muy probablemente, los más tempranos landnámsmenn (un término que indica tanto hombres como mujeres) muy pronto comprendieron que era prudente conceder o vender a un precio razonable la tierra que los inmigrantes recién llegados habían venido a lograr desde tan lejos. En una generación o dos, tuvo lugar  una igualación social a medida que llegaron nuevos colonos, las apropiaciones originales de tierra fueron divididas en fincas relativamente iguales.
Una vez que la tierra hubo sido transferida a seguidores o a nuevos colonos, se vio totalmente enajenada de la familia del colono original y se convirtió en un tipo de propiedad alodial29 cuya sola posesión correspondía a la familia a la que había sido concedida. Los lazos de interdependencia financieros o militares —acordados cuando los primeros landnámsmenn transfirieron parcelas de propiedad a los posteriormente llegados— desaparecieron de manera rápida ante la falta de amenazas internas o externas que hubieran podido ligar a los bœndr de un fiordo o valle interior en unidades defensivas cohesivas comandadas por aristócratas locales30. Las familias dirigentes entre los colonos de inmediato enfrentaron una situación en la cual sus reclamos de autoridad y hegemonía tenían poca viabilidad en una sociedad agrupada alrededor de varios miles de bœndr libres y básicamente iguales.

El modelo de sociedad islandés

En la temprana Noruega coexistían sistemas de toma de decisión lateral y vertical pero aceptando que un líder —cuya autoridad usualmente estaba asegurada por lazos de lealtad preexistentes— tenía precedencia en tiempos de guerra. Esta disposición encontraba su origen en el pasado germánico. A pesar de las ideas románticas de democracia primitiva, las formas de asamblea y elección que existieron en la antigua sociedad germánica funcionaban en un orden social construido alrededor de aristócratas31. Estos individuos, mayormente guerreros pero también administradores y sacerdotes, seguían a diferentes líderes, a la vez "populares y militares" tales como el reiks y el thiudans gótico32. Durante el período anterior de migraciones, un príncipe reunía un séquito de seguidores, guerreros, mujeres y niños, con todas sus pertenencias. En emprendimientos grandes como la conquista de un nuevo territorio, varios príncipes le prometerían fidelidad a un líder quien, si la acción fuera exitosa, se convertiría en un señor-guerrero.
La situación no era radicalmente distinta en la Noruega de época vikinga. Allí, en tiempos de paz, el poder de los reyes y condes estaba moderado por las decisiones de sus súbditos en la thing. En tiempos de guerra, sin embargo, el poder de estos líderes se incrementaba significativamente33. Sin sistema bélico organizado por el cual preocuparse, los islandeses en el tardío siglo IX y en el X temprano forjaron instituciones diseñadas para gobernar un país entero mientras que rechazaban los elementos mayores del orden gubernamental prevaleciente en sus tierras natales escandinavas. El mismo desarrollo insular distinguía a la sociedad emergente de Islandia de las comunidades vikingas contemporáneas de ella, establecidas alrededor del borde de Europa del norte, en las Orcadas, Irlanda, Caithness, Inglaterra y Normandía, entre otros lugares34.
Desde temprano, la posibilidad de fragmentación regional era una amenaza mayor para la cohesión interna de Islandia pero el sistema de gobierno del Althing contrarrestó este peligro exitosamente. Cuando aparecieron los antagonismos regionales, intervinieron árbitros, usualmente individuos con alianzas familiares y políticas de amplio alcance, para separar los partidos y disponer arreglos de compromiso. En instancias extremas, como la gran disputa entre thórdr Gellir y Tungu-Oddr, a mediados de la década de 960, la constitución fue cambiada y nuevos procedimientos fueron instituidos para disminuir la posibilidad de futuras confrontaciones regionales35.
Los árbitros estaban interesados no solamente en detener los antagonismos regionales sino en encontrar soluciones para los enfrentamientos más destructivos. Dichos árbitros aparecen constantemente en las sagas de familia y de los Sturlungar36, en los que ellos son frecuentemente llamados gódhgjarnirmenn, hombres de buenas obras o gódviljamenn, hombres de buena voluntad. Ellos no constituían una clase separada o cuerpo semioficial; eran simplemente granjeros y jefes que estaban insertos frecuentemente en sus propios antagonismos. El arbitraje exitoso de disputas de otros era una demostración pública de compromiso con el hóf; también compensaba al individuo aumentando su estatus, conduciendo a nuevas alianzas y, en ocasiones, conllevando un pago en dinero. En algún grado, la sociedad estaba estabilizada y el orden era mantenido porque los líderes descubrieron los beneficios de incrementar su poder y el provecho que lograban en solucionar las disputas de otros. La importancia de este factor aparece reforzada cuando recordamos que los granjeros libres ―de los que dependía un líder― también podían demandar moderación en el curso de un conflicto. No eran miembros de un comitatus comprometidos a morir por el honor de un tercero sino  terratenientes y propietarios cuyos intereses eran mejor servidos por soluciones de compromiso que por batallas resonantes.
En Islandia no había concepto de señorío operativo. La cercanía a los funcionamientos internos del sistema legal era la ventaja que los godhar tenían sobre los bœndr. Como abogados, los godhar lidiaban con políticas de poder y operaban a través de canales de resolución de conflicto. La relación entre godhi y bóndhi estaba motivada por el interés propio y atemperada por la percepción de dependencia mutua. La mayor diferencia vertical que existía era la distinción entre granjero y jefe. Esa distinción se hace menos clara cuando recordamos que los godhar no eran una clase legalmente definida. La ley noruega, a diferencia de la ley islandesa, reconoce muchos rangos de granjeros, granjeros propietarios y aristócratas (tales como árborinn madhr, reksthegn, hauldr, lendr madhr, hirdhr madhr, stallari y jarl) y asigna valores monetarios diferentes para compensar  el daño personal según rango y clase38. En Islandia, el derecho legal a compensación por daño, y la cantidad prescripta, seis marcos (cuarenta y ocho onzas legales), era el mismo para todos los hombres libres, fueran granjeros o jefes37. Especialmente en los siglos iniciales, los godhar eran "granjeros-jefes", es decir, líderes de granjeros que vivían como granjeros prósperos entre granjeros. Las jefaturas podían ser compradas, compartidas, intercambiadas o heredadas y, en gran parte de la historia del Estado Libre, un godhordh era accesible a los más ambiciosos y exitosos bœndr, un factor que ayudaba aún más a estabilizar la sociedad.
La ausencia de distinciones firmes de clase entre jefes y granjeros islandeses aparece corroborada  por los términos del tratado firmado entre los islandeses y el rey noruego san Óláfr Haraldsson (1014-1030). Establecido primero oralmente en algún momento del reinado de Óláfr, el acuerdo fue puesto por escrito (ca. 1056-1057) cuando fue confirmado por medio de juramentos, por segunda vez40. El tratado es el documento nórdico más antiguo sobre Islandia y está conservado en Grágás39. El acuerdo, que permaneció válido hasta el final del Estado Libre (1262-1264), no diferencia entre godhar y bœndr sino que dice "los islandeses tienen que tener los derechos de los hauldar en Noruega": "Islendigar eiga at hafa havllz rett i noregi"41. El término "derechos" (réttr) se refiere al reclamo legal de compensación que poseía un individuo sujeto a daño personal. Hauldr (pl. Hauldar, antiguo islandés h?ldr) es un término legal noruego que se refiere a un tipo de granjero propietario superior, un propietario de tierra alodial42.
Aparentemente, la categoría de hauld era aceptable para todos los islandeses, sin importar cuán relevantes fueran. La versión antigua de la ley noruega de la Gulathing, establecía un período de tiempo antes que la situación social de un islandés fuera reevaluada. "Islendingar eigu haulldzrett medhan theit ero i kaupforum, til their hava het verit vetr, iik, oc hava buit er, tha scal hann hava slican rett sem manm bera hanom vitni til" ("los islandeses deberán tener los derechos de los hauldar mientras estén aquí, pasados tres inviernos, entonces al individuo se le deberán otorgar de derechos tales como hombres lleve para atestiguar")43. El tratado con San Óláfr también otorgaba derechos a los súbditos del rey mientras estuvieran en Islandia. Sin distinción de rango noruego, los islandeses daban a los noruegos "los mismos derechos disfrutados por los Islandeses ("Slikan sem landz menn")44.

Sistema de cortes

El funcionamiento del sistema islandés de toma de decisiones lateral descansaba sobre la estructura extensiva de sistema de cortes del país. Las cortes, tanto en los distritos locales como en el Althing, no eran convenidas en respuesta a circunstancias específicas sino que operaban con un esquema público fijo45. Como resultado de las reformas constitucionales de mediados de la década de 960, la isla fue dividida en cuartos. Cada cuarto estaba dispuesto en distritos locales de thing: tres en el meridional, oriental y occidental y cuatro en el septentrional. El sostenimiento de cada asamblea de distrito era la responsabilidad conjunta de tres jefes locales. Cada asamblea de primavera (várthing) era realizada aproximadamente cinco semanas antes de la Althing. Era la asamblea local más importante debido a que incluía tanto funciones jurídicas como regulatorias. Todos los granjeros locales y godhar eran requeridos a atender la várthing y juntos participaban en disputas, resoluciones y alianzas. Una atmósfera generalmente política debió haber prevalecido.
Al mismo tiempo que la isla fue dividida en cuartos, un sistema de "cortes de cuartos" (fjórdhungsdómar) fue establecido en la Althing. Los cuatro fjórdhungsdómar escuchaban casos en primera instancia o casos en apelación de la várthing. A fin de inducir la imparcialidad, los cuatro granjeros señalados como jueces, por cada jefe, para esas cortes de Althing serían asignados en conjunto a alguna de las cortes. Los jueces podrían ser descalificados por parentesco u otras razones que podrían prejuiciar su decisión. El sistema de designar jueces desalentó aún más el regionalismo: los granjeros se involucraron con los asuntos y disputas de otros cuartos, y las decisiones eran estandarizadas a través del país. La reforma final del sistema de cortes fue el establecimiento de la corte de apelaciones (la fimtardómr) en la Althing (ca. 1005). Los casos elevados a la fimtardómr desde las cortes de cuartos eran decididos por el voto de la mayoría de los jueces bœndr46. La regularidad y la dependencia de las cortes islandesas revelan el deseo de la sociedad de que los partidos encontraran rápidamente soluciones aceptables y públicamente aprobadas a sus disputas. Tanto las cortes locales como la de Althing ofrecían a los líderes islandeses una salida para sus ambiciones y, en gran medida, los eventos en estas cortes reflejaban la situación política del país. No solamente los granjeros se encontraban allí para zanjar diferencias pero, en las asambleas de ley, los líderes se probaban unos a otros.
Basándose en los derechos nórdico-germánicos tradicionales del hombre libre, los islandeses en el siglo X desarrollaron tales derechos separadamente de los privilegios de los reyes y otros estratos de la sociedad vikinga. Ellos expandieron el antiguo concepto nórdico-germánico de asamblea local de hombres libres y, en el proceso, crearon un cuerpo de ley que, en su totalidad, suponía que nada hubiera existido previamente en Escandinavia. Los hombres libres en Noruega ―tanto como en el resto de Escandinavia y en la Inglaterra anglosajona― poseían muchos derechos análogos a aquéllos de que disfrutaban los granjeros islandeses. Esos derechos, sin embargo, eran válidos en una esfera más limitada que en Islandia. La relación entre los granjeros y sus líderes en Noruega era parte de un sistema nacional de toma de decisiones que consideraba las prerrogativas y designios de reyes y otros líderes militares, políticos y, más tarde, clericales.
La presencia en Noruega de hersar y su transformación en vasallos del rey es un ejemplo. Aunque no conocemos con seguridad cuándo los hersar se convirtieron por primera vez en poderosos líderes locales, es claro que ya estaban presentes en la era vikinga antes de la colonización de Islandia. Herr, la primer parte de este título hereditario, significa "combatiente militar", reflejando la naturaleza bélica de la posición. En el siglo XI, con el crecimiento del poder de los reyes nacionales noruegos, el título quedó desfasado y un nuevo título, lendr madhr (terrateniente, pl. lendir menn) tomó su lugar. Este cambio muy probablemente no incluyó a nuevas familias pues, para organizar una red operativa de vasallos jurados a través del reino, los reyes aparentemente tuvieron la inteligencia de incorporar en vez de reemplazar las figuras tradicionales de autoridad local. Escribiendo sobre el conflicto entre el rey Óláfr Haraldsson y el conde Sveinn Hákonarson por el control de Noruega en 1015-1016, Snorri Sturluson da en la Ólafs saga helga una imagen del papel jugado por los lendir menn47,

El conde Sveinn (el hijo del conde Hákon) reunió tropas a través de todo la región de Trondheim inmediatamente tras Yule; llamó a la leva y también preparó los barcos. En esa época había muchos lendir menn en Noruega. Muchos de ellos eran poderosos y de tan alta cuna que descendían directamente de la sangre de reyes y condes, separados sólo por unas pocas generaciones. Eran también extremadamente ricos. Quien fuera que gobernara la tierra,  fuese rey o conde, dependía de los lendir menn porque, en cada región, los terratenientes guiaban el ejército de granjeros. El Conde Sveinn era muy amistoso con los terratenientes y tenía muchas tropas. Su cuñado Einarr thambarskelfir (sacude-panza), un poderoso líder local48, se había unido al conde, así como muchos otros terratenientes.

De modo muy similar al que los granjeros propietarios noruegos temían el poder del rey y sus sirvientes reales, tales como los ármenn (senescales de ricas haciendas reales), esos granjeros eran conscientes de las coacciones potenciales por parte de los lendir menn. Las viejas leyes noruegas nos dan una sensación de la dificultad de los granjeros en su relación con esos aristócratas locales. De acuerdo a la más antigua ley de la Frostathing, escrita en el siglo XIII, "es ley antigua que... los lendir menn no deberán entrar en la lögretta (una forma de corte de ley) excepto que los granjeros libres den su consentimiento" ("that er fornr réttr at... eigi scolo lendir menn koma i lögrétto nema búendr gefi leyfi til" 1.2)49. Aunque no estamos en posición de determinar si los lendir menn siempre observaron tal restricción a su poder, sin embargo es claro que los líderes aristocráticos tomaban muchas decisiones importantes y disfrutaban de prerrogativas vitales, inmunidades y exenciones.
Los jefes en Islandia no poseían los derechos ejercidos por aristócratas en otras tierras. En Islandia del IX al XII siglo las preocupaciones de los granjeros libres dominaron la gama de actividad gubernamental. Las decisiones legales y administrativas estaban modeladas dentro del contexto de una creencia general en la inviolabilidad de los derechos de los hombres libres. Esos derechos estaban garantizados hasta el punto en que los jefes, tan tardíamente como en el siglo XII, no tuvieron carga legal para mantener la ley y el orden. Los godhar no disfrutaban derechos legales especiales que les dieran poder para actuar en defensa de sus seguidores e, inversamente, no estaban bajo obligación de hacerlo. Cuando un jefe actuaba según su propio interés o según el interés de otro, lo hacía como un agente privado. Esta situación dejaba al godhi librado a la persecución por parte de otros hombres libres, un factor que aparentemente disminuía el accionar temerario. Ser un godhi no era una vocación profesional que llevara consigo derechos a ingresar a un cargo oficial. Más bien, ser un jefe era una oportunidad de ofrecer servicios como abogado. La posición tenía un cierto aire empresarial en sí. En una sociedad insular con limitadas oportunidades económicas, los godhordhsmenn (jefes) eran los individuos más dispuestos a intervenir en las disputas de otros. Sin adentrarse en el reino del ójafnadhr, tales individuos buscaban ver qué ganancia, estatus y quizás bien podía ser cosechado.
Hasta tiempos recientes, los estudiosos han tendido a asumir que una fuerte similitud existía entre las leyes noruegas e islandesas antiguas. La principal evidencia de esto proviene del historiador Ari fródhi (1067-1148). De acuerdo con el Islendingabók de Ari (escrito ca. 1122-1133), un hombre llamado Úlfljótt fue enviado (ca. 930) de nuevo a Noruega occidental para aprender la ley de la Gulathing. Por muchas razones, los historiadores dudan hoy de la autenticidad de la historia de Ari50. Son cuestionadas una figura importante en el relato de Ari, thorleifr inn spaki, y la antigüedad de la Gulathing. Más que ser tradición antigua,  la Gulathing y su ley probablemente sean producto de reorganizaciones políticas tardías. La intención de Ari al contar la historia también suscita preguntas. A causa de sus propios lazos familiares y políticos, Ari bien pudo haber exagerado en sus escritos la importancia de la influencia noruega.
Si Úlfljótr existió y llevó a cabo tal viaje, su tarea fue probablemente buscar aclaración de ciertos temas sobre los cuales los islandeses, que estaban diseñando su propia ley, se hallaban inseguros, más que traer un código legal completo. Más importante es que las leyes de la Gulathing ―parte de las cuales existen en manuscritos tardíos― y la Grágás del Estado Libre son tan diferentes que las similitudes entre ambas son pocas. Jakob Benediktsson resume la disimilitud entre estas dos formulaciones legales: "las tradiciones legales noruegas se aplicaban sólo en una extensión limitada en la sociedad que estaba siendo creada en Islandia. En muchas áreas, establecer nuevos acuerdos constitucionales y nuevos procedimientos legales era inevitable. Las innovaciones fueron poco a poco ratificadas por la costumbre"51.

Organización religiosa

Junto con la ausencia de una cadena militar de mandos, la Islandia temprana funcionaba sin una jerarquía religiosa. En tiempos pre-cristianos, los jefes, individualmente, eran responsables de mantener un templo para sus seguidores y el término godhi está derivado de la palabra antiguo nórdica godh (dios) reflejando la función religiosa original del cargo. Tras la aceptación formal del cristianismo en el año 999 (o 1000), la nueva religión fue absorbida en las estructuras sociales en funcionamiento, ya que muchos jefes adoptaron el orden sagrado y cambiaron el mantenimiento de templos paganos por el de iglesias. Solamente en las últimas décadas del siglo XI estableció la Iglesia una organización separada pero, para entonces, los patrones normativos de la toma de decisiones islandesa estaban establecidos desde hacía más de un siglo y medio52.
La autoridad de la Iglesia en Islandia estaba dividida de modo casi igualitario entre dos obispados, uno en el sur, en Skálholt (establecido en 1057) y otro en el norte, en Hólar (establecido en 1107). Los dos obispos eran frecuentemente hombres prominentes y prestigiosos: sin embargo, mas allá de gobernar la vida interna de la Iglesia, estos líderes religiosos ejercían poca autoridad real. Esta situación está enfatizada por el fracaso de los dos obispos reformistas, thorlákr thorhallson (el santo, 1178-1193) y Gudhmundr Arason (1203-1237), para efectuar un incremento perdurable en los papeles políticos, económicos y gubernamentales de la Iglesia. A través de un consenso formalizado en el Althing, los líderes seculares islandeses elegían a los dos obispos del país, una práctica que ignoraba la política de la Iglesia Romana (especialmente a la luz del segundo concilio de Letrán, en 1139). Los jefes y los granjeros influyentes se encontraban en las asambleas y regulaban casi todos los puntos de enlace entre la Iglesia y la sociedad laica.
Virtualmente en ningún lugar de la Europa medieval, en especial en los siglos XII y XIII, los laicos ejercieron tanto control sobre la Iglesia como lo hicieron en Islandia. Las cortes seculares escuchaban todos los casos, incluyendo aquéllos que brotaban de las ramas de la ley cristiana, contenidos en Kristinna laga tháttr (la sección de la ley cristiana) de Grágás. Los poderes de los obispos no incluían autoridad judicial excepto en la instancia en que un sacerdote desobedecía a su superior. Incluso en esta situación la Iglesia de Islandia estaba mal equipada para ejercer sus prerrogativas. Cada situación requería la formación de una nueva corte eclesiástica y, a veces, los casos eran derivados a cortes seculares debido a que los eclesiásticos estaban incapacitados de ejecutar sus propios juicios53.

Conclusión

Con las barreras de liderazgo severamente restringidas, la nueva sociedad funcionaba por medio de un acuerdo colectivo entre grupos no territoriales de interés. Un grupo se reunía alrededor de un líder, usualmente un godhi, y permanecía cohesionado en parte por el propio interés explícito y conscientemente expresado. Sin los requerimientos tradicionales de un liderazgo central, el Estado islandés, contenido en sí mismo, no tenía necesidad de una clase gobernante autoritaria. En las circunstancias únicas de Islandia, los aristócratas potenciales del temprano siglo X adaptaron sus ambiciones a una situación en la cual ellos no eran señores y funcionaban como líderes territoriales sólo en el sentido más limitado. El resultado fue un inusual sistema de orden lateral.

(Traducción Santiago Barreiro)

Notas

1 El problema del contexto social de las sagas está tomado en mayor detalle en Jesse L. BYOCK, "Saga Form, Oral Prehistory and the icelandic social context", New literary history, 16 (1984-1985), 153-173.         [ Links ]

2 Jón JÓHANNESSON, A history of the Old icelandic Commonwealth: Islendinga Saga, Winnipeg, University of Manitoba Pres, 1974, pp. 62-63.        [ Links ]

3 Ólafur LÁRUSSON, Lög og Saga, Reykjavik, Hladhbúdh, 1958, p. 61.        [ Links ]

4 Njördur P. NJARDVIK, Birth of a nation: The Story of the Icelandic Commonwealth, Reykjavik, Iceland Review, 1978, p. 42.        [ Links ]

5 Jesse L. BYOCK, Feud in the Icelandic Saga, Berkeley, University of California Press, 1982, pp.82-86.         [ Links ]

6 Mientras que uno podría esperar que los colonos hubieran establecido muchas asambleas locales, el Islendingabók, el Landnámabok y las sagas en su conjunto ofrecen evidencia que sólo dos asambleas locales, la Kjalarnes thing y la thórsnes thing, precedieron a la creación de la Althing.

7 Las sagas contienen muchas referencias a individuos aventureros que fueron al exterior y se unieron a vikingos o bandas mercenarias. Hungrvaka, sin embargo, contiene una breve mención, interesante, sobre algunos islandeses que se hicieron vikingos durante el episcopado del primer obispo de Islandia, Ísleifr Gizurarson (1056-1080) "lögdhust sumir menn út i víking ok á herskap". "Hungrvaka", en Byskupa Sögur, 1. (ed. Gudhni Jónson), Reykjavík, 1953, c. 2, p. 5.        [ Links ]

8 El número de jefaturas establecidas con la creación de la Althing no está claro aunque los estudiosos consideran frecuentmente que era treinta y seis. Una reforma constitucional mayor (ca. 965) estableció el número de godhordh en treinta y nueve, pero el número puntual de jefes en cualquier momento particular pudo haber sido mayor. Varias personas podían compartir un godhordh mientras que, en el siglo XI, varias nuevas jefaturas fueron instituídas. Para una discusión de los diferentes tipos de godhordh véase Björn SIGFÚSSON, "Full godhordh og forn og heimildir frá 12. öld", Saga, 3 (1960), 48-75.         [ Links ]

9 La edición estándar de Grágás fue editada por Vilhjálmur FINSEN y publicada en tres volúmenes, 1a y 1b-Grágas: Islændernes Lovbog i Fristatens Tid, udgivet efter det Kongelige Bibilotheks Haandskrift (Copenhague, 1852); 2.-Grágás efter det Armagnagnæanske Haandskrift Nr. 334 fol., Stadharhólsbók (Copenhague, 1879) y 3.-Grágás: Stykker, som findes i det Armagnagnæanske Haandskrift Nr. 351 fol. Skálholtsbók og en Række andre Haandskrifter (Copenhague, 1883). Grágas está abreviado GG y las citas son dadas por volumen y número de página.

10 La mayor restricción territorial era que un granjero no podía elegir a un jefe fuera de su cuarto de la isla. Existían, sin embargo, algunas excepciones: los boendr que vivían en el Hrútafjordhr tenían permiso de cruzar el fiordo y un jefe podía aceptar a un hombre de thing de fuera de su cuarto si se le permitía en la lögberg en la Althing (GG 1a . 140-141).

11 En el texto islandés se lee: "madhr scal segiaz ithing medh godha theim er han vill scolo theit nefna ser vatta bathir hann oc godhinn. At thvi vætte, at hann segz thar ithing oc hiu hans oc bu oc fe en hinn tecr vidh".

12 En el texto islandés se lee: "Ef madhr vill segiaz or thingi oc er rett at hann segiz or avarthingi ef hann fet i thess godha thing er samthingis er vidh hin, sva oc ef hann fer vidh than godha ithing er thing á ieno sama thingmarke. Rett er at hann segizc or thrithiungi godha a althingi at hadhom domum at lögbergi ef godhi heyrir. Ef godhi herir eigi or scal hann segia honom til enda er rétt at hann segizc brott medh vatta fyrir honom siálfom, en in sama dag scal hann segia sic ithing vidh anan godha". Véase también GG 2.227-278.

13 En el texto islandés se lee: "Ef godhi vill segia thing mann sin abrota or thingi vidh sic oc scal hann segia honor xiiii, nóttom fyrir varthing edha meita meli, enda er rett at hann segi honor avarthingi". Véase también GG 2.278-279; 3.426-427

14 Sturlunga saga (ed. Jón Jóhannesson, Magnús Finnbogason y Kristján Eldjárn), Reykjavík, 1946, I ofrece muchos ejemplos de granjeros mudándose en los siglos posteriores del Estado libre, una época en la cual la autoridad territorial de los godhar estaba incrementándose: Sturlu saga, caps. 3, 6, 9, 23 y 26; Gudhmundar saga dyra, cap. 4; Hrafns saga Sveinbjarnarsonar, cap. 3; Íslendinga saga, caps. 6, 13, 18, 32, 33, 52, 53, 56, 59, 81, 83, 146 y 166.        [ Links ]

15 thingfararkaup tiene dos significados. No se refiere únicamente al impuesto recolectado sobre los granjeros que permanecieron en casa durante el Althing sino que también indica los fondos con los que el godhi pagaba a aquellos granjeros que lo acompañaban al Althing. Los gastos parecen haber anulado la ganancia. Para puntos de vista sobre la rentabilidad del thingfararskaup, véase GG 3.702; "Ordregister", en Sigurdhur NORDAL, Íslenzk menning, Reykjavík, 1942, 1, p. 124; JÓHANNESSON, op. cit., p. 67; LÁRUSSON, op. cit., p. 71; Jacob BENEDITKSSON "Landnám og upphaf allsherjarríkis.", en Saga Islands(ed. Sigurdhur Lindal), Reykjavík, 1974-1978, v. 1, p. 174; Björn THORSTEINSSON, Íslenzka thjódveldidh, Reykjavík, Heimskringla, 1953, p. 101 y Ny Íslandssaga: thjódhveldisöld, Reykjavík, Heimskringla, 1966, p. 85.         [ Links ]         [ Links ]         [ Links ]         [ Links ]

16 "Orkneyinga saga" (ed. Finnbogi Gudmunsson), en Íslenzk fornrit (de aquí en más, abreviado IF) 34, Reykjavík, Hidh Íslenzka Bókmentafjelag, 1965, pp. 28-29.        [ Links ]

17 En el texto islandés se lee: "Madhr sa er bv görir vm vár scal segja sic ithing thar er hann vill, that er b ver madhr hefir málnytan smala, tho scal hann segia sic i thing thótt hann hafe eigi mal nyto ef hann er landeigande. Ef hann erat landheigande og hefirat málnyto oc verdhr hann thar i thingi er sa boande er er hann felr sec ini vm. Ef hann er ifisci scálom oc verdhr hann thar ithingi er sa madhr e, er landh that á er hann byr á". Una línea de "Skipan Sæmundar Ormssonar" (1245) corrobora el hecho de que los jefes obtenían sus seguidores que pagaban impuestos del thing (ver nota abajo) tanto de terratenientes como de granjeros propietarios "...scal hverr bonde sa er thing farar kavpe gegnir hvatt sem hann er landeigande ædha leiglendingr..."; Diplomatarium islandicum: Íslenzk fornbréfasafn 1.2., Copenhague, Hidh Íslenzka Bókmentafjelag, 1859, p. 536. La amplitud del poder de los terratenientes islandeses sobre sus granjeros es un tema que necesita ser investigado más profundamente.        [ Links ]

18 thingfararkaupsboendr (granjeros que pagan el impuesto del thing) eran aquellos granjeros que poseían un cierto mínimo de propiedad -una vaca, un bote, una red- por cada persona a su cargo (GG.1a. 159; 2.320; 3.173, 431-432). Los detalles y requerimientos del thingfararkaup han sido sujetos a mucha discusión académica. Véase Sveinbjörn RAFNSSON, Studier i Landnámabók: Kritiska bidrag til den isländiska fristattidens historia, Lund, Bibliotheca Historica Lundensis 31, 1974, p. 135, especialmente n. 9; "Islendingabók", "Landnámabók" -Jakob BENEDIKTSSON, (ed.), IF 1, Reykjavík, 1968, p. 23, n. 5-.        [ Links ]         [ Links ]

19 De acuerdo con Ari Froði, en el Islendingabók (cap. 10), IF 1.23, el obispo Gizurr Ísleifsson (1082-1118) realizó un censo alrededor del año 1100 y determinó que había treinta y ocho "cientos" de thingfararkaupsboendr. Si el término "cientos" vale por 120 como de costumbre, entonces el número de granjeros sustanciales en ese tiempo era aproximadamente 4560. Gunnar KARLSSON "Frá thjódhveldi til konungríkis", en Saga Íslands, v. 2, p. 5.         [ Links ]

20 BYOCK, op. cit., pp. 37-38 y 74-92.

21 Preben MEULENGRACHT SØRENSEN, Saga og Samfund, Copenhague, Berlingske forlag, 1977, pp. 30-36.        [ Links ]

22 Los Mágar (fem. pl. Mágkonur) constituían una categoría de sifjar, un término más amplio que designaba la relación general por matrimonio. Frændsemi (relación de sangre) está en contraste con sifjar (afinidad).

23 De acuerdo con el relato de Snorri Sturlusson en la Óláfs saga helga, el rey Óláfr trató de superar la distancia preguntando a los islandeses si le daban Grímsey, una pequeña isla al norte de Islandia. Los islandeses rehusaron el pedido del rey, temiendo que él usase la isla como base militar: "Heimskringla" (ed. Bjarni Adalbjarnason), IF 27, Reykjavík, 1945, cap. 2, pp. 216-217.

24 Richard F. TOMASSON, Iceland: The first new society, Minneapolis, University of Minnesota Press, 1980, p. 12. Tomasson coloca a la Islandia medieval en la categoría de "nuevas sociedades fragmento como Estados Unidos o Australia, Nueva Zelanda o Argentina", notando que la Islandia medieval "es la primera nación nueva que ha llegado a ser tal a la luz plena de la historia y que es la única sociedad europea cuyos orígenes son conocidos" (p. 4).        [ Links ]

25 "En cada punto, desde el medioevo a la modernidad, y en la modernidad misma [ ...] Europa se renueva a sí misma a partir de sus propios materiales. En estas circunstancias, no es difícil ver porqué la separación de un fragmento de Europa en algún momento tendrá predecibles consecuencias para su conservación futura. Cuando deja Europa, se corta el proceso de contagio europeo... cuando deja a su primer antagonista, deja todos los antagonistas futuros que él primero suscita" (Louis HARTZ, The foundation of New Societies, Nueva York, Harcourt, 1964, p. 7).         [ Links ]

26 Ibidem, p. 6.

27 Ibidem, p. 7.

28 Kurt SCHIER, "Iceland and the Rise of Literatura in Terra Nova", Gripla, 1 (1975), p. 171.         [ Links ]

29 BYOCK, op. cit., pp. 148-149.

30 Algunos de los colonos iniciales, tales como Geirmundr Heljarskinn, un noruego de sangre noble y exitoso capitán vikingo, intentaron vivir de modo señorial. De acuerdo a las probablemente exageradas historias del Landámabók, caps. 113-116 (IF 1.152-157) y según Sturlunga Saga 1, Geirmundr tháttr Heljarkskinns, pp. 5-11, Geirmundr recurría a la gran riqueza que trajo consigo a Islandia, manteniendo cuatro grandes haciendas y viajando con una guardia personal de ochenta hombres. A su muerte, los extensos edificios de Geirmundr estaban arruinados.

31 Véase la discusión de Heinrich MITTEIS acerca del lugar de los folkmoots y de la relación entre el "ban" y la ley del pueblo en el Estado franco temprano en The State in the Middle Ages, Amsterdam, Elsevier, 1975, pp. 42-47; véase también Franz IRSIGLER "On the Aristocratic Character of Early Frankish Society", en Timothy REUTER (ed.), The Medieval Nobility, Amsterdam, Elsevier, 1979, pp. 105-136. El comitatus germánico, con un rey o líder de guerra a la cabeza, fue introducido tempranamente en la Inglaterra anglosajona, afectando la naturaleza jerárquica del gobierno anglosajón, como apunta Walter Schlesinger, mucho antes que se introdujeran elementos feudales; Walter SCHLESINGER, "Lord and Follower in Germanic Institutional History", en Fredric L. CHEYETTE (ed.), Lordship and Community in Early Medieval Europe, Nueva York, Krieger, 1968, p. 84. Schlesinger (en las pp. 65-66) también nota similitudes en la estratificación social entre las sociedades romana y germánica. La similitud está acentuada (quizás sobreacentuada) por Robert FOSSIER en su estudio Histoire sociale de l`Occident medieval, París, Armand Colin, 1970, pp. 28-34. Véase también Herwig WOLFRAM "Gotisches Königtum und römisches Kaisertum von Theodosius den Grossen bis Justinian I", Frümittelalterliche Studien, 13 (1979), 1-28.        [ Links ]         [ Links ]         [ Links ]         [ Links ]         [ Links ]

32 Herwig WOLFRAM discute las distinciones entre los rangos más altos de los tempranos líderes germánicos, "populares y militares", en "The Shaping of the Early Medieval Kingdoms", Viator, 1 (1970), 1-20.        [ Links ]

33 Citando a RIMBERTO, "Vita Anskarii" (ed. Waitz), Scriptores Rerum Germanicarum, Hannover 1884, Erik Lönnroth nota que, en los tiempos de guerra, los reyes suecos ejercían gran poder. Erik LÖNNROTH, "Government in Medieval Scandinavia", en "Gouvernés et Gouvernants 3: Bas Moyen âge et temps modernes", Recueils de la société Jean Bodin pour l'histoire comparative des institutions, 24 (1966), p. 454.        [ Links ]         [ Links ]

34 Las islas Feroe, que son mucho más pequeñas que Islandia, están también a una considerable distancia del continente y los desarrollos en ellas muestran algunas similitudes a lo que ocurría en Islandia.

35 Los aspectos de esta disputa están recontados en el Íslendingabók de Ari Thorgilsson y en la Hoensa-Thóris Saga, editados pore. Sigurdhur Nordal y Gudhni Jónsson en Borgfirdhinga sógur, IF 3, Reykjavík, 1938, pp. 1-47.        [ Links ]

36 William Ian MILLER, "Avoiding Legal Judgement: The submission of Disputes to Arbitration in Medieval Iceland", The American Journal of Legal History, 28 (1984), 95-134; Jesse L. BYOCK "Dispute Resolution in the Sagas", Gripla, 6 (1984), 86-100.        [ Links ]         [ Links ]

37 Había variaciones dignas de mención entre las diferentes provincias con sus leyes diversas. Véase por ejemplo "Um rettarfar manna", sección de Rudolph KEYSER y Peter A. MUNCH (eds.), Den ældre Gulathings Lov en Norges Gamle love indtil 1382, Chrstiania [ Oslo] , 1846, v.1, p. 71.        [ Links ]

38 GG 1ª. 155; 2.202, 313-314, 350, 369, 390; 3.434. Bjarni EINARSSON, "On the Status of Free Men in Society and Saga", Mediæval Scandinavia, 7 (1974), p. 47.        [ Links ]

39 JÓHANESSON , op. cit., pp. 109-117.

40 GG 1b. 195-197; 3.463-466.

41 GG 3.464.

42 Arne BØE, "Hauld", en Kultuhistoriks lexikon for nordisk medeltid (de aquí en más abreviado KHL), Malmö, 1956-1978, v. 6., pp. 251-254.         [ Links ]

43 Den ældre Gulathings Lov, p. 71.

44 GG 3.464.

45 Toda thing islandesa era skapping (GG 1.140; 2.277). Esto significa que estaban regidas por un procedimiento establecido y se reunían a intervalos regulares legalmente designados, en un lugar de encuentro predeterminado. Ningún anuncio especial era requerido cada vez que la thing debía reunirse. Para discusiones sobre las cortes, véase: LÁRUSSON, op. cit., pp. 55-118, JÓHANESSON, A history of Old..., pp. 66-83 y Eyvind HALVORSEN, "Dómr: Island", en KHL, v. 3, pp. 217-218. 46 GG 1a. 77.

47 Ólafs saga helga, cit.

48 Einarr thambarskelfir representa un papel importante en la Ólafs saga helga y en la "Haralds saga Sigurdharsonar". En Bjarni ADHALBJARNARSON (ed.) "Heimskringla", IF, 28, Reykjavík, 1951.

49 "Den ældre Frostathings Lov", en Norges Gamle love , v. 1, p. 127.

50 Sigurdhur LINDAL, "Sendiför Úlfljóts: Ásamr nokkrum athugasemdum um landnám Ingólfs Árnasonar", Skírnir, 143 (1969), 5-26.         [ Links ]

51 BENEDIKTSSON , op. cit., v. 1, pp. 171: "norskut venjuréttur gat ekki átt vidh nema adh nokkru lyti í thví thjódfélagi sem var adh skapasi a Íslandi: á mörgum svidhum hefur veridh óhjákvæmilegt adh skapa nytt skipulag, nyar réttarreglur, sem hafa sidhan smám saman helgast af venju".

52 Jesse L. BYOCK, "Cultural continuity, the Church, and the Concept of Independent Ages in Medieval Iceland", Skandinavistik 15, v. 1 (1985).        [ Links ]

53 Magnús STEFÁNSSON, "Kirkjuvald eflist", en Saga Íslands , v. 2, pp. 70-71.         [ Links ]