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Temas medievales

versão On-line ISSN 1850-2628

Temas mediev. v.17  Buenos Aires jan./dez. 2009

 

VARIA

La mirada incestuosa: escenas de la vida privada en el Román de la Manekine, de Philippe de Rémi

Ana Basarte
(Universidad de Buenos Aires)

Resumen: En la Manekine, el incesto se despliega, según la lectura que proponemos, en la sucesión de tres escenas paralelas en las que se repite un mismo movimiento de irrupción en la habitación de la princesa. Si se presta atención al modo en que se proyecta la mirada en este texto, puede apreciarse cómo encuentra su justificación una instancia pecaminosa y aberrante para la ideología cristiana como es la relación incestuosa entre padre e hija. A través de este tejido literario podemos reconocer los ecos de un debate que se estaba gestando en el seno de la sociedad medieval del siglo XIII, vinculado con nuevas concepciones acerca del matrimonio y los lazos de consanguinidad.

Palabras Clave:Doncella sin manos; Incesto; Roman medieval; Manekine; Matrimonio.

Sommaire: D'après la lecture que nous proposons de cette oeuvre, le motif de l'inceste se déploie dans la succession de trois scènes parallèles dans lesquelles on asiste à la répétition d'un même mouvement d'irruption dans la chambre de la princesse. Si l'on prête attention à la forme selon laquelle le regard se projette sur ce texte, on peut découvrir la justification d'une instance considérée coupable et abérrante par l'idéologie chrétienne: les rapports incestueux entre un père et sa fille. C'est à travers ce tissu littéraire que nous pouvons reconnaître les échos d'un débat qui commençait à s'insinuer au sein de la société médiévale du XIIIe siècle relatif aux nouvelles conceptions sur le mariage et les liens de consanguinité.

Mots-clé: Jeune fille sans mains; Inceste; Roman médiéval; Manekine; Mariage.

Summary: The purpose of the article is to show how incest appears in the text of the Manekine in three successive and parallel scenes which describe three repeated irruptions into the princess' room. If attention is devoted to the way the story looks upon this theme, we can verify the manner in which a form of conduct which is condemned by the Christian ideology as being sinful and aberrant, namely the incestuous relationship between father and daughter, is justified. In thus fashion the Roman discloses a debate that developed in the thirteenth century medieval society on new ideas related to marriage and consanguinity.

Key Words: Virgin without hands; Incest; Medieval roman; Manekine; Marriage.

Toutes mors oublier convient.
Li rois le convenent bien tient
Quë il avoit a la roïne.
Aprés sa mort fu lonc termine
Avoeques sa fille Joïe,
Qu'il mout amee et cierie.
Pour l'amor qu'il ot a sa mere
Ne li monstra pas vie amere;
Et molt l'ama de grant amour.
(vv. 177-185)1

El incesto como motivo literario

En razón del intenso interés que ha suscitado desde siempre la cuestión del incesto en el campo literario, será lícito preguntarse qué particularidades adquirió este tema en el ámbito medieval europeo, cómo convivió con otros tópicos de diversa procedencia en una cultura regida por la moral religiosa como es la medieval y en un momento histórico de intenso debate acerca de los lazos de consanguinidad para contraer matrimonio. En efecto, el incesto fue abordado por una importante cantidad de relatos, tanto en textos laicos como en vidas de santos o exempla2, que la crítica ha ido clasificando en base a diferentes criterios; así por ejemplo Claude Roussel3 parte de la división entre el grupo de textos en los cuales éste llega a consumarse y el grupo de textos en los que queda como una tentativa frustrada. Un apartado especial merece el incesto real y, en particular, el de los reyes enamorados de sus hijas, que remiten a modelos folclóricos en los cuales se han inspirado numerosas ficciones literarias4.
Un corpus de importancia en este aspecto es el relativo a la leyenda de Apolonio de Tiro5, en la cual la relación incestuosa entre el rey Antíoco con su hija llega a consumarse. En el ámbito francés encontramos un fragmento de la historia en octosílabos del siglo XII y cinco versiones en prosa de los siglos XIII y XIV6. El otro gran corpus pertenece a los relatos de doncellas perseguidas, cuyo esquema narrativo reúne dos cuentos tradicionales catalogados por Stith Thompson7 como cuentos-tipo 510B y 706. El primero, De la inocente perseguida -también conocido como Piel de asno-, consta de tres partes: a) la heroína huye de un padre incestuoso, b) encuentra un príncipe estando disfrazada, c) se hace reconocer y se casa con el príncipe. El otro cuento, De la doncella de las manos cortadas o Cuento de la doncella sin manos, está compuesto por cuatro episodios básicos: a) la heroína mutilada, b) el matrimonio con el rey, c) la esposa calumniada, d) las manos restauradas. Los tópicos base que impulsan los relatos folclóricos originales son: el motivo del incesto y el motivo de las manos cortadas, respectivamente. De la totalidad de versiones europeas medievales que nos llegan de este cuento, no todas incluyen la mutilación pero notamos que siempre que ésta aparece, lo hace en relatos que también presentan incesto. Por otra parte, hay versiones que, aun manteniendo idéntico el esquema narrativo, no incluyen ni el incesto ni la mutilación8. Hélène Bernier, en su estudio sobre esta tradición legendaria9, ha observado que la cuestión del incesto se presenta como elemento desencadenante fundamentalmente en las narraciones literarias mientras que, en las versiones orales, los infortunios de la heroína suelen deberse a otras razones, como el padre que vende su hija al diablo o bien la envidia de la madrastra.
La inserción del incesto en los textos puede entenderse, por lo menos en algunas de las versiones escritas, en relación con las preocupaciones nobiliarias y eclesiásticas relativas a la conciencia de linaje y a la regulación de las uniones matrimoniales10. Como sabemos, el tabú del incesto se remonta a épocas ancestrales y ya figura como tal en las Sagradas Escrituras (Levítico 18) pero, en el Medioevo, la prohibición de las relaciones sexuales impropias se basa, fundamentalmente, en el profundo temor a los efectos que éstas pueden provocar en la progenie, tales como niños leprosos o enfermizos. En este sentido, otra vinculación que encontramos con frecuencia en este corpus se da entre incesto y nacimiento monstruoso: la
heroína, luego de haber rechazado el amor incestuoso de su padre, es falsamente acusada de haber dado a luz un animal o un monstruo. Tal es el caso de la Bella Helena de Constantinopla, poema anónimo en alejandrinos del siglo XIV, el Roman du comte d'Anjou, de Jean Maillart y también del texto que nos ocupa, la Manekine, de Philippe de Rémi, donde incesto y mutilación mantienen un estrecho vínculo narrativo y simbólico.

Todos los caminos conducen al incesto

El roman de la Manekine comienza con la muerte de la reina de Hungría en sus aposentos, precedida por un pacto con el rey y el sacramento de la confesión; luego tienen lugar los funerales, en los cuales su cuerpo, convertido en el centro de la escena pública, es despedido con gestos de hondo dolor por duques y prelados. Este contraste que, desde el comienzo, el texto pone en evidencia, movimiento que va de lo privado a lo público, subraya la doble faceta que implicará la proyección de la soberana en su función monárquica al abandonar físicamente el mundo. Queda vacante un espacio social.
El pacto privado que selló la reina con su marido lleva implícita una resolución dramática. Vamos descubriéndola en el texto gradualmente a partir de una serie de premisas que se despliega a modo de razonamiento. Así nos encontramos con que: 1) el rey juró a la reina que no volverá a casarse a menos que sea con una mujer que se le parezca con perfecta semejanza (su incumplimiento pone en juego su honor), 2) el rey debe cumplir su deber de soberano y contraer matrimonio para obtener un heredero varón (su incumplimiento pone en peligro su reino), 3) la reina no tiene par en ningún país de Oriente ni de Occidente y la doncella Joie es la única que se parece a su madre con perfecta semejanza. La dirección hacia la unión incestuosa entre padre e hija parece ser unívoca. Sin embargo, sólo cuando la mirada se posa sobre el objeto se ve claramente cuál es el camino a seguir. Dice el texto:

A ce baron forment pesoit
De çou que li rois fil n'avoit;
Les messages avoit oïs,
Dont il n'estoit mie esjoïs.
La damoisele a regardee,
Qui ert blance et encoulouree;
Avis li est ce soit sa mere
Fors que de tant que plus jone ere.
(vv. 305-312)

(A este barón mucho le pesaba que el rey no tuviera hijo varón. Oír el relato de los mensajeros le produjo pesar. Detuvo la mirada sobre la doncella, de tez clara y rosada, y le pareció de pronto ver a su madre, aunque algo más joven.)
Dado que la salida de esta encrucijada se hallaba inscripta en la imagen de la doncella, sólo fue necesario modificar el ángulo de la mirada. Joie, víctima de su imagen, se convierte involuntariamente en la Eva que insinúa el pecado; pecado que, en la medida en que posibilitará concretar los planes comunes de la corte y los prelados, no será considerado como tal. Toda esta secuencia -desarrollada a lo largo de los trescientos primeros versos- se expone en forma resumida frente al rey, a modo de argumentación:

Et li di[en]t: "Biaus sire ciers,
Pour çou [que] vous nous tenés ciers,
Vaudri[iens] nous de vous avoir
Hoir qui [ce] regne doie avoir.

Mais v[ous] avés fait serement:
Feme n'[av]rés fors d'un sanlant
A cele [qu'eü]stes premiere.
Bien ve[és] qu'en nule maniere
N'en poet [on] nis une trouver,
Fors une [q]ue devés amer:
Çou est [vostre] fille la sage.
Si vous p[ri]ons qu'en mariage
Le prendé[s]. Nous le vous lÖons;
Et sur no[us] l'affaire prendons.
Prions vo[us] ne vous en soit grief;
Car on do[it] bien faire .i. meschief
Petit, pou[r] plus grant remanoir".
(vv. 343-359)

(Y le dijeron: "Amado y noble Señor, dado el aprecio que Ud. nos ha demostrado, quisiéramos que tuviera el heredero que el reino merece. Como Ud. ha jurado a su primera esposa no tomar otra mujer salvo una que se le parezca y ya ha visto que, de ninguna manera, hemos podido hallarla, sólo a una debe amar: y es su hija, la virtuosa. Le rogamos que se case con ella. Ese es nuestro consejo y asumimos la responsabilidad del asunto. No le debe pesar, ya que se puede incurrir en una pequeña falta si es grande lo que se persigue".)
Si la propuesta tuvo en su inicio una coloración persuasiva, finalmente, cuando el rey se niega a casarse con su hija, se transforma en una amenaza llana:

"Si ferés, sire! Vos clergi[és]
Velt que ensi vous le fac[ié]s
Et se vous ne le volés faire,
Vo homme vous seront contraire".
(vv. 363-366)

("¡Sí, lo hará, Señor! Tal es la voluntad de su clero y si no lo quiere hacer, vuestros hombres se pondrán en contra suyo.)
El texto presenta una nueva encrucijada: la presión de la corte y los prelados y la rotunda negativa del rey de casarse con su hija. Entonces vuelve a intervenir la mirada, que deslinda el dilema introduciendo una nueva perspectiva; el soberano finalmente se enamora de Joie. Las reglas que imparten las autoridades reales, que indican que sólo un varón puede suceder en el trono, y la consecuente exigencia de hallar tal heredero, se traducen en términos de una mirada que se apropia de un objeto que no le pertenece. Irrumpe así un orden social, público y masculino, en el ámbito privado de la delicada subjetividad femenina. El texto delinea en la heroína todos los rasgos de una fiel devota inmersa en el más puro ostracismo que, cada día, cuando reza, ejerce una mirada sobre sí misma en una suerte de éxtasis místico y contemplativo:

La damoisiele cascun jour
Crut en sens et en grant biauté,
En valour et en loialté.
.XVI. ans ot; molt fu bele et gente.
En la Virge Marie, entente
Mist de servir et d'onnourer.
Tous les jours l'aloit aourer
D'orisons quë ele savoit
A une ymage qu'ele avoit,
Qui en sa sanlance ert pourtraite.
Ensi se deduist et affaite.
(vv. 186-196)

(La doncella crecía cada día en inteligencia y belleza, en virtud y en nobleza. A los dieciséis años era bella y encantadora. Se esmeraba en servir frente a una imagen que tenía y que la retrataba con perfecta semejanza; no tenía otra distracción y así había sido educada.)11
No hay en el mundo de Joie lugar para un otro. El curioso gesto de rezar y autocontemplarse se organiza como una experiencia circular, tautológica, un ceremonial privado en el que coinciden sujeto y objeto de la mirada. La mirada incestuosa rompe este esquema cerrado.

Entre lo público y lo privado

El movimiento de irrupción, desde lo público a lo privado, que representa la mirada incestuosa, se desarrolla en tres escenas que se suceden de forma casi idéntica y en las cuales se produce el ingreso, primero del rey y luego de los condes en la habitación de la doncella. Primera escena:

Li rois od sa fille dem[eu]re;
Molt le cierist et m[olt l'o]uneure.
.I. jor vint li rois en s[a c]ambre,
Qui estoit pavee de lamb[re].
La damoisiele se pino[it];
Ele se regarde, si voit
Son pere qui est dalés [li].
De la honte que ele a, r[ou]g[i].
"Sire", dist ele, "bien vig[ni]és!"
"Fille", fait il, "boin jour [ai]iés!"
Li peres a sa fille p[ris]e
Par le main et les [lui] assisse.
Molt le regarde enten[ti]eument,
Et voit c'onques plus [so]utilment
Nature feme ne fourma.
(vv. 379-393)

(El rey se quedaba solo con su hija, a quien mucho quería y cuidaba. Un día se acercó hasta su cuarto, que estaba cubierto de mármol. La doncella se peinaba y, al mirarse, vio que su padre se encontraba a su lado. El pudor la hizo sonrojar. "¡Bienvenido, Señor!", le dice. "Buen día, hija", contesta él. El padre ha tomado a su hija de la mano para sentarla a su lado. La mira intensamente y observa la inigualable sutileza con que Naturaleza la ha moldeado.)
El juego de imágenes que exhibe este cuadro es el preámbulo adecuado para la situación de incesto que comienza a desarrollarse en estos versos. El ingreso, sigiloso y a la vez abrupto, del rey hace sonrojar a la doncella y nos da un indicio de lo que sobrevendrá. Así desdoblado, el cuerpo de Joie comienza a ser objeto de múltiples representaciones. La imagen que refleja el espejo es ambigua: no sólo evoca la figura materna con la cual Joie guarda perfecta semejanza, también es el recuerdo de su virtud, asociada como está su propia imagen a los momentos de devoción privada.
El primer encuentro de miradas entre padre e hija está mediado por el espejo y ese cruce hace posible que la mirada de su padre se convierta en otra. A partir de ese momento, el rey se autoriza a tomar a su hija de la mano y sentarla a su lado. El ritual cortés suaviza el recorrido de esta nueva mirada que le revela una belleza sin igual. El acento puesto en la mirada en el inicio de la travesía amorosa responde a una larga tradición literaria, desde Ovidio hasta Chrétien de Troyes, pasando por la lírica occitana, que Philippe de Rémi no ignora. La belleza femenina cautiva a quien la contempla y se transforma en un arma poderosa que ejerce una atracción irresistible. La contemplación (visus) de la dama suele ser, en la literatura cortés, un punto de anclaje descriptivo en el cual "la mirada del hombre recorre el cuerpo descubriendo con minucioso detenimiento y deleite cada detalle"12.
Cuando el rey se separa de su hija, ya está herido por el amoroso dardo. La mirada contemplativa ha atravesado como una flecha el corazón del soberano y Amor comienza a atormentarlo recordándole que cuenta con el consentimiento de la corte y de los prelados para casarse con la doncella.
En el segundo movimiento de búsqueda, el padre ingresa nuevamente en el cuarto de Joie. La escena se repite en forma casi idéntica:

En sa cambre es le vous venu.
Com s[on] pere l'a recheü
La dam[oi]sele boinement.
Et li rois [p]ar le main le prent;
Sour une [ke]utepointe bele
S'assiet, et l[e]s lui la pucele.
Avoec aus [n']a qui noise faice.
(vv. 503-509)

La mirada incestuosa avanza un poco más y se convierte en palabra. El discurso del rey resuena en los oídos de la doncella con una violencia creciente y la deja "como herida, presa de un dolor mortal", sin poder responder (vv. 593-4). En esta lucha desigual, la voz de Joie queda silenciada y su única defensa deberá realizarla en el plano de la imagen. Dice Joie: "Sin duda me forzarán a hacerlo; no desistirán aunque lo pida, a menos que vean alguna cosa en mi apariencia que los haga renunciar"13. Así Joie decide cortarse una mano a fin de impedir ser coronada reina.
El deseo del padre -al estar legitimado por la autoridad eclesiástica y en pos de preservar la herencia real- ya se ha convertido en un imperativo social, en una "cuestión de Estado". Por eso, en la tercera escena a la que aludimos, ya son cuatro condes quienes van a buscar a la doncella a su cuarto para llevarla a la sala donde se celebrarán las bodas con su padre. Joie acaba de mutilarse la mano izquierda:

Sa coulor, qui estoit vermeille,
Pali (ce ne fu pas merveille).
De la quisine en est issue;
En sa cambre en est revenue,
Ou .iiii. conte l'atendoient.
Molt en sont lié quant il le voient,
Si li dient: "Ma damoisele,
Une nouvele boine et bele
Vous aportons. Mais soies lie!
Roïne serés de Hongrie.
Li rois ou palais vous atent;
Par nous vous mande qu'erramment
Venés a lui; n'i demorés.
/…/
Or en venés, car tuit vous mandent.
Li prelat qui la vous atendent
Ce lignage departiront;
Vous et le roi marieront".
(vv. 743-755 y 761-764)

(Su cara bermeja se tornó pálida (lo que no es sorprendente). Salió de la cocina y volvió a su habitación, donde la esperaban cuatro condes, quienes al verla, muy felices le dijeron: "Querida princesa, le traemos una buena y agradable noticia. ¡Felicitaciones, será reina de Hungría! El rey la espera en la gran sala. Nos manda decirle que acuda de inmediato, sin más demora. [...] Venga pronto, todos la esperan impacientes, también los prelados, que proclamarán roto el vínculo de linaje para que pueda casarse con el rey".)
El recorrido espacial que nos brinda el texto está cargado de significación. La doncella es llevada desde su cuarto a la sala donde se celebran los grandes eventos de la corte. Estos movimientos de irrupción de lo público en lo privado son formas equivalentes al acto mismo de consumación del incesto que, como tal, no tiene lugar en el texto. Desafiante, Joie muestra a los allí presentes su muñón sangrante anunciando que su nueva condición de manca le impedirá ser reina.
En la mutilación resuena un amplio repertorio legendario de santas torturadas y de vírgenes que se automutilaron o desfiguraron como una estrategia para escapar a los avances sexuales no deseados, punto que ya hemos desarrollado en otra ocasión14. Simplemente nos limitaremos a subrayar cómo, mediante este gesto de autocastigo corporal, la heroína logra defenderse del poder masculino impuesto. Desfigurándose, Joie encuentra una forma de quebrar el ideal cortés que encarnaba y así perder parcialmente el valor social que la hacía digna de ocupar el trono. De este modo, logra volverse físicamente repulsiva desviando el blanco de la mirada incestuosa.
Ya liberada de las exigencias de su medio, inicia un camino de búsqueda y reconstrucción de su identidad. En un duelo silencioso, llevará consigo una marca visible que es tanto el recordatorio de una afrenta como de su virtud personal. La ausencia de la mano le aporta un plus simbólico que la diferencia de su madre y la desvincula temporariamente de su linaje. Su nueva imagen está acompañada de un cambio de nombre; en adelante la llamarán Manekine, vocablo que etimológicamente remite al muñeco (mannequin) que, vestido como el santo al cual representaba, se empleaba en las escenas de suplicio de los misterios.
Exiliada, la doncella llega a Escocia donde la desposa el rey, pese a su mutilación. Años más tarde arriba a Roma, donde se produce el reencuentro con su padre, quien había viajado hasta allí arrepentido para confesarse públicamente durante las Pascuas. En esa ocasión, Joie recupera su mano. El orden se restablece respetando la relación causal planteada al comienzo entre incesto y mutilación. Si esta última fue la marca que dejó en la heroína la mirada incestuosa, el milagro de la recuperación de la mano tiene que producirse luego de la confesión del rey, en un acto público que revierte la situación inicial de pacto privado entre ambos progenitores.

La mirada desde el matrimonio

La tensión entre lo público y lo privado se reordena en este roman una vez reencauzados los papeles que la mirada incestuosa había subvertido cuando hizo coincidir en un mismo personaje la figura de rey, padre y amante que desea. El texto señala cómo en esa superposición tiene primacía la función social de soberano. Es el esquema que vemos repetirse en todos los relatos que presentan incestos de este tipo: al verse alterada la línea sucesoria por la desaparición de la figura parental femenina, el deseo del padre sobre la hija la convierte en el objeto ideal de sustitución. El modo de tramitar este conflicto es lo que varía de un texto a otro. En el caso de Philippe, el adorno cortés, que toma forma principalmente a través de la mirada, nos proporciona un filtro con el cual nos invita a observar el escenario del incesto.
A través de este tejido literario podemos reconocer los ecos de un debate que se estaba gestando en el seno de la sociedad medieval del siglo XIII, vinculado con nuevas concepciones acerca del matrimonio y los lazos de consanguinidad. "Hemos de recordar que el matrimonio no tuvo sólo una dimensión privada sino también -y de manera muy importante- fue una institución de gran repercusión social que interesó sobremanera a las autoridades. [...] Hubo políticas particulares en relación con el matrimonio de parte de autoridades laicas y eclesiásticas"15.
Al ver cómo estaba, en muchos casos, regido por la voluntad y conveniencia de las familias, la Iglesia apeló a diversas estrategias para tener
dominio sobre el matrimonio y construyó alrededor de éste un dispositivo discursivo en el que se destaca el elemento figurativo; así, la unión de manos se convirtió en el gesto por excelencia en el ceremonial de la boda16. Por eso, la automutilación de la heroína de nuestro roman encierra una doble significación: si por un lado la define como víctima de la mirada incestuosa, también la declara en rebeldía respecto de las autoridades laicas y eclesiásticas allí presentes, al haberse desprovisto de la pieza simbólica fundamental del ritual religioso que, involuntariamente, iba a protagonizar. Por otra parte, no es sorprendente el hecho de que Joie elija amputarse su mano izquierda, que es la que porta el anillo nupcial, el otro gran símbolo que el cristianismo tomó de tradiciones antiguas para incorporarlo como parte de la ceremonia matrimonial.
Entre los impedimentos relativos al matrimonio medieval, el del parentesco siempre ocupó un lugar relevante. Numerosas disposiciones legislativas y textos de penitenciales prohibían la unión entre parientes próximos17. Y una vez establecida la unión conyugal, uno de los motivos de divorcio se daba en los casos en que se comprobara una relación genealógica hasta séptimo grado de consanguinidad, lo que en realidad solía ocurrir con cierta frecuencia en los círculos sociales preocupados por conservar la estirpe.
Dice G. Duby18 al respecto: "Por otro lado, a mediados del siglo XII la Iglesia acababa de hacer del matrimonio uno de los siete sacramentos, a fin de asegurarse su control. Imponía al mismo tiempo no romper nunca la unión conyugal y, de forma contradictoria, romperla inmediatamente en caso de incesto, es decir, si resultaba que los cónyuges eran parientes más acá del séptimo grado. En la aristocracia, lo eran todos. Lo cual permitía a la autoridad eclesiástica, y de hecho al Papa cuando se trataba del matrimonio de reyes, intervenir a capricho para atar o desatar y convertirse de este modo en dueño del gran juego político". He aquí una paradoja: pese a que Dios castigaba este tipo de uniones dando como fruto de ellas a hijos monstruosos, el concilio de Letrán en 1215 redefinió los términos llevando la prohibición -esto es, el pecado- sólo hasta cuarto grado de consanguinidad.
Podemos detectar en la Manekinefragmentos de una nueva realidad en la que los intereses laicos y eclesiásticos han conciliado posición, relativizando, acomodando según la circunstancia, el concepto mismo de pecado. El texto lo ilustra y deja asentada su posición al respecto. La particularidad del roman de Philippe, y que nos revela su riqueza literaria, consistió en la justa combinación de elementos folclóricos (incesto) y de la leyenda hagiográfica (el milagro de la recuperación), para convertirlos en una obra de carácter didáctico y moral que supo recuperar el brillo de la tradición cortés.

Notas

1 "Es ley natural ir olvidando a los muertos. El rey respetaba con toda lealtad el juramento hecho a la reina. Después de su muerte, pasaba largos ratos con su hija Joie, a quien amaba profundamente. Por el amor que sentía hacia su madre, no quería que la vida le resultara amarga y la rodeaba del mayor cariño". Tomamos la edición de B. SARGENT-BAUR, Le Roman de La Manekine, Amsterdam-Atlanta, Rodopi, 1999,         [ Links ] para la versión en francés antiguo. La traducción al español es versión propia, exclusiva para el presente trabajo.

2 "[...] nombreux récits médiévaux de l'inceste, ou de la tentative d'inceste, entre père et sa fille : Belle Hélène de Constantinople, Manekine de Philippe de Remi, Roman du comte d'Anjou de Jean Maillart, Yde et Olive, vie de saint Alban, sans parler des incestes mère-fils (le pape Grégoire, à nouveau saint Alban, l'histoire dite de la bourgeoise de Rome) ou des incestes frère-soeur (à nouveau le pape Grégoire, Charlemagne, le roi Arthur), ou des incestes onclenièce, comme dans le conte «Araignée» de la Vie des pères, sans parler non plus de tous les exempla qui traitent de ce thème (une douzaine d'entrées dans l'Index exemplorum de Tubach)", M. ZINK, "Littératures de la France médiévale", Collège de France, cours 2004-2005, p. 704.         [ Links ]

3 C. ROUSSEL, "Aspects du père incestueux dans la littérature médiévale", Amour, mariage et transgressions au moyen âge, GÖppingen, A. Kümmerle, 1984.         [ Links ]

4 A. REDONDO (ed.), "Fragments hispaniques d'un discours incestueux", en Autour du parentés en Espagne aux 16e-17e siècles, París, Publications de la Sorbonne, 1987, p. 79.         [ Links ] Véanse también los trabajos de H. LEGROS, "Parenté naturelle, alliance, parenté spirituelle: de l'inceste à la sainteté" y de J.-G. GOUTTEBROZE, "Structure narrative et estructure sociale: notes sur la Manekine", en Senefiance, 26 (1989), Les relations de parenté dans le monde médiéval, 510-548 y 201-213.         [ Links ]

5 Su fuente es la novela latina escrita en los siglos V y VI d. C., la Historia Apollonii regis Tyri, cuya paternidad se atribuye a Celio Simposio quien, a su vez, sigue el modelo de novela bizantina.

6 ZINK, op. cit.

7 S. THOMPSON, Motif-Index of Folk-Literature, Bloomington, Indiana University Press, 1995.         [ Links ]

8 La línea narrativa está conformada, básicamente, por los siguientes episodios (mencionamos algunos de los motivos más recurrentes): A. Tras la muerte de su mujer, el rey (o emperador) se enamora de su hija y pretende casarse con ella. La hija se opone (M 255 * Promesa del lecho mortuorio con relación a la segunda esposa / T 411.1 Padre lascivo); B. La muchacha, para evitar la relación incestuosa, se corta una mano o se las hace cortar (T 327 Mutilación para evitar al amante / Q 451.1 Manos cortadas como castigo); C. Ante el furor del padre, la muchacha huye al bosque o en una barca llega al mar (S 142 Persona echada al agua y abandonada / S 322.1.2 Padre despide a la hija cuando no quiere casarse con él); D. La muchacha llega a un nuevo reino, donde su rey (o un gran noble) se enamora de ella y se casan. Durante la ausencia del marido (por viaje o por guerra) tiene un hijo (a veces son dos) y se produce un cambio de misivas por el cual se la acusa de un nacimiento monstruoso (o de brujería) (K 2117 Esposa calumniada: cambio de misivas).

9 H. BERNIER, "La Fille aux mains coupées, conte-type 706", Les Archives de folklore, Québec, Presses de l'Université Laval, 1971.         [ Links ]

10 REDONDO, op. cit., p. 81.

11 Mantenemos en nuestra traducción la ambigüedad que aparece en el texto original, donde el pronombre puede aludir tanto a la Virgen como a la propia Joïe.

12 M. J. SALINERO CASCANTE, "La «seducción» en la narrativa francesa del siglo XII", Revista de Literatura Medieval, 8 (1996), 205-206.         [ Links ]

13 Bien pens faire le me feront;/ Ja pour mon dit ne le lairont,/ S'aucune cose en moi ne voient/ Par quoi de ce voloir recroint" (vv. 605-608).

14 "El motivo de las manos cortadas en la literatura medieval", Filología XXXVI-XXXVII (2004-2005), 33-47.         [ Links ] Véase también L. ROUILLARD, "Mutilation and Marriage in La Manekine", Universidad de Toledo, s.d.         [ Links ]

15 N. GUGLIELMI, "Los lazos parentales en la vida privada", Aproximación a la vida cotidiana en la Edad Media, Buenos Aires, Universidad Católica Argentina, 2000, p. 269.         [ Links ] Al respecto también pueden consultarse: N. BLACK, "The Handless Queen", Medieval Narratives of Accused Queens, Gainesville, University Press of Florida, 2003 y G.         [ Links ] DUBY, "Del amor y del matrimonio" y "Estructuras de parentesco", El amor en la Edad Media y otros ensayos, Madrid, Alianza, 1983.         [ Links ]

16 GUGLIELMI, op. cit., p. 270.

17 J. GAUDEMET, El matrimonio en Occidente, Madrid, Taurus, 1993.         [ Links ]

18 G. DUBY, Mujeres del siglo XII. Eloísa, Leonor, Iseo y algunas otras, Santiago de Chile, Andrés Bello, 1995, p. 21.         [ Links ]