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Synthesis (La Plata)

versión impresa ISSN 0328-1205

Synthesis (La Plata) v.9  La Plata ene./dic. 2002

 

Esther Paglialunga. Manual de Teoría Literaria Clásica , Mérida, Venezuela, Universidad de Los Andes, CDCHT, 2001, 240 pp.

La Prof. Esther Paglialunga hace años que se dedica con singular provecho a los estudios clásicos en la Universidad de Los Andes, en Mérida, Venezuela. Como productos de su ímproba tarea, destinada a difundir los estudios clásicos entre las jóvenes generaciones, pueden citarse tanto los distintos doctorandos de Mérida que estudian en universidades extranjeras, como también la regular aparición de la Revista Praesentia , pionera de los estudios clásicos en América Latina, y que, incluso, actualmente aparece también en versión on-line.
Además de sus numerosas publicaciones de rigor filológico, entre los trabajos de divulgación de la Prof. Paglialunga (destinadas a difundir los estudios clásicos entre las nuevas generaciones de humanistas), destaca su Introducción al griego. Curso teórico-práctico de sintaxis y morfología , del año 2000, reseñado en Synthesis 8. El nuevo texto que ahora comentamos reúne de manera impecable las dos orientaciones principales de las actividades de la Prof. Paglialunga: su preocupación por difundir entre los jóvenes, alumnos y público interesado en general, un material de fácil acceso para iniciarse en los estudios clásicos; y el producto de su investigación, mesurada y meditada, de los textos clásicos, en especial aquellos dedicados a la retórica clásica.
El libro está organizado en un "Prólogo" y once capítulos, más una abundante y actualizada bibliografía. En el prólogo la autora expone las dos vías de acceder a los estudios clásicos: uno de los modos, a partir del acceso directo a los textos y testimonios culturales; el otro, a partir de la constante reelaboración de las ideas que provienen del legado clásico, cuyos contenidos y propósitos aún siguen siendo objeto de minuciosa y apasionada indagación. Es desde esta segunda perspectiva que la autora intenta llenar un vacío en los estudios sobre la antigüedad, en la medida en que procura desentrañar el conjunto de doctrinas de los autores clásicos relativas al quehacer artístico en general y al poético o literario, en particular. En este sentido, debe decirse que el manual cumple acabadamente con los objetivos propuestos: comprobar la validez permanente de algunos conceptos de la teoría literaria clásica, mediante la confrontación con modernas teorías de análisis y de crítica literaria, y advertir la transformación, por desviación interpretativa, de ciertas afirmaciones de los autores antiguos, que se convierten en verdaderos dogmas que marcaron por siglos la teoría y la crítica literaria clásica. Es decir, la autora avanza desde la modernidad hacia el pasado (en la medida en que los temas actuales de la teoría literaria se rastrean en el mundo clásico), y desde el pasado a la modernidad (en la medida en que la acabada definición de las cuestiones literarias clásicas nos sirven para comprender los errores interpretativos de distintos momentos de la tradición literaria occidental).
En el Capítulo 1 "Nociones preliminares" (pp.11-25), se plantean las cuestiones generales: una definición y una delimitación de los contenidos de la teoría literaria clásica; un interesante debate sobre la relación entre poética y retórica en la antigüedad (con un análisis, tal vez demasiado extendido, sobre la retórica y sus géneros, los elementos constitutivos del discurso y los tipos de oratoria -deliberativa, judicial y demostrativa-, más un repaso a las cinco partes del discurso) y una revisión de las posturas clásicas ante las tres principales categorías del análisis teórico, como son aquellas de las cuestiones acerca del arte, del artista y de la obra.
En el capítulo 2 "Conceptos fundamentales de la poesía antigua" (pp. 27-40), se terminan de definir las cuestiones teóricas generales, con un análisis de los conceptos según fueron tratados, concebidos y ejemplificados por los propios poetas: así, se tratan las cuestiones de la poesía y de la inspiración, con un análisis de la polémica acerca de la oralidad y de la inspiración divina y su relación con la función poética (con especial atención a los tratamientos homérico y hesiódico), para introducirse a continuación en un análisis de carácter teórico acerca de la concepción del quehacer artístico como mímesis antes de Platón. En esta dirección, resulta pertinente la delimitación de los tres sentidos de mímesis antes de Platón definidos por Else: el sentido protodramático ("representación directa de apariencia, acciones y/o voces de hombres o animales mediante el lenguaje, el canto y/o la danza"), el ético ("imitación, en general, de la acción de una persona por otra, sin representarla") y como "réplica, imagen o efigie de una persona o cosa en forma material". Finalmente, el capítulo concluye con un análisis de la asimilación entre las artes figurativas y las musicales entre los propios poetas, desde Simónides hasta Horacio, para terminar con un examen de la noción de un concepto importante de las primeras poéticas: el de lo prépon , como determinante de las condiciones de la belleza artística más conspicuas y representativas no sólo de criterios estéticos, sino también de una auténtica cosmovisión que se forja en el mundo clásico y cuya pervivencia puede rastrearse en la tradición que deriva de él.
Con el capítulo 3 "Gorgias: seducción y persuasión de la palabra" (pp. 41-50), se comienzan a tratar los postulados teórico-literarios de la antigüedad clásica a partir de sus principales exponentes. Comienza con el mundo griego, con Gorgias en primer lugar, para detenerse luego en Platón en el capítulo 4 "El criticismo literario en Platón" (pp. 51-66) y en Aristóteles (a quien se le dedican tres capítulos: el 5 "La poética de Aristóteles", pp. 67-88; el capítulo 6 "La 'lexis' en Aristóteles", pp. 89-102; y el capítulo 7 "La retórica de Aristóteles", pp. 103-130), todos ellos dentro del mundo griego.
En el capítulo destinado a Gorgias se analiza, con las dificultades del caso (ya que las posturas del sofista se reconstruyen sobre todo a partir del diálogo platónico) la relación entre el lenguaje y la realidad, con una delimitación acerca del poder de la palabra y los efectos de la seducción o de la persuasión y su vinculación con el engaño y con la verdad. Se establece así la diferencia entre discurso y opinión ( dóxa ), con la exposición de los efectos positivos que tendría la persuasión puesta al servicio de un programa educativo de formación para la vida política y cultural. Así, en Gorgias el enfrentamiento no estaría entre dóxa y alétheia ( opinión y verdad ) sino entre dos modos de conocimiento: la dóxa , incapaz de síntesis dialéctica, y el lógos , que domina el alma, superando la imposibilidad de un conocimiento objetivo y privilegiando uno de los contrarios.
El capítulo destinado a Platón tal vez peca por demasiado apretado. Se analiza casi exclusivamente la cuestión de la función de la poesía y del poeta, aunque, como bien aclara la autora, no desde una perspectiva orgánica, sino siguiendo la cronología de los diálogos más importantes, en donde el tema es abordado. Así, Ión , República y Fedro sirven como hilo conductor de un debate que continúa abierto, sobre todo a partir de las aparentes contradicciones del filósofo, que condena a la poesía en República y destaca el grado de comunión con la verdad que tiene la "locura" inspirada por las Musas en los otros diálogos. El capítulo termina con un análisis de la retórica platónica, definida como la formulación de los principios generales del arte de hablar y escribir bien, que, siguiendo a Atkins, pueden sistematizarse en cuatro aspectos: la posesión de un verdadero saber sobre aquello de que se va a hablar, en primer lugar; el talento natural, el conocimiento del arte y la ejercitación, en segundo lugar; el principio de la unidad orgánica de la obra, en tercer lugar, y, finalmente, la adecuación del discurso al oyente o destinatario.
Los capítulos destinados a Aristóteles constituyen lo más logrado del manual. El capítulo quinto, destinado a la Poética , no por conocido deja de ser actual. Una buena organización del material y de los contenidos, con una discusión acerca de la mímesis y de la tragedia (definición, elementos constitutivos, carácter y pensamiento, reconocimiento y peripecia, el error trágico, y la catarsis ) constituyen un rápido y ajustado resumen de un texto que no ha dejado de suscitar debates encontrados. Sin embargo, extraña que la cuestión de la épica quede absolutamente soslayada.
El sexto capítulo sirve de nexo entre el precedente y el siguiente, ya que se analiza la "elocución" o lexis en Poética (capítulos 19-22) y en Retórica (Libro III) de Aristóteles. El vocablo se aplica en un sentido más restringido a lo que llamaríamos "dicción" o vocabulario (acepción predominante en Poética ), y, en un sentido más amplio, es equivalente a "expresión formal" o estilo (acepción que se encuentra registrada mayormente en Retórica ). Se señalan los dos aspectos que se tratan habitualmente bajo este título, a saber, el relacionado con la selección y uso correcto del vocabulario o dicción, y la composición o estructuración de los vocablos debidamente escogidos en la oración. Se analizan cuidadosamente el tratamiento de la selección del vocabulario, la metáfora, el ordenamiento de las palabras, la observancia de lo prépon , la armonía de la prosa, la estructura de la oración, la enérgeia o evidentia , el estilo y género oratorio y las partes del discurso. La vinculación permanente entre el tratamiento aristotélico de estas cuestiones y los modernos dictados de la crítica literaria contemporánea justifican la extensión dedicada al capítulo.
Finalmente, el séptimo capítulo se destina a la retórica aristotélica. Constituye uno de los centros de interés del manual. Se estudia en primer lugar la ubicación de la retórica dentro de la política, ya que se la considera como "una rama de la dialéctica y de la ciencia de la ética, a la que con justicia puede denominarse política", para lo cual se recurre a las definiciones de la propia Retórica y a las de Ética a Nicómaco . La interacción comunicativa, la credibilidad del hablante, el razonamiento basado en lo éndoxon , lo probable o verosímil, la tópica, y el ejemplo, constituyen los apartados del capítulo. Finalmente, el mayor desarrollo teórico está puesto sobre la cuestión de la retórica de las pasiones en Aristóteles. Se analizan los tres puntos de vista desde los cuales se describen las pasiones: las causas que provocan el estado pasional, los sujetos hacia los cuales se experimenta, y las disposiciones que lo hacen susceptible de experimentarlo. La autora constata que el análisis aristotélico de las pasiones (más allá de un "Manual de psicología práctica") permitiría elaborar una teoría de las pasiones, en la medida en que en el filósofo se encuentran los elementos para el esbozo del recorrido patémico y los soportes de una teoría de la comunicación como interacción.
A partir del capítulo octavo "La retórica en Roma" (pp. 131-158) se abandona el mundo griego para pasar a la consideración de los autores latinos. Cicerón es el primero en recibir atención, y se analizan tanto los libros indudablemente ciceronianos (como el Bruto , Acerca del Orador o el Orador ) como la pseudociceroniana Retórica a Herenio , de tan larga descendencia a través de toda la Edad Media. El detalle de la discusión acerca de la retórica como sistema de cultura general, así como de los conceptos de lo risible, la elocutio , las tres clases de estilo, el decorum , la prosa rítmica y el período, y la valoración del pathos, completan un desarrollo bastamnte minucioso y apegado a los textos.
Finalmente, entre los latinos, se destinan dos capítulos a Horacio (el 9 "Arte Poética de Horacio", pp. 159-177) y a Quintiliano (el capítulo 10 "La formación del orador: Quintiliano", pp. 179-206). En el primero, a partir de la Epístola a los Pisones , se estudia el principio de unidad de toda obra poética, el estilo y la selección del vocabulario, la adecuación entre los metros y los géneros poéticos, la adecuación del estilo al "pathos" y al "ethos", el principio de "convivencia" como determinante del tema o contenido, las reglas de la tragedia y del drama satírico, y los principios generales de la poesía, las necesidades de formación del poeta y la función de la poesía. La autora elude con precisión la trampa crítica de quienes no advierten plan alguno en la obra, o la de quienes violentan el carácter mismo de la epístola al pretender ajustarla a rígidos esquemas de tratados retóricos o poéticos de carácter isagógico: su distribución del material en grupos temáticos de interés le permite escapar a ambas simplificaciones.
En el capítulo 10 la autora estudia la Institutio oratoria de Quintiliano. Comienza examinando la práctica escolar romana que consistía en una serie de ejercicios, destinados a afinar y exhibir el dominio de la palabra, comprendidos en las declamaciones . Estos ejercicios se basaban en la preparación de un discurso escrito o improvisándolo, totalmente o en alguna de sus partes. Estas prácticas fijaron los tres tipos de discursos: demostrativo , judicial y deliberativo . A continuación, el autor desarrolla el contenido de la Institutio oratoria , la relación entre Ars , Natura y exercitatio , las figuras y los tropos de la elocutio , las tres clases de estilo y la vinculación entre ethos y pathos con lo aptum . La autora termina con el análisis del objetivo de la retórica, que consiste en la formación del vir bonus et sapiens -dotado del poder y del saber-, quien debería alejar del error a los carentes de saber, y proponer las líneas de acción más adecuadas para el bienestar social común.
Para terminar, la autora analiza, en el capítulo 11, "El tratado Sobre lo sublime " (pp. 207-225) del Pseudo-Longino, ubicado como cierre a las cuestiones inicialmente planteadas por Gorgias, y como un completo repaso por los desarrollos de varios siglos de teoría literaria clásica. Nuevamente se plantean las discusiones acerca de la vinculación entre naturaleza y arte, los vicios contra lo sublime, el criterio para reconocer lo sublime, las fuentes de lo sublime, y la imitación de los autores; a continuación, se desarrollan algunas cuestiones vinculadas con la retórica, como el análisis de las figuras, la selección del vocabulario, la cuestión de la genialidad o de la búsqueda de la perfección, para terminar con un planteo filosófico acerca de lo sublime y la concepción ontológica del ser humano, la quinta fuente de lo sublime, y las causas de la decadencia de la oratoria.
De esta manera, el manual presenta de forma articulada una serie de cuestiones que se han ido ampliando y profundizando desde la antigüedad, pero que siguen vigentes en los autores modernos. Debe destacarse que nunca dejan de vincularse los problemas planteados en la antigüedad con las respuestas y posturas de Roland Barthes, Mijaíl Bajtin y, sobre todo, A. J. Greimas, entre otros de los teóricos modernos (como, por ejemplo, T. Todorov y R. Wellen y A. Warren). Algunos descuidos en el uso del lenguaje y en los criterios editoriales (producidos, seguramente, por el carácter experimental y por el lenguaje oral de la práctica docente que subyace en el tratado) no impiden que el manual cumpla acabadamente con su propósito de exponer las doctrinas literarias de los más importantes autores de la antigüedad clásica, corrigiendo en la medida de lo posible las tergiversaciones que, a través de la historia, se sostuvieron como verdaderos postulados de la antigüedad.

Juan Tobías Nápoli

Universidad Nacional de La Plata