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Synthesis (La Plata)

versión impresa ISSN 0328-1205

Synthesis (La Plata) v.13  La Plata ene./dic. 2006

 

ARTÍCULOS

Espacio privado, espacio social y distancia en Odisea

Graciela Cristina Zecchin De Fasano

Universidad Nacional De La Plata

RESUMEN
Las características propias del tratamiento del espacio en Odisea permiten observar en su carácter "teatral" un rasgo especial destacado por el valor de identificación y por las categorizaciones de centro y periferia que posee. El presente trabajo analiza los espacios relativos a tres situaciones: la situación de Telémaco, la situación de Odiseo frente a Polifemo y la situación de los pretendientes, para demostrar que el itinerario de Odiseo consiste básicamente en una corrección de dystopía.

Palabras Clave: Espacio; Identidad; Homero;Odisea

ABSTRACT
A special feature characterised by the value of identification and by the categories of "centre" and "periphery" is observed in the treatment of space in the Odyssey. This paper analyzes space related to three different situations: the Telemachus', Polyphemus' -Odysseus's and the Suitors' situation, in order to demonstrate that the Odysseus itinerary basically consist of a correction of

KeyWords: Space; Identity; Homer; Odyssey

Un rasgo especial del espacio en la épica homérica, ya advertido por B. Hellwig en Raum und Zeit im homerischen Epos (1964) lo constituye, sin lugar a dudas, su carácter "teatral", en cuanto a su valor escenográfico para la audiencia externa o interna que presencia la epifanía de los personajes en una suerte de "escenario" al que ingresan o del cual egresan. La virtualidad teatral del espacio adquiere un valor simbólico proyectado desde el proemio en los espacios exteriores e interiores como índices de la dimensión privada y de la dimensión social de Odiseo.
La situación narratológica presentada en el proemio con la expresión adverbial (1.10)remite inevitablemente a una semántica espacio-temporal, cuya labilidad intrínseca puede abastecer dos líneas de interpretación. Una línea vinculada a la semántica espacial, admite la traducción de por "narrar a partir de cualquier punto geográfico" (de los viajes, del itinerario de Odiseo, etc.). Una línea vinculada a la semántica temporal de la expresión, admite su traducción por "narrar a partir de cualquier momento de existencia de Odiseo" (en forma analéptica o proléptica, indistintamente).
La labilidad de la expresión nos enfrenta con la diversidad y versatilidad geográfica de Odisea, complejo índice de ficción y, al mismo tiempo, índice de verosimilitud, nos enfrenta con la percepción descriptiva de razas y mundos diferentes, en el que se encastra la irrefutable presencia de un espacio identitario que define no sólo la dirección de movimientos en el poema -un tránsito permanente de regreso, sujeto a fuerzas de atracción y de repulsión- sino también la dirección narrativa general.
ía ineludible del relato, los espacios de Odisea se articulan con las normalizaciones que el poema expone de narrativas preexistentes y observables en la acumulación de discursos "nósticos", "catalógicos" y "apologéticos".1 En su compleja estructura el espacio puede constituirse en metadiscursiva expresión de la añoranza, en enumeración etnográfica de comunidades alternativas como catálogo de lo no-griego y, finalmente, puede constituirse en expresión defensiva de afirmación frente a esas mismas comunidades ajenas.
Cualquier descripción de la estructura espacial de Odisea, deviene en una descripción física del texto considerado como un espacio en sí y descubre que la mayor parte del poema se ocupa de la presentación de Ítaca como sede identitaria. Las secciones itacenses del poema, comprendidas en los cantos 1 a 4 y 13 a 24, definen por su distribución de la materia narrada, que el espacio prevalente en el poema es Ítaca, este es su locus, por excelencia. El texto contemplado como un mapa temático expone una composición que subvierte lo esperable, ya que los espacios periféricos ocupan la interioridad del poema y lo central, ocupa los cantos periféricos.
Aunque suele considerarse anacrónicamente que la discriminación entre centro y periferia proviene de una categorización capitalista de los espacios,2 el espacio interior indentitario en Odisea, el espacio cuya función y valor representa un centro generador de fuerzas centrípetas es el de Odiseo. Para el héroe, el adquiere distintas valoraciones de acuerdo a su propia ubicación espacial. En la distancia impuesta por el discurso apologético, su resulta un centro y los espacios apologéticos se construyen periféricos, lejanos, acumuladores de fuerzas centrífugas que distancian al sujeto del relato de sus constituyentes específicos como héroe, para colocarle otros atributos: observador, exiliado, conquistador, depredador, civilizador.
El espacio identitario resulta el espacio humano por excelencia, una organización jerárquica con distribución vertical y horizontal de valores competitivos y cooperativos aseguradores del orden social. El basileus y los servidores mantienen un circuito de relaciones gobernadas por distancias y cercanías. El no aparece únicamente como espacio de la identidad, resulta un paradigma funcional de la comunidad humana que supera la mera territorialidad animal y se confronta míticamente. El desplegamiento del de Odiseo, propone un esquema de crisis y corrección positiva opuesto al esquema de sucesos acaecidos en el de Agamenón, con su crisis y resolución negativa. En el mismo sentido los de Menelao en Esparta y Néstor en Pilos, resultan espacios humanos ordenados, cuyo sistema de producción económica vinculado a los rituales de boda o a los rituales religiosos asegura una armonía de la vida. Su valor contrastivo es notable para analizar las tensiones que se desatan el de Odiseo. En Esparta, el presente del relato transcurre despaciosamente incluida la mitigación narcótica de las penas que Helena puede provocar. La crisis se produjo en el pasado y tuvo relación con la violación de espacios privados y con el desarrollo de fuerzas de fuga hacia el exterior de los personajes que contribuían a la construcción del orden interno (un huésped traiciona la hospitalidad íntima). Es el caso de Helena y Paris. El conflicto entre espacio exterior e interior por la penetración inadecuada en el espacio de la intimidad desarticula la organización del . Ya se trate de un espacio o un personaje, la incidencia de elementos periféricos se resuelve con la reinserción en el interior del punto de apoyo faltante. La restitución de Helena a su sitio. La restitución de Odiseo a su sitio. El equilibrio entre exterior e interior se recupera por medios violentos –la guerra o la matanza en palacio- que se hallan regulados por los mecanismos de valores consuetudinarios.
Los espacios apologéticos no sólo constituyen espacios periféricos para la identidad heroica, se trata además de espacios que definen la frontera entre lo real y lo irreal. Su valor utópico da entrada a elementos contrastivos de lo humano. Periféricos como aparentemente resultan para la identidad heroica, estos espacios diseñan la parábola de los temores humanos: la antropofagia, la fluctuación entre aceptación y rechazo -presente entre los feacios y en Eolo; la alteridad más absoluta en el espacio de la muerte: el Hades, el espacio de la no-vida.3
Para Odiseo en particular, el poema diseña diversas configuraciones espaciales correlativas de la importancia que Ítaca adquiere en el poema. Al personaje se le concede un espacio personal, como un resabio de la antigua territorialidad animal que difiere notablemente del espacio personal iliádico comprendido siempre como un témenos cultual. Este espacio personal está demarcado por el área de las relaciones íntimas: como la relación paterno-filial –Odiseo-Telémaco; materno-filial –Anticlea-Odiseo; o su equivalente la relación con la nodriza Euriclea. Se trata de un espacio que marca la mínima distancia entre los otros y el héroe, es el espacio de la privacidad absoluta del
en el interior del . El diseño deviene una acumulación de círculos concéntricos. Este espacio privado resulta interior porque el héroe no es tal sin un espacio social exterior que, para el caso de Odiseo, recala en su actuación en las ceremonias públicas de los feacios o ante los deudos de los pretendientes. La frontera entre lo privado o íntimo y lo social, se traza como una línea ética que concede nueva significación a las nociones de interior y exterior en un mecanismo que instala la reflexión acerca de las ceremonias que habilitan el ingreso y el egreso de un espacio a otro.
Los héroes de Odisea poseen el control absoluto de su propio espacio en el ámbito del , es el caso de Néstor y Menelao, incluso el del rey Alcínoo (o en Ilíada el dominio de Aquiles en su tienda). La mayor o menor proximidad de sirvientes y visitantes está determinada por la normalización consuetudinaria de la hospitalidad, que constituye por sí misma la línea divisoria ética. El valor del espacio privado surge a partir del y de la mayor o menor distancia que se establece entre el héroe y los otros. La construcción del espacio social no es uniforme y guarda vinculación estricta con el código heroico: en Ilíada el espacio social se adquiere por la acción y la palabra. Cómo construye su espacio social el héroe de Odisea tiene respuestas variables, que afectan la interpretación del poema.
Nos referiremos brevemente a tres situaciones, la de Telémaco, la de Odiseo frente a Polifemo y la de los pretendientes. La primera situación, la que nos plantea el personaje de Telémaco proporciona la clara noción de la imposibilidad de definir a un héroe sin su espacio identitario y privado. Telémaco tiene un
; pero no logra establecer su poder entre los referentes masculinos de Itaca, la ausencia de epíteto específico del personaje conmueve, ya que constituye el cuestionamiento más serio a su identidad: la tradición poética no le da acceso al gentilicio "Laertíada" y refiere de este modo su propio conflicto en el espacio íntimo. Su instancia formativa, los cantos 1 a 4, nos propone un personaje que no es ni basileus ni guerrero, que convive difícilmente con los dominadores masculinos y que permanentemente lucha por su espacio privado marcando distancias con su madre a la que en reiteradas ocasiones obliga a un movimiento reclusivo, a través del cual reclama su espacio como señor de la casa.
La conquista del espacio social presenta a Telémaco actuando por primera vez en una asamblea y frecuentando ceremonias de límite entre lo exterior y lo interior: las técnicas de hospitalidad adquiridas en su itinerario contrastan notablemente con la situación en Ítaca. En la organización del
, Telémaco debiera participar de la comensalía masculina y sus rituales pacíficos de cooperación: la música, la danza, etc.4 Su conflicto con los pretendientes dibuja un espacio y una distancia impropias, ya que el personaje permanece fuera de esa comensalía y la mayor parte del relato ocupa un lugar en el umbral, desde el cual contempla las actitudes de los pretendientes o desde un espacio marginal y distante. La incomodidad espacial de Telémaco refleja exactamente su situación íntima.
La interpretación del enfrentamiento entre Odiseo y el cíclope presenta múltiples posibilidades enmarcadas por la comprensión esencial o simbólica de la oclusión del nombre y por la referencia etnográfica que propone un Odiseo invasor. Desde el punto de vista del despliegue de un espacio privado y un espacio social, el conflicto es derivativo de la búsqueda de una proximidad inadecuada con un personaje que no puede ingresar en el círculo íntimo. Odiseo afecta un espacio interior privado, la enorme masa del cíclope ingresando en el umbral de la cueva estatuye una relación de poder que Odiseo y sus compañeros han transgredido. Sin ceremonia de ingreso a la cueva, ocluido para el mundo, obviamente el personaje pierde su definición espacial. El héroe es tal con su , sin el espacio privado en una aproximación al espacio ajeno sumamente peligrosa, resulta Nadie. Sólo en la distancia el héroe recupera la alta voz de un héroe iliádico, su gentilicio y su :
  

"Cíclope, si alguno entre los mortales te mencionara la desagradable ceguera, dí que te encegueció Odiseo, el asolador de ciudades, hijo de Laertes, que tiene su morada en Ítaca."

Odiseo y Polifemo coinciden en la oclusión de su espacio social. La carencia de espacio social en el cíclope que presenta un caso extremo de aislamiento, agravando la inexistencia de asambleas y de normativa para la conducta comunitaria, le impide recibir auxilio. Recluido en la cueva, no interesan para Odiseo, filiaciones ni acciones, más allá de la ejecución de su astucia.5
La tercera situación propuesta para el análisis, la excesiva proximidad de los pretendientes al espacio privado en el
de Odiseo, provoca un conflicto derivado de la transgresión espacial. La descripción del palacio de Odiseo crea la noción de inferior y superior no sólo en cuanto a la relación jerárquica entre señor y servidores; sino entre las actividades productivas. El en el plano inferior y el el plano superior, proponen una relación vertical que divide el espacio en privado (el espacio superior o y social (el espacio inferior o ). Esta categorización resulta, no obstante, poco clara y conflictiva, ya que el m¡garones un espacio privado en relación con el espacio exterior, cuyo umbral marca el límite ético para las acciones y su consideración como acciones privadas o públicas.
La situación tradicional de cortejo por una novia era una situación legítimamente admitida como mecanismo habitual para la fundación de una nueva comunidad y para la selección de un novio.6 Desde este punto de vista, nada hay de reprochable en el interés de los pretendientes por Penélope, salvo que la ubicación en el este personaje colectivo, ha convertido al escenario de usurpación. La culpabilidad explícita de los pretendientes deriva de la invasión sin invitación del espacio privado de Odiseo, ellos son huéspedes que no han sido voluntariamente hospedados y su competencia también se halla en el poema representada como la adquisición del espacio íntimo de Odiseo, que simboliza su lecho En este sentido la competencia se vuelve menos civilizada, ya que se compite en términos de territorialidad. Los pretendientes han subvertido la organización espacial instalando por anticipado una tensión interna en el espacio privado al que se accede sólo por la ceremonia de la boda.
En otros términos, el espacio social exterior ha invadido prematuramente el espacio privado. La afectación de los campos conceptuales que definen espacio exterior e interior, la dystopía expuesta por Odiseo ante el cíclope se repite en la intrusión de los pretendientes y tal como resulta violenta la resolución del episodio apologético, la anomalía en la organización espacial de la casa requerirá una violenta reconstrucción de los límites claros entre exterior e interior, entre superior e inferior.
La invasión de la privacidad, repercute incluso en la organización de los espacios periféricos, como describe fehacientemente el exilio de Laertes. Ajeno a las tensiones vigentes entre interior y exterior se ve afectado luego por un proceso efectivo de metástasis por el cual se inficionan los espacios periféricos, ya que los deudos de los pretendientes acuden allí en reclamo.7
La ubicación o desubicación de los pretendientes revela no sólo los límites y pertinencia del cortejo; informa, además que, en guerra y en paz, la invasión del espacio privado e íntimo, resultaba difícilmente aceptada. El desplazamiento espacial produce una última subversión: el doble rol de los pretendientes huéspedes corruptos en el palacio de Odiseo y hospedadores inesperados por su ubicación interna.
La secuencia narrativa de Odisea organiza un itinerario que atraviesa Ogigia-Esqueria-Itaca. Dicha secuenciación demarca una virtual separación lenta y procesual desde mundos más periféricos al más propio e íntimo. El itinerario reflexiona acerca de la oclusión más o menos poderosa del sujeto del relato, por la propuesta de la inmortalidad ofrendada por Calipso o la absorción en matrimonio, insinuada por Alcínoo. La instalación en el espacio más íntimo de Ítaca recupera para Odiseo su dimensión social. La colocación de Esqueria como instancia intermedia reasegura que Itaca es la culminación y el trayecto marca un itinerario de lo no humano a lo humano.
La configuración del espacio como escenario, con un valor teatral, proporciona a Odiseo el sitio adecuado para su acción heroica: su victoria sobre los pretendientes le hace representar nuevamente el papel del héroe vengador. Por otro lado, la labilidad de la expresión adverbial del proemio
añade una última virtualidad a los giros del personaje: su propia versátil movilidad entre el exterior y el interior, entre lo privado y lo social, desde cualquier punto del espacio, Odiseo logra instalarse en su trono.
El desorden espacial, la dystopía de Telémaco, del cíclope o de los pretendientes queda resuelta y corregida por la misma vía, un itinerario de dystopía que conduce al mendigo, personaje de umbral hacia el interior y lo instala como propio.
partir de su semántica espacial, indica no sólo los meandros discursivos del texto, sino también la correlación estricta con los múltiples tropoi del personaje, una de cuyas últimas capacidades radica en imponerse en el espacio íntimo de su lecho y desde las posiciones inferiores y marginales como la de mendigo, suplicante y errabundo, adquirir el espacio social adecuado y la exacta distancia que guarda el basileus.

NOTAS

1 Hemos presentado esta categorización de las modalidades de narración en Odisea en nuestro trabajo Odisea: Discurso y Narrativa (2004).

2 Tal apreciación, formulada por Bocchetti (2005:79-98) se funda en la observación del espacio narrativo como informante geográfico. Aunque sus observaciones resultan interesantes diferimos en su consideración de distinción capitalista. La jerarquía espacial visible en los poemas homéricos se proyecta en la configuración de la pólis con vínculos verticales y horizontales, según la describe Aristóteles, pero es difícil imaginar una organización que no presente a la pólis como centro.

3 Los catálogos míticos pueden leerse no sólo como una norma narrativa previamente existente, un modo de narrar ensayado antes del relato épico como modelo de ordenamiento secuencial, el catálogo mítico deviene un espacio de ubicación en la tradición narrativa griega. Cfr.Nagy (2003:21-38)

4 Murray (1995: 254) señala dos formas de comensalía expresadas en Odisea, una en el mundo ideal de los Feacios, otra en Ítaca, donde los pretendientes han quebrantado los valores sociales y su comensalía resulta inadecuada, porque ha abolido las normas de reciprocidad y competición.

5  Cfr. Calame (1995:163 ss.) acerca de la estructura del mito de los cíclopes en Homero y la organización de sus secuencias como un orden y su opuesto. De tal manera todos los valores civilizados son atribuidos a Odiseo.

6 Cfr. Dougherty, C. (2001:167-172), quien considera que la llegada de Odiseo a Ítaca se presenta bajo la forma de una conquista colonial y el reencuentro con Penélope equivale a la configuración del desposorio fundacional. Por esta razón, los pretendientes adquieren las características propias de los violentos habitantes primitivos que deben ser desplazados. Los paralelismos entre los pretendientes y los pueblos hostiles de los apólogos resultan muy evidentes.

7 La organización final garantizada por Atenea restablece las estructuras de comunicación con la instauración del profeta y el aedo en los sitios internos correspondientes. Esta organización convierte el espacio del oikos en un espacio político.

1. EDICIONES

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