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Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani

versión On-line ISSN 1850-2563

Bol. Inst. Hist. Argent. Am. Dr. Emilio Ravignani  n.25 Buenos Aires ene./jul. 2002

 

José Mateo, Población, parentesco y red social en la frontera. Lobos (provincia de Buenos Aires) en el siglo XIX, Mar del Plata, Universidad Nacional de Mar del Plata, GIHRR, 2001, 309 páginas.

La publicación del libro de Mateo es la feliz concreción de un hecho que, por esperado y merecido, debe llenar de satisfacción. Para los que ya conocíamos el trabajo efectuado para su maestría en La Rábida, significa ver en el papel con tinta y tipografía un estudio que circulaba en fotocopias de segunda y tercera mano. Por fin, ahora está al alcance en forma de libro. Por otro lado, trataremos de superar cierta subjetividad para resumir el libro de alguien con el cual compartimos innumerables congresos y reuniones, a la vez que ciertas ideas básicas acerca de metodologías y corrientes historiográficas. En efecto, entre la Red de Estudios Rurales y el Grupo de Investigación en Historia Rural Rioplatense, la distancia mayor es la que existe entre Buenos Aires y Mar del Plata y es sólo física. Hecha esta aclaración que debemos a nuestra objetividad, pasaremos a reseñar el libro que nos ocupa.

Con este libro Mateo culminó sus estudios acerca de la demografía de Lobos y de la campaña bonaerense de la primera mitad del siglo XIX. Ahora, retenido por otros aspectos históricos de su ciudad natal, sigue aplicando una buena parte de la metodología desarrollada durante su incursión por los temas rurales. En él entonces resume y complementa, a través del beneficio del espacio y de la visión de conjunto que proporciona un libro, todas sus búsquedas y reflexiones sobre la materia. Con una muy acertada elección de las citas introductorias de cada uno de sus capítulos y subdivisiones, como la que encabeza el primero de ellos, debido a la pluma de Italo Calvino, y una muy atrayente redacción, va desgranando lentamente todos los temas que han sido motivo de preocupación de buena parte de la historiografía rural rioplatense.

De manera que en la introducción, bajo el acápite "El mundo rural bonaerense: los enfoques, los problemas, las perspectivas" nos encontramos con una lúcida reseña historiográfica de lo que se ha dado en llamar la nueva historia rural del Río de la Plata, entendiendo como tal la estrecha franja entre este río y el Salado, y la Banda Oriental, con su posterior expansión. Pasa lista a todas las preguntas surgidas a partir de mediados de los ochenta y a las respuestas logradas hasta la fecha de finalización del libro, preguntas que por otra parte él contribuyó a formular. A partir de estas puestas en blanco, una de las cuales es el "descubrimiento" de la presencia de campesinos en la pampa que adoptaban la forma de la familia nuclear como modo de organización básica de sus vidas, justifica la pertinencia de utilizar en los estudios históricos una metodología de análisis de la sociedad desarrollada por la sociología desde la década de 1950: el Network Analysis.1 Los capítulos dedicados a este análisis son la parte más novedosa de todo su libro, ya que hasta ahora este tipo de herramienta había sido utilizado sólo para los estudios de la elite pero nunca había sido aplicado a la totalidad de una comunidad y menos aún a los sectores subalternos.

Precisamente, en el capítulo 1, presenta los conceptos teóricos sobre los cuales va a basar su análisis. Justifica la pertenencia del estudio del clientelismo en una sociedad en transición desde las formas de representación de antiguo régimen a otras más nuevas fundadas en la individualidad, ya que son esas "formas que resisten bien el desarrollo del capitalismo".2 Este clientelismo estaría constituido por una intrincada red de vínculos no sólo verticales, sino también horizontales que proporcionaban al campesino una cierta protección ante la incertidumbre que planteaban los cambios en la sociedad y la economía posindependencia, pero también a los que voluntariamente se sometía el individuo al migrar desde diversos parajes a estas pampas. El estudio pormenorizado de esos vínculos personales se incluye así también en el tipo de análisis que se ha llamado microhistoria, tan desarrollada en Italia y en otros países europeos, utilizado profusamente por estas costas pero habiendo sido él uno de los pioneros.

De modo que por las líneas que conforman las redes circulan bienes tangibles e intangibles con un determinado grado de reciprocidad. Indudablemente, la asimetría está presente en la misma y no sólo entre los portadores de capital real y los nucleados a su alrededor. Existen ciertos nudos en la malla que conectan a esos poderosos con los que necesitan esa conexión: los brokers, personajes cuyo capital es simbólico, está formado por relaciones, razón que hace imposible y hasta inconveniente medirlo, y cuya función es precisamente la de poner en contacto o ser intermediario entre ambos aspectos de la red.

Pero, ¿cómo se verifica la existencia de esa red? Para ello hecha mano del estudio del parentesco, tanto sanguíneo como ritual. A través de la alianza matrimonial y del compadrazgo, verificado en Lobos prácticamente desde su fundación, según lo demostrará en los capítulos siguientes, se puede analizar su conformación, su morfología y las estrategias de sus componentes para integrarse e integrar la red. Citando a Weber, hace mención de las motivaciones que, como podemos prever, no son sólo utilitarias, sino también afectivas. Con estas herramientas se va a internar en los dos capítulos finales en el análisis concreto de la existencia y el funcionamiento de las redes sociales, ya que, como bien advierte Mateo, la comprobación de un vínculo no verifica el funcionamiento de ellas en su conjunto. Es decir, las redes sociales existen en la medida que cumplen con una función que en nuestro caso es la de proporcionar un cierto "control de la incertidumbre", por un lado, y por el otro mediatizar cierto control social desde los sectores dominantes.

En el capítulo 2 pasa revista a la demografía del Río de la Plata para la primera mitad del siglo XIX, pero previamente hace una descripción de las condiciones geográficas donde se desarrolló esta sociedad. Además, concede una importancia decisiva a los condicionantes políticos de tal devenir; la presencia del Estado colonial y de las tribus indígenas demarcando una línea, la mayor parte del tiempo difusa, la frontera, y el posterior avance de la "sociedad blanca" sobre los territorios considerados como del dominio de los indios. El poblamiento a partir de las migraciones desde el interior pero con escalas en el territorio de la provincia, las que muchas veces duraban más de una vida, es vuelto a remarcar, así como el funcionamiento de cadenas migratorias, la distribución de la población, las cambiantes condiciones en cuanto a su consideración étnico-social, etcétera. Los diferentes sucesos demográficos son puestos en relieve, es decir natalidad, mortalidad, fecundidad y matrimonio, tanto para el ámbito completo como para Lobos, utilizando una diversidad de fuentes de carácter censal como así también los archivos parroquiales, y apoyándose para el resto de la campaña en sus propias investigaciones tanto como en las realizadas por otros colegas.

También analiza la propiedad de la tierra en el partido de Lobos, zona que, recordemos, para la época que él investiga es aún frontera, lo que le permite estudiar la totalidad de la apropiación de la misma en manos privadas. Por último, comprueba la existencia de unidades censales vecinas relacionadas por parentesco, lo que le hace pensar acerca de la explotación mancomunada de la tierra, aquello que ha estudiado Garavaglia como formas de la "minga",3 sugiriendo que tal hecho puede mediatizar el funcionamiento de la familia nuclear como unidad productiva.

En el capítulo 3 nos proporciona una metodología novedosa para analizar el grado de notabilidad de los pobladores de Lobos. Con un despliegue de investigación documental inmenso, ya que ha recorrido diversos repositorios para encontrar habitantes de Lobos para esa fecha citados en fuentes tan variadas como archivos judiciales, listas de electores, mensuras de tierras, etc., arma una escala de notabilidad asignando valores a la cantidad y la forma de las menciones halladas, lo que él denomina atributos de notabilidad. De tal modo construye una grilla en la cual ser primer poblador, tener cierta actividad prestigiosa, ser dueño de tierras o esclavos, haber pertenecido a los diversos estamentos de funcionarios del Estado, etcétera, otorgaba un estatus superior de acuerdo con la cantidad de esos atributos que cada individuo poseía. Este grado de notabilidad es tenido inmediatamente en cuenta para la reconstrucción de las redes, para lo cual aplica la teoría de los grafos4 a los vínculos comprobados surgidos de la alianza y del compadrazgo. Esto le da como resultado una intrincada malla de contactos que vincula a una buena parte de las unidades del censo de 1815, como consecuencia de apadrinamientos y casamientos en los 12 años previos, es decir, desde la fecha de fundación de la capilla encargada de llevar los libros parroquiales. Percibe así, sobre todo en el compadrazgo, vínculos verticales y horizontales, los primeros tendientes a generar solidaridad o a afianzar lazos previos, mientras que los segundos significan unas expectativas mayores al relacionarse con un notable definido en la forma que hemos visto. Por último verifica la existencia de redes de notables con sus acólitos de menor estatus, que denomina clusters, donde la pertenencia a una de ellas prácticamente invalida la presencia en otras, pasando a la descripción pormenorizada de algunas de ellas.

Por último, en el capítulo 4 describe las redes en acción. Pero antes hace mención a que, según su criterio y a pesar de que algunos estudiosos lo insinúen, las redes no pueden predeterminar la conducta de sus componentes. A mi entender, esta aclaración es sumamente pertinente, ya que como él mismo advierte, la red es "una construcción cruzada por los determinantes de la economía, la demografía y la cultura en la que ésta se inserta, y si se quiere es causa y consecuencia a la vez de los fenómenos sociohistóricos".5 Lo que el autor nos quiere decir es que la teoría de las redes es una herramienta más, pero como tal no invalida todas las otras sino que, como buenos científicos sociales que debemos ser, es menester aplicar conceptos multidisciplinarios y multimetodológicos, si se nos permite el neologismo. Ninguna teoría puede explicar la complejidad total de las diversas formas que percibimos en una sociedad dada. Hecha esta advertencia, Mateo incorpora a su estudio una gruesa cantidad de análisis efectuados sobre los registros judiciales para demostrar lo que él denomina "las redes en acto". Demuestra cómo es considerado el vínculo establecido a través del compadrazgo y cómo puede servir para generar una nueva relación o reforzar una previa, a veces comercial. También, y es lo más meduloso del capítulo, cómo cada individuo pone en movimiento sus vinculaciones en caso de disputas (juega sus mejores naipes, dice Mateo) y el peso específico diferenciado de los que son "ricos"6 en tales vínculos frente a los que no los han generado. Y además, la potencia del tipo de red que se dinamiza. En tal menester, no se escapa una sensible muestra de la escasez crónica de mano de obra en la campaña, de los malabares que hacían los necesitados de ella para mantenerla y del poder de negociación que otorgaba a los simples conchabados tal situación, agregando una prueba más a lo ya descripto por Jorge Gelman en varios de sus trabajos.7 A medida que avanza el siglo, un nuevo componente se hará presente en este entramado: la lucha facciosa entre unitarios y federales. Se hará en ese momento perceptible un conflicto que parece de larga data entre dos de los notables y sus redes, que los llevará a alternarse en la primacía de la comunidad, según la coloratura del poder dominante a nivel provincial.

Precisamente, si algo le falta al excelente libro que estamos comentando es no haber profundizado en ese conflicto, el que enfrentó a los Cascallares y a los Urquiola, definidamente federal y rosista el segundo, al parecer tímidamente ligado a los unitarios el primero, enconos que Mateo encuentra ya en el censo de 1815, levantado por un Cascallares. Con la puntillosidad de Mateo, seguramente no se le escapó este detalle, pero no debe haber encontrado las fuentes suficientes para dar cuenta más detallada de ese conflicto. Tal análisis nos habría permitido conocer bastante más acerca de los modos en los que el poder omnímodo del restaurador se reflejaba en la vida simple y de todos los días en un punto alejado de la campaña, motivo de preocupación de muchos trabajos conocidos con posterioridad. Por otro lado, también habría sido interesante aprovechar la reconstrucción de familias para continuar la búsqueda de vínculos con posterioridad a 1815, ya que seguramente los cambiantes tiempos que se avecinaban iban a hacerlos más necesarios, tal como se deja entrever para el período rosista.

En resumen, Mateo nos acerca una aplicación particular de una metodología originada en otras tierras y en otras disciplinas, demostrando que con las adecuaciones del caso puede ser aplicada a tiempos pasados y a nuestra ciencia histórica. Su análisis es –para los que de alguna manera recorremos espacios y tiempos similares– una invitación, y también una tentación muy difícil de sortear, de apropiarnos de la metodología y utilizarlo como modelo. Además, su objetivo de exponer la complejidad de las relaciones en la pampa y la pervivencia y convivencia de prácticas tradicionales y más nuevas, apoyada en una amplia utilización de elementos teóricos, queda ampliamente cumplido.

Notas

1. Últimamente traducido por sus epígonos españoles e hispanoparlantes en general como Análisis de Redes Sociales (ARS). Cfr. la revista electrónica que editan en http://revista.redes.es/webredes.

2. José Mateo, Población, parentesco y red social en la frontera. Lobos (provincia de Buenos Aires) en el siglo XIX, Mar del Plata, Universidad Nacional de Mar del Plata, GIHRR, 2001, p. 39.

3. Juan Carlos Garavaglia, "De 'mingas' y 'convites': la reciprocidad campesina entre los paisanos rioplatenses", en Anuario IEHS, nº 12, Tandil, Instituto de Estudios Histórico-sociales, Universidad Nacional del Centro, 1997.

4. Un manual muy práctico que puede agregarse a los citados por Mateo es Josep A. Rodríguez, Análisis estructural y de redes, Cuadernos Metodológicos nº 16, Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas, 1995.

5. Mateo, p. 223.

6. Parafraseando a Garavaglia. Juan Carlos Garavaglia, Liberato Pintos. Un pobre (rico) pastor de la campaña bonaerense en el siglo XIX, Ponencia presentada en las XV Jornadas de Historia Económica, Tandil, 1996. También en Poder, conflicto y relaciones sociales. El Río de la Plata, XVIII-XIX, Rosario, Homo Sapiens, 1999.

7. Por ejemplo Jorge Gelman, "Un gigante con pies de barro. Rosas y los pobladores de la campaña", en N. Goldman y R. Salvatore (comp.), Caudillismos rioplatenses. Nuevas miradas a un viejo problema, Buenos Aires, Eudeba, 1998.

Daniel Santilli
Instituto Dr. Emilio Ravignani