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Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani

versión On-line ISSN 1850-2563

Bol. Inst. Hist. Argent. Am. Dr. Emilio Ravignani  n.25 Buenos Aires ene./jul. 2002

 

Susana Bianchi, Catolicismo y peronismo. Religión y política en la Argentina, 1943-1955, Buenos Aires, Prometeo/IEHS, 346 páginas.

Hace casi dos décadas, en el contexto de febril cuestionamiento de las instituciones que signó el cierre de la dictadura militar, una serie de investigadores comenzaron a interesarse en la dimensión histórica de la iglesia. Las preguntas detrás de esta nueva curiosidad eran, sobre todo, políticas: ¿había sido la iglesia un obstáculo ideológico a la consolidación de la democracia en la Argentina? ¿Cuál era la naturaleza de sus lazos con las fuerzas armadas, la institución más cuestionada del momento? Más grave aún: la cúpula del episcopado argentino era acusada de complicidad con la represión –que también había cobrado muchas víctimas dentro de la institución–. En Iglesia y dictadura (1986), Emilio Mignome denunciaba, por entonces, la línea directa que conectaba al vicariato castrense con la pesadilla de la represión, y sugería que este foco antidemocrático había estado allí desde mucho antes de 1976. Acusaciones atroces que se recortaban sobre un telón de fondo de intuiciones difusas –la importancia de investigaciones históricas serias de pronto se revelaba esencial para la experiencia democrática que se iniciaba.

Susana Bianchi fue una de las impulsoras de este movimiento de indagación crítica de la historia de la iglesia argentina. Lo testimonian los numerosos avances de investigación personal, la coordinación de publicaciones colectivas sobre el tema y la continuidad del espacio de discusión que en la Facultad de Filosofía y Letras anima (junto a Luis Alberto Romero) desde hace más de una década. Los intereses que hoy convocan a los investigadores del Grupo de Trabajo de Religión y Sociedad en la Argentina Contemporánea son mucho más diversos de lo que sin duda imaginaron sus impulsores en la década de 1980. Los temas institucionales, ideológicos y políticos, tan dominantes en un principio, conviven hoy con estudios sobre aspectos muy variados del fenómeno religioso. Asimismo, se han nutrido de perspectivas de otras áreas, como los estudios de género (también transitados por Bianchi), que han ampliado el campo de indagación. Temas como las congregaciones femeninas o la diversidad de prácticas del protestantismo –que difícilmente hubiesen cuadrado en la agenda original– son hoy parte de una discusión que al capitalizarse constantemente, ha ido afinando también una posición inicial eminentemente denunciatoria. Los historiadores de la iglesia y el catolicismo están también diversificando su relación con las fuentes. La revista Criterio, que en la década de 1980 pasó de padecer la tradicional indiferencia académica a ser tomada por asalto por los historiadores, es hoy un territorio relativamente conocido en sus matices ideológicos. Estamos aprendiendo a poner esta rica fuente al servicio de otros aspectos –sociales, culturales– del catolicismo del pasado. Y cada vez más sus textos aparecen en marcos más complejos, que dan cuenta de su peso relativo en el mundo eclesiástico.

Catolicismo y peronismo es el resultado de una indagación realizada a lo largo de este período, y se ha beneficiado visiblemente de la maduración del campo de estudios en el que se insertó. La estructura del libro saca el mayor provecho del avance de estas subáreas de estudio: su cuerpo central explora una selección de problemas parciales, o "campos de conflictos" entre el peronismo y la iglesia –la educación, la diversidad religiosa, la familia–. Hay también cruces fructíferos con áreas no específicas de lo religioso, como la historia de mujeres o el campo cultural. Y es esta informada variedad, justamente, la virtud principal del libro, pues al internarse más a fondo por las avenidas abiertas, por cada uno de los elementos, agrega densidad a los estudios previos. Un aporte en este sentido es el detenido análisis del conflicto entre el peronismo y la iglesia en el área de la educación (cap. V), objeto de viejas hipótesis que algunos trabajos (de Loris Zanatta y Silvina Gvirtz, por ejemplo) empiezan a poblar de evidencia empírica. Desbrozando sus diversos elementos (la religión en las escuelas, la universidad, la peronización del currículo, etc.), Bianchi muestra el fracaso casi inmediato del conocido sueño eclesiástico de imposición del catolicismo en las escuelas públicas, como también la temprana apuesta del episcopado a la enseñanza privada como espacio alternativo para dicho proyecto. Otro tema bien desarrollado es el de las relaciones del peronismo con las religiones no-católicas, y en particular con las "religiones populares". El conocido escándalo del pastor milagrero, Hicks, ha ganado sentido por una buena contextualización sociológica, y ha cobrado vivacidad gracias a la utilización de fuentes que como la popular Ahora reflejan cabalmente la dimensión cultural y la especificidad religiosa de dicho fenómeno (p. 254 y ss.).

Fundir una serie de indagaciones parciales en un texto unitario es, lo sabemos, más que clausurar una investigación de largo plazo: implica presentar una visión global del tema que los reúne, desarrollar a fondo las ideas básicas que son su motor. Y es aquí donde esta obra es más débil. Bianchi lleva los hilos de su investigación más lejos, pero la selección y el punto de llegada de esos hilos reserva pocas sorpresas. La educación, las religiones no-católicas, Evita, las objeciones morales formuladas desde la Iglesia a la cultura popular, son temas que ya han sido explorados para indagar las relaciones entre catolicismo y peronismo, con resultados muy parecidos a los que propone este trabajo. Las informadas digresiones de Catolicismo y peronismo se incorporan, pues, a una narrativa general del proceso que no desafía casi ninguna de las ideas ya instaladas sobre la naturaleza de esta compleja relación. Es cuando se trata de pasar de los subtemas a la interpretación de su lugar en el proceso mayor que el libro pierde fuerza, porque sigue de cerca (por momentos, duplica) caminos previamente trazados. (Es sintomático que esto sea particularmente evidente en el primer tercio del texto, que examina el ascenso del peronismo a la luz de los debates católicos; y vuelve a serlo al final, cuando se trata de dar cuenta de la crisis.) Detrás de la variedad temática de Catolicismo y peronismo, el lector no puede evitar echar de menos cierto riesgo intelectual. Mientras tanto, la propuesta de Bianchi amplía una narrativa del tema que ya nos es familiar: un peronismo que nace ligado a la Iglesia por su original vínculo con un régimen católico de ipso; un mundo eclesiástico dividido, pero atraído por las promesas sociales y las esperanzas corporativas que inspiraba el candidato Perón; un régimen que en su creciente peronización se aliena de esos apoyos iniciales y reemplaza la simbología católica a favor de la vigorosa impronta justicialista; una religión oficial peronizada cada vez más parecida al anticlericalismo; la revalorización católica del liberalismo político; una oposición que se refugia a criticar oblicuamente el régimen, desde las instituciones laicas de la iglesia. Un conflicto, en fin, cuyo sujeto principal espera, sí, una indagación imprescindible: la clase media antiperonista.

Lila Caimari
U. de S.A./CONICET