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Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani

versión On-line ISSN 1850-2563

Bol. Inst. Hist. Argent. Am. Dr. Emilio Ravignani  n.29 Buenos Aires ene./jun. 2006

 

Peter Guardino: The Time of Liberty. Popular Polítical Culture in Oaxaca, 1750-1850, Durham y Londres, Duke University Press, 2005, 405 páginas.

La región de Oaxaca constituye un inmejorable punto de partida para estudiar las transformaciones políticas ocurridas entre fines del siglo XVIII y mediados del XIX pues en su geografía coexisten pueblos de indios dispersos en sus montañas y un centro urbano, la ciudad de Antequera, de mediano tamaño con gran presencia española. Esto permite al autor realizar un estudio comparado en dos ámbitos diferenciados. Esta doble perspectiva ilustra las complejas modificaciones que se inician con las llamadas reformas borbónicas y que luego se profundizan con la insurgencia y el período independiente. El libro está organizado en seis capítulos; los dos primeros caracterizan la sociedad, la economía y la cultura política en Antequera y en Villa Alta, brindando un panorama completo y actualizado sobre el contexto en el que desarrollará su estudio. Los capítulos siguientes estudian concretamente los cambios en la cultura política partiendo de las "reformas borbónicas", siguiendo luego por el impacto del liberalismo, la guerra y la independencia. La política en la ciudad de Oaxaca en la etapa republicana y por último la cultura política en el área de Villa Alta.

En el primer capítulo analiza la composición racial de la población de Antequera tomando en cuenta la percepción que la población tenía sobre la raza. De este modo muestra cómo para la élite blanca la pureza de sangre y el honor estaban estrechamente ligados; entre la población subalterna, sin embargo, la identidad no se vinculada a elementos raciales; personas de diversos orígenes raciales habitaban los mismos barrios, se casaban entre sí y además casi nunca se definían a sí mismos por su tipo racial, sino más bien por su oficio o por algún sobrenombre.. Esto tendrá importantes consecuencias cuando las elites deban apelar al apoyo de la población en los nuevos modos de hacer política que se impondrán a partir de la crisis de 1808. La inclusión de este aspecto subjetivo sobre la identidad racial, apoyado en archivos judiciales resulta una aportación significativa.

El estudio sobre la cultura política en Villa Alta se basa en una amplia bibliografía etnográfica que permiten caracterizar la cultura política en la región en los años anteriores a las reformas borbónicas. Una de las características principales era que cada villa tenía su propio gobierno, no existía el concepto de cabeceras y sujetos tan frecuente en Nueva España y en la América colonial: Por otra parte había un sistema de cargos mediante el cual los hombres de una población debían cumplir distintas cargas para la comunidad, se comenzaba por los escalones más bajos tales como barrer la plaza, hasta la función de gobernador. Se trataba de un sistema fuertemente jerarquizado que privilegiaba el nacimiento, el género y la edad

Las reformas borbónicas constituyen un primer esbozo de modificación de una cultura política que se había cimentado durante la dominación colonial, y que proveyó de nuevos argumentos que fueron utilizados en su beneficio por los diferentes actores sociales de la colonia. Para la cultura política colonial significó un nuevo proyecto hegemónico que si bien perseguía fines fiscales buscaba poner orden a un sistema político basado en "una lenta e intrincada danza entre una enorme variedad de actores coloniales y el poder real". Sin embargo el impacto de las reformas fue bastante moderado pues en muchos aspectos carecía de la suficiente coherencia para implementarse.

Para la ciudad de Antequera las reformas borbónicas reforzaron su carácter de centro administrativo y comercial de la región al ser lugar sede de la intendencia; para Villa Alta el mayor impacto se relaciona con la abolición del repartimiento y la creación de los subdelegados. Aunque estas medidas tuvieron un alcance muy limitado por cuanto la mayoría de los subdelegados eran reclutados entre los viejos alcaldes mayores y, por otra parte, a pesar de contar con un salario no se mostraron menos rapaces que sus antecesores. La peculiaridad de este primer impulso modernizador llevado adelante a fines del siglo XVIII es que carecía de una voluntad de adoctrinar a la población, debido, según Guardino, a la percepción negativa que los borbones tenían sobre la población cuyas reformas se proponían transformar. En otras palabras como no consideraban que la población indígena podía ser la base de estas transformaciones no apelaron a una tarea de adoctrinamiento de la sociedad, tarea que sí sería llevada adelante por los insurgentes y realistas tras los sucesos de 1810.

Al igual que la mayoría de los estudiosos del período Peter Guardino considera cruciales los años de 1808 a 1821 para explicar los profundos cambios en la cultura política popular. Sin embargo las preocupaciones políticas, los nuevos argumentos y las movilizaciones no se relacionan con la cuestión de la independencia, sino más bien con la protección y defensa de la monarquía española y de la religión católica frente a la amenaza de Napoleón. La apelación a toda la población sin distinciones a que apoye económicamente los esfuerzos bélicos de España primero y en defensa del monarca cautivo después tuvo un fuerte impacto en la conciencia de la población respecto a la igualdad.

A los discursos de las autoridades coloniales se sumaban pasquines de tono picaresco que eran leídos en las esquinas de la plaza y que llegaban a la mayoría de la población. Uno de los efectos no deseados de este momento es la percepción generalizada que todos eran iguales al menos en la lealtad al rey.

La movilización para la guerra tuvo diferentes consecuencias en Antequera y en Villa Alta, en la primera se intensificó una tensión racial preexistente; mientras en la segunda con un absoluto predominio indígena tuvo otros resultados. La élite de Antequera intentó formar cuerpos de milicias que reforzarán su prestigio buscando preservar la pureza de sangre y su supremacía racial; por su parte los artesanos, los pobres urbanos también formaron milicias por cuanto se sentían iguales en la lealtad al rey.

El estallido de la guerra implicó una radicalización del proceso, pues tanto los insurgentes como los realistas apelaban al apoyo de la población para lo cual aportaban diferentes argumentos que fueron transformando la cultura política popular. Aunque los insurgentes acusaban a los realistas de estar trabajando para entregar México a los franceses y los realistas acusaban a los seguidores de Hidalgo y Morelos como agentes de Francia, se fueron delineando diferencias ideológicas más profundas, sobre todo respecto al concepto de igualdad.

La influencia de la Constitución de Cádiz en la cultura política latinoamericana ha sido ya destacada por numerosos investigadores; Peter Guardino nos muestra cómo influyó concretamente en los dos ámbitos que él analiza. En Antequera la elección de un nuevo Ayuntamiento mediante una votación en la que participaban todos los adultos varones salvo la población de sangre africana; permitió que un indio y un mestizo fueran elegidos capitulares. La membresía al ayuntamiento ya no tendría la importancia de antaño para demostrar prestigio social.

En Villa Alta, en cambio, el subdelegado no convocó inmediatamente a la elección de un nuevo ayuntamiento; el retorno de Fernando VII y la abolición de las Cortes determinaron que en este aspecto no ejerciera mayor influencia en Villa Alta en ese período temprano. La supresión del tributo no fue recibida con tanto entusiasmo por los indígenas pues simultáneamente comenzaron a pagar alcabalas, que en general les resultaba más oneroso. La implementación del sufragio en Villa Alta generó muchos conflictos porque cuestionaba las bases del poder de los principales que basaban su autoridad en una jerarquía asentada sobre el nacimiento y la edad.

El legado de estos años 1808 a 1821 fue una profunda transformación en la cultura política en la que se destaca la tendencia a que todos los hombres se sientan iguales ante la ley; la cultura política popular se transforma, aparecen nuevos argumentos y nuevas prácticas políticas: por otra parte surge una actitud antiespañola que se agudizará con el tiempo. Los rumores se convierten en una forma de transmisión de ideas y valores

Entre las principales novedades implementadas a partir de la Independencia respecto a la cultura política destacan dos elementos, la instauración del sufragio universal masculino y la enorme difusión de la prensa; mientras en la Oaxaca colonial no existía periódico alguno, después de 1821 circulan en gran cantidad; también se amplió mucho la educación pero a pesar de ser concebida como formadora de ciudadanos, los contenidos que se impartían eran los mismos que en el período colonial, básicamente el catecismo.

El análisis de las elecciones y la conformación de la ciudadanía es muy sugerente; discute las tesis de F. X. Guerra quién sostenía que en sociedades de antiguo régimen caracterizadas por la presencia de corporaciones, de vínculos clientelares, la difusión de la ciudadanía basada en una idea de sociedades integradas por individuos termina muy distorsionada; por cuanto sólo es abrazada por las élites modernas y éstas apelan a los viejos mecanismos clientelares para sostenerse en el poder. De este modo la ciudadanía, y el sufragio son más bien ilusorias. Al estudiar los procesos electorales en Oaxaca no aparecen redes clientelares que sean movilizadas electoralmente; tampoco juegan un papel importante los gremios, las cofradías u otras corporaciones. El autor sugiere que la cuestión central es ideológica y que al plantearse posturas partisanas que excluyen al contendiente lleva a una falta de tolerancia política que es esencial para el funcionamiento de una cultura democrática. Las elecciones no son un medio para acceder al poder pero su celebración constituye una forma de reforzar los vínculos entre la sociedad y el Estado. La ausencia de clientelismo aparece claramente en la evidencia presentada por el autor, sin embargo podría ampliarse el papel ritual de las elecciones lo que profundizaría la idea de una ceremonia que cohesiona al pueblo con el gobierno aunque no sea esencial para acceder al poder.

A diferencia de lo que ocurre en otras áreas de México y de América Latina, en el caso de Oaxaca las elecciones son muy competidas. Los dos grupos que se enfrentan en Oaxaca son los "aceites" y los "vinagres"; las diferencias entre ambos son básicamente ideológicas, los primeros defienden el catolicismo, son centralistas y más conservadores; mientras los segundos defienden la idea de igualdad, son federalistas y apoyan de un modo más decisivo a la independencia. La extracción social de los dirigentes de ambos grupos es similar, la mayoría son profesionales de buena posición. En la lucha política los aceites suelen dominar el congreso y ganar las elecciones en la segunda vuelta; los vinagres por su parte controlan la calle.

The Time of Liberty combina exitosamente el rigor en el trabajo de fuentes con una lectura inteligente y actualizada de las interpretaciones sobre el tema y logra entablar un dialogo entre las teorías y la realidad empírica, por lo que su lectura es altamente recomendada para los que se interesan en la historia política latinoamericana.

Santiago Rex Bliss

Universidad Nacional de Tucumán