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Trabajo y sociedad

On-line version ISSN 1514-6871

Trab. soc.  no.17 Santiago del Estero winter 2011

 

PERSPECTIVAS ANALÍTICAS SOBRE LA DINÁMICA SOCIAL

Del Movimiento de Trabajadores Desocupados a la cooperativa social. Trabajo y formas de militancia en la economía social*

From desocupados' movements to cooperatives and social economy in Argentina

 

Pía Valeria Rius**

* Este artículo forma parte de mi tesis de sociología dirigida por Alain Cottereau a quien agradezco sus comentarios. La observación de campo fue realizada entre 2003 y 2007 en diversos Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD) del sur del Gran Buenos Aires (GBA) y La Plata, agradezco la generosidad que me han brindado. Presentaré parcialmente actividades del MTD de Berisso, situado dentro de la red de organizaciones Frente Popular Darío Santillán. Una versión preliminar del artículo fue presentada en el XXVII Congreso de la Asociación Latino Americana de Sociología. Agradezco los comentarios de los coordinadores y asistentes y en particular los de Claudia Couso y María Inés Fernández Álvarez por su generosidad y pertinencia.
** Doctora de sociología. Centro d'Etude des Mouvements Sociaux (CEMS), Ecole des Hautes études en sciences sociales (EHESS)/ Unité Mixte de Recherche 201 (Paris 1 - Institut de recherche sur le développement- IRD)- Francia. piavrius@yahoo.com.ar

 


RESUMEN

El artículo estudia prácticas de trabajo y de militancia en los movimientos de trabajadores desocupados (MTD). Introduce una metodología de investigación que abandona una mirada exclusiva sobre los militantes, entendidos en el sentido habitual de referentes o dirigentes, para comprender el conjunto de relaciones que conforman la pertenencia a un movimiento de desocupados en un mismo medio social. Se basa en el estudio de una cooperativa textil situada en Berisso realizado entre 2003 y 2007.
Una perspectiva de tipo etnográfica permite ir más allá de la relevancia política del MTD para poner de relieve concepciones de trabajo y de actividad económica. En particular se refleja la relación entre miembros y no miembros de la organización, lazos familiares y de vecindad. El trabajo continúa siendo la actividad legítima para ganarse la vida pero abarca nuevas prácticas. La actividad política es considerada una forma de trabajo. El trabajo y la militancia aparecen como dos condiciones necesarias en la transformación de organizaciones de desocupados y cooperativas de trabajo. La consigna de trabajo digno de los MTD adquiere la forma de un trabajo, sin patrón, respetado o bancado. Se trata de frágiles acuerdos mutuos que se producen mediante la discusión en el seno de lugar de trabajo.

Palabras clave: Concepciones de trabajo; Militancia; Desocupados; Cooperativa textil.

ABSTRACT

This article studies forms of work and militancy practices in desocupados' (unemployed workers') movements (MTD). It compares the militants' and the non-militants' conceptions of work observed in the same social milieu. It analyzes a textile cooperative in the city of Berisso between 2003 and 2007. From an ethnographic standpoint, the article explores the relationships established between members and non-members, in particular, links between families, acquaintances and vecinos (neighbors).
The analysis does not focus on the movement as political actor but conceptions of justice, notions of work and economic activity. Political activities turn into work. Work remains at the heart of representations of worthy activity but encompasses new practices. Finally, the way discourse and the spoken word are apprehended by members and non-members within the groups signals a form of publicity supported by mutual, albeit fragile, agreements, through which discussion emerges in the workplace.

Keywords: Conceptions of work; Militancy; Unemployed; Textile cooperative.


 

SUMARIO

Introducción. Breve trayectoria del MTD de Berisso. Una perspectiva de la acción situada. El taller de costura . "Yo armé este proyecto": La apertura del taller de costura. "Pusieron a la familia". ¿Quiénes trabajan en el taller? ¿Como se dividen y valoran las actividades en el taller? Aprender y decidir, dos actividades que desafían la eficacia. El trabajo se respeta. Bancar una concepción del trabajo. A modo de conclusión.

Introducción

Gran parte de los estudios sobre los movimientos de desocupados surgidos en Argentina durante la década de los noventa han abordado estas organizaciones desde el punto de vista de la movilización. La acción colectiva, constituye en este sentido, el elemento definitorio de los mismos. El punto de vista prevaleciente refleja la expresión del conflicto social1. Para tener en cuenta las transformaciones de esos grupos a lo largo del tiempo nos parece necesario remarcar la importancia de actividades económicas en el funcionamiento de las organizaciones. Más allá de comedores, merenderos o panaderías, se observa la formación de "talleres productivos" (carpintería, fábrica textil, taller de serigrafía) cuyo funcionamiento trasciende la acción contestataria. En cierta medida, la actividad económica aparece en competencia con la misma.

Centraré estas reflexiones en la articulación de actividades políticas, sociales y económicas observada en el funcionamiento de un "productivo" a partir del caso del "taller de costura" del MTD de Berisso. Ello permitirá mostrar la necesidad de reestablecer las distintas dimensiones que atraviesan el desarrollo de esta actividad: política, social, económica y personal. Siguiendo un análisis desde dentro de las organizaciones, el estudio aislado de las dimensiones políticas no permite comprender la complejidad del fenómeno estudiado. Intento de ese modo evitar una forma de reduccionismo que impide observar las diferentes formas de compromiso existentes. Con ello, podré dar cuenta de las sorpresas y dimensiones inesperadas encontradas a lo largo de nuestra investigación. Las reflexiones presentadas aquí forman parte de un trabajo de investigación más amplio sobre las actividades desarrolladas por los movimientos de desocupados estudiados. Luego de retrazar la formación del MTD de Berisso brevemente, y los estudios relativos a los movimientos sociales, presentaré la organización del taller de costura conformado por ese grupo. Para ello, resulta necesario abandonar una mirada exclusiva sobre los militantes, entendidos en el sentido habitual de referentes o dirigentes, para comprender el conjunto de relaciones que conforman la pertenencia a un movimiento de desocupados.

Breve trayectoria del MTD de Berisso.

Antes de entrar de lleno en la caracterización del taller detallemos brevemente ciertos rasgos de este grupo situado en un distrito históricamente ligado al peronismo. El MTD de Berisso comienza a funcionar como tal a comienzos de 20022. Los jóvenes referentes se vuelcan a la acción colectiva con el apoyo de militantes experimentados cuyas trayectorias se vinculan con la militancia de base de origen peronista o sindical. Crean grupos de trabajo orientados en función de los recursos disponibles en los distintos barrios y entre sus miembros (experiencias laborales, formaciones, espacio físico propio, acceso al servicio de luz, etc.). El termino barrio es utilizado aquí en el sentido dado por los actores es decir que representa el espacio de acción de la organización; no reproduce las divisiones administrativas locales. En realidad algunos barrios del MTD de Berisso se encuentran fuera de la localidad.

Se crean huertas, panaderías, roperitos, comedores y copas de leche que funcionan en los barrios donde se forma el movimiento3. Tempranamente, ante la necesidad de generar mayores recursos que aquellos obtenidos a través de la movilización, (en principio los planes4 de 150 pesos y los alimentos distribuidos para el funcionamiento de comedores), se crean distintos "proyectos productivos". La idea de generar ingresos es producir formas de "trabajo digno" y distribuir los recursos entre los miembros (y no miembros) que allí trabajen5. Estas iniciativas participan, de ese modo a un debate mayor sobre la posibilidad de crear cambio social, de acuerdo a la consigna del grupo, cuyo contenido es definido localmente6.

La población que participa del MTD se conforma siguiendo las características a menudo relevadas por la literatura. El alto porcentaje de mujeres tiene escasa experiencia en el marcado laboral. Los jóvenes, varones y mujeres, se erigen como protagonistas y asumen responsabilidades diversas en el funcionamiento de las organizaciones. Algunos de ellos ingresan al mercado laboral a través de las actividades de los proyectos productivos y aprenden un oficio. Por último, se observa la presencia de hombres y mujeres de más de 50 años de edad con escasa trayectoria de empleo formal. La experiencia asalariada aparece en los relatos como una referencia fuerte pero que en algunos casos puede remontar a más de cinco años antes de participar en el MTD o en los talleres productivos o bien se limita a periodos breves.

En cuanto a los estudios realizados se puede observar una fuerte heterogeneidad. Algunas personas de origen rural han completado uno o dos años de estudios primarios, otras, nacidas en Berisso, han completado por el contrario la escuela media. Unas pocas han realizado estudios universitarios.7

Una perspectiva de la acción situada.

La movilización social aparece como un fenómeno ampliamente estudiado a lo largo del desarrollo de las ciencias sociales y en particular a partir de los años 1980, como un elemento central en el proceso de democratización8. Una revisión crítica de la literatura sobre la acción colectiva en Argentina permite dar cuenta de las evoluciones de este objeto de estudio, las contribuciones realizadas así como de la oportunidad de proponer una mayor apertura en la constitución de la problemática de estudio.

Elizabeth Jelin9 en "Otros silencios otras voces", presenta un amplio concepto de movimiento social entendido como una acción colectiva que involucra una amplia participación de los sectores populares por fuera de los canales institucionales. A través de distintas formas de expresión se constituyen en sujetos y se reconocen a sí mismos como una categoría social. Este amplio abordaje permite explorar la emergencia de diferentes actores sociales como el movimiento de derechos humanos, las agrupaciones barriales, movimientos de mujeres, de jóvenes y movimientos sindicales. El artículo señala la influencia de estos actores en el proceso de democratización así como sus limitaciones, teniendo en cuenta el contexto histórico en el cual emergen, en particular, el carácter corporativo atribuido a la iglesia, los sectores industriales, militares y sindicales.

De acuerdo con Jelin, la característica distintiva de los movimientos sociales es la posibilidad de redefinir las relaciones sociales y sus formas de organización a través de nuevas formas de acción política10. Entonces, lo político aparece como un resultado de procesos sociales. Sin embargo, en otros momentos la distinción aparece matizada y considera que la mayor modificación inaugurada por los movimientos sociales radica en la nueva relación entre lo político y lo social en términos de una distinción entre público y privado. Esta redefinición, si embargo, no ha implicado el desarrollo de un enfoque que trascienda el estudio de la dimensión política de los movimientos sociales.

En términos teóricos, el influyente estudio se basa en la perspectiva avanzada por Alberto Melucci11. Los distintos movimientos sociales son considerados una construcción del analista, y carecen de homogeneidad interna. En esa perspectiva, la heterogeneidad interna es reducida para poder observar la emergencia de un sujeto social y político. De allí resulta una restricción a la posibilidad de restituir las distintas modalidades de articulación social mas aun, resulta prácticamente imposible suponer la presencia de no miembros de las organizaciones actuando como "compañeros" en el funcionamiento cotidiano de las mismas12. A partir de un trabajo de observación participante y no participante13, resulta necesario restituir la heterogeneidad observada dentro de los grupos, por ejemplo entre los miembros y no miembros de organizaciones de desocupados. Ello permitirá comprender las distintas transformaciones operadas en el grupo estudiado a lo largo del tiempo.

Jelin subraya el contraste entre el reclamo de una madre o de un pariente por la suerte de un hijo o un hermano y el reclamo internacional por los derechos humanos en Argentina14. A pesar de este contraste, la acción colectiva es considerada como una respuesta a la represión desplegada por el régimen militar. Esta explicación contribuye a evaluar las condiciones en que se desarrolla una movilización. Sin embargo quedan por explicitar las prácticas y procesos locales que permitan articular esos extremos.

El análisis de los "vecinazos" pone de relieve los límites de la legalidad. La ocupación ilegal de tierras estatales contrasta con el derecho a la vivienda, constitucionalmente reconocido. Las organizaciones locales aparecen como portadoras de un reclamo de democratización que cuestiona los límites entre lo público y lo privado. De ese modo el espacio doméstico se transforma en un tema de debate abierto a la decisión política15.

El caso de los jóvenes se enmarca en el contexto de acceso a la esfera política desde fines de los años 1960 y 1970 como fuerza política, tanto como expresiones culturales y de consumo. Ambas se vinculan a nuevas formas de auto definición de la juventud y, nuevamente, como respuesta a la represión del régimen16. La relación con nuestro caso de estudio es clara, dado el protagonismo de jóvenes en los MTD así como por la tentativa de proponer formas alternativas de vinculación a lo político. Sin embargo el artículo no nos indica la manera en que se efectúa la vinculación entre político y no político.

Feijoó y Nari cuestionan la novedad de la movilización de mujeres como tal desde mediados de los años 1970, sin embargo acuerdan en que las Madres de Plaza de Mayo y el movimiento de amas de casa se basan en emociones privadas. Ambas expresiones, aunque de alcance diferente, reorientan la agenda pública. No obstante, para estas autoras, adolecen de un mismo problema, compartido también por las asociaciones feministas; no parecen poder adaptar su participación al régimen democrático. De acuerdo con este análisis, el rol de la mujer en política es cuestionado desde una posición tradicional, lo cual reduce la mujer a su rol reproductivo. De este modo, a pesar de una aparente novedad, la división sexual del trabajo se ve fortalecida de manera más o menos conciente. Durante el proceso de consolidación democrática las autoras observan el "regreso" a formas mas tradicionales de concepción de la mujer17.

Estos trabajos reconocen la apertura que aportan los movimientos sociales en el proceso de democratización pero no permiten avanzar en la comprensión de los mismos durante el régimen democrático18. Roniger y Szanjder en The Legacy of Human Rights Violations in the Southern Cone: Argentina, Chile and Uruguay consideran, a partir de un análisis comparativo, la desmovilización social, como un objetivo político de la junta militar a fin de crear un "consenso forzado" por medio de la represión y con el respaldo de la jerarquía de la iglesia católica19. Los autores muestran finamente las estrategias desarrolladas para obtener apoyo internacional así como el proceso de aprendizaje y transformación observado en las organizaciones sociales. Las expectativas van modificando el comportamiento. Los autores interpretan que las altas expectativas, por ejemplo en el momento de los juicios a la junta militar en 1985, causaron una alta movilización frente a los fallos considerados injustos20. De ese modo el análisis logra integrar consideraciones estratégicas tanto como las expectativas de los actores. Sin embargo, se relega la heterogeneidad dentro de las distintas organizaciones y las tensiones producidas a la hora de establecer objetivos comunes.

El debate en torno a la contribución de los movimientos sociales al desarrollo de una institucionalidad democrática ha permitido reunir distintas tradiciones teóricas movilizadas a fin de comprender el fenómeno de los movimientos de desocupados21. La investigación realizada por Svampa y Pereyra en Entre la ruta y el barrio22 contribuye a distinguir distintos procesos de movilización en función de contextos locales. Los autores ponen en evidencia el desarrollo dispar de las organizaciones en los enclaves petroleros de Neuquén y del norte del país en General Mosconi así como las características singulares de las organizaciones surgidas en el Gran Buenos Aires. Los autores proponen un análisis de la historia de las organizaciones piqueteras y sus posicionamientos políticos en el marco del surgimiento de una « identidad piquetera ». De ese modo establecen tres líneas principales que atraviesan el arco de organizaciones. Una línea política, una línea sindical y una línea territorial.

En la primera categoría se sitúan aquellas organizaciones creadas bajo el liderazgo de distintas agrupaciones partidarias. Por ejemplo, el PO (Polo Obrero), la FTC (Federación de Trabajadores Combativos) o bien el MTL (Movimiento Tierra y Liberación). Los acuerdos entre estos grupos resultan a partir de un diagnostico común sobre la necesidad de desarrollar un plan de lucha y confrontación abierta con el gobierno23. La línea sindical reúne a organizaciones como la CCC (Corriente Clasista Combativa) y la FTV (Federación Tierra y Vivienda). Se trata de organizaciones compuestas por antiguos trabajadores industriales, o precarios, y jóvenes y mujeres con escasa o nula experiencia de trabajo que establecen distintas alianzas con sectores sindicales (en particular la CTA). Por ultimo, la « línea territorial » agrupa organizaciones « que no participan de manera orgánica a ninguna de las dos líneas de participación precedentes »24.

La identificación de los grupos de a cuerdo a distintas variables presenta la heterogeneidad entre organizaciones. Sin embargo, la experiencia de los miembros que constituyen cada grupo ocupa un rol secundario. Los lideres y referentes parecen encarnar organizaciones y movimientos. Esto es más notorio aun en el caso de la línea territorial, una categoría que sintetiza grupos particularmente heterogéneos.

La focalización casi exclusiva de los distintos estudios sobre las dimensiones políticas y el rol de los dirigentes no permite explorar la dinámica observada al interior de las organizaciones. Así, los estudios sobre la acción colectiva no tienen suficientemente en cuenta los elementos que son considerados a priori como no políticos, como las redes familiares y barriales que solo aparecen brevemente tematizados.

En nuestro trabajo, intentamos articular la dimensión política al medio en el cual se desarrolla el proceso de organización de los distintos grupos. Los miembros tratan los objetivos políticos a veces con distancia otras en forma personal, siempre con múltiples sentidos. ¿Como comprender la emergencia de la acción colectiva sin restituir los distintos apoyos de la misma, que permanecen sumergidos, ocultos? ¿Cuales son los lazos en los que se apoyan dichas acciones? Estos lazos, ¿permanecen inmóviles cuando se produce la acción colectiva?

El cambio decisivo de perspectiva apareció a partir de la comparación entre militantes y los supuestos no militantes, en un mismo medio social. Este contraste transformó la comprensión del conjunto del espacio de investigación. Ello permitió dar cuenta de un recorrido permeable de entrada y salida de las organizaciones, de transformación de la división del trabajo entre las familias entre cuyos miembros se reparten responsabilidades económicas, morales y públicas y que varían a lo largo del tiempo. El funcionamiento de un espacio de trabajo como el taller de costura se puede entender bajo esta modalidad.

El taller de costura

El taller de costura comienza a gestarse en forma paralela en distintos barrios de la localidad de Berisso. Respondiendo a las características de proyectos puestos en marcha en el marco del programa "Manos a la obra" distintos grupos de cada barrio envían las solicitudes de demanda de financiamiento al Ministerio de Desarrollo Social (MDS). El mismo es lanzado por el MDS en agosto 2003, como un programa que amplia el programa Redes de Desarrollo Local. En el mismo ya se reconocía asociaciones y otras entidades locales como "unidades ejecutoras"25 para poner en marcha micro- emprendimientos con un financiamiento del estado nacional.

El programa manos a la obra desarrolla distintas formas de intervención. Por un lado, otorga créditos a "organizaciones no gubernamentales, instituciones mixtas con mayoría privada y otras formas institucionales representantes de grupos de microempresas y/o de pequeños productores, de capital semilla para inicio de operatorias y dirigidos al incremento de la capacidad de préstamo de operaciones en marcha de micro finanzas"26. Por otro lado, también otorga subsidios a organizaciones locales que sirven, en el caso de los proyectos estudiados, para financiar la compra de materia prima y maquinaria en "apoyo a las iniciativas de desarrollo socioeconómico local destinado particularmente a los sectores de bajos recursos" para emprendimientos productivos27.

Desde el punto de vista de las organizaciones de desocupados la presentación de proyectos avanza de acuerdo a un ejercicio de ensayo y error. Los distintos miembros del MTD se apoyan en la experiencia de un conjunto de relaciones, entre vecinos, con organizaciones de desocupados y en el diálogo con los interlocutores locales del ministerio. Los proyectos aprobados servirán así de base para la formulación de nuevos proyectos de características similares. Un compañero, una compañera, una hermana, un hermano, empleados de la municipalidad o vecinos, saben de la aprobación de un proyecto productivo. Esta información sirve de base para la presentación de una propuesta de características similares.

En este desarrollo, la relación con el gobierno es continua y pasa por distintas fases. El gobierno provincial provee pedidos estables mediante contratos para la realización de guardapolvos28. Esta relación durable provee un ingreso relativamente estable. Sin ser la única producción, asegura una cierta continuidad en los ingresos (como en el caso de los programas de empleo temporario, constituye un "piso" de ingresos; a diferencia de estos las autoridades no tienen ingerencia en la distribución de los pagos). El mismo tipo de contrato puede ser firmado con el gobierno nacional. Las tratativas en curso se orientan a aumentar la capacidad de crear puestos de trabajo. Sin embargo, como veremos, resulta aventurado reducir los miembros que allí trabajan a una posición de beneficiarios.

"Yo armé este proyecto": La apertura del taller de costura.

La constitución de un espacio de trabajo exige una mayor implicación de algunos miembros del grupo quienes apuestan a hacer funcionar un "productivo" sin conocer el resultado de tal iniciativa. Marcia29 nos explica en algunos minutos la constitución del proyecto de taller de costura. Su mirada retrospectiva resume un proceso que ha llevado al menos un año y varias discusiones restituidas en forma fragmentaria:

Marcia: Y acá estoy, con las chicas de costura [...] esto lo armé en el barrio, porque había... estábamos nosotros que éramos del grupo de Roberto y éramos cuatro (mujeres) y Roberto cinco, que fuimos los que empezamos a trabajar ahí. [...] Después vinieron los de Barrio Oeste. Me enteré por una piba, en una marcha [...] escuché que estaban haciendo el taller de costura, sin decirnos nada. [...] Entonces yo [...] en una marcha empecé a preguntar y dije '¡nosotros fuimos las que armamos el barrio!', y fui a las reuniones, conseguí los presupuestos, todo. Y bueno, ¡lo armé! [Habla con mayor énfasis, puntuando cada actividad realizada]
Pia: Entonces ¿empezaron trabajando allá?
M: No, en ningún momento trabajamos allá, porque nos reunimos los tres barrios: Barrio Oeste, el nuestro, y [...] Villa Clara. Se juntó toda la plata y se compró todo lo que hay [las máquinas]. Somos todos igual, del movimiento, sólo que se dividieron los proyectos por barrios para ver la gente que quería trabajar o quien lo armaba, ¡pero es de todos, del movimiento!

El relato de Marcia, quien a los 53 años de edad no considera tener experiencia política, muestra distintas dimensiones presentes en el funcionamiento del MTD en general. Las mismas adquieren una dinámica particular en la formación del taller de costura: la continuidad entre "las marchas" y el funcionamiento de los espacios de trabajo; las iniciativas simultáneas de distintos grupos, de manera relativamente espontánea; las capacidades de gestión de los miembros y la experiencia en distintos oficios (en este caso su ausencia).

La continuidad entre el momento de manifestación pública y la organización de un espacio de trabajo aparece en el relato de Marcia en forma particular. Durante una marcha ella supo de la formación de un proyecto; en otra marcha convocó y animó a sus compañeras a formar un nuevo taller de costura. Las manifestaciones aparecen como un momento en el que se encuentran distintos barrios, distintos talleres y la información circula, en forma más o menos controlada. Ello da lugar a una forma de publicidad que es considerada necesaria.

En efecto, una exigencia de publicidad aparece permanentemente en los distintos proyectos. La información es valorada y reclamada como un derecho por los miembros del grupo aun por quienes tienen menores responsabilidades en el mismo. Miembros, referentes, responsables de proyectos, militantes, circulan simultáneamente en el espacio de la marcha, se informan, toman posición frente a los distintos eventos y deciden en consecuencia. Esa forma de publicidad observada tanto en una marcha como en el funcionamiento de un productivo no debe ser considerada, sin embargo, como una forma de consenso. Sin embargo es fundamental para considerar las relaciones entre los distintos miembros y en particular el lugar que ocupan quienes no son dirigentes de las organizaciones.

Las iniciativas de los miembros aparecen en este momento de manera competitiva y complementaria. Distintos miembros situados en distintos barrios, preparan los proyectos productivos que piensan poder llevar a cabo, en ellos privilegian su propia red de sociabilidad. Cada uno inscribe a los miembros de su barrio como futuro trabajador o trabajadora del proyecto. Sin embargo, ignoran cual de ellos será efectivamente aprobado y en qué condiciones, (el momento de la aprobación, el monto etc.). Marcia se apresura a presentar "su" proyecto cuando comprueba que otros compañeros no pensaron en ella para el funcionamiento del taller. Para ello, necesita convencer a sus compañeras que como ella, no están incluidas en el primer taller. A diferencia de los comedores, los talleres productivos pueden producir un ingreso suplementario para la persona que se desempeña allí. El criterio fundamental para establecer quiénes son inscriptos en el mismo pasa por la publicidad de la formulación del proyecto, en una marcha o en la asamblea, lugares donde se hacen presentes todos los compañeros. El relato de Marcia, no repara en estos cálculos si no en su decepción al ver que ha sido "dejada de lado" que se ha formulado un proyecto en forma oculta y que lo supo casi por casualidad. Su antigüedad y su rol pionero en el armado del barrio le otorgan, a su entender, suficientes antecedentes como para ser informada de la propuesta e incluida en el nuevo espacio de trabajo30. Ese sentimiento de injusticia parece, en su relato, el motor de las acciones que llevara a cabo para presentar otro taller, "su" taller.

Un tercer grupo confluye a partir de la creación de un taller de manera complementaria. El mismo surge en otro barrio en el cual ella no tenía mayor aspiración a ser incluida. La complementariedad se observa también en el hecho de que los "tres" talleres constituyen un solo taller de trabajo a partir del momento en que "se junto toda la plata" para lograr la compra de un equipamiento mas completo. Sin embargo el resultado es aleatorio pues la aprobación de uno u otro de los proyectos, como se ha dicho, es una decisión que reposa en las autoridades nacionales.31 Los espacios de pertenencia y las expectativas hacia ellos, varían permanentemente a lo largo del relato. Las obligaciones atribuidas a sus vecinos, a sus compañeros de barrio, a sus compañeros de otro barrio, o a sus compañeras del taller alertan de la necesidad de restituir estos diferentes lazos establecidos. Los límites se redefinen teniendo en cuenta distintos criterios de pertinencia.

El relato de tres talleres que trabajan en forma conjunta no surge únicamente en la entrevista con Marcia. Al contrario, a lo largo de nuestras observaciones, en forma recurrente distintos relatos subrayan la complementariedad y la sinergia entre los barrios de las organizaciones a través de las reuniones de productivos, una instancia en la que representantes de los distintos talleres exponen los avances y dificultades que sobrellevan los emprendimientos. Parece elaborarse de ese modo un relato común en el que las tensiones que existen al interior de los emprendimientos no se ocultan pero aparecen subordinados a la complementariedad. Marcia subraya sus propios aportes y cobra así un mayor protagonismo.

Otra dimensión sobresaliente constituye el desarrollo y despliegue de capacidades organizativas de los miembros sin ser referentes ni responsables del taller. La trayectoria laboral de Marcia, aun siendo breve, permite restituir esas capacidades. Ella considera que no ha trabajado desde que se casó. En momentos en que su marido no cobraba regularmente su sueldo, Marcia pidió un pequeño préstamo a sus conocidos para abrir un comercio en el centro de la ciudad que ella misma atendía. Esa experiencia, relativamente exitosa, da muestra de una capacidad de gestión revalorizada en el seno de este grupo32. "Nosotros armamos el barrio" argumenta Marcia reproduciendo lo que parce haber sido la conversación con sus compañeras para animarlas a crear el nuevo taller, o más personalmente "yo armé este proyecto". El énfasis en cada una de las acciones necesarias para la aprobación del proyecto y la obtención de los recursos puede ser interpretado como el desarrollo y despliegue de capacidades organizativas de individuos que, como Marcia, no se sitúan en tanto delegados o referentes. Sin dejar de lado el momento de "la marcha", en el cual se reclaman planes y proyectos productivos al gobierno, su significado político no parece central. En el relato de Marcia, la marcha es un momento de información y de encuentro con sus pares, un momento de reafirmación de su presencia en la organización y en le barrio. Así la dimensión política, de la reivindicación colectiva, aparece vinculada a la situación personal, local, económica y social de Marcia y su grupo de compañeras. Sin dejar de lado la dimensión política (sin la cual el acceso a los recursos públicos parece vedado), a partir de la observación de la experiencia de miembros que ocupan distintas posiciones en la organización y que se movilizan a partir de motivaciones que a priori pueden ser consideradas como no políticas, podemos entender el proceso de transformación que permiten realizar las organizaciones de desocupados. Las mismas extienden el acceso a los elementos necesarios a la participación de la ciudadanía en el espacio público y en la toma de decisiones de acuerdo a una serie de lazos de pertenencia.

"Pusieron a la familia"

Susana, la compañera que las formó al uso de las máquinas industriales, no se considera miembro del MTD. Sus compañeras (de trabajo) aceptan esa posición.

- ¿Como habían hecho el contacto con Susana?
M: A ella yo ya la había elegido porque era la tía de una de las chicas que estaba en el proyecto, que estaba en el barrio. Cuando se armó este proyecto yo digo, bueno acá voy a necesitar alguien que sepa. Como sabía que ella estaba en talleres y trabajó de joven, entonces me fui a la casa y le pregunté si ella no quería estar en el proyecto. Le conté, y me dijo que si. Entonces ya la sumé, la anoté en el proyecto. Y todavía me dice que era todo cuento. [...] ¿no, Susana, qué usted desconfiaba que iba a salir el proyecto?
Susana: Ah si! Porque me habían anotado en otro proyecto. Fuimos a hacer un presupuesto, buscamos todo, y cuando salio el proyecto, pusieron a toda la familia33

La promoción de ese tipo de proyectos por parte del gobierno parece generar tensiones en las redes locales y conflictos al interior de los MTD. Como Marcia, Susana también había tenido una experiencia negativa. En un primer momento Susana había sido contactada para participar de un taller que sería puesto en marcha a través del municipio. Las organizaciones locales que quieran presentar sus proyectos por intermedio de las autoridades municipales pueden hacerlo pues los proyectos que gestionan las organizaciones de desocupados son, de acuerdo con la formulación del programa manos a la obra, relativamente accesibles a cooperativas y otras formas asociativas. Sin embargo, las redes de distribución de los mismos parecen susceptibles de sufrir las mismas críticas que aquellas levantadas contra los planes de desempleo, en este caso, debido a la arbitrariedad en su funcionamiento. La decepción expresada por Susana se debe a una promesa incumplida, a un esfuerzo que resulto inútil (participó en la formulación del proyecto y luego no fue convocada a trabajar).

El sentimiento de injusticia expresado por Marcia no difiere fundamentalmente de la decepción experimentada por Susana. Marcia considera injusto que no se haya tenido en cuenta su antigüedad en el barrio; Susana deplora que la hayan animado a movilizarse durante la gestión del proyecto para ser olvidada después, cuando el mismo resultó aprobado, a la hora de trabajar y acceder a un ingreso. La diferencia reside en la manera de responder a esa experiencia. Marcia tiene la posibilidad de iniciar un nuevo proyecto sobre la base de su propia capacidad de gestión y en el contexto que le ofrece ese MTD. Susana no cuenta con esa posibilidad y "se suma" a la propuesta de Marcia sin creer demasiado, con un cierto escepticismo que la mantiene alejada de un posicionamiento como miembro del MTD.

El taller de costura alberga tres proyectos aprobados en distintos barrios. Cada uno cuenta con un grupo de miembros que llevaron a cabo la formulación del proyecto, respondiendo a criterios administrativos impuestos por el programa manos a la obra e inscribiendo distintos miembros para trabajar. La unificación de los tres proyectos les permitió adquirir toda la maquinaria necesaria para funcionar. La formulación de un buen proyecto y su funcionamiento depende de la iniciativa de los miembros. Marcia carece de experiencia previa en la utilización de máquinas de coser industriales. Le resulta necesario conseguir el apoyo de una persona con esa experiencia y recurre a sus conocidos, aun fuera del MTD, para dar con el perfil adecuado. Los conocidos de su marido -quien no forma parte del MTD-, que trabajan en el municipio, también le fueron de utilidad para saber cuáles serían las máquinas apropiadas que se debían comprar34.

Susana (57) les enseñó a utilizar las distintas máquinas. La información y el oficio necesarios al funcionamiento del taller exigen la movilización de recursos "propios" y locales que no son parte del MTD. Al presentarla, Marcia aclara que Susana "no es del movimiento". Esta precisión revela una situación que en principio parecía atípica: la presencia de personas ajenas al movimiento trabajando en los talleres productivos. Sin embargo a través de la observaron etnográfica vemos que suele ser frecuente recurrir de distintas maneras a personas exteriores al grupo pero que son consideradas como un compañero o una compañera. Este funcionamiento se incrementa gradualmente a medida que el taller desarrolla su producción35. De ese modo, la "lucha" por la aprobación de un proyecto productivo aparece como una forma de obtener cierto reconocimiento entre sus pares, con los vecinos, como una forma de cooperación entre miembros y no miembros para crear un taller de costura que permitirá aumentar los ingresos familiares.

Un punto interesante de este proceso de organización de productivos es que él permite observar la manera en que las redes locales intervienen. La literatura sobre los movimientos sociales reconoce la importancia de los lazos de parentesco y de vecindad como un elemento central en la génesis de la acción colectiva. En su trabajo, La zona gris, Javier Auyero36 pone de relieve la "estrecha y crucial relación entre el funcionamiento de las redes de influencia y el desarrollo y el resultado de los disturbios" estudiados en esa obra, los saqueos ocurridos en Argentina en diciembre 2001. Mc Adam, a partir de la teoría de movilización de recursos da cuenta de la proximidad social como una forma de reclutamiento de nuevos miembros37. El análisis microsocial presentado aquí permite profundizar nuestra comprensión de esos procesos complejos que no pueden reducirse al reclutamiento de un miembro a una organización existente. La confianza, en el ejemplo de Susana y su sobrina, y la desconfianza de Susana hacia las autoridades y hacia el MTD están presentes en el "reclutamiento" al cual ella se presta sin creer profundamente en el proyecto debido a su experiencia. Una relación frecuentemente puesta a prueba y re-significada a partir de la experiencia común, que Marcia recuerda y busca confirmar con Susana al relatar los comienzos del taller.

¿Quiénes trabajan en el taller?

En el taller trabajan cinco mujeres. Tres de ellas, Marcia, Susana y Aurora, de más de cincuenta años de edad y dos, Carla y Lorena de menos de treinta. Susana, como vimos, fue convocada por su experiencia en la confección industrial de vestimentas. Sin embargo, cuando Marcia la convoca hacía más de diez años que no trabajaba. Su tarea de formación requiere también el re-aprendizaje de su propio oficio. Por un lado, utiliza nuevas maquinarias. Anteriormente no había participado en toda la cadena de producción ya que estaba afectada a un puesto fijo. Por otro lado, esta nueva experiencia implica un cambio en la forma de trabajo.

Marcia aprendió el oficio en el transcurso de los primeros meses de funcionamiento del taller. Como vimos, se lanza en el emprendimiento, a redactar y presentar el proyecto del taller de costura sin tener mayor experiencia en esa actividad (más allá del uso de una máquina de coser doméstica). Laboralmente ha reiniciado su actividad en momentos en que su marido se encontraba sin salario38. Entonces pone en funcionamiento un comercio que deberá cerrar algunos años después por problemas de salud.

Lorena, es la única que ha realizado estudios terciarios. Si bien carece de experiencia en el sector textil, ha contribuido al desarrollo de diferentes proyectos en el seno de un conjunto de organizaciones que forman parte del FPDS. La reciente formación de la cooperativa prevé un crecimiento de hasta 22 personas. En el terreno de 2006 dos jóvenes de 18 años, Gabriela y Verónica, compañeras de colegio entre ellas, están comenzando su formación a fin de integrar la cooperativa. Ninguna de ellas es miembro del MTD. El hermano de Gabriela lo es y les ha hablado de la posibilidad de aprender el uso de las maquinarias y trabajar en el taller textil.

El crecimiento del taller parece proyectarse de manera relativamente independiente de la suerte del MTD cuya cantidad de miembros disminuye. Aunque convocadas por estos últimos, las personas no comparten completamente la forma de organización propuesta por el mismo. La participación en la cooperativa aparece para Susana, Gabriela o Verónica como una posibilidad laboral, aun si el funcionamiento del mismo se presta a otro tipo de responsabilidad, mediante el funcionamiento en asamblea. El taller de costura podría quedar, en breve, compuesto de una mayoría de no miembros del MTD. Las orientaciones políticas del MTD pueden tener distintas consecuencias sobre el funcionamiento del taller sin embargo, la formación de la cooperativa le confiere cierta autonomía respecto de los objetivos políticos del mismo. Carla, Lorena y Marcia comparten una idea sobre el funcionamiento del taller, la pertenencia al MTD y la participación a distintas reuniones permiten tomar de