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Trabajo y sociedad

On-line version ISSN 1514-6871

Trab. soc.  no.17 Santiago del Estero winter 2011

 

PERSPECTIVAS ANALÍTICAS SOBRE LA DINÁMICA SOCIAL

Aportes de la teoría social de Alfred Schutz para pensar la política y la acción colectiva

Contributions of Alfred Schutz's social theory to think politics and collective action

 

Mariela Hemilse Acevedo1

1 Facultad de Ciencias Sociales / Instituto de Investigaciones Gino Germani (Universidad de Buenos Aires). Correo electrónico: acevedo_mariela@hotmail.com

 


RESUMEN

Partiendo del interrogante acerca de qué elementos de la fenomenología social de Alfred Schutz pueden ser pertinentes para pensar la política y la acción colectiva, el interés en estas páginas estará puesto en exponer los planteos de Schutz acerca del lugar de los sistemas significativos y las representaciones simbólicas en la relación del hombre con el mundo, con el orden social y el orden político, y señalar los aportes de estos planteos a la reflexión sobre el accionar colectivo y la política. Para ello, se exponen brevemente algunas formulaciones de la teoría schutzeana del conocimiento del mundo, su teoría de las referencias apresentacionales y la simbolización, así como también sus referencias al papel de las estructuras de significatividades en la interpretación del mundo y en la acción, y se indaga la manera en que estos desarrollos de la teoría de Schutz son retomados por Ilja Srubar y por Daniel Cefaï para pensar la política.

Palabras clave: Significaciones sociales; Simbolización; Sistema de significatividades; Política; Acción colectiva

ABSTRACT

Starting from the question about which aspects of the social phenomenology of Alfred Schutz may be relevant to thinking about politics and collective action, interest in these pages will be on exposing the proposals of Schutz's place of systems of relevance and symbolic representations in the relationship between man and the world in social and political order, and noted the contributions of these approaches to the reflection on the collective action and politics. For this, it briefly describes some formulations of the theory schutzeana knowledge of the world, his theory of the references apresentacionales and symbolization, as well as references to the role of the structures of significance in the interpretation of the world and action, and it examines how these developments of the theory of Schutz are taken up by Ilja Srubar and Daniel Cefaï to think politics.

Keywords: Social meanings; Symbolism; A system of relevance; Politics; Collective action


 

SUMARIO

1. Introducción. 2. Los planteos de Schutz acerca de las significaciones socialmente compartidas y la teoría de la simbolización. 2.1. La relación de apresentación como punto de partida para comprender nuestra interpretación del mundo. 2.2. Las relaciones de apresentación en el mundo de la vida cotidiana. Conocimiento de sentido común y tesis de reciprocidad de perspectivas. 2.3. La simbolización y la sociedad. 3. El mundo cultural y la emergencia de la política. 4. Reflexiones finales. 5. Bibliografía.

1. Introducción

De acuerdo con la teoría social de Alfred Schutz2, el mundo de la vida cotidiana constituye nuestra realidad eminente, el mundo a nuestro alcance en el cual llevamos a cabo nuestras ejecuciones, proyectos y planes de vida. Es un mundo ofrecido a nuestra experiencia e interpretación, escenario y también objeto de nuestras acciones e interacciones, y que experimentamos como un mundo intersubjetivo, es decir, compartido con Otros, semejantes con los que nos vinculamos a partir de distintas relaciones sociales.

Este mundo de la vida cotidiana se le presenta al hombre en la actitud natural a la vez como un mundo objetivo -mundo externo, material, un mundo de objetos delimitados y ordenados- y un mundo de cultura -un universo de significación que debe que interpretar para orientarse y conducirse en él-, y que se le impone en esta doble existencia (como mundo material y como mundo de sentido), limitando sus posibilidades de interpretación y acción.

Por su parte, el mundo de cultura -constituido por objetos culturales tales como símbolos, sistemas de lenguaje, instituciones sociales, etc.- es el que posibilita no sólo la interpretación del mundo de la vida cotidiana sino también la comunicación con Otros3, al tiempo que permite el acceso a otros mundos que trascienden el mundo de la realidad eminente. De manera que elementos como las representaciones simbólicas y los esquemas interpretativos -en un sentido general, las referencias apresentacionales, dirá Schutz- cobran un papel fundamental en la relación del hombre con el mundo de la vida.

Considerando el lugar central de la cultura en la relación del hombre con el orden social en la fenomenología social de Schutz, algunos autores encontraron en la dimensión cultural del mundo de la vida cotidiana un punto de partida para pensar la política. Me refiero, particularmente, a los planteos de Ilja Srubar4 y Daniel Cefaï5, quienes encuentran en la teoría schutzeana elementos para reflexionar acerca de la política en su dimensión semántica y en su génesis simbólico-discursiva, así como para pensar acerca de la manera en que las personas experimentan en su vida cotidiana sucesos del orden político.

El interés en estas páginas estará puesto en exponer los planteos de Schutz acerca del lugar de los sistemas significativos y las representaciones simbólicas en la relación del hombre con el mundo, con el orden social y el orden político6, y señalar los aportes de estos planteos a la reflexión sobre el accionar colectivo y la política, recuperando para ello las interpretaciones realizadas por Srubar y Cefaï sobre el tema.

2. Los planteos de Schutz acerca de las significaciones socialmente compartidas y la teoría de la simbolización

2.1. La relación de apresentación como punto de partida para comprender nuestra interpretación del mundo

En el apartado de su libro El problema de la realidad social denominado "Símbolo, realidad y sociedad"7, Schutz recupera la idea de apresentación o apercepción analógica de Husserl para dar cuenta de los procesos de representación, sean relaciones signantes o simbólicas a partir de las cuales el hombre experimenta las distintas realidades que trascienden su percepción inmediata del mundo.

Así, la relación de apresentación supone el acoplamiento o apareamiento de un miembro apresentante -aquello que es apercibido inmediatamente o que se da en presentación- y un miembro apresentado -aquello que es acoplado o apareado al término apresentante, es decir, aquello que es "indicado" o "referido" por el objeto presentado-.

Los objetos que se ponen en relación en las referencias apresentacionales pueden pertenecer a campos diferentes, pueden ser objetos físicos, objetos espirituales o inmateriales; pueden pertenecer al orden de la realidad del sentido común o al orden de la fantasía, el recuerdo o el sueño; y también pueden pertenecer a distintos niveles, habiendo referencias apresentacionales de objetos, signos y símbolos. Asimismo, tanto los objetos apresentantes como los apresentados son objetos dentro de un campo donde se relacionan con otros objetos -es decir, nunca son objetos aislados-, y ambos pertenecen a un orden de un estilo particular.

Schutz señala cuatro órdenes o sistemas de referencia a partir de los cuales las relaciones apresentacionales pueden ser interpretadas: el esquema aperceptual, el esquema apresentacional, el esquema referencial y el esquema contextual o interpretativo. El esquema aperceptual refiere al orden de objetos al que pertenece el objeto apercibido de manera inmediata en tanto es experimentado como un sí-mismo con independencia de toda referencia apresentacional. El esquema apresentacional remite al orden de objetos al que pertenece el objeto apercibido de manera inmediata cuando es considero miembro de un par apresentacional, es decir, cuando es el objeto apresentante que hace referencia a algo que no es él mismo. El esquema referencial indica el orden de objetos al que pertenece el objeto apresentado del par que es apercibido por analogía. Y el esquema contextual o interpretativo señala el orden al que pertenece la referencia apresentacional particular misma, es decir, el tipo particular de apareamiento o contexto por el cual el miembro apresentante está vinculado con el apresentado -en otras palabras, el orden de la relación entre el esquema apresentacional y el referencial-8.

Ahora bien, las relaciones apresentacionales siempre suponen un intérprete. Mientras que, para Schutz, las marcas e indicaciones son referencias apresentacionales que pueden tener sentido únicamente para la persona que las produce -pudiendo prescindir de la intersubjetividad-, el signo y el símbolo son referencias que necesariamente tienen un sentido socialmente compartido.

En relación al tema planteado aquí, lo interesante será pensar que las referencias apresentacionales que se establezcan en las relaciones signantes y simbólicas -y aquí, los esquemas interpretativos que se establezcan como socialmente aprobados y pertinentes así como las elecciones de tal esquema sobre otro o el cuestionamiento a los esquemas legitimados- pueden ser objeto de luchas políticas por la significación. Ya llegaremos a estas cuestiones; simplemente tengamos presente la relevancia del esquema contextual o interpretativo para pensar la política.

2.2. Las relaciones de apresentación en el mundo de la vida cotidiana. Conocimiento de sentido común y tesis de reciprocidad de perspectivas

Las referencias apresentacionales permiten acceder a la trascendencia de los objetos del mundo que no están al alcance actual y a la trascendencia del Otro y su mundo -esto es, la trascendencia de los pensamientos y los proyectos de las personas con las que nos interrelacionamos en el mundo de la vida cotidiana-.

Poder acceder a los pensamientos de otra persona presupone un entendimiento mutuo, la posibilidad de comunicación. La comunicación entre los hombres en el mundo de la vida cotidiana presupone un conocimiento de sentido común socialmente compartido, que está conformado por distintas referencias apresentacionales -que, en este caso, serían apresentaciones sígnicas puesto que el sentido es compartido-, entre las que se destacan los signos lingüísticos.

En este contexto, el lenguaje cobra un papel fundamental puesto que permite establecer un ambiente comunicativo común, esto es, permite experimentar el sentido de lo que pretende decir el Otro que expresa sus pensamientos. Pero, agrega Schutz, este ambiente comunicativo común -que no remite únicamente a las relaciones cara a cara sino que incluye relaciones no presenciales- presupone una serie de idealizaciones que constituyen la llamada "tesis de reciprocidad de perspectivas": la idealización de la intercambiabilidad de los puntos de vista y la idealización de la congruencia de los sistemas de significatividades.

Mientras que la idealización de la intercambiabilidad de los puntos de vista presupone que dos personas tendrían típicamente las mismas experiencias del mundo común si intercambiaran sus lugares en el mundo, la idealización de la congruencia de los sistemas de significatividades9 presupone que los sistemas de significatividades privados que surgen de situaciones biográficas particulares son reemplazados por sistemas de significatividades socialmente aceptados a partir de los cuales los partícipes de la comunicación pueden interpretar los objetos o hechos comunes de una manera 'empíricamente idéntica', es decir, suficiente para todos los fines prácticos, al momento de llevar a cabo sus propósitos a mano10. De esta manera, Schutz sostiene que "la tesis general de perspectivas recíprocas conduce a la aprehensión de objetos y sus aspectos realmente conocidos por mí y potencialmente conocidos por usted como conocimiento de todos. Tal conocimiento es concebido como objetivo y anónimo, es decir, separado e independiente de mi definición de la situación y la de mi semejante, de nuestras circunstancias biográficas exclusivas y de los propósitos reales y potenciales inmediatos que ellas involucran"11.

Estos objetos de pensamiento intersubjetivos -"objetos públicos de pensamiento"- que reemplazan a los objetos de pensamiento privados son construcciones típicas de acuerdo al sistema de significaciones aceptado por el punto de vista anónimo unificado del endogrupo, siendo el lenguaje el medio tipificador por excelencia. Lo cual implica que la pertenencia a un determinado grupo presupone que sus miembros comparten los esquemas aperceptuales, apresentacionales, referenciales y contextuales aceptados y aprobados como típicamente significativos para todos los miembros del grupo, de manera que hay un universo discursivo compartido entre ellos. La emergencia de la política supone, podemos decir, un cuestionamiento a los objetos de pensamiento socialmente aprobados, a las evidencias que socialmente están establecidas. Cuándo es que el reemplazo del sentido subjetivo por el sentido objetivo comienza a ser cuestionado -entendiendo por "sentido subjetivo" no tanto el sentido individual sino el sentido de los distintos grupos sociales dentro de la sociedad, y por "sentido objetivo" el sentido socialmente aceptado como sentido general compartido- es lo que intentaremos elucidar más adelante.

2.3. La simbolización y la sociedad

Hasta aquí, hemos mencionado los planteos de Schutz acerca de las referencias apresentacionales que permiten acceder a trascendencias inmanentes al mundo de la vida cotidiana -marcas, indicaciones y signos, incluyendo el lenguaje-. Pero, para el autor, hay trascendencias que sobrepasan el mundo de la vida cotidiana. En palabras de Schutz: "hay experiencias que trascienden el ámbito finito de sentido del mundo de la vida cotidiana y se refieren a otros ámbitos finitos de sentido, a otras realidades o, para usar el término acuñado por William James, a otros subuniversos, tales como el mundo de la teoría científica, de las artes, de la religión, de la política, pero también de las fantasías y los sueños. Y hay además un grupo de referencias apresentacionales, llamadas símbolos, con cuya ayuda el hombre trata de aprehender esos fenómenos trascendentes de una manera análoga a nuestro mundo perceptible"12.

De manera que, por un lado, el mundo de la vida no se reduce al mundo de la vida cotidiana sino que existen otros mundos -otros "ámbitos finitos de sentido"13- y, por el otro, a estos mundos se tiene acceso a partir de la simbolización.

De acuerdo con su definición de símbolo, este sería una referencia apresentacional que pone en relación objetos que pertenecen a distintos ámbitos de sentido, donde el miembro apresentante pertenece al mundo de la vida cotidiana y el miembro apresentado a otro mundo. Lo cual supone, en tanto, que el acceso a otros mundos no puede prescindir del mundo de la vida cotidiana, resaltando no sólo la eminencia de la realidad del mundo de la vida cotidiana sino también la interdependencia entre las distintas realidades.

Pero ¿cuáles serían las experiencias que trascienden el mundo de la vida cotidiana? Schutz nombra a la relación nosotros, a la organización social y política, a las instituciones sociales, las cuales son representadas por apresentaciones particulares. Según indica, las colectividades sociales y las relaciones institucionales no corresponden al ámbito de sentido de la realidad de la vida cotidiana, son construcciones del pensamiento de sentido común que tienen su realidad en otros subuniversos (tal vez en el subuniverso que William James llama "relaciones ideales", acota) y que sólo se aprehenden simbólicamente. Es decir, Schutz plantea la trascendencia de lo colectivo, de la sociedad, que -al igual que la naturaleza- trasciende a la vez que se impone a los hombres. Ello implica que los hombres se relacionan con la sociedad simbólicamente, que la experiencia de la organización social y política se da mediante apresentaciones simbólicas.

3. El mundo cultural y la emergencia de la política

Considerando estos planteos de Schutz acerca del lugar de las apresentaciones simbólicas para pensar el orden social, Srubar14 señala que en la fenomenología de Schutz la política -como un particular orden de sistemas de tipificaciones y de significatividades- estaría fundada en un mundo socio-cultural previo -mundo al que tratamos de describir en las páginas precedentes-, de manera que la base del orden político sería un orden social pre-político.

Retomando los planteos antes mencionados de Schutz acerca del conocimiento socialmente compartido y la tesis de reciprocidad de perspectivas, Srubar indica que esta existencia de representaciones compartidas, de un universo de sentido compartido, es lo que hace posible la política; en otras palabras, la emergencia de la política ocurre cuando ese conocimiento compartido y socialmente aprobado es puesto en cuestión.

El interrogante que surge a partir de aquí es ¿cuándo ocurre esto? ¿En qué circunstancias el conocimiento "dado por sentado" acerca del mundo o de una situación particular es puesto en cuestión? De acuerdo a los planteos de Srubar, ello ocurre cuando entran en disputa los sistemas de interpretación y de tipificación de distintos grupos sociales y, de esa manera, ponen en cuestionamiento las perspectivas recíprocas dadas por sentado. En palabras del autor: "we can speak of the emergence of the political as soon as the social conditions of intersubjetivity, that is, the definition of the reciprocity of perspectives among actors, becomes itself the object of their reflection and construction. Schutz's discussion shows that this happens when a group's 'subjetive meaning' of membership is upset by confrontation with others and when its taken-for-grantedness is consequently questioned. In this situation, the need arises to redefine the conditions under which the actors recognize (or do not recognize) themselves as fellow men, that is, to determine the depth and width of the reciprocity of perspectives and thus also the social (i.e. defined by common culture) or even anthropological (i.e. defined by means of belonging to the same genus) intersubjetivity"15.

Lo que indica el autor, siguiendo a Schutz, es que los miembros de un grupo social comparten un sistema de tipificaciones y de significatividades y un conjunto de motivaciones que configuran su identidad colectiva como grupo. El sentido particular que el grupo le otorgue al mundo o a una situación o tema específico -usando otra terminología, el sentido que cada grupo le otorgue a un "problema público"- puede entrar en disputa con el sentido que le otorgue otro grupo social, en la medida en que los distintos grupos se enfrentan por imponer el esquema de interpretación adecuado, legitimado, y socialmente aprobado. Esta lucha política aparece entonces como una lucha por imponer el sentido "público" legitimado de las distintas realidades del mundo. Lo interesante, de acuerdo a lo que plantea el autor, es que esta lucha no deriva únicamente en la imposición de esquemas interpretativos sino que también tiene consecuencias en la auto-interpretación de sí que realizan los propios grupos, y en la constitución de sus identidades colectivas.

En este contexto de luchas de grupos sociales, también se rescata el señalamiento de Srubar acerca de la pertinencia de la teoría de amigo-enemigo para pensar la política. De acuerdo con su lectura de Schutz, y basándose en las estructuras del mundo de la actitud natural, señala que hay un horizonte de igualdad, de comunidad, de inclusión, que preexiste a las diferenciaciones entre los grupos y que, en verdad, hace posible la lucha política por la imposición de los esquemas interpretativos o de las referencias apresentacionales legítimas para interpretar al mundo16. Esta lucha por la redefinición del sentido dado por sentado entre distintos grupos sociales sí supone una relación social asimétrica entre ellos. Ahora bien, ese poder para definir lo que será nuevamente tomado por sentado dentro de la tesis de reciprocidad de perspectivas tendrá que encontrar su legitimación en una definición que trascienda la actitud natural. De manera que la realidad del mundo de la actitud natural se convierte en el asunto o tema dentro de un ámbito de sentido y un ámbito cognitivo diferente que trasciende la esfera cotidiana y modifica su realidad; esto es, el orden político, que proporcionaría ese terreno de igualdad en el que distintos grupos sociales pueden disputarse la imposición de esquemas de interpretación: "Because the new definition no longer can be entirely based on the previous taken-for-grantedness, the defining power must try to find its legitimation in a definition that transcends everyday attitudes. This means, using Schutz's terms developed in 'On Multiple Realities', that the reality constructed in the relatively natural attitude becomes the subjet within a framework of different cognitive style that trascends the everyday sphere and modifies its reality. (...) The legitimation of the political through reference to the scheme of interpretation that transcends the particularity of the relatively natural attitude becomes more necessary and therefore the chance is given that the reciprocity of perspectives of actors based in this framework exceeds the particularity of the relatively natural friend-foe relationship and provides a more general framework in which the political can -at least in a few respects- be realized as the equality of different others"17.

Este aspecto de la teoría de Schutz me parece sumamente interesante para pensar la política, y me atrevo a sugerir puntos en común con algunas de las formulaciones de la filosofía política contemporánea, como es el caso de los planteos de Rancière18 sobre el orden político. Según Rancière, el orden político es una manera de ser-juntos, de simbolizar el orden de lo sensible que actualiza la contingencia de la igualdad de cualquier hombre con cualquier hombre como sujetos parlantes iguales, y establece de esta manera un espacio común. Según este autor, a partir de la subjetivación política que produce la presentación de "la parte de los sin parte"19 como sujetos parlantes, como sujetos iguales al resto, se establece un espacio común de interlocución y de litigio. Creo que en Schutz pueden encontrarse claves para pensar la esfera de la política como espacio en el que aparece un trasfondo de comunidad sobre la que se funda la posibilidad de la disputa por el sentido, horizonte de comunidad que existe más allá de las diferencias que existan en el orden social.

En cualquier caso, lo que podemos decir -y en los planteos de Daniel Cefaï esto aparece claramente- es que la política puede pensarse en el nivel de la definición del orden social general -de los sistemas culturales generales o de la "ideología"- pero también se puede pensar en el nivel de las interacciones que se dan en el espacio público alrededor de problemas puntuales, donde se da una disputa justamente por la definición de esos problemas -y la forma de resolverlos- en función de los distintos sistemas de significatividades y de motivos que presenten los actores colectivos.

Por su parte, Daniel Cefai20 también va a recuperar algunos de los planteos que mencionamos de Alfred Schutz para pensar el accionar político en el espacio público y va a destacar -al igual que Srubar- la lucha política que ocurre entre distintos actores colectivos por la definición de los sistemas de significatividades que encuadrarán la interpretación de determinada situación o problema público.

De acuerdo con el planteo del autor, en la teoría de Schutz se encuentran elementos para comprender las experiencias políticas de los ciudadanos ordinarios. Cefaï retoma la teoría de la significatividad de Schutz y la articula con la teoría de los "frames"21 de Erving Goffman para intentar elucidar cómo hacen los ciudadanos para coordinar sus esquemas interpretativos y motivacionales a los fines de compartir definiciones de situaciones, valores, objetivos, y constituir una acción colectiva en el espacio público.

Algunas cuestiones respecto a la experiencia política en la vida cotidiana de los ciudadanos fueron incipientemente analizadas por Schutz en su artículo "El ciudadano bien informado. Ensayo sobre la distribución social del conocimiento"22, donde reflexiona acerca de la manera en que los ciudadanos se interesan e informan acerca de situaciones del orden socio-político. De acuerdo con sus planteos, el mundo de la vida tiene para el hombre relevancia en función de sus sistemas de intereses y sus planes de vida, de manera que las zonas del mundo tienen diversa significatividad para los hombres de acuerdo a sus finalidades prácticas. Así, mientras algunas zonas del mundo tienen una "significatividad intrínseca" en relación a sus intereses, otras situaciones y sucesos se imponen como significativos -es decir, tienen una "significatividad impuesta"-. En este sentido, según el planteo de Schutz, en las sociedades modernas cada vez son más las significatividades impuestas política, económica y socialmente, y lo que se pregunta en el mencionado artículo es en qué medida los ciudadanos ordinarios deben conocer estas zonas de significatividad impuesta.

En primer lugar, son interesantes estas reflexiones de Schutz porque permiten plantear que el interés del individuo en la vida cotidiana no se circunscribe al mundo que comprende su esfera privada sino que también se interesa por los sucesos que ocurren en el mundo en el que vive y que exceden dicha esfera. Es decir, el ciudadano -más precisamente, el ciudadano "bien informado", como lo llama Schutz- se ocupa de conocer situaciones del mundo que si bien no están en la esfera de sus propósitos a mano sí son cuestiones que pueden influir en el curso de su vida -o que puede considerar como relevantes-. Estas se convierten en zonas del mundo problemáticas, que requieren procesos explícitos de interpretación, y para lo cual el ciudadano recurre a distintas fuentes de información (testigos, comentadores y analistas, historiadores y profesionales, medios de comunicación) y al conocimiento socialmente aprobado. Podemos decir que estas distintas fuentes le brindarán distintas referencias apresentacionales a partir de las cuales comprender esas situaciones o problemas sociales que se le imponen como relevantes.

Asimismo, son formulaciones que permiten pensar cómo el ciudadano cuenta con distintas fuentes en el espacio público para formarse opinión sobre temas relevantes, pero también que llevan a cuestionarse si no son esas mismas fuentes -fuentes que podemos pensarlas como actores del espacio público- las que tienen la capacidad para convertir una situación social particular en una situación socialmente relevante. En este sentido, y pensando en el rol que los activistas políticos cumplen en el espacio público -que es el de ser una fuente de información y de formación de un sentido sobre distintos sucesos del orden social-, Cefaï comenta: "Activists have to denaturalize this 'relatively natural view' of the common world, proposing alternative versions of what is happening, making unproblematic situations problematic"23.

Lo dicho recién también nos permite pensar de qué manera los ciudadanos trascienden su círculo privado de interés. Esto es, ¿cómo las personas trascienden sus preocupaciones y proyectos personales y se interesan por aspectos de la vida que sobrepasan su interés personal y privado? Al igual que Srubar, Cefaï señala que eso ocurre cuando, a partir de un proceso de identificación con otros, las personas participan en la construcción de nuevas referencias apresentacionales y comparten esquemas interpretativos de la realidad con otras personas.

En palabras del autor francés, los marcos interpretativos participan en la creación de nuevas formas de vida y de nuevas culturas e identidades colectivas, y en la publicitación de un determinado tema o problema: "Frames of relevance are neither mere resources of rational cognition and action, nor the phantasmogorical stuff of collective deliriums. They are involved in the publicization of rights and justice claims, in the configuration of culture and identities. They contribute to the institution of possible worlds and to the definition of individual and collective actors; they have a power of thematization, interpretation, and motivation in the process of setting problems on public agendas; they give its semantic structure to the operations of building political universes and performing political actions, and doing so to the accomplishment of an active citizanship"24. De manera que en la lucha semántica no sólo está en juego la definición de situaciones sociales sino también la definición de actores colectivos. Claro que siempre teniendo en cuenta que cada definición de nosotros-ellos es una tipificación que se lleva a cabo en un contexto de acción particular, de manera que la interacción simbólica define un nosotros y un ellos, pero es siempre una definición contextual.

Por su parte, y pensando en el accionar colectivo, ¿qué significa que los marcos de relevancia tienen la capacidad de definir el tema de interés, la interpretación de dicho tema y los motivos que se movilizan en esta elección? Vemos que Cefaï recupera aquí cuestiones que desarrolló Schutz sobre las estructuras de significatividades para pensar la acción de los hombres, y que están desarrolladas en su libro Las estructuras del mundo de la vida25. Recordemos que Schutz señala que la estructura de significatividades está conformada por la significatividad temática, la interpretativa y la motivacional, todas ellas interdependientes entre sí. La significatividad motivacional participa tanto en la elección de los elementos del tema -objetos o sucesos del mundo que están en el campo de la conciencia- que serán significativos para la interpretación como de los elementos del acervo que tienen interés interpretativo, y estas elecciones son motivadas por un determinado proyecto de acción. Las situaciones problemáticas exigen una explicitación de los procesos interpretativos, aunque siempre es una explicitación que está situacionalmente determinada, lo cual significa que ella se realizará hasta donde sea necesario para el dominio de la situación -en otras palabras, que su alcance está determinado por un motivo pragmático-. De manera que, frente a lo que Schutz llamó "interpretaciones automáticas"26, típicas del uso de los esquemas de interpretación socialmente aprobados y dados por sentado, la política supone cuestionar y romper con estas interpretaciones y motivar nuevas interpretaciones a partir de la propuesta de nuevas referencias apresentacionales. Esto es, justamente, la práctica de los actores colectivos en el espacio público, que proponen nuevos "marcos de relevancia" o "marcos de interpretación" -en la terminología de Goffman- para interpretar la realidad social27, nuevos sistemas de significatividades que vuelven problemático un tema o situación que antes era percibida como normal.

Finalmente, creo que es pertinente retomar a Cefaï cuando plantea que el reenmarcamiento no supone simplemente el reemplazo de un esquema interpretativo por otro sino que implica un cambio de "ser en el mundo". Me parece acertada esta visión en la medida en que considero que la política supone, con estos cambios de esquemas interpretativos, cambios en las relaciones entre los proyectos y la memoria de los hombres, que no es sino otra forma de pensar los cambios en la relación que los hombres guardan con el mundo. Es por ello que me interesa recuperar un último elemento de la teoría de Schutz sobre la acción en el mundo de la vida cotidiana para pensar el accionar político, y tiene que ver con la definición del "mundo a nuestro alcance". En este sentido, entiendo que se puede considerar que la política también está participando en la definición del mundo a nuestro alcance, del mundo que está al alcance asequible. Es decir, el alcance de las idealizaciones "y así sucesivamente" y "puedo volver a hacerlo", que retoman el mundo al alcance asequible y el mundo recuperable también están definidos en función de los esquemas interpretativos que se apliquen a una situación particular y en función de los proyectos que estén impulsando el accionar político. Y esto también guarda relación con la inserción del accionar político en la dimensión del tiempo histórico -donde se piensa el accionar político en el contexto de la vinculación no sólo con los contemporáneos sino también con los antecesores y sucesores-, para dar cuenta de las consecuencias de la acción pública que se realiza en un momento político e histórico determinado.

4. Reflexiones finales

Considerando lo dicho hasta aquí, sostengo que la teoría de Schutz puede ayudar a comprender los procesos interaccionales a partir de los cuales los actores colectivos se disputan el poder de imponer el sentido público de los objetos de pensamiento con los que se entiende a la realidad cotidiana, el orden social, así como ciertas situaciones o sucesos del mundo. Ello supone cuestionar los discursos socialmente aprobados y legitimados sobre ciertos temas o problemas que cobran relevancia en el espacio público, teniendo en cuenta siempre la idea schutzeana según la cual un cambio de atención es lo que transforma algo dado por sentado en algo problemático.

Volver problemático un hecho o suceso antes percibido como no-problemático es una acción que depende, entre otras cuestiones, de los esquemas interpretativos y motivacionales que se movilicen en la comprensión del mundo. La política sería, así, la esfera de la vida en la que se configuran las representaciones simbólicas a partir de las cuales se interpreta la realidad social, esto es, se configuran los discursos sobre la realidad social que a su vez participan de los procesos de identificación y de subjetivación de los distintos actores colectivos que llevan a cabo acciones para modificar el sentido socialmente legitimado del mundo. En otras palabras, podemos decir que los actores colectivos -cada uno con su particular esquema interpretativo, estructura de significatividades, relaciones con la historia, motivaciones y proyectos- presentan distintas definiciones de los problemas públicos en su accionar en el espacio público.

En coincidencia con las lecturas que realizan Srubar y Cefaï de Schutz, considero que en su teoría social hay elementos para analizar la política en el nivel de la configuración del sentido sobre el mundo. Al respecto, lo que rescata Daniel Cefaï de la teoría de la apresentación y la simbolización de Schutz es que no cae en un determinismo sociológico en el cual una conciencia colectiva determina a las conciencias individuales, imponiendo coercitivamente los sistemas de categorización y clasificación, y reproduciendo el orden social por una suerte de "homología estructural"; ni tampoco cae en un individualismo instrumentalista en el cual los signos y símbolos pueden ser manipulados por los individuos, quienes -asociando mentalmente sus representaciones- pueden diseñar y transformar, a partir de una suerte de causalidad psíquica, los estados de hechos y los estados de conciencia. Para Cefaï, Schutz piensa, en cambio, que los signos y símbolos disponibles serán fijados a un sentido en función de la relación entre los distintos términos, o sea que el sentido de los términos apresentantes y apresentados serán especificados por su puesta en relación -pertinencia interpretativa-, y donde el sentido de esta puesta en relación está vinculada a los usos prácticos y concretos en situación -pertinencia pragmática-28. En otras palabras, Cefaï rescata que las tipificaciones, significaciones y simbolizaciones que se utilizan para interpretar el mundo se terminan de constituir como esquemas interpretativos en el contexto mismo de la acción, que daría cuenta del papel de los sistemas de relevancia en la configuración del sentido.

De manera que en la teoría de Schutz aparecen aportes sumamente interesantes para pensar las prácticas políticas de los actores colectivos, entendiendo a la política en el ámbito de las luchas por el sentido del mundo.

Finalmente, y casi a la manera de pequeña digresión, me pregunto si es posible leer en la teoría de la simbolización de Schutz un planteo filosófico más general sobre la política. Citando a Eric Voegelin, Schutz indica en el apartado "Símbolo, realidad y sociedad" que es a partir de la representación (una representación simbólica) que una sociedad se vuelve una sociedad política, y concluye dicho capítulo con la siguiente frase de Goethe: "El verdadero simbolismo está allí donde lo particular representa lo general, no como un sueño y una sombra, sino como una revelación vívida e instantánea de lo que no puede ser explorado"29. ¿No puede pensarse que esta cita describe la tarea imposible de la política como intento de totalización social en el plano simbólico-discursivo? (imposibilidad que se funda en el hecho de que toda sociedad política es una simbolización particular de la sociedad, es el producto de una operación hegemónica a partir de la cual se imponen como generales determinadas significaciones a partir de las cuales interpretar el orden social). Claro está, en este punto, las interpretaciones que puedan hacerse de la teoría de Schutz son bastante inciertas (y esta interpretación es una de ellas).

Notas

2 Ver Schutz, A. (1974) El problema de la realidad social, Buenos Aires: Amorrortu editores.

3 Recordemos que, para Schutz, la interpretación del mundo de la vida se basa en experiencias previas sobre él, tanto propias como heredadas, que funcionan como un esquema de referencia en forma de "conocimiento a mano". El acervo de conocimiento se entiende, así, como el repositorio de experiencias pasadas que se encuentran sedimentadas como "objetividades ordenadas" que están disponibles bajo la forma de "esquemas de interpretación". Dicho acervo de conocimiento se supone compartido con el resto de los congéneres y compone el conocimiento de sentido común, permitiendo actuar de manera fluida y rutinaria en la vida cotidiana presuponiendo un entendimiento mutuo con el resto de los hombres en la realidad eminente. Ver Schutz, A. (1974) op. cit., Cap. I, y Schütz, A. (1972) Fenomenología del mundo social. Introducción a la sociología comprensiva, Buenos Aires, Editorial Paidós, Cap. II -especialmente Sección 14, 15 y 16-.

4 Srubar, I. (1999) "The origin of the political", en Embree, L. (ed.) (1999) Schutzian social science, London: Kluwer Academic Publishers.

5 Cefaï, D. (1999) "Making sense of politics in public spaces: the phenomenology of political experiences and activities", en Embree, L. (ed.) (1999) op. cit.

6 Expondré algunas cuestiones de su teoría del conocimiento del mundo sustentada en el supuesto de la reciprocidad de perspectivas, su teoría de las referencias apresentacionales y la simbolización, y también sus referencias al papel de las estructuras de significatividades en la interpretación del mundo y en la acción.

7 Schutz, A. (1974) op. cit., pág. 197-316.

8 Schutz, A. (1974) op. cit., pág. 269-270.

9 La idea de significatividad o relevancia hace referencia a que, teniendo en cuenta que el mundo de la actitud natural se encuentra dominado por intereses y motivos prácticos y problemas inmediatos, nuestra comprensión del mundo sólo se da en el grado necesario para poder actuar en él y operar sobre él -es decir, los aspectos del mundo que cobran relevancia o interés están determinados por un motivo pragmático, motivos que indican hasta qué punto es necesaria nuestra interpretación del mundo para poder llevar a cabo nuestro accionar. La significatividad daría cuenta, entonces, de la manera en que atendemos a los sucesos del mundo -a qué prestamos atención, en qué medida-. Estos planteos están desarrollados en Schutz, A. y Luckmann, T. (1977) Las estructuras del mundo de la vida, Buenos Aires: Amorrortu editores. Más adelante nos referiremos al papel que juegan los sistemas de significatividades en la interpretación y el accionar político.

10 Schutz, A. (1974) op. cit., pág. 283.

11 Ibid., pág. 43.

12 Schutz, A. (1974) op. cit., pág. 293.

13 En "Sobre las realidades múltiples", que también forma parte del libro El problema de la realidad social, Schutz señala que prefiere hablar de ámbitos finitos de sentido en la medida en que cada uno de ellos tiene un "acento de realidad" a partir de un acto de conciencia y no por su propia estructura ontológica, y cada uno de ellos supone un estilo cognoscitivo particular y una tensión de la conciencia particular.

14 Tal como hemos hecho referencia más arriba, seguimos los planteos de Srubar, I. (1999) op. cit..

15 Srubar, I. (1999) op. cit., pág. 40-41. Las cursivas son mías.

16 Srubar señala al respecto: "If we concieve the political as the redefinition of the reciprocity of the actor's perspectives, then both exclusion and inclusion itself become clear as its constitutive moments in a way in which inclusion itself becomes visible as the background for the friend-foe realtionship", en Srubar, I. (1999) op. cit., pág. 41.

17 Srubar, I. (1999) op. cit., pág. 42.

18 Rancière, J (1996) El desacuerdo. Política y filosofía, Buenos Aires, Nueva Visión.

19 Así se refiere Rancière a los distintos sectores sociales que pueden pensarse como excluidos del orden social.

20 Cefaï, D. (1999) op. cit..

21 Idea que, retomando varias cuestiones ya planteadas por Schutz en relación a los esquemas de interpretación, hace alusión a esquemas de referencia que se utilizan en la vida diaria para sentido a las situaciones, para comprender y actuar en ellas. Ver Goffman, E. (2006) Frame analysis. Los marcos de la experiencia. Centro de Investigaciones Sociológicas. Siglo XXI: España.

22 Schutz, A. (2003) "El ciudadano bien informado. Ensayo sobre la distribución social del conocimiento", en Estudios sobre teoría social. Escritos II, Buenos Aires: Amorrortu editores.

23 Cefaï, D. (1999) op. cit., pág. 153.

24 Cefaï, D. (1999) op. cit., pág. 138-139.

25 Schutz, A. y Luckmann, T. (1977) op. cit., pág. 182-224.

26 Las interpretaciones automáticas refieren a la coincidencia rutinaria entre un tema y un elemento del acervo de conocimiento de manera suficiente para el dominio de la situación dada con respecto a la actitud predominante y a las cadenas de motivaciones "para" en el curso de un acto Schutz, A. y Luckmann, T. (1977) op. cit., pág. 219.

27 Habría que cuestionarse cuánto se recupera del planteo de Schutz en la sociología norteamericana sobre los marcos de la acción colectiva, que plantean -como en el caso de la teoría de David Snow- la existencia de marcos de diagnóstico, pronóstico y motivacionales. Ver: Snow, D. (2001) "Analyse de cadres et mouvements sociaux", en Cefaï, D. y Trom, D. (2001) Les formes de l'action collective. Mobilisation dans des arènes publiques. París: Éditions de l'EHESS.

28 Cefaï, D. (1998) Phénoménologie et sciences sociales. Alfred Schtuz. Naissance d'une anthropologie philosophique, Genève-París: Librairie Droz S.A., pág. 170.

29 Ibid., pág. 316.

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Recibido: 16.2.11
Aprobado definitivamente: 4.4.11