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Trabajo y sociedad

On-line version ISSN 1514-6871

Trab. soc.  no.17 Santiago del Estero winter 2011

 

PERSPECTIVAS ANALÍTICAS SOBRE LA DINÁMICA SOCIAL

Acumulación y relación capital-trabajo. La reproducción deficiente de la fuerza de trabajo (Quilmes Oeste, 2001)*.

Accumulation and capital-labour relation. Deficient labour force reproduction (Western Quilmes, 2001).

 

Sebastián P. Salvia** y Luisa Iñigo***

* Los autores agradecen los comentarios de Cecilia Rossi y Matías Eskenazi, y los eximen de toda responsabilidad por los errores u omisiones que pudiera contener el artículo.
** Sociólogo y Doctorando en Ciencias Sociales (UBA), Becario CONICET-Universidad Nacional de Quilmes, Proyecto PUNQ 0402/07. Correo electrónico: ssalvia76@gmail.com
*** Socióloga, Docente y Doctoranda en Ciencias Sociales (UBA). Miembro del UBACYT E416.

 


RESUMEN

Entre mediados de la década del '70 y fines de la década del '90, la Argentina ha sido objeto de profundas transformaciones económicas, que pueden caracterizarse como un cambio en las relaciones de fuerza entre capital y trabajo. Estas transformaciones potenciaron el desarrollo de la contradicción entre las capacidades productivas de la clase trabajadora y las limitaciones que el proceso de acumulación de capital implica para la puesta en movimiento de estas capacidades.
Este artículo pretende describir la situación de la fuerza de trabajo en el Gran Buenos Aires, y dentro de él, en seis barrios de Quilmes Oeste. Con datos estadísticos y relevamientos propios, se busca abordar la reproducción de los atributos productivos de la clase trabajadora de estos barrios, en relación al conglomerado del que son parte. Focalizamos la mirada en la existencia de conocimientos adquiridos por los trabajadores que no pueden ser aprovechados en el proceso productivo, para lo cual describimos la relación entre calificación ocupacional y educación formal para la parte de la población trabajadora que había alcanzado al menos el secundario completo.

Palabras clave: Fuerza de trabajo; Reproducción; Acumulación; Calificación; Educación

ABSTRACT

From mid 1970s and late 1990s, Argentina has undergone deep economic change, which can be described as a change in labour-capital relations of force. These changes boosted the development of the contradiction between working class productive abilities and the limitations to their realization implied by capital accumulation process.
This article aims at describing the situation of the labour force in Greater Buenos Aires; more specifically, in six neighbourhoods in Western Quilmes. On the basis of primary and secondary statistical sources, the research has dealt with the reproduction of productive attributes among working-class inhabitants of these neighbourhoods, in comparison to the corresponding population in the whole Greater Buenos Aires. The main focus has been set on the existence of knowledge and abilities previously acquired by workers but that they did not actually use in their jobs. For this purpose, we describe the relation between work qualification and formal education among those who had at least completed secondary school.

Keywords: Labour force; Reproduction; Accumulation; Qualification; Education


 

SUMARIO

Introducción. Acumulación capitalista y condiciones de reproducción de la fuerza de trabajo. Estimación de la subocupación por calificación en el Area Metropolitana Buenos Aires. La situación de los trabajadores en seis barrios de Quilmes Oeste en 2001. La subocupación por calificación de la fuerza de trabajo en Quilmes Oeste en 2001. Comentarios finales. Bibliografía.

Introducción

Desde mediados de la década del '70, la Argentina ha sido objeto de profundas transformaciones económicas, que pueden caracterizarse como un cambio en las relaciones de fuerza entre capital y trabajo, a partir de una reestructuración de la relación de capital misma.

Estas transformaciones produjeron un ciclo de estancamiento de la producción y de la productividad del trabajo hasta el año 90 y un ciclo de expansión acelerada de la producción y la productividad del trabajo en el período 91-98. El resultado agregado de estos períodos de estancamiento y de expansión para la clase trabajadora ha sido el crecimiento de su explotación y su reproducción deficiente. La crisis de 1998-2001, en la que se produjo la recesión más larga de la historia argentina, agravó aún más este resultado.

Esta reproducción deficiente cobra forma en el crecimiento sostenido de población excedente para las necesidades del capital1. Crecimiento que, paradójicamente, va en paralelo a otro proceso de largo aliento: el crecimiento de la educación formal de la clase trabajadora, y por lo tanto de la complejidad del trabajo que la misma es capaz de poner en movimiento. En este contexto, el crecimiento de los niveles de educación formal de la clase trabajadora es acompañado por la caída de sus ingresos y el empeoramiento de sus condiciones de vida (Torrado, 1992: pp. 451-454). El año 2001 constituye el momento de mayor intensidad de estas dos tendencias, mostrando el mayor desarrollo de la contradicción entre las capacidades productivas de la clase trabajadora y las limitaciones que el proceso de acumulación de capital implica para la puesta en movimiento de estas capacidades.

Los partidos del conurbano bonaerense han sido escenario privilegiado de estos cambios, al constituir el principal lugar de radicación de las industrias del país y de radicarse allí una importante proporción de población obrera y de empresas fabriles.

Este artículo pretende describir la situación de la fuerza de trabajo en un lugar determinado del conurbano bonaerense. Se trata de abordar la reproducción de los atributos productivos de la clase trabajadora, en una serie de barrios de Quilmes Oeste, teniendo en cuenta la inscripción de esta reproducción en el proceso de largo plazo descripto, que afecta significativamente a los Partidos del Gran Buenos Aires. Nos interesa especialmente, dentro de la reproducción de atributos productivos de la clase trabajadora, la existencia de conocimientos adquiridos por los trabajadores que no pueden ser aprovechados en las condiciones en que es puesta en movimiento su fuerza de trabajo. Utilizaremos datos secundarios provenientes del INDEC, y datos primarios de un relevamiento de 426 casos en los barrios mencionados.

Esperamos, con ello, avanzar en el conocimiento de las determinaciones que el proceso de acumulación de capital le imprime a esta parte de la clase trabajadora argentina.

Acumulación capitalista y condiciones de reproducción de la fuerza de trabajo

En este apartado nos aproximamos a la relación acumulación de capital y reproducción de la fuerza de trabajo en Argentina. Un primer aspecto a tener en cuenta es que la acumulación de capital es un proceso mundial por su esencia, pero que se realiza tomando formas específicas en ámbitos nacionales. La forma particular que la acumulación de capital toma en Argentina consiste en tratarse de un ámbito nacional en que los capitales industriales, en general, no producen para el mercado mundial, sino que se valorizan produciendo mayoritariamente para el mercado interno, con una escala inferior a la escala media mundial y, por ende, desplegando una productividad menor. La supervivencia de estos capitales en estas condiciones requiere de la existencia de fuentes de compensación, principalmente la apropiación de una porción de la renta diferencial de la tierra.

Sin embargo, desde mediados de la década del '70 la renta diferencial de la tierra se contrae sostenidamente, determinando la necesidad de que la acumulación capitalista en la Argentina se reproduzca a partir de otras fuentes de ganancia extraordinaria: el endeudamiento externo y la venta de la fuerza de trabajo por debajo de su valor (Iñigo Carrera, 1998: pp. 2-5). Esto significa que el proceso de acumulación capitalista en la Argentina encuentra límites a la posibilidad de poner en movimiento una fuerza de trabajo en activo con capacidad de desarrollar una complejidad del trabajo creciente. Por lo tanto, se trata de una reproducción de la clase trabajadora que enfrenta obstáculos para realizar los atributos de su capacidad de trabajar, la que en términos generales se reproduce de manera deficiente.

Esta limitación del proceso de acumulación afecta fuertemente al Área Metropolitana Buenos Aires, compuesta por la Ciudad de Buenos Aires y los Partidos del conurbano bonaerense. Este aglormerado tiene una alta proporción de población industrial y comercial, con mayor peso de población inserta en la producción en los Partidos del conurbano bonaerense, y en la circulación en la Ciudad de Buenos Aires. En el AMBA se concentra más del 50% de la población inserta en la industria manufacturera del país (Iñigo Carrera, Podestá y Cotarelo, 1999: pp. 45-48).

El indicador más inmediato de la reproducción deficiente de la fuerza de trabajo en la Argentina es la evolución de la tasa de desocupación. Ésta constituye la forma más evidente que asume la imposibilidad de una parte de la fuerza de trabajo de realizar sus atributos productivos en el proceso social de producción. Desde principios de la década del '80, la tasa de desocupación crece sostenidamente. La desocupación supera su techo histórico del 5% para llegar al 15,6% de la población activa en la Ciudad de Buenos Aires y los Partidos del Gran Buenos Aires (AMBA) como promedio del período '97-'01, según los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC.

Al mismo tiempo que crece la desocupación, es decir la parte de la clase trabajadora que no puede poner en movimiento su capacidad de trabajar, crece la "subocupación horaria"; es decir la parte de la misma que sólo puede poner en movimiento esta capacidad por un período de tiempo insuficiente para su reproducción. La subocupación supera el 14% en el período '97-01, llegando en el año 2001 al 16,5% de la Población Económicamente Activa en el AMBA. El crecimiento de la desocupación y de la subocupación horaria puede verse en el Gráfico 1:


Fuente: Encuesta Permanente de Hogares, INDEC.

De la misma manera que la puesta en movimiento de la capacidad de trabajar encuentra límites cuantitativos, aparecen otras limitaciones de tipo cualitativo. Una de ellas se encuentra ligada a la incorporación de conocimientos. Los niveles de educación formal de la población ocupada exhiben una tendencia de crecimiento de largo plazo. La Tabla 1, muestra la evolución de la instrucción formal en los Censos de Población entre 1970 y 2001, para el conjunto de la población ocupada; en ella se observa que la categoría de menor nivel de instrucción cae 31 puntos porcentuales en 2001, respecto a 1970. Las dos categorías de mayor nivel de instrucción crecen 18 y 13 puntos porcentuales, entre 1970 y 2001.


Fuente: INDEC, Censos de Población.

La limitación a la que nos hemos referido consiste en que la complejidad del trabajo que habilita este conocimiento creciente no puede ser realizada en el proceso de producción. Esto sucede porque la complejidad del trabajo realizado evoluciona de manera independiente a esta tendencia de crecimiento de los conocimientos adquiridos por los trabajadores, determinando una sub-utilización de las capacidades de éstos. Tomando el nivel de instrucción alcanzado como indicador de los conocimientos adquiridos por la clase trabajadora, y la calificación de la tarea como indicador de la complejidad del trabajo, podemos ver la "subocupación por calificación", otra forma de la no realización de atributos productivos de la fuerza de trabajo

En una primera aproximación a la subocupación por calificación, agrupamos a los trabajadores en dos categorías de nivel de instrucción: Alto (que incluye a los que terminaron el secundario y a quienes tienen estudios universitarios o terciarios, finalizados o no finalizados), y Bajo (que incluye desde los que no tienen estudios formales hasta los que no completaron el secundario). Y en dos categorías de calificación ocupacional del puesto de trabajo: Alta (profesional y técnica) y Baja (operativa y no calificada). La dicotomización de ambas categorías tiene en cuenta la correspondencia teórica establecida en INDEC (1998: pp. 15-21). Tomamos datos del período 1991-1997, caracterizado por la reestructuración de la economía y la modernización tecnológica del proceso productivo, en el que sería esperable un cambio en la estructura de calificaciones.

En el Cuadro 1, se observa la magnitud del crecimiento de la instrucción de los trabajadores asalariados, con un aumento del nivel de instrucción Alto de 7,5 puntos porcentuales y una reducción del nivel Bajo de 6,7 puntos porcentuales. Al mismo tiempo, se observa un estancamiento de la calificación de los puestos de trabajo, que se mantiene prácticamente sin cambios. De esta manera se verifica la subutilización de los atributos productivos de la clase trabajadora.

Cuadro 1: nivel de instrucción y calificación ocupacional. Trabajadores asalariados ytrabajadores familiares sin remuneración fija. AMBA, mayo 1991 y 1997.

Nota: los datos de cada año no suman 100 % porque no se incluyen los datos ignorados.
Fuente: INDEC (1998)

Estimación de la subocupación por calificación en el Area Metropolitana Buenos Aires

Hemos visto que la educación es un atributo subjetivo, de los trabajadores; la calificación es un atributo objetivo, del puesto de trabajo. La insuficiencia los atributos de los puestos de trabajo respecto a los atributos de los trabajadores -es decir, el crecimiento de la educación por sobre la calificación- es un indicador de la subutilización de la fuerza de trabajo.

Para observar más en detalle esta forma de subutilización de la fuerza de trabajo, tomamos en cuenta la correspondencia entre educación y calificación establecida por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. El INDEC propone una "vinculación hipotética entre los niveles de calificación ocupacional y los de educación formal alcanzado", es decir entre los conocimientos adquiridos y los requerimientos objetivos del puesto de trabajo. Esta relación hipotética establece una "correspondencia" entre las siguientes categorías de ambas variables: nivel de instrucción hasta primario incompleto, con calificación "no calificada"; primario completo y secundario incompleto, con calificación "operativa"; de secundario completo a universitario incompleto, con calificación "técnica"; y universitario completo, con calificación "profesional".

Los niveles de instrucción superiores a la correspondencia constituyen "subcalificación", y los niveles de instrucción inferiores constituyen "sobrecalificación". La primer categoría constituye la "subocupación por calificación" ya presentada, que tiene una importancia creciente en el proceso social de producción en la Argentina.

El Cuadro 2 presenta los datos para los trabajadores asalariados del Area Metropolitana Buenos Aires (AMBA) en el año 1997. Estos datos muestran una importante incongruencia entre los niveles de educación formal y los niveles de calificación ocupacional. En la columna de los totales, puede verse la importancia de la subcalificación, que alcanza al 44,2% del total de trabajadores para el año 1997. Esta situación observa más claramente en los trabajadores con estudios que van de secundario completo a universitario incompleto, en los que la subcalificación llega al 62,3%. Para los trabajadores que alcanzaron el nivel universitario completo, la subcalificación llega al 39,0%.

Cuadro 2: calificación de la tarea según nivel de instrucción. Trabajadores Asalariados y Familiares no remunerados. AMBA, 1997.

Nota: los totales no suman 100% porque no incluyen a los ignorados
Fuente:INDEC (1998)

La menor calificación de los puestos de trabajo respecto a los niveles de educación de los trabajadores que los ocupan, indica que el proceso de acumulación produce una fuerza de trabajo con atributos productivos que le resultan superfluos, dado que no pueden ser realizados. Se trata de un proceso de acumulación que no puede poner en movimiento la complejidad del trabajo que habilitan los niveles de instrucción de los trabajadores. En definitiva, que reproduce de manera deficiente la fuerza de trabajo.

La situación de los trabajadores en seis barrios de Quilmes Oeste en 2001

Veamos ahora la situación de los trabajadores de los barrios de Quilmes Oeste en los que desarrollamos nuestra investigación, para ver el resultado del proceso de acumulación de capital en la reproducción de los mismos. El primer paso para ello ha sido separar del total de encuestados a los que pertenecen al grupo social fundamental trabajadores2.

Las relaciones sociales de producción capitalistas, que convierten a la capacidad de trabajar en una mercancía, presuponen la posibilidad de que el trabajador no pueda desarrollar una actividad laboral en tanto su mercancía (su fuerza de trabajo) no sea comprada; en tanto ésta no sea necesaria en un momento dado en el proceso de producción capitalista. La desocupación -es decir, la imposibilidad de vender efectivamente la fuerza de trabajo- afecta al 32% de los trabajadores de los barrios estudiados.

Al mismo tiempo, que una parte importante de la clase trabajadora no puede vender su fuerza de trabajo, el 37% de los trabajadores ocupados no logra venderla durante la cantidad de horas necesarias para reproducirla. La desocupación y la subocupación horaria afectan al 58,5% de los trabajadores en actividad en los barrios investigados.

Uno de los resultados del proceso de acumulación de capital en Argentina es la creación de una masa de trabajadores ocupados en condiciones precarias, con la debilidad que esto genera en la fuerza política de los trabajadores. Esto permite que la compra-venta de su fuerza de trabajo se realice por debajo de su valor, y la jornada de trabajo se extiende más allá de todo límite legal y político conquistado anteriormente, condiciones que permiten acrecentar el excedente que constituye las ganancias capitalistas. El Gráfico 2 muestra la extensión de la jornada laboral en los barrios de Quilmes Oeste analizados. Se observa que la sobreocupación (jornadas semanales de más de 45 horas) llega al 39,5% de los trabajadores ocupados.


Fuente: relevamiento propio, 6 barrios de Quilmes Oeste.

Las condiciones de vida de los trabajadores se ven degradadas por la combinación de la desocupación, subocupación y precarización, y por el bajo nivel de salarios que es posible pagar ante esta combinación. La degradación de las condiciones de vida de los trabajadores en los barrios de Quilmes Oeste incluidos en la muestra es tal que sólo un tercio de los hogares de trabajadores supera la línea de pobreza, en tanto un 39% es pobre y el casi 27% restante no sólo es pobre sino también indigente3, como puede verse en el Cuadro 3.

Cuadro 3 Condición de Indigencia * Condición de Pobreza Crosstabulation

Fuente: relevemiento propio, 6 barrios de Quilmes Oeste.

La subocupación por calificación de la fuerza de trabajo en Quilmes Oeste en 2001

El apartado anterior ilustra la reproducción deficiente de la fuerza de trabajo en Quilmes Oeste en 2001. Esta reproducción se caracteriza por la imposibilidad de realizar la fuerza de trabajo en su totalidad o en el tiempo necesario para reproducirla, la precarización que eleva la jornada de parte de los trabajadores por encima de todo límite legal, y la apropiación de ingresos menores a los necesarios para el mantenimiento del hogar en la mayoría de los casos.

En este apartado veremos otra forma de reproducción deficiente, la subocupación por calificación, o subcalificación. Es decir, la relación entre la complejidad de las tareas que realizan los trabajadores y los conocimientos adquiridos por ellos, que ya vimos para el conjunto del AMBA con datos de 1997. Como hemos mencionado, tomamos como indicadores de la complejidad, la calificación ocupacional, y de los conocimientos adquiridos, el nivel de instrucción formal.

Hemos dicotomizado la variable nivel de instrucción formal, tomando como punto de corte "secundario completo". En la categoría "nivel bajo" se encuentran quienes no tienen estudios formales, quienes iniciaron o completaron estudios primarios, y quienes no completaron el secundario. En la categoría "nivel alto" se encuentran quienes completaron el secundario y quienes iniciaron o completaron estudios terciarios o universitarios.

Para ver si se presenta la incongruencia entre educación y calificación, tomaremos un subuniverso de la muestra: aquellos que adquirieron un mayor grado de educación formal, es decir aquellos que alcanzaron el nivel de instrucción formal "alto".

Como puede apreciarse en el Cuadro 4, sólo el 22,9% de los trabajadores con nivel de instrucción alto desarrolla tareas cuya calificación corresponde a su nivel de instrucción (calificación técnica y profesional). Por lo tanto, la mayoría desarrolla tareas de una calificación menor a la que corresponden sus estudios formales, estando subcalificados (o sobreeducados).

Cuadro 4. Calificación del puesto. Trabajadores con nivel de instrucción Alto

Fuente: relevemiento propio, 6 barrios de Quilmes Oeste.

La subocupación por calificación alcanza, así, al 41,7% de los trabajadores de nivel de instrucción formal alto (cuyas tareas tienen una calificación baja, es decir operativa o no calificada), como muestra el Cuadro 4.

La magnitud de la no correspondencia se agrava si se considera que los desocupados tampoco pueden realizar los atributos que son producto de la educación formal. Los desocupados constituyen el 29,2% del total de trabajadores con nivel de instrucción alto. De esta manera, el conjunto de los trabajadores (ocupados y desocupados) de nivel de instrucción alto que no pueden realizar los niveles de educación formal adquiridos alcanza el 70,9%.

Como resultado, los trabajadores que alcanzan el secundario completo o lo superan enfrentan una reproducción de su fuerza de trabajo deficiente, aunque más moderadamente respecto al conjunto de los trabajadores. Tomando como indicador el nivel de pobreza, vemos que es pobre el 40% de los hogares de trabajadores cuyo jefe de hogar tiene un nivel de instrucción alto, como se observa en el Cuadro 5.

Cuadro 5. Condición de Pobreza. Trabajadores con nivel de instrucción Alto

Fuente: relevemiento propio, 6 barrios de Quilmes Oeste.

Comentarios finales

En las páginas precedentes abordamos la reproducción deficiente de la fuerza de trabajo en el AMBA, y nos detuvimos en un lugar específico de este aglomerado, en el que un relevamiento propio nos permitió contar con datos primarios sobre el año 2001, punto máximo del proceso de deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora iniciado a mediados de los años 70.

Hemos visto como dimensiones de esta reproducción deficiente la desocupación, la subocupación horaria y la precarización. Asimismo, la subocupación por calificación se muestra como una de las formas de la venta de la fuerza de trabajo por debajo de su valor, junto con las otras dimensiones mencionadas.

Se pone de manifiesto el problema de por qué en la Argentina se produce una fuerza de trabajo con atributos crecientes en cuanto a sus conocimientos, que no se corresponden con un aumento de los requerimientos objetivos de los puestos de trabajo. Este artículo ha intentado brindar elementos para avanzar la formulación de este problema, aunque su resolución excede nuestras posibilidades.

Notas

1 Sobre la creación de una población excedente para las necesidades del capital, véase Marx (1999, Cap. XXIII).

2 Se realizó un relevamiento con una muestra de 426 casos de individuos de 6 barrios de Quilmes Oeste, GBA: Monteverde, La Sarita, La Matera, IAPI, El Rocío, San Martín y La Florida. Los barrios fueron seleccionados por la participación del MTD de Solano en ellos. La unidad de análisis registro fue el jefe de hogar, o quien pudiera responder por él. La unidad de análisis, el hogar o el jefe de hogar según el caso. El relevamiento se realizó en los meses de julio-agosto de 2001.

3 La pertenencia de un hogar a un grupo social fundamental u otro se estableció según la ocupación que genera el ingreso principal del hogar.

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Recibido 28.7.10
Aprobado definitivamente: 16.12.10