SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 issue19Political parties, trade unions and the shop‐floor organization: The strike by the meatworkers of Avellaneda in 1932Historical narrative and categories of public‐registration: approximations of militancy tasks and know how's from leaders of a group author indexsubject indexarticles search
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Article

Indicators

  • Have no cited articlesCited by SciELO

Related links

  • On index processCited by Google
  • Have no similar articlesSimilars in SciELO
  • On index processSimilars in Google

Bookmark


Trabajo y sociedad

On-line version ISSN 1514-6871

Trab. soc.  no.19 Santiago del Estero July/Dec. 2012

 

ESPEJO DE LA HISTORIA

Peronismo y sindicalismo petrolero en tiempos de la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia, 1944 - 1955*

Peronism and petroleum unionism in times of the Military Government of Comodoro Rivadavia, 1944 - 1955

 

Gabriel Carrizo**

* Este artículo fue presentado en las IV Jornadas de Historia Social de la Patagonia, realizadas en la Universidad Nacional de La Pampa los días 19 y 20 de mayo de 2011. Forma parte de los avances realizados en el marco del Proyecto PICT Nº 247 denominado: "Petróleo, identidades y autoritarismo en la Patagonia central. La constitución de identidades políticas en la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia (1943-1957)", dirigido por el Dr. Sebastián Barros. El mismo cuenta con financiamiento de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.
**Docente de la Universidad Nacional de la Patagonia (Sede Comodoro Rivadavia, Chubut) y de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (Unidad Académica Caleta Olivia, Santa Cruz). Investigador en el Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Patagonia (IESyPPat) y del Grupo de Estudios en Historia Social (Gehiso). Becario Posdoctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Magister en Partidos Políticos, Centro de Estudios Avanzados / Universidad Nacional de Córdoba y Doctor en Estudios Sociales de América Latina, Centro de Estudios Avanzados / Universidad Nacional de Córdoba. Correo electrónico: gabo.carrizo@gmail.com

 


Resumen

En este artículo nos proponemos analizar el sindicalismo petrolero en Comodoro Rivadavia durante el período de la denominada Gobernación Militar (1944 - 1955). Dicha etapa coincidió con el primer peronismo, el cual generó dos sectores antagónicos al interior del principal sindicato de la empresa petrolera estatal, el Sindicato de Obreros y Empleados de YPF. Desde la perspectiva historiografía canónica del peronismo, la disolución del sector "autonomista" ha sido explicada en términos de peronización y cooptación, en el marco del giro conservador que habría adquirido Perón a partir de 1952.
A partir del análisis del discurso, nuestra perspectiva busca alejarse de este tipo de argumentos. La disputa entre los dos sectores del sindicato y la disolución del sector autonomista se explicaría a partir de algunos elementos que constituyen el discurso populista: la presentación de un daño, la aparición de un nuevo sujeto político, la partición de la vida comunitaria en dos y la irreductibilidad de dicha partición.

Palabras clave: Sindicalismo;  Populismo; Peronismo; Trabajadores petroleros; Gobernación Militar

Abstract

In this article we propose to analyze the petroleum unionism in Comodoro Rivadavia during the period of the Military Government (1944 - 1955). This stage coincided with the first Peronism period, which generated two antagonistic groups to the interior of the main trade union of the petroleum state company, the Union of YPF Workers and Employees. From the canonical historiography perspective about Peronism, the dissolution of the autonomist group has been explained in terms of peronización and cooptation, in the frame of the conservative position that Perón would have acquired from 1952.
From the analysis of the speech, our perspective seeks to move away from this type of arguments. The dispute between both sectors of the trade union and the dissolution of the autonomist group would explain from some elements that constitute the populist speech: the presentation of a hurt, the appearance of a new political subject, the community life partition by two groups and the irreductibility of this division.

Keywords: Unionism; Populism; Peronism; Petroleum workers; Military government


 

Sumario

I. Introducción. II. La emergencia del Peronismo en la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia. III. "Autonomistas" y peronistas en el Sindicato de Obreros y Empleados de YPF. IV. Conclusiones. V. Bibliografía  

I. Introducción

El peso de los trabajadores en la conformación del peronismo ameritó que los historiadores se abocaran al estudio de los sindicatos, opacando de alguna manera la historia de los trabajadores en la etapa precedente. Juan Suriano ha sostenido que "los sindicatos y la relación establecida con Perón fue un fuerte tópico articulador de las investigaciones que trataban de explicar la pérdida de autonomía de la clase obrera frente al líder y al partido político burgués" (2009: 33). El tiempo pasado usado por Suriano en esta última afirmación se condice con la realidad historiográfica de los últimos años: los distintos dossier sobre peronismo en revistas especializadas parecerían confirmar cierto desinterés en seguir analizando la relación entre sindicalismo y peronismo1. Si bien algunos artículos o ponencias han revitalizado recientemente los estudios sobre la clase obrera durante el primer peronismo, buscando superar el "fetiche de los orígenes" y matizando algunos postulados de la historiografía, todavía son trabajos embrionarios2.
Dentro de la historiografía canónica del peronismo perecería existir un modelo explicativo en el cual aparecen ciertos mojones como parte del relato de la relación entre los sindicatos y Perón: el acercamiento de Perón con los sindicatos desde la Secretaría de Trabajo y Previsión (STyP), el discurso de la Bolsa de Comercio de 1944, el discurso de no meter la política dentro de los sindicatos, el conflicto con los dirigentes laboristas, la constitución del Partido Único de la Revolución Nacional (PURN) y la posterior expulsión de los dirigentes laboristas, y beneficios  materiales a cambio de cooptación de la dirigencia sindical. En los distintos abordajes acerca de la compleja vinculación entre Perón y el movimiento sindical, es muy común encontrar la atribución de un excesivo peso explicativo al accionar racional del Secretario de Trabajo y Previsión: es más, la mayoría de esas narraciones dan la imagen de Perón como una máquina de cooptación de particularidades políticas para acrecentar su poder.
En el momento de revisar de qué manera ha sido tratada la relación entre el sindicalismo y Perón, se ha hecho referencia al conflicto mantenido con el Partido Laborista una vez que el líder accedió a la presidencia el 4 de junio de 1946. La disolución del laborismo ordenada por Perón, señalada como el antecedente de la cooptación del movimiento sindical, es parte del consenso al cual ha arribado la historiografía. En esas obras la explicación de la disolución del laborismo va desde el egoísmo y ansia de poder de Perón por un lado, a la pasividad o ausencia de ideología elaborada del laborismo por otro (Pont, 1984; Mackinnon, 2002; Del Campo, 2005; Torre, 2006; Doyon, 2006; Waldmann, 2009). En ese núcleo explicativo se puede encontrar el perfil construido de Perón como un líder ingrato. Es decir, antes del 24 de febrero Perón necesitaba del apoyo del laborismo porque sin él nunca hubiera podido llevar a cabo sus proyectos. Pero una vez en el poder, y luego de haber consumado la utilización de las fuerzas laboristas, las expulsó del Partido Peronista para, no solamente consolidar una vinculación directa con las masas, sino también para mantener el apoyo de otros actores: el ejército y al menos un sector del empresariado. También se ha sedimentado la imagen de un Perón acreedor de un pragmatismo ilimitado, esto es, que cada decisión que tomaba respondía a un plan absolutamente premeditado, en donde únicamente el líder sabía de qué manera iban a concluir las cosas. El otro elemento que contiene esta explicación refiere al método utilizado por Perón para deshacerse del laborismo: la difamación. En efecto, estos autores acuerdan en que el mejor instrumento puesto en práctica por Perón fue la campaña de desprestigio hacia sus principales dirigentes, campaña que tuvo su punto máximo en la acusación de Luis Gay de tener contactos con Estados Unidos3 (Doyon, 2006: 230).
En definitiva, desde este consenso historiográfico nos encontramos con un Partido Laborista como genuina expresión del respeto absoluto de la autonomía e independencia del movimiento gremial y fundado en principios democráticos, el cual fue víctima de las ansias de poder y la excesiva manipulación de Perón4. Sería aquel "estilo de conducción", basado según Tulio Halperin Donghi (1994) en la concepción de la política como el arte de hacerse obedecer lo que caracterizaría a la ideología de Perón, y por ende, explicaría finalmente el peronismo.
Esta visión canónica reviste una importante vigencia, y ha sido replicada en aquellos trabajos que se han ocupado de analizar dicha coyuntura en algunos espacios provinciales (Rubinstein, 2003a, 2003b; Michel - Torino - Correa, 2003; Martinez, 2008; Bona - Vilaboa, 2009). Sin embargo, el problema de esta línea historiográfica es la incapacidad manifestada para explicar la escasa resistencia de la mayoría de los dirigentes sindicales frente a la orden de disolución del Partido Laborista. Dirá Del Campo que será "sintomático" de esta coyuntura que  nadie se haya esforzado demasiado por defender a Gay de una acusación que, según el autor, todos creían falsa.
En los últimos tiempos han surgido algunos trabajos que han matizado la versión tradicional del Peronismo (Acha - Quiroga, 2009; Barros, 2008 y 2009; Palacio, 2010), y en algunos casos se ha puntualizado que dentro de su historiografía ha operado un "procedimiento reduccionista"5 (Balbi, 2007, 2009). El mismo consistiría en que se parte de clasificar al peronismo apelando a una categoría totalizadora fuertemente valorativa, asociado fundamentalmente a la noción de carisma como principio explicativo del populismo. En un segundo momento, se exponen hechos particulares como si se tratara de productos emergentes o consecuencias lógicas de algún rasgo esencial que la clasificación anterior supuestamente había revelado. Así, distintos procesos que constituyen la historia del primer Peronismo, han sido presentadas como consecuencias naturales y / o "esperables" de la naturaleza carismática del populismo. Según Fernando Balbi, con este procedimiento se cancela en algunos momentos el análisis histórico: una vez detectada la correspondencia entre un hecho determinado y una o varias de las características asociadas a la categoría general con que se ha tipificado al Peronismo, la clasificación toma naturalmente el lugar de explicación histórica. Así, toda posible pregunta ulterior queda sin ser formulada porque, sencillamente, no parece haber razón alguna para hacerlo. En este sentido, si quisiéramos preguntarnos acerca de las razones de por qué el movimiento obrero no ejerció ninguna resistencia ante la decisión de Perón de disolver el laborismo, desde la categoría totalizadora de carisma tal inquietud se volvería irrelevante. Como bien se ha afirmado, "va de suyo que el líder carismático (esto es, cualquier líder que elijamos clasificar como carismático) no tolera que se desarrollen estructuras independientes capaces de interponerse en su relación 'directa' con el pueblo" (Balbi, 2007: 14).
Por otro lado, se advierte que estos argumentos han impactado en los estudios regionales, en donde los procesos políticos locales tienden a ser estudiados como algo inmerso en procesos históricos nacionales, que son los que le otorgan sentido explicativo (Hudson, 2007; Cabral Marques, 2008). Estos abordajes locales generalmente reproducen los mismos presupuestos consagrados en la literatura canónica del peronismo, presupuestos que además muchas veces adquieren presencia de manera implícita, y que actúan como principios explicativos. Según Balbi, este procedimiento no constituye una rareza dentro de los estudios académicos del peronismo. A excepción de las denominadas interpretaciones extracéntricas (Tcach - Macor, 2003), los análisis del peronismo se trasladan a un nivel de generalidad explicativa tal, que se lo considera "como si hubiera sido homogéneo a nivel nacional al asumir, sin mayores aclaraciones, que puede ser analizado como un fenómeno unificado y que es innecesario atender a condiciones sociales (esto es, económicos, políticas, culturales, etc.) locales particulares" (Balbi, 2009: 153).
En este artículo trataremos de apartarnos de este "procedimiento reduccionista" y del imaginario instalado acerca de Perón como un líder meramente manipulador (Groppo, 2009) para intentar proponer otra explicación de los conflictos que se dieron en el interior del Sindicato de Obreros y Empleados de YPF (SOyEYPF) durante la denominada Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia6. En la primera parte de este trabajo nos ocuparemos de presentar la  emergencia del peronismo, para luego mostrar de qué manera afectó al movimiento obrero petrolero. En la última sección presentaremos nuestras conclusiones.

II. La emergencia del peronismo en la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia

Alejandro Groppo ha sostenido que el peronismo se funda en el nombramiento político o inclusión radical que le da una existencia simbólica a aquellos sujetos que no habían sido incluidos simbólicamente en la política. Precisamente, la profundidad dislocatoria del peronismo radicó en que fue el Estado (a través de Perón) el que produjo dicha nominación, perdiendo su neutralidad para tomar partido por un sector específico. Además, este nombramiento político se dio de manera paralela con una visión no condicionada de la justicia social. La re - descripción de la Revolución de Junio de 1943 como una Revolución social (operación ideológica que fue acompañada por el significante justicia social), implicó la crítica a la no intervención del Estado en el área de las relaciones laborales, lo cual produjo una inédita politización en dicho campo (Groppo, 2009: 195 - 196).
Asimismo, el discurso de la revolución social adquirió con Perón un carácter nacional, y la institución específicamente diseñada para tal pretensión fue la STyP y la instalación de las respectivas delegaciones regionales. Dicha Secretaría se constituyó en el primer ejemplo de centralización y expansión a nivel nacional de una oficina estatal a cargo de la política y la previsión social. A partir de aquí, la extensión de la revolución a través del territorio nacional fue precisamente una manera de politizar la cuestión laboral (Sidicaro, 1998).
Tomando estos argumentos, veamos qué características presentó esa radical inclusión en Comodoro Rivadavia. A partir de 1945 el movimiento obrero comodorense en general y el petrolero en particular retomaría un nuevo impulso en la ciudad, buscando dar cuerpo a lo que era un viejo anhelo de los trabajadores: el nucleamiento a través de un sindicato. En una nota enviada el 27 de agosto de 1945 al Gobernador Militar Ángel Solari, un grupo de trabajadores, que posteriormente se constituirá en la expresión "autonomista" del SOyEYPF, solicitaba el permiso correspondiente para organizar la futura sociedad Obrera:  

"Los abajo firmantes en representación de la totalidad de los obreros de YPF se dirigen a VE para manifestarle que los problemas económicos y sociales que afectan a todos los obreros y sus familias de la zona petrolera fiscal deben de ser expuestos en forma clara y metódica y ordenadamente para poder llegar a soluciones verdaderas, efectivas y progresistas, ya que la superioridad de YPF a (sic) comenzado a resolverlas, prescindiendo en absoluto de la opinión y de las verdaderas necesidades de los trabajadores, y como el único medio para presentar nuestros problemas en esa forma es por intermedio de una sociedad obrera, es por ello Señor Gobernador que estamos empeñados en la formación de una sociedad que tenga asegurados en su seno a todos los trabajadores de pensamiento sano y de ideales constructivos" (resaltado nuestro)7.

Podemos ver que si bien los trabajadores sostenían allí que YPF había comenzado a resolver los problemas obreros, lo hacía prescindiendo de la opinión y los verdaderos intereses de los trabajadores. Lo interesante de la cita es que hasta ese momento, la empresa estatal jamás había tenido en cuenta las demandas obreras, dado que la concepción de la administración era la del otorgamiento de beneficios sociales a cambio de abortar los conflictos o huelgas, cuestión que dio lugar al denominado modelo bismarckiano planteado por cierta historiografía (Masés, 2007a). Lo relevante de este discurso, en donde ya podemos comenzar a vislumbrar la dislocación que genera la ruptura peronista, es que ahora es necesario que se escuche la voz de los trabajadores en el marco de una nueva organización sindical.
El 10 de febrero de 1946 se organizaría finalmente el SOyEYPF. Desde sus inicios el sindicato abrazó la causa del nacionalismo petrolero8 y defendió tenazmente la acción social desplegada por YPF y la protección de los beneficios sociales adquiridos desde décadas anteriores. El peronismo significó para estos trabajadores la ampliación de derechos sociales, impulsada por la delegación local de la STyP. En 1946, en el festejo del tercer aniversario de su creación, el secretario general del SOyEYPF recordaba los inicios de la misma: 

"Esta, a través de su genial creador, el coronel Perón, vino a llenar una sentida necesidad, dado que anteriormente, las soluciones a los problemas obreros, dormían eternamente sin darles solución, en el viejo Departamento Nacional de Trabajo. Pero ahora, para honra y tranquilidad de los argentinos, tenemos la Secretaría de Trabajo y Previsión, donde hasta los más simples problemas que afectan a los trabajadores, tienen una solución rápida y viable"9.

La solución expeditiva de "hasta los más simples problemas" refiere a ese momento populista que comienza a dar cuenta de aquello que hasta ese instante era lo irrepresentado, los que no tenían parte (Barros, 2006). Este enfoque es muy cercano a los aportes de Alejandro Groppo (2004) y su mirada acerca del peronismo como expresión de lo sublime, a la ambigüedad de la experiencia (atractiva y aterradora a la vez) que genera la emergencia de lo heterogéneo o irrepresentado que a través de su irrupción sorpresiva rompe con un orden dado. Para el mencionado autor, el peronismo se presenta como una oferta política sin precedentes, una promesa que excede lo que hasta ese momento se consideraba como justo, algo que ni siquiera era imaginado10.
Esta oferta sublime generó dos efectos. Por un lado, para los opositores, el ingreso de las clases populares a la escena política sería la expresión de la irracionalidad, la invasión de lo monstruoso que genera un nuevo orden inconcebible (Cortés Rocca, 2010). Es por ello que se ha destacado el carácter innombrable del invasor, para lo cual no hay un lenguaje disponible11. Irrupción que a la vez evidenció la percepción del vínculo entre clase trabajadora y animalidad, representando a los primeros como cuerpos que acechan como una pura corporalidad12. Invasión que siendo odiosa e innombrable, desató una proliferación incesante de términos que se desplegaron incluso en el discurso político. Por ejemplo, a días de las elecciones del 24 de febrero de 1946, la Unión Democrática realizó una denuncia ante el Ministro de Guerra acerca de un "plan criminal" planificado por el candidato laborista, "que se sabe derrotado en comicios legales". Lo hacía en estos términos:

"Se trataría de un plan de perturbación del orden público preparado y dirigido por el candidato laborista, coronel en retiro D. Juan Domingo Perón y que tiende a impedir el acto comicial a realizarse el próximo 24 de febrero, ya sea imponiendo su control exclusivo sobre el gobierno o provocando un estado revolucionario según informes serios recibidos, contaría con la ayuda incondicional de la policía federal, y de distintas unidades del ejército que actuarían en forma coordinada con fuerzas aéreas terrestres. (...) Esta acción sería precedida de una proclama y de una marcha sobre la ciudad y la Casa Rosada de la turba irresponsable, que gozaría de la más absoluta impunidad para cometer toda clase de depredaciones y atropellos"13 (resaltado nuestro).

Es que el peronismo no solamente significó el cuestionamiento de los códigos de regulación de la jerarquía y respetabilidad social (Adamovsky, 2007, 2009), sino que además provocó la alteración del dominio de los empresarios de sus propias empresas según la Unión Industrial Argentina (Jáuregui, 2004; Campione, 2007), y la invasión simbólica del estado y del espacio público por sujetos que comenzaron a ser leídos por sus contemporáneos reeditando el binomio interpretativo civilización - barbarie (Rosano, 2003; James, 2005; Svampa, 2006). Dicha historiografía ha resaltado las descripciones de los opositores al peronismo, ancladas en nociones tales como espanto, shock, aberración, horror, insolencia, términos que dan cuenta del trauma vivido (Groppo, 2009).
En el caso de los trabajadores, "el peronismo es construido desde el sentido común como un evento nuevo, como la introducción de un acontecimiento, de una dislocación. Esta modalidad de recepción de un evento sublime asume la forma de un despertar, del amanecer de algo que "no pertenece hasta ese momento al sistema normal de decodificación de la realidad con que los actores sociales se manejaban y consideraban como obvio" (Groppo, 2004: 55). Seguidamente daremos cuenta de cómo fue percibido ese "evento nuevo", esa "oferta sin precedentes" por los trabajadores, es decir, la inclusión radical de sujetos que se encontraban excluidos simbólicamente de la política14. El 2 de junio de 1947, los trabajadores petroleros a través del periódico sindical denunciaban las malas condiciones higiénicas en que debían viajar los trabajadores en los barcos de YPF. La queja estaba dirigida a los capitanes del barco Ministro Frers, quienes no prestaban "ni la menor atención de cómo viaja el personal, como comen, como duermen, ni como se higienizan", cuestión que los obligaba a denunciar del barco su "permanente suciedad" y los "olores nauseabundos y letrinezcos" del mismo. Afirmaban que "la cruda realidad nos muestra a ese YPF, que en libros amarillos hablan al pueblo, de las mejoras sociales e igualdad de trato para todo el personal, que parecen distribuir algunas autoridades de YPF, no es así"15.
Allí, los trabajadores señalaban las diferenciaciones que se establecían en el trato de acuerdo a la distinta categoría de los mismos en el ámbito laboral. Manifestaban que aquellos que eran empleados contaban con un servicio más esmerado y una calidad de comidas muy superior a los trabajadores: en cámara se servían muchos más platos y de mayor variedad que en la proa; en cámara se servía café con leche con manteca y en proa no; en cámara había dos mozos destinados para servir las comidas, en proa uno sólo, que hacía que las comidas llegaran frías; en cámara se servían dos postres junto con té o café, mientras que en proa ni una cosa ni la otra. Allí sostenían:

"En cuanto a la comida, no hacemos cargos al señor Capitán, pero sí le pedimos que esté con nosotros y plantee a la superioridad que no es posible, en la nueva era de justicia social en que vivimos, exista tanta diferencia entre el menú del pasaje de cámara y el de proa. No hacemos cargo al señor capitán porque sabemos que en todos los barcos pasa lo mismo y el culpable directo es el Departamento de Navegación por mantener en vigencia tan desnivelada diferencia, que obliga a sentirnos desmerecidos al compararnos con nuestros propios compañeros de trabajo que viajan en cámara. (...) Nosotros nos preguntamos ¿por qué tanta diferencia? (...) Además en cámara se cambia plato en cada comida, mientras que en proa, con uno sólo hay que arreglarse, con el agravante que hay que levantarse de lo que llaman mesa para tirar los residuos en un tacho bastante sucio que hay al efecto" 16 (resaltado nuestro).

Aquí podemos apreciar claramente los efectos de la nominación política de Perón en términos de Groppo (2009). En efecto, en el discurso de los trabajadores, en la nueva era de justicia social es ahora impensable que existan diferencias que provoquen sentirse desmerecidos. La ruptura peronista implicó la inclusión de ciertas partes de la comunidad que no contaban como iguales al momento de pensar lo común de la comunidad, lo cual también implicó que ahora no tenían por qué sentirse desmerecidos. Precisamente a esto se refiere Barros (2010) con respecto a los reclamos posteriores a la ruptura peronista, en donde se plantea la posibilidad de ser considerado como algo distinto a lo que se era. Esa radical inclusión que genera el discurso peronista viene a reivindicar el daño de determinadas políticas, en aquellos que no tenían voz en la etapa pre - peronista. Esta referencia a los sin voz genera la irrupción de lo excluido y rompe con la institucionalidad vigente. Y esto marca una importante diferencia con respecto a las articulaciones políticas previas al peronismo, en donde se reclamaban soluciones particulares a problemas específicos, y nunca se cuestionaba el discurso dominante en tanto tal.
De lo expuesto hasta aquí podemos sacar dos conclusiones. En primer lugar, señalar que determinadas demandas que en el pasado eran respondidas a cambio de orden, comienzan a ser politizadas y a provocar la explosión de nuevas demandas17. Traducido en términos teóricos, observamos cómo la figura de pueblo remite a una politización de demandas que hasta ese momento no estaban representadas en la práctica hegemónica vigente sino como partes no contadas. En segundo lugar, a la debilidad de toda forma estatal que se manifestaba antes de la ruptura, comienza a oponerse una mayor receptividad a los reclamos obreros a partir del importante crecimiento de los atributos y responsabilidades estatales para intervenir en el mundo laboral. De ahí en más fue el Estado quien dio el primer paso de acercamiento a los trabajadores, sin esperar la llegada de los reclamos o la sindicalización de estos. Comenzó a ser clave en este proceso la capacidad de los propios trabajadores petroleros para apropiarse de la noción de derechos y las obligaciones que le correspondían a la empresa estatal18.
Pero esa ruptura que hace visible una nueva subjetividad política de aquellos que no eran parte y comienzan a serlo, también implicó la puesta en duda de la comunidad partiéndola en dos: un nosotros y un ellos. Este aspecto es el que será analizado de manera particular en la siguiente sección, por generar importantes efectos en el interior del sindicato petrolero estatal.

III. "Autonomistas" y peronistas en el Sindicato de Obreros y Empleados de YPF

Aquel grupo de trabajadores que había organizado el SOyEYPF en agosto de 1945, ganaría finalmente las primeras elecciones internas el 21 de Julio de 1946, las cuales no estuvieron exentas de críticas por parte de los peronistas con respecto a la forma en que se habían llevado a cabo19.
Dicha organización (también denominada "Sindicato mayoritario") en sus inicios comenzó a luchar por la sanción de un escalafón, la rejerarquización del personal y la obtención de la personería gremial. La no sanción de estas medidas llevó a un endurecimiento de la posición del sindicato, lo que finalmente condujo a la aparición de los primeros síntomas de resquebrajamiento de la unidad del sindicato.
Los dirigentes del SOyEYPF promovían una "conciencia sindical pura", es decir, sin la presencia de ideologías partidarias en el interior del sindicato. En un discurso pronunciado el 1 de Mayo de 1946, desde el sindicato se afirmaba:

"Queremos vivir mejor, queremos educar mejor a nuestros hijos, queremos que nuestras compañeras no tengan que pensar como hab (sic) de hacer el puchero los últimos días del mes, queremos una patria grande sin soldados tuberculosos y analfabetos, queremos que la JUSTICIA SOCIAL no sea un mito sino una radiante realidad, y queremos por último que todos los hombres que ocupan posiciones que comprendan y nos comprendan en nuestras inquietudes, y que no traten como ya se lo habían propuesto dividirnos por cuestiones de carácter político, pues peronistas, comunistas, radicales, somos por encima obreros conscientes y tenemos un estómago que llenar. Y es por ello compañeros me animo a exhortar a todos para que mantengamos la bandera sindical bien en alto y que peronistas, comunistas, radicales, apolíticos, pero obreros conscientes y consecuentes por encima de toda ideología con nuestra querida organización, mantengamos esa UNIDAD que tan buenos resultados nos ha dado".20

El sector autonomista del SOyEYPF estaba conformado por militantes comunistas y socialistas, que si bien manifestaban su apoyo a Perón y su obra, pretendían mantener cierta autonomía del gobierno. Esa autonomía se expresaba en la férrea defensa del nacionalismo petrolero frente a la posibilidad de reorganización de YPF como empresa mixta. Entendían que los conflictos internos provocados por los peronistas acarrearían la pérdida de la autonomía sindical y el debilitamiento de YPF, convirtiéndose ésta última en presa fácil de aquellos que pretendían convertirla en empresa mixta21. Es por esta razón que el sector autonomista acordaba con el postulado de Perón de "no meter la política" en los sindicatos. Asimismo, promovían el fortalecimiento del sindicato "sin ismos", "sin caudillos"; y en las asambleas, destacados dirigentes citaban en sus discursos a intelectuales socialistas, e impulsaban la "unión en contra del capitalismo"22. Este posicionamiento ideológico desatará numerosas tensiones internas en el movimiento obrero petrolero, profundizadas luego de negarse a ingresar a la CGT oficialista, por lo que el gobierno no les otorgará la personería gremial23, concedida ya a la Federación del Sindicato Unidos Petroleros del Estado (SUPE) de alcance nacional.
Paralelamente, los funcionarios de la administración petrolífera estatal promovían todo tipo de medidas para la desarticulación del sindicato mayoritario24, ante las cuales los dirigentes oponían resistencias. En coherencia con la ofensiva promovida por los funcionarios de YPF, el delegado de la STyP Emilio Echauri también actuaba en pos de asfixiar al sindicato y obligarlo a cambiar la orientación política de su conducción, especulando con el otorgamiento del reconocimiento gremial de la organización local.25
A partir de esta coyuntura, el sindicato mayoritario pasaría a iniciar el 1 de septiembre de 1946 los trámites para conseguir la personería gremial y el 18 del mismo mes el delegado de la STyP Emilio Echauri reconoció el organismo, "por representar a la mayoría de los trabajadores de YPF"26. Sin embargo, el 31 de octubre de 1946 el sindicato mayoritario realizó una reseña en tono de denuncia de las maniobras llevadas a cabo en los campamentos por miembros de la Asociación Patriótica Argentina Peronista (APAP) que patrocinaban la denominada lista azul en las elecciones para elegir representante obrero a la Junta de Calificaciones27. Además, algunos de sus miembros mocionaban para que dicha nota pase a la comisión del periódico sindical "para que dé a publicidad, anteponiendo a dicha publicación las reiteradas manifestaciones del Presidente de la República en el sentido de que los sindicatos no permitan la intromisión de la política en los mismos"28. Esta situación ameritó la entrevista mantenida entre el Secretario General con el Administrador de la empresa estatal para exponer "las denuncias formuladas por el compañero A. y la intervención en sectores y horas de trabajo de elementos haciendo campañas políticas y de divisionismo dentro de nuestra clase trabajadora..."29. El 5 de julio de 1946 el sindicato seguiría denunciando los actos de provocación sufridos, el ataque al local del sindicato, y los pedidos de intervención al sindicato. El 16 de julio de 1947 el SOyEYPF decidió realizar una huelga para evitar la intervención dictada por la Delegación de la STyP.
En una solicitada publicada en el diario El Rivadavia el secretario general del SOyEYPF denunciaba que en una reunión celebrada en el sindicato habían ingresado un grupo de personas fuertemente armadas aduciendo que, según sus afirmaciones, trataban de desalojar a los comunistas del sindicato. Que al día siguiente este grupo reclutó a adherentes en autos de YPF y que con material de la empresa se dedicaron a confeccionar cachiporras, manifestando que actuaban porque existía orden de la Administración local y del Gobernador. Asimismo se ordenó al enfermero del campamento, que confeccionara una lista de las personas "que no eran peronistas y les informara que por orden del señor Gobernador, serían incluidos en una 'lista negra', teniendo la organización algunos nombres de las personas que fueron interrogadas". En los yacimientos petroleros de Caleta Olivia y Cañadón Seco, miembros de la APAP solicitarían al jefe de campamento que diera la orden a la policía para requisar las habitaciones del personal con el objeto de verificar quienes eran los que leían el periódico comunista Orientación.30
Por su parte, los peronistas acusaban a la comisión directiva de vehiculizar la acción del comunismo a través del mismo y denunciaban que desde hacía un tiempo varios "políticos al frente de nuestro sindicato, burlaban nuestros más caros anhelos que es el bienestar de todos los trabajadores"31. Asimismo, el 19 de julio de 1947 acusaron al secretario general del sindicato de ser "una perfecta simulación de ideal peronista" y que por esta razón, no había expulsado a los comunistas de la organización, tal como había prometido32.
Las razones que ameritaron el pedido de intervención del sindicato y los constantes ataques desde la prensa, no deben buscarse en la naturaleza carismática de Perón, sus deseos de manipulación o su objetivo de extender lealtades, sino en el surgimiento de un nuevo sujeto político que reclama la totalidad de la vida comunitaria. Nosotros entendemos que la explicación radica en una de las condiciones del discurso populista: la irreductibilidad que implica la partición de la vida comunitaria. Y esta especificidad del discurso populista la hemos podido rastrear en una carta al lector publicada el 25 de agosto de 1946, firmada por trabajadores peronistas en la cual podemos apreciar los efectos posteriores a la ruptura populista:

"Con las elecciones del 24 de febrero, cayeron derrotados por primera vez en la historia nacional, los poderosos, con sus lacayos serviles, que durante tantos años explotaron despiadadamente al trabajador argentino. Estas fuerzas contrarias, confabuladas, no están conformes con su derrota y, con el gran poder de que disponen, el oro maldito y corruptor, tratan de sabotear y ahogar la revolución social que trajo la felicidad a todas las clases trabajadoras del país, habiéndose planteado por consiguiente la lucha entre los poderosos del dinero contra los desposeídos del trabajo, los despojados contra los explotadores, el privilegio contra la justicia. Saben que para conseguir su fin es imprescindible eliminar las fuerzas que el 17 de octubre demostró su poder y que volverá a demostrarlo si es necesario, para defender esa revolución que les trajo tranquilidad y el pan de sus hijos"33.

Aquí vemos en toda su dimensión aquello que Aibar Gaete ha postulado como el elemento distintivo del populismo: la presentación de un daño. Como acuerdan Sebastián Barros (2009) y Aibar Gaete (2007), este sujeto que reclama la representación de la universalidad de la comunidad es un sujeto insatisfecho, dañado. Cuando esa insatisfacción es significada como un daño retroactivamente, la comunidad se divide a través de la conformación de una frontera interna a lo social. Como dirá Julio Aibar Gaete, "por eso mismo, este sentimiento es siempre un re - sentimiento. Resentimiento que actualizará al daño y reafirmará la condición del dañado" (2007: 44). La carta continuaba diciendo:

"Las fuerzas contrarias persisten en la vieja táctica de dividir la clase trabajadora para eliminar su poder, para ello cuentan con la traición y la ingenuidad; algunas puntas de lanza parece haber conseguido; así lo demuestra la actitud de algunos pequeños sindicatos, que se denominan sindicatos libres. Judas del proletariado argentino. A este despreciable grupito y por voluntad de la minoría que nos dirige, parece pertenecer el nuestro; así los demuestran sus actitudes y gestiones anteriores y presentes. Recuerden los telegramas de adhesión a la fórmula Tamborín - Mosca, remitido por nuestro sindicato; el paro de solidaridad que patrocinó el día de la llamada marcha de la libertad y la constitución; los telegramas que enviaron a los traidores que nos insultaron por radio desde Montevideo, solidarizándose con su infamia; vale decir que apoyaron absurdamente la fracción política contraria a nuestros intereses" 34(resaltado nuestro).

Aquí vemos la unificación de demandas alrededor de una frontera interna a lo social que parte la vida comunitaria en dos polos antagónicos: por un lado los sindicatos autodenominados libres que para la fracción peronista eran traidores (y por lo tanto antiperonistas) por haber adherido a la fórmula de la Unión Democrática35 y por solidarizarse con la Marcha de la Constitución y la Libertad36. Habla de dos mundos alojados en uno. El momento de indecibilidad y de posibilidad, de libertad y de contingencia se opera en el desacuerdo por el encuentro de dos l