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Trabajo y sociedad

On-line version ISSN 1514-6871

Trab. soc.  no.19 Santiago del Estero July/Dec. 2012

 

DISEÑO DE IDEAS Y CONSTRUCCIÓN DE CONOCIMIENTO

Conocimiento campesino, el "monte santiagueño" como recurso forrajero.

 

Peasant knowledge, the "monte santiagueño" as fodder resource.

Patricia Riat*

* Becaria SeCyT- UNLP, Laboratorio de Etnobotánica y Botánica Aplicada, Facultad de Ciencias Naturales y Museo, Universidad Nacional de La Plata. La Plata, Argentina. Teléfono: 0221-4249049. Correo: patriciariat@hotmail.com

 


Resumen

El conocimiento campesino sobre el entorno natural puede ser interpretado a través de su relación cotidiana con el monte, donde gran parte de sus necesidades de subsistencia están abastecidas por este. A modo de aproximación se toma el conocimiento sobre el uso de las plantas nativas, y teniendo en cuenta el principal modo de subsistencia, la ganadería, se analiza el conocimiento de plantas alimenticias para el ganado. La zona de estudio se encuentra en la región fitogeográfica chaqueña. Abarca el norte del Pueblo Los Juríes, entre el departamento General Taboada y el departamento Brigadier Felipe Ibarra, al centro-este de la Provincia de Santiago del Estero. La producción ganadera se hace en pequeña escala y en forma extensiva, siendo los sistemas ganaderos netamente de subsistencia. Durante un año se efectuaron tres viajes de campaña en la zona. En el primer viaje fue presentado el proyecto ante la comunidad y se obtuvo el consentimiento informado para el desarrollo del mismo y publicación de los resultados. Los datos fueron obtenidos a través de técnicas etnobotánicas cualitativas a fin de relevar el conocimiento y prácticas acerca de los recursos vegetales. Se relevaron treinta y cinco plantas reconocidas y usadas localmente como forrajeras y el tipo de ganado asociado. Los resultados expuestos demuestran la importancia de los saberes locales concernientes a especies vegetales nativas útiles en la alimentación del ganado. A pesar del relativamente corto tiempo de asentamiento de la población campesina en la zona, sus conocimientos, provenientes de regiones lindantes y adquiridos in situ, demuestran un alto grado de observación y comprensión del ecosistema en el cual se hallan inmersos.

Palabras clave: Santiago del Estero; Campesinos; Conocimiento local; Canadería; Forrajes nativos; Monte

Abstract

Peasant knowledge about natural environment could be interpreted through their daily relationship with the "monte", where a big part of their needs of subsistence are supplied by it. Considering the primary mode of subsistence, animal husbandry, fodder's peasant knowledge is approached from the use of native plants. The study area is located in the phytogeographic Chaco región. It covers the northern part of Pueblo Los Juríes, between the departments of General Taboada and Brigadier Felipe Ibarra, at the center-east of Santiago del Estero. Livestock production is made in small scale and extensively, being farming systems mainly of subsistence. During one year three field trips in the area were performed. On the first trip the Project was presented to the comunity and informed consent was obteined for its development and publication of results. Data were collected through qualitative ethnobotanical techniques to record the knowledge and practices plant resources. Thirty five plants are presented -that are used locally as fodder- as well as the livestock type associated. Results demonstrate the importance of local knowledge concerning native plant species useful in livestock feeding. Despite the relatively short time of settlement of the rural population in the area, their knowledge, acquired from neighboring regions and in situ, demonstrate a high degree of observation and understanding of the ecosystem in wich they are immersed.

Keywords: Santiago del Estero; Peasants; Local knowledge; Animal husbandry; Native fodder; Monte


Sumario

1 Introducción. 1.1 Aproximación al entendimiento de la relación campesino-monte. 2 Materiales y métodos. 3 Resultados y discusión. 3.1 Tipo de ganado y manejo. 3.2 Recursos forrajeros nativos. 4 Consideraciones finales. 5 Agradecimientos. 6 Bibliografía.

 

1 Introducción

Dice Sergio Villalba, campesino de Juríes Sgo del Estero sobre el Ckoscke yuyo o yuyo de la moneda (Maytenus vitis-idaea): "La hoja tierna, en la brotación, la come mucho la chiva y la vaca, después se pone la hoja muy dura como chapa y no lo come, el fruto coloradito aguachiento es muy comido por los pollos, gallinas y pavos, el fruto está en marzo, abril."
Esta frase ilustra la magnitud del conocimiento campesino sobre el entorno natural en el cual transcurren los días, donde se puede traducir los conocimientos que subyacen a tal afirmación en nociones sobre procesos fenológicos y fisiológicos en las plantas, los cuales se reflejan en su morfología y momento de maduración entre otros, nociones necesarias para el manejo y cuidado del ganado, fuente principal de abastecimiento. En el caso particular de los recursos forrajeros, desde mediados del siglo XX distintos trabajos han intentado resaltar la validez del conocimiento que poseen los campesinos de nuestro país acerca del valor forrajero de las plantas silvestres así como la utilidad que redituaría su relevamiento (Morello y Saravia Toledo, 1959ª; 1959b; Muiño, 2010; Suárez, 2010; Scarpa, 2007). En Santiago del Estero, los trabajos consultados refieren a diversos y numerosos usos que los pobladores dan a las plantas nativas, incluyéndose entre ellos el uso forrajero (Carrizo et al., 2010; Palacio et al., 2007; Togo et al., 1990).
La zona de estudio, abarca el norte de las zonas aledañas del Pueblo Los Juríes, incluyendo la zona norte del departamento General Taboada y la zona sur del departamento Brigadier Felipe Ibarra, al centro-este de la Provincia de Santiago del Estero. La zona rural perteneciente a la comunidad de Los Juríes esta dividida en lotes, en los que se encuentran las distintas unidades productivas y abarcan una superficie aproximada de 7.500 has (Guaglione , 2001). (Figura 1)


Fig. 1. Ubicación del área de estudio

La provincia de Santiago del Estero se halla enclavada en la provincia fitogeográfica chaqueña, caracterizada por el "monte" (según los lugareños), es decir bosque xerófito con la presencia de arbustos y árboles espinosos, así como cactáceas. Al centro-este de la provincia, donde se ubica la localidad de Los Juríes, se encuentra la sabana parque con características de mayor humedad local. En éste se advierte un aumento de la presencia de herbáceas en desmedro del estrato arbustivo y arbóreo con presencia dominante de espartillo o aibe (Elyonurus muticus). En lo límites monte-sabana se destacan comunidades tusca (Acacia aroma), algarrobo negro (Prosopis nigra) o quebracho blanco (Aspidosperma quebracho blanco), denotando mayor sequedad ambiental, en lo que generalmente se da en llamar el chaco leñoso. Se caracteriza por ser el espacio de máxima continentalidad provincial comprendiendo una superficie no inferior al 80% del territorio (Cabrera, 1971; Togo et al., 1990).
Desde principios de 1900, el Chaco santiagueño fue penetrado por el ferrocarril y los obrajes, con el propósito de extracción de productos maderables a convertirse en leña, postes y durmientes, para el mercado interno principalmente, a diferencia del Chaco santafesino expuesto a la extracción de rollizos de quebracho para la exportación (Girbal-Blacha, 1998). La zona de estudio estaría enmarcada por ambos tipos de mercados. Guaglione (2001) describe el proceso de establecimiento de los pobladores de Los Juríes desde la época del modelo obrajero-forestal, donde comienzan a asentarse, provenientes de zonas vecinas con recursos naturales semejantes, en las tierras desmontadas o abandonadas por las empresas forestales, las cuales, debido a su actividad eminentemente extractiva produjeron la deforestación de la zona. Una vez agotados estos procesos y a raíz de la disminución de la actividad obrajera en el área se produjo una elevada desocupación de la mano de obra concentrada a su alrededor y, lentamente, los pobladores se vieron implicados en un proceso de campesinización el cual supuso distintas instancias en las que se combinan diferentes actividades como el desmonte, el cultivo de subsistencia, la producción para el mercado y las migraciones estacionales. Este contexto histórico de asentamiento "reciente" lleva a reflexionar sobre las particularidades del conocimiento botánico tradicional a investigar en la zona. El conocimiento botánico tradicional está conformado por los conocimientos, prácticas y creencias acerca de las relaciones entre los seres humanos y los componentes vegetales de su entorno. Por lo que éste depende de variables como contexto sociocultural, contexto medioambiental (contacto directo con comunidades vegetales) y profundidad temporal (Pochettino y Lema, 2008). El proceso de campesinización que se dio en la zona constó con la migración de distintas familias de zonas ecológicamente equivalentes, pudiendo provenir de otras áreas pobladas de la provincia o de provincias limítrofes, por ejemplo el Chaco o Santa Fe, incluso Formosa, encontrándose con contextos ambientales similares, produciéndose de esta manera un pronta familiarización con el nuevo asentamiento. Posteriormente, con el advenimiento de los avances tecnológicos en materia agropecuaria, y el avance del modelo agroexportador los/las campesinos/as se vieron envueltos en procesos de desalojos donde su principal motor de resistencia fue la lucha conjunta mediante la organización desde hace unos 20 años. Es así como la acción conjunta permitió no solo la permanencia en la zona sino que aportó al conocimiento común a través de experiencias entre los/las campesinos/as y organizaciones o entidades externas al movimiento, como ser la presencia de técnicos/as del INTA o referentes de agrupaciones de militancia partidaria. Desde la perspectiva brindada por Pochettino y Lema (2008) estos procesos son constitutivos también del conocimiento botánico tradicional, le dan dinamismo y permiten tanto su reproducción como transformación por parte de los agentes sociales activos.
Al reflexionar sobre la importancia del conocimiento campesino en cuanto al uso forrajero de las plantas del monte, surge la necesidad de brindar algunos datos sobre la ganadería de la región. Moscuzza et al. (2005), mencionan a la provincia de Santiago del Estero como una de las de mayor desarrollo de la ganadería de la región noroeste de la Argentina, cuyo número de cabezas de ganado bovino en 2002 representaba el 50% del stock ganadero regional y 1,4% del total del país. Describen una situación rural en donde del total de las explotaciones agropecuarias de la región, más del 50% son explotaciones sin límites definidos, ya que la situación de tenencia de la tierra en la zona es precaria. La producción ganadera se hace en pequeña escala y en forma extensiva. Estas características indican que generalmente los sistemas ganaderos de la población rural dispersa son netamente de subsistencia, con un sistema de pastoreo extensivo, a campo abierto. Guaglione (2001) menciona la existencia de veinticinco mil cabras en la zona concentradas en los pequeños productores.
Los sistemas de pastoreo extensivo, a campo abierto, requieren de un alto grado de conocimiento de las posibles fuentes de alimento por parte del productor, para que este sistema sea sustentable en el tiempo y permita a toda una familia vivir de ello. El presente trabajo pretende un acercamiento a la relevancia e importancia de los saberes locales como guía de los campesinos en su mantenimiento económico inmersos en diversos procesos de cambio ambiental y globalización de la economía.

1.1 Aproximación al entendimiento de la relación campesino-monte

Para comenzar a delinear los resultados obtenidos en las 3 campañas previamente mencionadas resulta útil una aproximación al entendimiento de la importancia que ocupa el monte en el cotidiano de la familia campesina. Pichon-Riviere (1985) en su "Psicología de la vida cotidiana" considera, para definir el término vida cotidiana, las relaciones que los hombres establecen entre sí y con la naturaleza en función de sus necesidades, como una dimensión de estudio en un tiempo, un ritmo y un espacio determinado, configurándose así sus condiciones concretas de existencia.
Muchas de las familias con las que se trabaja en este estudio pertenecen al MoCaSE, Movimiento Campesino de Santiago de Estero y se autodenominan campesinos, consecuentemente se seleccionó este término para calificar el conocimiento local, teniendo en cuenta la autodefinición de la comunidad. Esta categoría ha tenido diferentes interpretaciones y ha sido objeto de definición en diversas publicaciones, con un gran auge de la misma en la década del 70 aproximadamente. Krantz (1977) realiza un análisis sobre las diversas posturas tomadas, señalando la moda del "enfoque campesino" de aquel entonces, tomando la mayor parte de los ejemplos en México. En su trabajo de referencia para el tema, Wolf (1972) define a los campesinos como poblaciones que se ocupan del cultivo, donde la unidad familiar es la principal ejecutora de las prácticas, y quien toma decisiones de forma autónoma con un objetivo de subsistencia y status social. Plantea al mismo tiempo la diferencia con los granjeros en cuanto a su relación con el mercado: los campesinos se incorporan a la venta dentro del marco de una producción asegurada para la subsistencia, y compran aquellos bienes que no son producidos domésticamente. En su definición no entran las poblaciones sin tierras. Aquí vale la pena destacar el contexto particular de la zona rural de Los Juries, donde gran parte de los/las campesino/as son poseedores pero no propietarios de las tierras, es decir, no poseen los títulos legales que validen su posesión, pero claramente demuestran y manifiestan la posesión de las mismas, ya que sus familias han estado allí desde tiempos anteriores a los empresarios que se arrogan el título de dueños. Barbetta (2010: 125-126) refiere a esta manifestación, en términos jurídicos, como el "ánimo de dueño" para las comunidades campesinas, idea íntimamente relacionada con una concepción de la tierra propia de una identidad y tradición campesinas, que se transmiten de generación en generación. Los campesinos obtienen de la tierra su identidad, por lo cual esta última está dotada de un poder de individualidad; es decir, la tierra está unida a su propietario, pues de ella dependen sus costumbres, su cultura y sus formas de trabajar; estas últimas se instituyen en base a una relación que establece a la tierra y al campesino como cosas idénticas.
Con respecto al monte, es un término ampliamente utilizado por las comunidades locales en diversos enclaves. Consecuentemente este término adquiere diferentes significados. Por ejemplo, entre los Mbya-Guaraní de Misiones refiere a la selva (Pochettino et al., 2002), concepto al cual se aproxima el de los pobladores de la zona en estudio, quienes llaman así a los relictos del bosque xerófito chaqueño, fundamentalmente agrupaciones de vegetación espontánea, fundamentalmente arbórea. En cambio en el caso de los pobladores de Molinos (Salta) el término monte alude a un tipo de vegetación, alta densidad de plantas de una misma especie -independientemente del hábito de esas plantas (Martínez y Pochettino, 2005)
De las 15 unidades domésticas visitadas, a través de caminatas, charlas o entrevistas compartidas, se deriva la idea del monte santiagueño como central para la vida de los pobladores de Los Juríes.
La utilización del monte como recurso se observa en las distintas actividades cotidianas, a saber, extracción de leña para consumo familiar y o comercial, entre las que se encuentra la producción de carbón. También el desmonte en parches donde se realizan cultivos como maíz, sorgo, calabazas, zapallos, sandías. Las semillas que utilizan para sembrar son compradas, o bien proporcionadas por técnicos pertenecientes al programa Pro-huerta, o semillas guardadas de cosechas previas. También se utiliza el monte como "farmacia natural", de donde se buscan diversas plantas para atender distintas afecciones. También algunas de las plantas son seleccionadas y trasplantadas a las inmediaciones de la casa, donde podrán tener utilidad como plantas para agregar a los alimentos, para agregar al mate (infusión de lo más popular), o simplemente seleccionadas por sus características ornamentales o aromáticas. Y principalmente, el mayor uso que se podría mencionar, es a través del uso como alimento de los animales que posean, es decir, plantas caracterizadas como forrajeras o como pasturas por los campesinos. Este hecho en particular, se encuentra estrictamente relacionada con la principal actividad económica, la ganadería.
Esta descripción no agota en absoluto la relevancia que se intenta visualizar, ya que sólo refiere al uso vegetal, sin embargo puede ayudar a entender ese marco relacional tan complejo: campesino-monte.

2 Materiales y métodos

Desde abril 2010 a abril 2011 se efectuaron tres viajes de campaña en la zona. En el primer viaje fue presentado el proyecto ante la comunidad y se obtuvo el consentimiento informado de los miembros de la misma en general, y de cada familia entrevistada en particular- para el desarrollo del mismo y publicación de los resultados. Durante las campañas se aplicaron técnicas etnobotánicas cualitativas a fin de relevar el conocimiento y prácticas acerca de los recursos vegetales: observación, observación participante, entrevistas abiertas y semiestruturadas caminatas etnobotánicas y la información se registró a través de diferentes medios gráficos y audiovisuales. Hasta el momento se aplicaron estas técnicas en 15 unidades domésticas. El material vegetal de respaldo se recolectó mediante la implementación de caminatas etnobotánicas acompañadas por los pobladores entrevistados.
Los vouchers se hallan depositados en el herbario del Laboratorio de Etnobotánica y Botánica Aplicada (LEBA) de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo (FCNyM, UNLP).
El material de herbario fue identificado botánicamente en el laboratorio de acuerdo a la bibliografía contemporánea: Kiesling (1994), Cabrera (1978a, 1978b, 1983), Demaio et al. (2002), también se utilizo la web como recurso en alguna de las etapas de identificación.

3 Resultados y Discusión

Como resultado del trabajo de campo se relevaron 35 plantas reconocidas y usadas localmente como forrajeras. En la tabla 1 se presentan estas especies, el número de menciones, el tipo de ganado que se alimenta de cada especie identificado por los campesinos, la clasificación que le otorgaron los campesinos en función de su calidad, tiempo disponible y tipo de ganado que lo prefiere. También se presenta información referente a la época del año en que tal planta se encuentra disponible como forraje y si la misma es o no resistente a la sequia y/o heladas. En el caso de las plantas arbóreas o arbustivas se menciona el órgano preferente de ser comestible. Todos los datos se corresponden con las respuestas brindadas por los campesinos como suma de los distintos métodos empleados. Del análisis de la tabla resultaron observaciones que reflejan diversos aspectos vinculados con las plantas forrajeras

3.1 Tipo de Ganado y Manejo

Dentro de las unidades domésticas relevadas la variabilidad referente a los animales comprende: presencia de ganado caprino y vacuno en la totalidad y ganado ovino y porcino en aproximadamente la mitad de las unidades. Respecto a caballos, mulas y burros, se encuentran presentes en la totalidad de las unidades, principalmente las mulas y caballos. A pesar de ello, suelen encontrarse en baja proporción en comparación con los restantes ganados. Probablemente a consecuencia del uso de estos animales como facilitadores de otras labores dentro de las inmediaciones del rancho, siendo utilizados como medio de transporte y herramienta de trabajo.
Por otra parte, se ha observado, en todas las casas campesinas visitadas, presencia de aves de corral, entre las que se cuentan, gallinas y pavos de variable número de razas, y en tan sólo 2 viviendas gansos y patos. Estas aves se encuentran sueltas en las inmediaciones del hogar y no existen, en ninguna de las unidades domésticas visitadas, gallineros o estructuras similares. Las aves se encuentran sueltas y los sitios de descanso son los árboles linderos al rancho o cualquier otra estructura cuyo extremo más alto se encuentren a poco más de metro y medio del suelo. Es allí donde se ubican en los atardeceres, reposando y protegiéndose de zorros o cualquier otro animal salvaje, hasta el amanecer al día siguiente.
El manejo del ganado es sedentario pero se deja que el ganado deambule libremente a través del "monte", pastoreando los animales libremente según la función y disponibilidad del forraje. Esto es coincidente con lo expuesto para otras zonas del país por Scarpa (2007) y Muiño (2010). Sin embargo, a diferencia de lo expuesto por los autores mencionados, sí se ha encontrado en el caso estudiado la presencia de alambrado en los distintos hogares visitados. Este hecho en particular, se relaciona con la lucha que vienen llevando los campesinos hace más de 20 años por las tierras en el área, donde la resistencia al desalojo se ha traducido en el alambrado de las tierras en posesión a modo de demarcar límites a los empresarios sojeros. Esta estrategia de reafirmación de la posesión, además de la ausencia de quemas selectivas, constituiría la principal diferencia con el modo de manejo del ganado referido por los autores mencionados (Scarpa, 2007; Muiño, 2010).
Con respecto al nivel de manejo que requiere cada tipo de ganado, Scarpa (2007) plantea una mayor inversión de esfuerzo en el cuidado y manejo del ganado vacuno y equino respecto del ganado caprino. Este punto lo relaciona con el nivel de conocimiento de la diversidad de forrajes asignados a uno u otro tipo de ganado, planteando que la significación cultural y económica del ganado vacuno y equino es mayor para los criollos de su zona de estudio que la del ganado caprino. En Los Juríes se observa la misma valoración con respecto a los tipos de ganado. En el caso de las familias que poseen mayor diversidad de tipos de ganado, los mayores esfuerzos en cuidado y seguimiento está aplicado hacia el ganado vacuno y equino, si bien el ganado porcino también es objeto de gran atención. A estos tres tipos de ganado se les proporcionan forrajes extras al material vegetal que puedan encontrar en el monte. En los hogares donde se cultiva maíz, éste es de tipo forrajero para vacunos, equinos, porcinos, y aves de corral principalmente, además de observarse en el caso de tenencia de ganado porcino, que se les provee, hacia la finalización del día, de sandías (Citrullus lanatus) y zapallos (Cucurbita spp.) en la época de cosecha y restos vegetales de la cocina. Pero, es de destacar que además de un menor cuidado hacia el ganado caprino, los pobladores mencionan la menor selectividad del mismo. Es decir que el ganado caprino también es más fácil de criar pues acepta mayor diversidad de forraje. Esto, además vinculado con otros factores determinantes como el de la cantidad de tierras, el tiempo de estadía y el nivel de capitalización que posea cada familia, hace que las cabras sean preponderantes, y sólo son encerradas en corrales en el caso que haya cabritos (crías), momento en que se les provee de alimento extra al que consiguen en el monte. Es de destacar que el manejo varía con la disponibilidad de agua en el ambiente. Todos los hogares poseen el sistema de represas, así denominadas por los locales, consistentes en pozos, más anchos que profundos, de variada capacidad de retención donde se acumula el agua durante la época de lluvias y suele disponerse de agua durante varios meses dependiendo de la cantidad de milímetros caídos. En el caso de los años de sequía todos los esfuerzos para el mantenimiento del ganado obviamente se ven acentuados.
Quizás la menor atención en el cuidado del ganado caprino, no sólo se deba a la importancia cultural y económica que le otorgan los criollos, sino también al nivel de selectividad de cada ganado respecto de la oferta natural del forraje. Se observa el ganado caprino como aquel menos selectivo respecto a la oferta de alimento, y esto se refleja en un ideario en algunas charlas con campesinos/as de que las cabras "comen de todo" y de aquí a la idea de que necesiten menor cuidado o atención. Sin embargo, esta cualidad de las cabras, también las hace más vulnerables respecto a las consecuencias que se generan por la alimentación con plantas tóxicas, una de las familias entrevistadas refiere la pérdida de 10 cabritos. La posible razón de esto, manifiestan lo/as campesinos/as, es el consumo de balda (Flaveria bidentis) en época de floración. Al reflexionar sobre el tema, las personas entrevistadas consideran a las cabras como "tontas" (de escaso discernimiento) por no saber elegir, siendo que ni las vacas ni los caballos consumen la planta.
Este punto es interesante para poner énfasis en el alto valor de uso forrajero de las plantas nativas en relación a la cría de cabras, teniendo en cuenta estos aspectos para futuros estudios que aporten a la planificación de estrategias sustentables para el manejo de cualquier tipo de ganado.
El ganado porcino tiene preferencia por los frutos, y tanto el ganado vacuno como el equino optan por los frutos de algunas leguminosas como el algarrobo blanco (Prosopis alba) y algarrobo negro (Prosopis nigra) y herbáceas como los pastos recién brotados, el aybe (Elionurus muticus) o la cola de gama (Heliotropium curassavicum), entre otras.

3.2 Recursos forrajeros nativos

Los resultados expuestos en la Tabla 1 corresponden a la suma de los resultados obtenidos mediante caminatas etnobotánicas y entrevistas semiestructuradas realizadas en distintas instancias de las 3 campañas realizadas. Los datos expuestos refieren a distintas categorías relevadas del conocimiento por parte de los/las campesinos/as sobre las plantas del "monte" de importancia forrajera o pastoril.
Respecto al punto de clasificación campesina cabe aclarar que algunos de los aspectos que se han tenido en cuenta, por parte de los campesinos, refieren a la presencia del recurso durante el transcurso del año, la calidad nutricional, la resistencia a sequías y/o heladas y la cantidad presente entre otras variables no fácilmente distinguibles. La cantidad de menciones por planta, observables en la tabla correspondiente, puede presentar errores de subestimación producto del uso simultáneo de distintas técnicas. La indagación sobre el uso forrajero se relevó particularmente en las entrevistas, y en las caminatas se tomaron datos sobre todos los posibles usos de las plantas, por lo que el interés del campesino fue lo que marcó el resultado obtenido por planta. Además, durante las caminatas, hubo plantas que se pasaron por alto por el campesino interviniente, por considerar que la información era obvia, ya que la misma había sido previamente tratada durante las entrevistas.

Tabla 1. Especies nativas utilizadas como forraje en Los Juríes

Como se observa en la tabla, 21 de las 35 especies relevadas se corresponden con individuos de porte mediano a grande, entre los que se encuentran arbustos y árboles, a la madurez. Esta preponderancia en las plantas de gran porte puede deberse a una sobreestimación por parte de las técnicas empleadas, ya que las mismas involucran el estudio del conocimiento de los campesinos sobre su entorno, siendo éste el receptor de grandes cambios ecosistémicos en las últimas décadas, razón por la cual, numerosas plantas, de tipo ruderales u oportunistas (plantas que aprovechan los ambientes disturbados para existir, se han asentado en el área recientemente, siendo desconocidas por lo/as campesino/as. Este punto en particular hace que las plantas ampliamente conocidas y mencionadas sean aquellas que poseen la mayor capacidad de resistencia frente a cambios externos en el ambiente, además de ser las de mayor visibilidad por su porte. Sobre esto en particular, Ayantunde et al. (2009) plantean la idea de que valores mayores en las menciones de plantas leñosas por parte de los entrevistados estarían relacionados con su mayor visibilidad y dominancia en el ecosistema respecto a aquellas plantas no aparentes, las cuales son en su mayoría herbáceas o de ciclos cortos.
De las plantas de gran porte, el fruto es el órgano de mayor aceptación por parte del ganado para su consumo, lo que limita su disponibilidad según la época de fructificación, siendo en la mayoría de los casos, la finalización de la primavera o el verano la estación del año correspondiente a tal fenómeno.
Carrizo et al. (2010) mencionan el mistol (Ziziphus mistol), el chañar (Geoffroea decorticans) y el algarrobo (Prosopis alba) como forraje muy apetecido por los animales, coincidente con los resultados encontrados entre los entrevistados para el presente trabajo. El órgano de preferencia en la alimentación es el fruto, pero éste está presente en un momento determinado del año, que en estas 3 plantas se refiere a finales de la primavera y el verano. La particularidad en el tiempo de maduración del fruto hace que la oferta sea más o menos prolongada en el tiempo. En el caso del mistol, casi todos los frutos maduran simultáneamente hacia fines de diciembre, lo que hace que este sea el momento en el que se encuentra disponible, ya que inmediatamente después pasa a ser comido por distintos animales (domésticos o no). Se puede
decir entonces que éste es un recurso forrajero "efímero". De todos modos depende de la oferta, mas bien, de la disponibilidad de la especie en los límites de cada hogar estudiado. Las distancias entre vivienda y vivienda en la zona campesina son amplias, por lo que se han encontrado áreas donde el mistol se encuentra en bajo número de individuos en aquellos hogares donde el desmonte es mayor y en lugares con mayor densidad de monte nativo, hay mayor presencia de individuos. Otro alimento de tipo "efímero" es la ushivincha o ulvincha (Cleistocactus baumannii), especie que sólo los burros comen cuando llueve.
Esta característica de efímero en algunas de las unidades domésticas relevadas puede observarse en la disminución en la clasificación campesina de Muy Bueno (MB) a Bueno (B).
Otra variable emergente de los criterios locales, corresponde a la resistencia, por parte de las especies vegetales, a la sequía o la helada. De las entrevistas realizadas se deriva que aquellas plantas resistentes a la sequía, como la yerba de la oveja (Baccharis sp.), se convierten en forraje de emergencia para la hacienda en momentos de sequía. Las posibles causas podrían encontrarse en la disminución considerable del número de individuos de algunas especies, por ejemplo el caso del aybe (Elionurus muticus), que casi desapareció por completo (según percepción de los campesinos) durante los 2 años de sequía previa al inicio de la investigación, o en aquellos casos, donde sin disminuir el número de individuos, la producción de frutos disminuyó considerablemente. Como ejemplo aquí se puede nombrar el caso del mistol (Ziziphus mistol), especie mencionada en entrevistas abiertas como muy sensible a los cambios ambientales en lo que respecta a la producción de frutos. La mención del aybe (Elionurus muticus), como planta forrajera probablemente se deba al contexto reciente de lluvias prominentes, lo cual generó el rebrote del mismo y su uso como alimento del ganado.
En las diversas entrevistas o charlas compartidas pudo observarse la vinculación existente entre la actividad ganadera y el conocimiento del entorno. A modo de ejemplo resulta interesante citar el comentario de María Lemos (campesina de Los Juríes) sobre el valor forrajero de la palma (Trithrinax campestris): "Larga la flor y lo comen los animales y después salen la bolilla y lo comen los animales, ahora deben estar por florecer, lo comen los animales que crían. Las vacas y cabras se enloquecen pero cuando uno está sacando la leche se pone la leche medio anaranjada y le da un sabor medio agrio" En esta cita puede leerse, entre líneas, el alto grado de seguimiento del ganado, traduciéndose en un conocimiento de la fuente de alimento y las consecuencias de la misma en el animal consumidor y en el futuro uso de los productos ganaderos.

4 Consideraciones finales

Los resultados expuestos demuestran la importancia de los saberes locales concernientes a especies vegetales nativas, particularmente aquellas plantas útiles en la alimentación del ganado. A pesar del relativamente corto tiempo de asentamiento (mitad del siglo pasado aproximadamente) de la población campesina en la zona, sus conocimientos, provenientes de regiones lindantes y adquiridos in situ, demuestran un alto grado de observación y comprensión del ecosistema en el cual se hallan inmersos. Estos conocimientos, junto con la práctica, selección, transmisión y gestión en relación a los recursos vegetales de un entorno, son todos aspectos dinámicos, multidireccionales y permeables a diversas influencias (Pochettino y Lema, 2008). En este aspecto dinámico y mutable es donde hace falta realizar los mayores esfuerzos en futuras investigaciones a fin de aportar a la construcción del conocimiento de manera coparticipe entre todos los actores involucrados. El relevamiento del conocimiento existente sobre los usos forrajeros de plantas nativas puede contribuir a mejorar la eficiencia del manejo y la utilización y conservación de los recursos naturales, además de ayudar a disminuir los riesgos de pérdida de biodiversidad de los sistemas naturales (Carrizo et al. 2010), pero es insuficiente para aportar a un aprovechamiento sustentable de la diversidad vegetal de la zona si no se contemplan los aspectos que definen las políticas necesarias para su aplicación.

5 Agradecimientos

Deseo expresar mi especial reconocimiento a los pobladores de Los Juríes por su cálida hospitalidad e inestimable cooperación, así como por su autorización en la difusión de sus identidades y de la información relevada. Esta investigación ha sido financiada por CONICET (PIP 0060) y Universidad Nacional de La Plata.

6 Bibliografía

1. Ayantunde, A. A., Hiernaux, P., Briejer, M., Udo, H. y Tabo, R. (2009). "Uses of local plant species by agropastoralists in South-Western Niger", en Ethnobotany Research and Applications, vol. 7, Honolulu, pp: 53-66.         [ Links ]

2. Cabrera A. L. (1971). "Fitogeografía de la República Argentina", en Boletín de la Sociedad Argentina de Botánica, vol. 14, Nº 1-2,. Buenos Aires, Argentina.         [ Links ]

3. Cabrera A. L. y Zardini E. M. (1978a). Manual de la flora de los alrededores de Buenos Aires. Editorial ACME S.A.C.I. Buenos Aires, Argentina.

4. Cabrera A. L. (1978b). Flora de la provincia de Jujuy, República Argentina. Vol. VIII Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Buenos Aires, Argentina.

5. Cabrera A. L. (1983). Flora de la provincia de Jujuy, República Argentina. Vol. X Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Buenos Aires, Argentina.

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Recibido: 02.12.11
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