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Mundo agrario

On-line version ISSN 1515-5994

Mundo agr. vol.12 no.23 La Plata July/Dec. 2011

 

ARTÍCULOS

La captación estadística de los asalariados agropecuarios. Reflexiones en torno a sus problemas mediante un ejercicio de comparación entre censos de población y agropecuarios (Argentina, 2001/2002)

 

Germán Rosati

Instituto de Ciencias (Universidad Nacional de General Sarmiento) - CONICET
Programa de Investigación sobre el Movimiento de la Sociedad Argentina (PIMSA)
gf_rosati@yahoo.com.ar

 

The statistic caption of agrarian salary men. Reflexions on its problems through an exercise of comparation between inhabitans and agrarian censuses (Argentina, 2001/2002)

 


Resumen
Históricamente la captación estadística del empleo agropecuario (y más específicamente del empleo asalariado agropecuario) ha presentado una serie de problemas y limitaciones para las fuentes de datos tradicionales. Los elevados niveles de transitoriedad, estacionalidad, no registro e informalidad han tenido como consecuencia una serie de dificultades en su cuantificación por medio de las fuentes censales y muestrales tradicionales.
Los procesos más recientes que atraviesan a esta fracción social (urbanización, acortamiento de ciclos productivos y ocupacionales, disminución de requerimientos de fuerza de trabajo por la mecanización de ciertas cosechas, etc.) parecen haber incrementado dichas dificultades. Trabajos previos realizados demuestran que los censos de población y agropecuarios arrojan diferentes resultados en la cuantificación de los asalariados del sector.
Se presenta en este documento un análisis comparado de los resultados obtenidos en Argentina, por el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2001 y el Censo Nacional Agropecuario de 2002. El objetivo buscado es realizar una aproximación a las diferentes cifras de asalariados en el agro que arrojan ambos relevamientos en todos los departamentos del país. A su vez, se intentará vincular dichas diferencias con los distintos territorios y distintas estructuras sociales y agrarias, buscando descubrir si permiten aportar a la explicación de aquellos resultados divergentes. Para ello se confeccionó una base de datos del total del país, desagregada a nivel provincial y departamental (máximo nivel de desagregación permitida por las fuentes publicadas) de la cantidad total de asalariados agropecuarios y diversos indicadores de la estructura social y agraria (cantidad de explotaciones pobres, niveles de urbanización, distribución de la tierra, etc.).

Palabras claves: Asalariados agropecuarios; Censos Nacionales; Captación estadística; Problemas metodológicos.

Abstract
The count of the agricultural employment (particularly of the waged employment) using official statistical sources has presented several problems and limitations. The high levels of work instability, seasonality and informality have produced numerous difficulties in the quantification of rural employment.
The recent processes which affect the agricultural work force (such as its residence urbanization, the reduction of productive and occupational cycles and the decline of labor requirements because of the mechanization of certain crops) seem to have increased those difficulties. Former approximations to theses problems showed that populations census and agricultural census throws divergent results in the quantification of the employees in agriculture.
A comparative analysis of the results obtained in Argentina by the National Population and Households Census of 2001 and the National Agricultural Census of 2002 is presented in this paper. Its objective is to perform an approximation to the different numbers of agricultural wage earners which both sources provide. Besides, it will be attempted a link with the different agrarian and social structures and territories, trying to find out if they explain part of those divergent results. In order to accomplish those objectives, it was created a county-level database with the total number of agricultural wage earner. It also contained a set of indicators of the social and agrarian structure (quantity of pauper farmers, levels of urbanization, land distribution, etc.).

Keywords: Agricultural wage earners; National Census; Statistical count; Methodological problems.


 

1. Introducción

Este trabajo se inserta en una investigación doctoral más amplia acerca de la génesis y la evolución histórica de los asalariados de la cosecha de algodón en la provincia argentina del Chaco (*)

Al momento de relevar las fuentes estadísticas secundarias disponibles para analizar algunos aspectos de la oferta de fuerza de trabajo agropecuaria en la provincia nos encontramos con una serie de obstáculos. La escasez sea, quizás, el principal. Con excepción de los Censos Nacionales de Población y los Censos Nacionales Agropecuarios no existen virtualmente otras fuentes estadísticas secundarias que puedan ser consultadas para lograr una aproximación a ciertas características de los asalariados agropecuarios de la provincia (sociales, demográficas, laborales, etc.) (1).

Pero, además de esta carencia, en el transcurso de la recopilación de datos y análisis metodológicos de las fuentes fueron surgiendo una serie de problemas y limitaciones propias de esas mismas fuentes y que se referían básicamente a la existencia de (mayores o menores, según el caso) deficiencias en la captación estadística de los trabajadores asalariados insertos en la rama agropecuaria. En efecto, ambos tipos de relevamientos parecían presentar serios problemas para una adecuada contabilización de la fuerza de trabajo agropecuaria.

Al poco tiempo se nos hizo evidente que si queríamos lograr una aproximación a estos problemas, sería necesario extender la mirada y no centrarnos solamente en los problemas que presentaban en la captación de los asalariados del agro chaqueño, sino que resultaba indispensable abarcar en la mirada al total de asalariados agropecuarios de la Argentina y tratar de identificar si estas deficiencias se mantenían constantes o no a lo largo de las distintas estructuras agrarias y sociales.

El objetivo de este trabajo es lograr una sistematización de las posibles limitaciones y sesgos que los relevamientos censales (de Población y Agropecuarios) presentan en la captación de los asalariados agropecuarios. Intentaremos, además, poner a prueba algunas de aquellas afirmaciones teórico-metodológicas acerca de estas dificultades. Para ello realizaremos un ejercicio comparativo entre los dos últimos censos nacionales cuyos datos se encuentran publicados y disponibles (2): el Censo Nacional de Población y Vivienda del año 2001 (a partir de ahora, CNPyV) y el Censo Nacional Agropecuario del año 2002 (a partir de ahora, CNA).

Intentaremos lograr construir dos medidas que den cuenta de las diferencias absolutas y relativas en las cifras de asalariados de la rama 1 que arrojan ambas fuentes. Al mismo tiempo, hemos construido algunos indicadores de la estructura social y agraria (cantidad de explotaciones pobres, niveles de urbanización de la fuerza de trabajo, distribución de la tierra, etc.), e intentaremos evaluar la posible correlación entre estos indicadores y las diferencias en la captación de los asalariados agropecuarios.

2. Especificidades de la actividad agropecuaria

El empleo agropecuario, y más específicamente el empleo asalariado agropecuario, presenta una serie de características muy específicas que lo diferencian del modelo típico de "empleo formal industrial".

En la agricultura se trabaja de forma predominante sobre materiales vivos, existiendo una componente del tiempo que podríamos llamar "biológica" (el tiempo que tarda en gestarse un ternero o en crecer y dar frutos un cultivo) y que es sumamente difícil de modificar (Piñeyro, 2004).

Una de las características distintivas de la agricultura es la distancia que se establece entre el período de producción y el período de trabajo. Si denominamos "período de producción" (Marx, 2005) a la cantidad total de jornadas de trabajo que son necesarias para la producción de un determinado bien y si, además, consideramos que se trata de una fracción de tiempo que, a su vez, se compone de dos partes: el período de trabajo (período de tiempo en que el producto está en proceso de trabajo) y el período de no trabajo (período de tiempo en que el producto está sometido a la acción de la naturaleza); de esta forma, entonces, resulta evidente que en la agricultura se dan las mayores diferencias entre período de trabajo y de producción. Esto justamente por la importancia que tienen en dicha actividad todos aquellos procesos que suponen períodos de tiempo prolongado en los cuales no se aplica trabajo a los productos (períodos de maduración de semillas, de crecimiento y/ o engorde de ganado, de crecimiento de plantas y/ o frutos).

Estos períodos no pueden ser reducidos exclusivamente sobre la base de la aceleración de la velocidad del proceso laboral: a diferencia de la industria, en el caso de la agricultura dicha intensificación no redundará necesariamente en una mayor producción de piezas por unidad de tiempo y por ende, un aumento de la productividad.

Esta distancia implica un aumento de costos para el capital aplicado a la agricultura en tanto supone la posesión de personal contratado durante períodos en los que no se utilizará. La "solución", desde el punto de vista del capital, es segmentar la contratación de fuerza de trabajo y concentrarla en aquellos períodos en que es necesaria (siembras, cosechas, etc.), es decir, recurrir a fuerza de trabajo estacional.

De esta forma, los picos de alta y baja demanda de fuerza de trabajo se transforman en partes constitutivas de la actividad agropecuaria. Los volúmenes de fuerza de trabajo necesarios para la agricultura adquieren un carácter marcadamente estacional: durante las distintas estaciones del año se requieren volúmenes de fuerza de trabajo sumamente variados.

Las variaciones en la demanda de fuerza de trabajo no dependen solamente de las diferencias estacionales. También se introduce una variabilidad importante determinada por:

a) ciclos "diurnos/ nocturnos" que introducen rutinas de trabajo diferentes (3)

b) por variaciones climáticas (lluvia, nieve o mal tiempo)

c) aparición de plagas que obligan a aplazar o suspender el trabajo

Es decir, una serie de "contingencias" que provienen de la mayor dependencia y vulnerabilidad de la producción agropecuaria a los vaivenes de las condiciones naturales.

Desde el punto de vista de la oferta de fuerza de trabajo, esta variabilidad se expresa en las diversas modalidades del trabajo estacional y en las diversas formas de inserción de los trabajadores en el mercado de fuerza de trabajo. Algunos de los tipos de situaciones más comunes son:

a) la existencia de ciclos ocupacionales que se repiten de forma regular a lo largo del año, que pueden combinar el encadenamiento de distintas ocupaciones en el sector agropecuario o fuera del mismo

b) la alternancia de ciclos de ocupación combinados con períodos de desocupación

c) la existencia de una alta proporción de trabajo ocasional ("changas") que se diferencian de los ciclos ocupacionales anteriores, en tanto no tienen una regularidad anual

A su vez, el trabajo asalariado en el sector agropecuario ha estado determinado históricamente por ciertos rasgos que lo diferencian del modelo "clásico" de trabajo formal/ estable/ industrial vigente en el país (al menos hasta los años '80). En efecto, si algo lo ha caracterizado es la existencia de elevados niveles de empleo "no registrado" o del empleo caracterizado como "informal", con elevada presencia de formas de remuneración destajistas y la existencia de bajísimos salarios en el sector.

La existencia de largas jornadas laborales y malas condiciones de trabajo acentúan esta particularidad del empleo asalariado en el sector agropecuario en tanto no se trata de fenómenos "novedosos" sino que se encuentran en el origen mismo de su génesis histórica:

De ahí que la condición del trabajador es lo más inestable (…) Raramente se hacen contratos escritos (…) Una multitud de intermediarios, agentes de conchabos, con casa fija o ambulante, viven de engañar miserablemente a los trabajadores, estipulan condiciones que luego no reconocen los patrones, tanto sobre el jornal, como sobre las horas de trabajo, la cantidad y calidad de la comida, los pasajes y demás detalles del contrato (…) (Bialet Masse, 1985: 143).

El informe escrito por Biallet Massé, una fuente clásica sobre el empleo en la argentina de principios de siglo XX, permite tener un panorama sobre las condiciones laborales y formas de contratación imperantes en el trabajo asalariado en los inicios del desarrollo capitalista argentino.

3. Problemas de las fuentes censales para la captación estadística de los trabajadores agrícolas

Entonces, ¿cómo se expresan estas especificidades del empleo asalariado agropecuario en su captación estadística? ¿Cuál o cuáles son los impactos que esas características tienen al momento de su relevamiento censal o muestral?

Si hubiera que diferenciar dos de las grandes dimensiones de problemas que afectan la captación estadística de los asalariados agropecuarios, particularmente en los operativos censales, podríamos definir dos: a) problemas logísticos y b) problemas conceptuales y operacionales.

3.1 Problemas logísticos

Los Censos de Población permiten profundizar en el estudio y análisis de aspectos demográficos y sociales de la población agrícola (estructura por edad, sexo, ubicación, residencia, composición de los hogares, etc.). En tanto la unidad de registro son las personas permiten si no superar, al menos reducir, los problemas de subdeclaración de la mano de obra que presentan los censos agropecuarios (cuya unidad de registro es el establecimiento). Al tener acceso a los trabajadores en sus respectivos hogares, los censos de población no se enfrentan con los filtros y sesgos que los empleadores, administradores, etc. (respondentes típicos de los censos agropecuarios) pueden imponer a la captación de los asalariados(4). Por el mismo motivo los censos de población ayudan a aproximarse a la cuantificación de dos contingentes centrales de la fuerza de trabajo asalariada agrícola: los trabajadores temporarios -usualmente de cosecha- generalmente subregistrados por no encontrarse siempre en la explotación en el momento del relevamiento; y los trabajadores de los contratistas de maquinaria, los cuales quedaban totalmente fuera de registro por no ser contratados directamente por el titular de la explotación.

Cabe aclarar que los dos últimos Censos Agropecuarios (del año 1988 y del año 2002) incorporaron variables que intentan captar el primero de estos contingentes de fuerza laboral: a los trabajadores temporarios contratados (de manera directa o no). Ambos relevamientos agregaron, también, variables referidas a la contratación de servicios de maquinaria, aunque de manera diferente.

Como veremos más adelante, en el Censo Agropecuario del año 2002, la unidad de medida en que se ha registrado la contratación de trabajadores temporarios (directa por el productor) no es el número absoluto de trabajadores, sino la cantidad de jornadas contratadas. En cambio, en los casos en que la contratación de mano de obra era de manera indirecta (es decir, por contratistas de mano de obra) el censo registró la cantidad de hectáreas que han sido trabajadas con este tipo de mano de obra. El mismo criterio (cantidad de hectáreas trabajadas) se aplica para la contratación de servicios de maquinaria.

Lo cual implica que, para el caso de los trabajadores temporarios contratados de manera directa, es necesario realizar algún tipo de equivalencia para aproximarse a la cantidad de trabajadores. Para el caso contratación de mano de obra por medio de contratistas, resulta sumamente complejo lograr una estimación de los trabajadores que contratan, en tanto, estos establecimientos no son relevados por el Censo y no contamos con medidas de requerimientos de jornales por hectárea. Un problema similar se presenta para el caso de las hectáreas trabajadas con servicios de maquinaria.

Sin embargo, los censos poblacionales presentan deficiencias en lo que se refiere a la captación de las personas ocupadas de forma secundaria en la agricultura, dado que indagan sobre la llamada ocupación principal, definida operacionalmente como aquella a la que le ha dedicado una mayor cantidad de horas en la semana de referencia(5).

Por otro lado, su carácter puntual determina que, debido a las fechas en que el operativo es realizado, no se llegue a captar la totalidad de las demandas específicas de trabajo estacional y/o transitorio (justamente, en tanto la demanda de estos contingentes se circunscribe a determinados períodos del año).

Teniendo en cuenta el calendario de labores agrícolas de la Argentina y que el último censo de población fue realizado el 17 y 18 de noviembre de 2001, parece razonable asumir que ha logrado contabilizar a buena parte de los asalariados agrícolas pampeanos, ya que en ese momento del año y del proceso productivo de los cultivos típicos pampeanos (soja, girasol, maíz y trigo) la mayoría se encontraba en actividad. Así, por ejemplo, los cereales pampeanos (maíz y trigo) se encontraban a la mitad de las tareas de siembra y cosecha respectivamente. Las oleaginosas más importantes (soja y girasol), a su vez, se encontraban a mitad de las tareas de siembra.

Distinta parece ser la situación de los llamados "cultivos industriales" o "regionales". En este caso, parece plausible arriesgar que buena parte de los ocupados en las cosechas (en muchos casos, la principal actividad demandante de fuerza de trabajo asalariada) no han sido captados. Este es el caso, por ejemplo, del algodón cuya cosecha se realiza entre los meses de marzo y julio y al momento del censo, se encontraban a mitad de las tareas de siembra, tarea que requiere una menor cantidad de asalariados y que en buena medida es llevada adelante por trabajadores familiares(6). La yerba mate, por ejemplo, no registra casi ninguna labor en el mes de noviembre, lo cual hace plausible suponer que porciones significativas de este contingente de trabajadores no hayan sido captadas por el relevamiento.

Algo similar sucede con algunos de los frutales. Quizás el caso de la vid sea uno de los más importantes dentro de esta categoría. Puede verse cómo el mes de noviembre tampoco registra labores en el calendario agrícola.

3.2 Problemas conceptuales: la condición de actividad y la categoría ocupacional

Desde el plano de la medición empírica, las características de la rama de actividad agropecuaria explicitadas en el apartado 2 suponen que buena parte del andamiaje conceptual y operacional utilizado para el abordaje de los mercados de fuerza de trabajo urbanos- industriales sea insuficiente (o que, al menos, requiera una operacionalización diferente) para el estudio del empleo en el ámbito rural-agropecuario. Centraremos nuestras reflexiones en torno a dos de las dimensiones de análisis básicas en el estudio de los mercados de trabajo urbanos.

La condición de actividad resulta de difícil operacionalización en el ámbito rural- agropecuario. La definición actualmente vigente en la Encuesta Permanente de Hogares (y que es similar -con algunos cambios menores- en los distintos relevamientos del Sistema Estadístico Nacional), difícilmente pueda considerarse adecuada para las peculiaridades del ámbito agropecuario(7).

Uno de los principales problemas para la detección de los ocupados en el sector agropecuario es el período de referencia, el cual queda acotado a la semana anterior al relevamiento. Ahora bien, hemos marcado más arriba que una de las características específicas e históricas del trabajo asalariado agropecuario es la existencia de ciclos ocupacionales y/o de trayectorias laborales "inestables". Este hecho determina que, dependiendo del momento del año que se trate, una misma persona puede encontrarse "desocupada", "ocupada" e incluso "inactiva". Por ende, la clasificación será función del momento en el que transcurre el ciclo ocupacional.

Algo similar puede decirse de la categoría ocupacional(8). A los efectos de simplificar la exposición, consideremos dos de las situaciones (sumamente frecuentes, por cierto) de inserción en el mercado de fuerza de trabajo del ámbito agropecuario. A diferencia del mercado de fuerza de trabajo urbano-industrial en el agropecuario no siempre se desarrollan las figuras clásicas puras "obrero asalariado" y "patrón propietario", sino que se encuentran una serie de figuras mixtas que combinan algunas características de cada una de las anteriores(9).

Este es el caso, por ejemplo, de algunas situaciones englobadas en los denominados "productores pluriactivos". Se trata de aquellos productores que combinan sus tareas de gestión de la explotación agropecuaria con otras actividades por fuera de las mismas. Estas actividades pueden combinar situaciones ocupacionales sumamente diversas: ocupaciones bajo la forma de asalariado, trabajador por cuenta propia o patrón, las cuales pueden realizarse dentro o fuera del sector agropecuario.

En términos generales, el abordaje de estas situaciones ha estado relacionado a la existencia de situaciones de crisis de la pequeña propiedad agropecuaria. Esta noción de crisis puede ser entendida como un proceso de diferenciación social entre estos pequeños propietarios. De esta manera, la pluriactividad puede estar vinculada a procesos de descapitalización y expropiación de los propietarios y donde la pluriactividad cumple una función de complementación de ingresos(10). Éste es el caso, por ejemplo, de los productores cañeros de Tucumán (Aparicio, Gras y Giarracca, 2001). También era el caso, en los años '60, de ciertos estratos (los más pequeños) de productores algodoneros, quienes combinaban la explotación de pequeñas extensiones de algodón con el trabajo asalariado como cosecheros de algodón en otras explotaciones o como hacheros de las explotaciones forestales (D' Alessio, 1969; Brodherson, Slutzky y Valenzuela, 2008).

Pero, además, en la pluriactividad pueden identificarse una serie de situaciones que también se encuentran vinculadas a procesos de diferenciación social, pero ya no a los procesos de "descapitalización" o "crisis" sino a su reverso, es decir, a la consolidación y expansión de procesos de acumulación en la explotación. Éste es el caso de los productores frutícolas en el Alto Valle rionegrino (Bendini, Murmis y Tsakoumagkos, 2009).

Pero más allá de las formas de inserción y las funciones que la pluriactividad define en la estructura social agraria, resulta relevante a los efectos de este trabajo porque incide de manera directa en la captación estadística de los asalariados del agro. De esta forma, dependiendo del momento del año que se trate podríamos encontrar a los distintos sujetos con una inserción en el mercado de fuerza de trabajo que responde a diversas categorías ocupacionales (trabajador asalariado, trabajador por cuenta propia o trabajador familiar).

A todas estas situaciones se agrega una complejidad más: el creciente proceso de urbanización de la fuerza de trabajo agrícola, hecho que modifica la pauta tradicional "residencia rural/trabajo agropecuario" especialmente en los asalariados rurales pero que repercute en el resto de las categorías. Así, se combinan ocupaciones no agropecuarias en contextos de residencia rurales. Un ejemplo lo constituyen los productores minifundistas de Santiago del Estero que combinan trabajo en su parcela con actividades asalariadas en centros turísticos nacionales, tales como Mar del Plata (Benencia y Forni, 1991). Existe además, otra combinación posible: ocupaciones agropecuarias con residencia urbana o periurbana. Tal es el caso de los "tareferos" -cosecheros- de yerba, quienes trabajan en la zafra de la yerba y permanecen con residencia en las barriadas periurbanas de Posadas (Rau, 2002).

De esta forma, no solo se presenta una complejidad para captar la forma de inserción en el mercado de fuerza de trabajo (estabilidad de ocupación, condición de actividad, categoría ocupacional), sino también la rama de actividad en la que se lleva adelante la ocupación.

4. Un ejercicio comparativo entre el CNPyV 01 y el CNA 02

¿Cuál es el impacto de estas características del empleo asalariado agropecuario sobre la captación de estos contingentes de trabajadores en el caso concreto de las fuentes censales tradicionales? ¿De qué manera captan los censos de población y los agropecuarios a los trabajadores asalariados del sector? ¿Cuál es la magnitud de estas diferencias? En este aparado intentaremos un ejercicio comparativo entre el CNPyV del 2001 y el CNA del 2002 que permita aproximarnos a esbozar algunas respuestas a estas preguntas.

Como mencionamos más arriba, hemos trabajado con datos censales a nivel de desagregación departamental. Es decir, que intentaremos evaluar las diferencias en la captación de los asalariados agropecuarios incorporando información a un nivel de desagregación menor al de "provincia".

Esta decisión se debe a que incorporar solamente la información de la "provincia" resulta un nivel de agregación demasiado elevado y, por ende, inadecuado para abordar este problema. La existencia al interior de las distintas provincias de diversas estructuras agrarias, formas productivas, niveles de capitalización y proporciones de tipo de fuerza de trabajo utilizada (familiar o asalariada), puede repercutir en un "oscurecimiento" de las diferencias en la captación de los asalariados del campo al interior de una misma provincia.

Cabe una aclaración al respecto: debido a las restricciones de espacio hemos decidido no incluir algunas correlaciones desagregadas a nivel provincial. Privilegiamos exponer dichas correlaciones a nivel regional. Sin embargo, nuestro objetivo de desagregación no queda invalidado debido a que la unidad de registro de los datos construidos está constituida por cada uno de los departamentos del país, lo cual implica, que pese a su presentación "agregada", los datos rescatan toda la variabilidad de la información a ese nivel de desagregación.

De esta manera, se confeccionó una base de datos cuya unidad de registro son los diferentes departamentos de la Argentina. La misma cuenta con una serie de 104 variables construidas sobre los datos censales de ambos relevamientos que intentan traducir en términos operacionales algunas de las dificultades teórico-metodológicas enunciadas en el apartado 3. Volveremos sobre esta cuestión en el apartado siguiente.

Intentaremos en este apartado, un ejercicio que permita comparar la captación que las dos fuentes mencionadas presentan de los asalariados agropecuarios a nivel del total del país y, al mismo tiempo, relacionar dichas diferencias con los potenciales problemas conceptuales y operacionales que hemos identificado en las secciones anteriores. Veamos un primer acercamiento descriptivo de las variables principales en cuestión.

Rosati. Grafico 1

GRÁFICO 1. Diferencia entre captación absoluta de asalariados agropecuarios del CNPyV Y CNA (permanentes y transitorios) (Argentina, total del país 2001-2002)
Base: total departamentos del país

Rosati. Grafico 2

GRÁFICO 2. Diferencia entre captación de la participación relativa de asalariados agropecuarios del CNPyV y CNA (permanentes y transitorios) (Argentina, total del país 2001-2002)
Base: total departamentos del país

Los gráficos de dispersión 1 y 2 muestran la cuantificación absoluta (cantidad de asalariados agropecuarios relevada) y relativa (peso de los asalariados agropecuarios en el total de la estructura ocupacional) de cada relevamiento en cada uno de los departamentos del país. En el eje X hemos dispuesto los valores correspondientes al CNPyV '01 y el eje Y, los correspondientes al CNA '02. Cada punto representa, entonces, un departamento y constituye la intersección entre ambos valores.

Puede verse que en la captación del número absoluto de asalariados en el sector según ambos relevamientos parece existir una relación que podría aproximarse linealmente. Este fenómeno parece más evidente y más acentuado en el caso de la captación del peso relativo de los mismos.

En aquellos departamentos en los que se capta mayor número o mayor peso de los asalariados del agro en el CNPyV, también ocurre lo mismo en el CNA. Es decir, que pese a las diferencias que se verifica que ambos relevamientos presentan "tendencias de captación" similares. Esto brinda una idea de cierto grado de confiabilidad en ambas fuentes, más allá de las notorias diferencias. Vayamos, ahora a esas diferencias. El gráfico 3 intenta brindar otro panorama de esta captación diferencial.

Rosati. Grafico 3

GRÁFICO 3. Forma de captación de asalariados agropecuarios del CNPyV y CNA (permanentes y transitorios) por región (Argentina, total del país 2001-2002)
Base: total departamentos del país

En la enorme mayoría de los departamentos del país (el 91,4%) el CNPyV capta un mayor número de asalariados. Al mismo tiempo, esta relación presenta algunas variaciones en las distintas regiones: en la Pampeana, se incrementa notablemente, pasando al 98,2% de los departamentos de esta región. En cambio, en el Noroeste, Noreste y Cuyo esta diferencia es menor. Especialmente en el Noroeste, donde desciende al 80,7%.

TABLA 1. Diferencia absoluta entre captación de asalariados agropecuarios del CNPyV y CNA (permanentes y transitorios) (Argentina, total del país 2001-2002)

Región

Total

Pampeana

Noreste

Noroeste

Cuyo

Patagonia

Diferencia absoluta entre captación
de asalariados del CNPyV y CNA
(permanentes y transitorios)

Mean

354,95

306,50

297,80

380,15

121,62

310,28

Median

277,48

196,48

151,83

327,86

68,14

211,15

Maximum

1412,34

1296,94

1274,33

1351,25

821,81

1412,34

Minimum

2,89

,02

,30

18,90

,65

,02

Range

1409,45

1296,92

1274,03

1332,35

821,16

1412,32

Std Dev.

301,74

305,23

357,60

337,20

137,61

312,74

CV

85,0%

99,6%

120,1%

88,7%

113,1%

100,8%

Sum

73.829,17

23.294,23

32.460,48

11.784,62

6.324,18

147.692,67

Valid N

208

76

109

31

52

476

Base: total departamentos del país (excluidos outliers)

En términos absolutos(11), puede verse que la diferencia en la captación es de 147.693 trabajadores a nivel agregado del país, esto es casi un 16% de la población ocupada en la rama 1 y un 30% de los asalariados en esta rama según el CNPyV en el año 2001. Al mismo tiempo, las regiones en las que se concentran estas diferencias son la pampeana (73.829) y la del noroeste (32.460).

Si se analizan ahora las "diferencias promedio" por región puede notarse que se encuentran en la Patagonia las menores diferencias. La región pampeana, en cambio, ocupa el anteúltimo lugar en el ranking de "diferencias medias". Luego de Cuyo, es aquí donde las diferencias en la captación de los asalariados son las mayores.

Aún así, resulta importante destacar la elevada dispersión de esta variable. Los desvíos estándar arrojan valores sumamente elevados. Igualmente, los coeficientes de variación (CV), oscilan entre el 85% y el 120% al momento de analizarlos por región, lo cual supone tomar con relativo cuidado los valores medios, dada la gran dispersión de la variable.

Ahora bien, ambos indicadores son apenas una primera aproximación a la cuestión. Por ello hemos buscado construir un indicador simple de las diferencias existentes en la captación de los asalariados agropecuarios en ambos relevamientos. Luego de testear varias medidas, decidimos expresar esta diferencia como una razón entre el CNPyV (numerador) y el CNA (denominador). Queda definido un indicador de la siguiente forma:

Es decir, que para cada departamento i, el indicador R se calcula como la razón entre la cantidad de asalariados agropecuarios que cuantifica el CNPyV sobre la cantidad de asalariados agropecuarios que arroja el CNA. Este indicador se calcula, como veremos, en dos versiones:

a) cuantificando sólo a los trabajadores asalariados permanentes del CNA -R1- e

b) incorporando al cálculo a los trabajadores transitorios del CNA -R2-(12).

Esta medida asumirá valores menores a 1 cuando la captación del CNPyV sea menor a la del CNA (y la diferencia hasta llegar a 1, nos indicará cuantas veces inferior es), asumirá un valor igual a 1 cuando las diferencias sean inexistentes. Asumirá valores mayores a 1 cuando el CNPyV capte en mayor medida que el CNA a los asalariados agropecuarios.

Al mismo tiempo, fue necesario identificar valores extremos (outliers) que pudieran afectar los cálculos en las medidas descriptivas resumen (del tipo de medias y desvíos de la media). Se utilizó el criterio de excluir a todos los casos que se encontraran a dos desvíos estándar o más de la media de la diferencia absoluta entre ambos. Este criterio se utilizó también en el resto de las variables construidas (diferencias relativas y absolutas).

Una de las primeras hipótesis que puede desprenderse del planteo teórico-metodológico expuesto en el apartado anterior puede ser expresada en los siguientes términos: "los Censos de Población tienden a captar con mayor confiabilidad al total de asalariados agropecuarios que trabajan en un momento dado, pero no logra discriminar satisfactoriamente entre los permanentes y los transitorios. En cambio, los Censos Agropecuarios tienden a presentar una mejor captación de los trabajadores permanentes en una campaña, pero presentan falencias en la captación de los trabajadores transitorios." La tabla 2 intenta construir algunas medidas descriptivas que permitan abordar esta hipótesis.

También hemos calculado las diferencias en términos relativos de esta captación, es decir, en qué medida los relevamientos en cuestión, captan de manera diferencial el peso de los asalariados agropecuarios sobre el total de población en el agro(13).

Hemos construido los mapas 1 y 2 (en el anexo 1) con las medidas de diferencias absolutas (R2) y relativas (P1), para brindar un primer panorama intuitivo acerca de la distribución espacial de estas diferencias. Para simplificar, hemos reagrupado las variables originales (de nivel de medición intervalar) en variables ordinales, a partir de la construcción de cuartiles de diferencias.

Pueden observarse varias cuestiones en este cuadro. En primer lugar, resulta evidente que el promedio de las diferencias totales absolutas (medidas como la razón existente entre asalariados del agro en CNPyV y CNA) disminuyen cuando en lugar de considerar solo los asalariados permanentes, se incluyen a los transitorios que capta el CNA: en efecto, ésta se reduce de 2,84 a 2,29. Este fenómeno se da en todas las regiones, pero se da en mayor medida en el NOA (pasando de 3,42 a 2,51) y el NEA (pasando de 2,50 a 1,75). De esta manera, el supuesto acerca de la captación diferencial de los trabajadores transitorios, expuesto más arriba, parece sostenerse.

TABLA 2. Estadísticos descriptivos de los indicadores de diferencias de captación de asalariados agropecuarios entre CNPyV y CNA por región (Argentina, total del país 2001-2002)

Región

Total

Pampeana

Noreste

Noroeste

Cuyo

Patagonia

Razón (R1) entre captación absoluta de
asalariados del CNPyV y CNA
(solo permanentes)

Mean

2,78

2,50

3,42

3,09

2,13

2,84

Median

1,77

2,11

2,50

1,95

1,87

1,93

Maximum

24,00

9,67

18,33

23,14

5,71

24,00

Minimum

,86

2,78

2,50

3,42

3,09

,41

Range

23,14

1,77

2,11

2,50

1,95

23,59

Std Dev.

3,25

24,00

9,67

18,33

23,14

2,93

Valid N

216

76

112

35

53

492

Razón (R2) entre captación absoluta de
asalariados del CNPyV y CNA
(permanentes y transitorios)

Mean

2,49

1,75

2,51

2,42

1,73

2,29

Median

1,63

1,40

1,67

1,34

1,48

1,58

Maximum

23,23

9,67

14,02

23,14

5,24

23,23

Minimum

,84

,55

,37

,79

,60

,37

Range

22,39

9,12

13,65

22,35

4,64

22,86

Std Dev.

2,98

1,23

2,47

3,93

,84

2,60

Valid N

216

76

112

35

53

492

Diferencias (P1) en el peso de los
asalariados en la fuerza de trabajo del sector
(permanentes y transitorios)

Mean

15,89

18,43

22,96

21,72

15,20

18,10

Median

15,24

17,98

23,78

22,64

15,16

17,02

Maximum

42,66

39,58

43,06

32,82

32,21

43,06

Minimum

,17

,74

,62

6,35

,05

,05

Range

42,49

38,85

42,44

26,47

32,17

43,01

Std Dev.

8,47

10,24

11,48

5,73

9,03

9,81

Valid N

218

73

101

33

53

478

Base: total departamentos del país (excluidos outliers en cada una de las variables)

Ahora bien, si se considera el promedio de las diferencias que ambos relevamientos arrojan en relación al peso relativo que los asalariados (permanentes y transitorios) tienen en la estructura agraria, se observa que es de 18,10%. Es decir, en promedio, en el total de departamentos de país, la diferencia en el peso de los asalariados que el CNA y el CNPyV arrojan es del 18%. Esta diferencia es notoriamente menor en la Patagonia y la Región Pampeana, 15,2% y 15,8%, respectivamente. Noroeste y Cuyo, en cambio, presentan valores que superan el 20%.

En síntesis, parece claro que existe una pauta de consistencia entre los resultados que arrojan ambos relevamientos: al graficar tanto la cantidad absoluta de los asalariados agropecuarios captados por ambos censos y su peso relativo en la estructura ocupacional, se observa una relación que puede ser aproximada linealmente. Esto significaría que las "tendencias de captación" entre ambos son consistentes: en aquellos departamentos donde el CNPyV capta mayor cantidad de asalariados, también lo hace el CNA. Sin embargo, y pese a esta consistencia general, las diferencias absolutas son considerables y con una elevada variabilidad.

Al mismo tiempo, el CNA parece lograr una captación más eficiente de los asalariados transitorios, verificable en la disminución de las diferencias con el CNPyV en la captación al incorporarlos en el cálculo.

5. Una aproximación al peso de los factores condicionantes de las diferencias de captación de los asalariados agropecuarios en el CNPyV 01 y el CNA 02

Intentaremos ahora, una aproximación en base a los datos censales al peso que las diferentes dificultades en la captación estadística de los asalariados agropecuarios tienen en las diferencias en los resultados obtenidos en ambos relevamientos censales. A partir de los datos sociodemográficos que brindaban ambos relevamientos, intentamos construir una serie de indicadores que pudieran constituir una aproximación a aquellos fenómenos que pudieran haber impactado de alguna manera en el registro estadístico de los asalariados del sector.

De esta forma, intentamos realizar una traducción operacional de algunas de aquellas dificultades que hemos planteado en el apartado 3 de este trabajo. Allí habíamos remarcado tres tipos de situaciones que resultaban problemáticas al momento de captar a los asalariados agropecuarios:

a) la dificultad de captar la condición de ocupación de la población vinculada a la actividad agropecuaria -debido al factor estacional según el momento del año podían estar ocupados, desocupados e incluso inactivos-

b) la problemática en la captación de la categoría ocupacional de esta población; derivado tanto del factor estacional como del no desarrollo (necesario) de las figuras "puras" de asalariado y patrón

c) la problemática de la urbanización de la fuerza de trabajo agropecuaria.

Sin embargo, quedaba implícita una pregunta en las dimensiones anteriores: ¿de qué manera influía una profundización del desarrollo capitalista (y la consecuente transformación de la estructura agraria) en la captación de los asalariados agropecuarios? ¿En zonas con un desarrollo mayor, disminuían o aumentaban las diferencias entre ambos relevamientos?

Teniendo en cuenta estas cuatro dimensiones, intentamos operacionalizarlas en una serie de variables (a partir de los datos censales) que pudieran dar cuenta de ellas. En total, se construyeron 104 variables a partir del CNA y el CNPyV y se calcularon las correlaciones con nuestras variables dependientes (diferencias absolutas y relativas entre CNA y CNPyV).

A los efectos de no recargar de datos este trabajo y en aras de la claridad de la exposición hemos realizado una serie de recortes en la información presentada. En primer lugar, hemos decidido trabajar sólo sobre la variable que cuantifica las diferencias en el peso relativo de los asalariados del sector según el CNA y el CNPyV, dejando el problema de la cuantificación en términos absolutos para avances en el futuro cercano. En el anexo 2 exponemos un listado de las variables excluidas más relevantes y la causa de su exclusión. Las variables incluidas y analizadas para cada una de las dimensiones se encuentran especificadas en cada uno de los cuadros siguientes.

También hemos restringido la información a las variables que presentaban asociaciones estadísticamente significativas y de grado mediano (medidas a través del coeficiente R de Pearson), en lugar de incluir todas las variables que pudieran ser teóricamente relevantes. Algunas de las variables en este set (especificado en el anexo 2 no mostraban una asociación estadísticamente significativa al nivel fijado con las diferencias en la captación del peso relativo de los asalariados agropecuarios en ambos relevamientos. Otras presentaban asociaciones significativas, aunque de muy bajo grado. Quizás la ausencia más importante en términos teóricos sean aquellas variables que intentaban aproximarnos a los efectos en la urbanización de la fuerza laboral agropecuaria. Esto permite plantear como problema la cuestión de en qué medida la "urbanización" de los trabajadores agropecuarios dificulta su captación estadística. ¿Ha sido tan fuerte su impacto sobre la forma de captación de los asalariados de la rama 1? ¿En qué medida ese impacto se restringe a determinados cultivos y/o actividades?

Como podrá observarse las correlaciones entre las diversas variables utilizadas y la variable en estudio han tenido niveles más bajos de los que cabría esperar a priori. De acuerdo a nuestras intuiciones originales al momento de elaborar este trabajo, esperábamos que la traducción operacional de las dificultades de captación de los asalariados a las variables construidas en base a la información disponible fuera más "eficiente" y arrojara como resultado niveles en las correlaciones más fuertes. Sin embargo, si se toma en consideración menos la fuerza o el grado y más un criterio referido a la existencia y significatividad de la asociación, podrá verse que todas las asociaciones presentadas aquí resultan estadísticamente significativas a un nivel convencional (p-valor<=0,05). Lo cual supone que, pese al mediano grado de asociación, están variables tienen algún peso en la explicación y que dicho peso no se debe al "azar". De cualquier manera, nos parece fructífero pensar los indicadores aquí construidos como una primera aproximación al problema y que presenta algunos resultados exploratorios al mismo.

TABLA 3. Correlación entre diferencia en la captación relativa de asalariados agropecuarios del CNPyV y CNA (permanentes y transitorios) y tasas de ocupación, desocupación e inactividad de la población rural de los departamentos según región (Argentina, total del país 2001-2002)

Pearson's Correlations

Total

Pampeana

NEA

NOA

Cuyo

Patagonia

Tasa de ocupación de la
población rural

Corr.

-0,4312

-0,3734

-0,2915

-0,4069

-0,3769

-0,4997

Sig.

0,0000

0,0000

0,0124

0,0000

0,0306

0,0001

Tasa de desocupación de la
población rural

Corr.

0,3740

0,2211

0,3754

0,3977

0,2780

0,2923

Sig.

0,0000

0,0013

0,0011

0,0000

0,1172

0,0337

Tasa de inactividad de la
población rural

Corr.

0,4004

0,3984

0,2253

0,2816

0,3591

0,5475

Sig.

0,0000

0,0000

0,0553

0,0043

0,0401

0,0000

N

470

210

73

101

33

53

Base: total departamentos del país (excluidos outliers en cada una de las variables). Las significaciones de las correlaciones son calculadas a 2 colas.

Observemos en primer lugar, una dimensión referida a la dinámica del mercado de fuerza trabajo rural/agropecuario. Habíamos planteado en el apartado 3.2 que la estacionalidad del empleo agropecuario afectaba la captación de los asalariados agropecuarios en los CNPyV, dado que dependiendo del momento del año en que se produjera el relevamiento censal un mismo sujeto podría ser categorizado como ocupado, desocupado o inactivo dependiendo del calendario agrícola. De esta manera, podemos suponer que existe alguna relación entre los niveles de desocupación, ocupación e inactividad en los departamentos del país y las diferencias de captación entre los CNA y los CPNyV. El supuesto es que aquellos asalariados que se encontraban desocupados o inactivos (según la definición censal) fueron captados como tales en el CNPyV. Analicemos la posible asociación entre las tasas de ocupación, desocupación e inactividad de la población rural y las diferencias en la captación del peso relativo de los asalariados agropecuarios.

Puede notarse en la tabla 6 una serie de correlaciones medianamente fuertes y significativas entre: las tasas de ocupación de la población rural (cuyo signo es negativo), las tasas de desocupación de la población rural (con signo positivo) y las tasas de inactividad de la población rural (una vez más, con signo positivo).

Es decir que en aquellos departamentos donde las tasas de ocupación rurales son elevadas, no lo son tanto las diferencias en la captación relativa de los asalariados agropecuarios. El fenómeno inverso ocurre en las zonas donde las tasas de desocupación o inactividad rurales son elevadas: en estos casos, las dificultades de captación de los trabajadores del sector también tienden a ser más grandes.

Resulta interesante observar que en las diferentes regiones, estas relaciones difieren. Las tasas de ocupación muestran una correlación negativa con la captación relativa diferencial de los asalariados del sector de mayor fuerza en la región Patagónica que en el resto de las regiones. A su vez, las tasas de desocupación en la región NEA y NOA muestran una correlación positiva más fuerte que en el resto de las regiones. De esta manera, se observa que las diferentes tasas de actividad de la población rural inciden en cierta forma en la captación diferencial de los asalariados en al agro. Particularmente importante resulta la asociación con la tasas de inactividad de la población rural.

Así, en aquellas zonas donde las tasas de ocupación son más elevadas, las diferencias entre ambos relevamientos son menores. Lo inverso sucede con las tasas de desocupación e inactividad.

Un segundo factor que habíamos identificado en el apartado 3.2 era el referido a las dificultades de captación en la categoría ocupacional. Aquí sucede algo similar al punto anterior: debido a la estacionalidad, a la irregularidad y a la multiocupación presentes en el empleo agropecuario la clasificación en los relevamientos censales (como asalariado, patrón, trabajador por cuenta propia o trabajador familiar) resulta dependiente del momento en que se efectúe el relevamiento. Ahora bien, este problema no afectaría a los asalariados solamente, sino a toda la población agrícola. Así, resulta posible plantear que puede existir una relación entre las dificultades en la captación de las diferentes categorías ocupacionales y las diferencias en la captación de los asalariados específicamente. En aquellos departamentos donde se producen dificultades en la captación de los asalariados agropecuarios, ¿se produce también problemas en la captación del resto de las categorías ocupacionales?

TABLA 4. Correlación entre diferencia en la captación relativa de asalariados agropecuarios del CNPyV y CNA (permanentes y transitorios) y variables referidas a las diferencias en la captación relativa de la estructura ocupacional según región (Argentina, total del país 2001-2002)

Pearson's Correlations

Total

Pampeana

NEA

NOA

Cuyo

Patagonia

Dif. en peso de los trab.
fliares. del sector

Corr.

0,2028

0,1897

0,3131

-0,0058

0,0430

0,3980

Sig.

0,0000

0,0050

0,0070

0,9539

0,8121

0,0032

Dif. en peso de los patrones
y trabajadores por cuenta propia
del sector

Corr.

0,3375

0,5421

0,0144

0,1226

0,4881

0,4829

Sig.

0,0000

0,0000

0,9037

0,2219

0,0040

0,0003

N

478

218

73

101

33

53

Base: total departamentos del país (excluidos outliers en cada una de las variables). Las significaciones de las correlaciones son calculadas a 2 colas.

En relación a las captaciones de la estructura ocupacional(14), se evidencia una asociación positiva entre esta variable y las diferentes captaciones de la estructura ocupacional agraria: a) donde hay mayores diferencias en la captación relativa de trabajadores por cuenta propia y patrones, se evidencian mayores diferencias en la captación relativa de los asalariados agropecuarios. Esta relación es particularmente fuerte (y significativa) para el caso de las regiones pampeanas, Cuyo y Patagonia. En el resto de las regiones, la relación no es significativa.

Esto parece tender a insinuar la existencia de una relación entre estructuras ocupacionales más heterogéneas y, por ende, con mayores dificultades de ser captadas con resultados "convergentes" por los relevamientos censales. Para decirlo sencillamente: aquellas estructuras donde se producen dificultades para la correcta captación de patrones y trabajadores por cuenta propia en el sector (es decir, "productores agropecuarios") también parecen producirse dificultades en la correcta captación del peso relativo de los asalariados agropecuarios en la estructura ocupacional del sector.

La asociación, si bien existe y es significativa, parece ser mucho menos fuerte en el caso de las diferencias en la captación de los trabajadores familiares. Salvo en el caso de la Patagonia y el NEA, no parece estar tan asociada a la captación de los asalariados del sector.

TABLA 5. Correlación entre diferencia en la captación relativa de asalariados agropecuarios del CNPyV y CNA (permanentes y transitorios) y variables referidas a la incidencia de pluriactividad en los productores de los departamentos según región (Argentina, total del país 2001-2002)

Pearson's Correlations

Total

Pampeana

NEA

NOA

Cuyo

Patagonia

Peq. Prod. Plur. fuera del sector

Corr.

0,3027

0,3860

0,2819

0,2481

0,2505

0,1596

Sig.

0,0000

0,0000

0,0157

0,0123

0,1598

0,2631

Peq. Prod. Plur. asal. dentro del sector

Corr.

0,3035

0,4328

0,1601

0,2870

0,2597

0,3429

Sig.

0,0000

0,0000

0,1761

0,0036

0,1445

0,0138

Peq. Prod. Plur. asal fuera del sector

Corr.

0,3239

0,4798

0,1738

0,2240

0,2520

0,2273

Sig.

0,0000

0,0000

0,1414

0,0243

0,1571

0,1087

% Peq. Prod. Plur. fuera del sector

Corr.

0,2596

0,3404

0,3306

0,0230

0,2216

0,1710

Sig.

0,0000

0,0000

0,0043

0,8196

0,2152

0,2303

% Peq. Prod. Plur. asal dentro del sector

Corr.

0,2916

0,3790

0,1660

0,1876

0,3507

0,3130

Sig.

0,0000

0,0000

0,1604

0,0602

0,0454

0,0253

% Peq. Prod. Plur. asal fuera del sector

Corr.

0,2401

0,4071

0,2370

0,0114

0,2687

0,2554

Sig.

0,0000

0,0000

0,0435

0,9100

0,1306

0,0704

N

466

208

73

101

33

51

Base: total departamentos del país (excluidos outliers en cada una de las variables). Las significaciones de las correlaciones son calculadas a 2 colas.

Realicemos, ahora, un ejercicio similar para el caso de la pluriactividad de los productores. Recordemos que no es nuestra intención aquí emprender una discusión acerca de las funciones y las posiciones que la presencia de la pluriactividad define en la estructura social agraria, las cuales pueden abarcar (como hemos expuesto más arriba) un amplio espectro de situaciones: desde situaciones de crisis de la pequeña producción agropecuaria, hasta procesos y estrategias de capitalización de las unidades productivas. Sólo estamos intentando evaluar los impactos, las interferencias y las influencias que el fenómeno de la pluriactivdad puede ocasionar en el registro estadístico de los asalariados de la actividad agropecuaria.

Ahora bien, analizaremos el caso de aquellos calificados como "pequeños productores". Esto se debe a que el análisis de las formas de pluriactividad en el total de los productores (incluyendo a los "no pequeños) no arrojó correlaciones significativas, como puede verse en el anexo 2. Es en estas fracciones sociales donde suelen presentarse de manera más acentuada situaciones de pluriactividad y situaciones de "alternancia" en la categoría ocupacional (la combinación productor-asalariado cosechero, por ejemplo, es relevante en el Chaco)(15). En este caso, podemos preguntarnos acerca de si existe una relación entre las diversas formas de pluriactividad de los pequeños productores y la captación diferencial de los asalariados agropecuarios.

Hemos construido una serie de indicadores: la cantidad (absoluta) de pequeños productores pluriactivos que a) trabajan fuera del sector; b) que trabajan dentro del sector; c) que trabajan fuera del sector como asalariados. Además, hemos calculado las mismas medidas (productores pluriactivos que trabajan fuera del sector, dentro del sector y fuera del sector como asalariados) pero en términos del peso sobre el total de productores, es decir, en términos de su participación relativa.

A primera vista y considerando los datos al nivel del total del país, pareciera que la incidencia absoluta de los pequeños productores pluriactivos afecta de manera positiva a la captación relativa de los asalariados en el agro. En aquellos departamentos donde el número absoluto de pequeños productores pluriactivos que trabajan como a) asalariados dentro o fuera del sector o b) fuera del sector en cualquier categoría ocupacional es mayor, la diferencia en la captación relativa de los asalariados del campo es también mayor. Los valores del coeficiente son 0,3035, 0,3239 y 0,3027, respectivamente.

Ahora bien, al mirar los datos de manera desagregada, se nota que esta relación incrementa su fuerza en el caso de la región pampeana, particularmente en los productores que trabajan como asalariados dentro (0,4328) o fuera del sector (0,4798). Es más, la región pampeana es la única en la cual estos indicadores presentan una asociación de grado medio y estadísticamente significativa (con la excepción de la Patagonia, donde los productores pluriactivos que trabajan fuera del sector muestran un coeficiente de correlación de 0,3429).

Si ahora analizamos la presencia relativa de estos tipos de productores se observa el mismo fenómeno: podemos ver que la asociación a nivel total del país es menor, aunque sigue siendo estadísticamente significativa. Además, se encuentran asociaciones significativas y de grado mediano casi exclusivamente en la región pampeana. Sus valores son similares a los anteriores, especialmente en lo que se refiere los porcentajes de asalariados fuera del sector (0,4071). También el NEA presenta una asociación de mediano grado entre la presencia relativa importante de pequeños productores pluriactivos fuera del sector y la diferencia en la captación relativa de los asalariados del sector.

Estos indicadores parecieran estar mostrando que la presencia de la pluriactividad de los pequeños productores tiende a introducir "ruido", es decir, problemas en la captación de los asalariados agropecuarios para las fuentes censales. Aunque esta "interferencia" pareciera encontrarse relativamente acotada a la región pampeana, es decir, en el "centro" del capitalismo agrario argentino.

TABLA 6. Correlación entre diferencia en la captación relativa de asalariados agropecuarios del CNPyV y CNA (permanentes y transitorios) y variables referidas al nivel de mecanización de los departamentos según región (Argentina, total del país 2001-2002)

Pearson's Correlations

Total

Pampeana

NEA

NOA

Cuyo

Patagonia

Índice de mecanización

Corr.

-0,3354

-0,3866

-0,3355

-0,1270

-0,4043

-0,3809

Sig.

0,0000

0,0000

0,0037

0,2056

0,0196

0,0049

Cantidad de tractores por EAP

Corr.

-0,3548

-0,3918

-0,2674

-0,2312

-0,4265

-0,3950

Sig.

0,0000

0,0000

0,0222

0,0200

0,0133

0,0034

Cantidad de sembradoras por EAP

Corr.

-0,2792

-0,2731

-0,3435

-0,0336

0,0909

-0,1240

Sig.

0,0000

0,0000

0,0029

0,7386

0,6150

0,3762

Sup. con serv. de maquinaria por EAP

Corr.

-0,2595

-0,3728

-0,2379

0,0282

0,1129

-0,0228

Sig.

0,0000

0,0000

0,0427

0,7795

0,5317

0,8715

N

478

218

73

101

33

53

Base: total departamentos del país (excluidos outliers en cada una de las variables). Las significaciones de las correlaciones son calculadas a 2 colas.

Ahora bien, habíamos planteando anteriormente una pregunta general: ¿de qué manera influye el desarrollo y la profundización de las relaciones capitalistas en la captación de los asalariados agropecuarios? En efecto, si el agro tiene como una de sus características el no desarrollar necesariamente formas "puras" de relaciones capitalistas, ¿qué sucede en aquellos casos donde esas relaciones comienzan a transformarse en ese sentido (expresado en procesos como la crisis de la agricultura familiar, la aparición del llamado "agronegocio", la emergencia de la agricultura empresarial, etc.)? Una manera clásica de aproximarse a la transformación de la estructura agraria en un sentido de profundización del capitalismo sería la cuantificación del peso de las relaciones salariales. Ahora bien, justamente ese indicador que brindan las fuentes censales es el que estamos tratando de evaluar en términos de su eficacia. ¿Cómo aproximarnos al desarrollo capitalista de una estructura agraria con un indicador que no sea el peso de las relaciones salariales? Intentaremos hacerlo a partir de la construcción del grado de mecanización de los diferentes departamentos. El supuesto es que los departamentos con mayor mecanización serán asimilables a departamentos con un mayor grado de desarrollo capitalista. Hemos construido un Índice de Mecanización (IMec) a este fin(16). El IMec, entonces, constituye un indicador proxy del grado de desarrollo capitalista.

En relación a la mecanización, puede verse en la tabla 6 una asociación de signo negativo, de mediana fuerza y significativa entre los mayores niveles del IMec (-0,3354) y las diferencias en la captación relativa de los asalariados del sector. El grado de estas asociaciones parecen incrementarse en el caso de la región pampeana (-0,3866), Cuyo (-0,4043) y la Patagonia (-0,3809), donde adquieren valores superiores al total del país. La excepción es el NOA, donde los indicadores referidos al grado de mecanización no presentan asociaciones significativas.

Vale decir, en aquellos departamentos que presentan mayores niveles de mecanización (a los que, a su vez, podemos considerar como indicador aproximativo de un mayor desarrollo capitalista) las diferencias en la captación relativa de los asalariados en el campo tienden a ser menores.

6. Reflexiones finales

Hemos intentado una sistematización de algunos de los problemas que las fuentes censales tienen en la captación de los asalariados agropecuarios. En base a esta sistematización "teórico-metodológica" hemos intentado un ejercicio comparando el CNPyV de 2001 y el CNA de 2002 y sus diferentes captaciones.

En primer lugar, la comparación entre ambas fuentes arrojaba resultados consistentes. Al construir los gráficos de dispersión con los resultados de ambos relevamientos (tanto en términos de la cantidad como del peso relativo de los asalariados agropecuarios) se observaba que existía una relación aproximadamente lineal entre los mismos. Sin embargo, las diferencias medias y sus variabilidades eran considerables, por lo cual, puede concluirse que existen divergencias en la captación. Asimismo, los CNA parecen captar de manera más eficiente a los trabajadores agropecuarios transitorios.

Luego, realizamos un ejercicio que intentó realizar una aproximación empírica a las dificultades que pueden ser definidas en términos teóricos (problemas en la captación de la condición de actividad, en la captación de la categoría ocupacional y la urbanización de la fuerza de trabajo agropecuaria). Es decir, intentamos traducir algunos de los factores que dificultaban la captación de los asalariados en variables que permitieran poner a prueba algunas hipótesis sobre esas dificultades.

Los resultados del ejercicio parecen indicar que, pese al mediano grado de asociación existente, existen algunas variables que parecen tener influencia (aunque no explican la totalidad de la variabilidad) en las diferencias de las captaciones relativas de los asalariados insertos en el sector por las fuentes censales.

En efecto, al intentar aproximarnos a las diferentes dificultades en la captación de la condición de actividad elaboramos la siguiente hipótesis: si los relevamientos censales no logran captar la condición de actividad de los trabajadores, entonces, este problema debería afectar a toda la población rural. De esta forma, las tasas de desocupación e inactividad elevadas, deberían estar asociadas de manera positiva a las diferencias en la captación de los asalariados. Las tasas de ocupación, en cambio, deberían tener una asociación negativa. En efecto, las tasas de ocupación, desocupación e inactividad de la población rural aparecen asociadas (cada una con los signos esperados en la hipótesis) a la captación diferencial del peso de los asalariados agropecuarios.

Tratamos, luego, poner a prueba algunas hipótesis sobre las dificultades en la categoría ocupacional. Observamos la influencia de la captación de la estructura ocupacional (el peso de categorías ocupacionales de patrones, trabajadores por cuenta propia y familiares del sector en la población) sobre las diferencias en la captación de los asalariados del sector. La hipótesis (confirmada por la existencia de asociaciones de grado mediano y signo esperado) era que si los relevamientos censales tenían dificultades en captar a los asalariados debido a que cambian su categoría ocupacional (y a que no se desarrollan de manera pura las figuras de "patrón" y "asalariado") entonces las diferencias en la captación del resto de las categorías ocupacionales deberían estar correlacionadas con las diferencias en la captación de los asalariados de manera positiva. Donde es más difícil captar a los trabajadores familiares, trabajadores por cuenta propia y patrones, también es más difícil captar a los asalariados (y viceversa).

También la presencia de pequeños productores pluriactivos, particularmente bajo la forma de asalariados, si se la toma como aproximación a situaciones "grises" para la captación de la categoría ocupacional, presenta asociaciones significativas con las diferencias en la captación de los asalariados.

Además, los grados relativos de desarrollo capitalista en el agro (medidas a través de un indicador proxy como puede ser nuestro índice de mecanización) permiten plantear como hipótesis (a ser contrastadas en estudios futuros) que en aquellas regiones con mayor desarrollo capitalista, las dificultades en la captación de los asalariados del campo muestra cierta tendencia a disminuir.

Ahora bien, otro resultado interesante es el que proviene de las variables que fueron excluidas de la exposición de los resultados por no presentar asociaciones significativas o por presentar asociaciones significativas pero de grado bajo. Esas variables también son fuente de información, es decir, la ausencia de correlación constituye un resultado tan relevante como su presencia. En este caso, las variables excluidas arrojan información que permite repensar la problemática planteada. El conjunto más importante de estas variables excluidas es el que se refiere a la urbanización de los trabajadores agropecuarios. En efecto, la proporción de asalariados en la rama 1 con residencia urbana no se correlaciona con las diferencias en la captación de ambos relevamientos. Esto nos hace preguntarnos sobre el real impacto de la urbanización de los trabajadores agropecuarios. ¿Ha sido tan fuerte su influencia sobre la forma de captación de los asalariados de la rama 1? ¿En qué medida ese impacto se restringe a determinados cultivos y/o actividades?

Algo similar puede decirse a la influencia de la pluriactividad. Resulta interesante el hecho de que la pluriactividad del total de los productores no se correlacione de manera significativa con las diferencias en la captación de los asalariados, sino que solo resulte asociada la pluriactividad de aquellos productores pequeños. Es decir, la pluriactividad influye negativamente en los asalariados agropecuarios, pero solamente de manera mediatizada por los pequeños productores. ¿A qué se deben estos factores? ¿Al hecho de que los productores "no pequeños" conserven o mantengan su categoría ocupacional (se mantienen como trabajadores por cuenta propia o patrones, mientras que los productores más pequeños sí cambian esa categoría (especialmente como asalariados)? Esto permite preguntarnos, ¿en qué medida esas diferentes funciones que la pluriactividad tienen en la estructura agraria (asociadas a las "crisis"/"descapitalización" de los pequeños productores, por un lado, y a la capitalización de los productores por otro) se asocian a la captación diferencial de los asalariados agropecuarios? ¿En qué medida situaciones de crisis de la pequeña producción influyen de manera positiva en la captación de los trabajadores agropecuarios asalariados?

Para cerrar este trabajo nos interesa mencionar que una de las intenciones del mismo era (además de clarificar algunos problemas que surgen de nuestra propia investigación) aportar a partir de un ejercicio de medición comparativa a la comprensión de los problemas que la captación de los trabajadores asalariados en el campo experimenta en el Sistema Estadístico Nacional argentino. En ese sentido, esperamos que este ejercicio pueda ayudar mínimamente tanto a alentar la utilización de las fuentes censales para el análisis del empleo en el sector (fuentes que, por otra parte, son las únicas disponibles con niveles de desagregación menores al nivel provincial y con una cobertura que abarca el total del país) como a mejorar la(s) estimación(es) del mismo.

Solamente queda remarcar el carácter provisorio de estas consideraciones exploratorias que deberán ser profundizadas con la incorporación de mayor cantidad de indicadores que puedan intentar dar cuenta de los determinantes de estas diferencias en la captación estadística de los asalariados agropecuarios.

Anexo 1. Mapas por departamento

Rosati. Mapa 1

MAPA 1. Diferencia entre captación absoluta de asalariados agropecuarios del CNPyV Y CNA (permanentes y transitorios) (Argentina, total del país 2001-2002)

Rosati. Mapa 2

MAPA 2. Diferencia entre captación relativa de asalariados agropecuarios del CNPyV y CNA (permanentes y transitorios) (Argentina, total del país 2001-2002)

Anexo 2. Variables excluidas del ejercicio de comparación

DIMENSION

VARIABLE

CAUSA DE LA EXCLUSION

CAMBIOS EN LA
COND. DE ACTIVIDAD

Total ocupados en zonas rurales

Asoc. no sign.

**

Total desocupados en zonas rurales

Baja asoc.

*

Total inactivos en zonas rurales

Baja asoc.

*

CAMBIOS EN CAT.
OCUPACIONAL

Dif. abs. e/captación de trab. familiares del CNPyV y CNA (perm. y trans.)

Baja asoc.

*

Dif. abs. e/captación de patrones y TCP del CNPyV y CNA (perm. y trans.)

Asoc. no sign.

**

CAMBIOS EN LA
CAT. OCUP. - INFLUENCIA
DE LA PLURIACT.

Total de prod. que trabajan como asal. perm. en sector agrop.

Baja asoc.

*

Total de prod. que trabajan como asal. trans. en sector agrop.

Baja asoc.

*

Total de prod. que trabajan como TCP en sector agrop.

Asoc. no sign.

**

Total de prod. que trabajan como patrones en sector agrop.

Asoc. no sign.

**

Total de prod. que trabajan como asal. perm. fuera del sector agrop.

Asoc. no sign.

**

Total de prod. que trabajan como asal. trans. fuera del sector agrop.

Asoc. no sign.

**

Total de prod. que trabajan como TCP fuera del sector agrop.

Baja asoc.

*

Total de prod. que trabajan como patron fuera del sector agrop.

Asoc. no sign.

**

% de prod. que trabajan como asal. perm. en sector agrop. sobre total EAPS

Asoc. no sign.

**

% de prod. que trabajan como asal. trans. en sector agrop. sobre total EAPS

Asoc. no sign.

**

% de prod. que trabajan como TCP en el sector agrop. sobre total EAPS

Asoc. no sign.

**

% de prod. que trabajan como patron en el sector agrop. sobre total EAPS

Asoc. no sign.

**

% de prod. que trabajan como asal. perm. fuera del sector agrop. sobre total EAPS

Asoc. no sign.

**

% de prod. que trabajan como asal. trans. fuera del sector agrop. sobre total EAPS

Asoc. no sign.

**

% de prod. que trabajan como TCP fuera del sector agrop. sobre total EAPS

Asoc. no sign.

**

% de prod. que trabajan como patron fuera del sector agrop. sobre total EAPS

Asoc. no sign.

**

URBANIZ. DE FUERZA
DE TRABAJO AGROPECUARIA

Cantidad de asalariados en rama 1 residentes en zonas urbanas

Baja asoc.

*

Cantidad de asalariados en rama 1 residentes en zonas rurales agrup.

Asoc. no sign.

**

Cantidad de asalariados en rama 1 residentes en zonas rurales disp.

Asoc. no sign.

**

Total de asalariados en rama 1 sin aportes ni descuentos

Baja asoc.

*

% de asalariados sin descuentos (sobre asalariados totales)

Baja asoc.

*

% de asalariados en rama 1 en zonas urbanas

Baja asoc.

*

% de asalariados en rama 1 en zonas rurales agrup.

Baja asoc.

*

% de asalariados en rama 1 en zonas rurales disp.

Asoc. no sign.

**

* Asociación estadísticamente significativa pero de grado bajo (R de Pearson<0,3)
** Asociación estadísticamente no significativa a p<=0,05

Agradecimientos

Agradecemos los comentarios de los dos evaluadores anónimos. También agradecemos, especialmente, la atenta lectura y los útiles comentarios a este artículo de Adriana Chazarreta. Por último, a Edith S. de Obschatko del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) por la cesión de los tabulados del estudio "Los pequeños productores en la República Argentina" desagregados a nivel de departamento.

Notas

(*) Una versión preliminar de este trabajo fue presentada como ponencia en el VIII Congreso Latinoamericano de Sociología Rural, Porto de Galinhas, 2010.

(1) Sí existe la posibilidad de realizar estimaciones de la cantidad de trabajadores cosecheros a través de los coeficientes técnicos de requerimiento de fuerza de trabajo (por ejemplo, Ekboir, Fiorentino y Lunardelli, 1990). Pero estas estimaciones se limitan tan solo a estimar la demanda de fuerza de trabajo y no permiten una aproximación a sus características sociodemográficas.

(2) El último Censo Nacional Agropecuario fue relevado durante los años 2008 y 2009 y sus datos definitivos no se encuentran aún publicados. El último Censo Nacional de Población y Vivienda fue relevado el 27 de octubre del 2010 y no se encuentran disponibles aún más que algunos datos preliminares.

(3) Como por ejemplo en los tambos que tienen dos ordeñes diarios o, en el caso del algodón, donde no se puede cosechar antes de determinada hora de la madrugada, debido a que el rocío afecta la calidad de los capullos.

(4) Aparicio (1985) ha destacado la importancia y la necesidad de utilizar los Censos de Población como una herramienta complementaria a los Censos Agropecuarios en tanto permiten captar algunos procesos referidos al movimiento de la estructura social agraria que estos últimos pierden de vista. Se centra, específicamente, en las ventajas que supone la utilización de la categoría ocupacional como un indicador "proxy" de los distintos grupos y fracciones sociales agrarios.

(5) "La relación laboral se define considerando el trabajo principal, siendo este último, el que al censado le llevó más horas durante la semana anterior al censo. Si el censado tiene dos ocupaciones en las que trabaja la misma cantidad de horas, se debe optar por aquella en la que percibe el mayor ingreso." (Instituto Nacional de Estadística y Censos, 2005: 22).

(6) Graciela Elena (2009) estima los requerimientos técnicos de fuerza de trabajo en la siembra de algodón en el Chaco en 54 minutos/hectárea por año para el nivel tecnológico bajo, en 30 minutos/hectárea por año para el nivel tecnológico medio y en 24 minutos/hectárea por año para el nivel tecnológico alto. A su vez, de esos requerimientos totales para la siembra de algodón, el 76% en el nivel tecnológico bajo, el 60% en el nivel medio era llevado adelante por trabajo familiar. El nivel tecnológico alto utilizaba, predominantemente, asalariados permanentes.

(7) La misma considera "ocupados" a aquellos sujetos que: a) han trabajado al menos una hora en la semana de referencia de forma remunerada; b) han trabajado en la semana de referencia de forma no remunerada; c) no trabajaron en la semana de referencia por causas "circunstanciales" (huelga, enfermedad, etc.) pero solo si el tiempo de retorno al empleo es de hasta 1 mes. Las personas que en la semana de referencia no trabajaron por licencia, vacaciones, enfermedad, huelga u otras razones como cuidado de familiares (menores o enfermos), trámites personales, etc. son consideradas por la encuesta como ocupadas. Los casos de suspensión (de asalariados) o falta de trabajo (de trabajadores por cuenta propia) se clasifican según si mantienen el pago independientemente de la suspensión, según la duración de la suspensión y la ocurrencia o no de acciones concretas de búsqueda de otro trabajo en el corto plazo. A su vez, se considera "desocupados" a quienes sin tener trabajo: a) lo buscaron activamente en la semana de referencia o el mes de referencia (mes anterior) o bien, b) lo buscaban en la semana de referencia o el mes de referencia, pero debieron suspenderlo por causas circunstanciales. Por último, los "inactivos" constituyen la población que no entra clasificada ni como ocupada ni desocupada. Cabe aclarar que no entraremos a discutir cuestiones más puntuales referidas a las complicaciones en la medición de la "inactividad" (desalentados del mercado de fuerza de trabajo, inactivos típicos o marginales, etc.). (Instituto Nacional de Estadística y Censos 2003: 7-8)

(8) Tomando las definiciones de los "Conceptos y definiciones censales" correspondientes al Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001: patrón "es la persona que siendo única dueña o socia de la empresa aporta los instrumentos, maquinarias, instalaciones necesarias o capital, establece las condiciones organizativas del trabajo y emplea como mínimo a una persona asalariada, es decir tiene obreros o empleados". Obrero o empleado "es la persona que trabaja en relación de dependencia con un patrón, empresa u organismo estatal. Se considera también como obrero o empleado al trabajador del servicio doméstico y al trabajador ad-honorem". Trabajador por cuenta propia "es la persona que siendo única dueña o socia de la empresa aporta los instrumentos, maquinarias, instalaciones necesarias o capital, desarrollando su actividad sin contratar a ninguna persona". Trabajador familiar "es la persona que realiza frecuentemente tareas de ayuda en la actividad de un familiar", dentro de la cual en el año 2001 se distingue entre quienes reciben o no sueldo, distinción que "se refiere a si percibe o no un sueldo por parte del familiar con el que trabaja". (Instituto Nacional de Estadística y Censos 2005: 22).

(9) Un tratamiento teórico sistemático de esta cuestión puede encontrarse en Murmis (1973).

(10) Y también, si se lo analiza desde la perspectiva de las "estrategias de los actores", en cierta medida, la pluriactividad podría constituir una estrategia de "resistencia" a esos procesos de pauperización.

(11) Para evitar "compensaciones" debido al signo positivo o negativo en las medidas agregadas, se han tomado solo los valores absolutos de las diferencias.

(12) A este respecto cabe aclarar que el CNA no cuantifica el total de "personas" asalariadas transitorias, sino que indaga: a) el total de jornales contratados de forma directa por el productor y b) la superficie trabajada contratada de forma indirecta (es decir, cuya contratación se realiza por medio de contratistas de mano de obra o maquinaria) por el productor. Para la primer componente, hemos utilizado la siguiente equivalencia: 260 jornales = 1 trabajador permanente. Esta cifra constituye una aproximación al total de días trabajados en un año por un trabajador (sin contar feriados). En cambio, no hemos logrado hallar un criterio o una metodología satisfactoria para realizar una equivalencia entre la superficie contratada y el personal transitorio contratado bajo esta modalidad. De esta manera, entonces, nuestras estimaciones no están contemplando la fuerza de trabajo cuya contratación corre por cuenta de contratistas, modalidad que en determinadas zonas tiene importancia.

(13) Esto consiste en la diferencia entre el porcentaje de asalariados sobre el total de población inserta en la rama 1 (suma de asalariados, patrones, trabajadores familiares y trabajadores por cuenta propia) en el CNPyV y el peso de los asalariados en el total de población que trabaja en las explotaciones (asalariados permanentes y transitorios, familiares y total de productores en el CNA). Se tomaron solamente los valores absolutos para calcular las medidas descriptivas que aparecen en el cuadro, en tanto los signos podrían atenuar esas diferencias.

(14) Hemos construido las dos variables en cuestión de la misma forma que hemos calculado la diferencia en la captación de los asalariados agropecuarios: la primera, como la diferencia (absoluta, es decir, sin considerar los signos) entre la captación de los familiares en CNPyV y la captación de los familiares según el CNA. La segunda, como la diferencia (absoluta) entre la captación de los patrones y trabajadores por cuenta propia en el CNPyV y la captación de los productores según el CNA.

(15) En términos de la definición adoptada por de Obschatko; Foti, M. y Román (2007).

(16) El índice de mecanización se construye sobre la base de la cantidad de máquinas en las explotaciones, dividida por la cantidad de explotaciones en los departamentos del país. Hemos realizado una explicación detallada del proceso de construcción del índice, junto con algunas pruebas de consistencia y validez en Rosati (2009).

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Fecha de recibido: 3 de marzo de 2011.
Fecha de aceptado: 4 de agosto de 2011.
Fecha de publicado: 11 de octubre de 2011.