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Mundo agrario

On-line version ISSN 1515-5994

Mundo agr. vol.12 no.23 La Plata July/Dec. 2011

 

ARTÍCULOS

Ocupaciones y movilidades en pueblos rurales de la Patagonia. Una mirada desde lo agrario

 

Mónica Bendini*; Norma Steimbreger**

*Grupo de Estudios Sociales Agrarios (GESA)
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
Universidad Nacional del Comahue
mibendini@yahoo.com.ar

** Grupo de Estudios Sociales Agrarios (GESA)
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
Universidad Nacional del Comahue
nsteimb@fibertel.com.ar

 

Ocupation and movilization in Patagonia rural towns. An agrarian point of view

 


Resumen
El estudio de las ocupaciones y movilidades en pueblos rurales nos introduce en la relación agricultura y ruralidad y en lo rural como espacio no residual frente a lo moderno y urbano. Una cuestión vinculada tiene que ver con el centramiento / descentramiento de lo agrario, ya sea por monoactividad o por principalidad de la ocupación en caso de pluriactividad, como también con la forma que adoptan las relaciones entre campo (rural disperso) y pueblo (rural aglomerado). Por otro lado, se relaciona con la naturaleza del mundo rural en tanto espacio social, diferenciado y construido, y como lugar de vida y de trabajo. A partir de una mirada que visibiliza el papel de lo agrario en lo rural, mostramos situaciones diversas de entramados ocupacionales y desplazamientos a partir de estudios de caso que entendemos ejemplifican las cuestiones planteadas: dos pueblos rurales con variabilidad en el desarrollo agrario y en la organización social de la agricultura. Por un lado, se trata de un pueblo rural con alto crecimiento poblacional localizado en un área de expansión agrícola, con organización empresarial a escala, predominio de relaciones salariales de producción y ocupaciones agrarias, mayoritariamente tradicionales, e importante presencia de trabajadores migrantes estacionales. Por otro lado, un pueblo rural de una región históricamente marginal y deprimida, escasamente poblada, en área de meseta dedicada a la ganadería extensiva donde coexisten grandes estancias y unidades campesinas; con crecimiento reciente de la población rural aglomerada, con ocupaciones agrarias tradicionales y pluriactividad también tradicional. Se muestra en la investigación empírica la multiplicidad de movimientos espaciales, las ocupaciones y sus formas de combinación, el centramiento de las actividades agrarias y conexas, y el consiguiente carácter identitario de esos pueblos. Los hallazgos nos llevan a plantear el tema de la ruptura de la ocupación única y la complejidad en los nexos campo-pueblo, También, la vigencia de lo agrario en lo rural, y de pueblos rurales "vivientes", temas que en abordajes sobre la nueva ruralidad y la globalización han quedado algunas veces opacados.

Palabras claves: Pueblos rurales; Pluriactividad; Movilidad territorial.

Abstract
The study of occupations and mobilities in rural towns introduces us to the relationship between agriculture and rurality, and to "the" rural as non residual space in front of "the" modern and "the" urban. A related question has to do with the centering/des-centering of the agro, either by monoactivity or by the main occupation in case of multiple occupations, as well as the form taken by the relations between countryside (rural scattered) and town (rural aglomerated). On the other hand, it relates to the nature of the rural world as social space, differentiated and built, a place of life and work. From a glance that makes visible the role of the agro in the rural, we show diverse occupational nets and displacements from case studies which exemplify the issues raised: two rural towns with variability in agro development and the social organization of agriculture. On the one hand, it is a rural town with high population growth located in an area of agricultural expansion, with company scale organization, predominance of wage relations of production and agricultural occupations, mostly important presence of seasonal migrant workers. On the other hand, a rural town located in a region historically marginal and slow down, sparsely populated, in an area of plateau dedicated to extensive livestock breeding where there coexist large farms and peasant units; recent population growth, traditional agro occupations and pluriactivity also traditional. The empirical research show the diverse spatial movements, the occupations and their forms of combination, the principality of the agro activity and related ones, and the consequent identity character of those towns. The findings lead us to raise the issue of the breakdown of the single occupation and of the complexity of the link countryside - town. The nowadays concern of the agro in the rural, and of the rural "living" towns, are matters that new rurality and globalization issues have been sometimes overshadowed.

Keywords: Rural town; Pluriactivity; Territorial mobility.


 

1.Introducción (1)

El estudio de las ocupaciones y movilidades espaciales en pueblos rurales nos introduce en la relación agricultura y ruralidad, y en lo rural como espacio no residual frente a lo moderno y urbano. Una cuestión, entonces, tiene que ver con el centramiento/descentramiento agrario en los pueblos rurales ya sea por monoactividad o por principalidad de la ocupación en caso de pluriactividad, como también con la forma que adoptan las relaciones entre campo-rural disperso y pueblo-rural aglomerado. Los distintos tipos de ocupaciones y fuentes de ingresos agrícolas y no agrícolas generan un entramado de relaciones sociales y económicas complejas y dinámicas. La interdependencia campo-pueblo potencia la pluriactividad y la movilidad espacial, y define su carácter identitario. (Pérez Correa, 2001; Tsakoumagkos, 2005).

Otra cuestión se refiere a la naturaleza de mundo rural. Wanderley (2001) propone dos elementos diferenciadores que le otorgan identidad. Uno de ellos es el espacio rural como territorio diferenciado y construido socialmente resultado del acceso y ocupación, de las formas de dominación social que tienen como base material la estructura de tenencia y uso de la tierra y de otros recursos naturales; y resultado también de las relaciones campo-ciudad. El otro elemento es el lugar de vida, es decir, donde se vive y se vivencia el mundo. Se trata de una concepción del medio rural como lugar singular de vida y de trabajo, que incorpora a los sujetos del medio rural en su diversidad "el medio rural más allá de perder sus significaciones y de diluirse en una homogeneidad social urbana, reitera sus particularidades, afirmándose como un espacio singular y un actor colectivo" (Wanderley en Bendini, 2006:92).

Mostramos en este trabajo situaciones diversas de dinámicas ocupacionales y espaciales en dos pueblos rurales del norte de la Patagonia en la provincia de Río Negro, las que entendemos pueden ejemplificar cuestiones planteadas. Investigamos el carácter que asumen las ocupaciones (diferenciadas o combinadas), los nexos entre lo rural disperso (campo abierto) y lo rural aglomerado (pueblos y parajes), entre actividades extensivas (ganadería de secano en rural dispersa) e intensivas (agricultura bajo riego); y entre ocupaciones agrarias y no agrarias. A su vez indagamos las formas más recientes (tres últimas décadas) y actuales de los movimientos espaciales de su población.

Estas tendencias tienen lugar en un contexto de expansión territorial del capital; de esta manera, el artículo indaga las formas de persistencia y de inserción de sectores subalternos (campesinos, chacareros y asalariados) en el norte de la Patagonia mediante el desarrollo de estrategias adaptativas diversas y de resistencia activas a la expulsión.

Los pueblos rurales seleccionados corresponden a dos regiones rionegrinas con variabilidad en el desarrollo del capitalismo agrario y en la organización social de la agricultura (agrícola empresarial a escala, de exportación con importante presencia de trabajadores agrícolas extrarregionales, y ganadera extensiva marginal, con presencia de formas menos capitalizadas, de base campesina), pero que contienen un hilo comprensivo común que es la expansión del capital y la presión de la modernización (Csurgó, Kovách, y Kucerová, 2008) en la configuración social de sus territorialidades(2).

Las transformaciones por las que atraviesan ambas regiones se plasman en un contexto donde se desarrollan procesos contradictorios de concentración fundiaria y productiva, que generan conflictos por la tierra, por la persistencia de unidades agrarias familiares, y por las condiciones de trabajo (Bendini y Steimbreger, 2010). El proceso de modernización en esas regiones no es homogéneo y genera modalidades diversas de inserción de los sectores subalternos como de dinámicas ocupacionales y espaciales de la población.

El diseño metodológico combina fuentes de datos primarios y documentales -censales, técnicas cuantitativas y cualitativas de relevamiento y de análisis de datos. El estudio acotado a un determinado espacio geográfico (pueblos rurales de la provincia de Río Negro) entendemos no implica un recorte arbitrario de los procesos o del espacio social que construyen los actores y sus relaciones. Más bien, intentamos centrar el análisis en puntos de anclaje donde los rasgos regionales se presentan más claramente destacados (Álvaro y Bendini, 2008) para la emergencia de categorías interpretativas de alcance más genérico.

2. Ejes teóricos que vertebran el análisis

Los estudios sociológicos del mundo agrario y del mundo rural presentan imágenes y tendencias acerca de los procesos de modernización y reestructuración social; también nos entregan visiones más específicas acerca del funcionamiento y de las lógicas de la expansión del capital en diferentes productos o en distintas localizaciones. Por otra parte, los estudios muestran cambios en otros niveles de la ruralidad. La modernización está ligada a la hipermovilidad del capital pero trae también cambios en otros ámbitos, por ejemplo, los que afectan al hábitat rural en su conjunto, al sistema de ocupaciones, a la residencia y a la movilidad territorial de los trabajadores. La modernización trae consigo transformaciones territoriales que van más allá de las unidades agrarias y de las organizaciones sociales, generan núcleos de población que redefinen el espacio rural y los horizontes de sentido de quienes viven en ellos (Murmis y Bendini, 2003).

Albadalejo y Bustos Cara (2008) dan cuenta de un proceso de modernización agropecuaria, discontinuo y plural, que se configura contradictorio con persistencia en el territorio de sujetos no totalmente capitalizados, de formas menos capitalizadas. Estas formas plurales muestran como el capitalismo, en su zigzagueante penetración en el agro, encuentra diferentes mecanismos que le permiten encauzar su desarrollo (Ciarallo, 2007).

Las dimensiones de análisis que trasvasan este estudio (movilidad territorial, pluriactividad y pueblos rurales) permiten recorrer el camino en la construcción social de los datos e interpretar situaciones diferenciales en el actual contexto de la modernización.

2.1. Movilidad territorial

Significa moverse en espacios multiformes y cada vez más amplios; desde los desplazamientos cotidianos hasta las estadías de larga duración, desde los asentamientos temporarios hasta los más o menos definitivos, desde la residencia única a doble o múltiple que forman parte del espacio de vida, desde trayectorias que conforman proyectos migratorios hasta comportamientos ocasionales. Implica continuidades y rupturas entre el lugar de origen y de destino ya sea el movimiento pendular o circular continuo (Lara, 2010), adopte la forma de nomadismo laboral o seminómade, responda a la lógica de retorno al hogar (Pedreño, 1999) o, por su alcance, sea ocasional o temporario con repetición del movimiento.

La modalidad que adopta la movilidad está asociada fundamentalmente a la dinámica ocupacional, a cambios o combinación de ocupaciones en zonas rurales y urbanas, a cambios de residencia o residencias dobles, a transformaciones en el espacio de vida y de trabajo. Sin embargo, aún siendo desplazamientos por razones laborales, "las migraciones de trabajo son hechos de movilidad, que incorporan distintas dimensiones, no solo económicas sino también sociales, culturales y políticas, movilizando redes sociales e intercambios de distinta índole" (Lara, 2010:7).

Algunos autores incorporan la noción de espacio de vida que delimita el ámbito territorial de actividades y relaciones que integra el lugar de residencia y del trabajo, al decir de Pierre George (1987), el/los espacio/s de localización y el espacio vivencial. Domenach y Picouet (1995) se refieren al espacio de vida como aquella porción del espacio donde el individuo realiza todas sus actividades, pudiéndose relacionar así las residencias sucesivas y múltiples de las personas con su historia familiar y ocupacional. Se pueden distinguir desplazamientos que se realizan en el interior del espacio de vida sin modificarlo y aquellos que modifican el espacio habitual, sea por la ampliación o reducción del número de lugares utilizados o por un cambio más o menos definitivo del lugar de residencia (movimientos de larga duración).

En la actualidad, frente a la aceleración y diversidad que adquieren los desplazamientos, los pueblos pueden constituirse en lugares donde las personas pueden "instalar su movilidad" (instalarse definitivamente en uno de los lugares de su espacio migratorio) o "instalarse en la movilidad". Así la propia movilidad pone en relación de interdependencia, los diferentes territorios de una manera más compleja que antes (Quesnel, 2010).

2.2. Pluriactividad

Reconociendo la importancia que ha adquirido la combinación de ocupaciones agrarias con actividades no agrarias, en este trabajo queremos enfatizar sobre la complejidad ocupacional que la pluriactividad incorpora y resaltar al mismo tiempo que esa complejidad puede alcanzarse también dentro del sector agropecuario (Murmis, Bendini y Tsakoumagkos, 2010). El estudio de la pluriactividad tradicionalmente se asocia a una estrategia de adaptación tendiente a garantizar la persistencia de unidades menos capitalizadas. Sin embargo, no representa una respuesta meramente de supervivencia, puede ser también un comportamiento de diversificación, de respuesta a necesidades ampliadas y a senderos diversos de acumulación. Puede ser una práctica histórica o nueva en el desarrollo de carreras vitales y laborales de los integrantes de la unidad familiar. Muchas familias agrarias cuya inscripción en el sistema social viene dado por una inserción exclusiva en la producción agropecuaria, no residen en su totalidad en la explotación desempeñando alguno/s de sus miembros actividades no agrarias. En otros casos, familias cuya actividad principal es o era hasta hace poco no agraria, residen en las explotaciones y combinan actividades.

En otras palabras, si anteriormente era posible establecer cierta identidad entre ocupación y residencia, hoy esta asociación se torna difusa (Craviotti, 2005). Entre los factores a considerar, obran aquellos vinculados con las características de los mercados locales de trabajo, la cercanía de las ciudades, las oportunidades de trabajo y los requerimientos de calificación. Ligado a lo anterior, la pluriactividad se ve favorecida por el acceso a niveles de formación de los miembros de la familia, En el caso de los pueblos rurales, la pluriactividad nos sitúa en un terreno distinto ya que el sistema de actividades puede estar organizado alrededor de una explotación agraria o puede no estarlo (Murmis y Feldman, 2005).

2.3. Pueblo rural

Se trata de una localización en la cual se desarrollan actividades que cubren una vasta gama laboral desde el trabajo asalariado hasta el trabajo con disponibilidades diferenciales de capital. En Argentina, la definición de pueblo rural es predominantemente estadística y se refiere a los centros poblados (localidad / aglomeración) con menos de 2.000 habitantes. La población de estos pueblos sumada al resto que reside a campo abierto, se clasifica como rural. Sin embargo, se han propuesto diversos criterios para la definición de lo rural y de ruralidad que superan la dimensión estadística.

En este artículo, adoptamos el concepto ampliado de pueblo rural que excede la demarcación cuantitativa, incluyendo otras dimensiones como modos de vida, redes de relaciones sociales, representaciones colectivas e imágenes identitarias del mundo rural. Se trata de pueblos que a pesar de tener más de 2.000 habitantes mantienen particularidades históricas, sociales, culturales, ambientales que los constituyen con una naturaleza más próxima a lo rural, con centralidad agraria pero incluyendo el abanico de ocupaciones que se derivan del entramado de cadenas agroalimentarias / agroindustriales.

En Argentina, una tendencia observada según registros censales es que la población rural y la población rural dispersa disminuyen del 9 al 8,5% entre 1991 y 2001, sin embargo, ese hecho coexiste con el crecimiento de la población rural aglomerada (pueblos rurales) del orden del 11% para ese mismo período (Murmis y Feldman, 2005).

3. Regiones agropecuarias y pueblo rurales: movilidades y ocupaciones

La organización histórica de las estructuras socioproductivas regionales en las cuales incidieron decididamente las políticas públicas, tuvo su correlato en la distribución de la población de Río Negro y en la forma que ha adquirido el desarrollo del capitalismo agrario.

Así, en esta provincia patagónica se contraponen por un lado, áreas con fuerte concentración demográfica y económica como son las zonas turísticas, los centros mineros y los oasis de riego como por ejemplo donde se localiza el Valle Medio. Se trata de una nueva área de expansión agrícola a escala, especializada en la producción de peras y manzanas para exportación. En este espacio se encuentra uno de los estudios de caso: la localidad de Chimpay que, en el periodo intercensal (1991-2001), presenta un fuerte crecimiento demográfico.

Por otro, las áreas de meseta (3) destinadas a la producción ganadera extensiva, muy escasamente pobladas. En este último espacio, se localiza la Línea Sur, una región que se caracteriza por la persistencia de pueblos y parajes rurales, escaso dinamismo económico e histórico aislamiento. En esta región se ubica el segundo estudio de caso: el pueblo de Los Menucos, con un más lento pero importante crecimiento que para la última década, según estimaciones del Sistema Provincial de Información (SPI), estaría duplicando y más su población, marcando un punto de inflexión en la tendencia de pérdida prolongada de población, y lo diferencia notablemente del caso anterior en los componentes del crecimiento migratorio. Uno por asentamiento de población extrarregional y otro por redistribución de la población local.

Esta redistribución de población se concreta en un contexto de expansión del capital en el agro y de cambios en la estructura social. Siguiendo a Tsakoumagkos (2005), se observa no sólo un incremento de la dinámica territorial (demanda de titulación, endeudamientos, desplazamientos de unidades agrarias y de productores y trabajadores, cesiones) sino también profundas transformaciones resultantes de la territorialización del conglomerado agroindustrial predominante (frutícola) (4). Estos procesos dan lugar tanto a la ampliación de líneas tradicionales de producción, modernizando las actividades (fruticultura en gran escala); o a cambios en el acceso y uso de los recursos (ganadería extensiva), con inclusión subalterna de trabajadores familiares y asalariados, con situaciones fundiarias precarias, y con disputas por el dominio territorial. En la actualidad, la expansión del capital en el área se materializa por control territorial de actividades intensivas o por expansión concentrada de actividades extensivas con persistencias de formas menos capitalizadas.

3.1. Región agrícola de exportación empresarial a escala con presencia de trabajadores estacionales extrarregionales y pueblos rurales con fuerte crecimiento demográfico

La consolidación de las cadenas de valor agropecuaria es otra de las formas de expresión de la modernización globalizante. Implica la profundización de la integración vertical y de los controles en los distintos eslabones o segmentos -desde la producción al consumo final de los productos agrícolas. Este proceso es acompañado, en las últimas décadas, de una creciente concentración, intensificación y movilidad del capital y del trabajo, transnacionalización y multilocalización empresarial; complejas estrategias de descentralización geográfica productiva / centralización de la gestión, acompañado por requerimientos crecientes de mano de obra transitoria mayoritariamente extra-local. Se producen, a su vez, importantes alteraciones en el comportamiento del sistema productivo y en consecuencia, en la sociedad y el territorio.

En la actualidad, la expansión territorial del gran capital a nuevas zonas como el Valle Medio del río Negro, expresa una forma particular de ampliación de la frontera agrícola. La nueva organización técnico-productiva y la revalorización económica del territorio dan cuenta de los procesos de reestructuración de los patrones de acumulación mundial, se consolidan las empresas agroalimentarias articuladas al mercado global y al capital trasnacional y se configuran en la región mercados laborales flexibles. Esta región reciente de exportación a escala está localizada a 100 km de la zona frutícola tradicional del Alto Valle, a no más de 250 km del puerto de San Antonio Este, sobre el Mar Argentino. Abarca unas 250.000 hectáreas y esta conformada por siete municipios (5) (ver mapa 1).

Mapa 1. Valle Medio: Región agrícola de exportación empresarial
Fuente: Elaboración propia

En las últimas décadas, se transforma en "nuevo espacio agrícola", con empresas integradas descentralizadas e importantes volúmenes de mano de obra estacional, consolidación de flujos migratorios estacionales, asentamiento de migrantes extrarregionales e importante crecimiento demográfico de las comunidades rurales. Es el caso de las localidades de Chimpay y Coronel Belisle que en el último período intercensal, crecieron por encima del 100%, o de Lamarque y Darwin que aumentaron entre 30 y 40%, a pesar que el departamento administrativo Avellaneda donde se ubica el Valle Medio, presenta una variación intercensal de apenas del 18,4%.

Estudio de caso 1: Ocupación y movilidad en Chimpay

Se trata de uno de los pueblos rurales de la región con mayor incremento poblacional; pasó de tener 1.268 habitantes en 1991 a 4.842 en el año 2001, con un crecimiento intercensal de 143%. Este valor pone de manifiesto el importante aporte migratorio que tuvo la localidad. Sin embargo, ese dinamismo demográfico ha continuado, ya que según un diario regional, la población actual de Chimpay habría superado las 7.000 personas (www.rionegro.com.ar, 11/5/2010).

El fuerte crecimiento está relacionado con el proceso de expansión de la frontera agraria. Chimpay es una de las localidades donde se han establecido grandes firmas frutícolas(6), y por ende, donde se produjo el mayor aumento de la superficie cultivada con frutales (peras, manzanas, uva de mesa y más recientemente, cerezas) y hortalizas; en menor medida, la superficie se destina a la producción de alfalfa y a la ganadería. Este dinamismo es remarcado por las autoridades locales y percibido por los habitantes como uno de los cambios más relevantes, estrechamente vinculado con la llegada de nuevos pobladores desde lugares muy diferentes. (Kloster y Steimbreger, 2001; Steimbreger, 2009)

Hace diez años (fines de la década del '80), Chimpay tenia siete manzanas por cinco, eso era Chimpay, ese el ejido urbano. Tenía los servicios mínimos. Hoy contamos con servicios de cloacas, servicios de gas y agua potable para toda la población, se ha triplicado nuestro ejido urbano con instalaciones de barrios provinciales. (...) Toda vez que hacemos una inscripción para un barrio de 80 viviendas aparecen 200 inscriptos" (técnica local de sector público, 2000).
A partir que algunos inmigrantes se han quedado, la población aumentó (poblador de la comunidad local, 2002).

El asentamiento más o menos definitivo de los trabajadores temporarios (solteros o con su familia) y la consiguiente infraestructura habitacional necesaria, impulsó la expansión física de la localidad.

Muchos de ellos deciden quedarse a vivir aquí y si le sumamos el natural crecimiento poblacional nos hace pensar en brindar servicios para ellos; actualmente, se están construyendo 24 casas del Plan Federal que se entregarán en agosto. (…) estamos gestionando otro plan habitacional, (…) y también del plan Ayudas habitacionales para 34 unidades más (intendente, en www.rionegro.com.ar, 11/5/2010)

La creciente necesidad de mano para la cosecha y la incapacidad de estos pequeños centros de población de cubrir esa fuerte demanda de trabajo, concentrada en un periodo escaso de tiempo (dos a cuatro meses), han generado una intensa movilidad de trabajadores de tipo pendular. Este fenómeno es tan significativo que durante la temporada de cosecha, la población supera los 10 mil habitantes (www.rionegro.com.ar, 11/5/2010). La demanda estacional extrarregional no solo persiste sino que se incrementa por aumento de la superficie cultivada, los mayores rendimientos y la productividad del trabajo.

Estos trabajadores se alojan temporariamente en áreas rurales de producción (en gamelas empresariales, trailers, piezas compartidas en la explotación) y algunos pocos, en centros urbanos o pueblos rurales próximos (inquilinatos, piezas precarias) como es el caso de Chimpay. En general, en los pueblos y localidades de la región suelen residir los trabajadores migrantes vinculados con los galpones de empaque de fruta; por el contrario, en las explotaciones, los cosechadores.

La expansión frutícola en la región, diversificó las posibilidades laborales para la población residente y como se comentó, produjo una fuerte atracción de trabajadores de otras áreas de la Provincia y del país. El auge de la producción de fruta fresca favoreció una mayor incorporación de trabajo asalariado femenino. "Hay más gente empleada, principalmente mujeres, en los complejos y también en el sector rural" (poblador de comunidad local, 2002).

La llegada de estas empresas a la región en general, y a Chimpay en particular, dio lugar a un aumento importante de la participación laboral de la mujer como asalariada rural, y más específicamente como trabajadora temporaria, tanto en tareas de campo para la uva de mesa, como en los galpones de empaque que algunas firmas poseen en la localidad (peras y manzanas) y uva de mesa (Steimbreger, 2009). En el caso de la uva de mesa, la empresa que llevaba adelante esta producción, decidió recientemente el levantamiento de la plantación lo que produjo la exclusión de estas trabajadoras. Esto muestra como la movilidad del capital puede dinamizar mercados regionales de trabajo como también rápidamente destruirlos (de Moraes Silva, 2008) según su propia lógica de valorización del capital.

En cuanto a la ocupación principal de la población económicamente activa de la localidad(7), los datos muestran que el 38% del total de personas ocupadas trabaja en el sector primario (mayoritariamente como peón rural; en menor medida, tractorista, capataz, encargado y administrador) y algo más del 54% en el terciario, mayormente vinculado a servicios agrarios y de infraestructura social. El sector secundario representa apenas el 7,6% y está fuertemente relacionado con el trabajo en los galpones de empaque. Asimismo aparecen formas de pluriactividad que combinan ingresos provenientes de diversas fuentes, pero donde el trabajo se vincula principalmente con la cadena frutícola, con una fuerte demanda estacional en cosecha y empaque. (Steimbreger, 2009)

A partir de la identificación de las ocupaciones, y los ámbitos de residencia y de trabajo se pueden distinguir las siguientes formas de actividad en el pueblo:

a) Monoactividad

La población de la localidad que desarrolla sus actividades en i) el pueblo, se trata de ocupaciones tradicionales como transporte de personas y/o mercancía, trabajos de jardinería, construcción y comercio, serenos, tareas de mantenimiento, y en el sector público (administración, salud y educación); ii) el campo, productores y asalariados permanentes (peones rurales, capataces, encargados, entre otros) que se trasladan diariamente a las explotaciones; incluye también a los desocupados urbano / periurbano cuya residencia base sea regional o extrarregional. En general, implican desplazamientos de corta y larga distancia (movimientos diarios y estacionales, respectivamente)

b) Pluriactividad de residentes y de migrantes estacionales

En esta categoría podemos encontrar varias formas de pluriactividad, que se han tratado de sintetizar en: i) combinación de actividades y/o de ocupaciones agrarias y no agrarias. Productor local/asalariado local que combinan el trabajo en la explotación con actividades en la localidad de residencia habitual (servicios; comercios; construcción, sector público). Se incluye a los asalariados estacionales extralocales que residen en la localidad durante la época de mayor demanda de trabajo en la cadena frutícola y que realizan tareas de cosecha en chacras y de empaque de fruta en los establecimientos frutícolas o en la localidad. ii) combinación de actividades agrarias. Productor local que desempeña distintas ocupaciones agrarias (trabajo en chacra y combina con el trabajo de técnico en empresas frutícolas, como prestador de servicios agrarios, en galpones de empaque y frigoríficos, en consorcio de riego, entre otros). Campesinos y asalariados rurales del noroeste argentino que tienen residencia temporal en la localidad y ámbito de trabajo en la chacra o establecimiento frutícola de la región. En general, se trata del campesino semiasalariado con residencia rural, que combina tareas prediales y extra-prediales, proveniente de Santiago del Estero y en menor medida de Tucumán; y también del asalariado rural que desempeña ocupaciones agrarias estacionales en diferentes espacios nacionales (movilidad pendular o circular)

c) Pluriinserción en campo y/o localidad

Combinación de actividades agrarias o no agrarias con ingresos provenientes de otras fuentes como jubilaciones/pensiones, planes sociales, incluye migrantes estacionales.

d) Pluriocasionalidad en campo y/o localidad

Ocupaciones agrarias y no agrarias intermitentes (changas); búsqueda de un ingreso mínimo a través de la combinación de una multitud de tareas ocasionales, tiende a asociarse con situaciones de pobreza y con mano de obra local.

La vinculación del área con una cadena global genera una pluriactividad asociada a formas modernas de organización y condiciones de trabajo con persistencia de formas no modernas (escasa calificación, precariedad, relación contractual vulnerable

En síntesis, en Chimpay como en el resto del Valle, predomina la expansión territorial del gran capital (transnacional o local transnacionalizado) que las últimas tres décadas, despliega una organización empresarial concentrada y a escala con fuerte demanda de mano de obra estacional. Es uno de los mercados de trabajo agrario del país cuyos requerimientos no llegan a cubrirse con mano de obra local, generándose distintas movilidades espaciales de trabajadores de tipo pendular o circular. Por otro lado, las inserciones pluriactivas expresan tanto estrategias de reproducción social como estrategias adaptativas. La investigación da cuenta de una dinámica de población fuertemente asociada al ciclo agrícola, a la consolidación de una cadena global de fruta fresca y a la movilidad del capital.

Teniendo en cuenta las características de los puestos de trabajo que generan las grandes empresas se puede decir que se trata de una forma de empleo que especula con el pago de salarios bajos, los trabajos estacionales y ocasionales, que en opinión de los pobladores ha contribuido a "achatar" los niveles salariales de la región. Así, la expansión de esta actividad tradicional no genera efecto derrame de la modernización, persisten fuertes asimetrías en la producción y en la comercialización, y tampoco se elimina la precarización en el trabajo agrícola. La marginación acompaña a la subalternización.

3.2. Región ganadera extensiva, rural dispersa, con persistencia de campesinado y revitalización de pueblos rurales

Corresponde a la Línea Sur rionegrina, que abarca una extensa zona de meseta destinada a la producción ganadera extensiva (principalmente ovina), muy escasamente poblada, donde la organización social del trabajo es predominantemente de base campesina. Se trata de productores que combinan tierra / trabajo familiar, denominados "crianceros" cuya dotación de recursos no alcanza el umbral de capitalización estimado en 1.000 unidades ganaderas menores Coexistiendo con estas explotaciones se encuentran las estancias ganaderas organizadas en torno a puestos como forma de control del trabajo en grandes extensiones (Bendini, 2010) -ver mapa 2.

Mapa 2. Línea Sur: Región ganadera extensiva

Por sus características económicas es el área más deprimida y marginal de la provincia de Río Negro. Su nombre proviene de la línea de ferrocarril trazada entre 1910 y 1934 a lo largo de cinco de los seis departamentos rionegrinos que la integran. Durante décadas, esta región se caracterizó por la pérdida de población o por el bajo crecimiento demográfico ligado a las crisis de la ganadería lanar. A pesar de la desaceleración diferencial del crecimiento demográfico e incluso de la expulsión de población, en el último periodo intercensal (1991-2001) se produjo un incremento en la población de la mayoría de los pueblos rurales, y de algunos parajes que componen la Línea Sur; como es el caso de las pequeñas localidades de Los Menucos (3.661 habitantes), Maquinchao (2.175 habitantes), Pilcaniyeu (726 habitantes) cuyas variaciones intercensales han sido del 16,5; 13,6 y 18,4%, respectivamente. Simultáneamente fue disminuyendo la población dispersa (campo abierto).

En general, la actividad ganadera regional se desarrolla en un contexto de importantes restricciones estructurales y de creciente degradación de los pastizales: problemas climáticos (recurrentes sequías y fuertes nevadas); fundiarios (existencia de tierras fiscales); procesos de concentración y de recuperación de tierras; de acceso a los recursos, de mercado y precios. Estos procesos impactan en el volumen de existencias ganaderas y en los rendimientos. Se produce una progresiva pérdida de ingresos de los pequeños productores, fiscaleros y puesteros, que en algunos casos conduce al endeudamiento o al abandono del campo.

El círculo que generan estos factores es complejo y de difícil ruptura, se registra aumento de la pluriactividad tradicional incipiente en sectores subalternos y de la movilidad regional de la población local.

Estudio de caso 2: Ocupación y movilidad en Los Menucos

En los últimos años, los Menucos ha tenido un importante crecimiento demográfico, concentrando alrededor de 6.000 habitantes. Según las autoridades, la localidad constituye un centro estratégico de la línea sur, ubicada a distancias similares de la cordillera y el mar, se ha transformado en un centro de distribución de servicios.

Además de la ganadería extensiva, en Los Menucos se desarrolla la actividad minera (básicamente rocas de aplicación y áridos) que ha permitido diversificar la estructura económica local. Sin embargo, al igual que la ganadería, se caracteriza por una baja demanda de mano de obra. La producción de artesanías se presenta como una alternativa que permite incrementar los ingresos familiares, se trata de una actividad orientada al uso doméstico y en algunos casos, a la venta local como forma de obtener productos básicos de consumo

Relevamientos realizados en Los Menucos(8) dan cuenta de las razones y condicionamientos de la distribución y redistribución de la población regional (Steimbreger y Kreiter, 2010). La mayoría de los jefes y jefas de hogares nacieron en parajes y campos próximos; en general, vinculados con la ganadería extensiva ya sea como asalariados rurales (peones), puesteros de estancias o pequeños productores fiscaleros. La razón más frecuente del desplazamiento, sea del productor / aparcero / asalariado; solos o con su familia, hacia las localidades donde residen en la actualidad, es el estudio de los hijos. En este sentido, es común que la esposa y los hijos se instalen de manera definitiva en el pueblo rural y desde esta residencia base, el jefe de hogar solo o con algún miembro de la familia se traslade / diaria o semanalmente para trabajar en el campo. La asistencia en salud, se suma a la necesidad de "vivir en el pueblo", principalmente en el caso de población adulta mayor y ancianos

Los que se vinieron del área rural, muchos de ellos tienen una casa en barrios periféricos de la localidad y mantienen el campo. La mujer y los hijos se quedan en el pueblo y el esposo en el campo. Otros abandonaron el campo y se van de la región, en general, terminan siendo asistidos por los municipios. (Funcionario municipal, 2006).

La segunda causa de la movilidad es la búsqueda de trabajo. Se trata fundamentalmente de inserciones laborales en actividades vinculadas con lo agrario y no agrarias como tareas en el sector público, oficios varios, actividad minera y changas varias. En el caso de las mujeres, es frecuente la producción de artesanías como forma de maximizar los ingresos familiares. La pérdida de ganado por inclemencias climáticas (nevadas, inundaciones o sequías), es un factor relevante de expulsión de población de las áreas de población diseminada. En relación a ello, muchos pobladores recuerdan la gran nevada producida en el año 1984

[…] después de la nevada del 84 muchos se fueron al Sur, a Comodoro Rivadavia y a Santa Cruz para trabajar en estancias grandes. Algunos que vendieron fueron a Viedma, Patagones y Bariloche. También de allí han vuelto" (productor, 2006).
Los ingresos del campo en años anteriores, no ha sido bueno: hubo gran mortandad de animales. Entonces la gente se vino a la localidad, se dio la salida de toda la familia que, o venden el campo, o lo mantienen. Esto representa una carga para el municipio al no haber otro tipo de trabajo… Ahora que los precios han mejorado y que hay líneas de financiamiento de Nación para pequeños productores para la compra de animales, la gente se afianzó en el campo y sobre todo la gente joven está queriendo volver al campo. (Funcionario municipal, 2006).

La baja rentabilidad de las pequeñas explotaciones ganaderas sumada a las precarias condiciones de trabajo y de vida, y la ausencia de servicios que caracterizan las zonas rurales dispersas son condiciones favorables para la emigración de la población del campo a localidades y parajes más cercanos. Desde esta nueva residencia base, se producen movimientos urbano-rurales de tipo transitorio para la realización de trabajos temporarios, varios de ellos vinculados a lo agrario, acompañando el ritmo de las actividades rurales (tareas estacionales en la ganadería de meseta, en especial, la esquila), en la cosecha de fruta en Alto Valle y Valle Medio, y turísticas (Bariloche en la zona andina o en la costa, Las Grutas y Mar del Plata).

La ganadería es la actividad regional por excelencia. Además de las limitaciones estructurales, la caída del precio internacional de la lana y las recurrentes sequías aumentaron las actividades extraprediales y las emigraciones extrarregionales en las últimas décadas del siglo pasado. Es a partir de fines de los años noventa cuando se estabiliza la migración, revirtiéndose la tendencia señalada, y cuando se producen transformaciones en los lugares de residencia y en las ocupaciones de los miembros de la familia.

La permanencia de los crianceros, aún dentro de una diversidad de procesos de descomposición social (Cucullu y Murmis, 1980; Bendini y Tsakoumagkos, 1993) se explicaba fundamentalmente por la restricción a la expansión capitalista debido a la persistencia de grandes extensiones de tierras fiscales hasta fines de los años ochenta que es cuando comienza un proceso incipiente, pero resistido, de privatización de tierras. Se inician procesos de titularización de tierras fiscales mayoritariamente ocupadas por crianceros. El panorama se complejiza en los años noventas, por los procesos de cerramiento de campos sumados a una situación dominial incierta y precaria para los actuales ocupantes.

Sin embargo, los contextos de fuertes limitaciones históricas, de pobreza y adversas condiciones climáticas, no han logrado hasta ahora anular los lazos sociales a escala de las comunidades locales. Las diversas formas de resistencia demuestran la existencia de lazos sociales fuertes organizados en torno a las prácticas productivas. El vínculo con la tierra y su contenido identitario constituye un componente clave de la resistencia simbólica, para conservar su condición social de productores, para resistir al desplazamiento o abandono de la tierra. El fuerte valor emocional de la tierra constituye para los crianceros una forma de resistencia a la descampesinización. (Bendini y Steimbreger, 2010). Este desempeño en el largo plazo de los crianceros se inscribe en lo que Murmis (1993) caracteriza como "epopeya" ya que logran persistir con los condicionamientos estructurales y a la expansión territorial del gran capital.

Tiene lugar una reorganización del trabajo, una nueva división sexual y espacial del trabajo familiar con aumento de la pluriinserción. Esta nueva organización conlleva movilidades diversas y alejamiento de la ocupación única. En la ampliación del espacio de vida y de trabajo de la familia de los crianceros sedentarios (no hacen trashumancia), se observa un aumento significativo de la pluriactividad por combinación de ocupaciones y de fuentes de ingreso. Al mismo tiempo que se produce un incremento de la población en la mayoría de los pueblos rurales por redistribución espacial, disminuyendo la población diseminada a campo abierto

El pueblo se transforma en lugar de destino de población rural dispersa al trasladarse parte de la familia para acceder a los servicios básicos, principalmente a la educación. Es común que la esposa y los hijos se instalen de manera definitiva en alguno de los pueblos de la Línea Sur y desde esta residencia base, el jefe (productor o asalariado rural) se traslade diaria o semanalmente para trabajar en el campo (Steimbreger y Kreiter, 2010); acompañado a veces por algún miembro de la familia, en general adulto mayor.

Los que se vinieron del área rural, muchos de ellos tienen una casa en barrios periféricos de la localidad y mantienen el campo. La mujer y los hijos se quedan en el pueblo y el esposo en el campo. Otros abandonaron el campo y se van de la región, en general, terminan siendo asistidos por los municipios (funcionario municipal, 2006).

La inserción ocupacional de los crianceros sedentarios se vincula con formas tradicionales de monoactividad predial y de pluriactividad con baja diversidad de ocupaciones y función predominantemente reproductiva. El trabajo predial y extrapredial gira fundamentalmente en torno de los ciclos productivos de la ganadería extensiva, de por sí poco demandadora de mano de obra. Estos fenómenos, sumados a la idea fuerza de la educación como opción para mejorar las condiciones de vida, estarían expresando un cambio respecto del comportamiento ocupacional predial exclusivo, con la consiguiente trasformación de la vida rural, de las representaciones identitarias, de los espacios vivenciales y de trabajo. Se redefinen los espacios: hombres solos en el campo, mujeres e hijos en el pueblo. Estrategias de adaptación sin desplazamiento total que estaría expresando procesos de descomposición social (Cucullu y Murmis, 1980).

Esta forma de persistencia da cuenta a su vez de rasgos nuevos en la organización social del trabajo, en el hábitat rural, cambios en la unidad misma de producción campesina. Cambios inducidos no sólo por ampliación de necesidades sociales básicas en la unidad, sino también por procesos de expansión territorial del capital ya sea por compra o arrendamiento, ocupación o usurpación por abandono, cesiones por endeudamiento. La tendencia es hacia la concentración y apropiación selectiva de recursos por parte de capitales nacionales y extranjeros no sin resistencias (recuperación de tierras, estrategias adaptativas, demandas de mediación del Estado).

La región es identificada por su actividad productiva y por la organización social del trabajo de base campesina (relación tierra/ganado - trabajo familiar). Los crianceros (puesteros y fiscaleros) se identifican con la tierra y ese valor que dan a la tierra, a manera de mito (de Moraes Silva y de Moraes), impregna las formas de resistencia. Es decir, esa apropiación simbólica define la tierra como parte de la identidad y es la que persiste a pesar de las articulaciones de los crianceros campesinos con distintos mercados. (Bendini, 2010). En general, y como fuera mencionado la actividad ganadera regional se desarrolla en un contexto de importantes restricciones estructurales y de creciente degradación de los pastizales (problemas climáticos, fundiarios, de acceso y manejo de los recursos, de mercado de productos y de precios).

Simultáneamente al arribo de población desde el campo, se da un proceso de emigración de jóvenes por razones de estudios terciarios o universitarios, pero también por búsqueda de mejores oportunidades laborales siendo los destinos más comunes, las áreas lacustres y fluviales del norte de la Patagonia (actividades en turismo, petróleo, ganadería extensiva y fruticultura).

Estos fenómenos ponen de manifiesto la movilidad con rasgos tradicionales que presenta un escenario diferente en relación al caso anterior. Se identifican dinámicas demográficas diferenciales de acuerdo a la naturaleza de los sistemas productivos y de los mercados locales de trabajo no agrario. Si bien en la actualidad Los Menucos muestra rasgos de movilidad rural urbana tradicional, difiere de los característicos a nivel nacional orientados a grandes ciudades, aquí se trata de movimientos de población que se direccionan hacia pueblos rurales cercanos, fuertemente identificados con lo agrario.

Como mencionamos, partimos de la definición de pueblo" como localización de sujetos sociales que se insertan en distintas actividades locales: ganaderas, comerciales, servicios públicos y en menor medida, artesanías y minería. En este sentido y al igual que en Chimpay, la inserción ocupacional en estos pueblos está vinculada con formas tradicionales de monoactividad y de pluriactividad con baja diversidad y función predominantemente reproductiva, ya que el trabajo gira fundamentalmente en torno de los ciclos productivos de la ganadería extensiva, de por si, poco demandadora de mano de obra.

La combinación de ocupaciones (tareas de manejo ganadero, de esquila, en la construcción, empleados públicos, en la minería de piedra laja, artesanías) incorpora nuevos movimientos, nuevas modalidades de desplazamiento de los trabajadores del tipo campo-campo y pueblo-campo, al movimiento más tradicional y fuerte de campo-pueblo, que hemos denominamos movilidad espacial laboral. Un resultado es la redistribución de las tareas domésticas y productivas. Otro es la transformación de la unidad doméstica de producción ya que se separa el ámbito de trabajo del de la residencia. Ya no es la unidad de residencia única; puede haber cambios en la residencia base o constituirse dobles residencias en un entramado complejo de desplazamientos entre el campo y el pueblo.

En función de lo analizado, las formas que prevalecen son:

a) Monoactividad

Se puede distinguir i) en el campo: la mayoría de los ocupados desarrolla tareas vinculadas con la ganadería o actividades conexas (trabajadores asalariados, productores (puesteros y peones rurales). No siempre se trata de empleos permanentes, a veces, realizan trabajos rurales temporarios con diferentes patrones, incluso pueden ser contratados para la esquila en estancias de la Patagonia austral, ausentándose del hogar durante varias semanas o meses. ii) en el pueblo: desempeño de ocupaciones más bien tradicionales, transportista, trabajos de jardinería, en construcción y comercio, serenos, tareas de mantenimiento, artesanías, sector público.

b) Pluriactividad

Combinación de actividades y/o de ocupaciones rural/pueblo: i) pequeño productor/asalariado rural con residencia en el pueblo que combina con alguna actividad (servicios; comercio; sector público) o ii) bien el pueblo constituye la base para una ocupación principal frecuentemente conexa a lo agrario, complementado con trabajo rural.

c) Pluriinserción rural/pueblo; pueblo/pueblo

Combinación de actividades rurales, de servicios, comerciales con nexo agrario algunas (carnicería, barraca), y/o ingresos provenientes de jubilaciones/pensiones y de planes sociales.

d) Pluriocasionalidad rural/pueblo

Combinación de trabajos en el campo y en el poblado, pero de tipo intermitente (changas); como se mencionó para Chimpay, aquí también implica la búsqueda de un ingreso mínimo a través de la combinación de una multitud de tareas ocasionales, asociándose con situaciones de pobreza y con desplazamientos hacia otras áreas demandadoras de mano de obra transitoria/ocasional.

En síntesis, la dinámica social y espacial expresa el predominio de la territorialidad del trabajo y la prevalencia de movilidades de distinto tipo. El pueblo (rural aglomerado) se transforma en lugar de destino u origen: espacio de vida de la población dispersa donde se "instala la movilidad", y se incorporan nuevas modalidades de desplazamiento pendular. Esta situación no elimina los históricos movimientos definitivos de rural aglomerado a centros urbanos extrarregionales, de la Provincia y de otras zonas del país.

4. Dos pueblos rurales que se revitalizan: distintas territorialidades, una misma modernización

Los casos de estudio comparten condiciones estructurales que moldean la estructura social y productiva, y efectos de la modernización contradictoria. Paradojalmente la presión de la modernización no reduce las desigualdades sociales y territoriales; persisten asimetrías y formas de marginación que podrían pensarse superadas (Murmis y Bendini, 2003).

En ambas localidades, la presencia del Estado en infraestructura social y planes sociales es significativa aunque relativamente mayor en Los Menucos. En Chimpay, el Estado continúa facilitando la localización de grandes empresas con infraestructura básica de servicios en función de las necesidades del capital productivo; al mismo tiempo, el fuerte crecimiento de la localidad presiona por la dotación de servicios e infraestructura social y habitacional. Al respecto, recientemente el intendente expresó:

[…] muchos de ellos (trabajadores estacionales que arriban para la cosecha) deciden quedarse a vivir aquí y si le sumamos el natural crecimiento poblacional nos hace pensar en brindar servicios para ellos. (www.rn24.com.ar, 11/05/2010)

En Los Menucos, la presencia directa del Estado provincial se orienta según la tendencia cíclica a paliar los efectos de la caída de los precios internacionales de la monoproducción ganadera. Se combinan políticas activas y asistenciales. Asimismo, hay una fuerte inversión en obras públicas: infraestructura de servicios de salud, educación y caminos. Recientemente el gobernador inauguró una serie de obras públicas (sala de pediatría del hospital local; redes de servicio de gas, agua potable y alumbrado público), y anunció otras nuevas como el hogar de ancianos, la continuidad del asfalto de la ruta Nacional Nº 23 y la Provincial Nº 8 y la puesta en marcha del Corredor Bioceánico Norpatagónico (Río Negro Noticias, 12-12 2010). Como se deduce, aunque respondiendo a diferentes políticas, en ambas casos hay una fuerte presencia del Estado en infraestructura productiva y social, y en planes sociales.

De la reflexión analítica surgen algunas diferencias respecto de las ocupaciones y movilidades:

El fuerte crecimiento de Chimpay esta íntimamente vinculado al hecho de ser un espacio que forma parte del proceso de expansión de la frontera agropecuaria, con inserción a cadenas de valor global y en base a la actividad frutícola en gran escala, con fuerte demanda de fuerza de trabajo para la época de cosecha.

Representa una región con ventajas comparativas para la localización del gran capital nacional y transnacional: disponibilidad de grandes extensiones de tierra con suelos fértiles y de agua para la agricultura; ventajas de localización física que facilitan el acceso a los mercados y garanticen situaciones de privilegio (dista unos 100 km del tradicional Alto Valle, y no más de 250 km del puerto de San Antonio Este por donde se exporta la mayor parte de la producción del norte de la Patagonia); concesión de beneficios fiscales mediante el régimen promocional impositivo -ley Nacional 22.211/80 (9). (Steimbreger, 2009)

El dinamismo de la estructura económica transformó a la región en un polo de atracción de mano de obra a nivel nacional; parte de estos trabajadores migrantes se fueron asentando en la localidad provocando el vertiginoso crecimiento de la localidad. Asimismo, la consolidación de la cadena frutícola complejizó y amplió el mercado laboral, favoreciendo la incorporación de la mujer en el campo y en las agroindustrias. Por su parte, la población local tiene inserciones laborales más estables tanto en el pueblo como en las chacras. Se desarrollan formas de pluriactividad y la consolidación de movilidades territoriales heterogéneas como estrategias adaptativas de las familias y de resistencia de sectores productivos subalternos, pero también se observa pluriactividad asociada al mejoramiento de las condiciones materiales de vida y al ascenso social.

Más allá de la generación de empleos directos y conexos que trae la localización del gran capital, los efectos en la estructura y en la ruralidad no denotan la eliminación de la marginación (Murmis y Bendini, 2003). Como dice Belo Moreira (2001), no hay que observar las inversiones realizadas sino entender la lógica de funcionamiento de las empresas localizadas en las nuevas áreas, porque la expansión de formas concentradas de capital no sólo profundiza la subalternización acompañada de marginación sino también genera desarrollos desiguales en y entre las regiones (Bendini, 2006, Steimbreger, 2009)

Contrariamente a la tendencia histórica, el crecimiento demográfico de Los Menucos no es resultado del dinamismo económico sino de la necesidad de acceso a los servicios básicos de la población rural dispersa circundante, de allí ciertas particularidades que adquiere el desplazamiento espacial; y también de la acción del Estado, en infraestructura social (viviendas, centros comunitarios, residencias estudiantiles, caminos, hospital y escuelas). En este sentido, se observa movilidad de la población residente en el pueblo (por escasez de fuentes de trabajo) hacia la zona rural próxima y hacia otros lugares de la Provincia, de la Patagonia e incluso de otras provincias como Buenos Aires.

En este contexto económico, adquieren importancia los trabajos temporarios y ocasionales, con inserciones y desplazamientos diversos fuertemente vinculados a ciclos ganaderos o agrícolas; ocupaciones en ganadería, fruticultura; en menor medida, construcción, turismo, minería. A diferencia de Chimpay, las posibilidades laborales para las mujeres son escasas: la docencia, el empleo doméstico, la elaboración de artesanías, entre las más relevantes. En este caso, la pluriactividad es un mecanismo casi exclusivo de reproducción social y de resistencia a la exclusión, y muy asociada a la movilidad espacial.

Los trabajos concretos están muy vinculados a la actividad pecuaria, persiste el centramiento de lo agrario en la pluriactividad y en la identidad. Aunque la familia tenga doble residencia, sigue teniendo la tierra valor para el puestero y el fiscalero (crianceros) no sólo por el lugar para la producción o para la vivienda, sino porque integra su espacio de vida, en tanto espacio simbólico "del amor a la tierra" (de Moraes Silva y de Moraes, 2010). No es la tierra del capital como se analizó para Chimpay y Valle Medio, es espacio de reproducción, espacio de vida; el valor de la tierra lo constituye en espacio identitario.

5. Una mirada desde lo agrario: algunas reflexiones

El análisis de las ocupaciones y movilidades en dos pueblos rurales del norte de la Patagonia nos introdujo en el campo de las ocupaciones combinadas, de carácter incipiente pero significativo a nivel de la organización del trabajo y de la dinámica poblacional. También en la preeminencia de lo rural como lugar de vida y de trabajo y como espacio no residual frente a lo moderno y urbano, en un contexto más pleno de penetración del capital.

A nivel de analogías, ambos pueblos están orientados al mercado externo (fruta fresca y lana) y sus entramados ocupacionales dan cuenta de la ruptura de la ocupación única y de la trasformación de los espacios de vida y de trabajo. Hay revitalización / crecimiento de los pueblos por aumento especialmente del trabajo temporario o de la pluriactividad y redistribución de la población por cambios en la organización familiar del trabajo y en la residencia base. Las crisis periódicas por cuestiones climáticas y/o de mercado generan modificaciones en el sistema de ocupaciones, en las unidades domésticas de producción y en la situación fundiaria.

Estas estrategias adaptativas y de resistencia al avance de la modernización excluyente pueden expresar la integración de formas menos modernizadas a los diversos senderos de acumulación del capital o que el capital no los integre plenamente.

Planteamos también que la expansión del capital moldea la estructura y el carácter de la ruralidad; genera cambios en las dinámicas de los pueblos y en la direccionalidad de los desplazamientos (Csite, Csurgo, Kovach, Nagy, 2002). En este sentido, los pueblos rurales analizados corresponden uno a regiones de ampliación de línea de producción y sustitución más reciente (Steimbreger, 2009, Bendini, 2010), y el otro a regiones de formas de ocupación precaria, con expansión territorial de carácter especulativo y redefinición de unidades.

Intervienen también, en la transformación de la ruralidad, los cambios que responden a microdinámicas sociales, familiares y que tienen que ver con necesidades básicas y ampliadas de servicios e infraestructura social.

La búsqueda de empleo, de mejores condiciones de vida y/o de trabajo, de la educación como opción o idea fuerza en las familias, producen diversas combinaciones de ocupación / inserción acompañadas por un entramado complejo de desplazamiento entre el campo y la localidad (del campo a la localidad, campo-campo, de localidad a localidad y de localidad a campo).

Por otro lado, las transformaciones en el sistema ocupacional y en la residencia dan lugar a nuevas relaciones sociales (laborales, comunitarias), a nuevos vínculos territoriales y a interrelaciones rural disperso y rural aglomerado más complejos. Generan cambios en los núcleos de vida y en el paisaje, en el hábitat y en los horizontes de vida de la población rural.

En particular, la investigación empírica da cuenta de la persistencia del centramiento agrario, carácter identitario que siguen asumiendo los pueblos rurales del norte de la Patagonia, y a su vez de un dinamismo poblacional condicionado básicamente por las formas que asume la expansión del capital. Pueblos deprimidos que se revitalizan y comienzo de nuevos ciclos, donde aparecen signos amenazantes por abandono de líneas de producción (uva de mesa en Chimpay; o cierre de fábrica de piedra laja en Los Menucos) y signos promisorios por mejoramiento de infraestructura social y políticas activas (retorno de jóvenes formados, intervención del Estado en programas sectoriales). También muestra que la pluriactividad, diversa y en aumento, y la movilidad espacial que se acentúa en la última década, actúan como estrategias de reproducción social y/o como estrategias adaptativas a la presión de la modernización, a la marginación y expulsión; como una forma de resistencia.

Los procesos señalados están condicionados, por un lado, por el papel del Estado que media, facilita, protege, fiscaliza y que interviene mediante políticas diferenciadas sectoriales a pequeños productores (Tsakoumagkos et al, 2000), y laborales y sociales para los asalariados agrícolas. Por otro lado, esa expansión del capital también está condicionada por el accionar de las organizaciones sociales que profundizan la participación y la resistencia de campesinos, de chacareros y de trabajadores agrícolas. La fuerza de estos condicionamientos es muy variable partiendo de la capacidad desigual que tienen los distintos sectores sociales de acceso a los recursos económico y al poder político, y del nivel de organización alcanzado.

Como en otros espacios agrarios en transformación, los casos muestran contradicciones en la expansión del capital y en las acciones para contrarrestar sus efectos, que se manifiestan en persistencias, reivindicaciones territoriales, laborales y comerciales, y en la redefinición de unidades y espacios de trabajo.

Desde una mirada de conjunto, los hallazgos nos llevan a seguir preguntándonos sobre la vigencia de lo agrario en el campo y los pueblos rurales "vivientes", temas que en abordajes sobre la nueva ruralidad y la globalización han quedado algunas veces opacados.

Notas

(1) El artículo presenta avances del Proyecto "Dinámicas ocupacionales en los pueblos rurales. Transformaciones y tendencias en la Línea Sur rionegrina". GESA, FADECS. Universidad Nacional del Comahue. Neuquén, Argentina y GESA PIP CONICET 100971. Una versión previa fue presentada en el VIII Congreso Latinoamericano de Sociología Rural, realizado en Porto Galinhas, Brasil, noviembre de 2010.

(2) La territorialidad puede definirse como la estrategia espacial de sujetos o grupos sociales para el acceso a los recursos a través de la delimitación y el control de áreas específicas denominadas territorios. La territorialidad está "incrustada" en las relaciones sociales de poder y es construida desde el contexto histórico y espacial (Steimbreger, 2009).

(3) Se trata de mesetas áridas y de estepa arbustiva.

(4) Por territorialización de conglomerados agroindustriales o del capital se hace referencia al proceso por el cual el capital se concreta en el espacio, se territorializa, a través del proceso de producción, de inversiones en infraestructura y de las relaciones de poder que establece con los diferentes actores sociales -control, subordinación, influencia- (Steimbreger, 2009). En tal sentido, Raffestin (1993) define el territorio como la manifestación espacial del poder/poderes que se fundamenta en relaciones sociales entre diferentes actores, relaciones que pueden construir territorios (territorialización) o reconstruir los viejos (reterritorialización). Esas relaciones están determinadas por acciones y estructuras concretas y estructuras simbólicas.

(5) Choele Choel, Coronel Belisle, Darwin y Chimpay sobre la margen izquierda del río Negro, y Lamarque, Luis Beltrán y Pomona en la denominada isla Choele Choel.

(6) En la zona rural de los pueblos de Chimpay y Belisle, se han localizado las siguientes grandes empresas fruticolas: Expofrut (Establecimientos Chimpay I y II), Bonadé Hermanos (I y II), Kleppe, Moño Azul, PAI, Miele (de Mocciola), Emelka (de Sabag, ex Zetone y Sabag) y más recientemente la firma transnacional Salentein.

(7) Se realizaron 221encuestas a familias de la localidad de Chimpay (639 personas), Valle Medio, provincia de Río Negro. GESA, febrero de 2002.

(8) Se realizaron entrevistas grupales e individuales a productores, técnicos, organizaciones indígenas, 2010, y encuestas a familias de la localidad y a informantes clave, 2006.

(9) La ley, denominada "Régimen promocional destinado a incrementar la producción agropecuaria en tierras rurales de baja productividad", también preveía exenciones a quienes invirtieran en áreas de frontera o en tierras patagónicas, espacios agrarios donde la aplicación de tecnología pudiera mejorar la utilización del recurso natural. Los beneficios impositivos implicaban la deducción del monto imponible en la liquidación del impuesto a las ganancias, exención del impuesto sobre el capital de las empresas y al patrimonio neto o de los impuestos que los complementen o sustituyan del valor impositivo correspondiente a las inversiones que se realicen, durante un período entre cinco y diez años.

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Fecha de recibido: 11 de enero de 2011.
Fecha de aceptado: 1 de septiembre de 2011.
Fecha de publicado: 18 de octubre de 2011.