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Mundo agrario

On-line version ISSN 1515-5994

Mundo agr. vol.12 no.23 La Plata July/Dec. 2011

 

DOSSIER

Las formas sociales de producción familiar. Un análisis de su construcción a partir de los modelos de clasificación para el caso pampeano. Rojas 2002

 

Guillermo de Martinelli

Centro de Estudios de la Argentina Rural (Universidad Nacional de Quilmes)
CONICET
gmartinelli@unq.edu.ar

 

The social forms of household production. An analysis of its construction from classification models for the Pampean case. Rojas, 2002

 


Resumen
En este artículo proponemos un abordaje de las formas sociales de producción familiar, articulando la reflexión teórica sobre las dimensiones de interés que comprenden su definición y la propuesta de identificación de distintos subtipos agrarios, dentro de la categoría de explotación familiar. Asimismo revisamos una serie de factores que suelen considerarse al momento de explicar y/o definir el carácter familiar de las unidades productivas familiares, para luego avanzar a través de un ejercicio de estimación de la importancia de los distintos subtipos familiares.
A partir de este ejercicio, buscaremos acercarnos al debate sobre los obstáculos al desarrollo del capitalismo en el agro a la luz de los datos obtenidos. El artículo se basa en el reprocesamiento de los datos censales originales del Censo Agropecuario Nacional del año 2002, tomando como caso de aplicación el partido bonaerense de Rojas.

Palabras claves: Tipologías; Explotaciones familiares; Metodología; Tablas de contingencia; Análisis Cluster.

Abstract
This article proposes an approach to social forms of household production, theoretical reflection on articulating the dimensions of interest comprising the proposed definition and identification of different subtypes farm, within the category of family farm. Also review a number of factors are considered when explaining and / or define the family nature of family production units, then move through an exercise of estimating the importance of different family subtypes.
From this exercise, we will look closer to the debate on the obstacles to the development of capitalism in agriculture on the basis of the data obtained. The article is based on census data reprocessing original National Agricultural Census of 2002, on the application if the Buenos Aires de Rojas.

Keywords: Typology; Family farms; Methodology; Contingency tables; Cluster anaysis.


 

1. Introducción

El presente trabajo se propone realizar un abordaje de las formas sociales de producción familiar a través de la reflexión teórica respecto a su caracterización como organización social de producción específica. Para ello revisaremos brevemente las distintas dimensiones e indicadores utilizados en la definición de la categoría "explotación familiar" y su relación con la cuestión agraria en el espacio pampeano, para luego aproximarnos a una serie de planteos que suelen estar en la base de las definiciones operacionales de esta categoría social. La revisión de estos aspectos proporcionará elementos de interés para el análisis empírico de las unidades familiares que realizaremos a partir de un ejercicio para estimar su importancia numérica y territorial.

Para avanzar en la exploración empírica de esta forma de organización social de la producción utilizaremos la información censal del año 2002, correspondiente al partido bonaerense de Rojas, ubicado en la zona norte de la provincia de Buenos Aires (1).

2. La cuestión agraria y su relación con la definición de las dimensiones de interés en la clasificación de las explotaciones familiares

El desarrollo del capitalismo en el agro pampeano siguió, como en la mayoría de las experiencias mundiales, una combinación de procesos generales al desarrollo del capital en el agro y características específicas, propias de cada contexto histórico. La imposición de un proceso (el general), sobre otro proceso (el específico), o viceversa, no terminó de materializarse completamente y aún hoy la disputa sigue abierta, aunque la tendencia marca un importante avance de las relaciones y sujetos capitalistas por sobre otras formas de producción (2).

Con respecto a esta relación, las características que definen la cuestión agraria en cada contexto histórico condicionan el tipo de dimensiones utilizadas para la clasificación de las explotaciones agropecuarias en general y de las familiares en particular (3). Pero antes de avanzar, será conveniente revisar brevemente en que consisten ambos procesos y cuáles son sus derivaciones en relación al caso que buscamos analizar.

En primer término, el desarrollo del capitalismo en el agro implicó un doble movimiento que consistió, por un lado, en el avance del capital sobre otras formas de producción, mientras que por el otro se expresó en la separación de los productores de los medios de producción, básicamente, disociando la unidad de propiedad de la unidad producción que se encontraba sintetizada en la figura de un único sujeto agrario. Este proceso, que en Europa recibió la denominación de acumulación originaria, tuvo sus particularidades en el contexto pampeano (4). Por el contrario, lo que primó en la pampa argentina fueron las experiencias particulares, consolidadas a través de un entramado social que comprendía a los grandes propietarios de tierras, los arrendatarios y un diverso sector de propietarios medianos y pequeños.

En este sentido, la lógica del capital se fue diluyendo e imponiendo entre los diferentes sujetos, más allá de que la misma no logró expresarse claramente en un sujeto típico, como si ocurriría en las primeras experiencias europeas. De modo que el desarrollo del capitalismo en el agro pampeano terminó convirtiendo al ex-arrendatario -o chacarero-, devenido en propietario, en su síntesis más acabada, al costo de reunir en un único sujeto la propiedad de la tierra, del capital y del trabajo.

La unificación de los tres factores productivos en un único sujeto también implicó la construcción de cierta lógica productiva, que desde una perspectiva weberiana definiremos a partir de la articulación entre aspectos de la racionalidad formal con la sustantiva, o bien la combinación de carácter productivo y acumulativo (Balsa, 2006) (5). Esta paradoja, observada a fines del siglo XIX para otros contextos por Sombart, cuando planteaba sus dudas acerca de la existencia de la tendencia al desarrollo de la gran empresa como la forma más elevada de la producción agraria (6), se reflejó en la región pampeana, expresando los límites de la experiencia del capital en este contexto.

Pero como en toda experiencia histórica, el propio devenir del capital fue mostrando sus contradicciones. En este sentido, los nuevos propietarios expresaron hacía fines de la década de 1960 sus limitaciones como sujeto típico del capital y entonces una nueva orfandad de sujetos capitalistas típicos se hizo evidente. Bajo este contexto de crisis surgió entonces una nueva figura, más cercana a la forma de producción conocida como "farmer" y caracterizada por la combinación de fuerza de trabajo fundamentalmente familiar, con incorporación de asalariados, propiedad de la tierra y altos niveles de mecanización.

Este nuevo sujeto agrario, diferenciado del anterior por incorporar en mayor medida trabajo asalariado y, fundamentalmente, capital en altas proporciones, se Volvió entonces en el nuevo sujeto típico del agro pampeano. Sin embargo, el desarrollo del capitalismo y las transformaciones sociales ocurridas en el último tercio del siglo XX fueron modificando el perfil de estos sujetos, desplazando a gran parte de los mismos de la posición que los definía como los "líderes" de la expansión productiva.

El estudio de las trayectorias seguidas por este tipo agrario es muy interesante, dado que luego de alcanzar esta posición, su transformación implicó un cambio en su propia definición que se tradujo, en algunos casos, en una salida de la producción y su redefinición en rentistas, mientras que en otros casos su transformación implicó el abandono de su perfil familiar por uno de carácter empresarial o bien su reacomodamiento bajo la categoría de explotación unipersonal (7).

Las transformaciones seguidas por estos sujetos muestran la compleja relación que se ha establecido entre el desarrollo del capitalismo y determinados tipos sociales agrarios en el espacio pampeano. La complejidad, que define la denominada cuestión agraria afecta directamente a la definición de dichos sujetos, en donde es posible observar, bajo la categoría de explotación familiar, una gran diversidad de variantes y categorías.

El caso de las formas sociales de producción familiar es sumamente ilustrativo de los procesos anteriormente señalados. El desarrollo capitalista en el agro pampeano ha encontrado a lo largo de su historia en la forma familiar un núcleo social "duro" en términos de su identificación social y productiva. La definición sobre la que descansa este tipo social agrario se ha vinculado tradicionalmente con la posibilidad de identificar en el uso de la mano de obra familiar el rasgo central y distintivo (8). Pero desde diferentes perspectivas se han observado ciertos procesos de deslizamiento en el uso de esta dimensión, ya sea ampliando la definición, flexibilizándola, incorporando otras dimensiones, o bien avanzando sobre ambas operaciones.

Ahora bien, dado el carácter que asume la cuestión agraria en el contexto pampeano, una dimensión que ha tenido una gran influencia en la identificación de los tipos no capitalistas o no plenamente capitalistas se vincula con el régimen de tenencia de la tierra. Junto a la forma en que la explotación organiza el trabajo, el análisis del modo en que dicha unidad establece su vínculo con la tierra es fundamental por su implicancia en la propia definición de los tipos agrarios y por la forma de apropiación de la renta agraria, como medio para garantizar la persistencia y continuidad de este tipo agrario (9).

De modo que aquella definición inicial y relativamente extendida que identifica a la explotación familiar con el uso de fuerza de trabajo exclusivamente familiar debería relacionarse asimismo con el tipo de tenencia de la tierra que posee la unidad en cuestión. Desde diferentes perspectivas teóricas, la estructura de la tenencia ha sido abordada y analizada, señalando su importancia en la definición del perfil productivo que fue asumiendo el agro pampeano en sus distintas etapas históricas, pero también en función de su capacidad para definir el carácter y la posición social de otros sujetos agrarios, como aquellos agrupados dentro del tipo familiar.

Parecería entonces que la clave para entender los distintos períodos por los que ha transitado el agro pampeano se encontraría en algún punto vinculada con la actuación y el desenvolvimiento de dos dimensiones claves: la forma en que se organiza el trabajo y la estructura de la tenencia (10). Al respecto, Murmis (1988), ha señalado la importancia de ambas dimensiones en la identificación de los tipos agrarios.

Sobre todo este aspecto es relevante cuando se compara lo que ocurre en la estructura productiva respecto a la estructura de la propiedad y las diferencias que se observan entre ambas. Es importante resaltar entonces que durante diferentes períodos, las divergencias son notables y modelan en gran medida las características de la estructura social en su conjunto y los sujetos agrarios que la integran.

De modo que debemos estar especialmente atentos a esta cuestión, a fin de poder detectar los posibles efectos que sobre los tipos agrarios puede tener el comportamiento seguido por las distintas estructuras (productivas y de la propiedad), Es interesante observar que, a diferencia de lo que ocurre con otras vías de desarrollo del capitalismo en el agro, en el caso pampeano se han registrado distintos momentos, tanto de avance de la producción bajo propiedad, como de retroceso a partir de la presencia de otras formas de tenencia basadas en la no propiedad que fueron generando un tipo de desarrollo productivo muy particular, con un fuerte impacto modelador en la estructura social en general.

En particular, los ciclos de expansión productiva, parecerían encontrarse muy estrechamente vinculados a escenarios en donde la importancia de las formas de tenencia basadas en la no propiedad adquieren un mayor predominio. Tanto en la etapa caracterizada por el modelo agroexportador, como en el período más reciente, el arrendamiento y la aparcería (fundamentalmente para la primera de las etapas), y el contrato accidental (para el período actual), se convierten en las formas más dinámicas al momento de caracterizar el tipo de régimen que define la estructura de la tenencia y que lo acercan a la forma conceptual más cercana a un agro capitalista.

Para cada etapa socioproductiva encontramos entonces un tipo de relación entre las características que asume la estructura de la tenencia, y el carácter que presenta la estructura de la producción. La constatación de esta asociación no implica necesariamente subordinación entre los diferentes tipos de explotaciones que caracterizan a cada una de las estructuras (11), ni tampoco es posible construir una regla general sobre el tipo de dirección que expresa esta relación. Sin embargo, debería considerarse en toda clasificación de unidades productivas dado que su efecto sobre las explotaciones no capitalistas es directo en el sentido que implica un elemento de tensión y un cambio en las posibles decisiones que la explotación toma respecto a continuar o no en la actividad.

Existen asimismo, una serie de situaciones que complejizan cada una de estas etapas, y que es necesario analizar en términos más específicos. Las diferencias regionales, el tipo de actividad productiva predominante, el acceso y el nivel de tecnología socialmente disponible, el tipo de acceso a los mercados, entre otros aspectos, intervienen en la definición de cada período y deben considerarse como parte de los elementos que condicionan la definición de los tipos agrarios familiares.

3. La caracterización de las formas sociales de producción familiar y los factores que permiten su persistencia

Definida de modo genérico como una forma de producción no capitalista, la agricultura familiar ha transitado por diferentes etapas de expansión y de retraimiento. Si bien la evaluación de su situación depende fundamentalmente del modo en que se construye analíticamente esta categoría, es posible identificar una serie de factores que intervienen para que este tipo agrario perdure en el tiempo.

Entre estos factores sobresalen los correspondientes a la capacidad de las unidades familiares de ser más flexibles que las capitalistas al reducir el consumo al nivel de subsistencia para poder sobrellevar los períodos de crisis o de precios no favorables (Friedmann, 1980), la de privilegiar cierto carácter de autonomía e independencia y por asumir un modo de vida específico (Salomón, 1982; Mooney, 1988), por la seguridad que le brinda el acceso a la propiedad de la tierra, por el compromiso de los miembros de la familia con las tareas de la explotación, por el apoyo estatal a las unidades familiares mediante el acceso al crédito y subsidios a la producción, por asumir cierta racionalidad diferenciada de otras formas de producción (Balsa, 2006), por la difusión de la mecanización y la tercerización de las labores (Tort, 1983; Muzlera, 2010); por la apropiación de niveles muy altos de renta agraria en sus diferentes tipos y por el desarrollo de estrategias de diversificación e intensificación productiva (López Castro, 2010),

En menor o en mayor medida estos factores han influido para que la explotación familiar permanezca como un tipo social particular. Asimismo, una parte de estos factores que hemos mencionado han sido incorporados con niveles muy dispares, en los esquemas de clasificación de las unidades familiares. Entonces surge la pregunta respecto a cuáles son los atributos que definen una explotación familiar: aquellos que permiten su persistencia o aquellos que remiten a su definición como tipo social específico. Creemos que esta cuestión no es menor y que en parte no se encuentra debidamente explicitada en los trabajos que se ocupan del estudio de las formas de producción no plenamente capitalistas.

La organización del trabajo a través de los integrantes de la familia, es un criterio que define a las unidades familiares, pero de acuerdo a ciertas perspectivas esta característica puede ser un factor que permite la persistencia (en tanto puede aportar un compromiso mayor de los integrantes respecto a las tareas a desarrollar) o un elemento que atenta contra este tipo de producción, dado que la reproducción de la unidad se enmarca en los límites que impone el ciclo vital de sus miembros.

Ciertamente el problema está abierto. Asimismo, la determinación de este aspecto medular -dado por el carácter que asume la conformación de la mano de obra al interior de la unidad- se relaciona con el escaso desarrollo que las propuestas de clasificación de explotaciones agropecuarias encuentran respecto al carácter y comportamiento que siguen los tipos sociales no capitalistas.

En este sentido, las propuestas de clasificación que incorporan estas dimensiones subjetivas lo hacen a través del tipo de racionalidad que asumen estas unidades. El problema se traduce en las limitaciones que se observan para el abordaje y la operacionalización de esta dimensión. Friedmann (1980), avanza en la identificación de categorías de costos diferenciales en función de no incorporar como requerimiento estructural el cálculo de una ganancia media. Esta forma diferencial de calcular costos también fue identificada por Archetti y Stölen para el caso de los colonos del norte de Santa Fe. La pregunta sobre cuál es el aporte que hace este tipo de racionalidad a la persistencia de la unidad familiar nuevamente vuelve a plantearse. Asumir este tipo de lógica es un factor que contribuye a la persistencia, o bien es un factor que define a este tipo de unidad productiva. Tanto en un caso como en el otro la respuesta debe construirse a partir de la exploración empírica, en cada contexto históricamente situado.

Otros autores han señalado la presencia de ciertas prácticas como propias de un tipo de conducta diferencial de las unidades familiares. Barlett (1993) menciona como elemento característico el rechazo al endeudamiento como recurso para la capitalización, en tanto indicador del tipo de racionalidad asumida por las explotaciones familiares. Para el caso pampeano, Balsa (2002) trabaja como dimensión vinculada a la racionalidad un criterio asociado al modo de vida, en particular, a través del lugar de residencia del productor (12).

Una derivación de este tipo de aproximación se encuentra en ciertos enfoques que podríamos denominar como situacionistas. Dentro de este enfoque se encuentran aquellas definiciones que ubican a las explotaciones familiares en un espacio específico, circunscripto por dimensiones determinadas que dan cuenta de la posición socio-espacial que ocupan estos sujetos agrarios. Específicamente, se suele señalar que la agricultura familiar se sitúa en determinadas zonas, particularmente marginales (Bonnal y otros, 2003; Rodríguez, 2005), A partir de ubicar el espacio en el cual se encuentra este tipo social, se desagregan una serie de dimensiones vinculadas con el destino de la producción (orientado al autoconsumo) y la condición económica (definida por la pobreza), que determinan el carácter, más o menos capitalistas, que asumen.

La práctica del no endeudamiento, como así también la del lugar de residencia y por extensión el modo de vida, implican una forma posible de caracterizar a las unidades familiares, pero que en ningún caso es univoca. Estas conductas pueden funcionar como posibles factores que permiten la persistencia, pero traspasan los límites de las unidades familiares y pueden presentarse en otro tipo de sujetos agrarios.

De esta manera, la racionalidad se presenta como un criterio relevante pero no exento de dificultades para su operacionalización y por lo tanto suele incluirse en la etapa de caracterización de estos sujetos, pero no en su etapa de definición. De modo que la persistencia de las unidades familiares se vincula con aspectos subjetivos que se traducen en acciones y decisiones, que además poseen temporalidades diferentes. El problema como vemos no es menor.

Se genera entonces una divergencia entre los factores que identifican a la explotación familiar de aquellos que permiten explicar su persistencia. Esta divergencia, no correctamente explicitada en los abordajes de la explotación familiar suele erosionar el alcance de las propuestas para la identificación de este tipo agrario, sobre todo porque los factores que la definen no suelen ser estrictamente intercambiables con aquellos que permiten su persistencia. En el siguiente apartado, buscaremos acercarnos a la construcción de la categoría de producción familiar intentando además estimar la cantidad y significación territorial de estas unidades a través del uso de dos dimensiones estructurales.

4. La construcción de las formas sociales de producción familiar

En esta parte del trabajo revisaremos los resultados obtenidos a partir de la combinación de dos dimensiones estructurales: la organización social del trabajo (13) y la tenencia de la tierra, a las cuales agregaremos un tercer indicador referido a la tercerización de las labores agropecuarias, dado que la forma en que hemos construido el indicador de la dimensión trabajo no capta la presencia del contratismo. Las dos primeras dimensiones se vinculan con el modelo tripartito definido por Marx para el agro inglés, mientras que en el caso de la tercerización, este indicador podría considerarse como una medida indirecta de la dimensión capital, considerada en términos de mecanización necesaria para afrontar la actividad. La combinación de las dimensiones consideradas ha dado por resultado la presencia de doce posiciones de clase diferentes.

De esta diversidad de tipos agrarios solo abordaremos aquellos tipos sociales que se caracterizan por organizar el trabajo de un modo exclusivamente familiar, es decir, anclaremos las posibles posiciones que puede asumir una dimensión referida a la organización social del trabajo en función de que se observe la presencia de trabajo familiar como elemento central y excluyente (14).

En este sentido, cabe aclarar que otras formas de organizar el trabajo al interior de la explotación, como la forma unipersonal a cargo del productor o sin personal a cargo, no deberían incluirse como una tipo familiar, dado que no se da la presencia de trabajo familiar, aunque este tipo unipersonal pueda ser considerado, al igual que en el caso de las explotaciones familiares, como una forma de producción mercantil simple (15).

En relación al régimen de tenencia, hemos identificado tres situaciones: propiedad, no propiedad y la combinación de tierra en propiedad con otras formas de tenencia. Finalmente consideramos un indicador del grado de tercerización de labores que da cuenta de tres niveles posibles: alta, baja y nula.

La combinación de las distintas dimensiones y categorías ha permitido identificar diferentes subtipos de unidades de producción familiar. En este sentido, podemos señalar como consecuencia de la elección de dichas dimensiones, el subtipo familiar "farmer", el subtipo "farmer arrendatario" y el subtipo definido por los "arrendatarios familiares".

Estos tres tipos agrarios presentan como rasgo característico la presencia de trabajo familiar, pero se diferencian entre sí por el tipo de tenencia de la tierra que poseen (16). Asimismo, el indicador referido al nivel de tercerización señala, indirectamente, el grado de capitalización que posee cada subtipo (17).

El subtipo "farmer" se caracteriza entonces por la presencia de trabajo familiar, la propiedad de la tierra y un nivel elevado de capitalización, que podríamos asociar con una baja o nula tercerización de labores. En el caso de las unidades que tercerizan en un alto nivel, dichas unidades se encuentran en una situación diferencial, dado que la contratación de labores implicaría una posible ausencia de mecanización y entonces no se estaría cumpliendo con una de las características propias de la clásica definición del tipo "farmer".

Los "farmer arrendatarios", se diferencian básicamente de los "farmers" en el hecho de que los primeros incorporan tierra a sus explotaciones bajo un régimen de tenencia de no propiedad, manteniendo elevados niveles de capitalización que identificamos con niveles nulos o bajos de tercerización. Nuevamente, aquellos casos que tercerizan en altas proporciones ubican a estas unidades en una posición de transición.

En el caso de los "arrendatarios familiares", el aspecto central que los caracteriza se vincula con la no propiedad de la tierra que trabajan, mientras que el nivel de tercerización podría diferenciar a este grupo en dos tipos distintos, según afronten la actividad contratando labores en una alta proporción o bien incorporando bajos o nulos niveles de tercerización. La alta contratación de servicios de labores llevaría a los "contratistas de producción familiar" a una situación de organizadores de la producción de alto riesgo pero de bajo involucramiento, en tanto pueden entrar y salir de la producción debido a la elasticidad que supone no contar con la propiedad de los medios de producción (18). En el caso de los productores con bajo o nulo nivel de tercerización, la situación los ubica entonces con un lazo más fuerte a la actividad por el nivel de mecanización alcanzado para realizar la producción, aunque dicho nivel de mecanización podría potencialmente transformarlos en oferentes de servicios de labores sin asumir los riesgos de la producción.

Para avanzar en la identificación de estos subtipos de explotaciones familiares, desarrollaremos a continuación una estrategia metodológica que permitirá, a partir de los criterios considerados, realizar una estimación de su importancia numérica y su significación territorial.

5. Un ejercicio de estimación de la importancia de las formas sociales de producción familiar. Rojas 2002

En este apartado presentaremos los resultados obtenidos a través de la aplicación de las técnicas de tablas de contingencia (19) y análisis cluster (20), avanzando en la desagregación de la categoría "agricultura familiar", mediante una serie sub-categorías.

La combinación de ambas técnicas permite trazar un interesante contrapunto, por la propia lógica de construcción de los tipos agrarios. En este sentido, el uso de las tablas de contingencia brinda la posibilidad de mantener una mirada más estrecha en la articulación de la teoría con las referencias empíricas, ofreciéndonos como resultado posiciones de clase mutuamente excluyentes. Por otro lado, el uso de la técnica de cluster permite desarrollar una clasificación de las explotaciones agropecuarias sin asumir un ordenamiento a priori, con la posibilidad de estar abiertos a resultados novedosos, producto de la combinación de las variables consideradas. La aplicación de ambas técnicas aporta una mirada más completa a la forma en que se construyen los tipos agrarios, identificando diferencias y posiciones sobre la complejidad que asumen las formas de producción familiar (21).

Dichas sub-categorías se estructuran, como señalábamos más arriba, en función de las dimensiones consideradas y se obtienen a partir de las posibilidades que ofrece cada técnica. En todos los casos el criterio que define su carácter familiar es la presencia de trabajo familiar, entendido como "equipo familiar de trabajo" (22). De acuerdo a los resultados obtenidos (ver Anexo), las formas sociales de producción familiar constituyen alrededor del 15% de las unidades productivas del partido de Rojas, mientras que controlan el 10% de la superficie total de dicho partido. Sin embargo, como señalábamos más arriba, dentro de este tipo es posible observar diferentes subtipos que plantean la necesidad de revisar las características y la complejidad que asume cada uno de estos subtipos.

5.1 Los "farmers"

A través de la utilización de la técnica de tablas de contingencia la forma de producción "farmer" se construye considerando como criterio de diferenciación no sólo la presencia de trabajo familiar sino también la tenencia en propiedad de la tierra. Considerando como punto de partida la combinación de estos dos criterios se distinguen diferentes niveles de contratismo de labores. En el caso de la estimación de esta forma de producción con la técnica de cluster, la lógica de construcción de cada tipo agrario se expresó a partir de identificar el carácter familiar del trabajo y la tenencia en propiedad, en donde los valores obtenidos reflejan claramente la posición de las explotaciones familiares que se denominan "farmers". Con respecto a la utilización de servicios de labores, la alta dispersión que refleja el tipo familiar en esta variable, no permite establecer de un modo preciso diferentes niveles, por lo que sólo se tomará el valor total del tipo agrario en cuestión.

Tal como puede observarse en la tabla N°1, las estimaciones obtenidas por las dos técnicas arrojan valores similares en términos de la cantidad total de explotaciones. Tanto a través de las tablas de contingencia como en el caso del análisis cluster el porcentaje de unidades se ubica en torno al 6% de las explotaciones del partido de Rojas. Con respecto a la contratación de labores, la técnica de tablas de contingencia permite establecer para este subtipo agrario distintos niveles, aunque claramente se observa que el uso de este recurso se encuentra polarizado entre aquellas unidades que no contratan servicios y las que sí lo hacen en una alta proporción. Remitiéndonos a la definición que hacíamos de la unidad "farmer" en su sentido más "puro", entendiendo que este subtipo debería mantener niveles nulos o bajos en relación a la contratación de labores, la cantidad de explotaciones que identificamos es entonces de 2,6%, dado que suponemos que aquellas unidades que contratan en un alto nivel servicios de labores no dispondrían de la mecanización suficiente para afrontar la actividad con maquinara propia.

Tabla N° 1. Farmer, según cantidad de explotaciones. Rojas 2002

Farmer
N 2002 TC
N % 2002 Cluster
Trabajo familiar con propiedad. No terceriza

2,4%

Trabajo familiar con propiedad. Tercerización baja

0,2%

Trabajo familiar con propiedad. Tercerización alta

3,8%

Total Farmer

6,4%

6,3%

Fuente: elaboración propia en base a datos del CNA 2002.

Tabla N° 2. Farmer, según superficie. Rojas 2002

Farmer
Has 2002 TC
Has 2002 Cluster
Trabajo familiar con propiedad. No terceriza

0,7%

Trabajo familiar con propiedad. Tercerización baja

0,2%

Trabajo familiar con propiedad. Tercerización alta

1,5%

Total Farmer

2,4%

2,5%

Fuente: elaboración propia en base a datos del CNA 2002.

Con respecto a la significación territorial, nuevamente ambas técnicas arrojan valores similares para el total de este sub-tipo agrario. Para el partido de Rojas, la superficie ocupada por la forma "farmer" es muy pequeña y solo alcanza al 2,5% de la superficie total de dicho partido. En este sentido, el grupo de explotaciones más importante se identifica con aquellas unidades que contratan, en una alta proporción, servicios de labores mientras que el tipo "farmer" más cercano a la definición original controla menos del 1% de la superficie.

Tabla N° 3. Farmer, según superficie agrícola. Rojas 2002

Farmer Sup agric 2002 TC

Sup agríc 2002 Cluster

Trabajo familiar con propiedad. No terceriza

0,6%

Trabajo familiar con propiedad. Tercerización baja

0,2%

Trabajo familiar con propiedad. Tercerización alta

1,7%

Total Farmer

2,5%

2,5%

Fuente: elaboración propia en base a datos del CNA 2002.

Un comportamiento similar se observa en el caso de la superficie agrícola: las estimaciones realizadas a través de las diferentes técnicas son similares, mientras que el valor resultante es muy bajo, y se explica fundamentalmente por el aporte que realiza el sub-tipo "farmer" con alta tercerización de labores. De modo que podemos señalar que dentro de este sub-tipo familiar, el grupo más importante lo constituyen aquellas unidades que tercerizan las labores agrícolas, aunque de todos modos presentan una escasa significación territorial, que destinan básicamente a la agricultura.

Es interesante reparar en el fenómeno de la tercerización de labores que estaría indicando un proceso cada vez más importante de abandono de la incorporación de maquinarias de las tradicionales unidades "farmers".

5.2 Los "farmers arrendatarios"

El segundo subtipo de explotaciones familiares que hemos identificado se caracteriza por incorporar tierra bajo otras formas de tenencia además de la propiedad (23). Esta forma de organización del trabajo la hemos denominado como "farmer arrendatario" (24). Este subtipo agrario representaba el 4,8% de las explotaciones del partido de Rojas, mientras que el grupo más importante lo constituían las unidades que no tercerizaban labores (3,1%), Con respecto a la significación territorial, este subtipo controlaba cerca del 3% de la superficie de este partido, siendo nuevamente el grupo de las unidades que no tercerizan las más importantes.

Tabla N° 4. Farmer arrendatario, según cantidad de explotaciones. Rojas 2002

Farmer arrendatario N % 2002 TC
Trabajo familiar con tenencia mixta. No terceriza

3,1%

Trabajo familiar con tenencia mixta. Tercerización baja

0,2%

Trabajo familiar con tenencia mixta. Tercerización alta

1,5%

Total Farmer Arrendatario

4,8%

Fuente: elaboración propia en base a datos del CNA 2002.

Tabla N° 5. Farmer arrendatario, según superficie. Rojas 2002

Farmer arrendatario Has 2002 TC
Trabajo familiar con tenencia mixta. No terceriza

2,5%

Trabajo familiar con tenencia mixta. Tercerización baja

0,1%

Trabajo familiar con tenencia mixta. Tercerización alta

0,6%

Total Farmer Arrendatario

3,2%

Fuente: elaboración propia en base a datos del CNA 2002.

Tabla N° 6. Farmer arrendatario, según superficie agrícola. Rojas 2002

Farmer Sup agrícola 2002 TC
Trabajo familiar con tenencia mixta. No terceriza

3,40%

Trabajo familiar con tenencia mixta. Tercerización baja

0,10%

Trabajo familiar con tenencia mixta. Tercerización alta

0,70%

Total Farmer Arrendatario

4,2%

Fuente: elaboración propia en base a datos del CNA 2002.

En relación a la superficie agrícola, la estimación realizada señala un aumento respecto a la superficie total, siendo en este caso las unidades con nula tercerización las que dan cuenta de la mayor parte de la superficie agrícola. A diferencia del subtipo "farmer", el subtipo "farmer arrendatario" se caracteriza básicamente por mantener un nivel elevado de mecanización que le permite afrontar las labores sin la necesidad de recurrir a terceros. La estrategia de persistencia parece vincularse con la ampliación del recurso tierra mediante la incorporación de más superficie, pero manteniendo un nivel de capitalización adecuado a la escala.

5.3 Los "arrendatarios familiares"

Dentro de las formas de organización de la producción familiar, es posible reconocer un subtipo específico, definido por la presencia de trabajo familiar (condición excluyente) y la ausencia de la propiedad de la tierra. Este subtipo agrario presenta deferentes valores en función del método de estimación utilizado (25).

En este sentido, respecto a la técnica de tablas de contingencia, el porcentaje de "contratistas de producción familiar" es de 4,4%, mientras que la técnica de cluster estima en 8,7 % la cantidad de unidades de este subtipo. Dentro de este subtipo el grupo mayoritario está representado por las explotaciones que no tercerizan labores.

Tabla N° 7. Arrendatarios familiares, según cantidad de explotaciones. Rojas 2002

Arrendatarios familiares N % 2002 TC N % 2002 Cluster
Trabajo familiar sin propiedad. No terceriza

3,1%

Trabajo familiar sin propiedad. Tercerización baja

0,3%

Trabajo familiar sin propiedad. Tercerización alta

1,0%

Total Arrendatarios familiares

4,4%

8,7%

Fuente: elaboración propia en base a datos del CNA 2002.

En relación a la superficie controlada por este subtipo familiar las diferencias entre las dos estimaciones se mantienen, como era previsible, debido a la forma en que fue construido este subtipo por la técnica de cluster. Nuevamente son las unidades que no tercerizan las más importantes en términos de superficie, mientras que en relación a la superficie agrícola, los valores obtenidos llaman la atención debido a que en todos los casos se observa un incremento en la superficie agrícola en relación a la superficie total. El grupo de unidades que no contratan servicios es nuevamente el más importante.

Tabla N° 8. Arrendatarios familiares, según superficie. Rojas 2002

Arrendatarios familiares Has 2002 TC Has 2002 Cluster
Trabajo familiar sin propiedad. No terceriza

3,40%

Trabajo familiar sin propiedad. Tercerización baja

0,70%

Trabajo familiar sin propiedad. Tercerización alta

0,80%

Total Arrendatarios familiares

4,90%

6,8%

Tabla N° 9. Arrendatarios familiares, según superficie agrícola. Rojas 2002

Arrendatarios familiares Sup agrícola 2002 TC Sup agríc 2002 Cluster
Trabajo familiar sin propiedad. No terceriza

5,00%

Trabajo familiar sin propiedad. Tercerización baja

1,10%

Trabajo familiar sin propiedad. Tercerización alta

0,90%

Total Arrendatarios familiares

7,00%

7,2%

Fuente: elaboración propia en base a datos del CNA 2002.

En el caso de los "contratistas de producción" el perfil productivo esta claramente vinculado al proceso de agriculturización. Parece que de los diferentes subtipos agrarios que hemos identificado, el de los contratistas es el que mayor nivel relativo de mecanización posee. La estrategia seguida por este subtipo privilegia entonces la adquisición de bienes de capital por encima de la incorporación de tierra en propiedad.

A continuación revisaremos de forma global los datos obtenidos avanzando en la reflexión sobre el debate a los obstáculos al desarrollo del capitalismo en el agro.

6. Revisando el debate sobre los obstáculos al desarrollo del capitalismo en el agro a la luz de los datos obtenidos

La estacionalidad de la producción agrícola ha sido tradicionalmente considerada como un punto muy importante sobre todo en relación a los denominados tiempos de producción, tiempos de trabajo efectivo y agregaríamos también la noción de tiempos de circulación de la producción hasta el momento de realizarse mediante su venta. La suma de estos tiempos suele expresarse en el concepto de rotación de capital, que se vuelve mucho más lento de lo que ocurre en el caso del sector secundario o de servicios.

Específicamente, la estacionalidad en la producción de bienes primarios ofrece un límite a la necesidad del capital de circular permanentemente. La respuesta más importante que ha dado el capitalismo ante este problema se ha expresado en dos planos interrelacionados: por un lado a través de la sumatoria de nuevos eslabonamientos al proceso productivo, tanto hacia delante, como hacia atrás y de forma horizontal, mientras que por otro lado, la respuesta se ha vinculado con la permanente transformación tecnológica que ha reducido los tiempos productivos. Los cambios en estos dos planos permiten entonces que el capital circule con mayor velocidad. Ahora bien, la pregunta que surge es cómo afecta la aceleración de la rotación del capital a las unidades familiares.

En una economía con un circuito comercial altamente capitalizado y monetario, como el que domina en la producción agrícola de la región pampeana, la velocidad de rotación del capital afecta claramente la competitividad de las diferentes unidades de producción. En el caso particular de las formas familiares es interesante observar a través de la clasificación que hemos desarrollado en el apartado anterior, en qué medida los diferentes subtipos participan en el ciclo de rotación del capital. En este sentido, cada subtipo tiene una participación diferencial en dicho circuito, pero asimismo ninguno de los tipos agrarios familiares participa, por su propia condición, de forma completa en el mismo.

Es decir, por definición ninguno de los subtipos familiares que hemos identificado incorporan de un modo directo trabajo asalariado a su producción, y por lo tanto, no intervienen en el circuito definido por la incorporación de este tipo de trabajo. Sin embargo, en menor o mayor medida, las unidades familiares se suman al ciclo de rotación del capital a través de la tercerizacón de labores, la incorporación de tierras y, en alguna medida, participando del proceso de agriculturización.

Un dato interesante que complejiza la mirada sobre estos tipos agrarios lo aporta la relación entre superficie total, superficie agrícola y nivel de tercerización. El subtipo "farmer" se caracteriza por mantener los mismos valores en la superficie total y la superficie agrícola, siendo el grupo más extendido, aquel que presenta una alta tercerización.

Tabla Nº 10. Farmer, según superficie y superficie agrícola. Rojas, 2002.

Farmer Has Sup agrícola Dif sup - sup agric
Trabajo familiar con propiedad. No terceriza

0,7%

0,6%

-0,1%

Trabajo familiar con propiedad. Tercerización baja

0,2%

0,2%

0,0%

Trabajo familiar con propiedad. Tercerización alta

1,5%

1,7%

0,2%

Total Farmer

2,4%

2,5%

0,1%

Fuente: elaboración propia en base a datos del CNA 2002.

En el caso de los "farmers arrendatarios" y los "arrendatarios familiares", los grupos más importantes son aquellos que no tercerizan. Asimismo son estos grupos los que explican el incremento en la superficie agrícola. Es decir, son unidades que se encuentran capitalizadas y no contratan servicios aquellas que se dedican a la agricultura.

Tabla Nº11. Farmer arrendatario, según superficie y superficie agrícola. Rojas, 2002.

Farmer arrendatario Has Sup agrícola dif sup - sup agric
Trabajo familiar con tenencia mixta. No terceriza

2,5%

3,40%

0,9%

Trabajo familiar con tenencia mixta. Tercerización baja

0,1%

0,10%

0,0%

Trabajo familiar con tenencia mixta. Tercerización alta

0,6%

0,70%

0,1%

Total Farmer Arrendatario

3,2%

4,20%

1,0%

Fuente: elaboración propia en base a datos del CNA 2002.

Tabla Nº 12. Arrendatarios familiares, según superficie y superficie agrícola. Rojas, 2002.

Arrendatarios familiares Has 2002 Sup agrícola dif sup - sup agric
Trabajo familiar sin propiedad. No terceriza

3,4%

5,0%

1,6%

Trabajo familiar sin propiedad. Tercerización baja

0,7%

1,1%

0,4%

Trabajo familiar sin propiedad. Tercerización alta

0,8%

0,9%

0,1%

Total Arrendatarios familiares

4,9%

7,0%

2,1%

Fuente: elaboración propia en base a datos del CNA 2002.

La rotación del capital en estas unidades se vincula básicamente al hecho de incorporar tierras bajo formas de no propiedad, pero no estarían entrando al circuito que impone la contratación de labores. Es interesante resaltar esta situación en términos del tipo de modelo de desarrollo agrario que expresa, a través de una ampliación del tamaño productivo vía incorporación de tierras y capital (26). Entonces, el principal aspecto tiene que ver con la disputa por el recurso tierra que, en última instancia, garantiza la producción agrícola. En este sentido, son las unidades que tienen que salir a competir por el control de la tierra las que se encuentran más afectadas ante el incremento de los precios de la tierra. Sin embargo, estas unidades parecen ser las más dinámicas.

En esta dirección avanza la observación de Mann y Dickinson (1978: 478), cuando señalan los obstáculos para el desarrollo completo de la agricultura capitalista, en cuanto que la misma se caracteriza por un exceso de tiempo de producción con respecto al tiempo de trabajo y por lo tanto implican un uso ineficiente del capital constante, problemas en la incorporación de mano de obra y complicaciones en la realización del valor en la esfera de la circulación.

En oposición a los procesos de transformación industrial, en donde el tiempo de trabajo y el de producción mantienen una elevada coincidencia, en algunas áreas de la agricultura la capacidad para manipular estos dos tiempos está muy limitada por las cualidades naturales del objeto que se produce. Desde el punto de vista del capital, estas consideraciones hacen que algunas esferas de la producción agrícola no sean atractivas. Mientras haya limitaciones naturales y objetivas con respecto a la manipulación social del tiempo de producción, el capital considerará a estas áreas como áreas de alto costo y alto riesgo. Con esta afirmación, Mann y Dickinson se oponen a la postura de Friedmann quien señala que las explotaciones familiares perduran en el capitalismo porque trabajan más y se autoexplotan, y al hacerlo colocan en una situación de desventaja a las explotaciones que utilizan mano de obra asalariada.

Tal como lo señalan estos autores: "la contratación estacional de la fuerza de trabajo, que es un reflejo de la no identidad del tiempo de producción y de trabajo, le genera a cualquier capitalista problemas de reclutamiento y administración. Como comprador de fuerza de trabajo, el capitalista tiene que, o bien atraer y mantener la fuerza de trabajo ofreciendo altos salarios o bien depender de los elementos más desesperados y marginales en la sociedad como la fuerza de trabajo rural migratoria (Mann y Dickinson, 1978: 477),"

De acuerdo a los datos obtenidos, la presencia y difusión del contratismo de labores, tan importante en el agro pampeano, no posee una incidencia fundamental en el caso de los tipos agrarios familiares, de modo que se refuerza la afirmación de Mann y Dickinson, aunque tal vez se coloque en otro plano el debate sobre las ventajas de las unidades familiares. La contratación de servicios viene a mediar este problema de falta de identidad entre tiempo de trabajo y tiempo de producción, reduciendo los costos que implica, en el caso de las unidades capitalistas, la contratación de asalariados de forma permanente y la incorporación de la maquinaria necesaria para desarrollar las labores. Sin la necesidad de tener que contar con trabajo asalariado permanente ni maquinaria, las unidades capitalistas se colocan en una posición de mayor competitividad frente a las explotaciones familiares que siguen manteniendo como característica principal el fenómeno de la autoexploración apuntado por Friedmann.

Como podemos observar dentro de las unidades familiares, son las explotaciones que no apelan al contratismo de labores quienes muestran un control mayor de la superficie y un incremento en relación a la superficie agrícola. Parece un dato no menor en términos de la aceptación que se hace de la extensión del fenómeno de la tercerización de labores.

7. Comentarios finales

El ejercicio de construcción de los tipos agrarios familiares permitió identificar diferentes subtipos. Cada uno de los subtipos presenta características particulares y formas diferenciales de posicionarse frente al avance del capitalismo. Las estrategias definidas por cada subtipo las ubican en situaciones diferentes dado que cada una de ellas privilegia un tipo específico en la combinación de los factores productivos.

El ejercicio realizado asimismo refleja la baja extensión que ocupan las unidades familiares que hemos definido como "farmer". Si bien son las más numerosas respecto a los otros subtipos, su incidencia territorial las coloca en una posición marginal. A su vez es posible observar que más de la mitad de las unidades de este subtipo contratan servicios en altos niveles.

Una cuestión central que hemos buscado aclarar se vincula con la necesidad de diferenciar los factores que intervienen en la persistencia de la explotación familiar de aquellos que corresponden a procesos más generales relacionados con los obstáculos que encuentra el capitalismo para desarrollarse plenamente en la agricultura, en particular de avanzar sobre estas formas sociales. Si bien ambos procesos suelen articularse, es posible observar que los mismos poseen un alcance y un desarrollo diferente. Es decir, la presencia de la agricultura familiar da cuenta de las limitaciones que encuentra el capital para extenderse plenamente sobre la producción agrícola, pero los obstáculos apuntados para el desarrollo del capitalismo en el agro, no implican necesariamente un situación favorable para el desenvolvimiento de la agricultura familiar.

Creemos que es importante establecer esta falta de equivalencia, sobre todo al momento de pensar las características que definen a la explotación familiar en particular y las unidades no capitalistas en general en un agro pampeano que tiende a asumir cada vez más una fisonomía capitalista en relación a sus sujetos.

Sobre esta diferenciación se inscribe la propuesta de Friedmann (1980) sintetizada en el concepto de forma de producción, entendido por la autora como la doble distinción entre la unidad de producción y la formación social.

Algunas cuestiones quedan aun por analizarse, en particular, respecto al tipo de dotación de capital que poseen las unidades que no contratan servicios de labores. Cuál es la capacidad de trabajo que tienen estas unidades, cómo se conforma el parque de maquinarias (en términos de antigüedad y potencia), y que tipo de actividad desarrollan, son algunas de los interrogantes que será necesario responder para caracterizar de un modo más preciso esta forma social de producción.

8. Anexo

Tabla N° 10 Porcentaje de cantidad, superficie total y superficie agrícola según tipos de Agricultura Familiar. Rojas 2002

Tipos de Agricultura Familiar

N 2002 Tab. Conting.

N % 2002 Cluster

Dif TC - Cluster

Total Farmer

6,4%

6,3%

0,1%

Total Farmer Arrendatario

4,8%

s/d

s/d

Total Arrendatarios Familiares

4,4%

8,7%

-4,3%

Total Agricultura Familiar

15,6%

15,1%

-4,3%

Tipos de Agricultura Familiar

Has 2002 Tab. Conting.

Has 2002 Cluster

Dif TC - Cluster

Total Farmer

2,4%

2,5%

-0,1%

Total Farmer Arrendatario

3,2%

Total Arrendatarios Familiares

4,9%

6,8%

-1,87%

Total Agricultura Familiar

10,5%

9,3%

-2,0%

Tipos de Agricultura Familiar

Sup agríc 2002 Tab Conting

Sup agríc 2002 Cluster

Dif TC - Cluster

Total Farmer

2,5%

2,5%

0,0%

Total Farmer Arrendatario

2,5%

Total Arrendatarios Familiares

7,0%

7,2%

-0,20%

Total Agricultura Familiar

12,0%

9,7%

-0,2%

Notas

(1) Es conveniente aclarar que este trabajo no pretende ser un estudio de caso, sino que se plantea como un ejercicio de reflexión teórica y metodológica respecto a la categoría "explotación familiar". Por lo tanto, no haremos un estudio de Rojas, en tanto partido, sino que sobre dicho partido desarrollaremos nuestro análisis.

(2) La imposición de un proceso general sobre procesos de tipo específicos tienen el algún punto contacto con la noción de despliegue del capitalismo desde arriba, inversamente el desarrollo de procesos específicos podría considerase bajo la noción de desarrollo del capitalismo desde abajo, tal como fue definido por Lenin (1899), para el caso prusiano y norteamericano correspondientemente.

(3) Sobre este aspecto Volveremos más adelante aunque es conveniente adelantar que ciertas dimensiones deberían evaluarse en función de la caracterización que se hace del tipo de desarrollo del capitalismo para luego incluirlas como criterios de clasificación.

(4) En el caso argentino la acumulación originaria implicó avanzar sobre ciertos grupos poblacionales, fundamentalmente sobre los pueblos originarios, aunque también lo hicieron sobre determinados sectores sociales como los representados por los denominados gauchos.

(5) El peso de cada una de las lógicas en las decisiones que toma este tipo de sujeto agrario es un tema que escapa a este trabajo. Para un análisis de caso de la combinación entre las diversas lógicas ver: López Castro, N (2010); Muzlera, J (2009),

(6) Citado por Kautsky (1899: 5),

(7) El estudio de las trayectorias suele tener por resultado una gran variedad de situaciones. Los ciclos vitales, la herencia, la estrategia seguida por la familia, los vaivenes políticos y económicos, entre otros aspectos y el propio desarrollo del sistema determina esta diversidad de experiencias. Ver al respecto: Gras, C (2006; 2008); Muzlera, J. (2007); Balsa y López Castro (2011); Craviotti (2001 y 2008); Neiman (2010),

(8) En este sentido, retomamos la definición desarrollada por Azcuy Ameghino (2007) cuando indica que la presencia de trabajo manual personal-familiar determina el núcleo central del asunto, y la piedra de toque fundamental entre las explotaciones familiares o campesinas y las específicamente capitalistas (Azcuy Ameghino, 2007: 64-65),

(9) Oponiéndose a las formas de producción no capitalistas, tanto Marx como Weber identificaban la forma de producción capitalista como aquella en donde la propiedad se halla separada de la producción. Es decir, por un lado la unidad de propiedad y por el otro la unidad de producción. Weber (1922: 311) afirma que la sociedad anónima es "el tipo de asociación capitalista separado totalmente, al menos de un modo normal, de toda base personal y de clan". Las empresas capitalistas están regidas por una racionalidad formal, solo basada en reflexiones sujetas a número y cálculo, en absoluta indiferencia de toda suerte de postulados materiales. "Lo opuesto a 'empresa' -un tipo de orientación económica (por la ganancia)- es por el contrario 'hacienda' (orientación por la cobertura de necesidades)" (Weber, 1922: 89),

(10) Para el caso de los sujetos propietarios de grandes extensiones, tanto en los períodos caracterizados por el predominio de las grandes unidades en propiedad, como en aquellos en donde se observan procesos de desconcentración, la gran propiedad mantiene un rol central en la definición de la estructura social que adopta el agro pampeano. Hacia el año 1939, las unidades de más de 1.000 hectáreas concentraban en los partidos bonaerenses de Pergamino, Rivadavia y Tres Arroyos, el 46%, el 75% y el 61% de la superficie total ocupada correspondientemente. En términos internacionales, la situación del Midwest norteamericano mostraba que hacia el año 1949 las unidades con una superficie en propiedad mayor a los 1.012 hectáreas (2.500 acres), controlaban un poco más que la décima parte de la superficie, dando cuenta de el carácter concentrado que asumía la propiedad de la tierra en la pampa argentina (Balsa, 2006: 36-37), Otros autores también dan cuenta de este nivel de concentración de la propiedad de la tierra para la década de 1930 y tomando como referencia otros partidos bonaerenses. (Ver: Barsky y Pucciarelli, 1991; Cortés Conde, 1979; Palacio, 2004),

(11) La visión tradicional se fue construyendo sobre la idea de la subordinación que determinados tipos de explotaciones, como las chacras mantenía con los grandes latifundios. Sin embargo, las afirmaciones de esta tradición han sido revisadas y criticadas a partir de análisis específicos, que se encargaron de mostrar cómo en distintas zonas y períodos, tal subordinación no se encontraba presente. Los trabajos de Barsky y Pucciarelli (1991), Balsa (1993b), Giberti (1998), se dirigen en esta dirección.

(12) El lugar de residencia del productor toma dos valores posibles: reside en la explotación o lo hace fuera de ella. Balsa adjudica entonces un modo de vida rural en el primer caso y urbano en el segundo (Balsa, 2002: 48),

(13) Esta variable se ha desagregado en cuatro categorías: 1) la ausencia de personal a cargo; 2) presencia de trabajo familiar; 3) presencia de trabajo asalariado y 4) la combinación de trabajo familiar y trabajo asalariado.

(14) Esta característica ha sido señalada por Djurfeldt (1996), como el elemento distintivo de la "family farm". También es señalada por Llambí (1981), cuando define a la explotación familiar como aquella en la cual imperan relaciones de trabajo basadas en el aporte de fuerza de trabajo de los miembros de un grupo doméstico o familiar, según criterios definidos culturalmente.

(15) Friedmann (1980), define a las formas no capitalistas, como el tipo farmer o familiar, pero también el tipo unipersonal, dentro de la Producción Mercantil Simple (PMS),

(16) La posibilidad de distinguir conceptualmente diferentes tipos de explotaciones familiares fue realizada por Friedmann (1980) cuando identificaba dos formas de agricultura familiar: la primera se caracterizaba por la importancia del autoconsumo y la marginalidad otorgada al mercado, acercándose a la categoría tradicional de campesino, mientras que el segundo tipo se correspondería a un tipo de unidad plenamente incorporada al mercado.

(17) En el caso de este indicador, dada la forma en que se construyen los tipos agrarios a través de la técnica de Cluster, no pueden establecerse claramente los niveles de tercerización considerados, como si se puede hacer en el caso de la técnica de tablas de contingencia.

(18) El dato central parece constituirlo la necesidad de evaluar año a año los costos de oportunidad que implica dedicarse a la agricultura.

(19) El uso de esquemas basados en el empleo de tablas de contingencia supone la combinación de dos o más variables. Las variables consideradas deben estar medidas en un nivel de medición nominal u ordinal para poder trabajar con esta técnica, con lo cual la mayor limitación tiene que ver con esta necesidad de reducir el nivel de medición de variables.

(20) El análisis cluster es una técnica eminentemente exploratoria dado que la mayor parte de las veces no utiliza ningún tipo de modelo estadístico para llevar a cabo el proceso de clasificación. En este sentido, resulta una técnica adecuada para extraer información de un conjunto de datos sin imponer restricciones previas en forma de modelos estadísticos, al menos de forma explicita, y por ello puede llegar a ser muy útil como herramienta para la elaboración de hipótesis (Figueras, 2001:1), En este caso hemos incluido ocho variables vinculadas al nivel de especialización, la proporción de tierra en propiedad, la presencia de equipo de trabajo familiar, la identificación de trabajo unipersonal, el nivel de capitalización, el nivel de existencias ganaderas y la extensión de las unidades. A partir de estas variables se han detectado once tipos agrarios diferentes, de los cuales dos se refieren al tipo de explotación familiar. Para más detalles ver: de Martinelli (2011a),

(21) Para más detalles ver: de Martinelli (2011b),

(22) Para un análisis del concepto de "equipo de trabajo" ver Galeski (1977), Su adaptación al caso pampeano puede encontrarse en Balsa (2008),

(23) Este caso particular de organización de la producción familiar, no es posible de identificar a través de la técnica de cluster, en relación a la tipología que hemos construido, recordando que dicha tipología se estructura en función de la elección de un determinado tipo de método de conglomeración y una forma específica para el cálculo de la distancia entre elementos.

(24) La estimación de su importancia numérica y su significación territorial ha sido realizada mediante la técnica de tablas de contingencia, dado que la técnica de cluster no permitió diferenciar con precisión este subtipo agrario.

(25) La divergencia observada se debe a que los valores estimados a través de la técnica de Cluster incluyen a las explotaciones que no poseen tierra en propiedad y también a aquellas unidades que combinan propiedad con otras formas de tenencia y que a través de la técnica de Tablas de Contingencia eran definidas como "Farmers arrendatarios".

(26) La posibilidad de implementar el doble cultivo trigo - soja es un ejemplo de un tipo de encadenamiento horizontal que permite a los productores acelerar la rotación del capital en sus diferentes instancias.

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Fecha de recibido: 12 de agosto de 2011.
Fecha de aceptado: 3 de noviembre de 2011.
Fecha de publicado: 29 de diciembre de 2011.