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Espacios en blanco. Serie indagaciones

versión impresa ISSN 1515-9485

Espac. blanco, Ser. indagaciones vol.22 no.2 Tandil jul./dic. 2012

 

RESEÑAS DE LIBROS

Ambiente y educación. Una apuesta al futuro

 

María Alejandra Ballester*

Docente del Departamento de Educación e Investigadora del Núcleo de Estudios Educacionales y Sociales (NEES) de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Tandil- Argentina. e-mail: ballesterale@hotmail.com

 

Gurevich, Raquel (Comp.)
Paidos. Voces de la Educación. 2011, Buenos Aires, 256 pp.

En este libro dirigido especialmente a los educadores, Raquel Gurevich compila diversos artículos con el propósito de mostrar algunos interrogantes y enfoques con los que se abordan los principales dilemas y problemas del tema ambiental y su relación con la educación, posicionándose en una perspectiva en la que la naturaleza es concebida desde el campo de las ciencias sociales. En la introducción, titulada Un texto y múltiples caminos para leer, presenta los siete capítulos con los que se compone este libro y a sus autores así como sugerencias para su lectura y sus posibles aportes.
Cada cap ítulo está acompañado con una selección de textos que narran un caso, un ejemplo o un testimonio que ilustran las perspectivas conceptuales abordadas.
El capítulo 1, "La cuestión ambiental y sus derivas educativas", de su autoría, Gurevich se propone presentar un conjunto de criterios para aproximarse al tratamiento de los temas ambientales y lo hace desde la perspectiva del ambiente como categoría relacional, siempre privilegiando las racionalidades sociales. Este enfoque se nutre no sólo de los aportes teóricos- conceptuales y de los debates del campo académico sino de las prácticas sociales de referencia de las comunidades en cuestión.
Se abordan las relaciones entre el ambiente, la educación y política, destacando que al tratarse de problemáticas genuinas los alumnos necesitan vivenciar el esfuerzo teórico y empírico que significa delimitarlas y precisarlas para tratarlas:

"Por ello es oportuno compartir con los alumnos los modos de pensamiento científico así como los argumentos de las múltiples instituciones de la sociedad, a través de sus hipótesis y creencias, para ayudar a reconocer que las comunidades científicas y sociales son las que van reconstruyendo y validando los problemas y conceptos y que estos últimos tienen, como toda construcción cultural, un carácter parcial y provisorio" (p: 23).

Otra clave conceptual que se presenta en la enseñanza de estos temas es la temporalidad de dichas problemáticas, "se trata de una cuestión histórica, situada y contextualizada" (p.27) en la que coexisten diferentes tiempos en simultaneo. Obliga a revisar desde el presente las coordenadas históricas de explotación de los recursos; y con respecto al futuro nos "invita a la tarea colectiva de educar, informar, concientizar, emancipar y hacerse responsable" como acciones imprescindibles para el logro de la sustentabilidad.
Por último focaliza en la formación ético política de los jóvenes frente al reto de la construcción colectiva de sociedades ambientalmente sustentables. Para este logro se requieren prácticas educativas que promuevan aprendizajes plurales y amplios, vivenciar que no hay soluciones o acuerdos que aglutinen todo el consenso pero que, más allá de cómo cada sector resuelva o comunique una línea de acción determinada, las problemáticas atañen a la sociedad en su conjunto: de allí su alcance político (por el tipo de actividad pública que suscita) y ético (por las responsabilidades públicas y privadas a las que compromete, entre otros factores).
El capítulo 2, "Naturaleza y ambiente: significados en contextos", escrito por Hortensia Castro presenta una reflexión
sobre distintas concepciones de la naturaleza y el ambiente en el marco del pensamiento occidental realizando

"una exploración a través de algunos contextos históricos-geográficos para identificar la transformación de las ideas sobre naturaleza y, en particular, comprender algunos de los sentidos de nuestra época" (p.45).

Básicamente se ocupa de desarrollar la idea de la naturaleza en la tradición judeo cristiana (Europa Medieval hasta fines del siglo XIX) concebida como el resultado de un plan o designio divino y vista como un todo acabado, finito e inmutable. Luego la autora toma el contexto de la Ilustración europea (siglo XVIII a principios del siglo XIX). Primará una concepción de abundancia y fecundidad de la naturaleza desde una mirada utilitarista: "la naturaleza está disponible para satisfacer las necesidades humanas" (p.47) a través de la razón y la técnica. Esta valoración se conecta con una idea clave del pensamiento ilustrado: la noción de progreso sostenido y ascendente de la sociedad humana. Las ideas románticas (fines de siglo XVIII) critican fuertemente la concepción de progreso de la Ilustración y promulgan una idea de la naturaleza sublime (atendiendo a los efectos que su contemplación genera en el espíritu humano) y auténtica (valoración de aquellos lugares que no han sido intervenidos por el hombre). Muchas de estas ideas serán resignificadas por los movimientos ecologistas del siglo XX y XXI.
A mediados de siglo XX con la detección y difusión de diversos procesos de degradación de las bases naturales del planeta se produce la transformación de las ideas de la naturaleza derivando hacia una focalización sobre el ambiente: entendido como "el entorno donde se desarrolla la vida, resultado de fuerzas y procesos naturales y sociales" (p.53). La autora desarrolla esta concepción tomando las nociones de dominio y mediación, las ideas de abundancia y escasez y la del fin de la naturaleza aludiendo a los procesos de innovaciones y aplicaciones de la biotecnología.
Por último, refiere a las necesidades que están surgiendo de retorno a la naturaleza reflexiona y fundamenta sobre la conveniencia de referirnos a las naturalezas y no a la naturaleza.
En el capítulo 3 "Recursos naturales y servicios ambientales. Reflexiones sobre tipos de manejo", Lia Bachmann aborda la cuestión de los recursos naturales desde una perspectiva compleja, en tanto conjunto de elementos que pueden ser transformados por el trabajo social y en el contexto de un sistema natural de los que se obtienen tanto bienes materiales concretos como también servicios ambientales.
Desde los inicios de la humanidad la naturaleza ha sido transformada mediante
el trabajo humano y el uso de la tecnología; en el capítulo se analizan cómo la mayoría de estas transformaciones han dado lugar a problemáticas ambientales teniendo en cuenta dos grandes conjuntos: los deterioros ambientales y la apropiación y el acceso diferenciales al aprovechamiento del ambiente por parte de los diversos grupos sociales. Se analizan el conjunto de razones que derivaron en el agravamiento de estas problemáticas lo que se denomina como manejo de recursos naturales y servicios ambientales.
A lo largo de la historia las sociedades establecieron distintos tipos de manejo. El manejo de recursos dominante fue el de extractivismo (fines de siglo XIX) "manejo que aplica elevados ritmos e intensidad de explotación que superan los de renovación de los recursos" (p.86). La autora relata el impacto de este tipo de manejos sobre la dimensión natural, pero también sobre la económica y la social. A mediados de Siglo XX surge un tipo de manejo vinculado a la conservación de los recursos y su productividad que se nutre de diversos estudios científicos fundamentalmente la ecología, aunque la aplicación de estas ideas fue asimétrica en diferentes partes del mundo. Finalmente hace referencia al concepto de desarrollo sostenible que surge entre las décadas del 1970 y 1980, avanza sobre las discusiones que atraviesan esta categoría y su inscripción en la agenda internacional.
De aquí plantea el tercer tipo de manejo haciendo referencia al manejo sostenible, destacando el cambio de visión que implica con respecto a la naturaleza, la importancia que se le reconoce a la diversidad de componentes y relaciones en los ecosistemas, para finalmente avanzar sobre la dimensión social y las vinculación de esta categoría con los estilos de desarrollo de las sociedades.
Carlos Reboratti en el capítulo 4, "El impacto ambiental de la actividad humana". Desafíos futuros, se cuestiona por qué, a pesar de que hay un mayor conocimiento sobre los impactos de la actividad humana sobre el ambiente, no ha habido un correlato en la adopción de medidas para solucionar este problema. Intenta explicarlo parcialmente haciendo un recorrido sobre algunos elementos claves de la "cuestión ambiental". Para ello explicita cuáles son los impactos (definitivos, permanentes o transitorios) de la sociedad humana sobre la naturaleza al ejercer una constante presión sobre el ambiente. Los divide fundamentalmente en dos: la degradación y la contaminación y explicita los recursos naturales afectados. Hace mención a las diferentes escalas temporales y espaciales entre la sociedad y el ambiente como un primer problema para encarar la solución de la cuestión ambiental.

"Estas escalas no sólo se relacionan con las posibilidades técnicas de resolver los problemas de generación de impacto en el ambiente, sino también a las distintas posibilidades de acción que tiene la sociedad en sus diferentes grados de distribución, densidad y organización" (p.133).

En relación con esta idea desarrolla las implicancias de la escala individual, local, regional y global ilustrándola con diversos ejemplos.
Por último, da cuenta críticamente del surgimiento, caracterización, desarrollo y principales acciones de los movimientos ambientalistas. Cierra este capítulo con el desarrollo del ambientalismo en Argentina que se inicia con la aparición del conservacionismo a principios de siglo XX y la conformación de las primeras instituciones ambientalistas. Ya a fines de siglo XX y principios del XXI, da cuenta de la aparición de una forma más popular y localizada de ambientalismo que ejemplifica con las movilizaciones que se produjeron en la década del '90 a partir del intento de instalar minas a cielo abierto en Esquel y el conflicto por las papeleras en el Río Uruguay. Más allá de los resultados de estos conflictos el autor concluye que es probable que la repercusión y exposición mediática de estas cuestiones contribuyan a:

"la lenta formación de una conciencia sobre la cuestión ambiental y a la futura aparición de un ambientalismo más reflexivo y efectivo" (p.144).

En el capítulo 5, "Hacia la gestión integral de los riesgos de desastre", Silvia Gonzáles presenta las características centrales de este enfoque desde las ciencias sociales y desde procesos vinculados, en los que se integran la naturaleza y la sociedad, como la degradación ambiental. También muestra cómo este enfoque va ganando espacio en las discusiones académicas y, poco a poco, se traduce en recomendaciones y estrategias para accionar sobre sociedades y territorios. En este texto va desarrollando la complejidad de lo que denomina la gestión integral del riesgo a partir de desplegar conceptos como gestión territorial, el riesgo y sus dimensiones desde una perspectiva social. También lo relaciona a la planificación del territorio y explicita algunas limitaciones o críticas de dicho enfoque.
A lo largo del capítulo va comparando esta noción con la del paradigma fisicalista, aun hoy dominante a la hora de explicar y actuar sobre las catástrofes naturales, vinculado a la acción en la emergencia.
Por último, ofrece algunos ejemplos de avances realizados en Argentina en la búsqueda de procesos integrales de gestión del riesgo.
Analía Almirón en el capítulo 6, "Naturaleza patrimonio natural y turismo", indaga acerca de los procesos de valorización patrimonial y turística de la naturaleza

"con el propósito de esbozar una trama conceptual-empírica que pueda servirnos para comprender los procesos de valorización social de las cualidades naturales de los lugares en los que se establecen relaciones entre el patrimonio natural y el turismo" (p.190).

Para ello, en primer lugar, se plantea explicar el carácter social de la naturaleza entendiéndola como una dimensión constitutiva de lo social: "el acto de producir naturaleza es, antes que nada, un acto de producir sociedad" (p.191). Esta valorización se fundamenta en prácticas simbólicas y materiales que las sociedades realizan en ciertos contextos históricos y geográficos. En segundo lugar despliega la idea de valorización patrimonial de la naturaleza dando cuenta de los procesos, mecanismos y actores más significativos que intervienen en el proceso de patrimonialización a nivel mundial, ilustrándolo con los casos de creación de parques nacionales en Estados Unidos y en Argentina, que han hecho de la naturaleza algo digno de ser cuidado, preservado y conocido.
A continuación da cuenta de la valorización turística de la naturaleza destacando que, como práctica social, el turismo

"tiene como dimensión constitutiva la valorización social de determinadas cualidades de los lugares como atractivos turísticos (o recursos desde los agentes económicos)" (p.201).

Ello implica, también, una valorización material o económica en tanto que en dichos lugares se instala la infraestructura necesaria para hacer posible el consumo. Destaca cómo los lugares turísticos basados en el patrimonio adquieren un prestigio mayor que otros destinos turísticos, por estar cargados de una valoración otorgada por la condición misma de ser patrimonio, convirtiéndolos así en un bien de consumo que de este modo se inscriben en la lógica de los negocios económicos.
A la luz de este desarrollo teórico presenta el caso de Los Glaciares en el sur de la Patagonia Argentina que permite visualizar los vínculos entre patrimonialización y valorización turística de la naturaleza.
El capítulo 7, "Propuestas de enseñanza sobre temas ambientales", nuevamente a
cargo de Raquel Gurevich, se presenta un conjunto de consignas de lectura e interpretación de casos elegidos por los autores de este libro, así como sugerencias para abrir la lectura. Estos permiten ser abordados desde la perspectiva teórica desarrollada en cada capítulo, es decir que cada caso permite rescatar el andamiaje conceptual, las categorías y corrientes de pensamiento para ponerlas en funcionamiento al analizar problemáticas ambientales.
Esta obra por su estructura y propósito se transforma en una excelente herramienta para pensar la enseñanza y nos invita también al desafío de desarrollar diversas estrategias, múltiples lecturas y adecuaciones al ponerla en diálogo con otros.