SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.22 número1Análisis Comportamental Aplicado (ACA) y Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD): Su evaluación en Argentina índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

  • No hay articulos citadosCitado por SciELO

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Bookmark


Interdisciplinaria

versión On-line ISSN 1668-7027

Interdisciplinaria v.22 n.1 Buenos Aires ene./jul. 2005

 

Construcción y validación de una escala para la evaluación de la deseabilidad social infantil (EDESI) *

Viviana Lemos**

* Este trabajo forma parte de un proyecto de investigación subsidiado por la Facultad de Humanidades, Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Adventista del Plata (UAP).
** Licenciada y Doctoranda en Psicología. Becaria de Formación de Posgrado del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Docente de la Universidad Adventista del Plata en las áreas de Metodología de la Investigación y Evaluación Psicológica. E-Mail: vivianalemos@doc.uap.edu.ar

Resumen

Las pruebas verbales de evaluación de la personalidad suelen considerarse objetivas teniendo en cuenta la naturaleza estandarizada de los estímulos verbales utilizados y de las opciones de respuesta, la transformación de las puntuaciones en típicas y también, por la valoración objetiva de la prueba (Fernández-Ballesteros, 2000). Sin embargo, este tipo de evaluación no deja de estar sujeto a posibles limitaciones y problemas. Algunos de ellos son: la respuesta al azar, en la que el sujeto sigue un patrón no determinado por el contenido de los ítem en sus contestaciones, el disimulo o engaño con que el sujeto pretende falsear sus respuestas para ocultar información o darla distorsionada, el estilo de respuesta que el sujeto escoge y puede ser moderado o extremo, negativo o positivo en su forma de contestar y la deseabilidad social. La deseabilidad social, que se define como la tendencia psicológica a atribuirse a sí mismo cualidades de personalidad socialmente deseables y rechazar aquéllas socialmente indeseables, produce un efecto distorsionador que en extremo, puede invalidar una medición psicológica. En un estudio realizado (Lemos, 2003) se observó que los niños son muy proclives a dar respuestas esperables desde el punto de vista social, a fin de agradar a los demás. Por este motivo se consideró importante diseñar una escala que permita evaluar la deseabilidad social en los niños de 10 a 12 años. Se analizaron los ítem de la escala construida en función de su poder discriminativo, se evaluó la consistencia interna de la misma y se estudió su validez factorial y constructiva. Todos los análisis arrojaron resultados satisfactorios.

Palabras clave: Distorsión en medidas de personalidad; Deseabilidad social; Escala para la Evaluación de la Deseabilidad Social Infantil.

Abstract

Construction and validation of a scale to assess social desirability in children (EDESI). Personality assessment verbal tests are often considered objectives taking into account the standardized nature of verbal stimuli utilized and response options, the transformation of punctuations to typical, and the objective valuation of the test (Fernández-Ballesteros, 2000). Nevertheless, this supposedly objective valuation is subordinated to some problems and limitations. Some of these are: random responses, in which the individual follows a pattern of response not determined by the content of items, dissimulation or feigning, with which the subject tries to misrepresent his answers to hide information or distort it; the subjects response style, which means the individual chooses to be moderate or extreme, positive or negative in the way he answers; and last we refer to the social desirability which makes the subject respond approximating his answers to those considered socially more desirable. This psychological tendency of attributing socially desirable personality traits to oneself and rejecting those that are socially undesirable produces a distorting effect that, if taken to extreme, can invalidate a psychological measurement. In a previous research (Lemos, 2003), it was observed that children are very prone to give socially expected answers with the aim of pleasing others. This is the reason why it was judged important to design a scale, which may assess social desirability in children, since such an instrument is not available in our environment.
A sample of 141 middle class children of both sexes between 10 and 12 years old of Entre Ríos ( Argentina ) was employed. For the instrument's psychometric analysis, discriminating power of items was considered in the first place, analyzing the distribution of given responses with frequency analysis, considering discriminating those items that didn't exceed 75% of adhesion to one of the two response options ( yes-no ). With the same purpose, a t -test, mean difference, was also applied to compare the answers given to each item by the subjects that had higher social desirability (superior 25%) and lower social desirability (inferior 25%), supposing that if the item was discriminating the differences in response should be highly significant ( p = .000). In second place Cronbach's alpha was calculated to evaluate the instrument's reliability related to its intern consistency. In third place factor analysis of the scale was realized to assess its factorial validity. In the last place, the scale's construction validity was analyzed using variance analysis, ANOVA, in which social desirability related to age was compared. The theoretic hypothesis on which this analysis was based is that in proportion to age increases, social desirability diminishes, since it could be related to the child's affective dependence to adults, which diminishes as the child gains more independence and self assurance/self reliance.
With regard to findings concerning validity and reliability of the test, we have observed that the ultimate version of the scale presents good psychometric properties, being its intern consistency satisfactory and its factorial structure simple and clear.
We consider that in children, the social desirability could be related in part to personality characteristics linked, for example, to social adaptability, to environmental characteristics of the child, and fundamentally it would be highly related to developmental characteristics of this period. Because of this reason we believe that smaller children could be the most affected, and this would add one more difficulty to the many difficulties children's psychological assessment already has. We think the scale designed can be useful to complement childhood personality assessment, whether analyzing social desirability in children as a characteristic of personality, whether as a possible distortion effect of measurement.

Key words: Distortion in personality measures; Childhood social desirability; Childhood Social Desirability Assessment Scale.

Introducción

Son bien conocidas las ventajas de las pruebas verbales en la evaluación de la personalidad. Las mismas suelen calificarse como objetivas y lo son en el sentido de que dichas pruebas se caracterizan por la naturaleza estandarizada de los estímulos verbales utilizados y de las opciones de respuesta, la transformación de las puntuaciones en típicas y también por la valoración objetiva de la prueba (Fernández-Ballesteros, 2000). Sin embargo esta evaluación supuestamente objetiva, está sujeta a limitaciones y problemas. Algunos de ellos son: la respuesta al azar, en la que el sujeto sigue un patrón no determinado por el contenido de los ítem en sus contestaciones, el disimulo o engaño con que el sujeto pretende falsear sus respuestas para ocultar información o darla distorsionada, el estilo de respuesta con el cual el sujeto escoge ser moderado o extremo, negativo o positivo en su forma de contestar y por último la deseabilidad social de las diferentes respuestas, la cual lleva al individuo a contestar aproximando sus respuestas a aquellas que socialmente son más deseables.
La deseabilidad social produce un efecto distorsionador en los cuestionarios de personalidad. En el trabajo con niños, la influencia de la deseabilidad social se potencia, ya que generalmente ellos pretenden mostrar una visión mejorada de sí mismos, procurando agradar a los demás. Esta tendencia a atribuirse a sí mismo cualidades de personalidad socialmente deseables y rechazar aquéllas socialmente indeseables, en extremo, puede invalidar una medición psicológica, ya que en realidad no se sabría exactamente qué se está evaluando.
Por esta razón el objetivo de la presente investigación fue construir una escala que permita evaluar la deseabilidad social en niños de 10 a 12 años para poder obtener un punto de referencia de esta variable, siempre potencialmente presente al evaluar la personalidad infantil.

Distorsión y medida de la personalidad: Aquiescencia, falsificación y deseabilidad social

La distorsión es un fenómeno que afecta a toda medida en la que la puntuación obtenida no equivale a la puntuación verdadera y puede deberse a diferentes razones. Wiggins (1968, 1973) presenta cuatro componentes de la variancia en tests estructurados de personalidad: (a) la estrategia utilizada en la construcción del test, (b) las características de los ítem, (c) la dimensión psicológica o rasgo subyacente de personalidad y (d) la tendencia de respuestas de las personas.
Los errores en la puntuación pueden deberse a: (a) errores debidos a la situación, (b) errores específicos del test en sí, en los cuales pueden influir tanto la estrategia utilizada en su construcción como las características de los ítem, formulación de los ítem, formato de los mismos, ambigüedad, etc., (c) errores derivados de la aplicación del test, objetividad de la puntuación, cálculo e interpretación de los datos y (d) errores debidos a la disposición del sujeto, motivación, cooperación, estado de ánimo, conocimiento de la finalidad de la prueba, salud física, estilos y tendencias de respuesta, etc.
Los errores más comunes en los cuestionarios estructurados de la personalidad tienen que ver más con los errores específicos del instrumento y del sujeto, ya que se supone que tanto la situación de prueba como la corrección e interpretación de los datos, está estandarizada.
Dentro de los posibles errores cometidos por el sujeto se encuentran la distorsión producida por las tendencias y los estilos de respuesta. Según Adams (1961) y Rorer (1965) la tendencia de respuesta sería la inclinación consciente o inconsciente a contestar dando una imagen distorsionada de sí mismo, la imagen puede ser positiva o negativa. El estilo de respuesta sería el modo típico y constante de responder en tests psicológicos sin tener en cuenta el contenido de los ítem. Tanto la aquiescencia como la deseabilidad social pueden ser estilos o tendencias, según el aspecto que se intente subrayar (Matesanz, 1997).
La aquiescencia es el estilo de respuesta más estudiado por los psicólogos desde que Cronbach (1946, 1950, cf. Matesanz, 1997) resaltó su importancia e insistió en la necesidad de combatirlo, por considerar que participa de un modo decisivo en la validez y confiabilidad de las medidas psicológicas y la define como:

“la tendencia a responder aceptando o asistiendo a la proposición de los ítem de un test, prescindiendo totalmente del contenido de los mismos” (Matesanz, 1997, p. 152).

La respuesta aquiescente favorece el formato de respuesta dicotómico, del tipo sí-no, verdadero-falso. También la favorecen el índice de endosamiento (Wiggins, 1962), la dificultad de comprensión (Keil, 1973), la ambigüedad de contenido, la pregnancia y el grado de estructuración (Cronbah, 1946), un ítem con un contenido no específico de la dimensión (Jackson & Lay, 1968; Morf & Jackson, 1972; Trott & Jackson 1967), la formulación generalizada (Jackson & Messick, 1958), la longitud (Jackson, 1971) y el tono en que están formulados los ítem (Couch & Keniston, 1960).
Estos estilos y tendencias de respuestas mencionados implican una inclinación de los sujetos a contestar en pruebas de personalidad dando una imagen distorsionada de sí mismo. Ello incluye dos aspectos: la tendencia a falsificar intencionalmente las respuestas en dirección positiva o negativa, según el caso y la inclinación a dar una imagen positiva de sí mismo en sentido de la deseabilidad social. En la falsificación está implícito el concepto de intencionalidad, no así en la deseabilidad social.
La tendencia de los sujetos a dar de sí mismos, conciente o inconscientemente, una imagen desfigurada en las medidas psicológicas ha sido observada por los psicólogos hace ya muchos años. Posiblemente el primer intento por controlar este fenómeno se encuentra en 1928 en los estudios de Hartshorne y May. Posteriormente, y sobre todo desde la aparición del MMPI (Hathaway & McKinley, 1943) el tema adquirió mayor relevancia. Una definición de deseabilidad social propuesta por Matesanz (1997, p. 167) es:

“la tendencia de los sujetos a idealizar sus respuestas según estereotipos introducidos por la valoración social de deseabilidad”,

que para Cattell (1973) es la fuente principal de distorsión de los datos Q.
El tema de la deseabilidad social en medidas psicológicas está vinculado especialmente, con el psicólogo norteamericano Allen L. Edwards, quien a partir de un estudio del año 1957, encontró una correlación de r = .87 entre la deseabilidad social y la probabilidad de contestar aceptando la proposición del ítem. Edwards se enfrentó por primera vez con el problema de la deseabilidad al construir un cuestionario para medir dominios o rasgos normales de personalidad en un estudio que estaba realizando. En esta ocasión, se encontró con la deseabilidad social como factor que potencialmente influía en las respuestas a los ítem (Edwards, 1957).
Sin embargo para Edwards (1964) la deseabilidad social no sería simplemente una tendencia de respuesta, podría ser una característica general de personalidad y dedicó gran parte de su investigación a la comprobación de esta hipótesis fundamental.
Cattell (1973), Dicken (1963), Golberg, Rores y Greene (1970), Mc Crae y Costa (1983) y Nevid (1983), entre otros, creen que debería considerarse a la deseabilidad social más como factor sustantivo que como fuente de error que habría de eliminarse indefectiblemente. Por lo tanto intentar eliminar completamente la deseabilidad social de los cuestionarios de personalidad traería más inconvenientes que ventajas a la evaluación psicológica.
A pesar de esta última consideración, se ha observado que la deseabilidad social puede distorsionar de manera importante una medida psicológica. Los niños en general, suelen querer agradar a los demás en mayor medida que los adultos. En un estudio realizado (Lemos, en prensa), se observó que al evaluar el factor de personalidad Amabilidad en los niños, la mayoría de ellos curiosamente, resultaron ser muy modestos, altruistas, rectos, confiados y sensibles. Se compararon las respuestas dadas a este factor por un grupo de niños con características de riesgo, que implican baja autoestima y baja autoeficacia con las dadas por otro grupo de niños sin estas características, con el objetivo de tener un criterio discriminante para decidir si en general los niños pueden o no expresar respuestas que van contra las normas inculcadas (Lemos, 2003). Contrariamente a lo que se suponía, que los niños del primer grupo iban a tratar de dar una imagen desfavorable de sí mismos, los niños con características de riesgo respondieron como más sensibles y altruistas que el grupo sin características de riesgo. Posiblemente esto se debió a que el querer mostrar una imagen positiva de uno mismo guarde relación con la dependencia afectiva y la falta de seguridad en sí mismo. Era esperable una mayor vulnerabilidad en el grupo con características de riesgo y en consecuencia una mayor inseguridad y dependencia que los niños sin estas características. Carmichael (1964) mencionó que los niños que provienen de hogares-problema, necesitan más la aceptación de otros sujetos ajenos al hogar y temen más el rechazo emocional que aquellos niños que provienen de un buen hogar.

Método

Participantes

Para estudiar las propiedades psicométricas de la escala se trabajó con una muestra de 141 niños de ambos sexos, con un rango de edad de 10 a 12 años, de clase social media, de la provincia de Entre Ríos (Argentina).
El 55.8% de la muestra corresponde al sexo femenino y el 44.2% restante, al sexo masculino.
Con respecto a la edad un 37.6% tenía 10 años, un 34.8%, 11 años y un 27.7%, 12 años. La media de edad se situó en 10.96 años con un desvío estándar de 1.10 años.

Instrumento y procedimiento

La Escala de Deseabilidad Social Infantil (EDESI) fue diseñada y administrada para operacionalizar el constructo deseabilidad social en niños. En el Anexo se presentan la versión original sometida a estudio y la versión definitiva resultante de los análisis realizados.

Recolección de datos

Se entrevistó a los directivos y docentes de las diferentes instituciones participantes para explicar el propósito de la investigación y solicitar su colaboración y autorización para aplicar la escala a los niños.

Procedimiento seguido para la construcción del instrumento y para el análisis de los datos

En primer lugar se realizó una profunda revisión bibliográfica del tema y se consultó a expertos sobre el área a investigar. La información obtenida fue de gran utilidad para la construcción de la escala.
Se redactó un conjunto piloto de ítem que se administró a un pequeño grupo piloto de niños (n = 30), para evaluar criterios de claridad, habitualidad y comprensión en las expresiones utilizadas. A partir de estos resultados, se modificaron algunas expresiones que a juicio de los niños eran difíciles o poco comunes. Posteriormente se administró esta escala modificada a un grupo de 141 niños. La escala contenía 22 ítem en su versión original y quedó conformada con 8 en su versión definitiva.
Para evaluar la confiabilidad y validez de la escala se analizaron estadísticamente las respuestas dadas por los niños. Se analizaron los ítem en función de su poder discriminativo siguiendo dos procedimientos:
a.- Se analizó la distribución de las respuestas con un análisis de frecuencias. Como las opciones de respuesta eran o no, se consideraron discriminativos aquellos ítem que no superaban el 75% de adhesión a una de las dos opciones.
b.- Con el mismo objetivo, pero en este caso aplicando una prueba de significación estadística se calculó una prueba t de diferencia de medias, a partir de la cual se compararon las respuestas dadas a cada ítem por los sujetos que tenían mayor deseabilidad social (25% superior) y menor deseabilidad social (25% inferior), suponiendo que si el ítem era discriminativo, las diferencias en las respuestas debían ser altamente significativas ( p = .000).
Después se calculó un alpha de Cronbach, para evaluar la confiabilidad del instrumento en relación a su consistencia interna: esto se realizó en una primera instancia con todos los ítem y después con los ítem que conformaron la versión definitiva.
A continuación se realizó un análisis factorial de la escala, para evaluar su validez factorial. Se tuvo especial cuidado de contar con el requisito básico de no menos de cinco sujetos por cada ítem de la escala (Gorsuch, 1983, cf. Norman & Streiner, 1996).
Por último, se analizó la validez constructiva de la escala con un análisis de variancia, ANOVA, en el cual se comparó la deseabilidad social en función de la edad. La hipótesis teórica en que se basó este análisis es que al aumentar la edad debería disminuir la deseabilidad social en los niños, ya que la misma podría estar asociada a su dependencia afectiva con respecto al adulto, la cual decrecería a medida que el niño adquiera mayor independencia y seguridad en sí mismo. Mussen, Conger y Kagan (1971) mencionaron que la conducta dependiente puede adquirir diferentes formas, una de ellas es la búsqueda de reconocimiento y aprobación. El motivo, entre otros, puede ser alcanzar mayor aprecio o una mejor posición social, siendo ésta una variante de expresión de dependencia más madura que las conductas empleadas cuando el niño era más pequeño, como la búsqueda de afecto directo, contacto y el llanto.

Resultados

Análisis del poder discriminativo de los ítem

Análisis de frecuencia: El análisis de la distribución de las respuestas de los niños indicó que un 73% de los ítem, obtuvo una adhesión menor al 75% en una de las dos opciones de la escala.
Comparación de medias mediante la prueba t para muestras independientes: Como se observa en la Tabla 1, las diferencias de medias obtenidas en todos los ítem, entre los grupos de alta y baja deseabilidad social, fueron altamente significativas ( p = .000) y sólo un ítem obtuvo una p = .005.

Tabla 1. Valores t correspondientes a las diferencias entre los valores medios de cada ítem para los grupos de alta y baja deseabilidad social

Confiabilidad de la escala

La confiabilidad de la escala original que constaba de 22 reactivos, fue satisfactoria desde el punto de vista de la consistencia interna. El índice de alpha de Cronbach fue de .79.
La versión definitiva de la escala se situó en un alpha de Cronbach de .70. Teniendo en cuenta que este último índice fue calculado en base a sólo ocho ítem (la correlación es muy sensible al n ) y además, tratándose de niños cuyas respuestas suelen ser más inestables que las del adulto, se consideró satisfactorio el valor obtenido.

Validez factorial de la escala

Se exploró la estructura factorial de la escala con el método de análisis de componentes principales y rotación varimax.
F
ueron descartados en la factorización de los ítem, aquellos que no habían obtenido buena distribución de frecuencias, por lo cual se consideraron en principio, 15 ítem de los 22 originales.
Para la extracción de los factores se consideró que los mismos estaban enfocados hacia dos dimensiones fundamentales: aspectos deseables y no deseables o positivos y negativos . Por esta razón se exploró el funcionamiento de los ítem a través de dos factores, los cuales explicaron el 48.09% de la variancia. El valor del test de adecuación de la muestra Kaiser Meyer Olkin fue de .791 y la significación del test de esfericidad de Bartlett fue de .000.
A partir del análisis factorial realizado se seleccionaron cuatro ítem por factor, para mantener la misma cantidad de ítem en cada uno de ellos. El objetivo era obtener una escala breve, que pudiera incluirse en la evaluación de otras medidas psicológicas, como un parámetro de confiabilidad de las mismas. Fueron escogidos aquellos ítem que: (a) obtuvieron los pesajes factoriales más elevados (igual o superior a .56), (b) no resultaron complejos desde el punto de vista factorial y (c) reflejaron los dos aspectos de la deseabilidad social que se pretendían operacionalizar.
A continuación se realizó un nuevo análisis factorial, partiendo de los ocho ítem que cumplieron los criterios mencionados. En este caso la variancia explicada por los dos factores ascendió a 48.09. El valor del test de adecuación de la muestra Kaiser Meyer Olkin fue de .754 y la significación del test de esfericidad de Bartlett fue de .000.
Los dos factores resultantes fueron unipolares, no evidenciándose complejidad factorial en las variables que los componen.
En
el Factor 1 se saturan los cuatro ítem relativos a los aspectos positivos o esperables desde el punto de vista de la deseabilidad social, en el Factor 2 se pesaron los cuatro ítem que reflejan los aspectos negativos o socialmente menos esperables. En la Tabla 2 se presenta la distribución factorial de los reactivos de la prueba.

Tabla 2. Distribución factorial de los reactivos de la versión definitiva de la Escala de Deseabilidad Social Infantil, rotación Varimax

Validez constructiva de la escala

Como se había hipotetizado teóricamente, la deseabilidad social disminuyó conforme el aumento de la edad. Estos resultados fueron altamente significativos según el análisis de variancia realizado [F Hotelling (2, 138) = 17.11; p = .000]. Los contrastes post hoc indicaron diferencias significativas entre todos los grupos. En la Tabla 3 se presenta la comparación de las medias y desvíos estándares correspondientes a cada grupo y en la Tabla 4, los resultados de los contrastes post hoc.

Tabla 3. Comparación de los valores medios de deseabilidad social según la edad de los niños

Tabla 4. Contrastes post hoc entre los grupos de edad

Conclusiones

A pesar de que en los últimos años se revalorizaron las pruebas objetivas en la evaluación de la personalidad (Carbonell, 1998), las mismas reflejan, entre otras limitaciones, el problema de la deseabilidad social. El sujeto aproxima sus respuestas a aquellas que son socialmente más deseables. Es imprescindible contar con instrumentos que puedan controlar de algún modo, esta posible distorsión producida al evaluar la personalidad.
En un estudio realizado (Lemos, 2003) se observó que los niños son muy proclives a dar respuestas esperables desde el punto de vista social, para agradar a los demás. Por este motivo se consideró importante diseñar una escala que permitiera evaluar la deseabilidad social en niños, ya que en nuestro medio no se cuenta con tal herramienta.
Se considera que en los niños la deseabilidad social podría estar ligada en parte a características de personalidad asociadas por ejemplo con la adaptación social, a características de su entorno y fundamentalmente estaría muy estrechamente vinculada a las características evolutivas de este período, por lo que se cree que los más pequeños podrían ser los más afectados, lo cual agregaría una dificultad más a las muchas que tiene la evaluación psicológica de los más pequeños.
Con respecto a la validez y confiabilidad de la prueba se observó que la versión definitiva de la escala tiene buenas propiedades psicométricas, siendo su consistencia interna satisfactoria y su estructura factorial simple y clara. La escala diseñada puede ser útil para complementar la evaluación de la personalidad infantil, ya sea analizando la deseabilidad social en los niños como una característica de su personalidad o como posible efecto distorsionante de la medición.

Anexo. Escala de Deseabilidad Social Infantil (EDESI): Versión original sometida a estudio

Sexo:

Edad:

Grado:

Por favor, hacé una cruz X en la opción que te parezca mejor. Hacé sólo una cruz para cada afirmación. No hay respuestas correctas o equivocadas. Gracias por contestar a todos los ítem.

 

  No

1.- Siempre dejo mis cosas de lado para ayudar a algún compañero que está en problemas.
2.- A veces he mentido.
3.- Siempre que empiezo una tarea, aunque esté aburrido o no me guste, la termino.
4.- Toda la gente me cae bien.
5.- Alguna vez he dudado acerca de lo que tenía que hacer.
6.- Siempre estoy muy bien vestido.
7.- Cuando como en casa, mi forma de comer es tan adecuada como cuando como en un restaurant.
8.- Alguna vez conté un secreto.
9.- Siempre escucho con atención cuando alguien me habla.
10.- Alguna vez “me hice el enfermo” para evitar algo.
11.- En ciertas ocasiones me aproveché de un compañero.
12.- Siempre estoy dispuesto a admitir cuando cometo un error.
13.- Me molesto un poco cuando me piden favores a cada rato.
14.- Siempre digo la verdad.
15.- Alguna vez me hice como el que entendía algo, cuando en realidad no entendía nada.
16.- Siempre soy amable, aun con personas que son desagradables.
17.- Me molesta un poco cuando no están de acuerdo conmigo.
18.- Me da un poquito de envidia cuando alguien tiene mucha suerte.
19.- Siempre dejo mis cosas ordenadas.
20.- Alguna vez, le saqué algo a alguien sin pedirle permiso.
21.- Siempre hago todo lo que mis padres me piden.
22.- A veces protesto un poco cuando me mandan a hacer algo.

 

   

Versión definitiva de la Escala de Deseabilidad Social Infantil (EDESI)

Sexo:

Edad:

Grado:

Por favor, hacé una cruz X en la opción que te parezca mejor. Hacé sólo una cruz para cada afirmación. No hay respuestas correctas o equivocadas. Gracias por contestar a todos los ítem.

  No
1.- Siempre escucho con atención cuando alguien me habla.
2.- Me molesta un poco cuando no están de acuerdo conmigo.
3.- Siempre estoy dispuesto a admitir cuando cometo un error.
4.- Me molesto un poco cuando me piden favores a cada rato.
5.- Siempre dejo mis cosas ordenadas.
6.- Me da un poquito de envidia cuando alguien tiene mucha suerte.
7.- Siempre hago todo lo que mis padres me piden.
8.- Alguna vez me hice como el que entendía algo, cuando en realidad no entendía nada.
   

Nota:
Los ítem 1, 3, 5 y 7 son positivos.
Debe sumarse un valor de 2 puntos a la respuesta dada a la opción SI y 1 punto a la opción NO.
Los ítem 2, 4, 6 y 8 son negativos. En estos ítem debe invertirse la puntuación, correspondiéndoles 1 punto a la opción SI y 2 puntos a la opción NO.

La autora agradece a la Dra. María Cristina Richaud de Minzi, ex-Directora de Beca de Perfeccionamiento, su apoyo y asesoramiento en el presente trabajo.

Referencias bibliográficas

1 Adams, G. (1961). Techniques de minimisation ou d'explotation des tendances de réponse dans les inventaires struturés d'autoévaluation [Response tendency minimization or explotation techniques in structured self-assessment inventories]. Revue de Psychologic Appliquée, 11, 233-262.         [ Links ]

2 Cattell, R.B. (1973). Personality and Mood by Questionnaire . San Francisco: Jossey-Bass.         [ Links ]

3 Carbonell, E., Carpintero, H. & Silva, F. (1988). La evaluación psicológica vista por los evaluadores: Una encuesta de sus perspectivas futuras. [Psychological evaluation from an evaluator's perspective. A poll on its future perspectives]. Evaluación Psicológica / Psychological Assessment, 4, 259-314.         [ Links ]

4 Carmichael, L. (1964). Manual de psicología infantil [Handbook of child Psychology]. Barcelona: El Ateneo.         [ Links ]

5 Couch, A. & Keniston, K. (1960). Yeasayers and naysayers: Agreeing response as a personality variable. Journal of Abnormal and Social Psychology, 60 , 151-174.         [ Links ]

6 Cronbach, L. (1946). Response sets and test validity. Educational and Psychological Measurement, 6, 475-494.         [ Links ]

7 Dicken, C. (1963). Good impression, social desirability, and acquiescence as suppressor variables. Educational and Psychological Measurement, 23, 699-720.         [ Links ]

8 Edwards, A. (1957). The social desirability variable in personality assessment and research. NY: Dryden Press.         [ Links ]

9 Edwards, A. (1964). Social desirability and performance on the MMPI. Psychometrika, 29, 295-308.         [ Links ]

10 Fernández-Ballesteros, R. (2000). Introducción a la evaluación psicológica I. [Introduction to psychological evaluation 1]. Madrid : Pirámide.         [ Links ]

11 Goldberg, L., Rores, L. & Greene, M. (1970). The usefulness of “stylistic” scales as potential suppressor or moderator variables in predictions from the CPI. Oregon Research Bulletin, 10 (3).         [ Links ]

12 Hartshorne, H. & May, M. (1928). Studies in deceit. NY: Macmillan.         [ Links ]

13 Hathaway, S. & McKinley, F. (1943). The Minnesota Multiphasic Personality Inventory. NY: Psychological Corporation.         [ Links ]

14 Jackson, D. (1971). The dynamics of structured personality test. Psychological Review, 78, 229-248.         [ Links ]

15 Jackson, D. & Lay, C. (1968). Homogeneous dimensions of personality scale content. Multivariate Behavior Research, 3, 321-338.         [ Links ]

16 Jackson, D. & Messick, S. (1958). Content and style in personality assessment. Psychological Bulletin, 55, 243-252.         [ Links ]

17 Keil, W. (1973). Reaktionseinstellung und fragebogenkons-truktion. [Response attitude and questionary construction]. Archives für Psychologie, 123, 53-58.         [ Links ]

18 Lemos, V. (2003). La deseabilidad social en la evaluación de la personalidad infantil [Social desirability in the evaluation of child personality]. Trabajo presentado en el IV Congreso Iberoamericano de Evaluación Psicológica. AIDEP. Lima, Perú.         [ Links ]

19 Lemos, V. (en prensa). Propuesta de un cuestionario para evaluar tres dimensiones de la personalidad infantil [Proposal of a questionnaire to evaluate three child personality dimensions]. Revista Interamericana de Evaluación Psicológica.         [ Links ]

20 Matesanz, A. (1997). Evaluación estructurada de la personalidad [Structured evaluation of personality]. Madrid : Pirámide.         [ Links ]

21 McCrae, R. & Costa, P. (1983). Social desirability scales: More substance than style. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 51, 882-888.         [ Links ]

22 Morf, M. & Jackson, D. (1972). An analysis of two response styles: True responding and item endorsement. Educational and Psychological Measurement, 32 , 329-353.         [ Links ]

23 Mussen, P., Conger, J. & Kagan, J. (1971). Desarrollo de la personalidad en el niño [Development of child personality]. México: Trillas.         [ Links ]

24 Nevid, J. (1983). Hopelessness, social desirability and construct validity . Journal of Consulting and Clinical Psychology, 51, 139-140.         [ Links ]

25 Norman, G.R. & Streiner, D.L. (1996). Bioestadística [Biostatistics]. Madrid: Mosby.         [ Links ]

26 Rorer, L. (1965). The great response style myth. Psychological Bulletin, 63, 129-152.         [ Links ]

27 Trott, D. & Jackson, D. (1967). An experimental anaysis of acquiescence. Journal of Experimental Research in Personality, 2, 278-288.         [ Links ]

28 Wiggins, J. (1962). Strategic, method, and stylistic variance in the MMPI. Psychological Bulletin, 59 , 224-242.         [ Links ]

29 Wiggins, J. (1968). Personality structure. Annual Review of Psychology, 19, 293-350.         [ Links ]

30 Wiggins, J. (1973). Personality and prediction: Principles of personality assessment. Reading, MA: Addison-Wesley.         [ Links ]

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) - Facultad de Humanidades, Educación y Ciencias Sociales. Universidad Adventista del Plata. 25 de Mayo 99. (3103) Libertador San Martín. Entre Ríos. República Argentina

Recibido: 19 de agosto de 2003
Aceptado: 29 de septiembre de 2003