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Interdisciplinaria

versión On-line ISSN 1668-7027

Interdisciplinaria v.26 n.1 Buenos Aires ene./jul. 2009

 

ARTÍCULOS

Características de personalidad infantil asociadas al riesgo ambiental por situación de pobreza*

Viviana Lemos**

* Este estudio fue realizado en el marco del subproyecto Aspectos disposicionales y sociales de la personalidad como recurso psicológico: Su importancia en el desarrollo de resiliencia en niños en riesgo ambiental por pobreza extrema (Lemos, 2003; PICT 03/13921 del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica - FONCYT).
** Doctora en Psicología. Miembro de la Carrera del Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Docente en las áreas de Metodología de la Investigación y Evaluación Psicológica de la Universidad Adventista del Plata (UAP). E-Mail: vivianalemos@doc.uap.edu.ar

Resumen

Los factores disposicionales y socioambientales de la personalidad no son elementos separados, deben ser vistos holísticamente como un sistema persona-medio que funciona como una totalidad. Por lo cual un ambiente desfavorecido por la pobreza es una variable socioambiental que interactuaría con las
disposiciones del niño pequeño, pudiendo incidir en ciertas características de personalidad.
En base a lo mencionado, el objetivo específico de este trabajo fue comparar el perfil de personalidad de niños en riesgo ambiental por situación de pobreza con el de niños sin estas características. Se administró el Cuestionario Argentino de Personalidad Infantil (CAPI) en su versión para niños de 6 a 8 años (Lemos, 2005). Se compararon los perfiles de personalidad de ambas muestras mediante MANOVAs, comparaciones de medias y gráficos de perfiles. A partir de estos análisis, se pudieron observar diferencias significativas tanto a nivel de los factores como de las facetas de personalidad, entre los niños en riesgo por pobreza y los niños no expuestos a esta condición. Las diferencias significativas se presentaron específicamente en el factor Escrupulosidad y en las facetas: competencia, vulnerabilidad, sentimiento gregario y emociones positivas, orden y acción.
En relación a los factores y facetas de personalidad en los que no se encontraron diferencias significativas desde el punto de vista estadístico es posible observar, a partir de la comparación de los perfiles de medias de ambos grupos, que la dirección de los resultados encontrados concuerda en general con los patrones vinculados a los aspectos temperamentales de los niños en riesgo que la literatura menciona recurrentemente, como por ejemplo: (a) valores levemente más elevados en el factor de Neuroticismo y (b) valores levemente más descendidos en los factores de Extraversión, Mesura, Escrupulosidad y Apertura.

Palabras clave: Personalidad infantil; Cinco Grandes Factores de Personalidad; Riesgo ambiental; Pobreza; Resiliencia.

Abstract

Child personality and environmental risk due to poverty. An individual's context affects the way in which their biological and psychological subsystems function and interacts with each other. While individuals are normally able to manipulate their environment, personality factors increase or diminish their context characteristics, which at the same time influence personality.
Heredity and socio-environmental personality factors should not be considered separate elements, but rather a holistic approach as an individual-environment system that functions as a whole. Therefore, an unfavorable environment is a socio-environmental variable that interacts with children's heredity, thus influencing the development of certain personality traits.
Based on the above, the specific goal of our research was to compare personality characteristics of children at risk due to poverty and children without risk due to poverty. We applied the Child Personality Questionnaire for Argentina (Cuestionario Argentino de Personalidad Infantil - CAPI) for children aged 6 to 8 (Lemos, 2005). We compared personality profiles from both groups through MANOVA, as well as comparisons of means and graphic profiles. Based on this analysis, we observed significant differences regarding personality factors [F de Hotelling (5, 168) = 2.47; p = .035], as well as facets [F de Hotelling (14, 159) = 2.607; p = .002], among children at risk due to poverty and those who were not. There were significant differences particularly in Conscientiousness [F(1) = 4.35; p = .038] and the following facets: competence [F(1) = 4.652; p = .032], vulnerability [F(1) = 9.732; p = .002], gregariousness and positive affect [F(1) = 8.338; p = .004], order [F(1) = 6.798; p = .010] and action [F(1) = 4.233; p = .041]. The tendencies of the results are as follows: the group at risk scored lower in Conscientiousness, and regarding facets: competence, gregariousness, positive affect, order, action and vulnerability.
With regards to Conscientiousness, which includes order, organization and responsibility as facets, Vanistendael (1995) states that children at risk usually have lower levels of achievement motivation. A child's impulsivity and lack of ability to postpone gratification, particularly of children at risk, generally affects them negatively in this aspect.
Regarding lower levels in the competence facet, this could be related to other results found in the same group of children at risk, which showed lower levels of self-esteem, as well as of self-sufficiency, and lower levels of self-efficacy (Ghiglione, 2007).
In relation to the vulnerability facet, defined for our purposes as lack of independence, we could suppose that depending on someone naturally implies that there be someone who can be depended upon and in whom to seek shelter. These children have little trust in their parents' love and perceive them as unavailable, together with diminished efforts at seeking a social support group and lack of a social network (Richaud de Minzi, 2006).
Low scores in relation to the positve affect facet is probably due to the fact that children who are exposed to poverty usually have a more negative view of the world and more feelings of hopelessness (Kotliarenco, 1997).
Last but not least, regarding low scores in the action facet, which is part of the Openness factor, in a previous study on coping strategies, this group of children at risk showed more paralization at both cognitive and emotional levels (Richaud de Minzi and Lemos, 2008).
In spite of the results which show that children at risk due to poverty have a more vulnerable personality profile, we hope to strengthen their resources through therapeutic interventions. The stories of resilient children show that faith and trust can be developed and sustained, even amidst adverse circumstances. However, this happens only when these children find people who give meaning to their lives, as well as reasons for them to trust life. This is our great challenge.

Key words: Child personality; Environmental risk; Poverty; Resilience.

Introducción

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC, 2008) que abarcan el período del cuarto trimestre del año 2007 y primer trimestre del año 2008, con respecto a la incidencia de la pobreza e indigencia en Argentina, indican que el 20.6% de la población vive bajo la línea de pobreza. Pero en algunas regiones estos datos son más alarmantes, por ejemplo en la zona noreste (Corrientes, Formosa, Gran Resistencia, Posadas) el 37% de sus habitantes está en esa condición y en el noroeste, por ejemplo, en Gran Catamarca, Tafí Viejo (Gran Tucumán), Palpalá (Prov. de Jujuy), La Rioja, Salta, La Banda (Prov. de Santiago del Estero), el 30.6%. La indigencia, que a nivel nacional, según el mencionado informe se ubica en 5.9%, en la región del noreste asciende a 13.6%.
Entre los menores de 14 años, que abundan en familias de escasos recursos, la pobreza se profundiza en todos los niveles. En el total del país, el 40.5% de los niños de ambos sexos son pobres. En las provincias del nordeste el porcentaje llega a 60% y en Corrientes asciende hasta 63.4% de los menores.
El INDEC utiliza dos parámetros para sus mediciones: Considera indigentes a las personas que no pueden adquirir una canasta básica de alimentos, que constituye el umbral mínimo de las necesidades energéticas y proteicas. Pobres son los que no pueden acceder a la canasta total, que incorpora a la anterior, bienes y servicios tales como vestimenta, transporte, educación y salud.
Se considera que un niño está en riesgo ambiental si sus experiencias de vida están sustancialmente limitadas por la pobreza durante los años de la niñez temprana, con relación al apego desarrollado con sus cuidadores, la organización familiar, el cuidado de la salud, la nutrición y las oportunidades de estimulación física y social (Epps & Jackson, 2000).
La pobreza por sí misma es una condición generadora de dolor y estrés, considerada por algunos autores tan perniciosa como el vivir con padres que presentan patologías mentales severas o alteraciones psicopatológicas (Fonagy, Steele, M., Steele, H., Higgitt & Target, 1994).
Numerosos autores coinciden en que los niños son especialmente vulnerables a los efectos perjudiciales de la pobreza (Bradley et al., 1994; Garbarino, 1995; Garmezy, 1993; Osborn, 1990). Los niños y niñas de la pobreza están sometidos a diferentes riesgos tanto en el plano físico, como en el mental y el social ya que están expuestos con mayor frecuencia a situaciones tales como enfermedades físicas, estrés familiar, apoyo social insuficiente y depresión parental (Garbarino, 1995), especialmente en el caso de la madre (Osborn, 1990). Además, a partir de estos riesgos los niños de la pobreza están expuestos a consecuencias más serias comparados con sus pares de grupos sociales más aventajados desde un punto de vista social y económico. La relación entre pobreza y situación de adversidad ya ha sido estudiada desde el Siglo XIX (Chadwick, 1865, citado en Bradley et al., 1994).
En un estudio realizado por Fergusson y Lynskey (1996) pudo constatarse que aquellos niños de ambos sexos que se encontraban dentro del 5% más pobre de la población, tenían una probabilidad cien veces mayor de llegar a ser adolescentes con problemas múltiples, al ser comparados con los que se ubicaban en el 50% más aventajado del grupo.
Sin embargo, es posible observar personas que a pesar de haber vivido en la pobreza o atravesado alguna otra adversidad, muestran competencia funcional en su vida cotidiana, sea temporalmente o durante todo el desarrollo (Garmezy, 1993). Este autor sostiene que la variabilidad que se observa en los comportamientos de los niños que han sido criados en pobreza, como en otras situaciones estresantes (desempleo o divorcio de padres), ha permitido avanzar en los esfuerzos por comprender los factores que afectan su capacidad de adaptación. La presencia de factores protectores estables y de moderadores transitorios de varios niveles ecológicos pueden ayudar a explicar por qué algunos niños se manejan adaptativamente y superan dificultades madurativas, aun en presencia de múltiples factores potenciadores de riesgo (Cicchetti & Lynch, 1993).
Analizando los factores protectores y promotores de comportamientos tendientes a abrirse paso en medio de la adversidad se encuentran: (a) la capacidad intelectual y la forma en que ésta es utilizada, (b) la naturaleza de la familia, con relación a su cohesión, ternura y preocupación por el bienestar de los niños, (c) la disponibilidad de fuentes de apoyo externo, tales como contar con un profesor, un padre / madre sustituta, o bien, instituciones tales como la escuela, agencias sociales o la iglesia, entre otros y (d) las características de personalidad (Garmezy, 1993; Werner, 1989; Werner & Smith, 1982).
Si bien la personalidad tiene un componente estructural dado por las diferencias constitucionales en la reactividad y autorregulación, que asegura la estabilidad de la personalidad a través del tiempo (Rothbart, Ahadi& Evans, 2000; Rothbart & Derryberry, 1981), los teóricos del desarrollo reconocen que el contexto afecta la forma en que los subsistemas biológico y psicológico funcionan e interactúan entre sí. Las personas se desarrollan a través de trayectorias de vida que son influidas por oportunidades y presiones sociohistóricas y culturales (Richaud de Minzi, 2003). Teniendo en cuenta que los factores disposicionales y socioambientales no son elementos se parados, sino que deben ser vistos holísticamente, como un sistema persona- medio que funciona como una totalidad (Magnusson, 1999; Magnusson & Stattin, 1998) es para pensar que un ambiente desfavorecido por la pobreza es una variable socioambiental que interactúa con las disposiciones del niño pequeño, limitando muchas veces su desarrollo. Es importante entonces establecer con precisión cómo la pobreza con sus múltiples estresores incide en la forma en que se va estableciendo la personalidad.
El objetivo de este estudio fue comparar las características de personalidad de niños en riesgo por pobreza con las de niños sin estas características y así obtener una línea de base a partir de la cual fortalecer diversos recursos psicológicos. Es importante recordar el gran potencial reparador que tienen los niños (Rockwell, 1998) y que, dado un entorno adecuado y facilitador, las personas tienen la capacidad de cambiar positivamente y de desarrollar por lo menos algunas características de resiliencia a través de su vida (Richaud de Minzi, Sacchi, Moreno & Borzone, 2003).

Método

Participantes

Se trabajó con una muestra no aleatoria compuesta por 174 niños, de ambos sexos (79 niñas: 45.4% y 95 varones: 54.6%), escolarizados, residentes en la ciudad de Paraná (Prov. de Entre Ríos - República Argentina), que concurrían a primer año del ciclo EGB I (Enseñanza General Básica). La muestra estuvo constituida por dos grupos. El primero estuvo integrado por 88 alumnos (50.57%) de una escuela estatal, incluida en el Plan Nacional de Mil Escuelas Bajo el Nivel de Pobreza por su vulnerabilidad social. En dicha escuela se presentan altos niveles de desnutrición, alto porcentaje de repitencia, alto porcentaje de padres desocupados y la mayoría de las familias están en nivel de indigencia.
El segundo grupo estuvo formado por 86 alumnos de ambos sexos (niños: 50.57% y niñas: 49.43%), pertenecientes a otra escuela estatal, pero sin las características de riesgo antes mencionadas.

Instrumentos

Se administró la Adaptación del Cuestionario Argentino de Personalidad Infantil (CAPI) para niños de 6 a 8 años (Lemos, 2005). Este instrumento ha sido elaborado en base al enfoque de los Cinco Grandes Factores de Personalidad (Big Five) y está compuesto por 46 ítemes que operacionalizan cinco factores y 14 facetas de personalidad.
Los análisis psicométricos realizados (poder discriminativo de los ítemes, consistencia interna y análisis factorial) han resultado satisfactorios (Lemos, 2005).
En el Anexo se encuentra la definición teórica de las dimensiones que componen el instrumento.
En la Tabla 1 se presenta la distribución de los factores y las facetas que componen la escala.

Tabla 1
Factores y facetas del CAPI

Procedimiento y análisis de los datos

Se realizó un estudio tipo ex post facto, de diseño transversal, a partir del cual se compararon los rasgos de personalidad entre un grupo de niños en riesgo ambiental por pobreza y otro grupo de no expuestos a esta condición.
Para trabajar con los alumnos se obtuvo la autorización de los directivos y padres de los niños luego de explicar los objetivos del trabajo y la tarea a desarrollar. La colaboración fue voluntaria y la información obtenida, confidencial. La administración de la prueba fue individual y realizada a modo de entrevista debido a la edad de los niños.
Se realizaron dos análisis multivariados de variancia (MANOVAs) tomando como variable independiente el nivel de riesgo ambiental y como variable dependiente, en primer lugar los factores y en un segundo análisis, las facetas de personalidad evaluadas.

Resultados

El primer análisis multivariado de variancia indicó diferencias significativas en los factores de personalidad entre ambos grupos [F de Hotelling (5, 168) = 2.47; p = .035]. Al analizar específicamente en qué factores se dieron las diferencias significativas, éstas se presentaron en el factor Escrupulosidad [F (1, 172) = 4.35; p = .038]. Los puntajes más elevados de esta dimensión fueron los obtenidos por el grupo sin características de riesgo. En la Tabla 2 se observa la comparación de los valores medios para cada grupo en cada dimensión.

Tabla 2
Comparación de los puntajes medios y desviaciones estándares de los factores de personalidad entre los niños en riesgo ambiental por pobreza y los niños sin estas características

Al analizar las posibles diferencias en relación a las facetas de personalidad evaluadas, se encuentran diferencias de personalidad entre ambos grupos [F de Hotelling (14, 159) = 2.607; p = .002]. Las facetas en las que se presentaron las diferencias significativas fueron: competencia [F (1, 172) = 4.652; p = .032], vulnerabilidad [F (1,172) = 9.732; p = .002], sentimiento gregario y emociones positivas [F (1,172) = 8.338; p = .004], orden [F (1, 172) = 6.798; p = .010, y por último, acción [F (1,172) = 4.233; p = .041]. En la Tabla 3 se presenta la comparación de los valores medios y desviaciones estándares de ambos grupos.

Tabla 3
Comparación de los puntajes medios y desviaciones estándares de las facetas de personalidad entre los niños en riesgo ambiental por pobreza y los niños sin estas características

Discusión y Conclusiones

Los resultados obtenidos deben ser tomados con cautela, ya que incluso en las dimensiones en que se encontraron diferencias significativas desde el punto de vista estadístico, las diferencias de medias entre ambos grupos fueron pequeñas.
Teniendo en cuenta esta salvedad, se informa sumariamente en la Tabla 4, la dirección de los valores observados en las facetas y factores de personalidad que presentaron los niños en riesgo ambiental por pobreza.

Tabla 4
Características generales de personalidad presentadas por los niños en riesgo por pobreza

Se analizan a continuación los resultados que indicaron un incremento o disminución estadísticamente significativa al examinar los grupos de comparación.
En el factor Escrupulosidad, que incluye las facetas de orden (en la cual también se observaron diferencias estadísticas significativas), organización y responsabilidad, se observan valores más bajos en el grupo en riesgo por pobreza que en el grupo sin riesgo. Vanistendael (1995) menciona que los niños en riesgo suelen tener una menor motivación de logro. La impulsividad y falta de capacidad de postergar la gratificación que en general poseen los niños en riesgo, suele influir negativamente en este aspecto. Probablemente la motivación de logro también esté disminuida debido a otras características también encontradas particularmente en este grupo, como ser una autoeficacia baja, favorecida por un predominante estilo parental basado en el control patológico y el fracaso reiterado en una escuela inadecuada para sus necesidades (Richaud de Minzi, 2005a).
Los valores menores encontrados en la faceta competencia en el grupo en riesgo por pobreza, podrían ser vinculados con otros resultados encontrados que indicaron una menor autoestima, sentimientos de autosuficiencia (Vanistendael, 1995) y menores niveles de autoeficacia (Ghiglione, 2007) por parte de los niños en riesgo.
En cuanto a los resultados encontrados en la faceta vulnerabilidad, llaman la atención los menores puntajes obtenidos por el grupo en riesgo. Si bien la vulnerabilidad es una característica asociada a los niños en riesgo, en este trabajo resultó menor que en los niños que no están en riesgo. Sin embargo, parecería que atribuida en general a los niños en riesgo se refiere a una indefensión general o debilidad de diferentes recursos psicológicos, mientras que en la prueba utilizada en este trabajo se asocia o es definida como falta de independencia. Depender de al guien implica que haya alguien de quien depender y en quien refugiarse. Estos niños en general muestran una aparente autosuficiencia o apego fóbico, no admiten la falta de un alguien de quien depender, prefieren decir no necesito a nadie antes que no tengo a nadie. Ellos tienen en general baja confianza en el amor de los padres y una percepción de baja disponibilidad de ellos, sumada a una baja búsqueda de apoyo social y carencia de re des sociales (Richaud de Minzi, 2005b).
Con respecto a los menores valores obtenidos por el grupo en riesgo en la faceta que incluye las emociones positivas, Kotliarenco, Cáceres y Fontecilla (1997) mencionan que los niños de la pobreza suelen tener una visión más negativa del mundo y mayores sentimientos de desesperanza. Por otro lado, Vanistendael (1995) menciona que el desarrollo del humor positivo, como emoción positiva en los niños, está vinculado a las experiencias de con fianza que ellos hayan vivido. En un estudio anterior fue evaluada la calidad de apego en estos mismos niños, encontrando, como ya se mencionó en relación a la faceta vulnerabilidad, una baja confianza en el amor de los padres y una percepción de baja disponibilidad de los mismos (Richaud de Minzi, 2005b).
Por último, en relación a la faceta acción del factor Apertura, que también se presentó descendido, aunque no de manera significativa desde el punto de vista estadístico, Vanistendael (1995) menciona que los niños en riesgo presentan un mayor rechazo a las situaciones nuevas. Por otra parte, en un estudio anterior con estos mismos niños, en el que se evaluaron las estrategias de afrontamiento ante situaciones de estrés, pudo observarse una mayor paralización tanto en el plano cognitivo como emocional (Richaud de Minzi & Lemos, 2008).
A pesar de que los resultados indican que los niños en riesgo poseen un perfil de personalidad en cierto modo más vulnerable, se espera poder fortalecer sus recursos, a partir de la intervención que se está realizando. Las historias de niños resilientes demuestran que la fe y la confianza pueden desarrollarse y mantenerse aun bajo circunstancias adversas, siempre que los niños encuentren personas que den un sentido a su vida y una razón para confiar en la vida. Este es nuestro gran desafío.

Anexo

Descripción general de los factores de personalidad evaluados

1.- Factor Extraversión: Este factor hace referencia a la cantidad e intensidad de las interacciones interpersonales. Los niños con altas puntuaciones en es te factor se describen como muy enérgicos, sociables, locuaces, dinámicos y activos. Por el contrario los niños con puntuaciones bajas se describen como poco dinámicos y activos, poco enérgicos, sumisos, taciturnos y poco sociables. La sociabilidad se refiere a la tendencia a preferir la presencia de otros antes de estar solo. Las personas sociables disfrutan con la estimulación que les proporciona el estar con otros. Los niños altamente sociables preferirían en mayor grado que los poco sociables, compartir sus actividades con otros, conseguir la atención de los demás y responderían más interactivamente a la conducta de otros niños o adultos (conversarían fácil y largamente con los otros).
Contrariamente, es de esperar que los niños poco sociables prefieran estar solos que acompañados, realizar actividades que no tengan que compartir, ser más callados y de pocas palabras al momento de conversar. Quienes fueran altamente sociables experimentarían un efecto reforzador mayor ante la estimulación social, buscando la interacción social de manera cualitativa y cuantitativamente mayor que los poco sociables.

2.- Factor Neuroticismo: Este factor hace referencia al ajuste emocional. Un neuroticismo alto identifica a niños proclives al malestar psicológico, con ideas poco realistas, necesidades excesivas o dificultad para tolerar la frustración.
Los niños con puntuaciones altas en esta dimensión se describen como muy ansiosos, vulnerables, emotivos, impulsivos, impacientes e irritables.
Los niños que obtienen puntuaciones bajas se describen como más tranquilos, controlados tanto en lo emocional como en lo comportamental, de humor estable y afable, pacientes y conformes consigo mismos. Este factor, a grandes rasgos, evalúa cómo los niños pueden controlar sus emociones (implicando completamente el área de la emotividad) y sus impulsos (abarcando en su totalidad el área de la conducta) incluso en situaciones de incomodidad, conflicto y peligro.

3.- Factor Escrupulosidad: Este factor refleja el grado de organización, perseverancia, persistencia, control y motivación en la conducta dirigida a metas. Los niños con puntajes altos se proponen objetivos elevados y tienen una fuerte voluntad para alcanzarlos, con un autocontrol que permite un proceso activo de planificación y resolución de metas. La escrupulosidad implica orden, método y organización.

4.- Factor Mesura: Este factor se refiere por un lado, a los aspectos que se relacionan con la adaptabilidad y la mesura, y por el otro, su opuesto, a la desmesura e intranquilidad. Los niños con puntuaciones altas tienen una conducta más tranquila y adaptada desde el punto de vista social.
Puntuaciones bajas indican una conducta de mayor inquietud motora y de búsqueda de excitación.
Este factor implica los siguientes conceptos:
a.- Adaptabilidad: Haciendo referencia a chicos francos, sinceros, refleja puntos de vista referidos a otros sujetos, a la tendencia a perdonar y olvidar. Los que puntúan alto se describen como niños cooperativos, respetuosos. Los que puntúan bajo presentan una tendencia a ser más hostiles, a experimentar más irritabilidad y enfado.
b.- Búsqueda de excitación: En sentido inverso al factor Mesura, se refiere a la tendencia de los niños a concurrir a lugares donde hay ambientes ruidosos, mayor fuente de estimulación y búsqueda de sensaciones. Los que puntúan alto prefieren realizar juegos más arriesgados, disfrutan con la emoción de las aventuras que están vinculadas con el riesgo y el peligro, gustan de los colores brillantes. Los que puntúan bajo son niños que prefieren juegos donde hay mayor seguridad, disfrutan de la tranquilidad, tienen poca necesidad de emociones.
c.- Actividad o inquietud motora: A la inversa que el factor Mesura, se refiere al aspecto activo, de tempo rápido, a la necesidad de estar ocupado y con movimientos vigorosos. Tiene que ver con el gasto de energía física y está vinculado con el ritmo y el vigor de la conducta. Los niños que puntúan alto serían vistos como chicos activos, movedizos, apurados en todo momento, prefiriendo estar ocupados la mayor parte del tiempo. Los puntajes bajos describirían chicos poco activos en el habla, sin gritar, pausados y con tendencia a realizar actividades que no impliquen gran esfuerzo en cuanto al movimiento.

5.- Factor Apertura: Evalúa la búsqueda y el aprecio por las nuevas experiencias, el gusto por lo desconocido. Los niños con altos puntajes en este factor tienen curiosidad por el mundo exterior y son generadores de ideas nuevas. La apertura implica interés por diferentes actividades, como así también la capacidad de innovar, crear y salir de lo cotidiano. Por el contrario, los niños con puntajes bajos en este factor prefieren realizar sus actividades sin innovar, ir a los mismos lugares y elegir siempre lo mismo.

Agradecimientos: La autora agradece a la Dra. M. Cristina Richaud de Minzi, su apoyo y asesoramiento para la realización del presente trabajo.

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Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Psicología Matemática y Experimental (CIIPME) Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
Centro de Investigaciones en Psicología y Ciencias Afines (CIPCA) Universidad Adventista del Plata (UAP). 25 de Mayo 99 (3103), Libertador San Martín (Entre Ríos), República Argentina
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Fecha de recepción: 17 de octubre de 2007
Fecha de aceptación: 29 de diciembre de 2008