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Interdisciplinaria

versión On-line ISSN 1668-7027

Interdisciplinaria vol.27 no.1 Ciudad Autónoma de Buenos Aires jul. 2010

 

El proceso de individuación de las representaciones sociales: Historia y reformulación de un problema*

Individuation process of social representations: History and reformulation of a problem

José Antonio Castorina** y Alicia Viviana Barreiro***

*Trabajo realizado en el marco del Proyecto UBACYT P067: Problemas teóricos en indagaciones sobre los conocimientos sociales infantiles de la Universidad de Buenos Aires (UBA), dirigido por el Dr. José Antonio Castorina. Asimismo, este trabajo ha sido posible gracias a la ayuda recibida del Proyecto PICT 2005-34778 de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCYT), dirigido por el Dr. Mario Carretero.
**Doctor en Educación, MA en Filosofía y Profesor de Filosofía. Miembro de la Carrera del Investigador Científico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Profesor Consulto y Director del Instituto de Investigación en Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA). E-Mail: ctono@netizen.com.ar
Thames 2137, 2º C, (C1425FIC) Ciudad Autónoma de Buenos Aires. República Argentina.
***MA en Psicología Educacional y Licenciada en Psicología. Jefa de Trabajos Prácticos de la asignatura Psicología y Epistemología Genética I de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y Becaria Tipo II del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). E-Mail: abarreiro@psi.uba.ar

Resumen

El objetivo de este trabajo es elucidar el proceso por el cual los sujetos transforman las representaciones sociales al apropiarse de ellas, así como también el modo en el que éstas inciden en la formación de conceptos y en las acciones individuales. Por una parte, Duveen (2001) plantea el problema desde la perspectiva de la Psicología Social, recurriendo como instrumento a la Psico-logía del Desarrollo y piensa la individuación en el interior de las relaciones interpersonales. Por otra parte, Valsiner (2003) aborda esta problemática desde la Psicología Cultural, centrándose en la regulación del flujo de la experiencia intrapersonal, con el objetivo de superar la versión estática de las representaciones sociales que ha primado en la investigación empírica. El análisis de los argumentos esgrimidos por ambos autores permite concluir que el esfuerzo de pensar este proceso desde cualquiera de las disciplinas mencionadas de manera independiente, lleva a difi-cultades que sugieren la necesidad de una actividad interdisciplinaria.

Palabras clave: Representaciones sociales; Proceso de individuación; Psicología del desarrollo; Psicología cultural.

Abstract

The aim of this paper is to clarify the process by which individuals transform social representations while appropriating them and the way in which social representations influence on individual actions. Specifically, we will try to answer the following questions: Which are the characteristics of this process? Is it about active or passive internalization? Is it possible to study the concept of individuación (individuation) of social representations from a psychological point of view, regarding the concept itself and its formulation by social psychologies or is it necessary to reformulate it? Does the study of this process involve some kind of interdisciplinary activity? For this purpose, we shall raise the theoretical developments of two contemporary exponents of Psychology. On one hand, Duveen (2001) deals with the problem from the view of Social Psychology, appealing to Developmental Psychology as an instrument and he thinks of individuation amid interpersonal relationships. In this way he remarks that social representations do not act with regard to isolated individuals, but they rather act in pare interaction situations, resulting in the intervention of social and individual restrictions. However he is not able to specify the individuation process of social representations because he cannot adopt the child's point of view, in the way in which developmental psychology does. On the other hand, Valsiner (2003) deals with this problem from the perspective of developmental Cultural Psychology, focusing on the regulation of the flow of intrapersonal experience. His aim is to overcome the static version of social representations that have prevailed in empirical research. From his disciplinary perspective he considers social representations as social semiotic mediation artifacts, that enable individuals to pre-adapt to future events, making the experience of stability possible and integrating future anticipations of future and memories of the past. So, social representation constrains possibilities of action, enabling individual social representation to emerge. The author's main merit is the modification of Social Psychology standard version about the intra-subjective, because he analyzes the process by which an individual uses social representation to organize their experience. However, it is doubtful the use of certain typical concepts of the social representation theory that he uses and reformulates in terms of Developmental Psychology. The analysis of the arguments puts forward by both authors enable us to conclude that the problem of individuation leads to inevitable difficulties for those who deal with any of the mentioned disciplines. Despite researchers move in different problematic spaces, they share a common epistemic frame: the ontological assumption about a dialectic articulation between individual and society or between inter and intra subjective process. Therefore, we advocate for interdisciplinary activity, which is not only a rhetoric resource, but a base in a theoretical and methodological interchange at the moment of delimiting the object of study and to think of the research design. This resource will only be valid if it is focused from the perspective of conceptual discussion and empiric research based on a common epistemic framework. The problem of individuation refers to an object of study constituted by a system of interactions which components should be defined during the investigation itself. Now we face the challenge of studying complex systems. We consider that a dialogue between social and developmental psychologies has started and this should lead to the undertaking of joint investigations, which in time will become the right path for building a plausible explanation for this problem.

Key words: Social representations; Individuation process; Developmental psychology; Cultural psychology.

Introducción

Según Kozulin (1994) a partir de la obra de Durkheim, la categoría de representación colectiva permitió interpretar a los conocimientos como productos sociales. Sin embargo, esta caracterización llevó inevitablemente al problema de la individuación: ¿cómo es posible que, siendo las representaciones colectivas comunes a todos los individuos de una sociedad, éstos adquieran sus propias representaciones?. Tal cuestión se puede plantear no solo en la Sociología deudora del pensamiento de Durkheim, también en cualquier Psicología que defienda el carácter social de los conocimientos y de otros fenómenos psicológicos. Así, por ejemplo, fue un interrogante central en la obra de Vigotsky y sus discípulos ¿cuál es el proceso por el que los instrumentos culturales transmitidos en la interacción social se vuelven fenómenos intrasubjetivos, propios de cada individuo?.
Sin duda, la teoría de las representaciones sociales (en adelante TRS), que reconoce como uno de sus precursores a la teoría de las representaciones colectivas, se plantea la misma cuestión. Contrariamente al dualismo de Durkheim, en la obra de Moscovici (1961, 2001a) y en los trabajos de muchos de sus discípulos (como por ejemplo, Duveen, 2001, Jodelet, 1989, Jovchelovitch, 2007 o Marková, 2003) se adopta otra posición: las representaciones sociales (RS) no existen por fuera de los individuos, su estatus ontológico es el triángulo de las interacciones entre sujetos, otros y objetos. Además, estos autores postulan que las RS constituyen la identidad social de las personas, aunque no han avanzado demasiado en la caracterización del proceso de individuación.
El problema genuino se formula si recordamos que la TRS hizo un cuestionamiento radical a la disociación entre el individuo y la sociedad, delimitando un objeto de in-vestigación que es a la vez social y psicológico. Así, tiene sentido preguntarse: ¿cómo participan los individuos en la apropiación de las representaciones producidas en la comunicación y la interacción social?, ¿cuál es el modo con que cada uno orienta su comportamiento basándose en las creencias de origen grupal?.
Específicamente, la teoría de las RS tuvo su origen en el intento de explicar las transformaciones en las creencias sociales producidas por una fisura en los significados cul-turales, es decir, de qué manera un fenómeno no familiar llega a adquirir un significado para un grupo por medio de los procesos de anclaje y objetivación. Por eso cuando se diseñan investigaciones, las RS no pueden ser pensadas como algo dado o sólo como variables explicativas: el problema a indagar debe ser su constitución, ya en su sociogénesis o en el modo en el que son apropiadas por los individuos singulares.
Moscovici (1990, 2001a) sentó las bases para pensar el proceso de individuación de las RS al postular que la Psicología del Desarrollo y la TRS son dos caras de la misma disciplina. Por una parte, estableció que las RS derivan de la interacción social y suministró las razones por las cuales es imposible explicarlas desde la Psicología individual; por la otra, vinculó a las creencias sociales con la experiencia individual, en contra del pensamiento escisionista. Sin embargo, no se ocupó específicamente de la individuación, probablemente debido a su énfasis en diferenciar las RS de la idea de representación intraindividual, característica de la Psicología Cognitiva.
Actualmente gran parte de las investigaciones empíricas son realizadas por psicólogos sociales que se reconocen como discípulos de Moscovici y por lo tanto rechazan explícitamente las tesis dualistas. Sin embargo, frecuentemente dejan de lado los enfoques genéticos, considerando a las RS como algo estático apropiado por los individuos (Duveen, 2001; Valsiner, 2003a). De esta manera, se han centrado en un único nivel de análisis, ya sea individual o colectivo, cosificando las RS al reducirlas a entidades estáticas. Justamente, por haber diseñado sus estudios sin tomar en cuenta el carácter intrínsecamente dinámico de las creencias colectivas, no han podido comprender sus relaciones con los procesos psicológicos individuales (Valsiner, 2003a, 2003b).
Por su parte, las investigaciones propias de la Psicología Cognitiva basadas en el procesamiento de la información, disocian los polos individuo y sociedad, al orientarse de modo excluyente hacia procesos internos. Incluso, cuando reconocen a las RS en las teorías del aprendizaje, sólo las consideran como materia prima para que el aparato mental individual procese la información, sin que haya un compromiso con la identidad social, por tanto, el proceso cognoscitivo individual no es afectado (Pozo, 1998). De modo recíproco, dentro de la Psicología Social algunos autores retornan al dualismo de Durkheim al ocuparse del impacto de las creencias sociales sobre los individuos. Por ejemplo, Emler y Ohana (1993) afirman que las RS se encuentran en el mundo social por fuera de los individuos, ofreciendo soluciones ya elaboradas a problemas sociales. Estos autores consideran que los individuos se apropian de ellas mientras participan de actos de comunicación social, pero sin realizar ninguna actividad reconstructiva.
La estrategia intelectual de estos psicólogos cognitivos y sociales deriva de la intervención de ciertos presupuestos ontológicos, principalmente los referidos a la disociación entre individuo y sociedad. Hasta los psicólogos discursivos que han cuestionado muy duramente un supuesto dualismo subyacente a la teoría de las RS, se mantienen dentro de la misma estrategia cuando eliminan la agencia individual, ya que reducen la persona sólo a un lugar en la práctica discursiva (Edwards, 1997). Tal eatrategia básica ha funcionado en todos los casos mencionados como el obstáculo epistemológico principal para el planteo del problema de la individuación de las RS y la elaboración de una teoría explicativa.
Recordemos que los autores clásicos afirman la actividad personal en la apropiación de las RS, pero se trata principalmente de una declaración de principios, esto es, sostienen que ellas constituyen la identidad social de los individuos, pero no han avanzado en la explicación de dicho proceso. Ahora bien, vamos a formular algunas preguntas para echar luz sobre esto último: ¿en qué consiste el proceso de apropiación individual de las RS?, ¿se trata de una internalización activa o pasiva?, ¿los individuos pueden negociar las RS?, ¿es posible estudiar su individuación desde un enfoque psicológico respetando la formulación del concepto de RS por los psicólogos sociales o es necesario reformularlo?, ¿el estudio del problema de la individuación involucra algún tipo de actividad interdisciplinaria?.

Objetivos

Este artículo se propone adoptar los puntos de vista de autores que se ubican en distintos campos disciplinarios, con el objetivo de examinar sus argumentos e intentar elucidar los problemas que surjan de ese diálogo.
En primer lugar se abordarán los aportes de Duveen, quien trató de esclarecer la actividad individual en el desarrollo de las RS llevando a cabo, sobre todo, trabajos empíricos para vincular la Psicología Social con la Psicología del Desarrollo.
Luego, se expondrá la teoría del enablement (posibilitamiento), que es un modelo teórico de individuación formulado por Valsiner y su reconsideración de la relación entre RS y la toma de decisión individual sobre el futuro.
Finalmente, se hará una comparación crítica de las diferentes perspectivas presentadas y se evaluarán sus consecuencias para la discusión del problema que nos ocupa.

Individuación y construcción cognitiva según Duveen

La preocupación de Duveen (1994, 1997, 1998, 2001; Leman & Duveen, 1999) por estudiar la individuación de las RS ha permanecido constante durante más de 20 años, al tratar cuidadosamente las relaciones entre la TRS y la Psicología del Desarrollo. Sin duda, siguen las tesis propuestas por Moscovici con respecto a las RS, pero su originalidad reside en su interés por la individuación, lo cual le permitió avanzar sobre aspectos no indagados.
En primer lugar, estableció el concepto de ontogénesis (Duveen & Lloyd, 2003) para caracterizar el proceso por el cual niños y adultos, en tanto actores de la sociedad pensante, acceden a las RS de su comunidad. Gracias a dicho proceso las RS:

 

"[...] se activan psicológicamente en los individuos bajo la forma de identidades sociales [...]" (p. 36).

Muy particularmente, en sus estudios sobre la conformación de la identidad de género en los niños, ha mostrado que la internalización de esta construcción histórico-social, les permite participar del orden social como actores independientes.
El estudio de la individuación supone una articulación entre los niveles de análisis propuestos por Duveen (Duveen & LLoyd, 2003) con respecto a la génesis de las RS: ontogenético, sociogenético y microgenético. En este último, los individuos interactúan entre sí, debaten y resuelven conflictos de la actividad social, apelando a las RS, pero muy especialmente construyéndolas a través de sucesivas interacciones. Según el autor, los procesos microgenéticos son:

 

"...un verdadero motor para las transformaciones genéticas de las representaciones sociales" ( p. 38),

ya que de ellos derivan, en buena medida, los otros niveles de su génesis.
Según Duveen (1997), los niños llevan acabo una actividad reconstructiva durante el proceso de internalización de la identidad social vinculada a las RS de su grupo. En este punto es posible apreciar con mayor claridad la relevancia que este autor otorga a las elaboraciones cognitivas en el desarrollo, particularmente en las situaciones de interacción social entre pares. Aunque las creencias que emergen durante la génesis son socio-culturales, en el proceso de su apropiación o incluso durante su construc-ción microgenética, interviene la elaboración individual de las ideas. En sus palabras:

 

"[...] el desarrollo cognitivo es un momento de relativa autonomía [.....]. Entre la "sociedad pensante" de los adultos y la emergencia del niño como actor social existe un proceso de construcción que merece ser atendido" ( p. 278).

Así, desde el punto de vista del psicólogo social el concepto de individuación refiere al proceso de construcción que lleva a cabo cada niño durante la internalización de las RS.
Cabe señalar que Duveen (1998) considera al desarrollo como un lugar de resistencia y tensión, diferenciándose de ciertos psicólogos neovigotskyanos que consideran al desarrollo como una simple adquisición por participación guiada de los saberes producidos en la cultura. Destaca la importancia de los estudios empíricos (Abreu, 1993) que muestran que el rechazo a las matemáticas escolares en un grupo de niños de una comunidad rural del Brasil, se explica porque las RS sobre la vida familiar -y las identidades sociales asociadas ellas- entran en conflicto con otras RS que involucran la creencia en que las matemáticas los separan de su vida familiar. Para nuestro propósito, insistimos en que no se trata de un conflicto intrapsicológico individual, sino estrictamente de una tensión entre las creencias sociales que en tanto son apropiadas por los sujetos.
En este sentido, y contrariamente a los planteos de los psicólogos cognitivos, la adquisición de creencias sociales no se produce por asimilación de las RS a un aparato mental individual ya dado que las procesa, por el contrario, los individuos son actores sociales que adoptan una identidad constituida por su relación con ellas. En ninguna instancia del proceso se postula un individuo separado de su identidad social -aún mientras la elabora- o de su pertenencia a un grupo.
Duveen y Leman (Leman 1998; Leman &Duveen, 1999) han puesto de relieve la intervención de las interacciones sociales basadas en la identidad de género sobre los juicios morales infantiles, a propósito de situaciones problemáticas. Particularmente, se ocuparon del interjuego entre la autoridad de estatus, debida a las RS de género, y la autoridad epistémica, referida a la mayor racionalidad de los argumentos basados en la reciprocidad y el respeto mutuo. Según sus resultados, cuando la autoridad epistémica es esgrimida por una niña, cuyo pensamiento es autónomo, ante un varón heterónomo, es más difícil que éste acuerde con sus argumentos, en comparación con los casos donde los participantes eran del mismo género o la autoridad epistémica era representada por un varón ante una niña. Los autores concluyen que la intervención de las RS en la resolución de problemas morales involucra aspectos del desarrollo cognoscitivo de los niños y niñas.
En contribuciones más recientes, Duveen (Zittoun, Duveen, Gillespie, Ivinson & Psaltis, 2003) estudió interacciones entre pares con respecto a los juicios morales y de la noción de conservación de la sustancia, identificando los estilos de argumentos (o recursos simbólicos) utilizados por los niños ante el problema planteado por el investigador. Así, frente a una problemática moral, cuando las niñas apelan a argumentos de reciprocidad frente a los argumentos de heteronomía de los niños, quienes hacen valer suposición de género, las RS suministran una orientación para que los sujetos interpreten la situación, les proveen:

 

"[...] un código para manejar la conducta de sus interacciones con otros niños" ( p.424).

En estos estudios, las RS no operan respecto de un individuo que tiene que asumir en soledad un curso de acción, sino en situaciones microgenéticas de interacción entre pares:

 

"[...] tales conductas podrían ser descritas en términos de posicionamiento en el nivel interpersonal" (p. 424).

Más aún, estos autores muestran que en situaciones de negociación para la resolución de problemas interviene un juego de restricciones, entendidas como condiciones limitantes y posibilitantes: por una parte, los estilos de argumentación a los que apelan los sujetos están limitados por las RS de género que marcan fuertemente lo que se puede pensar sobre los problemas que se enfrentan; por otra parte, la competencia de cada interlocutor, entendida como la habilidad de adaptar un punto de vista autónomo entre otros estilos argumentativos que son en sí mismos recursos simbólicos. Una vez más, Duveen abre un espacio para el desarrollo cognitivo junto a las RS que restringen las interacciones sociales dirigidas a la resolución conjunta de problemas.

La teoría del enablement de Valsiner

Valsiner (2003a, 2003b) aborda las RS desde la perspectiva de la Psicología Cultural del Desarrollo, ya que las considera como artefactos de mediación semiótica que regulan la conducta individual. Su teoría del enablement (posibilitamiento) describe la operatoria de las RS sobre las decisiones de los individuos para orientar el flujo de su experiencia en el mundo social, esto es, trata dinámicamente a las RS centrándose en el proceso de representar con un propósito anticipatorio y adaptativo con respecto al futuro. Más aún, según el autor, esta teoría es un comienzo para la construcción de un marco teórico que vincule la investigación empírica con supuestos generales de la TRS.
Las creencias individuales y el curso de acción son regulados por significados disponibles en el grupo al que pertenecen los individuos, lo cual equivale a afirmar que éstas operan como restricciones. En otras palabras, las RS son formatos de atribución de sentido que pre-existen a los sujetos por ser creaciones culturales y posibilitan que las personas se guíen a sí mismas en los encuentros futuros con su entorno, destacando algunas opciones y dejando de lado otras.
De modo central, toda RS se puede entender de dos maneras: por una parte, como el proceso de representar individualmente la propia relación con el mundo social me-diante el uso de complejos de significados sociales. En este sentido, la microgénesis, en la perspectiva de Valsiner (2003a), es un proceso de regulación semiótica que opera en la toma de decisiones individuales para la acción o en la resolución de problemas prácticos de la vida cotidiana. Por otra parte, toda RS puede ser entendida en los términos de complejos de significados colectivos utilizados por las personas en los actos de representar socialmente. Esta diferenciación permite escindir el proceso de representar de su herramienta.
Las herramientas culturales (incluidas las RS) son vehículos que permiten a los individuos lidiar con la incertidumbre del futuro inmediato. Es inevitable representar el flujo de la existencia individual porque no existe el presente, sólo el pasado y el futuro, de ahí que la función de los signos sea estabilizar este movimiento continuo (Valsiner, 2003a). Así, las RS operan como herramientas que posibilitan una pre-adaptación a los eventos futuros, permitiendo una sensación de estabilidad al integrar las anticipaciones de posibilidades futuras y las memorias personales del pasado.
De esta manera, el proceso individual de representar socialmente permite guiar a las personas hacia el futuro a través de mediadores semióticos constituidos por complejos de significado colectivos que presentan múltiples niveles. Sin embargo, para que pueda llevarse a cabo el proceso psicológico de otorgar significado a la experiencia vital, es necesario que existan límites sociales a las posibilidades de creación. En este sentido, las RS restringen al pensamiento individual, porque los complejos de significados disponibles en una cultura otorgan una dirección para la construcción de interpretaciones individuales de los eventos de la vida social. Es decir, limitan el rango de posibilidades para construir el futuro suministrando el sustento básico desde el cual emerge la representación social individual: la forma particular que adopta una RS en cada individuo. Además, cada persona comparte sus culturas o representaciones personales con otra mediante procesos de externalización, en respuesta a demandas de un nuevo entorno.
Por lo tanto, Valsiner (2003a) afirma que la modalidad de investigación más adecuada para las RS consiste en situarlas en el interior del flujo intrasubjetivo de experiencia, diferenciándose de otros autores que las describen estáticamente y como algo externo a la experiencia individual. Subraya que las RS se caracterizan por la constante innovación y la construcción de significados, por lo cual las descripciones estáticas oscurecen su principal función: guiar el flujo de pensamiento o de la conciencia de los seres humanos.
Además las RS están organizadas de manera tal que relacionan núcleos abstractos de significado con amplios campos de experiencia. Por ello pueden generar tensión en el nivel de la experiencia inmediata. Por ejemplo, si uno de los núcleos constituye la noción de saludable y otro la de no saludable, una persona otorgará significados a los objetos comestibles basándose en una secuencia que lleva de un polo de sentido al otro. De este modo, guiará sus acciones a partir de un rango de significados creados en la actividad de dar sentido a objetos en situaciones concretas.
De acuerdo a lo dicho, las acciones individuales están organizadas por una relación dialógica intraindividual entre dos núcleos dentro de una RS. Estos se combinan y ponderan según la historia de cada persona o los significados disponibles en su entorno cultural, por ejemplo una ideología. Así se conforma el proceso de representación personal del mundo social (individual representating). De esta manera, Valsiner (2003a) pretende transformar el círculo de explicaciones tautológicas entre RS y conducta individual en un modelo helicoidal de construcción irreversible de novedad posibilitado por una conjunción de distintas RS.
Sin embargo, este autor (2003a, 2003b; Valsiner & Van der Veer, 2000) interpreta de un modo peculiar la TRS, lo cual se pone de manifiesto cuando apela a la objetivación y al anclaje para referirse, tanto a mecanismos colectivos como individuales al caracterizar la formación de las RS. La objetivación es entendida como el proceso por el cual las personas constituyen un bloque de significaciones para un hecho desconocido y lo colocan en el lugar de la realidad. Simultáneamente, el proceso de anclaje supone un sistema de pensamiento que opera como base para la asignación de un significado y la instrumentación del conocimiento. En palabras del autor:

 

"A través de el anclaje y la objetivación, las personas crean sus universos psicomórficos y los coordinan mediante la comunicación con otros" (Valsiner, 2003a, p. 76).

Probablemente, este modo de concebir los procesos constitutivos de las RS tiene que ver con que al considerar el proceso de representar individualmente, el autor se coloca en el contexto de la Psicología del Desarrollo.
Por otra parte, Valsiner afirma la posibilidad de que los individuos rechacen las RS sugeridas socialmente a través de diversas formas de crear relativa autonomía psicológica, esto es, pueden lidiar de diferente manera con la sugestión que ejerce la sociedad, ya sea mediante resistencia, aceptación, neutralización, etc. Más aún, enfatiza la autonomía individual, incluso bajo estrictas demandas institucionales, porque el modo en el que se conforman las RS individuales depende fuertemente de la historia personal y los significados disponibles en cada entorno. Las representaciones individuales del mundo social no surgirían sólo como producto de la presión de la sociedad sobre los individuos, siempre habría un margen de elaboración personal.

Discusión

Luego de haber presentado los desarrollos sobre la temática que nos ocupa desde la óptica de ambos autores, intentaremos establecer un diálogo entre sus tesis, con la finalidad de esclarecer sus aportes con respecto a los problemas enunciados al inicio: ¿Es posible estudiar la individuación de las RS desde el marco conceptual de la TRS? ¿Ello implica revisar los conceptos de la disciplina o proponer una actividad interdisciplinaria? Particularmente, interesa analizar críticamente si las elaboraciones teóricas son satisfactorias, cuáles son los supuestos que las han presidido y cuáles los interrogantes que se abren.
Los trabajos de Duveen precisan la dialéctica entre individuo y sociedad postulada por Moscovici (2001b), avanzando hacia una articulación dinámica entre la apropia-ción de las RS y el desarrollo cognitivo. En este sentido, piensa la individuación como el proceso de construcción que lleva a cabo cada niño al constituir su identidad desde una posición social particular. Al describir el modo en que las RS son apropiadas por los individuos identifica diferentes niveles para el estudio de la génesis de las RS: sociogénesis, ontogénesis y microgénesis, lo cual constituye una significativa contribución para elucidar la peculiaridad de las relaciones entre RS e individuos.
Además vincula explícitamente a las RS con el desarrollo individual al estudiar las interacciones entre pares, reinterpretando indagaciones provenientes de la Psicología del Desarrollo con los procedimientos y el aparato teórico de la TRS. Así, su tesis central es que los argumentos morales utilizados en las negociaciones entre pares dependen conjuntamente de los estilos de argumentación que son recursos culturales, de las RS de género y de las competencias desarrolladas por cada individuo.
Sin embargo, a pesar de sus avances en la interpretación de los procesos de individuación, no logra elucidar suficientemente la dinámica de la internalización de las RS por los niños y no se coloca decididamente en su punto de vista, como hace la Psicología del Desarrollo. Aún siguen en pie algunos interrogantes: ¿cuál es el grado de libertad que tiene alguien que se apropia de una RS?, ¿cómo intervienen sobre las acciones que emprenden los individuos para resolver problemas en su existencia cotidiana?.
En este sentido, hay que otorgar un mérito a la teoría del enablement de Valsiner: da un giro significativo a la manera convencional en que los psicólogos sociales tratan lo intrasubjetivo, colocando el centro de su análisis en los procesos que permiten a un individuo utilizar las RS para anticipar sus experiencias. Más allá de las críticas efec-tuadas por los psicólogos sociales (Nebe, 2003; Wagner, 2003, entre otros), no es poca cosa haber mostrado de modo convincente que un estudio estático de las RS impide indagar adecuadamente su vinculación con los procesos intrasubjetivos. Principalmente, haber llamado la atención sobre cómo los individuos construyen sus propias representaciones posibilitadas por las RS disponibles en su cultura, poniendo en evidencia los procesos que orientan el flujo irrepetible de la experiencia individual. De este modo, ha buscado establecer cómo las RS se transforman a nivel intraindividual.
Con todo, es necesario señalar que, en su intento de vincular las RS con el flujo individual de la experiencia, el autor ha modificado algunos de los significados que confie-ren identidad al concepto de RS en la TRS: por un lado, no mantiene el equilibrio dinámico postulado por los psicólogos sociales entre los procesos de génesis social de las RS y la construcción individual de representaciones. Da lugar a una cierta circularidad, ya que a través del proceso individual de representar socialmente se crean las RS, las que a su vez son un instrumento para crear las mediaciones entre pasado y futuro (Nebe, 2003). Por otro lado, interpreta a los mecanismos de objetivación y anclaje en términos intrapsicológicos. Finalmente, al considerar las estrechas relaciones entre la representación social individual y los comportamientos individuales, Valsiner parece desconocer que para los psicólogos sociales es únicamente en tanto producciones sociales que las RS pueden constituir un puente desde el pasado al fu-turo de los individuos (Bertacco, 2003; Nebe, 2003; Wagner, 2003).
Es probable que la intervención de lo social en el enfoque de Valsiner quiera decir que las herramientas socioculturales utilizadas en distintos contextos conducen a di-ferencias en el desarrollo de las funciones psicológicas. De cualquier modo, resulta notorio su distanciamiento de la propuesta de Moscovici, sobre todo al introducir la diferenciación entre las RS y el proceso individual de representar lo social, por el cual emerge la representación social individual, es decir, la forma particular que adopta una RS en cada individuo. Ahora bien, si nos atenemos a las ideas de Moscovici (1961), hay que considerar a las RS como productos del pensar social, lo cual dificulta aceptar la noción de una representación social individual, ya que al hacerlo se estaría modificando el concepto tal como fue formulado en la TRS.
Seguidamente se analizarán las diferencias entre las ideas de Valsiner y las de Duveen. Cuando el primero habla del proceso de toma de decisiones y estabilización del futuro, posibilitado por las RS, se está refiriendo estrictamente a decisiones tomadas intrasubjetivamente. En cambio, para Duveen se trata siempre de la puesta en acto de la identidad de un grupo a propósito de un problema, en una situación de interacción entre pares, dentro de la cual hay un cierto espacio para las actividades de elaboración conceptual en cada individuo.
Lo dicho lleva a otra diferencia importante entre los autores: el modo en que conciben la microgénesis. Valsiner usa este término en un sentido ligado al enfoque vi-gotskyano para referirse al proceso de construcción de una representación individual, como resultado del diálogo entre distintas RS a nivel intraindividual; por su parte, Duveen lo entiende como la construcción de las RS mediante el diálogo intersubjetivo, sea en la mesa de un café o en una institución.
De modo semejante, el postulado de Valsiner de un diálogo a nivel individual entre las RS heterogéneas, se contrapone con la tesis de la controversia social, sostenida por los psicólogos sociales como motor de las transformaciones de las RS (Moscovici, 2001b; Wagner, 2003). Es una cuestión muy interesante, porque según la TRS, sólo ocasionalmente se da la existencia conjunta de dos RS opuestas (como sería el caso del par salud / no salud) y raramente llegan a intervenir en la adaptación personal a un medio social o se organizan en complejos que puedan comunicarse a través de las personas y las generaciones, como piensa Valsiner. Es para destacar la diferencia entre las categorías de controversia social y de diálogo intrapersonal, ya que es relevante para pensar los modos de interpretar la individuación.
El problema reside en que Valsiner ha formulado el concepto de RS individual, y concibe al hecho de compartirlas interindividualmente como ulterior a que los individuos hayan conformado sus RS. Más aún, la propia génesis de las RS individuales no es un proceso relacional interindividual o intergrupal, más bien es un proceso que involucra el uso de signos socioculturales por los individuos. En cambio, la TRS entiende que la construcción de las RS no tiene que ver con motivos e intereses personales originales, sino que se fabrican socialmente. A modo de ejemplo, se podría mencionar que aún cuando los individuos de determinada época dudaran de la brujería, dicha duda no dejaría de estar marcada por la brujería en tanto una RS construida en esa cultura. En todo caso, no existe una creencia individual antes de ser socialmente producida (Wagner, 2003). Es necesario reconocer que se modifica sustancialmente la TRS cuando Valsiner cambia el enfoque hacia una perspectiva más psicológica e individual que privilegia el flujo de la experiencia en un aquí y ahora, un plano intrapsicológico desde el que se comparten experiencias con el mundo cultural de otros.
Finalmente, habría que pensar cuánto ha influido en la versión de Valsiner su propio enfoque de psicólogo del desarrollo que concibe a las RS como un artefacto cultural. Al parecer, en primer lugar, ello le quita un rasgo esencial a las RS tal como son definidas en la TRS: expresar la pertenencia social de los individuos, constituyendo su identidad social. En su lugar, aparecen como instrumentos a ser internalizados o utilizados en la vida psicológica individual. Para la TRS, si hemos entendido bien, lo que hace cada individuo en su actividad de enfrentar situaciones sociales no resulta primordialmente de una elección personal entre instrumentos culturales. Más bien, deriva de una identidad social originada en la cultura, que se le impone a través de las RS y orienta el curso de sus acciones.

Conclusiones

Las cuestiones discutidas en este trabajo pertenecen a dos niveles de análisis: las referidas a la naturaleza psicológica de la individuación tienen que ver con la teoría que se produce en el campo psicológico y las de orden metateórico que corresponden al modo de formulación de dicho concepto o a su aceptabilidad, así como a sus condiciones de posibilidad derivadas de las disciplinas. La discusión anterior no pretende ser concluyente, sino que muestra las dificultades en la teorización de un concepto, asociadas con las diferencias de enfoques que resultan de las pertenencias disciplinarias de los autores. Más bien, indica un camino para los investigadores.
Los psicólogos sociales que se han ocupado del tema no han podido dar cuenta acabadamente del proceso de individuación, como es el caso de Duveen, quien recurre a la terminología y la metodología propia de la Psicología del Desarrollo para establecer cómo los sujetos construyen su identidad social y de qué modo ésta restringe, a su vez, el desarrollo cognitivo. A pesar de sus avances en el abordaje del proceso de individuación, en comparación con los trabajos de Moscovici, siguen en pie ciertas cuestiones referidas al proceso mismo de individuación de una RS. Entre otras, ¿cuál es la dinámica por la que un individuo hace suya una RS?.
Probablemente, las dificultades residan en que para la TRS no tiene sentido o es extraño preguntarse por un objeto de estudio intraindividual, como sería el caso del me-canismo de individuación, ya que los objetos a indagar son pensados siempre en una relación dialógica con un otro. En cambio, Valsiner sí se ocupa de la génesis individual de las RS, pero modifica el significado de algunos términos de modo afín a los propios de la Psicología Cultural, como por ejemplo: microgénesis, objetivación, anclaje o RS individual. En algunos casos, éstos son incluso contradictorios con el modo en el que han sido caracterizados por la TRS y en otros, tienen un origen disciplinario diferente, como regulación individual del flujo de la experiencia o flujo del tiempo.
En general, la introducción de conceptos vinculados a otra disciplina no incluye una reflexión (la que por otra parte es tan característica de la obra de Valsiner) acerca de si los significados que adquieren estos términos son consistentes con los que provienen de la teoría de la RS. En nuestra opinión se trata de una actividad pendiente para futuras investigaciones. Además, habría que ver si las modificaciones anotadas de los términos de las TRS por Valsiner son posibles de evitar, o son específicas del modo en que un psicólogo que no pertenece a la TRS puede formular el problema de la individuación.
En otras palabras, el esfuerzo de pensar la individuación implica dificultades inevitables para quien no es un psicólogo social y se aparta del marco de problemas y recursos de esa disciplina. Algo simétrico sucede cuando un psicólogo social trata de establecer la vinculación desde su disciplina con la actividad individual. Con todo, en un panorama intelectual donde las disciplinas psicológicas se caracterizan por su aislamiento, tanto Valsiner como Duveen parecen ser una excepción, al menos por su interés en establecer relaciones entre ellas y el cuidado con el que lo hacen.
Se podría pensar que una importación conceptual quita la especificidad que tenían los conceptos en la Psicología Social al pasar a una perspectiva centrada en dar cuenta del uso individual de las RS. Quizás, el espacio de problemas en que se mueven los psicólogos sociales y los del desarrollo no permite producir elaboraciones que puedan entrecruzarse.
Sin embargo, queda la posibilidad de que aún si los psicólogos se mueven en diferentes espacios problemáticos, compartan un marco epistémico común: en el caso de nuestros autores, la suposición ontológica de la articulación dialéctica entre individuo y sociedad, entre génesis de las RS y su apropiación individual, procesos inter e intrasubjetivos. Dicho marco epistémico relacional puede tolerar las centraciones en algunos aspectos, hasta los sesgos en la interpretación de los conceptos. Esto es, queda abierta la posibilidad de la colaboración interdisciplinaria, pero desde la especificidad de cada enfoque, lo que daría otro sentido al diálogo para intentar resolver un problema que no es patrimonio de una disciplina (García, 2006). Se requiere un trabajo interdisciplinario, ya que el objeto de estudio no puede ser abordado ni por la Psicología Social ni por la Psicología Cultural de manera independiente, sin caer en alguna forma de reduccionismo.
Por supuesto, compartimos la desconfianza justificada de Valsiner (2003b) por la apelación frecuente de los psicólogos a la interdisciplinariedad como un remedio sólo retórico para la crisis actual de la Psicología. Tal recurso podría ser válido si es enfocado desde la perspectiva de la discusión conceptual y la investigación empírica, en base a un marco epistémico común. En primer lugar, no estamos propugnando una simple integración de las disciplinas, planteamos la necesidad de un estudio que pueda dar cuenta de la complejidad del fenómeno. El problema de la individuación se refiere a un objeto de estudio constituido por un sistema de interacciones cuyos componentes tendrían que ser interdefinidos en el proceso de investigación. O si se quiere, habría que establecer cómo unos influyen sobre el funcionamiento de los otros, para lo cual se debería proceder a una caracterización provisoria del todo interactivo donde se producen aquellos procesos. Ello supone comenzar por un trabajo crítico de los psicólogos de las diferentes disciplinas sobre sus propios conceptos y sus relaciones con los provenientes de otras involucradas, para ulteriormente emprender una actividad conjunta destinada a formular el problema y poner en relación las contribuciones de cada una de las disciplinas comprometidas (García, 2006).
El diálogo iniciado por Valsiner con los psicólogos sociales con respecto a los vínculos entre las RS y el flujo de la experiencia individual va en la dirección de la elucidación conceptual mencionada. Más aún, debe conducir al emprendimiento de investigaciones conjuntas, lo que constituiría, en el largo plazo, el camino adecuado para construir una explicación plausible de la individuación.

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Universidad de Buenos Aires (UBA).
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
República Argentina.
Fecha de recepción: 29 de septiembre de 2008
Fecha de aceptación: 6 de octubre de 2009