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Interdisciplinaria

versión On-line ISSN 1668-7027

Interdisciplinaria vol.27 no.1 Ciudad Autónoma de Buenos Aires jul. 2010

 

La evaluación de la percepción de la comunicación emocional de los padres en niños desde la neuropsicología*

Assessment of the children's perception of the emotional communication of their parents from a neuropsychological perspective

Valeria Laura Guaita**

*Trabajo realizado en el marco del Programa de Intervención Sin afecto no se aprende ni se crece (PICT 2003 Nº 14064), Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (SECYT). Programa dirigido por la Dra. María Cristina Richaud (CIIPME-CONICET).
**Doctora en Psicología y Licenciada en Psicopedagogía. Becaria Postdoctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
E-Mail: valguaita@hotmail.com
Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Psicología Matemática y Experimental (CIIPME) Tte. Gral. Perón 2158 - (C1040AAH) Ciudad Autónoma de Buenos Aires. República Argentina.
La autora agradece a la Dra. María Cristina Richaud de Minzi, Directora de Beca Doctoral, su asesoramiento teórico y metodológico y apoyo constante y al Dr. Roberto Rosler, Profesor y Director de Tesis de Maestría en Neuropsicología del Hospital Italiano de Buenos Aires, su asesoramiento teórico en relación a las bases neuropsicológicas de los procesos estudiados.

Resumen

La calidad de las relaciones interpersonales, incluyendo la interpretación de intenciones y emociones de los otros, cumple un rol fundamental en el desarrollo del niño. Por ello, resulta importante comprender cómo se desarrolla el proceso de adquisición de las competencias emocionales que se refieren a las habilidades que permiten cumplir eficazmente objetivos adaptativos en situaciones de excitación emocional y se reflejan en la capacidad para manejar las emociones propias, resultando en una autoestima mejorada y una resiliencia adaptativa al enfrentarse a circunstancias estresantes.
Dada la importancia de las relaciones familiares para el desarrollo de las emociones, la capacidad para reconocerlas y expresarlas, el objetivo del presente trabajo es presentar los estudios psi-cométricos realizados de un nuevo instrumento, el Cuestionario para evaluar la Percepción que los niños de 5 años tienen de la Comunicación Emocional de sus Padres (CPCEP), en sus ver-siones madre y padre. Para su estudio se comparó un grupo de niños en riesgo por pobreza con un grupo de niños sin riesgo ambiental, haciendo una lectura neuropsicológica de los resultados.
Se trabajó con 220 niños de 5 años y de ambos sexos: 110 en situación de extrema pobreza que eran alumnos de una escuela ubicada en una villa de emergencia (San Isidro - Provincia de Buenos Aires) y un grupo control integrado por 110 niños de clase media urbana, que concurrían a colegios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (República Argentina), apareados por edad con los anteriores.
Se espera que los resultados obtenidos aporten datos empíricos que ayuden a predecir y prevenir trastornos emocionales y conductuales, así como problemas de aprendizaje.

Palabras clave: Comunicación emocional; Relaciones familiares; Evaluación; Resiliencia; Riesgo por pobreza; Neuropsicología.

Abstract

The quality of interpersonal relationships, including the interpretation of others' intentions and emotions, plays a fundamental roll in the child's development. Therefore, it is important to understand how the process of acquisition of the emotional competences takes place. This is, the capacity of accomplishing a desired outcome in emotion-eliciting encounters, that are shown in the ability to handle ones owns emotions, which results in improved self-esteem and in adaptative resilience when dealing with stress ful circumstances.
Given the importance of family relationships in the development of emotions, this is, in the ability to recognize, control and express them, the aim of this work is to present the psychometric studies of the questionnaire (CPCEP) built to assess the perception that 5 years old children have about the emotional communication of their parents, analyzing separately the results for mothers and fathers. A group of children at risk for poverty was compared with a group of children without risk for poverty, making a neuropsychological analysis of the results. The data was collected from a sample of 220 5-years old children: 110 living in poor conditions from the one scholl (La Cava, Buenos Aires), and 110 middle class children, attending to schools from Buenos Aires City, which acted as control group.
The questionnaire takes into account the emotions of joy, interest, concern, patience and anger that the child perceives in his / her parents. The child is also asked to answer how is it that he / she realizes that his / her mother and father feels that particular emotion. In the analysis of the results, it was considered through which of the communicational channels the children perceived the emotions; this is, verbal, facial, behavioral or vocal. It was taken into account if the child could not explain how he perceived the emotional state of his / her parent.
Analysis of the data from the two forms of the questionnaire included response statistics, checks of internal consistency using Cronbach´s coefficient alpha and an exploratory factor analysis to identify the components within each scale.
The study of internal consistency using Cronbach's coefficient alpha shows acceptable levels for both samples.
In the study of the validity of the scale, the factorial structure was clear in both versions, allowing to establish theoretical and psychological dimensions, giving the questionnaire construct validity.
The results of the factor analysis performed to determine the factor structure of the scale for both forms of the instrument show the existence of two factors, with different configuration for children with and without risk for poverty. This is why they were analyzed separately.
The factors found indicate that the questionnaire assesses the perception of a mother and a father with expressive and comprehensive characteristics for children without risk for poverty. For children at risk it assesses the perception of a mother with positive or negative characteristics.
For children without risk, the expressive style consists on the items that correspond to the perception of an expressive mother or father. The comprehensive style includes the items that cor- respond to a sympathetic mother or father.
For children at risk, the positive style includes the items corresponding to the perception of the positive emotions of the mother or father and the negative style consists on the items related to the perception of the negative emotions of the mother or father.
When analyzing the channels through which the children perceive the emotional aspects of their parent's communication, the children without risk for poverty could differentiate them, while the children at risk could not explain how they perceive the emotions of their parents in a higher proportion. This can be related to the attentional processes that intervene in emotional-eliciting encounters that are altered for different reasons in children at risk.
In conclusion, the work presented shows thatthe questionnaire generates data with acceptable levels of internal consistency reliability and evidence for its construct validity, allowing to make neuropshychological inferences, which make it useful for the assessment of the way that 5-year old children perceive the emotional communication of their parents.

Key words: Family relationships; Emotional communication; Assessment; Resilience; Risk for poverty; Neuropsychology.

Introducción

Para que la comunicación sea posible, es necesario que el niño posea lo que diversos autores han denominado competencia emocional, que se refiere a la capacidad de cumplir con eficacia, objetivos adaptativos en situaciones de excitación emocional (Saarni,1999).
Uno de los temas centrales en el desarrollo de la competencia emocional es la íntima conexión entre las relaciones interpersonales y el desarrollo emocional. Las relaciones sociales ayudan a definir qué es ser emocionalmente competente, es decir, poder responder con empatía, tener facilidad para expresarse emocionalmente y capacidad para comunicar la emoción o para responder adaptativamente a dicha emoción.
Tanto las habilidades para la competencia emocional como la emoción en sí misma, se construyen a lo largo del desarrollo de la persona en interacción con los demás, durante toda su vida. Este encuentro que provoca emociones, obtiene su sentido del contexto social en el que ha crecido el individuo, y viceversa, o sea que se influyen mutuamente (Saarni, 1989, 1990). Los efectos de la adquisición de las competencias emocionales adecuadas al nivel madurativo del niño se ven en la habilidad para manejar las emociones propias (controlarlas, regularlas y expresarlas), lo que resulta en una autoestima mejorada y una resiliencia adaptativa al enfrentarse a circunstancias estresantes (Floyd et al., 2005).
Las relaciones familiares son las más tempranas y las más duraderas de las relaciones sociales, por lo tanto afectan profundamente las aptitudes, la resiliencia y el bie-nestar de un individuo (Werner & Smith, 1992).
Se considera que un niño está en riesgo ambiental si sus experiencias de vida están sustancialmente limitadas por la pobreza durante los años de la niñez temprana, en re-lación con el apego desarrollado con sus cuidadores, la organización familiar, el cuidado de la salud, la nutrición y las oportunidades de estimulación física y social (Epps & Jackson, 2000).
La vulnerabilidad en el desarrollo se da principalmente en aquellos niños que están en riesgo ambiental, particularmente que viven en estado de pobreza, aunque es impo-sible afirmar que exista una correspondencia directa entre un factor de riesgo (por ejemplo: padres adolescentes) y retraso evolutivo en el niño (Meisels & Wasik, 1990). Las condiciones que aseguran el éxito en las familias están a menudo ausentes en el contexto de pobreza: estabilidad, seguridad, pasar juntos tiempo emocionalmente positivo, acceso a recursos básicos y un fuerte sistema de creencias compartido. Por lo tanto, las relaciones familiares sufren cuando las personas viven en condiciones de pobreza. Los padres muestran poca capacidad de contención y consistencia, proveen poca estimulación emocional y verbal, responden poco a las necesidades de sus hijos y se comunican con un lenguaje poco sofisticado (Kaiser & Delaney, 1996). Los padres sufren a menudo aislamiento psicológico y social, al mismo tiempo que carecen de recursos materiales y psicosociales (Huston, McLoyd & García Coll, 1994).

Objetivo

Dada la importancia de las relaciones familiares para el desarrollo de las emociones y de la capacidad para reconocerlas y expresarlas, el objetivo del presente trabajo es presentar los estudios psicométricos del instrumento que se creó para medir la percepción que los niños de 5 años tienen de la comunicación emocional de sus padres, en sus versiones madre y padre, comparando un grupo de niños en riesgo por pobreza con un grupo de niños sin riesgo ambiental y haciendo una lectura neuropsicológica de los resultados.

Bases neuropsicológicas de las emociones

La expresión emocional provee un sistema de comunicación poderoso, que es especialmente importante en la vida temprana antes de que se desarrolle el lenguaje.
A lo largo del desarrollo de una persona, la voz, la cara, los gestos y la postura comunican sentimientos a los demás, influyendo sobre su conducta. Tanto el reconocimiento de las emociones expresadas por la cara en humanos, como los estados emocionales están siendo estudiados por medio de neuroimágenes. Si bien siguen realizándose estudios (Guaita, 2007), los resultados informados por diversos investigadores (Damasio et al., 2000; Kandel, Schwartz & Jessell, 2005; Levav, 2005; Phan, Wager, Taylor & Liberzon, 2004, entre otros) permiten determinar las funciones de las siguientes regiones cerebrales con respecto a la emoción: la Amígdala es responsable de detectar, generar y mantener las emociones relacionadas al miedo; la Corteza Prefrontal Media está involucrada en los aspectos cognitivos estrechamente relacionados con el procesamiento emocional; la Corteza Paracingulada Anterior está relacionada con una forma de atención que regula tanto el procesamiento cognitivo como emocional y la Insula está preferentemente relacionada con los aspectos evaluativos, experienciales o expresivos de las emociones generadas internamente. El Hipotálamo contiene muchos circuitos neuronales reguladores de las funciones vitales que varían con estados emocionales tales como: temperatura, frecuencia cardíaca, presión sanguínea e ingesta de agua y comida. A su vez, regula a la hipófisis, y de este modo regula también al sistema endócrino. Asimismo,están involucrados el Sistema Nervioso Autónomo (SNA), que es un sistema efector regulador de los estados fisiológicos que acompañan los estados emocionales y el Sistema Endócrino que secreta sustancias neuroendócrinas en la circulación general u hormonas reguladoras en el plexo portal local.
La activación o desactivación de las áreas varía de acuerdo a la emoción. Se cree que para cada emoción, hay patrones variados que proveen un paisaje perceptual del estado interno del organismo y que las diferencias entre dichos paisajes constituyen la razón de que cada emoción sea sentida como diferente (Damasio et al., 2000).
En los últimos años, se realizan estudios acerca del reconocimiento de la expresión emocional, esto es, cuáles son los canales comunicacionales que permiten reconocer las emociones. La evidencia hasta la fecha sugiere que algunas emociones se comunican preferentemente a través del canal auditivo, mientras que otras lo hacen por medio del canal visual (Finnegan, 2004).

Evaluación de las emociones

Cualquier profesional que trabaje con niños debe contar con información proveniente de la observación cuidadosa tanto de la conducta del niño como, en la medida de lo posible, de la interacción con sus padres y utilizar instrumentos estandarizados de evaluación.
Una evaluación efectiva debería identificar los factores de riesgo, los factores protectores y tener en cuenta las características tanto personales como biológicas del niño. A pesar de contar con instrumentos que se están desarrollando en otros países, no es fácil encontrar literatura organizada y detallada, sobre todo en idioma español, de los principales enfoques e instrumentos adecuados para el estudio de las emociones. Debido a la poca información disponible específicamente relacionada con los aspectos emocionales de la comunicación y la falta de técnicas para medir estos aspectos en niños en riesgo por pobreza, es que se decidió crear un instrumento.

Metodología

Participantes

Se trabajó con 220 niños de 5 años y de ambos sexos: el grupo experimental estuvo integrado por 110 alumnos en situación de extrema pobreza y el grupo control fue conformado por 110 niños de clase media urbana, eran alumnos de tres colegios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (República Argentina) apareados por edad con los anteriores.
Los sujetos del grupo experimental eran niños de una villa de emergencia ubicada en la Provincia de Buenos Aires que concurrían a una escuela parroquial, con personal docente pagado por el gobierno provincial. Estos niños, si bien estaban en general bastante bien alimentados y acostumbrados a recibir ayuda externa de todo tipo, debido al alto grado de asistencialismo en la villa, tenían un alto porcentaje de padres desocupados o que se dedicaban a la recolección y venta de cartones o material plástico, y/o que recibían planes sociales. Sus madres eran empleadas domésticas o sólo amas de casa, con niveles mínimos de escolaridad y con dificultades para acceder a centros de salud. Esta situación genera presión emocional y malestar crónico familiar con riesgo muy significativo de violencia y negligencia para los niños (Richaud de Minzi, 2005).
Los alumnos del grupo control concurrían a tres colegios de doble escolaridad de clase media y media-alta urbana. Uno de ellos era parroquial y los otros dos, bilingües desde el jardín de infantes.
La mayoría de los niños provenían de familias conformadas por madre, padre y hermanos, a excepción de algunos casos de padres separados. Los padres de estos niños tenían educación secundaria o universitaria, eran profesionales o empresarios y vivían en barrios de clase media.
En estos colegios se solicitó el consentimiento de las autoridades y de los padres o cuidadores legales. Se consultó a las psicopedagogas de las instituciones acerca de la conformación de las familias de los niños y si había algún caso en particular que debía ser tenido en cuenta por una conformación familiar diferente al resto de los casos.

Instrumento

Cuestionario para medir la Percepción que los niños tienen de la Comunicación Emocional de sus Padres (CPCEP)

Para la construcción de este cuestionario se realizó una búsqueda bibliográfica intensiva a fin de profundizar teóricamente en el tema, para conocer cuáles eran los parámetros de emociones capaces de ser percibidas y verbalizadas por niños de 5 años y para conocer los canales por medio de los cuales los niños perciben y hacen consciente dicha percepción.
Se construyó el cuestionario teniendo en cuenta las emociones de alegría, tristeza, interés, preocupación, paciencia y enojo.
Por otra parte, se le preguntó al niño cómo se daba cuenta de que su padre o madre sentía esa emoción. Se dejó abierta la respuesta para que contestara libremente.
En el análisis de las respuestas se tuvo en cuenta el canal por el que decía haberlo percibido:

1.- El canal verbal incluye las respuestas en las que el niño percibe principalmente lo que los padres le dicen.

2.- El canal conductual se refiere a lo que los padres hacen.

3.- El canal facial es la expresión de las caras, o algunas de sus partes (ojos o boca).

4.- El canal vocal se refiere a respuestas en las que se percibe la emoción a través de la voz (tono o volumen).

Frente a cada ítem del cuestionario el niño podía indicar más de un canal. También se consideró como otra categoría si el niño/a no sabe explicar cómo se da cuenta del estado emocional de cada uno de sus padres.
El cuestionario fue revisado por psicólogos y psicopedagogos, tanto en lo relativo a las características de los ítemes como a la validez de contenido. Por último, se elimi-naron aquellos ítemes que se consideraron no discriminativos o complejos en cuanto a su estructura factorial.
Los cuestionarios quedaron constituidos por 11 ítemes. Cada uno es una oración seguida de la pregunta "¿Cómo te das cuenta?". El niño respondía: , A veces, No. Por ejemplo: "Cuando le contás a tu mamá / papá algo que te pasó, ella / él se muestra interesada/o y te escucha. ¿Cómo te das cuenta?"; "Cuando te portás mal, tu mamá / papá te grita y se enoja. ¿Cómo te das cuenta?" (ver Protocolo).

Resultados

Análisis de los ítemes

Se analizó el poder discriminativo de los ítemes con el método de distribución de las respuestas o índice de endosamiento, teniendo en cuenta que solo había tres categorías de respuesta (Matesanz, 1997; Richaud de Minzi & Lemos, 2004). Se consideraron no discriminativos aquellos ítemes que fueron respondidos en la misma categoría en más del 75% de los casos.
En los cuestionarios para el grupo experimental, los ítemes 1 y 2 en las versiones madre y padre fueron eliminados por resultar no discriminativos (ver Tabla 1).

Tabla 1. Porcentajes de respuestas del grupo experimental

En los cuestionarios para niños sin riesgo ambiental, si bien los ítemes 2, 3, 4, 6 y 9 de la versión para la madre, y 2 y 3 de la versión para el padre no resultaron discriminativos, se decidió conservarlos porque, a pesar de ser conductas que la mayoría de los padres de clase media presentan hacia sus hijos, podrían servir para detectar casos que se aparten de la norma (ver Tabla 2).

Tabla 2. Porcentajes de respuestas del grupo control

Análisis factorial

Con el objeto de estudiar las dimensiones subyacentes a los ítemes del cuestionario se llevó a cabo un análisis factorial. Se empleó el método de componentes principales so-metido a una rotación oblimin. El número de factores se determinó de acuerdo al gráfico de sedimentación de Cattell. Se analizaron separadamente los resultados para los niños con y sin riesgo ambiental.
Como se puede ver en la Tabla 3, los resultados del grupo control en cuanto a la percepción de la comunicación emocional de su madre, muestran la existencia de dos factores, denominados estilo comprensivo y estilo expresivo.

Tabla 3. Análisis factorial del grupo control - versión madre


Nota:
Los ítemes que integran cada factor se presentan en negrita.

El primer factor (Estilo comprensivo) incluye los ítemes correspondientes a la percepción de una madre comprensiva: lo consuela cuando está triste, se interesa por lo que cuenta y escucha, cuando tiene un problema se preocupa, ayuda al niño ante la presencia de un problema, está alegre y se divierte cuando juegan, aunque a veces no le gusta jugar.
El segundo factor (Estilo expresivo) está constituido por los ítemes correspondientes a la percepción de una madre expresiva: con sólo mirarla ya sabe que está enojada, ante el mal comportamiento ella grita y se enoja, se pone contenta cuando lo ve haciendo algo lindo y tiene paciencia al explicar las cosas. Se eliminó el Item 5 al resultar factorialmente complejo.
Como se puede ver en la Tabla 4, los resultados del grupo experimental en cuanto a la percepción de su madre, también muestran la existencia de dos factores, pero con una distribución distinta, denominados estilo positivo y estilo negativo.

Tabla 4. Análisis factorial del grupo experimental - versión madre


Nota:
Los ítemes que integran cada factor se presentan en negrita.

El primer factor (Estilo positivo) quedó constituido por los ítemes correspondientes a la percepción de las emociones positivas: lo consuela cuando está triste, está alegre y se divierte cuando juegan, lo ayuda ante un problema, tiene paciencia para explicar las cosas y se interesa por lo que cuenta y escucha.
El segundo factor (Estilo negativo) incluye los ítemes correspondientes a la percepción de las emociones negativas: ante el mal comportamiento ella grita y se enoja, cuando tiene un problema se preocupa, con solo mirarla ya sabe que está enojada y al invitarla a jugar, parece que no le gusta.
Como se puede ver en la Tabla 5, los resultados del grupo control con respecto al padre muestran la existencia de dos factores: Estilo comprensivo y Estilo expresivo.

Tabla 5. Análisis factorial del grupo control - versión padre


Nota:
Los ítemes que integran cada factor se presentan en negrita.

El primer factor (Estilo comprensivo) quedó constituido por ítemes que corresponden a la percepción de un padre comprensivo: se preocupa cuando tiene un problema, se interesa por lo que cuenta y escucha, está alegre y se divierte cuando juegan, pero a veces pa-rece que no le gusta y se pone contento cuando lo ve haciendo algo lindo.
El segundo factor (Estilo expresivo) consta de aquellos ítemes que corresponden a la percepción de un padre expresivo: con solo mirarlo ya sabe que está enojado, ante el mal comportamiento, él grita y se enoja, se muestra interesado en ayudar y se pone contento cuando lo saluda. Se eliminaron los ítemes 5 y 8 por presentar complejidad factorial.
La Tabla 6 presenta los resultados del grupo experimental con respecto a la percepción de la comunicación emocional de su padre. Ellos también muestran la existencia de dos factores, pero con una distribución distinta: Estilo positivo y Estilo negativo, al igual que que en la madre.

Tabla 6. Análisis factorial del grupo experimental - versión padre


Nota:
Los ítemes que integran cada factor se presentan en negrita.

El primer factor (Estilo positivo) quedó constituido por los ítemes correspondientes a la percepción de las emociones positivas del padre: está alegre y se divierte cuando juegan, tiene paciencia al explicar las cosas, se interesa por lo que cuenta, se muestra interesado en ayudar, lo consuela cuando está triste, pero cuando tiene un problema se preocupa.
El segundo factor (Estilo negativo) incluye los ítemes que corresponden a la percepción de las emociones negativas del padre: con solo mirarlo ya sabe que está enojado, parece que no le gusta cuando le pide que juegue con él, y ante el mal comportamiento, se enoja.

Fiabilidad

Con el objeto de analizar la fiabilidad en cuanto a la consistencia interna, se calculó el coeficiente alpha de Cronbach. Para los cuestionarios del grupo experimental se obtuvieron índices de .70 en la Escala Total para la madre, .73 en el Factor estilo positivo y .44 en el Factor estilo negativo. Se obtuvieron índices de .68 en la Escala Total para el padre, .63 para el Factor estilo positivo y .52 para el Factor estilo negativo.
Para los cuestionarios del grupo control se obtuvieron índices de .41 en la Escala Total para la madre; .43 en el Factor estilo comprensivo y .42 en el Factor estilo expresivo. Se obtuvieron índices de .42 para la Escala Total del padre y .46 para cada factor.
Los cuestionarios de los niños en riesgo muestran niveles de fiabilidad aceptables, ya que si bien en general se considera que el margen mínimo aceptable es de .70, es muy importante tener en cuenta el número de ítemes involucrados y el tipo de muestra con la que se trabaja (Streiner & Norman, 1989).
Los resultados de los niños sin riesgo ambiental muestran índices de fiabilidad más bajos, debido a la escasa variabilidad en las respuestas, al ser conductas que ellos perciben que la mayoría de sus padres tienen hacia ellos, como quedó dicho al analizar el poder discriminativo de los ítemes.
Para evaluar cuáles eran los canales de percepción de la comunicación emocional se estableció la frecuencia con que el niño nombró a cada uno de ellos (verbal, facial, conductual, etc.), lo que constituyó su valor en cada uno.

Discusión

En el análisis de los canales de percepción se encontró una importante diferencia entre ambos grupos. Los niños sin riesgo pueden diferenciar mejor que los otros niños, los canales por los cuales perciben las emociones de sus padres. En cambio, en una proporción altamente mayor, los niños en riesgo no pueden explicar cómo las perciben.
En el grupo control el principal canal de comunicación es el conductual, tanto para la madre como para el padre. El segundo canal es el facial, con niveles más altos para el padre que para la madre. El tercero es el verbal, y por último el vocal, con niveles considerablemente más bajos. Sólo en el 1.9% de las respuestas, los niños no pueden explicar cómo lo perciben. En el grupo experimental, los canales siguen el mismo patrón, pero la mayoría (72.3%) no puede explicar a través de qué canal percibe las emociones de sus padres.
Si se hace un análisis cualitativo de las respuestas, el primer punto que llama la atención, al comparar las respuestas de ambos grupos, es la disposición para responder. Mientras que los niños del grupo control se mostraron bien dispuestos a responder y contestaban espontáneamente, muchos de los niños en riesgo (63.6 %) se quedaban callados, lo que hacía necesario reiterar las preguntas. Ante la formulación de la pregunta: "¿Cómo te das cuenta?", mientras los niños sin riesgo contestaron rápidamente, aun cuando respondían: "no sé", la mayoría de los niños en riesgo se quedaban en silencio, lo que hizo necesario darles otras categorías de respuestas (por ejemplo: porque lo dice, por la cara, porque lo hace, por la voz, no sabés). Aún así, muchos no respondieron a dicha pregunta.

El segundo punto a tener en cuenta tiene que ver con las evidentes diferencias encontradas en cuanto al desarrollo lingüístico de ambos grupos. Los niños del grupo control mostraron comprender la consigna, usar palabras apropiadas y expresivas, contar con un vocabulario relacionado con las emociones y cuando no sabían expresarlo, lo acompañaban con gestos. También se notó una tendencia a explicar los sentimientos de sus padres. Esta riqueza expresiva en las respuestas no se encontró en los niños en riesgo. En estos niños se observó una gran dificultad para comprender las preguntas, dificultad en el uso y manejo del vocabulario relativo a las emociones y un lenguaje menos expresivo, lo que dificultó las respuestas. Asimismo, confundieron enojo con preocupación, lo que no ocurrió en el otro grupo, que diferenciaban las dos emociones.
Por otra parte, muchos niños del grupo experimental se quedaban en el significado literal de las preguntas. También en sus respuestas se hicieron evidentes la ausencia de diálogo entre los niños y sus padres y los altos niveles de agresividad, que llegaban incluso a niveles violentos. Al preguntar por el enojo de sus padres, muchos de ellos se culparon a sí mismos.
Un último punto a tener en cuenta es que hubo niños en riesgo que no pudieron contestar el cuestionario para la madre o para el padre, por no vivir con ellos, ya sea porque las madres trabajaban fuera del hogar, por lo general como empleadas domésticas con cama, o en otras provincias para el caso de los padres, o por haberse ido del hogar o por estar presos. Algunos niños lo informaron, otros respondieron como si sus padres vivieran con ellos. Al contrastar las respuestas con los datos familiares brindados por la escuela, se pudo observar la discrepancia y tenerla en cuenta.
La diferencia en la percepción que tienen los niños con y sin riesgo ambiental con respecto a los estilos de comunicación emocional de sus madres y padres podría explicarse, en parte, a través de los procesos atencionales que se ponen en juego en situaciones de excitación emocional (Pine et al., 2005).
Los niños del grupo control tienen un mayor desarrollo del lenguaje y de las estructuras cerebrales subcorticales, lo que les permite una mejor percepción de la comunicación emocional de sus padres, pudiendo discriminar entre las actitudes comprensivas y expresivas de sus padres hacia ellos y una mejor verbalización del canal por medio del cual perciben dicha emoción (Eisenberg, Sadovsky & Spinrad, 2005). El lenguaje usado para comunicarse con otros o como lenguaje interno, cobra importancia como un medio para interpretar y controlar la expresión emocional. Un niño comienza a hablar acerca de sus emociones aproximadamente entre los 18 y 30 meses. También estará capacitado para relacionarse con sus amigos y adultos, tanto familiares como extra-familiares por medio de su lenguaje. El lenguaje interno le permite tanto el control conductual como la postergación de la gratificación y empieza a sentar las bases para el desarrollo de la memoria de trabajo.
Para la edad escolar es esperable el uso de estrategias tanto verbales como físicas para afrontar la frustración. Este es otro factor que contribuye a que los niños sin riesgo ambiental tengan un mayor control emocional con respecto al grupo experimental, cuyo desarrollo del lenguaje se encuentra por debajo de lo esperado en niños de 5 años. En estos niños, el menor desarrollo del lenguaje y de las estructuras cerebrales subcorticales estaría impidiendo una clara percepción de la expresiones emocionales de sus padres (Aguado, 2002; Albert et al., 2008; Eisenberg et al., 2005; Pine et al., 2005). Si se tienen en cuenta las características de la expresión de la comunicación emocional de los padres, en las que se puede ver que los niveles de agresión son considerablemente más altos para los niños en riesgo, esto podría estar produciendo un excesivo gasto de energía emocional para poder controlarse en dicha situación, poniendo en juego recursos cognitivos que alterarían el funcionamiento ejecutivo y consecuentemente, la percepción de la emoción. Todo esto favorecería que los niños tengan una percepción más global de la comunicación del padre, pudiendo sólo discriminar entre las expresiones positivas y negativas de los mismos, sin poder explicitar por medio de qué canal perciben la emoción en cuestión.

Conclusiones

El desarrollo del sistema nervioso es afectado por las condiciones ambientales aun antes del nacimiento y durante el desarrollo. Teniendo en cuenta la importancia que cobra para ello su ambiente sociocultural, no resulta difícil concluir que los niños que viven en situación de riesgo por pobreza tienen un desarrollo neurocognitivo diferente al de los niños criados en otro contexto sociocultural.
Las evaluaciones del modo de funcionamiento emocional a través de cuestionarios como los aquí presentados, no pretenden suplantar otras evaluaciones diagnósticas sino complementarlas.
Esta técnica posee características satisfactorias de validez y confiabilidad, por lo que resulta útil para evaluar cómo los niños perciben la comunicación emocional con ambos padres. De cualquier manera, la técnica que se informa tiene sus limitaciones, sobre todo en el caso de niños sin riesgo ambiental, quienes presentaron índices de fiabilidad más bajos.
Queda para trabajos posteriores considerar la posibilidad de aumentar el número de ítemes en los cuestionarios para lograr mejores valores de consistencia interna, así como replicar su administración en poblaciones mayores para hacer posible su aplicación en investigaciones posteriores.
Teniendo en cuenta que la mayoría de las investigaciones, tanto neuropsicológicas como con neuroimágenes, se están realizando en el exterior y que por una cuestión de costos es muy difícil reproducir estas experiencias en Argentina, resulta fundamental para la evaluación neuropsicológica adaptar, crear y estandarizar nuevos instrumentos de evaluación conductual que permitan medir estas funciones. Igualmente, sería de suma importancia poder realizar la evaluación de estas variables en nuestra población por medio de neuroimágenes, lo que permitiría corroborar las inferencias realizadas.
Si bien todavía queda mucho por estudiar sobre la Neuropsicología de la comunicación emocional, el objetivo de este trabajo es aportar datos empíricos que ayuden a prevenir y predecir trastornos emocionales y conductuales, así como problemas de aprendizaje, colaborando en el proceso diagnóstico, para armar posteriormente planes de intervención temprana adecuados que influyan en el desarrollo, lo que resulta fundamental para los niños que se encuentran en riesgo por pobreza extrema.

Anexo. Protocolo del cuestionario que mide la percepción que los niños de 5 años de edad tienen de los aspectos emocionales de la comunicación de sus padres (CPCEP)


Referencias bibliográficas

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Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Psicología Matemática y Experimental (CIIPME).
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
República Argentina.

Fecha de recepción: 21 de octubre de 2008
Fecha de aceptación: 27 de noviembre de 2008