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Andes

versión On-line ISSN 1668-8090

Andes vol.20 no.2 Salta jul./dic. 2009

 

LAS SOCIEDADES FORMATIVAS EN EL NOA: APORTES, DISCUSIÓN Y REPLANTEO

Sociedades aldeanas tempranas en el Valle de Tafí: Algunas aproximaciones desde la alfarería1

(Villages Early Societies in "Tafí Del Valle": Some Approaches from the Pottery)

 

J. C. Dlugosz,2 B Manasse,3 M Castellanos4 y S. S. Ibáñez5

2. CONICET-INTERDEA (Instituto Interdisciplinario de Estudios Andinos-Fac. de Cs. Nat e IML-UNT
3. Instituto de Arqueología y Museo-Fac. de Cs. Nat e IML-UNT; Escuela de Arqueología - UNCa.
4. Instituto de Arqueología y Museo-Fac. de Cs. Nat. e IML-UNT
5. Fac. de Cs. Nat. e IML-UNT

 


Resumen

A lo largo del tiempo, la historia de las sociedades aldeanas tempranas del valle de Tafí se ha construido sobre la base de tres ejes: a) su modalidad de asentamiento y uso del espacio, y algunos aspectos de b) su economía, y c) su cosmovisión -estos últimos plasmados en los monolitos referidos en la literatura científica como "menhires" y un montículo localizado en el sector Sur del Valle (Casas Viejas)-. La alfarería - elemento diagnóstico por excelencia en la arqueología regional - fue utilizada de un modo ciertamente secundario para complementar la definición de temporalidades en la zona.
A los fines de profundizar en el estudio de las sociedades aldeanas tempranas del Valle de Tafí -con expresiones culturales diversas posiblemente vinculadas tanto a factores temporales (modificaciones de orden práctico y/o simbólico a lo largo del tiempo, herencias aceptadas y/o re-trabajadas y significadas), funcionales (cuestiones de orden práctico y/o simbólico, resoluciones tecnológicas, expresión de roles), como espaciales (pertenencia a diferentes lugares en la geografía humana y política de la región; redes de intercambio de bienes) -abordamos el análisis de dos conjuntos alfareros hallados fortuitamente en la localidad de Los Cuartos, en el nordeste de Tafí del Valle.
 
Palabras clave: Valle de Tafí; Alfarería del Formativo; Estudios morfológicos; Funcionalidad de la alfarería; Historia prehispánica

Abstract

Along time, the history of  early villagers of the valley of Tafí has been built on the base of three axes: to) their establishment modality and use of the space, and some aspects of b) their economy, and c) their cosmovisión - these last ones captured in the monoliths referred in the scientific literature as " menhirs " and a mound located in the South sector of the Valley -. The pottery - element diagnosis par excellence in the regional archaeology - was used in a certainly secondary way to supplement the time definition in the area.  
To the ends of deepening in the study of the societies early villagers of the Valley of Tafí -with diverse cultural expressions possibly linked so much to temporary factors (modifications of order practical symbolic y/o along the time, inheritances accepted re-worked y/o and meant), functional (questions of order practical symbolic y/o, technological resolutions, expression of lists), as space (ownership to different places in the human geography and politics of the region; nets of exchange of goods) - we approach the analysis of two combined potters found fortuitously in Los Cuartos, in the northeast of Tafí of the Valley.

Key words: Tafi Valley; Formative pottery; Morphological studies; Funcionality of  pottery; Prehispanic history


 

Introducción

A lo largo del tiempo, la historia de las sociedades aldeanas tempranas del valle de Tafí, en el oeste de la provincia de Tucumán, se ha construido sobre la base de tres ejes: a) su modalidad de asentamiento y uso del espacio, y algunos aspectos de b) su economía, y c) su cosmovisión. La alfarería, elemento diagnóstico por excelencia en la arqueología regional, fue utilizada de un modo ciertamente secundario para complementar una cierta caracterización cultural y de temporalidades en la zona.

Es necesario señalar que la cerámica que fuera hallada en los contextos de los comienzos de la era cristiana (EC) en el Valle de Tafí mayormente ha sido analizada de tal modo de poder discernir características que signifiquen aportes en la definición de un "estilo local", distintivo de esta región y diferente de lo conocido para otras más o menos próximas. Omitiendo una evidente diversidad, tanto en la morfología como en los patrones de manufactura y decoración, se construyó lo que sería el universo alfarero propio de estas sociedades: piezas morfológicamente sencillas, con un tratamiento superficial de escasa complejidad y variabilidad, una manufactura tosca, manifiesta en pastas con antiplástico grueso y mayormente cocida a una atmósfera oxidante6. Sin embargo, estos rasgos tan sencillos, carentes de elementos decorativos más distintivos, sumado a contextos de hallazgo frecuentemente alterados por intensos procesos morfodinámicos propios de las regiones montañosas del oeste tucumano, convirtieron a esta alfarería en un soporte empírico de valor "diagnóstico" relativo a la hora de investigar las características de esta etapa temprana de la ocupación humana en el Valle de Tafí.

Partiendo de preceptos de homogeneidad cultural, la existencia de ciertas diferencias en sus particularidades fue mayormente interpretada desde una perspectiva temporal, atribuyéndola al producto de la evolución en el tiempo de una u otra modalidad7. Sin salir totalmente de este tipo de perspectiva, estudios morfológicos realizados por Dlugosz y Piñero8 señalan la necesidad de atender a los contextos de hallazgo para realizar cualquier tipo de comparación en estos materiales; a partir de estudios tecnológicos, por su parte, Srur9 alerta sobre la necesidad de revisar las "asignaciones culturales -étnicas" que implicaron la diferenciación de ciertos "estilos cerámicos", discriminados del conjunto definido como "Tafí"10.  En ambos casos se trata del estudio de materiales del montículo que se viene excavando desde la década del 60 en Casas Viejas, que tiene por peculiaridad la gran cantidad de material cerámico que, si bien se encuentra distribuido en estratos diferentes, manifiesta suficiente homogeneidad como para asignarlo a una sola "Fase" de la "entidad cultural" construida al efecto11.

En el marco de estudios mucho más abarcativos, con materiales provenientes de excavaciones sistemáticas en distintos recintos de diferentes asentamientos del Valle de La Ciénega -inmediatamente al norte del de Tafí - Cremonte confirma la hipótesis planteada por Srur, de que los materiales anteriormente atribuidos a la primera fase de Candelaria, serían en realidad elementos propios de la alfarería Tafí12. Podríamos decir, entonces, que se amplía la variedad de los materiales alfareros tempranos reconocidos como propios de esta región. Más allá de ello, la autora manifiesta la importante estabilidad de rasgos de la alfarería a lo largo del tiempo en el Valle de La Ciénega, remarcando la posibilidad de que algunas de las variaciones tecnológicas respondan a conductas vinculadas a las características ambientales:"...si bien la cerámica refleja patrones tradicionales de manufactura, los alfareros deben adaptarse a las condiciones y recursos locales..." (Cremonte 2003: 72).

Los estudios abordados por Berberián y su equipo de investigación en la zona de La Bolsa, Carapunco, al Norte del Valle, permitieron recuperar materiales alfareros de contextos domésticos y funerarios. Se analizaron en detalle los restos materiales obtenidos de excavaciones en una unidad circular compuesta de este sitio. Para ello se procuró identificar los rasgos compartidos de acuerdo a una serie politética de atributos, para así poder determinar grupos de unidades cuyo eje diferenciador, en este caso, es la existencia de baño o engobe sobre una o ambas superficies de las piezas. Estos grupos de unidades se articulan conformando lo que Berberián y Argüello de Dorsch denominan el "sistema cerámico" que habría caracterizado a esta unidad arquitectónica13. Los autores señalan que "...en el Valle de Tafí debió existir más de un sistema cerámico interactuando."14 El aumento demográfico debió llevar al aumento de la población cerámica, que "...hipotéticamente se resolvió en una segmentación sistémica originando nuevas formas."15. Finalmente sostienen, al igual que varios de los autores ya comentados, la estabilidad a través del tiempo, sin mayores cambios en lo que respecta a morfología y tecnología. Las diferencias establecidas responderían, antes bien, a razones de orden funcional y prácticas16.

Desde hace un tiempo atrás nosotros venimos planteando, estamos remarcando la existencia de heterogeneidades que, fuera de posibles "adaptaciones" a circunstancias o condiciones específicas de cada lugar, se vinculan tanto a factores temporales (modificaciones de orden práctico y/o simbólico a lo largo del tiempo, herencias aceptadas y/o re-trabajadas y significadas), funcionales (cuestiones de orden práctico y/o simbólico, resoluciones tecnológicas, expresión de roles), como espaciales (pertenencia a diferentes lugares en la geografía humana y política de la región; redes de intercambio y circulación de bienes e ideas)17. Es decir, se vinculan a las historias particulares de cada lugar.

En ese rumbo, y procurando construir información científica a partir de contextos de hallazgo fortuitos y/o sistemáticos - pero a partir de rescates arqueológicos o estudios de impacto - analizamos unos conjuntos de material alfarero que afloraron como producto de la remoción de tierra y piedra efectuadas en vinculación con obras destinadas a un loteo en Los Cuartos, al pie de las Cumbres Calchaquíes en el Valle de Tafí. El número importante de fragmentos, su relativa integridad y características permiten avanzar en la interpretación de algunos aspectos de la vida de los pueblos que habitaron este sector del Valle durante el primer milenio de la EC.

Las sociedades aldeanas tempranas en el Valle de Tafí

El Valle de Tafí, como unidad geográfica de referencia, constituye un espacio que, aunque de dimensiones reducidas, se muestra como significativamente heterogéneo desde el punto de vista cultural. Hasta el día de hoy se manifiestan importantes diferencias en lo social y/o en lo económico, en ciertos aspectos de la vida cotidiana y de organización comunitaria de su población. Esta diversidad se incrementa notablemente a medida que nos alejamos en el tiempo18. En cada época se construyeron espacios dentro de este espacio. Cada uno con paisajes propios, modalidades que lo distinguían -y a veces, distanciaban -de los otros; con un territorio dentro del gran territorio19.

Ya en 1938 Lizondo Borda planteaba la posibilidad de que en tiempos previos a la conquista española el Valle hubiera estado ocupado al menos por tres pueblos diferentes.

"En 1617, al hacerse merced del Valle de Tafingasta, se habla no solo del cerro de Ampitahao [...sino de un] cerrillo pelado que estaba en medio de ese valle y que se llamaba Ampuqcatao, y de otro cerro llamado Panaqhao, que lo limitaba por el sur. Y estas tres designaciones de cerros, dado su final "hao" o "ao", nos indican que en ellos hubo antes tres pueblos o parcialidades indígenas..." (Borda 1938: 20)20 Destacado nuestro.

Destacar, atender a esta diversidad abre un panorama poco explorado en estas regiones. Al respecto, los planteos de Scattolin21 para el análisis de estas sociedades aldeanas tempranas en el valle aledaño de Yocavil son muy enriquecedores. Como también lo señala con claridad Laguens22, es motivador pensar en distintas lógicas, y por ende en distintas trayectorias de cambio, en las diversas regiones o subregiones del NOA; en definitiva, pensar en distintas estrategias sociales, aún en el marco del Formativo.

En este marco de interpretación sintetizaremos brevemente el conocimiento que disponemos sobre esta época en el Valle de Tafí, dejando expreso que por tal unidad de referencia geográfica comprenderemos un área que se extiende más allá de sus límites concretos, procurando acercarnos al territorio que tanto la documentación como las referencias de los pobladores actuales brindan al respecto. Se integran así, aunque de modo diverso, los valles de La Ciénega, Anfama y Chasquivil, así como todo el sector más alto del piedemonte oriental de las Cumbres Calchaquíes y del Ñuñorco23. Se define como un área que articula espacial y ecológicamente el área de valles occidentales y de piedemonte selvático y chaco-santiagueño.

Estas zonas dan cuenta de la existencia de ocupaciones aldeanas con una economía diseñada a partir de la agricultura y horticultura en las partes bajas y medias del Valle, la cría de camélidos y prácticas de caza en la zona serrana, además de la recolección de diversos recursos tanto alimenticios como tecnológicos en todo el territorio en consideración. Siempre en el contexto de una importante articulación social con territorios aledaños.

Los asentamientos aldeanos se articularon más o menos directamente con los espacios productivos y de circulación. Pero también, con paisajes simbólicamente significados; de hecho, más allá de la posible relevancia de elementos del paisaje natural, como podrían haber sido los cerros o vertientes, en esta región contamos con manifestaciones muy elocuentes al respecto, como es el caso de los "menhires"24.

Con un patrón arquitectónico que caracteriza gran parte de las sociedades aldeanas tempranas de los Andes Centro-Sur, en el Valle se identifican estructuras en piedra mayormente circulares que, más allá de poder conformar conjuntos de diversa envergadura, denotan una cierta complejidad en la presencia y vinculación con estructuras complementarias como patios, pasillos, sepulcros y depósitos.

La alfarería hallada en esos diversos contextos se suele caracterizar de acuerdo a dos patrones básicos:

1) piezas de manufactura tosca, sometida a una cocción oxidante, con un acabado de superficie que incluye engobe o pintura roja, en algunos casos con bruñimiento lineal, y la presencia de modelados zoo y antropomorfos ejecutados al pastillaje. Predominan las piezas abiertas de bases redondeadas o planas, con asas botón, o en arco doble remachadas, labio adherente y labio remachadas. Las formas registradas corresponden a vasijas subglobulares de contorno complejo, ollas globulares y subglobulares de contorno simples e inflexionados, jarras, escudillas o pucos, y tazas. Las bases generalmente son de tipo redondeada o plana, y en menor proporción cóncava-convexa. La forma de las asas incluye las en arco, y macizas en  botón, la inserción de las mismas puede ser remachada, adherida, y en el caso de las jarras y tazas labio adherente25.

2) piezas cocidas en atmósfera no oxidante con decoración por medio de incisiones, escisiones, estampados; que constituyen paneles de diseños geométricos; en el caso que las técnicas antes mencionadas fueran ejecutadas al pastillaje forman modelados zoo y antropomorfos. En cuanto a las formas se han registrado escudillas, jarras, y vasijas subglobulares de contornos simples e inflexionados; las tipos de bases y asas son iguales a los descritos para el patrón anterior.

Por otra parte, cabe mencionar el hallazgo de fragmentos cerámicos que, por las características de su pasta y el tratamiento de superficie, han sido considerados como pertenecientes a  los estilos Condorhuasi, Vaquerías, Ciénaga, y Aguada.

Consideramos que es necesario repensar los enfoques y los criterios empleados para la interpretación de las sociedades del primer milenio de la EC. Desde nuestra perspectiva, priorizamos el estudio del pasado tafinisto "desde adentro"; ver qué pasaba aquí, en el Valle, los problemas de orden local, pero, también, su articulación con coyunturas y procesos macro-regionales, dentro de la estructura de poder vigente en cada momento26.

El Nordeste del Valle de Tafí: localidad de Los Cuartos.

La zona del nordeste del Valle de Tafí, el área de Los Cuartos al Este del río Blanquito (Figura 1), cuenta con escasa información que refiera más específicamente a estas sociedades aldeanas más tempranas.


Figura Nº 1: Mapa del Valle de Tafí con la ubicación de Los Cuartos y La Quesería

Los mismos estudios aerofotográficos dan cuenta de una menor proporción de evidencias arquitectónicas del clásico patrón circular en esta zona. Ello parece deberse a los intensos procesos geomorfológicos, con coladas de barro y piedra de considerable volumen, que han cubierto con un espeso depósito los restos materiales, evidencias del pasado prehispánico más temprano. A ello se suma la constante reocupación a lo largo del tiempo de estos mismos espacios, tanto por sociedades del tardío local, como por la urbanización más reciente. Es muy probable que la mayor parte de las unidades arquitectónicas circulares visibles en la superficie respondan a una persistencia en la modalidad de construcción, antes que restos de aquellas ocupaciones tempranas27.

Esta zona de Los Cuartos constituye un espacio de interés para las investigaciones arqueológicas de las primeras centurias de la EC en la región. De hecho, se encuentra articulando dos de las áreas más investigadas en el Valle: La Bolsa -al norte del mismo-28 y La Ciénega - valle localizado inmediatamente al Este del de Tafí-29, involucrando con claridad el área montañosa de la presente área de estudio. Sin embargo, la información mayormente está dependiendo de excavaciones que de modo ciertamente fortuito dan con restos materiales de esta época30. Se trata así, en su gran mayoría, de contextos secundarios, producto del hallazgo por parte de obreros que están llevando a cabo los trabajos de excavación para levantar viviendas o infraestructura urbana en general.

Los estudios que veníamos realizando sobre la alfarería temprana de esta localidad pertenecen a un contexto doméstico con evidencias de funebria31. El material hallado presenta rasgos compartidos con los hallados en Casas Viejas, en particular del montículo - tipo de manufactura, las características de la pasta, sus inclusiones, y tratamiento superficial -. Sin embargo, la presencia de algunos elementos como fragmentos con cocción reductora y unos pocos modelados, sugiere una mayor afinidad con rasgos propuestos para un momento más tardío32. Hay muy escasos fragmentos con incisiones -piezas de cocción oxidante-. La cantidad de fragmentos con baño o pintura colorada monocroma, sin embargo, es importante. Salvo un caso, muy poco visible, no hay evidencias de fragmentos que pudieran asignarse a "Condorhuasi". Estudios tecnológicos realizados sobre estos materiales dan cuenta de la probabilidad de que se hayan utilizado materias primas locales para la elaboración de la alfarería temprana recuperada33. El carácter fragmentario de las muestras no permitió avanzar en un análisis detallado de aspectos morfológicos.

En esta oportunidad trabajaremos en el análisis de dos conjuntos alfareros recuperados hace unos meses atrás como producto de tareas de inspección técnica en un área que denominamos de Ampliación del loteo "La Quesería II" en la localidad de Los Cuartos34 (Figura 2) .


Figura Nº 2: Plano del sector NO del Loteo La Quesería (en color gris oscuro se destaca el lugar de hallazgo de los conjuntos analizados.

Un primer conjunto, compuesto por 446 tiestos, fue extraído por obreros que trabajaron en la excavación de una zanja de gran profundidad -entre 1,50 y 2,00 metros de profundidad y unos 0,80 metros de ancho- que rodea una vertiente natural sin Evaluación de Impacto previa, ni Seguimiento Arqueológico alguno. De acuerdo a los datos obtenidos con posterioridad, estos materiales habrían aflorado a unos 0,70m de profundidad, posiblemente asociados a una o más estructuras arquitectónicas en piedra localizadas a unos 0,90m del borde septentrional actual del humedal35. Cabe destacar que las dimensiones del depósito arqueológico son desconocidas. La probabilidad de pérdida de material es muy alta; seguramente solo se recuperó una parte de los mismos.

El segundo conjunto, compuesto por 1585 fragmentos, fue recuperado durante el seguimiento arqueológico parcial de tareas de excavación efectuadas con topadora para la construcción de un garaje semi - subterráneo, ubicado a 150m aproximadamente hacia el NE del conjunto anterior. Sin ningún tipo de evidencia arqueológica en superficie, a unos 0,70m de profundidad apareció un depósito arqueológico constituido principalmente por restos alfareros, además, de algunos óseos y líticos. Este depósito conformaba un "paquete compacto" de unos 0,20 a 0,30m de espesor y unos 6m2 de superficie, en un estrato de características más limosas de tonalidad rojiza. Se caracteriza por presentar grandes fragmentos de cerámica superpuestos entre sí, en varios casos evidentemente producto de la fragmentación in situ. Estimamos probable la pérdida de materiales, producto del importante volumen de tierra extraído y/o removido por la máquina. 

Se trata de este modo, de dos conjuntos seguramente incompletos, cuyo contexto de hallazgo pudo ser documentado solo muy parcialmente pero, dado su alto grado de remontabilidad, el tamaño de los fragmentos y la relativa homogeneidad de sus rasgos nos propusimos trabajar, en esta primera instancia, sobre la morfología general de estas piezas.

Metodología

La metodología implementada apuntó, en primer lugar, a obtener la mayor información posible de estos conjuntos de características tan peculiares. Partiendo del hecho de que no han sido resultado de un trabajo de excavación minucioso que pudiera brindar información sobre condiciones del depósito, asociaciones y articulación espacial, por lo tanto, las interpretaciones que podemos realizar acerca de estos dos conjuntos son de tipo parcial.

De acuerdo a los objetivos señalados más arriba se apostó a obtener información sobre la morfología de las piezas, rasgos decorativos, manufactura, y funcionalidad de las piezas.

El tipo de matriz en donde aparecieron estos conjuntos alfareros obliga a una limpieza bastante intensa de cada uno de los fragmentos alfareros. De otro modo es imposible apreciar las características que presentan. Así, se procedió a una limpieza con cepillos blandos y, de ser necesario, se recurrió al auxilio de agua, en forma de un pequeño chorrito que permita sacar el barro adherido a los fragmentos. Esta última estrategia tan solo se empleó para lograr una mejor visualización de los rasgos tecnológicos en los sectores de fractura. En los casos en que se identificó la presencia de pintura y/o adherencias de pigmentos solo se llevó a cabo una limpieza en seco.

La catalogación de los materiales se efectuó procediendo ya a una primera agrupación de fragmentos, tomando en cuenta rasgos tecnológicos, morfológicos y de su tratamiento de superficie.

Una estrategia fundamental de nuestro trabajo lo constituyó el remontaje, permitiendo individualizar aquellos fragmentos que, por más que tuvieran ciertas diferencias, pertenecían a una misma pieza36. Hay que tomar en cuenta que el universo de análisis es importante en número (2031 fragmentos).

Para el remontaje se tuvo en cuenta una serie de criterios que, más allá de los que suelen utilizarse corrientemente (acabado de superficie, características de la pasta, por ejemplo), fueron delineados en función de las particularidades que presenta el material en estudio, como ser la presencia de fractura fresca y de manchas de cocción.

Básicamente se trabajó en base a:

a) rasgos morfológicos
b) rasgos tecnológicos
c) rasgos vinculados a la terminación de la pieza
d) rasgos decorativos
e) rasgos vinculados al uso de la pieza
f) rasgos vinculados a procesos de alteración de la pieza (que pueden o no ser posdepositacionales).

 Entre los rasgos morfológicos se atendió a la curvatura de los fragmentos, la presencia de inflexiones, más allá de la identificación (de ser ello posible) de la parte de la pieza en cuestión. El espesor de las paredes, también es un elemento diagnóstico, siempre y cuando su conservación lo permita.

Los rasgos tecnológicos fueron de sustancial importancia. Así, por un lado, se pudo obtener datos relevantes sobre la base de las características de la pasta. Ello requirió prestar especial atención a aquellos fragmentos que manifestaran fractura fresca producida por la rotura reciente a causa de los trabajos de obra realizados en la zona. Solo en casos muy especiales se procedió a generar una fractura que permitiera una mejor visibilidad de estos rasgos.

Otro elemento de interés ha sido la cocción, aunque es notable la variabilidad manifiesta en las piezas de mayor tamaño. Se aprovechó también la existencia de manchas de cocción en las superficies externas. Por otro lado, se tomaron en cuenta ciertos elementos diagnósticos del proceso de manufactura de las piezas. Llama la atención, por ejemplo el uso de la aplicación de rollos a modo de parche37.

Entre los rasgos vinculados a la terminación de la pieza, el acabado de superficie se constituyó en uno de los criterios principales, aunque también se utilizaron elementos como características de los bordes, labios, etc.

Los elementos vinculados a la decoración de las piezas fueron útiles solo parcialmente, en función de su ubicación muy localizada y de las características generales de las piezas recuperadas. En su gran mayoría se trata de modelados ejecutados por medio de incisiones, escisiones y estampados al pastillaje, en algunos casos estos modelados presentan pintura roja.

El uso dado a las piezas también deja rasgos diagnósticos de interés; por caso, la presencia de adherencias de hollín, raspados o de agujeros, por ejemplo. Finalmente, hay una serie de datos que aportan para identificar fragmentos de una misma pieza, vinculados con procesos de alteración. Así, por ejemplo, superficies erosionadas, grietas, voladura de modelados, etc.

Para el remontaje se empleó un sellador de silicona que no penetra en la pasta de los fragmentos y, a su vez, es fácil de retirar de ser necesario, sin producir daño en las superficies de las piezas. En algunos casos tuvimos que realizar la sustitución de faltante, para otorgar mayor firmeza a la pieza a medida que era reconstruida. Este procedimiento se llevó a cabo en casos en que las superficies de remontaje de una pieza eran muy pequeñas, razón por la cual no se hubiera podido haber procedido al remontaje sin esos agregados.

Las piezas y/o porciones remontadas fueron fotografiadas y dibujadas. Esta representación gráfica diferenció porciones realmente existentes de la pieza en cuestión, de aquellas inferidas. Estas últimas fueron sombreadas en color gris. La reconstrucción sólo se

realizó en aquellas vasijas en las cuales contábamos con una considerable cantidad de fragmentos no remontables que nos permitían hacer este tipo de inferencias.

El estudio de la morfología de las piezas contempló análisis del perfil, contorno y volumen de las piezas; para ello se evaluó, también, su diámetro, teniendo en cuenta bordes, cuerpo y bases, para lo cual seguimos la propuesta de Núñez Regueiro:

... es posible realizar una reconstrucción gráfica, total o parcial, de la forma de la vasija. Sin embargo, la cantidad de información que se obtiene va a depender de la orientación, longitud del arco y de la longitud total de cada uno de ellos. Si partimos del supuesto de que podemos reconstruir una forma a partir de un borde sin tener en cuenta su potencial es muy probable que se trabaje con "formas inventadas no reconstruidas.  (Núñez Regueiro, 1984:438).

Para llevar a cabo dicho procedimiento se utilizó una tabla estándar de medidas de diámetro; el procedimiento consiste en buscar la coincidencia entre el borde del tiesto con algunos de los radios dibujados en la tabla a intervalos de 1cm. De esta manera, es posible estimar el diámetro duplicando el radio. La Tabla está dividida en 18 intervalos de 10º cada uno, las cuales representan un 5 % del total del diámetro de la pieza. Esta metodología permite incorporar a la muestra a ser analizada fragmentos de bordes, bases y cuerpos pertenecientes a piezas de diámetros variados (pequeños o grandes), al apoyarse en el porcentaje más que en el tamaño del tiesto39 .

Para complementar el análisis morfológico, se realizó un análisis morfométrico, teniendo las siguientes variables:

  • Altura total de la pieza;
  • Diámetro de abertura de la boca;
  • Diámetro de la base;
  • Diámetro máximo del cuerpo;
  • Puntos de inflexión;
  • Grosor de las paredes.

Como la reconstrucción de la mayoría de las piezas es de tipo parcial, no todas las variables antes mencionadas pudieron emplearse en todos los casos. Estas medidas fueron utilizadas para calcular el volumen de las piezas, para lo cual empleamos las fórmulas geométricas referidas a esferas, semiesferas, conos, cilindros, etc. Posteriormente, realizamos la  descripción de las formas siguiendo los criterios propuestos por la Primera Convención Nacional de Antropología40.

La funcionalidad de las piezas se evaluó tentativamente en base a la morfología -volumen; tipo de base; contorno del cuerpo, presencia de inflexiones; características de cuello y borde; presencia, forma de inserción y emplazamiento de asas; diámetro de la boca, etc. -, evidencias de uso -presencia de hollín y área cubierta; presencia de residuos en el interior de la pieza; evidencias de raspado; presencia, tamaño y localización de rajaduras o agujeros; etc. -, características generales de su pasta y su comparación con información previa41.

Primera evaluación de los conjuntos analizados

Señalamos con anterioridad que en ambos casos se trata de universos seguramente incompletos. No solo en lo que respecta al resto de los materiales asociados, sino también, y de gran relevancia para nuestras interpretaciones, la falta de datos de la matriz, forma de asociación, vinculación espacial, etc. Sin dejar de tomar ello en cuenta procuramos avanzar en algunas interpretaciones sobre las características de los conjuntos y, más allá de ello, de los depósitos en cuestión42.

Del primer conjunto se pudieron reconstruir tres piezas de morfología y tamaño diferentes. Una de ellas de considerables dimensiones. El segundo conjunto dio cuenta de la presencia de casi veinte vasijas, también de morfología  y tamaños diversos, aunque claramente pertenecientes a un mismo estilo general con las del primero. En razón de ello, hemos realizado una primera interpretación morfo-funcional de todas las piezas reconstruidas. Sin desatender a las múltiples posibilidades de uso (y resignificación) que se le suele dar a una misma vasija a lo largo de su vida útil, más allá de la función para la que puedan haber sido diseñadas, hemos procurado avanzar diferenciando:

1.- Tinajas grandes (de gran capacidad, superando los 150 litros)
1.1.- con un cuello globular bien diferenciado: Vasijas 5, 4 y 3 (Gráfico 1).
Posiblemente se trate de vasijas para almacenamiento de líquidos, para la fermentación de chicha43. El escaso espesor relativo de sus paredes sugiere que no debieron haber sido llenadas más de la mitad de su capacidad44. Todas se presentan, de uno u otro modo, decoradas (modelados zoomorfos, incisiones al pastillaje, apéndices, pintura roja), dando cuenta de la relevancia simbólica de la función implicada. Se destaca la presencia de apéndices macizos cilíndricos con incisiones45. Ya volveremos sobre este punto.


Gráfico Nº 1: Tinajas grandes con cuello globular bien diferenciados
(Vasijas Nº 3, 4 y 5).

1.2.- con un cuello recto bien diferenciado: Vasija 6 (Gráfico 2).
Pudo haber sido usada para contener líquidos (chicha o agua) y/ o sólidos. También se presenta decorada y, al igual que las anteriores, presenta apéndice macizo cilíndrico, con escisiones en este caso. Es propio de este tipo de tinajas grandes, el que se las enterrara parcialmente, de allí la morfología redondeada o acuminada de sus bases. El contenido de las piezas (o el acto de almacenamiento) es significado a través de su decoración, aún muy cerca de la base. Llaman la atención los apéndices macizos cilíndricos de estas tinajas, siempre decorados, pues no han sido hallados con anterioridad en ninguna otra parte del Valle. Su tamaño relativo impide considerarlos como asas para levantar las piezas que, de por sí tienen un tamaño y volumen muy importantes. Tal vez hayan servido para rotar la pieza en el caso de la Vasija 46, o, antes bien, una función con otro tipo de sentido.


Gráfico 2: Tinaja grande con cuello recto bien diferenciado (Vasija 6).

 

                                                                                                                                                                                                                                                 


Foto Nº 1: Apéndices macizos cilíndricos pertenecientes a las vasijas 3, 5 y 6.

A este conjunto podríamos agregar a la Vasija 10 (Gráfico 3), aunque por falta de otros elementos diagnósticos no se la pueda asignar a 1.1.- o 1.2. Tal vez constituya una tercera forma.


Gráfico 3: Vasija 10.

2.- Tinajas medianas de cuello corto (capacidad que ronda en los 50litros):
2.1.- sin asas: Vasija 9 (Gráfico 4), y posiblemente Vasija 2 (Gráfico 4), antes de que se le realizara el agujero.
Son piezas cuya superficie externa presenta líneas bruñidas y en el caso de la 9, tiene manchas de cocción. Posiblemente hayan sido utilizadas como piezas para el almacenamiento (de sólidos y/o líquidos), aunque también para hacer calentar o hervir su contenido. La vasija 9 presentó residuos en su interior y adherencias de hollín en la superficie externa; la 2, no presenta evidencias de uso.


Gráfico 4: Tinajas medianas de cuello corto sin asas (Vasijas 2 y 9).

2.2.- con asas: Vasijas 7 y 8 (Gráfico 5). En este caso se trata de vasijas con un tratamiento de superficie algo más cuidadoso, con aplicación de pintura y apliques modelados. También podrían estar destinadas al almacenamiento. En los Andes peruanos, este tipo de vasijas, con asas en el vientre de la pieza, eran destinadas al almacenamiento y fermentación de la chicha. Ello podría ser especialmente el caso en la 8, pues presenta un alto grado de meteorización en su interior, observándose el antiplástico en relieve.


Gráfico 5: Tinajas medianas de cuello corto con asas (Vasijas 7 y 8).

3.- ¿Cántaro?: Vasija 11 (Gráfico 6). Su morfología sugiere su uso como jarro para servir o traspasar líquidos, sin embargo, es de destacar que presenta hollín en sectores de su superficie externa, por lo tanto, no descartamos que fuera usado en el proceso de cocción de alimentos.


Gráfico 6: ¿Cántaro? (Vasija 11).

4.- Ollas con asas (capacidad que ronda entre los 10 a 15 litros): Vasijas 12 y 13 (Gráfico 7). Serían de función doméstica, para cocinar y almacenar. Ambas presentan hollín en el exterior.


Gráfico 7: Ollas con asas (Vasijas 12 y 13).

5.- Jarrón con asas (capacidad que ronda los 10 litros): Vasija 14 (Gráfico 8). Sería de función doméstica, para almacenar, pero básicamente trasladar líquidos.


Gráfico 8: Jarrón con asas (Vasija 14).

6.- Vasijas pequeñas, cerradas (capacidad menor de 2 litros): Vasijas 1, 17 y  18 (Gráfico 9). Se trata de piezas de una manufactura fina. Posiblemente se usaron para servir y consumir líquidos.


Gráfico 9: Vasijas pequeñas cerradas (Vasijas 1, 17 y 18).

7.- Vasija pequeña, abierta (capacidad menor de medio litro): Vasija 16 (Gráfico 10). Se trata de una pieza de manufactura fina. Cuenco para servir líquidos, trasvasar alimentos y/o para el consumo de los mismos.


Gráfico 10: Vasija pequeña abierta (Vasija 16).

Las piezas 15 y 19, entrarían como piezas de tamaño relativamente grande, pero al estar incompletas no se puede avanzar mucho más en su interpretación funcional.

Las piezas en su contexto de hallazgo

El primer conjunto de materiales, hallado y extraído por obreros que cavaban una profunda zanja, presenta tres piezas, como señalábamos, de diversa morfología y tamaño. Estos materiales afloraron a unos 0,70m de profundidad, posiblemente asociados a una estructura en piedra. En las proximidades también aparecieron unas conanas. Estaríamos frente a un probable contexto doméstico, remarcando que estas piezas no presentan huellas notables de uso. Si efectivamente la pieza nº 3 era una urna, no parece haber cumplido aún con la función para la que habría sido diseñada.

El segundo conjunto, hallado a relativamente escasa distancia del primero, es muy peculiar. El material alfarero apareció fuertemente compactado conformando un verdadero "paquete"de 20 a 30cm. de espesor (conformado por al menos unos 1585 fragmentos de diverso tamaño y estado de conservación), en una superficie relativamente pequeña (6m²), asociados a unos pocos restos faunísticos y algunos materiales líticos.  Entre estos últimos apareció un núcleo de basalto, desechos de talla (lascas enteras, fracturadas con y sin talón) de cuarzo, medianos a grandes y una mano de mortero esférica de granito con una cara pulida. También se recuperaron algunos restos faunísticos (camélidos) y un artefacto en hueso, - retocador para realizar microlascados o un artefacto para trabajar cuero (Funes Coronel y Martínez, com. pers., 2007) -, que presenta pulido en ambos laterales.

No hay datos sobre la existencia de estructuras arquitectónicas en piedra; sin embargo hay que tomar en cuenta que durante la remoción de tierra con la máquina salieron piedras de diverso volumen. Es muy importante la cantidad de piezas alfareras que parecen haber estado depositadas en este lugar. Tan solo encimándolas, podrían calzar todas en una superficie tan reducida. Se trataría, aparentemente, de un depósito de piezas alfareras. La presencia de algunas de ellas con huellas de uso, sugiere que no se trata exclusivamente del acopio de piezas recién manufacturadas o de acopio para distribución. Es muy interesante la variedad de piezas, vinculando funciones de diversos aspectos de la vida cotidiana. La presencia de los restos líticos y óseos otorga también un tono doméstico y cotidiano a este depósito. Por último cabe señalar un dato de interés: la pieza Nº 16 recién apareció una vez extraído todo el "paquete" descrito. Se encontraba boca arriba, unos centímetros por debajo del resto del conjunto.

Ambos conjuntos fueron hallados en un área de gran relevancia arqueológica para la interpretación de momentos prehispánicos tardíos de ocupación humana en esta zona del Valle. Las evidencias del primer milenio de la EC solo aparecen en profundidad, mayormente sin manifestaciones en la superficie actual  del suelo. De allí que solo hayamos accedido a ellas fortuitamente por excavaciones puntuales47. Los Rescates realizados y los Estudios de Relevancia Arqueológica y de Impacto permiten sostener la existencia de ese tipo de evidencias en todo el sector medio y alto del paleocono. Con manifestaciones mayormente solo materiales -fragmentos alfareros de piezas con una manufactura más o menos semejante a las piezas aquí analizadas, pero, también con otra, de cocción no oxidante, con superficies pulidas (externas e internas) y con diseños geométricos incisos conformando paneles. Estos caracteres los asocian más al tipo de rasgos que se suelen describir para caracterizar a "Ciénaga".  

Morfología alfarera de las sociedades aldeanas tempranas en el Valle de Tafí

Los conjuntos descriptos anteriormente amplían notablemente la información sobre el tipo de piezas utilizadas en estos tiempos tempranos. Ambos conjuntos analizados manifiestan la presencia de una variedad de piezas alfareras, todas cocidas a atmósfera oxidante.

En primer lugar, llaman la atención las grandes tinajas con volumen tan importante, de morfología compleja que, además, portan una u otra forma de decoración -cabe destacar los apéndices cilíndricos macizos -. Su utilización puede vincularse al almacenamiento, maceración de sustancias, elaboración de bebidas pero, aparentemente, en contextos en donde su exhibición visual podría tener cierta relevancia. Otras piezas de menor tamaño, pero con un volumen aún de consideración (hablamos de alrededor de 50 litros), también pueden haber servido para almacenar, aunque algunas han sido usadas como recipientes sometidos al calor. Es interesante la variedad de formas y la presencia de elementos decorativos al menos en algunas de ellas. Aparecen vasijas de unos 10 litros de capacidad, de diversas formas, con funciones que podemos vincular a la cocción de sustancias, almacenamiento y traspaso de líquidos. Finalmente están las más pequeñas, de manufactura más fina, utilizadas para servir y consumir sustancias líquidas. La más pequeña -hallada fuera y por debajo del conjunto compactado de cerámica -también de manifactura fina, puede haber funcionado como un cuenco para servir líquidos, trasvasar alimentos y/o para el consumo de los mismos.

Esta alfarería recuperada en Los Cuartos presenta fuertes similitudes a nivel de manufactura con los materiales de Casa Machado, Montículo de Casas Viejas y el Valle de la Ciénega. Es decir, se trata de una manufactura de tipo tosco, con abundante antiplástico de tamaño grueso a medio y poca selección del mismo. En cuanto a las superficies, por lo general se presentan alisadas, otras con bruñido lineal o con baño y/o pintura roja, además de elementos decorativos ejecutados al pastillaje con incisiones o escisiones.

A nivel morfológico muchas de las piezas reconstruidas se asemejan a las procedentes del Montículo de Casas Viejas: el uso recurrente de formas de contornos simples, inflexionados y complejos; la presencia de bases redondeadas o planas, asas en arco doble remachadas y apéndices con incisiones o escisiones. Las diferencias se representarían de manera más notable en lo referente al tamaño de las piezas, pues las de Los Cuartos son mucho más grandes. Por otro lado, en Casas Viejas los apéndices con incisiones o escisiones parecen haber sido empleados a manera de pie, es decir, como apoyo de la vasija para una mejor estabilidad de la misma; mientras que en La Quesería estos apéndices han sido ubicados en la parte superior del cuerpo o en el cuello.

Los materiales descriptos con detalle para La Bolsa, Carapunco, son de dimensiones muy pequeñas, en comparación con los registrados en Los Cuartos. El tratamiento de superficie difiere en términos generales, puesto que, para La Bolsa se menciona abundante material de cocción no oxidante, de superficies pulidas, y en algunos casos con diseños de motivos geométricos incisos que conforman paneles. Por ello consideramos que las piezas comparables en este parámetro serían la Nº 16 y 17, pero en el caso de la 16, su forma es única con respecto a las demás vasijas registradas en el valle.

De acuerdo a lo planteado por Cremonte (2003), tanto en la Ciénaga, como en el valle de Tafí, se emplearon el mismo tipo de arcillas (illitas detríticas) para la manufactura de las vasijas de cerámica, por lo tanto, sería imposible discernir si las piezas provienen de alguno de estos dos lugares. Al igual que el material analizado en Los Cuartos, junto a la alfarería considerada como típica de Tafí se registraron vasijas con decoraciones incisas o modeladas, que presentan las mismas pastas que las observadas en la denominada Tradición Tafí. Otra similitud que merece ser considerada, es que para las piezas de grandes se emplearon pastas burdas, y fueron cocidas en atmósfera oxidantes, mientras que las pastas de cocción no oxidante sólo se emplearon en la confección de pequeñas piezas.

Cabe remarcar que los contextos de hallazgo son diferentes en todos los casos.

En términos generales ambos conjuntos de Los Cuartos parecen responder al primer patrón alfarero que hemos descrito al inicio del trabajo. Cabe señalar que la pieza Nº 18 manifiesta rasgos de forma, pasta y tratamiento superficial semejante al Condorhuasi monocromo rojo. Como lo mencionamos en párrafos precedentes en Los Cuartos se han registrados fragmentos de cerámica que por sus caracteres pertenecen a Ciénaga. Es decir, que junto con la alfarería considerada como típica de Tafí, se asocian otros estilos tempranos (Condorhuasi y Ciénaga). Esta asociación es recurrente en el valle, pues está presente en Casas Viejas y La Ciénega. Debemos agregar que en estos dos últimos lugares se menciona el registro de fragmentos de tipo Vaquerías. No menos importante de aclarar es que la presencia de estos otros estilos tempranos siempre se manifiesta en nivel de representatividad inferior al 0,5%. Esta asociación de estilos cerámicos es otro indicador cronológico, que refuerza nuestra propuesta que la alfarería recuperada en Los Cuartos pertenece a tiempos tempranos, aunque no se descarta que en un futuro se realicen dataciones radiocarbónicas que contrasten esta hipótesis de trabajo.

Elemento distintivo por excelencia entonces para Los Cuartos son las grandes vasijas de contorno complejo decoradas con los apéndices macizos cilíndricos, pintura roja, y modelados ejecutados al pastillaje, que aparecieron en los dos conjuntos  analizados aquí. Su ausencia en los registros del montículo de Casas Viejas, o también de Casa Machado, La Bolsa o La Ciénega no se puede atribuir con facilidad a un problema de muestra. En particular en el primero de los casos la gran cantidad de materiales recuperados y analizados hasta la fecha permiten sostener con cierto grado de probabilidad su inexistencia.

Consideraciones finales

Las sociedades aldeanas que habitaban estos valles intermontanos durante las primeras centurias de la EC lo han ocupado en su totalidad. Tanto las zonas más bajas como los faldeos y las cumbres de los cerros fueron utilizados (vividos) de una u otra manera. Más allá de los modelos planteados ya tiempo atrás, nos interesa profundizar en el estudio de evidencias arqueológicas a partir de las cuales construir historias. No una, que sea válida para todo el conjunto de varones y mujeres, no importa qué edad tengan o su procedencia, sino de la multiplicidad de historias que conforman y constituyen el presente de aquella época. Alejándonos, entonces, de enfoques que apunten a explicaciones generalizadoras, nos interesa evaluar desde Los Cuartos el pasado de estas sociedades.

Este sector nordeste del Valle es bastante húmedo y tiene una buena accesibilidad de recursos hídricos, vegetales, madereros y minerales, además de buenos suelos; por otro lado, es un área próxima a espacios de mayor provecho ganadero como las Cumbres Calchaquíes. Aunque la visibilidad arqueológica de estas ocupaciones es prácticamente nula, las evidencias están dando cuenta de que ha sido habitado del mismo modo que otras regiones como las de Carapunco, La Ciénega o Casas Viejas. La carencia de datos cronológicos de precisión para los conjuntos analizados en Los Cuartos impide avanzar en interpretaciones cronológicas; sin embargo, la gran amplitud temporal de las ocupaciones aldeanas del Formativo propuesta para Tafí del Valle, nos permite ubicarnos con cierta comodidad en ese contexto social y económico.

Las evidencias arqueológicas halladas en distintas partes de este paleocono dan cuenta de la ocupación humana más o menos estable durante el primer milenio de la EC. Más allá de una cantidad relativamente importante de material alfarera fuera de contexto, se detectaron - siempre entre unos 0,50 y 1,50m de profundidad - estructuras arquitectónicas que corresponden a unidades domésticas (unidades residenciales y patios) con características morfológicas y constructivas semejantes a las que se conocen para otras regiones de Tafí o, aún de La Ciénega, Anfama y las Cumbres Calchaquíes en general48. También, hemos registrado evidencias que implican restos humanos; con una modalidad peculiar que solo hemos podido comparar parcialmente con uno de los depósitos del montículo de Casas Viejas49.

Por último, podemos referir, a partir de uno de los casos aquí comentados, pudimos establecer la existencia de un área de acopio de piezas cerámicas. No tenemos referencias de este tipo de depósitos de piezas alfareras en otras zonas del Valle ni de regiones aledañas. En Los Cuartos hay diversas fuentes de arcilla registradas, sin embargo hasta el presente carecemos de datos arqueológicos sobre la cochura de piezas. El acopio identificado sugiere la posibilidad de una redistribución de piezas alfareras, sin embargo, al presentar casi todas claras evidencias de

uso, más nos inclinamos al acopio para ser usadas en ocasiones específicas que requieran la utilización de esta cantidad y/o tipo de piezas. Su carácter doméstico estaría reforzado por la asociación que se pudo establecer.

La elaboración de las grandes tinajas, aunque su pasta no sea tan fina, da cuenta de habilidades técnicas, por un lado, como de una logística, por el otro, bastante significativas50. No deja de llamar la atención la variedad general de las piezas que se pudieron remontar, aunque podemos señalar cierta homogeneidad en su manufactura y, porqué no, en sus rasgos decorativos. Ello es particularmente interesante al comparar los dos conjuntos analizados que, aunque localizados originalmente en un espacio probablemente compartido, no dejan de presentar contextos específicos diferentes. Sería conveniente abordar desde una perspectiva tecnológica el estudio de estos conjuntos materiales, cotejando las características de su producción.

Si bien la alfarería de Los Cuartos comparte muchas de las características registradas para los diferentes lugares del valle (Casas Viejas, La Ciénega y La Bolsa), es interesante señalar que presenta ciertas particularidades; como ser el hallazgo de grandes vasijas de contornos complejos, con engobe rojo, modelados en el cuello, y apéndices macizos con incisiones o escisiones. ¿Acaso este tipo de piezas no serían un forma particular de presentarse frente a los restantes habitantes del valle y ante sí mismos?

No es mucho lo que tenemos para aportar a la construcción de una "historia" de este sector del Valle, sin embargo, consideramos que hemos abierto algunas puertas para abordarla.

APÉNDICE

Caracterización de las piezas alfareras reconstruidas
Primer conjunto
Vasija N° 1:
Partes presentes: fragmentos de cuerpo, borde, cuello y base.
Medidas: altura 14.2cm; diámetro máximo del cuerpo 11.3cm; diámetro del borde 6cm, diámetro de la unión del borde con el cuello 5cm; y espesor de las paredes 0.5cm.
Forma: Vasija restringida de contorno inflexionado, borde evertido, y base cónica.
Capacidad: 0.70litros.
Tratamiento de superficie: alisado.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: bueno.

Vasija N° 2:
Partes presentes: fragmentos de base y cuerpo.
Medidas: altura 44cm; diámetro máximo del cuerpo 48cm; espesor de las paredes 0.7cm. En la parte media del cuerpo presenta un orificio realizado ex profeso, de forma ovalada (1.2 x 1.6cm).
Forma: Vasija restringida base redondeada y contorno probablemente simple (no se recuperó ningún fragmento que pueda ser asignado a un cuello de esta vasija, aunque tampoco a su borde).
Capacidad: superior a 40litros.
Tratamiento de superficie: engobe rojo con líneas bruñidas.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: bueno.

Vasija N° 3:
Partes presentes: fragmentos de partes del cuerpo, cuello y base, además de dos apéndices macizos cilíndricos.
Medidas: altura 72cm; diámetro de la unión del cuerpo con el cuello 48cm; diámetro de la unión del cuello con el borde 28cm; espesor de las paredes 0.7cm.
Forma: Vasija restringida dependiente de contorno complejo, y apéndices macizos remachados cilíndricos. Su borde posiblemente haya sido evertido.
Capacidad: superior a 150litros.
Tratamiento de superficie: engobe rojo con líneas bruñidas, y modelado de estampados al pastillaje en el cuello. Los apéndices presentan incisiones zoomorfas.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: bueno.

Segundo conjunto
Vasija N° 4:
Partes presentes: fragmentos de borde,  cuello y cuerpo.
Medidas: altura 135cm; diámetro máximo del cuello 52cm; diámetro de la unión del borde con el cuello 44cm; diámetro de la unión del cuerpo con el cuello 46cm; diámetro del cuerpo 56cm; espesor de las paredes 1.2cm.
Forma: Vasija restringida dependiente de contorno complejo y borde evertido.
Capacidad: superior a 250litros.
Tratamiento de superficie: alisado con pintura roja.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: bueno.

Vasija N° 5:
Partes presentes: fragmentos de cuello y un apéndice macizo cilíndrico; se infirió la forma del cuerpo y de la base tomando como referencia las piezas 3 y 4; aunque no se puede descartar una morfología menos globular.
Medidas: altura 118cm; diámetro de la unión del cuerpo con el cuello 50cm; diámetro de la unión del borde con el cuello 34cm; espesor de las paredes 1.cm.
Forma: Vasija restringida dependiente de contorno complejo y apéndice macizo cilíndrico con incisiones remachado; posiblemente haya tenido un borde evertido.
Capacidad: superior a 220litros.
Tratamiento de superficie: pintura roja y modelados con incisiones y escisiones al pastillaje en el cuello.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: malo; los fragmentos se presentan muy friables, desmenuzándose frente a agentes como el agua; la gran cantidad de mica de su pasta da lugar a la pérdida de capas de las paredes de la vasija.

Vasija N° 6:
Partes presentes: fragmentos de borde, cuello y dos apéndices macizos cilíndricos; se infiere la forma de cuerpo y base tomando como referencia las piezas 3 y 4; aunque no se puede descartar una morfología menos globular.
Medidas: altura 148cm; diámetro máximo del cuello 44cm; diámetro de la unión de borde y cuello 55cm; espesor de las paredes 1.5cm.
Forma: Vasija restringida dependiente de contorno complejo y borde evertido; presencia de apéndices macizos cilíndricos con escisiones adheridos.
Capacidad: superior a 270litros.
Tratamiento de superficie: alisado con pintura roja.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: bueno.

Vasija N° 7:
Partes presentes: fragmentos de borde, cuello, cuerpo, base y dos asas macizas.
Medidas: altura 68.8cm; diámetro máximo del cuerpo 54cm; diámetro del borde 32.8cm; diámetro del cuello 11.2cm; espesor de las paredes 1.2cm.
Forma: Vasija restringida simple de contorno inflexionado, borde evertido, con asas remachadas macizas, con incisiones.
Capacidad: superior a 54litros.
Tratamiento de superficie: alisado y modelado zoomorfo inciso al pastillaje en la parte superior del cuerpo.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: bueno.

Vasija N° 8:
Partes presentes: fragmentos de borde, cuerpo y base; dos asas en arco.
Medidas: altura 51.2cm; diámetro máximo del cuerpo 46cm; diámetro del borde 28cm; diámetro de la unión del cuerpo con el cuello 24.8cm; espesor de las paredes 0.5cm.
Forma: Vasija restringida simple de contorno inflexionado, borde evertido, base plana y asas en arco doble remachadas.
Capacidad: superior a 50litros.
Tratamiento de superficie: alisado con pintura roja.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: malo; toda la superficie interna presenta un alto grado de meteorización, se puede observar el antiplástico en relieve.

Vasija N° 9:
Partes presentes: fragmentos de borde, cuello, cuerpo y base.
Medidas: altura 49cm; diámetro máximo del cuerpo 40cm; diámetro del borde 22.4cm; diámetro del cuello 10.8cm; espesor de las paredes 1cm.
Forma: Vasija restringida independiente de contorno inflexionado, borde evertido, y base cóncava-recta.
Capacidad: superior a 50litros.
Tratamiento de superficie: alisado con líneas de bruñido.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: bueno.

Vasija Nº 10:
Partes presentes: fragmentos del cuerpo y de la base.
Medidas: altura 37cm; diámetro máximo del cuerpo 38cm; espesor de las paredes 0.6cm.
Forma: Vasija  probablemente no restringida de base redondeada.
Capacidad: superior a 107litros.
Tratamiento de superficie: alisado.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: bueno.

VASIJA Nº 11:
Partes presentes: fragmentos de cuerpo y base.
Medidas: altura 35cm; diámetro máximo del cuerpo 46cm; diámetro de la base 25cm; espesor de las paredes 0.8cm.
Forma: Vasija probablemente no restringida de contorno simple con base plana.
Capacidad: superior a 24litros.
Tratamiento de superficie: alisado con pintura roja.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: bueno.

Vasija N° 12:
Partes presentes: fragmentos de cuello, cuerpo y base; dos asas en arco.
Medidas: altura 30.8cm; diámetro máximo del cuerpo 28.6cm; diámetro del cuello 14.4cm; diámetro de la unión del borde con el cuello 21.6cm; espesor de las paredes 1cm.
Forma: Vasija restringida simple de contorno inflexionado, borde evertido, base redondeada, con asas en arco doble remachadas.
Capacidad: superior a 12litros.
Tratamiento de superficie: alisado.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: bueno.

Vasija N° 13:
Partes presentes: parte del cuello e inserción de asa.
Medidas: altura 36cm; diámetro máximo del cuello 38.8cm; diámetro de la unión del cuello con el borde 13.2cm; espesor de las paredes 1.2cm.
Forma: Vasija restringida dependiente de contorno complejo, con asa remachada de forma indeterminada.
Capacidad: superior a 10litros.
Tratamiento de superficie: alisado.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: bueno.

Vasija Nº 14:
Partes presentes: fragmentos de borde, cuello y cuerpo; dos asas en arco.
Medidas: altura 24cm; diámetro máximo del cuerpo 32cm; diámetro del borde 22cm; espesor de las paredes 0.6cm.
Forma: Vasija restringida dependiente de contorno simple, borde evertido, con asas en arco doble remachadas.
Capacidad: superior a 10litros.
Tratamiento de superficie: alisado.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: bueno.

Vasija Nº 15:
Partes presentes: fragmentos de cuerpo y borde.
Medidas: espesor de las paredes 0.7cm.
Forma: Vasija restringida independiente de contorno probablemente simple y borde evertido.
Capacidad: no determinada.
Tratamiento de superficie: alisado.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: bueno.

Vasija N° 16:
Partes presentes: completa.
Medidas: altura 5.6cm; diámetro del cuerpo 10.3cm; diámetro del borde 13.5cm; espesor de las paredes 0.5cm.
Forma: Vasija no restringida simple de contorno simple, borde evertido y base cóncava-convexa.
Capacidad: 0.28litros.
Tratamiento de superficie: pulido.
Cocción: no oxidante.
Estado de conservación: muy bueno.

Vasija Nº 17:
Partes presentes: fragmentos de borde, cuello y cuerpo; dos asas en cinta.
Medidas: altura 21cm; diámetro del borde 12cm; diámetro del cuerpo 8cm; espesor de las paredes 0.4cm.
Forma: Vasija restringida dependiente de contorno inflexionado, borde evertido, con asas en cinta verticales adheridas.
Capacidad: 1.5litros.
Tratamiento de superficie: pulido.
Cocción: no oxidante.
Estado de conservación: regular, presenta desprendimientos de material en sus superficies externas.

Vasija Nº 18:
Partes presentes: fragmentos de borde y cuello.
Medidas: altura 7cm; diámetro del borde 7cm, y espesor de las paredes 0.4cm.
Forma: Vasija no restringida de contorno simple, de bordes rectos o levemente evertidos.
Capacidad: no determinada.
Tratamiento de superficie: engobe rojo en ambas superficies.
Cocción: oxidante.
Estado de conservación: bueno.

Vasija Nº 19:
Partes presentes: fragmentos de borde y cuello.
Medidas: altura 7cm; diámetro del borde 10cm; espesor de las paredes 0.4cm.
Forma: Vasija restringida dependiente de contorno simple.
Capacidad: no determinada.
Tratamiento de superficie: pulido y modelado de incisiones al pastillaje.
Cocción: no oxidante.
Estado de conservación: bueno.

Citas y Notas:

1. Una versión preeliminar de este trabajo fue presentado en el Simposio "Las Sociedades Formativas en el NOA: aportes, discusión y replanteo" del XVI Congreso Nacional de Arqueología Argentina. Actas y Memorias Tomo II: 313-319. San Salvador de Jujuy.         [ Links ] El presente trabajo se realiza en el marco de los proyectos de investigación SECyT 02/B233 y CIUNT 26 /G 428.

6. Vgr. González, Alberto R. 1963. "La alfarería del periodo temprano del N.O. Argentino y sus relaciones con la de las áreas aledañas". Anales de la Universidad del Norte 2. Santiago        [ Links ]

7. Vgr. González, A. R. y V. A. Núñez Regueiro. 1960. "Preliminary report on archaeology research in Tafí del Valle, NW Argentine". Akten des 34 Int. Amerik.         [ Links ] Congreso; o, también como trabajos tempranos podemos referir al de Núñez Regueiro, V. A. y Myriam Tarragó. 1974. "Evaluación de datos arqueológicos: ejemplos de aculturación". En Estudios de Arqueología 1. Cachi Salta,         [ Links ] y, más recientemente, al de Núñez Regueiro, V. A. y J. García Azcárate. 1994. "Investigaciones arqueológicas en El Mollar, Dpto. Tafí del Valle, Provincia de Tucumán". Actas y Memorias del XI Congreso Nacional de Arqueología Argentina. Revista del Museo de Historia Natural de San Rafael (Mendoza).         [ Links ]

8. Dlugosz, J. C. y C. A. Piñero. 1999. "Nuevos Aportes a la Cerámica del Montículo de El Mollar, Sitio Casas Viejas, Dpto. Tafí del Valle". Trabajo presentado al XIII Congreso Nacional de Arqueología, Córdoba.         [ Links ]

9. Srur, F.  1998. "Análisis de la cerámica arqueológica del Montículo. Sitio Casas Viejas. Departamento Tafí del Valle. Tucumán. Tesis de grado de la Carrera de Arqueología. Facultad de Ciencias Naturales e IML. UNT.         [ Links ] Ver también su trabajo "Tradición Tafí -Tradición Candelaria: observación de una diferencia" 1º Congreso Internacional sobre Patrimonio Histórico e identidad Cultural. C.R.I.S.C.O.S. -UNSTA. Tucumán. 1999 Tomo II: 273 - 276        [ Links ]

10. Srur plantea que las tradiciones Tafí y Candelaria se diferencian por el antiplástico utilizado.

11. La excepción se da en los niveles superiores, en donde ya aparece material tardío (Santamariano y Belén).

12. Cremonte, M. B. 2003  "Producción cerámica de la Tradición Tafí. Estudios tecnológicos de la alfarería de la Ciénega (Tucumán, noroeste de Argentina). Revista do Museu de Arqueología e Etnología; Sao Paulo, 13: 57 - 74        [ Links ]

13. Berberián, E. y E. Argüello de Dorsch, 1988. "La alfarería del Valle de Tafí." En: Sistemas de asentamiento prehispánico en el Valle de Tafí. Berberián  Ed. pp. 69 - 77        [ Links ]

14. Op cit. pág. 76

15. Idem supra

16. "...si existió una cierta especialización a nivel de comunidad, es decir un grupo que se dedicara a la fabricación y abastecimiento del conjunto, es posible que su localización dependiera de la facilidad de acceso a la materia prima." Op. Cit. pág. 77

17. Manasse, B.; V. Orellana, L. Vaqué 2003 "Contextos Arqueológicos Superpuestos en Tafí del Valle, Tucumán". En Prensa: XV Congreso de Arqueología Argentina. Río Cuarto, Córdoba;         [ Links ] Paez, C. y V. Orellana. 2006 "Alfarería temprana en Los Cuartos Valle de Tafí: primeros estudios petrográficas". Metodologías científicas aplicadas al estudio de los bienes culturales. Edit. A. Pifferetti y R. Bonomo. Primer Congreso de Arqueometría. 2005. pp:125 -133;         [ Links ] Manasse, B. 2007. "Tiempo antes de la conquista de la conquista española en el Valle de Tafí..." En: Paisajes y procesos sociales en Tafí. Una mirada interdisciplinaria. Tafí del Valle. Argentina. Comp. Arenas, P.; B. Manasse y E. Noli. Edición de la UNT. 2007  pp. 135 -163.         [ Links ]

18. Arenas, Patricia y Natalia Chiappe  "El puesto de Floro en el Muñoz: espacio social y redes de intercambio" En : Paisajes y procesos sociales en Tafí. Una mirada interdisciplinaria. Tafí del Valle. Argentina. Comp. Arenas, P.; B. Manasse y E. Noli. Edición de la UNT. 2007  pp. 383 -424. 2007         [ Links ]

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24. García Azcárate, Jorgelina  "Símbolos,  piedras y espacios: una experiencia semiológica." En Arte en las rocas. Arte rupestre, menhires y piedras de colores en Argentina. Podestá y De Hoyos, Eds. Sociedad Argentina de Antropología. Buenos Aires  2000: 73 - 83        [ Links ]

25. Dlugosz y Piñero 1999.  "Nuevos Aportes a la Cerámica del Montículo de El Mollar, Sitio Casas Viejas, Dpto. Tafí del Valle". Actas del XIII Congreso Nacional de Arqueología        [ Links ]

26. Manasse, Bárbara  "Tiempo antes de la conquista española en el valle de Tafí.... " En: Paisajes y procesos sociales en Tafí. Una mirada interdisciplinaria. Tafí del Valle. Argentina. Comp. Arenas, P., B. Manasse y E. Noli. Edición de la UNT. 2007 pp. 135 - 163           [ Links ].

27. Ibidem.

28. Berberián, E. et al. 1988. "Sistemas de asentamientos prehispánicos en el Valle de Tafí". ".Comechingonia, Revista de Antropología e Historia, Córdoba.         [ Links ]

29. Cremonte,  B. 1997. "Investigaciones arqueológicas en la quebrada de la Cienaga (Dpto. Tafí del Valle, Tucumán". Tesis Doctoral. Facultad de Ciencias Naturales y Museo-UNPL.         [ Links ]

30. Ver, para mayor detalle, Manasse, B. 1999. "Historia de una calle: Arqueología de rescate en el Loteo del Km. 61, 5 de Los Cuartos, Tafí del Valle, Tucumán"  Actas  del XII Congreso de Arqueología Argentina Editorial de la UNLP  Volumen III  pp. 305 -310;         [ Links ] y, Manasse, B., V. Orellana y L. Vaqué. 2004. "Contextos arqueológicos superpuestos en Tafí del Valle, Tucumán." Trabajo en prensa presentado al XV Congreso Nacional de Arqueología Argentina, Río Cuarto.         [ Links ]

31. Manasse, B., V. Orellana y L. Vaqué. 2004 op cit.

32. González, A. R. 1963. Las tradiciones alfareras del Noroeste Argentino y sus relaciones con las áreas aledañas. Congreso Internacional de Arqueología. San Pedro de Atacama.         [ Links ]

33. Vgr. Manasse, Bárbara, Verónica Orellana, Cecilia Páez y Lorena Vaqué "Alfarería temprana en Los Cuartos, Tafí del Valle: conjuntos aislados de la Quesería II" En: Metodologías científicas aplicadas al estudio de los bienes culturales. Eds. A. Pifferetti y R. Bolmaro. 2007: 125 -133.         [ Links ]

34. Manasse, Bárbara, José Dlugosz y Pablo Bortolotti "Estudio de Relevancia e Impacto Arqueológico Ampliación del "Loteo La Quesería 2 (Los Cuartos, Tafí del Valle)" Informe inédito presentado y aprobado por la Dirección de Patrimonio Cultural de la provincia de Tucumán 2006.         [ Links ] Como se dejó expreso en el mismo, se produjeron severas afecciones al no cumplir en tiempo y forma con los requerimientos de la Ley Provincial Nº 7500 de Protección del Patrimonio Cultural, impidiendo, además, llevar a cabo tareas más sistemáticas de mitigación del impacto y/o rescate arqueológico.

35. Solo se pudo observar unas cuantas piedras alineadas, con continuidad aparente en el perfil de la zanja.

36. Castellanos, M y S, Ibáñez. 2007. MS "Análisis morfológico de la alfarería Temprana: Loteo La Quesería II, Los Cuartos, Tafí del Valle". Trabajo final de la materia Práctica de Campo y/o Laboratorio IV. Carrera de Arqueología, Fac. de Cs. Nat. e IML. UNT.         [ Links ]

37. Castellanos e Ibáñez 2007. op cit

38, Núñez Regueiro, V. A. 1983. "El problema en torno al análisis, descripción y comparación de la cerámica arqueológica". Boletín informativo de la Asociación Venezolana de Arqueología, Año 3, N° 3.         [ Links ]

39. Aquellos fragmentos que no alcanzaron el 5 %  fueron descartados, ya que la estimación ya no resulta confiable.

40. Primera Convención Nacional de Antropología. 1964. Universidad Nacional de Córdoba.         [ Links ]

41. Vgr. Entrevistas realizadas por B. Manasse; también, Sillar, William J. M. Pottery's role in the reproduction of Andean society. Disertación presentada a la Universidad de Cambridge para acceder al título de Doctor en Filosofía. Cambridge 1994 MS

42. Ver en el Apéndice la descripción detallada de cada una de las piezas.

43. Vgr. Fernández, J. 1991. "Ecología de la cerámica en la Puna" Shincal 3 Tomo 1. Catamarca

44. Vgr. Sillar op.cit.

45. Aunque no hallamos apéndices para la Vasija 4, no debemos descartar que las haya tenido.

46. Los apéndices de la vasija 3 poseen una inserción remachada, lo que le otorga cierta firmeza; los apéndices de las Vasijas 4 y 5, en cambio, fueron solo adheridas a la vasija, razón por la cual se desprenden con mucha facilidad.

47. Aún no hay en curso una investigación más general sobre el primer milenio de la EC en esta zona del Valle de Tafí.

48. Manasse 2007 op cit.

49. Vgr. Manasse, Orellana y Vaqué op cit.

50. Así lo señala, por ejemplo, Susan Sjödin para las grandes piezas toscas del período tardío. Cornell, P y S. Sjödin El Pichao Report 1990.  Publicación on line.www.hum.gu.se/ark/network/online.htlm         [ Links ]

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