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Cuadernos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Universidad Nacional de Jujuy

On-line version ISSN 1668-8104

Cuad. Fac. Humanid. Cienc. Soc., Univ. Nac. Jujuy  no.38 San Salvador de Jujuy Jan./July 2010

 

ARTICULO ORIGINAL

Sobre la violencia (un ensayo al estilo de Platón)

About violence (an essay on Plato's style)

Beatriz Bruce *

* Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Jujuy - Otero 262 - CP 4600 - San Salvador de Jujuy - Jujuy - Argentina.
Correo Electrónico: bruce@arnet.com.ar

RESUMEN

Un objetivo prioritario e imprescindible para avanzar en la tarea cognoscitiva es el de procurar circunscribir el término "violencia", dado que el mismo abarca representaciones y discusiones diversas. Resultado de esta preocupación fue este ensayo que intenta develar el problema, utilizando la forma literaria del diálogo. Tomando como punto de partida una teoría tradicional de la conceptualización, se avanza hasta establecer su condición de categoría relacional y se perfilan diversas direcciones en un análisis conceptual de la problemática. Pero esta tarea crítica general sólo es un punto de partida, sólo nos pone en camino de seguir interrogando, sólo nos va abriendo aristas diferentes para profundizar el abordaje de un objeto de estudio complejo e históricamente variable.

Palabras Clave: Violencia; Categoría; Propiedad relacional; Clasificación.

ABSTRACT

An indispensable and priority objective to advance in a cognitive task is to try to endeavours to circumscribe the terms "violence" since this term covers diverse representations and discussions. The result of this preoccupation was this essay that tries to reveal the problem, using the literary form known as a dialogue. Taking as starting point a traditional theory of conceptualization, we advance until it is established its condition relational category and there are profiles in diverse directions in a conceptual analysis of the problems. But this general critical task is only a starting point, we are only left investigating different theory problems of sociocultural unrest are opened to deepen the treatment of a complete study historically variable.

Key Words: Violence; Category; Relational property; Classification.

Sócrates: Estoy preocupado, Céfalo, por que he centrado toda mi existencia en tratar de dilucidar algunos conceptos, que entiendo cruciales para la vida social, y observo cada vez más confusión.
Céfalo: No tienes por qué estar tan decepcionado. En mucho has contribuido a que pensemos, por lo menos, en cuestiones tales como la justicia, el valor, la virtud, tratando de ir siempre más allá de los significados dados y naturalizados por el sentido común.
Sócrates: Todas esas palabras son difíciles, difusas y complejas, por lo cuál nunca pudimos ni podremos dar una definición exhaustiva de ellas. Además, en la medida que los tiempos transcurren, sus usos y sus presentaciones se van modificando e incorporando nuevas dificultades. Siempre van a ser conceptos abiertos, tanto en extensión como en comprensión, y esa movilidad me hace pensar en lo pretensiosa de mi actitud. Pero, por otra parte, creo que la tarea es necesaria. No para hacer un ejercicio intelectual, sino porque el trabajo de rearmado categorial puede permitir desvanecer imágenes fantasmagóricas, distorsiones y prejuicios contribuyendo a una mejor comprensión de lo que sucede en la realidad y desde allí, modificar las situaciones no deseadas.
Céfalo: Creo que es así. En ese sentido, estaba deseoso de encontrarte para dialogar contigo y solicitar tu ayuda. Sabes que leo asiduamente los periódicos y en esa tarea me ha sorprendido la reiteración constante de afirmaciones tendientes a mostrar que "se han acrecentado los hechos de violencia". Eso me hizo pensar que, por una parte, los hombres comunes sentimos que eso es así. Pero, por otra parte, cuando uno recuerda ciertas prácticas que antaño se realizaban, podría acordar con Norbert Elías en que el proceso civilizatorio implicaría, por lo menos en apariencia, la disminución de la violencia en las prácticas cotidianas gracias a la racionalización de las mismas.
Sócrates: ¿Por qué la disminución, Céfalo? Si evaluamos en términos cuantitativos, el número de muertes "violentas" parece haber ido en aumento. Por ejemplo, en una guerra contemporánea mueren muchísimos más individuos que en las Guerras Médicas. Pero, también es cierto que, si describimos las relaciones interhumanas actuales, hemos logrado cierta protección contra la intromisión de la violencia física en nuestra cotidianeidad, a la vez que nos vemos obligados a reprimir nuestras propias efervescencias.
Céfalo: Esta contradicción es la que me ha llevado a pensar que el tema es complejo. Podríamos empezar a deshilvanar la madeja, como siempre tú lo haces, intentando definir el concepto. Nos interroguemos, entonces, acerca de ¿qué mentamos cuando decimos "violencia"?
Sócrates: Si seguimos a Aristóteles, uno de los aspectos que debemos tener en cuenta para saber qué es una cosa, es si la misma puede ser sujeto de la enunciación o es un predicado.
Céfalo: Bueno, en algunos casos "la violencia" puede ser sujeto gramatical y en otros, predicado.
Sócrates: Explícate mejor. ¿En qué casos se puede predicar de la violencia, de tal manera que a ella se la convierta en soporte de la predicación?
Céfalo: Por ejemplo, abundan en los medios de comunicación proposiciones que rezan: "La violencia ha aumentado en los últimos meses", o "La violencia puede presentarse en distintos ámbitos" o "La violencia juvenil es un grave problema que afecta a las sociedades contemporáneas" o "La violencia no es exclusiva de los sectores populares".
Sócrates: Ahora bien, cuando hacemos esas afirmaciones que has citado, ¿cómo distinguimos su veracidad? Yo diría, para darte una ayuda, que en todos los casos, tomaríamos hechos o acontecimientos que calificaríamos de violentos y estudiaríamos si crecieron en un lapso de tiempo determinado, o veríamos de clasificar los mismos en base al criterio de lugar, o trataríamos de distinguir las edades o ubicación social de las personas involucradas en ellos.
Céfalo: Así es, Sócrates. La ayuda me ha sido importante porque mi predisposición a atarme a las cosas empíricas me hubiera dificultado la disquisición en el nivel de la enunciación.
Sócrates: Pero es importante hacer este trabajo analítico. Una cosa es la "violencia" como entidad, como soporte de las predicaciones -como sustancia diría el viejo Aristóteles, como individuo, diría el cálculo cuantificacional- y otra es la "violencia" como atributo que los hechos o acontecimientos tienen o pueden tener.
Céfalo: Está claro. La "violencia" no es sustancia; es una propiedad, que en las enunciaciones brindadas se la postula cualificando determinados hechos.
Sócrates: Esa también es mi opinión. Permíteme ahora preguntarte una cosa, Céfalo. La "violencia" ¿es una propiedad que pertenece a una sustancia determinada siempre de la misma manera? Si es así, el predicado "violento" estaría prescripto por la naturaleza de la cosa. Sería único y uniforme.
Céfalo:. No creo que así sea, Sócrates. Se me ocurre que "violento" no es una categoría de estado de una sustancia sino mas bien una propiedad relacional. Expresado de otra manera: es una cualidad que se predica de las relaciones entre entidades, o más ceñidamente, de la forma de instrumentar la relación.
Sócrates: Es así. No es que la violencia sea un individuo ni atributo intrínseco de él, sino que es una modalidad relacional. Esto que acabamos de enunciar supera la teoría tradicional aristotélica, donde la preeminencia lógica y ontológica la tiene la noción de sustancia.
Céfalo: ¿Es correcto que no coincidamos con Aristóteles? Me da cierto temor no ampararme en la autoridad.
Sócrates: El conocimiento ajustado de los fenómenos naturales o sociales no puede atarse ni a la autoridad ni a la evidencia de lo cotidiano, Céfalo. Además, si te deja tranquilo, estas consideraciones ya han sido aprehendidas y sistematizadas por varios pensadores; entre ellos, Cassirer. Pero, hasta acá no avanzamos demasiado. Debemos pensar a quién adjudicamos la propiedad.
Céfalo: No hay demasiado inconveniente en esto. A la guerra, a un crimen, a las tormentas, a una explosión, a una noticia, ... Ahora que comienzo a enumerar, creo que tu pregunta no es inocente y me introduces una confusión.
Sócrates: Por el contrario, creo que cuando se problematiza algo que concebimos ingenuamente como evidente, es cuando intentamos eliminar la vaguedad en la que, la utilización acrítica de las palabras, nos sumerge. Veamos los ejemplos que presentaste. En ellos podemos señalar una división, entre la violencia adjudicada a fenómenos de la naturaleza, aunque en relación al hombre, y la violencia adjudicada a fenómenos humanos, en relación con otros hombres o con la naturaleza. Sólo la tormenta, entra dentro de la primera clase y todos los otros ejemplos -salvo que la explosión sea de un volcán- los remitiríamos a su génesis humana. De todos modos, y lo que es muy importante, en todos los casos le adjudicamos el predicado a una acción.
Céfalo: Eso es cierto. O bien algunas acciones que los hombres realizan o bien algunas que la naturaleza presenta pueden ser juzgadas de violentas. Pero, Sócrates, creo que hay cierta diferencia entre ellas.
Sócrates: Efectivamente. Y ya que fuiste tan perspicaz, ¿me podrías decir en que aspecto encuentras la distinción?
Céfalo: Creo que cuando aplicamos la propiedad de "violenta" a una acción humana, estamos considerando que esa cualidad es intencional, como lo es, en sí, la mismísima acción. Eso si, entendiendo esta condición en el sentido que le otorgan filósofos como Davidson o Searle, de intention-in-action y no necesariamente deliberación previa a la acción. Por el contrario, en la naturaleza tanto la acción como la forma en que se presenta, son involuntarias.
Sócrates: Buena observación. Esa variación convierte al término "violencia" en un término análogo: lo aplicamos a situaciones distintas, en parte de la misma manera y en parte de manera diferente. Lo distinto, ya lo señalaste, Céfalo. Podrías decir ¿qué es lo igual? ¿qué es lo que permite subsumir ciertas acciones en una clase denominada "violentas"?
Céfalo: Me parece que es su vinculación con la "fuerza". Una tormenta fuerte o un terremoto que produce daños por su magnitud, son los que mencionamos como "violentos". De la misma manera, sólo una acción humana que produce daños por el ímpetu, la fuerza o la agresividad, son las así nominadas.
Sócrates: Efectivamente, en los fenómenos naturales una descripción física agota la definición. Por eso, podemos conocerlos, medirlos y, quien sabe si en un futuro lejano, a lo mejor predecirlos. Más compleja es la situación de la predicación de las relaciones humanas, por lo cual creo que nos debemos concentrar en ellas.¿Siempre está la violencia de las acciones humanas relacionada con la fuerza? ¿Qué entendemos por fuerza en ese caso? ¿Su significado se agota en las variables físicas? ¿Podemos medirla?
Céfalo: La verdad es que me es complicado responder a cualquiera de los interrogantes. Adivino que "la fuerza" como propiedad adjudicable a una relación humana no se agota en una fórmula física. Pero, te pediría, por favor Sócrates, que me ayudes a dilucidar el problema.
Sócrates: Vamos por parte. Si habíamos acordado que la propiedad de "ser violentas" es un atributo no esencial de las acciones humanas, ¿qué características presentan aquellas que denominamos "acciones violentas"?
Céfalo: Desde la vivencia cotidiana te diría que son violentas las acciones que no respetan la ley y producen daños. Por ejemplo, matar a alguien, robar, etc.
Sócrates: Pero la ley justifica la represión policial, la pena de muerte, la invasión a otros países, el avance del imperialismo, la exigencia de pago de deudas a los países a costa del hambre, la enfermedad y la muerte de millones....¿No son hechos violentos? Tienes que sobrepasar la respuesta fácil y pensar en alguna definición más allá de lo obvio.
Céfalo: La tengo. Me anticipé sabiendo que ibas a interrogarme en este sentido y busqué una definición. En un sitio de Internet se afirma que sería acción violenta aquella "mediante la cual intentamos imponer nuestra voluntad sobre otros, generando daños de tipo físico, psicológico, moral, o de otros tipos."
Sócrates: Lo primero que se me ocurre preguntar es ¿sólo los individuos humanos, aislados o en relación, somos capaces de "intentar imponer nuestra voluntad sobre otros"?
Céfalo: Me percato de la limitación. A veces son entidades abstractas como el Estado, o la educación, o la sociedad, los que nos imponen "su voluntad". Pero, en ese caso, ¿se puede hablar de violencia?
Sócrates: ¿Por qué tu duda, Céfalo?
Céfalo: Por que no sé si podemos hablar de violencia cuando esas entidades abstractas son los agentes de prácticas, aunque ellas se ejecuten a través de individuos. Tampoco se si existen daños, como los señalados en la definición.
Sócrates: Vamos primero a lo más obvio. La policía, como parte del Estado, ¿no ejerce violencia física? ¿No despliega acciones de fuerza contra la población? Desde ya que tu lectura constante de los diarios y tu memoria histórica te va a llevar a concordar conmigo en que, efectivamente, hay acciones violentas llevadas a cabo por el ejército, la gendarmería o cualquier otra variable de las fuerzas armadas.
Céfalo: Tienes razón. Es una obviedad. Pero en esos casos uno puede pensar también en términos de individuos que pertenecen a una institución y no en la institución misma.
Sócrates: Por ventura, ¿tú crees que el problema de las fuerzas de seguridad son las condiciones morales de los individuos que en ella desarrollan su tarea?
Céfalo: Es oportuna tu observación, Sócrates. Creo que no es un problema individual sino que ya la institución incorpora a los sujetos a una determinada forma de ver el mundo y a una práctica regulada. En última instancia, llegamos al tema de la educación. Sin embargo, allí el problema de la violencia se me desdibuja. Desde ya, no me refiero a las agresiones entre alumnos o a la ejercida por los docentes con los niños, o entre padres y docentes, ya que en ese caso el agente es un individuo.
Sócrates: Tendrías que leer a Bourdieu. El señala con mucha claridad conceptual y, además, ha investigado empíricamente, cómo la educación te fuerza a incorporar, te impone -así sea a través de mecanismos de convencimiento- pautas culturales ajenas a tus condiciones de vida; te obliga a desechar tu propia visión del mundo; moldea el mecanismo de autocontrol y los hábitos necesarios para la conservación de un determinado entramado social. ¿No es eso violentar a los sujetos?
Céfalo: Me llevas a decirte que así es. Además podríamos encontrar ejemplos no tan sólo en la escuela sino también en los propios medios de comunicación, que se presentan como informándote objetivamente lo que pasa. Sin embargo, y por eso estamos inmersos en este diálogo, muchas veces nos conforman imágenes o representaciones que no se ajustan a la realidad.
Sócrates: Muy buen aporte el tuyo, Céfalo. Es evidente que también los diarios, la radio y la televisión nos van forzando -así sea de manera incruenta- a pensar como quieren que pensemos, a ver la realidad como quieren que la veamos, a valorar lo que nos presentan como importante.
Céfalo: ¿Crees que sería más ajustada otra definición de violencia que encontré? Doménech enuncia que "violencia es el uso de la fuerza -abierta u oculta- con la finalidad de obtener de un individuo o de un grupo, algo que no quiere consentir libremente".
Sócrates: Pienso que todas estas definiciones sólo apuntan a algunos tipos de violencia fácilmente clasificables. Veamos, en el intento por agrupar clases de acciones a los que podemos adjudicar la condición de ser violentas, podremos tener un número extenso de particiones, según cual sea el criterio utilizado para la operación. Una división posible la encontramos en la definición que acabas de brindar, tomando como elemento diferenciador si la fuerza se presenta explícitamente o se oculta.
Céfalo: Esto daría como resultado la existencia de violencia física y violencia simbólica, nombre que tomo prestado del autor que mencionaste, Pierre Bourdieu.
Sócrates: Si tomamos como criterio de clasificación "los sujetos que sufren la violencia" o los "sujetos que ejercen violencia" vamos a obtener el mismo resultado. Pueden ser uno o muchos, según lo expresa también la definición que seleccionaste. Y podríamos, además, diferenciar a los individuos o grupos en base a un elemento identitario: clase, nación, etnia, religión, género, edad, etc. Pero, Céfalo, hay que tener presente que este tipo de clasificación sólo sirve para hacer estadística de fenómenos empíricos recurrentes, y así nos encontraríamos, por ejemplo, que hay sexos que sufren más la violencia que otros, o grupos etáreos más proclives a padecer agresiones. Posiblemente, de manera inversamente proporcional encontraríamos ubicados a los agentes de violencia.
Céfalo: Entiendo Sócrates. De la misma manera, si utilizamos como trama de referencia el lugar en donde se establecen las relaciones, podemos hablar de violencia doméstica, violencia callejera, violencia en el futbol, violencia escolar, violencia familiar, violencia laboral, y seguir así discriminando cualquier otro espacio social.
Sócrates: Me gustó eso de "cualquier otro espacio social", porque eso nos permite llegar a categorías más generales, es decir, a cabezas taxonómicas que ordenan clases. Si pensamos en la sociedad como un todo que puede ser desagregado en campos de prácticas distinguibles analíticamente, la violencia social, admitiría subdivisiones en las esferas económica, política y cultural.
Céfalo: Tendríamos entonces la posibilidad de hablar de violencia social, violencia económica, violencia política y violencia cultural. Todas ellas serían estructurales, en abierta diferencia con las formas individuales de la violencia, y por ello menos visibles.
Sócrates: Exacto. Y esa clasificación ya nos permite ir algo más allá de la ubicación de fenómenos empíricos en los casilleros correspondientes. Podemos tratar de dilucidar la génesis del fenómeno. Para ello puede servir, por vía indirecta, imaginarnos la posibilidad de una sociedad sin violencia. Céfalo: Sólo en las descripciones de la "Edad de Oro", es decir una comunidad que tuviera satisfacción inmediata y plena de las necesidades.
Sócrates: ¿Por qué satisfacción inmediata?
Céfalo: Porque si se necesita producir modificaciones para satisfacer las necesidades, ya se ejerce violencia sobre la naturaleza. Se distorsiona su accionar habitual, para saciarnos nosotros. Hay una relación, teñida de forzamientos, del hombre con la naturaleza.
Sócrates: Este fenómeno que bien describes, se acrecienta notoriamente en la época moderna, como bien señalan los filósofos de la tecnología. Heidegger, entre ellos, describe como la naturaleza deviene "recursos a ser utilizados", entes listos para el consumo, reserva, stock. En tanto naturaleza se retira, para quedar reducida a instrumento. Todo va progresivamente ocupando un lugar en el horizonte de la utilidad. Pero, la pregunta sería ¿La violencia que ejercemos para satisfacer nuestras necesidades es sólo en el accionar en relación con la naturaleza?
Céfalo: No Sócrates; es también en el accionar en relación con los otros hombres. Ya que te gusta mencionar tanto a Aristóteles, tenemos que aprender de él que somos zoon politikón. No podemos vivir o sobrevivir aislados. Y en la búsqueda de compensación para nuestras necesidades somos capaces de generar relaciones de cooperación, pero también de someter, de manera violenta, a otros hombres. Esta es una de las razones de las guerras de las polis griegas.
Sócrates: Es importante señalar que la fuente originaria de violencia, parece encontrarse en la actividad económica de satisfacción de necesidades. Pero hay que visualizar esto en la historia. En la antigüedad esclavizábamos a pueblos enemigos y bárbaros, con despliegue de violencia física y sosteniendo la premisa de la desigualdad natural para justificar la misma. Pero en la Modernidad hemos aprendido a mediatizar la violencia externa y visible por formas sofisticadas de coacción invisibles que modelan el ethos social.
Céfalo: ¿Cómo pudo ser esto posible?
Sócrates: Si seguimos a Elías, vemos que esto ha sido el resultado de "un proceso civilizatorio" que reconoce, de manera paralela, la constitución de instituciones de monopolio de la violencia física con la conformación de espacios pacificados, ámbitos sociales libres de ella.
Céfalo: Pero, Sócrates, antes dijimos que si bien es cierto que no nos matamos ni nos agredimos físicamente por cualquier motivo, no son espacios exentos de relaciones de fuerza los del mundo social.
Sócrates: Bien lo has comprendido, Céfalo. Como lo enuncia Foucault, sería equivocado pensar que la violencia "acepta suprimirse en las leyes de la paz civil." Por el contrario, ésta "pone en escena una violencia meticulosamente repetida."
Céfalo: ¿Qué es entonces lo que se señala como "proceso civilizatorio"?
Sócrates: Específicamente, la tendencia a concentrar la violencia en los órganos políticos represivos, la sujeción de la violencia individual por formas estructurales de la misma. En las sociedades modernas los individuos se sienten "protegidos! por el Estado -a través de las instituciones represivas y del aparato jurídico- de la intromisión de la violencia física abierta en su vida cotidiana. Al mismo tiempo están condicionados -por el mismo aparato represivo y el convencimiento ideológico- a reprimir su propio accionar. Los sectores de dominio se aseguran así que el conjunto social contenga el impulso a satisfacer sus necesidades e intereses de cualquier forma posible, instalando las conductas violentas en un sistema de normas sociales.
Céfalo: Es decir que la violencia física, externa y visible se va convirtiendo en una violencia intangible que nos modela, nos convence, nos obliga a reprimir nuestros propios intereses. Una práctica social que expresa querer eliminar la violencia, pero que, en realidad, nos habitúa a soportarla.
Sócrates: Esta es la función de la educación. Una vez que la violencia física se retira de la escena de la vida social cotidiana pública, solo funciona de forma invisible en la creación de habitus diría Bourdieu, de conformación ideológica, diría el marxismo.
Céfalo: Se limita la violencia física, entonces, por la dominación simbólica y el temor al castigo.. Es decir que los principios o valores exaltados en las sociedades modernas no sólo toleran la violencia, sino que la necesitan en su forma menos perceptible.
Sócrates: Es muy importante desnudar este aspecto: la violencia no es un problema de principios, como usualmente se nos presenta el tema, sino que es una modalidad en las relaciones sociales. La exaltación ética del principio de la "no-violencia" sólo puede servir, entonces, para encubrir los diferentes vínculos de fuerza o de poder que se dan en la sociedad.
Céfalo: Volviendo a mi preocupación de origen, Sócrates, lo que los medios de comunicación mencionan como "acrecentamiento de la violencia" es, entonces, en cierto modo acertado. Últimamente percibimos la multiplicación de sucesos que hacen pensar que los individuos o grupos que llevan a cabo esas acciones, escapan a lo normado como acción "legal" por la justicia o acción "legítima" por el ethos social.
Sócrates: Efectivamente creo que es así. Se puede explicar el fenómeno desde dos perspectivas. Por un lado, desde el punto de vista material, la coacción económica es, desde la modernidad, el mecanismo principal y más efectivo para someter a los individuos a los ámbitos pacificados. El momento histórico actual, con una exageración en la explotación de los sujetos sociales que hace que no puedan cubrir ni siquiera su posibilidad reproductiva, ubica a los desocupados, a los con hambre, a los desprotegidos sociales en una situación de "excluidos" lo cual significaría, simultáneamente, su desarraigo del marco represivo y jurídico.
Céfalo: No te comprendo demasiado bien, Sócrates.
Sócrates: Es sencillo, si la coacción económica no funciona, es decir, si no tengo que ser legal y legítimo porque ello no me asegura el sustento, la consecuencia es que trataré de conseguir recursos de cualquier forma posible.
Céfalo: Está claro. ¿Y cual era la segunda perspectiva?
Sócrates: Que si la coacción económica no funciona, tampoco puede haber convencimiento ideológico o, al menos, el mismo se desgasta. Los sujetos descreen de las instituciones represivas, jurídicas e ideológicas que, contrariamente a lo que enuncian como fundamento de su génesis, no se preocupan por el bienestar. Queda al desnudo que la sociedad liberal moderna se sostiene en una violencia estructural no democratizada ni democratizable.
Céfalo: ¿Y la escuela? ¿No funciona como generadora de un ethos social aceptable, "normalizado"?.
Sócrates: Creo que habría que indagar esta paradoja del presente. No puede funcionar la educación como domesticadora social si no es con la simultaneidad de la coacción económica. Quiero decir que no son fenómenos separados la devaluación educativa y la injusta distribución económica. Pienso que tenemos que trabajar en profundizar esta relación.
Céfalo: Es cierto Sócrates. Pero quiero resaltar la contradicción que has señalado. Escucho y leo con frecuencia hablar de los "excluidos", pero se pretende que esos mismos "marginales" respeten las leyes, las conductas sociales lícitas, el monopolio estatal de la violencia. Si están fuera, ¿por qué tendrían que hacerlo?
Sócrates: Indudablemente, de lo que dijimos se infiere que es así. Y podemos sumar otros indicios de la desintegración del sistema de legitimación y de concentración de la violencia que fuera exitoso a partir de la conformación de los Estados Modernos. Encontramos descrédito también en los sectores sociales medios, en los pequeños propietarios, que en este momento piensan en los límites del Estado para brindar seguridad y tienden hacia conductas represivas individuales (justicia por mano propia) o a exigir un vuelco en las normas jurídicas vigente (mayor castigo) o mayor presencia de los aparatos armados (mano dura).
Céfalo: ¿Podríamos decir que estamos en un momento de crisis de legitimación de los principios que cohesionaron la sociedad moderna?
Sócrates: De hecho, así aparece. Como dice Merleau-Ponty: "Cuando se tiene la desgracia o la suerte de vivir una época, uno de esos momentos en que el fundamento tradicional de una nación o de una sociedad se hunde y donde, de buen o mal grado, el hombre debe reconstruir por sí mismo las relaciones humanas, entonces la libertad de cada uno amenaza de muerte la de los otros y la violencia reaparece".
Céfalo: ¿Esta crisis es señal de cambio?
Sócrates: Puede serlo, Céfalo. Si las instituciones se ven amenazadas de nulidad, la situación exige tomar decisiones, donde el riesgo es total. ¡Pero cuidado! La dirección de la transformación puede no ser conveniente para la mayoría, sino sólo para aquellos que ya se encuentran en el sector dominante.
Céfalo: Creo que está claro este señalamiento que haces. A ver si puedo explicarlo. Si se entiende que la contradicción principal es entre las víctimas del reblandecimiento de las instituciones jurídico-represivas y los victimarios -aquellos "desaprensivos" que no respetan el orden establecido- triunfará una posición de endurecimiento, control y represión. Dicho sea al pasar, podría ser una razón explicativa del avance eleccionario de sectores políticos de derecha.
Sócrates: Ciertamente. Pero está la posibilidad que se entienda que la fuente principal de la violencia no es la lucha por la escasez, sino que es la violencia instituida la que provoca los recursos escasos. Si ubicamos la contradicción principal entre los que se ven obligados a subsistir teniendo sólo como medio su propia fuerza y aquellos que acumulan más de lo que necesitan para vivir, la crisis llevará a modificaciones de las relaciones sociales establecidas y con ello a cambiar los principios de visión que articulan la vida social.
Céfalo: Deseable pero complicado, Sócrates.
Sócrates: Así es, Céfalo. Nada nos es regalado. Como ya se comprendió hace tiempo, "la historia la hacen los hombres" y esa historia parece no poder eludir alguna forma de violencia. Le decía Sartre a Camus, "la historia no es un compendio de buenas maneras: la cortesía y sus fatigas son para los salones". Céfalo: Esta presencia y recurrencia ineludible de la violencia, nos obliga a seguir profundizando acerca de ella.

NOTA

1) Este trabajo no respeta la convención usual de la cita, por reproducir la forma del diálogo platónico. Se listan en la bibliografía los autores mencionados, haciendo referencia a los textos utilizados.

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Página Web citada: www.definicion.org/violencia