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Revista argentina de sociología

versión On-line ISSN 1669-3248

Rev. argent. sociol. v.6 n.11 Buenos Aires jul./dic. 2008

 

Malls: Territorios y objetos de consumo simbólico en la construcción de representaciones de identidades juveniles
(Un estudio cualitativo sobre algunos grupos de jóvenes en la ciudad de Maracaibo, Venezuela)*

Emilia Bermúdez

Universidad del Zulia, Venezuela

ebermudezh@gmail.com
emiber@cantv.net
Emilia Bermúdez. Socióloga. Magíster en Ciencias Políticas. Doctora en Ciencias Sociales. Docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad del Zulia, Venezuela.

* Este trabajo recoge parte de los resultados de mi tesis doctoral titulada "Malls, consumo cultural y representaciones de identidades juveniles en Maracaibo", Universidad Central de Venezuela, Programa de Doctorado en Ciencias Sociales, Caracas, 2007.

Abstract

En el presente artículo se propone como objetivo general analizar cómo los jóvenes convierten a los malls en territorios y objetos de consumo simbólicos en los procesos de construcción de sus representaciones de identidades y diferencias. Para lograr este objetivo se tomaron como elementos de análisis los procesos de socialidad, ritualidad, prácticas y recorridos que están presentes en dichos procesos. Se trata de estudio dentro de una perspectiva metodológica predominantemente cualitativa, por ello se recurre al método etnográfico. La observación directa y las entrevistas en profundidad son las técnicas de investigación propuestas para la producción de información. Se concluye que la comprensión de las prácticas espaciales de estos jóvenes en el mall permite ver cómo dichos jóvenes llenan de sentido esos espacios globales, inventando nuevos territorios para encontrarse y estar juntos en lo afectivo y, al mismo tiempo, cómo ellos establecen la coexistencia entre esos espacios y otros de la ciudad.

Palabras clave: Malls; Territorios simbólicos; Identidades; Jóvenes; Consumo simbólico.

This article explores how youths turn malls into spaces and objects of symbolic consumption while in the process of building their own identity and difference representations. The research analyzes sociability and rituality processes as well as their practices and histories, using a qualitative ethnographic method. Data collection is based on direct observation and in-depth interviews. The paper argues that spatial practices of youths in malls allow us to understand how they make sense of those global spaces inventing new territories to meet and be together as friends, and how they make these global territories coexist with other urban spaces.

Keywords: Malls; Symbolic spaces; Territories; Identities; Youths; Symbolic consumption.

Introducción

En el contexto actual de crecientes procesos de globalización y de reestructuración de los referentes identitarios, los malls1 han pasado a ser uno de los espacios territoriales y símbolos distintivos de lo global y de su impacto transformador sobre la fisonomía urbana. Transformación no sólo arquitectónica y comercial, sino de los territorios simbólicos de construcción de identidades, en la medida en que se fusionan el mercado y los procesos de interacción social y simbólica de los sujetos, llegando a ser "un elemento constitutivo de las relaciones intersubjetivas que se dan en los espacios urbanos" (Medina, 1997: 114).
Según Beatriz Sarlo (2001: 15-16), los shopping centers2 han desplazado al llamado "centro" en muchas ciudades. Al ruido y desorden del "centro" se anteponen estas "cápsulas espaciales acondicionadas por la estética del mercado", en donde "es posible realizar todas las actividades reproductivas de la vida: se come, se bebe, se descansa, se consumen símbolos y mercancías".
En América Latina, esos nuevos escenarios y maneras de construcción de las identidades juveniles en tiempos de globalización no se han hecho esperar; según Bujanda (1999), éstos aparecen en la década de los ochenta. En Venezuela, estos procesos empiezan en la ciudad capital, Caracas, con la construcción de centros comerciales como el Centro Comercial Plaza Las Américas y el CCCT (Centro Comercial Ciudad Tamanaco) (Itriago, 1997), hasta llegar a la mayor edificación de este tipo en Venezuela: el Centro Sambil Caracas, inaugurado en el año 1998. En Maracaibo3, este es un fenómeno mucho más reciente, pero con un gran impacto cultural. Se inicia en los ochenta con el Centro Comercial Costa Verde y se profundiza con la construcción en los noventa de cuatro grandes malls: Galerías Mall, Centro Lago Mall, Doral Center Mall y, el más reciente, el Centro Sambil Maracaibo.
Con esta escenografía, y en un contexto de promoción y profundización de imaginarios distintos y globales, se observa que los habitantes de la ciudad, y especialmente los más jóvenes, convierten a los malls en espacios predilectos de su socialidad y en soportes privilegiados de la interacción y el consumo de objetos y símbolos a partir de los cuales construyen sus identidades y diferencias. En este sentido es que en este trabajo se sostiene que, para los jóvenes, los malls son fundamentalmente "territorios simbólicos". Es uno de los espacios predilectos para el desarrollo de sus prácticas simbólicas definitorias y para escenificar y construir las representaciones que les permiten afirmarse como grupo y diferenciarse de otros. Todos los días, y especialmente los fines de semana, se observa en Maracaibo la presencia masiva de jóvenes en estos centros comerciales: cines, gimnasios, pista de patinaje sobre hielo, restaurantes de comida rápida, heladerías, vitrinas, locales de videojuegos, cibercafés, constituyen los sitios predilectos para la interacción y el consumo por parte de los jóvenes. Ropa, peinados, expresiones corporales, recorridos comunes dentro del mall son, entre otras cosas, la manifestación de la experiencia común de prácticas, del intercambio de símbolos globales y locales que van desde el ya casi símbolo universal que es hoy McDonald's, a las ventas de arepas, pastelitos y tequeños (platos que pertenecen a la culinaria local). Asimismo, se observa el uso de términos apropiados desde las series televisivas transmitidas por cable, hasta el dominio del "cantao" maracucho "pa' que vos veais".
En este marco de reflexión y observación se propone, como objetivo general, analizar cómo los jóvenes convierten a los malls en territorios y objetos de consumo simbólicos en los procesos de construcción de sus representaciones de identidades y diferencias. Para lograr este objetivo se tomaron como elementos de análisis los procesos de socialidad, ritualidad, prácticas y recorridos que están presentes en dichos procesos.
Por último, es importante apuntar que se parte de una perspectiva del conocimiento que cree en la transdisciplinariedad y en el pensamiento complejo para construir una teoría interpretativa acerca de los procesos de globalización. Se trata, además, de un estudio dentro de una perspectiva metodológica predominantemente cualitativa, por ello se recurre al método etnográfico. La observación directa y las entrevistas en profundidad son las técnicas de investigación propuestas para la producción de información. La observación directa permitirá dar cuenta de las prácticas simbólicas no verbales a partir de las cuales los jóvenes estudiados se apropian de los espacios y establecen sus interacciones simbólicas. Por su parte, las entrevistas en profundidad permitirán reconstruir los relatos y las significaciones presentes en dichas prácticas espaciales y simbólicas.
Los espacios de observación y localización de los informantes son cuatro de los malls más grandes de la ciudad: Galerías Mall, Centro Lago Mall, Doral Center Mall y el Centro Sambil Maracaibo. El proceso de observación estuvo soportado en la elaboración de una guía de observación y las entrevistas. Para estas últimas se seleccionó a algunos jóvenes como informantes clave, privilegiando las narraciones y la reconstrucción de los relatos.

Malls: nuevos territorios juveniles. Las prácticas juveniles espaciales y de apropiación simbólica del territorio

Como se planteó en la introducción de este trabajo, al igual que en otras ciudades del mundo y de Venezuela, en Maracaibo los jóvenes han ido desplazando los espacios públicos tradicionales de encuentro por los malls4. Así, los malls, sitios que para muchos no son otra cosa que el sagrario de las mercancías, son apropiados por diversos grupos de jóvenes para transformarlos en "territorios simbólicos" (Giménez, 2000: 23), a través de procesos de apropiación simbólico- expresiva5, al convertirlos en los espacios predilectos de sus interacciones e intercambios simbólicos, de socialidad y de construcción del sentido de pertenencia y diferencias.
Las apropiaciones que, en otras épocas, otras generaciones hacían de las plazas, las calles, las esquinas, las reproducen estos jóvenes en el mall. Así, por ejemplo, en los espacios de los malls estudiados, a partir del análisis y la observación de la dimensión de uso, encontramos al menos cuatro grupos diferenciados, cuya mayor o menor presencia va a depender de ese proceso de apropiación de espacios. Estos grupos son, según la propia clasificación que los jóvenes han establecido para diferenciarse: los "skaters", los "roqueros", los que se autodenominan normales pero que otros jóvenes llaman "sifrinos" o "pavitas" y los "gays".
Estos grupos se identifican y diferencian por distintas formas y prácticas de apropiación simbólica de sus territorios. Una esquina del mall, un espacio afuera, una puerta o la construcción de un "point" (como suelen decir los "skaters") se convierte en un territorio. Un territorio que se conquista, para algunos, en base a disputas y enfrentamientos, bien sea con el personal de seguridad, con los adultos o con otros grupos de jóvenes, pero que es para ellos vital para sus prácticas de socialidad, debido en gran parte a la pérdida de espacios lúdicos y de encuentro en la ciudad.
Se trata de una apropiación física y simbólica en donde opera a nivel afectivo una identidad con el espacio. Esto es así ya que en estos espacios se empiezan a crear afectos, se viven momentos de solidaridad grupal, distintas experiencias y muchas veces se aprende a defender el derecho a ser diferentes. Todo esto da paso, de una manera soterrada -quizá no visible para el transeúnte común-, a un proceso de apropiación territorial que, en el caso de las prácticas simbólicas de algunos grupos de jóvenes, hacen pensar, como lo plantea Giddens (1997: 134), que:

" [...] Es un error ver el mundo moderno como si fuera uno en que enormes e impersonales sistemas fueran devorando progresivamente la mayor parte de nuestra vida personal. El proceso paralelo que lleva a la destrucción de los barrios de las viejas ciudades reemplazándolos por manzanas de edificios para oficinas y rascacielos permite frecuentemente el ennoblecimiento de otras áreas y recreación de la comunidad".

Las formas de apropiación, por parte de varios grupos de jóvenes en Maracaibo, de estos espacios llamados malls, para convertirlos en nuevos territorios juveniles constituyen una expresión del cómo las generaciones actuales se apropian de nuevos espacios de socialidad, de interacción y de consumo simbólico en el proceso de construcción de sus identidades y diferencias y del cómo establecen puentes entre su cultura juvenil local y la cultura global.
En el caso que se estudia, esta apropiación se da de manera doble: por un lado, los jóvenes se apropian de un mall determinado, convirtiéndolo en el lugar predilecto de sus prácticas simbólicas; y por otro, establecen a partir de la apropiación de un espacio determinado y construcción de territorios, dentro del mall, diferenciaciones entre grupos.
Así, por ejemplo, tanto los "roqueros" como los "skaters" prefieren losmalls más pequeños, como el Doral Center Mall o Centro Lago Mall, mientras que la mayoría de los "pavitos" y los homosexuales entrevistados prefieren, aunque por diferentes razones, centros comerciales más grandes y variados, como el Centro Sambil Maracaibo y Galerías Mall.
Estas diferencias en las preferencias tienen que ver con sus intereses y prácticas de socialidad. En este sentido, por ejemplo, los "roqueros" argumentan que prefieren el Doral porque en este espacio les es posible construir y mantener su grupo, mientras que para los "skaters" su preferencia por el Doral Center Mall está asociada a su integración a los grupos de jóvenes que practican el patinaje (skating) y a la demanda de un espacio para patinar. En este mall han podido apropiarse de un espacio que no poseen en la ciudad y además tienen la aceptación y la protección que les brindan los dueños de una tienda que vende artículos para "skaters" y que patrocina a algunos de estos jóvenes en las competencias de este deporte.
En cambio los "pavitos", en su mayoría, argumentan sus preferencias por el Centro Sambil Maracaibo, en función de la variedad de opciones de distracción y de espacios de socialidad y, para la mayoría de los "gays" entrevistados, el mall preferido es Galerías; además es el lugar en donde, a diferencia de otros malls, se hacen visibles a través de sus prácticas grupales. Para éstos, al igual que para los otros grupos de jóvenes, el estar con el grupo es significativo, pero a ello se agrega el hecho de que este es el espacio en donde pueden reunirse con otros similares en su orientación sexual y expresar libremente su condición sexual, derecho que, según ellos, les es restringido en su casa y en la mayoría de los lugares públicos.
Pero esta apropiación de espacios también está basada, como se planteó al iniciar la descripción de esta dinámica de prácticas de diferenciación, en la discriminación social o, en ciertos casos, en la discriminación sexual que en algunos momentos los jóvenes hacen entre ellos mismos. De esta forma, es posible encontrar que para algunos jóvenes "pavitos" o"roqueros" entrevistados que asisten consuetudinariamente al Centro Lago Mall, al Doral Center Mall o al Centro Sambil Maracaibo los jóvenes que frecuentan "Galerías Mall" son güirchos ("salaos", de mal gusto) o gente fea y diferente; mientras que otros (especialmente los "roqueros" que van al Doral Center Mall) sostienen que emigraron y rechazan ir al Centro Lago Mall por considerarlo "un lugar de sifrinos"6 y algunos por considerarlo un lugar donde "van muchos homosexuales" 7 .
Ahora bien, como la preferencia no excluye la asistencia de diferentes grupos a un mismo mall, a partir del análisis y la observación de la dimensión de uso se localizaron tres grupos que se ubican generalmente en los espacios externos de los malls y que en un acuerdo aparentemente tácito delimitan sus fronteras y establecen convenios de coexistencia entre ellos: éstos son los "skaters", los "roqueros" o "yukeros"8 y los "gays"; y un cuarto grupo, cuyos usos e itinerarios se dan principalmente al interior de los malls: estos últimos se autodenominan "normales" y son los que otros jóvenes reconocen y denominan como "pavitos", "sifrinos" o "fresitas".
En los malls, los grupos se identifican y diferencian por distintas maneras y prácticas de apropiación simbólica de sus territorios, y esas maneras como cada uno de estos grupos construyen sus territorios son un proceso marcado por un conjunto de experiencias en donde la vivencia compartida por el grupo es fundamental. Se trata de vivencias distintas que se narran de diversas maneras, algunas llenas de historias de conflictos y discriminaciones, como en el caso de los "skaters", los "roqueros" y los "gays", que les obligan a migrar de un mall a otro para conquistar nuevos territorios o volver a lugares como las plazas o las calles, en donde se repite la historia de enfrentamientos con los cuerpos de seguridad o los vecinos del lugar.
Aunque el encontrarse con los amigos, la inseguridad en la ciudad y el calor se convierten en los motivos que en común tienen los jóvenes de los diversos grupos para ir a los malls, una vez allí delimitan sus territorios, sus rutas, y se da inicio a la perfomance en la que diversas escenas de grupos se entrecruzan en su mayoría sin tocarse ni interactuar verbalmente entre ellos.
El primer grupo, los "skaters" (tal y como se señaló al inicio de este trabajo), inicia sus visitas al mall buscando conquistar un espacio para poder patinar, objetivo este que los conduce a recurrentes experiencias de conflictos y negociaciones con el personal de seguridad. Para ellos el mall es uno de los pocos lugares de la ciudad en donde pueden practicar su deporte. Consideran que la apropiación de esos espacios es su derecho; derecho que, según ellos, les es negado en otros lugares (como el caso de las plazas, de donde son sacados por los cuerpos de seguridad) y porque nadie atiende a la necesidad que ellos tienen de un parque de skater9.
Pero al mismo tiempo, el constante conflicto con el personal de seguridad y administrativo del mall y la relación de exclusión permanente convierten a la defensa de su territorio en un objetivo común. Defensa que en muchos casos pasa por la negociación de ciertas reglas con el personal de seguridad del mall, tales como mantenerse en el espacio que les han delimitado, patinar sólo cuando no exista mucha gente transitando en el área en donde ellos permanecen, no armar escándalos y no molestar a los clientes.
En el caso de los "skaters", el territorio una vez conquistado recibe el nombre de "point":

"[...] nosotros le decimos el point, es el punto para sentarse, aquí nos dejan estar, dejan fumar, [...] llegamos, nos sentamos, fumamos, nos relajamos, escuchamos música, hablamos. Nosotros, por lo menos yo y otro amigo, hemos encontrado aquí la mayoría de los points [...]"10

En el caso de los "roqueros" ocurre igual; la defensa de su territorio significa un desafío constante al personal de seguridad, que en muchos casos no les permite ingresar al interior del mall por la forma como se visten, situación que ha llevado incluso, según el relato de algunos, a que los cuerpos de seguridad los miren como delincuentes y en ocasiones los hayan detenido para investigarlos y los hayan maltratado:

"[...] Siempre nos sacan porque somos así. Por nuestra forma de vestir [...]"11

El desafío de permanecer en el mall no es sólo frente a los cuerpos de seguridad, sino también frente a otros grupos de jóvenes que los estigmatizan de la misma forma, es decir, como "delincuentes" o "raros". Estos jóvenes permanecen allí en su territorio defendiendo su derecho a ser diferentes, a escuchar su música, a disfrutar y recrearse. Al igual que los "skaters", la apropiación del espacio se define a partir del afirmarse en un lugar. En este sentido, el estar dentro o fuera del mall es muy significativo en ese proceso de afirmarse a sí mismo, porque es el espacio en donde pueden compartir como grupo:

"[...] Es que nosotros nunca, la mayoría de las veces nunca, estamos adentro, siempre estamos afuera"12.

Al igual que para los "skaters", una condición importante en la definición del territorio es que éste les permita aislarse del resto de la gente y para ello también han delimitado su espacio en la parte exterior del mall:

[ . . . ] Debajo de las palmeras, por la sal ida de CANTV...ahí nos sentamos, más bien pasaítos, sentados en el piso y verga"13

A diferencia de lo planteado por Sarlo (2001: 20) acerca del carácter integracionista de la cultura extraterritorial del mall, la apropiación de territorios por parte de los grupos que en este estudio analizamos se da en una relación de inclusión y exclusión que se expresa en un permanente conflicto a partir de las representaciones que los distintos grupos de jóvenes tienen de sí mismos y de los otros, y con las representaciones acerca de la criminalidad que tienen quienes administran y ejercen funciones de seguridad en estos espacios:

"[...] Lo único es que en Lago Mall ya no me gustaba ir porque antes, en la parte de atrás, había gente que le gustaba el rock y era así, fea [...]"14

"[...] nos discriminan por las formas de vestir. Por lo menos yo lo veo negro y entonces ese es un drogadicto, él es un malandro, él es tal, él no sirve para la sociedad (se refiere a las imágenes que el los suponen el personal de seguridad tiene sobre el los) porque nos ven con una franela negra, eso es parte del racismo"15.

Es más, entre los mismos "roqueros" no hay uniformidad, son grupos distintos, con comportamientos diferentes y con conflictos entre ellos. Así, por ejemplo, algunos van allí para socializar, compartir con otros y no tienen una actitud rebelde, mientras otros, como el caso de aquellos que se autodefinen como "anarquistas" o los "punketos", en ocasiones asumen comportamientos explícitos y deliberados de "subvertir el orden" a través, por ejemplo, de la actitud agresiva hacia los demás e incluso la destrucción de instalaciones, como las piezas sanitarias de los baños y las papeleras; situaciones que llevan a enfrentamientos entre diferentes grupos de "roqueros". Dichos enfrentamientos, incluso, han llevado en algunos momentos a otros grupos de "roqueros" a optar por abandonar los espacios externos y concentrarse en la "feria de la comida", prefiriendo la vigilancia constante del personal de seguridad y el acomodarse a las reglas del mall que involucrarse en los problemas que ocasionan los más rebeldes.
El tercer grupo lo conforman los "gays". Estos jóvenes se encuentran en los distintos malls y, al igual que otros grupos de jóvenes, plantean diferencias entre ellos mismos dependiendo del mall adonde van. Sin embargo, la mayor presencia de éstos como grupo la encontramos, como se dijo al inicio cuando se refirió a ellos, en Galerías Mall, en donde las prácticas de apropiación de territorio se hacen más visibles y abiertas. Éste resulta un grupo doblemente discriminado, puesto que dicha actitud la ejercen tanto el personal de seguridad como otros jóvenes. Son discriminados por su condición sexual y, al igual que los "roqueros", estigmatizados por el personal de seguridad, quienes los consideran "inadaptados".
"La puerta azul"16 es su territorio. Allí se congregan y, al igual que el resto de los jóvenes, se apropian de los espacios a partir de lo que puede conceptualizarse como "prácticas ritualizadas", en virtud de su repetición, de su carácter grupal y a la configuración de ciertas conductas y elementos simbólicos que lo definen como grupo. Se reúnen cualquier día de la semana, especialmente los fines de semana. Alrededor de las 7 p.m. inician su llegada solos, en parejas o en grupos pequeños; en poco tiempo no menos de 15 jóvenes, entre hombres y mujeres, se han concentrado. Todos se conocen, se saludan y permanecen por largo rato bromeando, conversando, a veces tomando licor, pero especialmente "exhibiéndose":

"[...] nos encontramos todos afuera, en la puerta azul, porque adentro siempre ha habido problemas, simplemente porque somos gays"17.

El mall se convierte para ellos en un escenario de carácter performativo y para mostrarse deliberadamente. Su propósito es llamar la atención a través de su vestuario, sus modales, sus constantes algarabías, risas y movimientos de un lugar a otro en un reducido espacio, alrededor de la misma puerta, hasta llegar en algunas oportunidades a escenificar sesiones de modelaje y fotografía que son el clímax del conflicto con el personal de seguridad.
Esta práctica ritual se complementa con otra: una especie de guerra cuya estrategia es la de "avanzada y repliegue" y a partir de la cual se escenifica una lucha de poderes entre ellos y la representación del orden (personificada en el personal de seguridad). Avanzan por parejas o grupos pequeños y van copando el espacio hasta convertirse en un grupo numeroso. Poco a poco van haciendo más evidente su presencia, hasta que logran la entrada en escena del personal de seguridad, quienes los obligan a dispersarse nuevamente; van a la acera de la avenida o caminan hacia otro lado en la misma acera del mall y vuelven a agruparse, hasta que finalmente deciden retirarse e irse a otros lugares de la ciudad (especialmente discotecas de"ambiente")18.
Lo descrito anteriormente es parte de su conducta para desafiar las reglas impuestas por los propietarios del mall, a través de los cuerpos de seguridad, y al mismo tiempo la defensa de su derecho a ser diferentes y a estar allí como cualquier otra persona.

"[...] nos rechazan, no nos dejan estar sentados aquí, siempre una vigilancia y bueno, en eso siempre vivimos aquí [...]"19.

La entrada como grupo al interior del mall no es permitida, por lo que su ingreso es individual, por parejas o por grupos pequeños, y controlada por la seguridad, no permitiéndoles concentrarse en grupos numerosos, con la finalidad de impedir que hagan demasiado evidente su presencia y de esta forma evitar que puedan molestar el sueño de los felices visitantes de esta "ciudad encantada".
Un cuarto grupo, como también se expresó al principio, lo constituyen los denominados por los otros jóvenes como "pavitos", "fresitas" o "sifrinos".

Éstos, frente a la presencia, prácticas simbólicas y usos diferentes de los otros tres grupos, se autodefinen como "normales". Son grupos perfectamente integrados a las normas tácitamente aceptadas de estadía en el mall. Ropa, peinados, accesorios y maquillaje forman parte de un ritual de integración que se inicia con la construcción de la imagen física por medio de la cual desean ser percibidos como iguales o diferentes por otros jóvenes, y que se completa con los itinerarios comunes de recorridos al interior del mall y las prácticas simbólicas compartidas y aceptadas tácitamente por todos. Sus vestuarios parecen una prolongación de las exhibiciones de las vitrinas, sus prácticas y recorridos son como imágenes de una película que se repite una y otra vez y en cada visita al mall.
A pesar de ser el grupo aparentemente más numeroso, se mantienen dentro de las reglas principales de estadía en el mall, en cuanto a las formas aceptables de vestirse y comportarse, lo que no quiere decir que se mantengan totalmente tranquilos. De hecho, al igual que para otras generaciones de jóvenes y en otros espacios, el mall es un lugar para divertirse, incluyendo algunas travesuras como, por ejemplo, intentar detener las escaleras mecánicas para asustar a los adultos o tirar cotufas, maníes, papelitos y pegar gritos en el cine cuando no les gusta una película o simplemente para fastidiar al resto de los asistentes en los momentos más emocionantes, lo que ha motivado al personal del cine o de seguridad a llamarles la atención.
Pero, a diferencia de otros grupos, su actitud no es una muestra de rebeldía en cuanto que no acompañan estas prácticas con una intención deliberada de subvertir el orden, sino de, como ellos mismos lo expresan, de "pasarla bien". Estos grupos permanecen fundamentalmente dentro del mall e incluso algunos evidencian claramente su temor frente a los grupos de jóvenes que hacen vida en la parte exterior del mismo centro comercial por considerarlos "raros", debido a sus formas de vestir, peinarse y comportarse. La observación de los itinerarios de este grupo dentro del "mall" ayudó a determinar que el cine y las "ferias de comida", es decir, los lugares de comida rápida, constituyen el espacio principal y predilecto para encontrarse y establecer relaciones entre ellos.
El consumo de una hamburguesa, un helado, una arepa, una pizza, es la excusa para sentarse, bromear y convertirse en sujeto y objeto de interacción simbólica con los otros.

Socialidad, ritualidad, prácticas y recorridos en la construcción de las identidades juveniles

Al igual que para otros jóvenes en América Latina (Bellón y Cornejo, 2001; Ramírez, 1998), también para los jóvenes observados y entrevistados en este estudio los malls se convierten en los lugares predilectos de su socializad, y es que, como lo expresa Balandier (1975: 68), en las sociedades con un rápido proceso de urbanización se forman nuevos espacios culturales y "los individuos van encontrándose cada vez menos ligados unos a otros por relaciones que se creían mas 'naturales' que coactivas, y por eso los viejos cuadros de socialización -familia, escuela, comunidad o entorno próximo- pierden su eficacia".
Según Balandier (1975), en el caso de los jóvenes el despegue de esas relaciones "naturales" y de los espacios más próximos implica la búsqueda de nuevas formas y lugares en donde vivir sus experiencias colectivamente, incluyendo sus necesidades afectivas y redes de solidaridad.
El encuentro en el mall forma parte también de los rituales que, como se ha visto al referirnos a las prácticas de apropiación del espacio, son practicados por parte de los distintos grupos en estos espacios. Estos rituales de encuentro varían, dependiendo de los grupos, y como todo ritual tienen un punto de entrada que se inicia con las formas de ponerse de acuerdo para ir al mall, continúa con las formas en que el cuerpo es revestido para identificarse con un grupo y diferenciarse de otros, las prácticas simbólicas que allí se realizan, hasta el momento que podríamos llamar de cierre, que lo constituye la despedida o el traslado del grupo a otro lugar de la ciudad.
El encuentro es iniciado entonces a partir de una llamada por teléfono, el contacto por Internet, ponerse de acuerdo en el colegio o liceo, o a través de la obediencia a ciertas reglas tácitas definidas por el grupo para sus encuentros.

"[...] Todos nos llamábamos por teléfono, quedábamos en encontrarnos en Lago Mall a cierta hora y allí estábamos todos [...]"20

"[...] Planeábamos en el colegio e íbamos todos así, voy con los de mi salón y siempre llegamos allí"21.

Este ritual de encuentro es continuado por un conjunto de prácticas simbólicas y gregarias que están cargadas, como ocurre con muchos de los ritos en las sociedades modernas actuales, de una fuerte intensidad emocional (Segalen, 2005) a través de la cual los jóvenes abren campos para su integración en identidades específicas con las que, al mismo tiempo, combaten la homogeneización, poniendo de manifiesto su derecho a ser diferentes.
Sin pretender negar la dimensión mercantil del consumo que en esos espacios está presente, el "acto de comprar" no resulta significativo en la interacción con los otros, ni en sus motivos para ir al mall22. El consumo es básicamente visual. Pararse en la vitrina y comentar sobre algo que les gusta es lo normal, comprarlo es una excepción, y es que en ningún momento la experiencia de haber comprado algún objeto es evocada en los relatos como algo significativo; al contrario, los relatos de las experiencias acerca del cómo en este espacio han construido sus afectos son las más recordadas y a las que les atribuyen significaciones importantes en sus vidas. En este sentido, el encuentro en todos los grupos está marcado fundamentalmente por la necesidad de estar con otros y por los afectos.
Por ello, también, el ir solo al mall es definido como "simplemente patético"23.
El disfrutar la experiencia de estar juntos es la razón principal para ir y permanecer en los espacios del mall24 . Divertirse y competir con el grupo a partir del dominio de las patinetas y convertirse en el objeto de las miradas y admiración de los otros jóvenes, hablar y compartir el gusto por la música y realizar distintas actividades lúdicas forman parte de una socialidad en la que la única preocupación parece ser el estar juntos con los amigos.
Otro de los elementos que forman parte también de los rituales de integración (Douglas e Isherwood, 1990) y de afirmación de identidades para la mayoría de los jóvenes que habitan en el mall25 son las prácticas simbólicas al interior del mismo, tales como, por ejemplo, pasear,"vitrinear"26 , ver películas, "bucear"27, reunirse en la feria para comer alguna comida rápida, e incluso los gestos, el caminar, las miradas y, en general, buena parte del lenguaje incluido en su comportamiento; rituales de integración que han llegado hasta a incluir, especialmente en los "pavitos(as)", el traslado al mall de las celebraciones más importantes, como su cumpleaños.

"[...] A veces hasta los cumpleaños los celebramos allá, compramos varios pedazos de torta y ahí celebramos el cumpleaños [...]"28.

Esta celebración se inicia allí y puede continuar en otros lugares, pero ir primero todos juntos al mall y compartir con el/la cumpleañero/a un rato en estos espacios es parte de las prácticas rituales de celebración de los cumpleaños en los adolescentes.
Ahora bien, no son sólo estas prácticas que pudieran catalogarse, en algunos casos, como integradas al orden impuesto en el mall lo que se observa en estos espacios. También, además de las prácticas que subvierten ese orden y que se ponen de manifiesto en los conflictos que diferentes grupos tienen con el personal de seguridad, en estos espacios pueden encontrarse otras prácticas encubiertas, como son, por ejemplo, el consumo de alcohol y de drogas.
Con respecto al licor, por su aceptación social es más reconocido como práctica usual dentro de las narraciones de algunos jóvenes "gays" o "roqueros". En cuanto al consumo de drogas, éste es mucho más disimulado y no expresamente reconocido; aunque todos niegan consumir, sin embargo los propios jóvenes relatan el cómo se consume en los espacios externos cercanos al mall29.
En definitiva, independientemente de las diferencias que los jóvenes plantean entre ellos a través de sus prácticas, lo cierto es que un elemento en común es que en su proceso de socialidad predomina la dimensión sensible, "nebulosa afectual" (Maffesoli, 1996) en donde prevalece el estar juntos, el compañerismo, el afecto. Son las redes de amigos el espacio en el que pueden desenvolverse más libremente fuera de la censura de los adultos y sin plantearse más objetivos que el de reunirse, compartir sus experiencias comunes y disfrutar de su propio mundo.
Según Maffesoli (1996), se trata de una "socialidad electiva" que desafía a la racionalidad moderna en la medida en que lo temático de la vida cotidiana (contra lo político y social) resalta el hecho del problema esencial de la realidad social: el relacionismo, que puede traducirse de una manera más trivial como el compañerismo de individuos y grupos en el que prevalece el hecho de estar juntos30.
Puede sostenerse, además, que en esos procesos de socialidad a partir de los cuales construyen sus identidades, predomina la lógica del "neotribalismo" (Maffesoli, 1996), en la medida en que se niegan a identificarse con cualquier proyecto político y suscribirse a cualquier clase de finalidad colectiva de largo plazo (Bermúdez, 2007) y en donde la interacción está cargada de objetos de inversión emocional significante.
Se trata, según Maffesoli (1996), del predominio de lo estético, en su sentido etimológico, es decir, "la facultad común de sentir y percibir". Es el terreno en donde el aspecto cohesivo y distintivo de las identidades está soportado sobre la empatía, los sentimientos y las experiencias en común.

La construcción afectiva del territorio

Pero la territorialización que los distintos grupos de jóvenes hacen de los espacios del mall no es sólo física, sino también afectiva, en la medida en que allí levantan "atmósferas emocionales" (Urteaga, 2000) por medio de sus prácticas. Con esto se quiere decir que los malls se constituyen para lo jóvenes entrevistados en "territorios afectivos", especialmente por las experiencias vividas con los pares, las prácticas de reconocimiento, las significaciones y el sentido de lugar de pertenencia que van construyendo, aunque esa pertenencia sea efímera debido tanto a los desplazamientos que por diferentes razones hacen de un mall a otro como al abandono del lugar cuando llegan a la mayoría de edad y tienen la posibilidad de salir a otros lugares como, por ejemplo, los centros nocturnos.
En este sentido, por encima de cualquier otra consideración de comodidad31 e, incluso, de los conflictos que algunos grupos tienen con el personal de seguridad y las experiencias de discriminaciones, lo que importa es estar allí, el estar juntos, el encontrarse y vivir sus experiencias.

"[...] para acá vienen todos los amigos de nosotros y aquí nos reunimos todos [...]"32.
"[...] un día estaba parado, solo, esperando a alguien, y me llegó un grupo porque me vieron la bandera33 , y desde allí empecé a venir a Galerías [...], aquí he conocido muchos amigos [...]"34 .
"[...] mi preferencia por el Doral es porque allí he hecho amigos que me han quedado [...]"35 .
"[...] Me siento feliz, es porque estoy con mis amigos y estoy con mi novio y estamos... nosotros ni siquiera vamos al cine, pero estamos juntos [...]"36

Los espacios que comparten en el mall son sentidos como propios, llegando incluso, en el caso de los "roqueros", "skaters" y "gays", a construir un símil con su casa, en cuanto a las relaciones afectivas que allí construyen.

"[...] el mall es más que todo una segunda casa, pero sin mis padres[...]"37.

Además de esa relación afectiva construida a partir de la amistad y de las experiencias como grupo, el mall se convierte en un espacio en el que pueden ser libres respecto del mundo adulto que representan sus padres.

"[...] te da la libertad de salir sola y disfrutar con tus amigas, sin tener que salir con tus padres"38.

Se trata también de la libertad de poder construir y mostrar su propia identidad y sus diferencias por encima de las imposiciones de socialización de los adultos. En este sentido, el mall vuelve a sustituir a la calle como espacio de construcción de identidades.

"[...] puedo ser simplemente yo, sin que nadie me esté diciendo:
"[...]
39 tienes que hacer esto o tienes que hacer aquello' [...]"40.

"[...] aquí me siento cómodo, libre [...]. En mi casa no saben que soy gay, entonces yo no puedo hacer lo que hago aquí [...]"41.

Como puede notarse, esa construcción afectiva del territorio es el camino a la construcción de una identidad con el espacio y con el grupo que es afianzada por el predominio de prácticas lúdicas y la construcción de una "memoria"42 llena de experiencias afectivas. Como diría Martín Barbero (2002: 5), para los jóvenes no es el espacio físico lo que los congrega y permite marcar sus territorios, sino "la intensidad del sentido depositada por el grupo y sus rituales".

Prácticas nómadas: los cambios de territorios

Ahora bien, la apropiación del espacio no se da de manera fija. Se trata de territorios móviles producto de las prácticas nómadas que se observan en los movimientos constantes que los diferentes grupos de jóvenes hacen de un mall a otro43 o incluso a otros lugares de la ciudad, aunque cada grupo lo haga por diferentes razones.
En el caso de los "roqueros" y los "skaters", por ejemplo, el cambio de territorio ha sido la consecuencia de experiencias de discriminación y conflictos con el personal de seguridad de otros malls.

"[...] Nosotros estábamos una noche ahí y de repente llegaron los policías con los perros buscando algo, que yo no sé qué era, y nosotros nos fuimos, y desde ese problema no nos dejaron entrar más... y nos cambiamos de centro comercial y empezamos a ir al Doral"44.

Diferente es el caso de los "pavitos"; para éstos es el fastidio o el mall de moda lo que influye en el cambio que hacen de un mall a otro.

"[...] Bueno, me la pasaba mucho en Lago Mall pero, al igual que como toda cosa nueva que pasa aquí, pasó de moda y dejamos de ir, y luego estuvo el Doral y después ahora el Sambil; hay más opciones que hacer ahí"45.

Ahora bien, en algunos casos se ha observado que tanto en los "skaters" como en los "roqueros" estos cambios de territorios no se han producido sólo a otro mall, sino que el enfrentamiento con el personal de seguridad y hasta a veces con la policía46 hace que incluso algunos grupos, sin abandonar su constante permanencia en el mall, hayan retomado otros lugares de la ciudad y sea nuevamente la calle o alguna plaza otro de los territorios que tienen que conquistar, disputarse y defender frente a los vecinos, los transeúntes y las fuerzas de seguridad.

"[...] Cuando te restringen, donde te dicen 'aquí no te puedes montar','si haces esto te llamamos a la policía', por eso sales de ahí y vas a otro lugar donde puedas patinar libremente"47.

En el caso de los "gays", la estadía en el centro comercial es a veces combinada al mismo tiempo con el recorrido a otros lugares cercanos a Galerías Mall, en donde pueden tener mayor libertad para sus actividades lúdicas.

"[...] ella me presentó a una persona, esa persona la estaba esperando aquí en Galerías [...] y después me llevaron para el polideportivo [. . .], ahí podíamos guachafitear, jugar, correr [...]. Después nos volvíamos a venir par acá [...]"48.

Se está en presencia, como diría Maffesoli (1996), de "territorios precarios" que impulsan el deseo del exilio. Se trata de un "yo mismo" que necesita de un suelo para afianzarse pero que no se satisface con él. Se trata de amarras que son precarias, efímeras, condicionadas a los momentos de un nomadismo circular, con la única finalidad de "sentirse bien" y en donde el sentimiento de pertenencia adquiere sentido sólo en relación de conflicto o rechazo por algo o alguien (Maffesoli, 1996). Esa movilidad de territorios pone también en evidencia la paradójica manera de vivir y estar en múltiples espacios o terrenos para las prácticas lúdicas y la aventura.
Esta afirmación también cobra fuerza cuando se observa a partir de los relatos de distintos jóvenes que, independientemente del grupo al que pertenecen, para todos los jóvenes entrevistados si bien su lugar preferido para encontrarse y estar son los malls, éstos, en múltiples oportunidades, se convierten en un sitio de encuentro para iniciar sus recorridos por otros espacios de la ciudad en donde van a patinar, a un "toque", o simplemente a compartir un café o a bailar en una fiesta rave , un open o a una discoteca.

"[...] nos reunimos en la feria de la comida y ahí es que decidimos, ajá ¿qué vamos a hacer hoy? Vamos pa' allá o pa' allá"49

Por último, es importante expresar, a propósito de los recorridos que algunos de estos jóvenes hacen, que dichos recorridos entre el mall y otros lugares de la ciudad también muestran, al menos en este caso, lo insostenible de la tesis de que los espacios globalizados y las nuevas temporalidades nos conducen necesariamente a vivir en un mundo virtual y global en el que los referentes locales desaparecen. Se trata, en realidad, de la ambivalencia que caracteriza hoy todas sus experiencias, incluyendo la de los espacios que habitan en la ciudad donde transcurre la vida cotidianamente y esos otros lugares que, como los malls, los conectan con las experiencias de la globalización.
Lo que ocurre es que los espacios y las maneras de representar esos espacios se han transformado, y de esto no escapan los territorios juveniles, puesto que, como lo expresa Matus (2000: 108): "Los jóvenes construyen puentes y vinculaciones entre su cultura juvenil local y la cultura global, recepcionando y apropiándose de espacios de consumo".
Los jóvenes, con sus prácticas simbólicas en estos espacios globalizados, no hacen otra cosa que mostrar que es posible trastocar el uso definido por los poderes y llenar de sentido estos espacios, inventando "nuevos territorios" para encontrarse, para estar juntos en lo afectivo o, en otros casos, para defender sus derechos a ser diferentes. Además, tienen la característica, muchas veces, de no ser territorios fijos sino móviles pues, en algunos casos, como el de los "roqueros", "skaters" o "gays", éstos se comportan en el mall como tribus nómadas que en ocasiones, bien por el cansancio y hastío del conflicto con la seguridad o por la monotonía en que a veces suele caer el propio grupo, se mueven de un mall a otro, incluso llegando en algún momento, tal y como lo narran en sus experiencias, a retornar a otros
espacios en la ciudad como la plaza, la discoteca y la calle.
Por ello, es que en este trabajo se sostiene que una cosa es pensar que estos referentes se transforman en los procesos y dinámicas de cambio y otra que nuestras interacciones en los espacios locales desaparecerán. Al menos, no parece ser esto lo que muestra la dinámica de los jóvenes que se estudiaron. La tendencia parecería ser más hacia un proceso que, como muchos de los fenómenos que acompañan las tendencias de los procesos de globalización, tiene carácter híbrido, producto del intenso entrecruzamiento de objetos, personas y símbolos, pero no a la total desaparición de lo que existe. Quizás esto se deba a que, tal como lo plantea Giddens (1997), en las sociedades modernas la seguridad ontológica sigue siendo central en la vida humana; sólo que en este contexto la tranquilidad de lo familiar se empareja al reconocimiento de lo que es confortable y cercano. En resumen, se trata de procesos de apropiación física y simbólica no exentos de conflictos y en donde operan mecanismos afectivos de identidades y de diferenciaciones, marcados por diversos recorridos y consumos simbólicos.

Conclusiones

Lo primero en señalar es que las adscripciones, el espacio y las temporalidades son elementos clave para captar y entender las transformaciones que se han venido dando en las distintas maneras de como los jóvenes construyen sus identidades. El barrio, la plaza, el centro de la ciudad siguen estando allí; algunos jóvenes los habitan pero, junto a esos, otros espacios -incluso en algunos casos superpuestos, como es el caso de los malls - empiezan a desplazarlos como "territorios juveniles". La inseguridad los expulsa de los lugares tradicionales. La calle es el peligro.
Los malls, en contraposición a la calle, son para los jóvenes esos lugares purificados a los que se refiere Bauman (2006). Pero, al contrario de lo planteado por Bauman respecto de que en estos lugares las diferencias de afuera están "sanitarizadas" (Bauman, 2006: 107), para algunos de los jóvenes estudiados, en estos lugares no desaparece la diferencia y el conflicto. Por el contrario, como se evidenció a través de algunas de las narraciones de "roqueros" y "skaters", la apropiación de estos espacios implica vivir cotidianamente el conflicto de enfrentarse a los guardianes del orden en los malls, para defender un territorio que no poseen en otros lugares de la ciudad por la inseguridad y la falta de políticas adecuadas en cuanto a la construcción de espacios de recreación. Así que la permanencia de muchos grupos de jóvenes en los malls no puede ser explicada sólo por la lógica del consumo y el mercado globalizado, sino que es necesario mirar la existencia de condiciones locales que hacen propicio el desarrollo de ese proceso de expulsión de los espacios tradicionales de encuentro y que dan lugar a procesos de "glocalización".
En esa "realidad" del peligro que es la calle, es que los malls, para los jóvenes que aquí estudiamos, se convierten no sólo en espacios para la acción (Bauman, 2006), sino en espacios de interacción social y simbólica, en espacios de socialidad. En la comprensión de las prácticas espaciales de estos jóvenes en el mall, es que se trata de una apropiación física y simbólica en donde opera una identificación con el espacio construida a través de determinadas prácticas de socialidad y de la vivencia cotidiana y la experiencia afectiva con el grupo. Pero, para no caer en romanticismos que poco ayudan a ver la otra cara de la moneda, es importante apuntar que también las prácticas de estos jóvenes son absorbidas por el mercado mediante estrategias comerciales para atraerlos a sus espacios, y en este sentido, por ejemplo, los encargados de la gerencia de mercadeo en algunos malls propician encuentros de "roqueros" a través de la organización de eventos en donde se presentan grupos de rock de los más populares entre los "roqueros" y skaters50 de la ciudad.
Para los jóvenes, entonces, los malls no son "espacios vacíos" (Bauman, 2005: 111) a los que no se les adscribe sentido alguno. Por el contrario, con sus prácticas se apropian de ellos para llenarlos de sentido por medio de sus experiencias de encuentros plenas, paradójicamente, de afectos y conflictos, que en algunos casos finalizan bien, sea con la defensa de lo que consideran su territorio, como por ejemplo ocurre con los "gays" en Galerías Mall o con el abandono del espacio y/o con su combinación con otros itinerarios en la ciudad "llena de peligros"51, así como en otras ocasiones con la implementación de estrategias de negociación con el personal de seguridad para su permanencia en el mall.
Desde la perspectiva planteada es que se pueden entender tanto las transformaciones que con sus prácticas espaciales y simbólicas hacen los jóvenes estudiados de los espacios de los malls para llenarlos de sentido e inventar nuevos territorios para encontrarse y estar juntos en lo afectivo, como la coexistencia que ellos establecen entre estos espacios y otros de la ciudad, como la plaza, la discoteca, la calle, una vez que el conflicto con el personal de seguridad los obliga a regresar a estos lugares, como es el caso encontrado en las narraciones de algunos "skaters", o para seguir juntos divirtiéndose en la noche, como es el caso, por ejemplo, de algunos "pavitos", "roqueros" y "gays".
El observar las dos caras de la moneda permite rescatar para el análisis lo significativo de la complejidad de estos procesos, en donde no hay sujetos pasivos sino prácticas simbólicas de apropiación de espacios, tanto apegadas a la lógica del mercado como de producción y transformación de dichos espacios por los mismos sujetos. Tales prácticas están a veces, incluso, caracterizadas por el predominio de resistencias y conflictos, tal como se vio principalmente en las narraciones de algunos jóvenes "roqueros", "skaters" y "gays".
Así, no todos los que van a los malls forman parte de esa "comunidad ideal imaginada" de consumidores que, según Bauman (2005: 108), "no conoce la diferencia" o diferencias que impliquen enfrentamiento con la otredad del otro, negociación, esclarecimiento. Por el contrario, los jóvenes construyen, a partir de la apropiación de estos espacios y de sus prácticas, sus diferencias e identidades, razón por la cual resulta imposible hablar de una masa homogeneizada y compulsiva entregada al placer del mercado.
En este sentido, se determinó que la frecuencia con la que la mayoría de los jóvenes van a los malls no obedece, al menos conscientemente, a la necesidad de ir de compras sino a las necesidades de socialidad, y que en sus prácticas el consumo es fundamentalmente simbólico.
Por último, se considera importante retomar la idea de que la apropiación, por parte de estos jóvenes, de ciertos espacios para convertirlos en nuevos territorios, invita a repensar sobre las distintas maneras en que se están construyendo nuevos itinerarios, nuevos territorios juveniles y nuevos imaginarios urbanos. La observación de las prácticas juveniles y de sus narraciones permite afirmar que las dinámicas de producción del espacio se dan en un contexto determinado y tienen como protagonistas a los sujetos sociales y sus prácticas.

Notas

1. Resumiendo los planteamientos de algunos arquitectos, los malls se distinguen de los tradicionales centros comerciales en cuanto ofrecen una gran variedad de bienes y servicios y cuentan con espacios para el esparcimiento de carácter individual y colectivo. En la actualidad son esencialmente cerrados.

2. Sarlo generaliza y se refiere a los malls como centros comerciales o shopping centers.

3. Maracaibo está ubicada al noroeste de Venezuela, en el Estado Zulia, y se localiza en la costa occidental del Lago de Maracaibo, en la zona más estrecha de éste, y es la puerta al Golfo de Venezuela. Esta ciudad-puerto, de capital importancia en tiempos coloniales, fue fundada en 1529. Según proyecciones del Instituto Nacional de Estadística, para el año 2000 contaba con una población de 1.405.903 habitantes, de los cuales 169.968 eran jóvenes adolescentes.

4. Es muy importante hacer notar que este fenómeno también se ha dado en diferentes lugares del mundo y principalmente en los Estados Unidos, en donde, según Robin Fox (2002), investigador del Social Issues Research Centre, los Shopping malls, concebidos inicialmente como un sitio de compras, fueron posteriormente convirtiéndose en un espacio para las «family expeditions» y en un lugar de encuentro y de diversión de los adolescentes al encontrar un sitio más seguro y amplio que las calles de los suburbios donde residen.

5. En este sentido, se retomó el planteamiento de Giménez (2000: 29) sobre la relación entre cultura y territorio. Éste consiste en la idea de que "el territorio puede ser apropiado subjetivamente como objeto de representación y de apego afectivo y, sobre todo, como símbolo de pertenencia socio-territorial".

6. "Sifrina(o)" es un término usado para referirse a las "pavitas" y tiene, para ellos, una connotación negativa, puesto que quiere decir que se trata de una persona vacía, que no tiene capacidad para pensar por sí misma y ser ella misma.

7. Tomado literalmente de una de las entrevistas a un joven "roquero", el 12 de marzo de 2005.

8. Los "skaters" son grupos de jóvenes que patinan con patinetas y los "yukeros" es otro de los términos que otros jóvenes les dan a los que profesan el gusto por la música y la cultura del rock.

9. Entrevista realizada a un joven "skater" en el C. C. Centro Lago Mall, el 22 de marzo de 2002.

10. Entrevista a un joven "skater" en el C. C. Doral Center Mall, el 20 de abril de 2005.

11. Entrevista realizada a un joven "roquero", el 23 de marzo de 2002.

12. Entrevista a una joven "roquera" en el C. C. Centro Lago Mall, el 5 de abril de 2002.

13. Entrevista a un joven "roquero" en el C. C. Doral Center Mall, el 28 de enero de 2005.

14. Entrevista a un joven "pavito" en el C. C. Centro Lago Mall, el 18 de junio de 2005.

15. Entrevista realizada a un joven "roquero" en el C. C. Centro Lago Mall, el 23 de marzo de 2002.

16. Galerías Mall tiene cuatro puertas principales: dos al frente y dos en la parte de atrás. Las puertas son todas de vidrio, pero cada una se distingue porque la pared a su alrededor está pintada de un color distinto. La puerta azul está situada al frente, del lado derecho. Del lado izquierdo está la puerta verde y en las puertas que conducen al estacionamiento de atrás los colores son rojo y amarillo, respectivamente.

17. Entrevista a una joven "gay" en el C. C. Galerías Mall, el 22 de junio de 2005.

18. Esto se reproduce prácticamente a diario hasta que llega la hora de cierre del mall.

19. Entrevista a una joven "gay" en el C. C. Galerías Mall, el 22 de junio de 2005.

20. Entrevista a un joven "roquero" en el C. C. Doral Center Mall, el 28 de enero de 2005. El tiempo pasado en el que el joven está narrando es porque ante la solicitud de la entrevistadora del relato sobre sus experiencias en los malls empezó contando de sus visitas al Centro Lago Mall, el cual, según él, fue el primer mall al que concurrió. En la actualidad se reúne con su grupo en el C. C. Doral Center Mall.

21. Entrevista a una joven "pavita" en el café del C. C. Acedo Plaza, el 5 de mayo de 2005.

22. De los jóvenes encuestados al inicio de la investigación sólo el 7% manifiesta explícitamente ir de compras (es decir, comprar cosas distintas a las comidas y bebidas de la feria y a las entradas al cine).

23. La frase es tomada literalmente de una joven "pavita" que fue entrevistada el 7 de abril de 2002.

24. El 100% de los entrevistados manifestó ir siempre acompañado al mall.

25. Las diferentes observaciones y entrevistas a los jóvenes así lo confirman.

26. El término "vitrinear" es usado por Elizabeth Bellón e Inés Cornejo (2001) en un estudio acerca de las prácticas culturales de apropiación simbólica en el Centro Comercial Santa Fe, en la ciudad de México. Se refiere a la práctica de contemplar los objetos expuestos en las diferentes vitrinas del mall.

27. "Bucear" significa mirar el cuerpo de las chicas o los chicos que les resultan atractivas/os.

28. Entrevista a una joven "pavita" en el café del C. C. Acedo Plaza, el 12 de mayo de 2005.

29. También fue posible detectarlo en las prácticas de observación. El tráfico y el consumo son disimulados pero existen y son, incluso, unos de los elementos de mayores problemas y de diferenciación al interior de algunos grupos de "roqueros" y de represión por parte del personal de seguridad.

30. Es importante apuntar que la socialidad entendida como una forma lúdica de socialización ya había sido planteada por George Simmel en una publicación del año 1917 denominada originalmente Grundfragen der soziologie. Individuum und gesselschaft, traducida al español en 2002 y publicada por la editorial Gedisa con el título "Cuestiones fundamentales de sociología". En este texto, el autor citado plantea que "La socialidad en su configuración pura no tiene una finalidad material, no tiene contenido ni resultado que estuviera, por así decir, fuera del momento sociable como tal, se apoya por completo en las personalidades; no se persigue nada más que el estar satisfecho de este momento" (2002: 84).

31. "[..] ¿Desde cuándo el piso muerde? El piso no muerde, al rato afloja". Entrevista a un joven "skater" en el C. C. Doral Center Mall, el 21 de abril de 2005.

32. Entrevista a un joven "skater" en el C. C. Doral Center Mall, el 21 de abril de 2005.

33. La bandera es una pulsera tejida de varios colores que algunos "gays" usan como símbolo para identificarse.

34. Entrevista a un joven "gay" en el C. C. Galerías Mall, el 28 de febrero de 2005.

35. Entrevista a una joven "roquera" en el C. C. Doral Center Mall, el 31 de enero de 2005.

36. Ibídem.

37. Entrevista a un joven "roquero" en C. C. Doral Center Mall, el 28 de enero de 2005.

38. Entrevista a una joven "pavita" en su lugar de habitación, el 26 de abril de 2005.

39. Aquí se omite el nombre de la entrevistada puesto que prometimos el anonimato.

40. Entrevista a una joven "roquera" en C. C. Doral Center Mall, el 31 de enero de 2005.

41. Entrevista a una joven "gay" en el C. C. Galerías Mall, el 28 de febrero de 2005.

42. Aquí se está hablando de un tipo de memoria muy particular, puesto que no hay propuestas colectivas ni proyectos de largo plazo, sino la evocación de experiencias de construcción de sus afectos y de integración al grupo.

43. De hecho, cuando se iniciaron las primeras prácticas de observación y las entrevistas, los jóvenes "roqueros", "skaters" y "gays" se concentraban fundamentalmente en el C. C. Centro Lago Mall y en Galerías Mall, y los "pavitos" en el C. C. Centro Lago Mall y Doral Center Mall. Para finales del año 2004, esta situación había variado. Paulatinamente, los "roqueros" y los "skaters", producto de las situaciones de conflictos con el personal de seguridad, fueron desplazándose de estos centros comerciales hacia el C. C. Doral Center Mall, los "pavitos" en su mayoría al recién inaugurado C. C. Centro Sambil Maracaibo y los "gays" se habían concentrado y habían hecho más notoria su presencia en el C. C. Galerías Mall.

44. Entrevista a una joven "roquera" en el Centro de Estudios Sociológicos y Antropológicos, el 12 de marzo de 2005.

45. Ibídem.

46. De hecho, en el caso del C. C. Centro Lago Mall algunos jóvenes «roqueros» narraron cómo el año pasado el enfrentamiento de algunos grupos con el personal de seguridad ameritó la intervención de la policía debido a los daños que algunos jóvenes habían causado a algunas instalaciones del mall y a la muerte de dos jóvenes por sobredosis de droga. Este problema fue, según ellos, uno de los episodios más críticos que implicó que ellos tuvieran que migrar hacia otros malls y otros lugares en la ciudad, como lo son el llamado por ellos "Templo del Rock", el Paseo Ciencias y algunos sitios nocturnos. Por otra parte, inmediatamente luego de estos acontecimientos, los administradores del mall ocuparon el espacio con las instalaciones del mall y a la muerte de dos jóvenes por sobredosis de droga. Este problema fue, según ellos, uno de los episodios más críticos que implicó que ellos tuvieran que migrar hacia otros malls y otros lugares en la ciudad, como lo son el llamado por ellos "Templo del Rock", el Paseo Ciencias y algunos sitios nocturnos. Por otra parte, inmediatamente luego de estos acontecimientos, los administradores del mall ocuparon el espacio con la instalación de un parque mecánico para niños, lo que les dificulta su congregación en el lugar debido al rechazo que inmediatamente se produce por la gente que lleva a los niños al parque y por la intervención inmediata del personal de seguridad.

47. Entrevista a un joven"skater" en el Centro de Estudios Sociológicos y Antropológicos, el 21 de mayo de 2005. Este joven cuenta su experiencia y el porqué en algunas ocasiones ha tenido que dejar el mall. Ahora es líder del movimiento de" skaters"que se reúnen en el Paseo Ciencias.

48. Entrevista a un joven "gay" en el C. C. Galerías Mall, el 28 de febrero de 2005.

49. Entrevista a un joven "gay" en el C. C. Galería Mall, el 28 de enero de 2005.

50. Es importante tomar en cuenta que las adscripciones de los jóvenes a un grupo no necesariamente descartan su interacción con otros, como ocurre con los "skaters" y "roqueros", cuyo gusto por la música es compartido.

51. Para usar una expresión del joven "skater" que hemos citado anteriormente.

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Recibido: 29 de Agosto de 2008
Aceptado: 02 de Octubre de 2008