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La aljaba

versão On-line ISSN 1669-5704

Aljaba vol.14  Luján jan./dez. 2010

 

ARTÍCULOS

Leyendo en el espacio local. La experiencia de las mujeres de una biblioteca popular en Neuquén

Reading in the local area. The experience of the women of a community library in Neuquén

Juliana Betancor
Facultad de Humanidades,
Universidad Nacional del Comahue

Resumen: En este trabajo presento la experiencia colectiva de un grupo de mujeres que gestiona una Biblioteca Popular en el barrio La Sirena de la cuidad de Neuquén. Enmarco esa experiencia de trabajo en dos contextos: el de la globalización y el de la etapa particular de la vida de cada una de ella. El primero sirve para ver cómo el espacio local, el del barrio, se resignifica a modo de micromundo y el papel que las mujeres juegan en él; el segundo, para ver cómo cada una construye su identidad como mujer en relación con el trabajo voluntario y gratuito y cómo vive los cambios que le imponen tanto el mundo actual como la "segunda vida de las mujeres". Del diálogo entre estos dos contextos surge una tensión entre lo que es público y lo que es privado, entre lo local y lo global, entre el tiempo rentado y el tiempo donado, entre lo social y lo particular, entre el adentro y el afuera; tensión que se reconceptualiza al analizar cada binomio desde una perspectiva de género al tiempo que visibiliza cómo las relaciones de desigualdad entre varones y mujeres se expresa y reproduce en la organización del territorio.

Palabras Clave: Globalización; Espacio local; Barrio; Mujeres; Tiempo; Biblioteca; División sexual del trabajo.

Abstract: In this paper I present the collective experience of a group of women that runs a community library in the neighborhood of La Sirena in the city of Neuquén. I set the framework of this experience in two contexts: globalization and the particular stage in the life of each of the women involved. The first one allows to see how the local area, the neighborhood, is resignified as a microworld as well as the role that women play in it; the second allows to look into how each one builds her identity as a woman in relation to volunteer and free work and how they deal with the changes imposed both by today's world and by the "second life of women." From the dialogue between these two contexts there arises a tension between what is public and what is private, between the local and the global, between paid time and donated time, between the social and the particular, between the inside and the outside. When each pair is analyzed from a gender perspective, this tension is reconceputalized and makes visible the way in which the unequal relations between men and women is expressed and reproduced in the organization of the territory.

Key words: Globalization; Local space; The neighborhood; Women; Time; Library; Sexual division of labor.

1. Introducción

La globalización es un fenómeno que afecta no sólo la economía y los mercados internacionales, sino también una práctica deshumanizada que afecta e invade la vida de las personas; la globalización es una compleja serie de fenómenos sociales y culturales propia de la etapa contemporánea del capitalismo denominada "capitalismo tardío". Esos fenómenos y los cambios que conllevan, son vividos de modo diferenciado por varones y mujeres. Podemos mencionar, en este sentido, que "el neoliberalismo supo utilizar la división sexual del trabajo, y sacar de ella el mejor provecho", esto nos ayudaría a comprender "que ésta no sólo se funda en prejuicios y mentalidades arcaicas" (ATTAC, 2007: 12), patriarcales, sino también en intereses económicos. El abaratamiento de la mano de obra femenina a escala global gestada por capitales y empresas transnacionales genera una demanda de trabajadoras mujeres cuya mano de obra desvalorizada acentúa y rediseña la división sexual del trabajo, las relaciones sociales y aún el lugar de las mujeres en el seno familiar.
La división sexual de trabajo, originariamente basada en las capacidades físicas y establecidas en función de la mejora del rendimiento de las producciones, es una herencia ideológico-cultural subordinante (patriarcal) innecesaria en épocas y sociedades de tecnología avanzada. El mantenimiento de imaginarios primitivos hace que la división sexual del trabajo se transforme en una división de géneros que asigna a los hombres funciones con importante valor agregado social como políticas, militares, religiosas, etc. De este modo las sociedades se organizan en base al sistema sexo-género y las personas viven sus experiencias y se desarrollan de acuerdo con ese sistema, lo que produce la desigualdad patriarcal de las condiciones de trabajo asalariado de las mujeres (Bonaccorsi, 1999: 84). Dos principios organizadores sostienen esta división social: el principio de separación y el principio jerárquico (ATTAC, 2007: 16). Según el primero hay trabajos para hombres y trabajos para mujeres; mientras que para el segundo un trabajo de hombre "vale" más que un trabajo de mujer.
Evoluciones inversas en los sectores privados y públicos laborales (disminución y aumento respectivamente) sumaron cargas al trabajo doméstico de las mujeres1. Si bien tanto hombres como mujeres reparten su tiempo entre actividades remuneradas y no remuneradas (cuidados para la familia, trabajo doméstico, agricultura de subsistencia en algunas regiones; por ejemplo) bajo la tutela de la división sexual del trabajo la mayoría del trabajo no remunerado pesa sobre las espaldas de las mujeres. Dado que las actividades no remuneradas suelen ser invisibles en las estadísticas; estas también resultan invisibles para la mayoría de las personas. De este modo las doble y triple jornadas de las mujeres quedan naturalizadas como una forma de adaptación al medio y a los cambios del mundo en función de la ética de los cuidados. Así es como las mujeres y sus actividades son invisibilizadas por la ideología patriarcal.
Ante esta situación, diversos grupos de mujeres planifican estrategias de desarrollo, nuevos mecanismos de participación y gestión que dan cuenta de la formación de redes sociales, movimientos de protesta o bien casos de sororidad y empoderamiento2. Alejandra Massolo (2003: 38) propone que ante la embestida de la globalización y de las fuerzas supranacionales tanto en el ámbito de lo público como de lo privado, el espacio local ha cobrado una nueva visibilización y vitalidad como alternativa de participación3. Ante la supresión de fronteras y límites, el espacio local aparece como espacio de identidad colectiva y como una muestra concentrada de los problemas de la humanidad: pobreza, libertades y exclusiones, limpieza y medio ambiente, por ejemplo. En este sentido, "el barrio" representa uno de esos espacios locales donde transcurre la vida cotidiana de las personas, se conforma el tejido social y se realizan experiencias de participación ciudadana.
En cuanto a las mujeres y su vinculación al espacio local, este se presenta como el espacio privilegiado en el que ellas desarrollan sus acciones colectivas; representa el espacio en el que la mayoría de las mujeres se ha desenvuelto y proyectado sus papeles, habilidades y luchas. Esta participación local se encuentra asociada a la división social y sexual del trabajo, asociada a la vida familiar y doméstica, que atrapa a las mujeres en un territorio doméstico. La inserción en el espacio inmediato se ha visto favorecida porque habilita una flexibilidad de tiempos que permite a las ciudadanas transitar a diario entre lo doméstico y lo público. Con estas consideraciones no pretendo avalar el espacio local como el único y natural e invisibilizante de desigualdades de género para la participación de las mujeres, sino reseñarlo como un espacio válido de participación ciudadana colectiva y de empoderamiento en el que es posible la manifestación de voluntades y aspiraciones de sociabilidad, adquirir autoestima, transitar una transformación que va del rol doméstico único al de gestoras sociales y de bienes.
Desde hace ya veinte años, grupos especializados de geógrafas, antropólogas, sociólogas urbanas, arquitectas, planificadoras feministas y representantes de distintas disciplinas estudian y se preguntan por la relación entre espacio y procesos sociales. Ellas piensan la vinculación de las personas con el hábitat como producto de procesos sociales de los que las relaciones de género son parte constitutiva. Este entrecruzamiento visibiliza cómo las relaciones de desigualdad entre varones y mujeres se expresa y reproduce en la organización del territorio (Gamba, 2007: 165-166). Este enfoque propone que los distintos roles que las sociedades asignan a varones y a mujeres se traducen en necesidades y vivencias diferentes de un territorio que es planificado según la división sexual del trabajo. En este sentido el uso del tiempo en relación a planificación del espacio es otro aspecto que se vincula estrechamente con la dimensión de género.

2. Leyendo el espacio local

Es así que, como tema de este trabajo, me propongo presentar y hacer visible el trabajo de mujeres que desde quince años gestiona y mantiene una biblioteca popular en uno de los tantos barrios de Neuquén: el barrio La Sirena. Me interesa particularmente el caso como habitante del barrio porque desde que vivo allí, hace más de diez años, conozco "la biblioteca" como una institución con una fuerte presencia y escucho hablar de "las de la biblioteca". Mujeres que existen, que llevan adelante una gestión cultural y social de importancia pero que yo nunca había visto más allá de la señora que pasa a cobrar la cuota4. Desde una perspectiva de género me interesa indagar cuáles son las estrategias de organización y de participación de estas mujeres, cómo construyen su subjetividad en relación a la biblioteca y al barrio, en qué momento de sus vidas emprendieron esta participación, cuánto tiempo le dedican, por qué insisten en sostener una biblioteca hoy que la tecnología "parece" haber llegado a todos lados y a todas las personas, hoy que la lectura está tan devaluada y la educación tan vilipendiada. Pretendo rescatar sus voces y experiencias, visibilizar su tarea. Para realizar este trabajo entrevisté a Blanca Errecart (fundadora y presidenta de la comisión directiva de la Biblioteca desde su fundación hasta nuestros días) y, a su visión y relato, sumé para construir polifónicamente un relato del efecto de Biblioteca en ellas y en el barrio, el de otras integrantes de la comisión directiva actual que se fueron sumando en distinto momento al trabajo: Alicia Nemi, Norma Lazos y Laura Corsini; también a Flor Baeza. que es quien tiene a cargo la atención al público. Más allá de que ofrecieran los libros de actas y una "historia de la biblioteca que tenemos"5 me parece especialmente revelador referir las experiencias y visiones que compartieron conmigo en franca y desinteresada charla.

3. La Sirena

El barrio es un espacio de identidad que cada una inscribe significativamente en su historia personal. El desarrollo de este barrio está indisolublemente ligado a la historia del país y de la provincia ya que es uno de los asentamientos poblacionales más antiguos de la ciudad. En La Sirena parecen condensarse años de historia y progreso que se hace necesario referir brevemente para entender la impronta de la Biblioteca en él y de la biblioteca y el barrio en ellas.
Ubicado en la zona suroeste de la cuidad el barrio La Sirena se encuentra delimitado por el Batallón por el oeste, por un amplio predio de tierras recientemente transferidas a la provincia por el Ejército al sur, la Ruta 22 al norte y la calle Ignacio Rivas que separa a La Sirena de el Barrio Villa Florencia por el este. Según el último Censo Nacional el barrio cuenta con 4063 habitantes y el nivel socioeconómico y cultural lo ubica como un barrio de trabajadores y trabajadoras6.
Como señalaba anteriormente, desde su génesis La Sirena se encuentra signada por el desarrollo histórico del país y de la provincia. Iniciada en 1921 como asentamiento en tierras que pertenecieron al fundador de Neuquén Carlos Bouquet Roldán -uno de los beneficiarios del grosero reparto de tierras que se estableció luego de la llamada "Conquista del Desierto"-, fue prontamente avanzada por las instituciones nacionales. Primero la escuela, que trajo consigo el tendido eléctrico, luego el Ejército que marcará los límites del barrio.
La provincialización del Territorio Nacional en 1955 dará nuevos aires a la provincia, la ciudad y también al barrio. Políticas públicas de desarrollo y la consolidación de la provincia en el sector energético atraerán a partir de mediados de la década del 60 nuevos migrantes ahora de las grandes urbes del país7. El importante crecimiento poblacional de la zona lleva a los sucesivos gobiernos provinciales a construir nuevos barrios de viviendas en los 70 y 80. La Sirena es sede de tres de estos planes provinciales lo cual transforma considerablemente su imagen y eleva exponencialmente su población. Los nuevos habitantes del barrio, mayoritariamente migrantes de otras provincias organizan la primera comisión vecinal en 1977 pese a las restricciones políticas propias de la Dictadura. Esta comisión se oficializará tras la llegada de la democracia. El crecimiento de la población del barrio lleva a la creación en 1980 de una nueva escuela.
Ya en los ´90 se inaugura tras numerosas gestiones de los vecinos y las vecinas la comisaría Nº 17. Es este contexto que en 1995 se inaugura la Biblioteca Popular "Escritores Neuquinos".

4. La "Escritores Neuquinos"

Así como la historia del barrio se encuentra fuertemente ligada desde sus inicios a la historia de la región, la historia de la biblioteca de encuentra ligada a la realidad barrial. Nace a mediados los ´90 de la observación de Blanca, quien vive desde hace 32 años en La Sirena, de la situación del barrio y la juventud, que considera críticas, y de su afán por cambiarla. Comenta que veía cómo los chicos, no tanto de este barrio, andaban por la calle todo el día sin hacer nada.
De lo que es para ella "la historia de la Biblioteca" destaca que presentó los papeles para obtener la personería jurídica en noviembre de 19948 y que les fue otorgada en marzo de 1995. En un principio funcionaron en un rinconcito de la Comisión Vecinal, con algunas estanterías donadas y el resto de los libros en el piso. En 1996 consiguieron un saloncito sin baño ni calefacción en el que funcionó la Biblioteca hasta diciembre de 2008, fecha en las que luego de innumerables gestiones para compatibilizar trámites provinciales y municipales se trasladan al lugar en el actualmente se encuentra9. "Todo sin ayuda, todo trabajo nuestro, porque la Biblioteca es del barrio, del barrio, nuestra... ni del municipio ni de provincia, del barrio, de los ciudadanos...por eso es popular" resalta con énfasis.
La biblioteca nace categoría "C", actualmente por los servicios que presta y la constancia en el trabajo, la capacitación, la cantidad de gente que atienden por día y por mes y el tipo de edificio es categoría "B". Comenzó con una partida de libros que la CONABIP envía para iniciar bibliotecas y con las donaciones particulares de los vecinos y vecinas del barrio; hoy cuentan con nueve mil volúmenes. Es difícil determinar con exactitud la cantidad de gente que se beneficia con la Biblioteca porque si bien en las fichas figuran cerca de 550 socios/as, pagan la cuota un promedio de 150, además es común que se asocie una persona pero retiren varias con ese número de socio/a, por otra parte no es requisito obligatorio estar asociado/a para consultar en la sala el material. Allí funcionan talleres de cestería china, telar, cartapesta, macramé y clases se apoyo escolar, todo dictado ad honorem por distintas mujeres del barrio, más clases de inglés para los/as alumnos/as de la escuela 16 a cargo de un vecino.
El impacto que la biblioteca ha tenido y tiene en la vida del barrio en general se puede leer en el hecho de que antes de su inauguración los hijos e hijas de los vecinos/as (tanto de los/as antiguos/as como de quienes llegaron a partir de los 70) debían trasladarse hasta el centro de Neuquén para realizar trabajos de investigación a la biblioteca "Juan Bautista Alberdi", a la de la Fundación Banco Provincia de Neuquén o a la de la Legislatura Provincial, ésta última es la más cercana, a veinte cuadras de dónde se encuentra la "Escritores Neuquinos" hoy. Por otra parte el funcionamiento de las bibliotecas de las dos escuelas primarias no es del todo regular. La falta de presupuesto educativo hace que no se nombren bibliotecarios/as por lo que la mayor parte de la jornada permanecen cerradas. Esta situación dificulta la utilización de los libros de la escuela para los trabajos prácticos de investigación tanto en horario de clase como a contraturno. Es así que durante buena parte del día se ven niños/as con carpetas y mochilas ir y venir en dirección a la biblioteca.
Dado que el barrio por sus límites urbanos no tiene posibilidad de expandirse y que Neuquén se encuentra en emergencia habitacional, es frecuente que los/as hijos/as de los primeros/as habitantes construyan sus casas en los patios de las casas de sus padres y madres o sobre las casas mismas; así son las segundas y terceras generaciones del barrio las que se benefician con la "Escritores Neuquinos". Así el trabajo de estas mujeres transforma positivamente las posibilidades y la realidad local, en este sentido es que es un referente sobre todo para la población en edad escolar.

5. Las de la biblioteca...

Como ya dije, el barrio es un espacio de identidad que cada una inscribe significativamente en su historia personal. Vine al barrio en el 77... no se si te sirve, ¿te interesa esa información?... dice Norma al tomar la iniciativa en la entrevista, todas recuerdan el mes en el que hace más de treinta años llegaron a La Sirena10.
A Blanca como al resto, la actividad de la biblioteca las encuentra una vez jubiladas; Blanca como empleada de la provincia, Norma, Laura y Alicia como docentes. Que el proyecto las encuentre a cada una en esa etapa de la vida posibilita lecturas que iré desarrollando a los largo de este trabajo, sin embargo hay una que se hace necesario mencionar ahora: su trabajo en la biblioteca comienza coincidentemente con lo que Clara Coria (2005: 38) denomina "la segunda vida de las mujeres". La segunda vida es aquella que se inicia cuando las mujeres de mediana edad asumen posesión de sí mismas, es un momento que marca grandes cambios en el devenir femenino. En ese momento es necesario abordar los cambios de manera de acceder plenamente a un presente disfrutable, asumiéndolos como protagonistas. Esta autora señala que tomar posesión de los cambios requiere por lo menos tres actitudes básicas: aceptación, acompañamiento y protagonismo. La aceptación implica ejercitar el criterio de realidad, el acompañamiento permite transitar los cambios abierta y positivamente encontrando en nuestra personalidad dimensiones que no tuvieron posibilidad o espacio para ser desarrolladas, mientras que el protagonismo habilita nuevas búsquedas que incluyen la construcción de nuevos espacios.
Luego de ir a ofrecerse infructuosamente a ayudar en la biblioteca de la escuela del barrio (Nº 16), Blanca decide emprender por cuenta propia una actividad social y comienza a convocar a vecinos, vecinas y organizaciones.
En la diferenciación entre "los chicos" de La Sirena y los de otros barrios observamos una delimitación y caracterización de un espacio en oposición a otro y cómo ese límite constituye una identidad barrial particular. Hay un adentro que se contrapone a un afuera que se presenta amenazador. Queda expresado cómo la cotidianidad barrial fue afectada por las políticas neoliberales de vaciamiento de los ´90. A esta modificación responde el establecimiento de la Comisaría 17, dado que la del barrio vecino Bouquet Roldán no alcanzaba para dar respuesta al incremento de delitos por esa época.
Desde los inicios, mayoritariamente fueron mujeres las que gestionaron y mantuvieron funcionando la biblioteca. Incluso la idea primera era ser todas mujeres, pero luego se sumaron vecinos varones porque les pareció interesante participar, cuenta Blanca: "pero la mayoría siempre fuimos mujeres, siempre fuimos mujeres, y las que permanecimos, así en la lucha, fuimos mujeres. Los hombres que por una cosa, que por la otra, por sus trabajos, por sus funciones... así fueron dejando, es que los hombres son más inconstantes para trabajar... pero bueno así que sí, si, y ahora somos todas mujeres menos Pablo".
En este comentario de Blanca se presenta el mundo de los hombres como un ámbito exogámico, con funciones y trabajos extraterritoriales y la inconstancia para trabajar comunitariamente se asocia a la imposibilidad (¿voluntad?) de dedicar un tiempo a los y las demás. La binaridad varón/mujer, fuera/dentro, pago/gratis atraviesa el proyecto y gestión de la biblioteca. Este dato, sumado a las consideraciones anteriores, muestra cómo la dimensión temporal no es neutra en términos de género puesto que el uso que varones y mujeres hacen de sus tiempos es determinante ya que en ese uso se producen y reproducen asimetrías y diferencias de género.
Más cerca en el tiempo, Alicia se integra por invitación de Laura, posteriormente lo hace Norma. Como ya adelanté, las tres comienzan a participar una vez jubiladas de la docencia. Este dato no es menor. Cómo organizan las mujeres sus tiempos, a qué actividades lo dedican, da lugar a las múltiples jornadas que llevan adelante, invisibles y ad honoren. En este caso se pueden dedicar a la biblioteca una vez que no tiene responsabilidades laborales y que sus hijos han crecido: Si, los hijos se van pero vienen los nietos y hay que cuidarlos, comenta Laura. Las tres docentes coinciden en que "siempre" realizaron actividades de este tipo pero ligadas al ámbito escolar de cada una: organizaron bibliotecas, talleres de educación sexual y cooperadoras. Dice Alicia "Antes imposible, te imaginas vos que trabajás todo el día, que tenés tus cosas, y viste, no hay un tiempo (...) la misma energía que a lo mejor Blanca ve que tenemos ahora como grupo antes la poníamos en la escuela ...(...) y no te da para todo". Además, agrega Norma "y todo lo que implica el trabajo de una institución escuela que va más allá del tiempo que estás frente a alumnos o al frente de la conducción de una escuela".
Las múltiples jornadas siguen presentes aún sin la responsabilidad laboral.
Actualmente dedican muchas horas por semana al trabajo ad honorem que les exige asumir con responsabilidad su participación en la comisión directiva de la biblioteca. Consideran esta labor como una continuidad de su trabajo en las escuelas y de la actividad sindical, pero desde otro lado, más relajado. Este punto encuentra fundamento en que el tiempo tiene una dimensión simbólica, no cuantificable, que es el eje de los proyectos vitales de las mujeres, constituidos por múltiples presencias y roles en oposición a los proyectos masculinos que suelen ser más homogéneos dado que se circunscriben al trabajo remunerado y al ámbito público. El tiempo marca un reloj social diferenciado para mujeres y varones que constata que lo personal es político dado que hace evidente la inequidad tiempos para intervenir en el espacio de lo público11.
Ellas señalan que la biblioteca se sostiene con el aporte de los socios y las socias (tres pesos por persona) y con impuntuales subsidios de nación por medio de la CONABIP12 ($10 000 anuales) y provincia (adeuda lo últimos tres años). En la gestión de estos subsidios trascienden el ámbito barrial y se constituyen en interlocutoras ante otras instituciones, establecen relaciones y circulan por estamentos mayores de organización social. Tan naturalizado está que las mujeres dedicamos tiempo para "otros" que es de destacar que no mencionen que también por el tiempo y esfuerzo semanal que cada una le dedica funciona la biblioteca. Dedican las mañanas a hacer trámites, además de las reuniones de la comisión y de la campaña de socios y socias que llevan adelante para ascender de categoría y pasar de ser una biblioteca clase B a ser una clase A, ascenso que requerirá de una mayor dedicación puesto que las obligaciones de la biblioteca para con la comunidad en la que se encuentra inserta aumentarían. La mayoría de los trámites que involucran circulación de dinero requiere la presencia de dos integrantes de la comisión, por lo que además los tiempos deben ser coordinados.
Otro dato destacable es que la biblioteca funciona también parte del verano,
en febrero ya abre sus puertas, Blanca comenta que tomaron esta decisión para que "los chicos puedan estudiar para rendir en el secundario (...)hasta de San Lorenzo vienen (... ) no sabés la cantidad de chicos que se recibieron (...) y también mujeres, en verano es cuando más vienen mujeres, se van de vacaciones y llevan cantidad de libros, cinco, seis, siete... novelas se llevan... así mientras los chicos juegan, ellas tienen tiempo para leer"13.
Con esto se saben parte de una realidad y de un espacio más amplio y complejo que el de La Sirena. Además ejercen la sonoridad desde el acceso al mundo de la lectura, mundo que nos fue vedado por siglos a las mujeres y que las actuales políticas globales para educación para "el tercer mundo" están destruyendo. En ese sentido creen que las nuevas tecnologías no les roban socios y socias porque no todos tienen una computadora en la casa. Para ellas queda pendiente instalar una sala de computadoras.14

Otro ejemplo de tensión entre el contexto global, el local y el empoderamiento es el de Flor15. En el año 94 luego de 17 años de trabajo como empacadora en una avícola fue despedida y no tuvo más remedio que inscribirse en una ley de subsidios a desempleados/as (ley 2128) en la que cada uno/a tenía que conseguir un lugar para contraprestar servicios. Flor decide que ese lugar sea la "Escritores Neuquinos". Desde entonces tiene a cargo la atención al público y distintos trabajos propios de la Biblioteca como la catalogación. "Y ahí empecé aprender, es increíble lo que aprendí en este lugar, para mi es como un lugar de relax". Hace dos años que espera el "pase a planta" de la provincia y aunque desde diciembre que no recibe su salario continúa yendo a trabajar todos los días. "Qué voy a hacer sentada en mi casa, esperando qué, acá estoy con los chicos...hacen la tarea y a veces me traen algo que nace de ellos, un regalito, un alfajor...es como que devuelven algo que una les da".
Luego varias gestiones de Laura y Blanca han conseguido un compromiso de funcionarios provinciales. Flor dice que no se imagina en otro lugar, ya no vuelve, no retrocede.

6. Usando el señalador

De lo referido en este trabajo se podría concluir a primera vista, y parcialmente, que estas mujeres no rompen con el mandato patriarcal y que de hecho ni siquiera se proponen hacerlo. Entonces ¿dónde estaría lo valioso de destacar desde una perspectiva de género? Para rescatar este aspecto se hace necesario adoptar una perspectiva diacrónica y otra sincrónica y retomar los conceptos presentados al inicio de este trabajo.
Puesto que el patriarcado es una institución que precede por mucho al capitalismo y a la era de la globalización, desde hace aproximadamente un siglo, diferentes grupos de mujeres han encarado la difícil tarea de visibilizar la opresión y desubjetivación de las que somos víctimas16. A mediados del siglo pasado aprovechando las conquistas y demandas puestas en escena tanto por los feminismos precedentes como al abrigo del quiebre con los principios del Modernismo, durante la Segunda Postguerra; movimientos feministas que desde la década del '60 lucharon fuerte e incansablemente por la inclusión de las mujeres en todos los ámbitos de la vida pública: lo social, lo educativo, lo cultural y lo político hicieron sentir su voz. Paralelamente, la adopción de la categoría "género" como herramienta analítica contribuyó a poner de relieve la exclusión de las mujeres como productoras de bienes culturales. Desde esta categoría se discutió la idea de que los bienes producidos por las mujeres en los distintos momentos de la historia (textilería, alfarería, filosofía, poesía, etc.) tenían una consideración inferior, como resultado de un sujeto productor devaluado.
Pese a las constantes y fuertes luchas de distintos movimientos de mujeres en el mundo, esta idea desvalorizadora e invisibilizante está muy lejos de ser reemplazada por una visión del mundo más equitativa en cuanto a la valorización de lo que varones y mujeres producen. Aquí encontramos una intersección con los efectos que la globalización ha profundizado en la forma de vida y en las subjetividades de las mujeres. En este contexto podemos pensar que las mujeres de la biblioteca ocupan espacios, roles y funciones que tradicionalmente fueron ocupados por varones y que gestionan productos culturales socialmente válidos y reconocidos en su ámbito de inserción. Son una muestra, por el objeto de su actividad, de lo que aquellas feministas reclamaban como posible.
Con actividades en el espacio local, estas mujeres emprenden acciones destinadas a mejorar la calidad de vida en el barrio y sostienen una oferta cultural barrial. Mediante la política informal o comunitaria generada desde el entorno cotidiano demandan y gestionan recursos, contribuyen al desarrollo local y representan un eficaz patrón de participación en la vida política local. Una biblioteca es un espacio donde se concentra y desde el cual circula el saber/poder, ámbito tradicionalmente asignado al mundo masculino. Desde este lugar "las chicas de la biblioteca" subvierten esta tradición y descomprimen la concentración de poderes saberes y echan a volar alternativas y modelos de organización y solidaridad, generan espacios de encuentro con ellas mismas, cada una como mujer, y con el otro y la otra como vecinas de La Sirena. Aunque como dice Blanca sean estas cosas que hacemos las mujeres, siempre somos las mujeres...de manera silenciosa.

Notas

1 A raíz de esta consideración es que desde una perspectiva crítica de género se hace necesario estudiar cómo se repartió el tiempo de trabajo (remunerado y no remunerado) para las mujeres; como así también a qué espacios fueron relegadas o reubicadas sus tareas al ser expulsadas de ámbito público del trabajo asalariado y las estrategias de participación y subsistencia que se fueron dando.

2 Para un estudio sobre este tema puede consultarse ATTAC (2007). Mujeres contra la explotación. La resistencia femenina en un mundo globalizado, Buenos Aires, Capital intelectual (especialmente el cap. "Luchas de mujeres: de la resistencia a las alternativas", pp. 139-159.); Massolo Alejandra (2003) "El espacio local y las mujeres: pobreza, participación y empoderamiento", en revista La Aljaba segunda época. Revista de Estudios de la Mujer, Ed UNLPam, Santa Rosa, Vol. VII, pp. 37-87.

3 "Lo local" se define como una noción relativa a lo global en interacción mutua. Se encuentra indisolublemente ligado a un territorio, contiene un sistema de relaciones sociales y se concibe en función de una escala determinada por la organización político-administrativa de un estado nación. Cf. Arocena (1995), cit. por Alejandra Massolo (2003: 38)

4 Tarea realizada la mayoría de las veces por alguna vecina del barrio que puede desarrollar esa labor debido a que su área de trabajo se circunscribe al barrio en que vive y a que no requiere un horario fijo a cumplir. Estas dos condiciones le permite transitar sin mayores obstáculos entre sus ámbitos y obligaciones privadas y familiares y una actividad pública y social.

5 Esta historia estaba incluida en una historia del barrio a la que le faltan páginas. Actualmente no hay una historia escrita de la Biblioteca, todas las entrevistadas coinciden que para "saber bien" hay que hablar con Blanquita.

6 Datos del INDEC, Censo 2001.

7 Hasta el momento el crecimiento de la población de Neuquén no tenía diferencias a las del resto del país, los migrantes de la zona eran principalmente chilenos. Cf. Perren (2009)

8 El acta constitutiva tiene fecha 23 de setiembre de 1994 y deja constancia de que los vecinas y vecinas se reúnen con el único fin de "cambiar ideas respecto a la fundación de una asociación que tendrá un fin cultural, el cual es una Biblioteca", Acta Nº 1. Ya desde esta acta se observa una preeminencia de mujeres (8 de 12).

9 La Biblioteca está compuesta por dos casitas, en una funcionan los talleres y en la otra la sala de consulta. Al momento de realizar este trabajo "las de la biblioteca" están elaborando un proyecto para comunicar ambas casas por medio de una sala de lectura silenciosa. La dirección es José Nogara y Francisco Armas.

10 La más "nueva" es Alicia que llegó en diciembre de 1983.

11 El tiempo forma parte de los nuevos instrumentos estadísticos destinados a evaluar el trabajo remunerado y no remunerado. Las encuestas sobre el empleo del tiempo tienen el mérito de visualizar el trabajo asumido por las mujeres; de hecho el empleo de este tipo de encuestas es una de las recomendaciones de la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres efectuada en Pekín en 1995 dado que permiten diseñar políticas de reducción de desigualdades.

12 Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares.

13 Es significativo que esas mujeres encuentren un tiempo de lectura para sí mismas (propio, individual, introspectivo, enriquecedor, satisfactorio) una vez que las necesidades familiares están satisfechas y las obligaciones de la ética del cuidado aparentemente suspendidas.

14 En principio pensaban hacerlo cuando pudieran por fin trasladarse a un espacio más amplio; hoy tienen el espacio físico pero siguen trabajando por la instalación de esa sala.

15 Flor vive en barrio desde los tres meses de edad, en noviembre de 2010 cumple 55 años en La sirena.

16 El actual entramado de tendencias ideológicas, propuestas políticas y alternativas económicas delineado por los feminismos actuales es resultado del efecto encadenado de diversas etapas y particularidades de las luchas organizadas y colectivas de las mujeres contra las relaciones de subordinación. Mabel Bellucci y Flavio Rapisardi (2001: 270) mencionan por orden de aparición al Feminismo de la Igualdad, con su vertiente liberal y socialista, un Reflujo del feminismo; un Segundo Feminismo con su vertiente del Feminismo de la Diferencia y el Feminismo Radical y un Feminismo de la Multiplicidad de Diferencias o Feminismo de la Otredad.

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Recibido: 25 de abril de 2010.
Aceptado: 25 de mayo de 2010.