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La aljaba

On-line version ISSN 1669-5704

Aljaba vol.15  Luján Jan./Dec. 2011

 

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

María Herminia Di Liscia, Ana María Lassalle y Paula Lassalle (2011), Verano del 72: La gran huelga salinera. Memorias, género y política. Buenos Aires, EDULPAM y Miño y Dávila. 191 pp.

 

Esta obra, aborda desde dos campos que se complementan, un movimiento social paradigmático, que fue la gran huelga salinera de fines del año 1971, en donde da a conocer la problemática de igualdad de género.
     Las autoras plantean desde la construcción teórica corroborar, la práctica concreta de ese movimiento y el pensamiento social crítico que lo acompañó, y confrontar las reflexiones que emanan de la experiencia de resistencia, lucha y transformación en la vida cotidiana, de la mujer en la villa comunitaria de Salinas Grandes.
     El planteo teórico alcanza el diálogo de saberes y experiencias entre líderes, activistas de organizaciones sindicales, populares, estudiantiles, trabajadores de la cultura, todas personas interesadas en compartir sus ideas, visiones y prácticas emancipatorias.
     A un lector atento no pasará desapercibido este escenario en el cual lo vivencial y testimonial, que aparecía aplastado, acallado, levantó su voz.
     Y allí, las autoras dirigen la mirada con todos sus desafíos.
     Las razones de la gran huelga fueron muchas, la dignidad, la equidad, los salarios, pero bien se señala, emerge la postergación femenina. Entonces, la obra intenta y lo logra, hallar pistas, caminos que orienten la reivindicación de ese sujeto social femenino, su participación y protagonismo. Y se va revelando lo social, lo ético y el interés de clase, como un aporte a la autoestima popular. Pero, sobre todo, dar voz a la mujer silenciada.-Autores cubanos en el libro "La dominación invisible" sostienen que la mujer lleva en su seno "la revolución más larga".
     De allí entonces, que estas investigaciones otorgan legitimidad a los conocimientos "descalificados" de las mujeres, considerados propios de una cultura subalterna y discriminada.
     El accionar de las huelguistas salineras no aparece en ninguna crónica de la época, "ni en los relatos orales actuales". Las autoras entonces, deciden "Destapar la Olla", como se expresa en la obra. Y dicen: la invisibilidad de las mujeres se tornó visible con la olla. Ese simbolismo tiene que ver, con el sostenimiento que hicieron las mujeres de la olla popular, que funcionó durante los 120 días de huelga, debido al movimiento de red solidaria que se realizó prácticamente en toda la provincia.
     Pero tal vez, lo más significativo, es determinar el salto cualitativo que se produjo en sus conciencias, por el protagonismo en la lucha. La mujer, dejó el delantal de su cocina y salió a pelear.
     Ciro Ongaro en su testimonio, habla de las características que tenía la villa comunitaria de Salinas Grandes, casi un lugar bucólico. Y las mujeres mismas cuentan como era vivir allí, en comunidad.
     Teniendo en cuenta que la formación femenina, es parte de una civilización excluyente y patriarcal, la vida cotidiana se modificó absolutamente. De trabajar en la fábrica o ser solo ama de casa, las mujeres se encontraron de pronto, inmersas en una huelga por tiempo indeterminado. Acudir a las asambleas, oir otro tipo de lenguaje, levantarse muy temprano, cocinar para cien personas o más y no dejar de atender la crianza de los niños, la mujer en ese contexto, fue adquiriendo un nuevo temple. Hicieron frente a los rompehuelgas, a la policía. No tuvieron miedo. El testimonio de Rosa Morán, una salinera, lo cuenta ..."nos dijeron que hay gente trabajando y nos fuimos hasta allá las mujeres...caminando, nos fuimos a defender a los hombres, ..(ante los rompehuelgas) Y le hicimos frente a la policía y todo, pero no se animaron porque las mujeres nos pusimos enfrente...". Fueron a defender a sus iguales. No a sus esposos o compañeros sino a los que con ellas compartían la lucha. A través de esta autonomía estaban expresando inconcientemente la igualdad de género.
     Combinaban la lucha con la alegría de vivir. Aprendieron el alto y fraternal valor ético de la solidaridad. Dice María Ester Díaz, salinera,..."fue lindo porque nos divertíamos, comíamos...todos ayudaban...toda la gente, todas las mujeres ayudaban muchísimo, eso valió mucho también. Hubo mucho compañerismo, siempre unidos.". Expresan aquí también, la sensación de ser libres, de ejercer la autodeterminación, ellas junto a sus compañeros decidieron mantener la huelga.- Fueron sus verdaderos conductores. Y se refleja en la obra, como ellas expresaron ese sentimiento de autonomía y libertad. Dos valores inconmensurables de la lucha popular.
     La parte testimonial de la obra, entre los cuales se lee el testimonio de Ciro Ongaro, ofrece el marco necesario para la reflexión sobre las contradicciones, las afectaciones sufridas en aquel ámbito de la vida y la lucha, teniendo presente que ningún proceso es lineal ni lo debe ser. Pero queda claro, que todos y todas aspiraban a nuevos conceptos de justicia y de dignidad.
     Y estaba el otro epicentro de la lucha que fue Santa Rosa. Aquí convergían los salineros. Participaron también las mujeres trabajadoras de otros gremios, como ATE, docentes, sindicato de Prensa o la UTA. Junto a las mujeres de la UMA (Unión de Mujeres Argentinas) que trabajaron infatigablemente en la solidaridad. Tuvo un papel relevante la ATE, en aquel entonces era la caja de resonancia de las luchas, el papel que no cumplía la CGT. Se organizaban los viajes a Salinas y se trabajaba en grupos para la salida a los barrios y a los comercios, a pedir aportes o comida para la huelga salinera. Participaban todos. Las salineras/os, los delegados sindicales con sus trabajadores/as, la militancia política, convertidos todos en militantes populares. En el salón de la ATE se organizaba la olla popular.-En las encendidas asambleas de ATE, con la confrontación de ideas sobre la táctica de la huelga, ante ese recuerdo, es interesante el testimonio de Ciro Ongaro, cuando le preguntan que recuerda de las salineras y él contestó "su silencio". Pero era el silencio del escucha, del que trata de aprender, del que oye otro lenguaje. Se hablaba del imperialismo, de la lucha de clases...
     Menciono esto porque en algunos testimonios se opina que de las salineras, pocas hablaban, aquí como en las asambleas en Salinas.
     Creo que el rasgo más distintivo de la lucha popular, fue que todos eramos jóvenes. Es decir, como jugó el protagonismo de la juventud. Una juventud que estaba convencida, que otro mundo era posible. Y la unidad popular también. En una muestra solidaria de escritores y plásticos, que se realizó en ATE, el entonces secretario general, Ambrosio Olguín, admirado dijo: "también vinieron los artistas y los poetas".
     El otro aspecto importante a señalar, es la exposición de fotografías y textos alusivos, realizada por las autoras de "Destapar la Olla" en Macachín, un pueblo de La Pampa, hace un par de años. Transcurrido el tiempo, las salineras que tuvieron que afincarse en ese lugar, visitaron la muestra. Lo significativo de esto, señalan las autoras, fue que ellas miraban una y otra vez las fotografías, como para reconocerse en ellas, sin importarles lo que se hablaba o la exposición de los textos escritos. Tal vez, querían verse así mismas, como protagonistas del hecho más trascendente que vivieron en sus vidas. ¿Cuál sería la pregunta? ¿Siguen confinadas en la civilización excluyente y patriarcal?
     Por eso, aparece como importante en el capítulo 9, la expresión gráfica de la boca abierta en el grito. Es un grito de libertad.
     Podemos afirmar entonces, que la problemática de género se convierte en una de las luchas fundamentales de nuestra época.
     Por último, quiero destacar la dedicatoria del libro a Ciro Ongaro, uno de los líderes de los huelguistas y a Lily Piombo, una gran luchadora de la UMA, que realizó un importante trabajo solidario en la huelga salinera.

María Alejandra Naunchuk

Presidenta de la Asociación Pampeana de Escritores