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Revista Escuela de Historia

versión On-line ISSN 1669-9041

Rev. Esc. Hist. vol.7 no.1 Salta ene./jun. 2008

 

ARTÍCULOS

Poder y riqueza en Salta a fines del siglo XIX: ¿cuánto de vacas y cuánto de azúcar?

María Fernanda Justiniano

Facultad de Ciencias Económicas y Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Salta, Avda. Bolivia 5150, Salta, República Argentina, CP 4400, e-mail: mafernandajustiniano@yahoo.com.ar

Resumen: El análisis de los movimientos económicos de ingenios emplazados en Jujuy y Salta, cuyos propietarios pertenecían a familias salteñas de notabilísima inserción en la vida política nacional y provincial, en comparación con los de una estancia ganadera de Rosario de la Frontera, revela que los beneficios de las empresas azucareras superaron ampliamente al de los establecimientos pecuarios de la región. El rol de la actividad azucarera como sostén de exitosas empresas políticas, sin embargo, fue soslayado por la historiografía, que le asignó una preponderancia casi exclusiva a la ganadería en el proceso económico, político y social de Salta.

Palabras clave: Historia de Salta; Historia económica de Salta; Ledesma; Redes familiares; Elite salteña

Power and wealth in Salta by the end of XIX century: how many of cows and how much of sugar?

Abstract: From the analysis of the economic movements of sugar companies located in the Provinces of Jujuy and Salta, whose proprietors were families from Salta, that had an important insertion in national and provincial political life, and the study of a estancia located in the department of Rosario de la Frontera, dedicated to livestock farming, I demonstrate that the benefits of the sugar company surpassed widely the estancias one. These profits were the supports of successful national political enterprises of families like Ovejero and Uriburu.

Keywords: History of Salta; Economic history of Salta; Ledesma; Families network; Elite of Salta

Los movimientos económicos de ingenios azucareros radicados en Salta y en Jujuy,  comparados con los registros de una estancia del departamento de Rosario de la Frontera, dejan traslucir la importancia que adquirió la actividad azucarera entre fines del siglo XIX y comienzos del XX para la incorporación exitosa de familias salteñas en el grupo dirigente de nivel nacional.   
Tras los casos de familias de elite como los Ovejero y Uriburu se configuró en Salta una realidad semejante a la de Tucumán y diferente a la Buenos Aires. Daniel Campi y María Celia Bravo remarcaron que la experiencia tucumana se caracterizó porque el grupo de familias que controló de un modo más o menos exclusivo la Gobernación, la Legislatura y el aparato administrativo durante la segunda mitad del siglo XIX, fue  también la referencia obligada del prestigio social y de la riqueza.1 En cambio, Roy Hora subrayó que  la mayoría de los grandes empresarios rurales bonaerenses no mostró mayor interés en la vida pública. Fue sólo una porción minoritaria de este grupo social la que se inclinó por ocupar un lugar en la vida política.2
Una serie de peculiaridades caracterizó al proceso político salteño  durante los 36 años de hegemonía conservadora. Las más llamativas fueron la sobrerepresentación pólítica del distrito en el nivel nacional, la ausencia de intervenciones federales a lo largo de la etapa y la conformación, en suelos norteños, de verdaderos gobiernos de familia.
Al respecto, a fines de los años setenta Natalio Botana se preguntó si el control del gobierno por parte de estas familias obedeció a que habrían acarreado recursos para el poder nacional, en las figuras de dos presidentes y once ministros. Esta hipótesis, que el propio Botana consideró sugestiva, invita a detener la mirada en las articulaciones de la política y la economía.3

He aquí que el presente artículo se preocupe por reconocer, en el cuadro de aislamiento económico que caracterizó a la economía salteña durante el último cuarto del siglo XIX, a la actividad azucarera como fuente de enriquecimiento de un puñado de familias que se integró al grupo dirigente nacional durante esta etapa de la historia argentina.4
La producción historiográfica local, hasta ahora,  acentuó sólo el papel que le cupo a la ganadería en la economía de la época, al punto de posicionarla como la única actividad económica redituable de los grupos propietarios de Salta durante el siglo XIX y comienzos del XX.5 Estas investigaciones siguieron las líneas marcadas por Carlos Assadourian, Heraclio Bonilla, Antonio Mitre y Tristan Platt, quienes en contraposición a la postura que entendía que el espacio económico colonial se había desintegrado por la depresión minera, la penetración del comercio inglés y los cambios derivados del nuevo orden político republicano, advirtieron  que la plata de Potosí inyectó vida a una amplia región económica de la que formaban parte las poblaciones del Norte argentino.6 Recién después de 1880 este espacio regional se habría subordinado a la economía de exportación a medida que los circuitos mercantiles de raigambre colonial entraron en crisis.7 En esta perspectiva se inscribieron los posteriores estudios realizados por Viviana Conti y Eric Langer, quienes resaltaron la importancia que tuvo la ganadería, y la consecuente venta de ganado en pie a los mercados del Pacífico.8
Aislada la provincia de los beneficios de la economía exportadora pampeana, el desarrollo económico salteño dependió de las fuerzas del mercado interno regional y de los intersticios que se abrieron hacia el oeste, pero también hacia el Atlántico. A la par de los mercados tradicionales, "el ferrocarril" emergió como una nueva plaza de destino del ganado salteño. La renta ganadera no tuvo, en Salta, las proporciones que alcanzó en Buenos Aires.9 Sin embargo, como se verá más adelante,  los ingresos devengados por el establecimiento pecuario analizado en este trabajo, comparados con los mejores salarios de la burocracia salteña de la época, indican que garantizó una vida acomodada  a los propietarios de tierras y ganados.

Los beneficios del azúcar

Los tres gobernadores que se sucedieron entre 1898 y 1906 eran dueños de  ingenios azucareros. Pío Uriburu abrió la serie entre 1898 y 1901, Ángel Zerda gobernó durante los tres años siguientes y David Ovejero lo hizo entre 1904 hasta 1906.
No era la primera vez que hombres con plantaciones de caña de azúcar conducían los destinos de Salta. Sixto Ovejero, padre de David, lo había hecho en 1867 y Miguel Francisco Aráoz, en 1875. Ambos eran copropietarios de haciendas en Jujuy: la del primero se llamó "Ledesma" y la del segundo "San Pedro", nombres que tomaron las actuales poblaciones del ramal jujeño que cuentan con los grandes ingenios de esa provincia  (ver Mapa 1).

Mapa 1: Ubicación de la estancia Los Sauces y los ingenios Ledesma y San Pedro

Fuente: "Mapa de Salta de 1895", en Atlas General de la República Argentina, construido según los datos más recientes bajo la dirección de Carlos Beyer Ingeniero Geógrafo de la casa editora.Grabado y revisado por los. SS. W. y A. K. Johnston, (séptima edición corregida y aumentada); Ángel Estrada y Cía; Buenos Aires; 1895.

Durante la década de 1870 las citadas haciendas iniciaron su conversión hacia empresas azucareras y en ello incidieron factores inherentes al crecimiento demográfico, la formación de un mercado de trabajo y una mayor concentración en la propiedad de la tierra. La incorporación de capital y tecnología externos fue otro elemento clave para que pudieran desarrollarse las nuevas instalaciones fabriles que, con maquinaria importada, comenzaron a levantar las primeras cosechas de buen rendimiento.10
La diferencia entre los viejos y nuevos métodos de producción se reflejaba en la calidad y los tiempos que insumía la elaboración del producto. Con los  procesos más antiguos las haciendas tardaban cerca de 30 días en obtener el producto final, ya que utilizaban trapiches de madera o de hierro movidos por bueyes o por agua. Los métodos modernos, mucho más eficientes a través de la propulsión del vapor, hicieron que el tiempo de elaboración  del azúcar disminuyera a tan sólo 12 horas. 
El ingenio azucarero La Esperanza se fundó sobre la hacienda San Pedro, que desde 1844 era de propiedad de la familia salteña Aráoz. Su modernización estuvo a cargo de Miguel Francisco Aráoz, quien introdujo los trapiches de hierro y las centrífugas a vapor. Se trataba de equipos fabricados en Inglaterra, país del cual también provenía el técnico que los instaló, Roger Leach.

Pío Uriburu se convirtió en copropietario de ese ingenio en 1882 al integrarse a la sociedad Aráoz, Ugarriza, Uriburu y Cía.11 Uriburu también tenía por entonces intereses azucareros en Salta, ya que en 1880, en sociedad con Pedro Cornejo y otros inversores locales, había iniciado la explotación del ingenio azucarero San Isidro, ubicado en el departamento salteño de Campo Santo (hoy General Güemes).12
A comienzos de la década de 1880 San Isidro (ver Mapa 1) era el único establecimiento azucarero organizado en la provincia de Salta y poseía por esos años maquinarias valuadas en 300.000 pesos bolivianos.13 Sólo el capital fijo de esa empresa azucarera, en consecuencia, superaba en 20.000 pesos m/n  al  presupuesto general de la  provincia  de Salta para  ese año.14
El propietario de este ingenio era Juan Nepomuceno Fernández Cornejo, hijo del general José Antonino Fernández Cornejo y de Josefa de Usandivaras y Figueroa. Cuando su madre falleció, la importante hacienda familiar de San Isidro quedó en su poder y continuó en actividad con trapiches de palo y hierro. Hacia 1870 Fernández Cornejo había emprendido en el establecimiento un proceso de modernización con el cual  introdujo nuevas maquinarias de Inglaterra e incorporó variedades de caña dulce que hizo traer desde Perú. Tras su muerte, en un accidente sufrido en las instalaciones del ingenio en 1880,  la sociedad integrada por Uriburu adquirió el establecimiento azucarero.15
Pese a los esfuerzos modernizadores, la actividad azucarera no era considerada por los círculos de opinión de la época como fuente de riqueza de la provincia. En este sentido, el tucumano Emilio Schleh afirmaba en su estudio sobre la riqueza de Salta, escrito en 1912, que la ganadería constituye y ha constituido siempre la industria principal.16

Ese mismo año Damián Torino,  ex ministro de Agricultura durante la presidencia de Manuel Quintana y miembro de la familia Uriburu,17 escribía en idéntica línea:

"Nuestra ganadería aún es la industria aristocrática que tiene la República; patrimonio casi exclusivo del grande y rico terrateniente, a ella se hallan vinculadas las tradiciones de nuestros más antiguos y pudientes apellidos, notándose en los que los llevan, cierto orgullo y amor propio en ser los conservadores de esta tradición, hacia la que se sienten irresistiblemente atraídos".18

En Salta, como en resto del país, había tomado forma un discurso ampliamente compartido y difundido que se asentaba sobre un triángulo cuyos vértices  Ganadería-Aristocracia-Apellido constituyeron la materia prima de una cosmovisión que marcaba las diferencias sociales en la Argentina conservadora.19
 La asociación de la actividad ganadera al estilo de vida aristocrático se gestó con el éxito de la economía agroexportadora de la pampa húmeda. Esta construcción era tardía, ya que hasta el último tercio del siglo XIX la actividad rural todavía era vista como inferior y menos prestigiosa que los emprendimientos urbanos.20 La nueva realidad implicó la construcción de un discurso cargado de genealogía, aristocracia y épica. También estuvo acompañado por alusiones acerca de la importancia de la familia y la  relevancia que tenían para sus integrantes los vínculos de sangre que teñían las relaciones sociales, políticas y económicas.21
Estos discursos convertidos en dominantes contribuyeron a que la opinión de la época no le otorgara a la actividad azucarera importancia en la economía provincial. Sin embargo, hubo quienes aconsejaban: "¡Si tú quieres ser rico, plantá caña de azúcar y te harás riquísimo!22
Las características ambientales de Salta incidieron, e inciden, en la localización de los cultivos de caña en Orán y Campo Santo. En este último departamento, antes de iniciado el proceso de modernización del ingenio San Isidro, se cultivaban 140 cuadras cuadradas de caña, que representaban el 30% del total de la producción provincial. Por cada cuadra cuadrada se obtenían 80 arrobas de azúcar  y 80 de aguardiente, según los datos aportados por el presidente de la Comisión Municipal de Campo Santo, Alejandro Figueroa, en 1870.23
Una década más tarde el ministro de Hacienda de Salta, Abrahan Echazú, informaba a las cámaras legislativas que las plantaciones de caña de azúcar cubrían 500 cuadras cuadradas, de las cuales se obtenían 400 arrobas de azúcar, miel, chancaca y aguardiente, que reportaban ventas por 800.000 pesos bolivianos o 456.000 pesos moneda nacional.24 Era una suma exorbitante si se la compara con el total de los ingresos de la provincia durante el período.25  La ley de presupuesto provincial había previsto para el año económico de 1880 un ingreso de 147.968 $m/n. Recién en 1888 el  presupuesto de Salta superó las entradas del comercio azucarero señaladas por Echazú, que serían escasamente inferiores durante toda la década de 1890. El promedio de los ingresos provinciales de esos diez años fue de 580.526,18 $m/n.

El ex ministro de Hacienda y autor de la primera memoria descriptiva de Salta, Manuel Solá,  asignó a los productos derivados de la caña un menor valor que Echazú. Aun así, las cifras que precisó en 1888 confirmaban a la actividad azucarera como una lucrativa fuente de ingresos para los contados propietarios de los ingenios ubicados en Salta. Pese a su importancia en la economía provincial, el azúcar fue gravado dentro de la provincia recién en 1905. El impuesto fue aplicado durante los años 1906, 1907 y 1910, pero su recaudación no superó los 6.000 $m/n por año.26

Tabla 1: La producción de los derivados de la caña de azúcar en Salta, 1888

Fuente: Manuel Solá, Memoria descriptiva de Salta, (Buenos Aires: Impr., Lit. y Encuadernación Mariano Moreno, 1889), 116.

A diferencia de los establecimientos azucareros tucumanos, los salto-jujeños tuvieron en las poblaciones originarias de la llanura chaqueña la fuente de mano de obra barata e inagotable.27 Cada año los ingenios arrancaban a los pueblos indígenas del Chaco no menos de mil hombres, junto a quienes se apropiaban también de mujeres y niños para explotarlos en la zafra y en otras actividades agrícolas. La voracidad por la mano de obra indígena para la zafra abrió otra fuente de ingresos en el departamento de Rivadavia. Los ingenios contrataban a los "encargados de sacar indios" y éstos, a su vez, subcontrataban a los "mayordomos", cuyo prestigio entre los caciques facilitaba el reclutamiento de los ocasionales trabajadores. En 1910 el ingenio Ledesma contrató Alberto Alemán y el de La Esperanza a Estanislao Wayar para reclutar naturales en las tierras surcadas por el río Pilcomayo. Así relató Wayar, ese mismo año, el trato cerrado con Walterio Leach:

"Mi compromiso era entregar quinientos indios como mínimo y mil como máximo, sin contar chinas ni osacos; los mayordomos López y Aranda en sociedad, se comprometían entregarme quinientos indios Tobas y Chorotes de las costas del río Pilcomayo, de la parte sur este; quedándome una enorme extensión para la conquista con otros mayordomos".28 

El ingenio, por su parte, cedió medios y recursos para que Wayar pudiera cumplir su cometido, puesto que no contaba con el dinero necesario para emprender el trabajo acordado. Sin arriesgar capital, pero sí la vida, el empleado de la sucursal de Rivadavia de la firma Urrestarazu y Cía. ganó en seis meses 10.000 pesos oro más el compromiso del cacique Colorado de entregarle al año siguiente otros 1.000 "indios formados".29
El peligro de este tipo de empresas no residía tan sólo en el reclutamiento de los indígenas sino también en los frecuentes enfrentamientos que se planteaban con otros contratistas, ya que cada indio valía su dinero en el mercado zafrero. Wayar dejó retratadas estas peleas  en sus escritos:

"Llegaron los indios a la La Colonia; los míos fueron a acampar al otro lado del viejo lecho del Bermejo y los del señor Aleman, más al norte sin pasarlo y más retirado del pueblo.
Los mayordomos del señor Aleman entraron al pueblo en forma provocativa, bien armados y exhibiéndolas, a la vez que desafiando a los míos para que vayan a pelearlos.30

La mínima erogación que hacían los empresarios azucareros en la mano de obra aborigen  acrecentaba los réditos que les proporcionaba la actividad. En 1870  Alejandro Figueroa precisó que los jornales pagados a los indígenas chaqueños oscilaban en los 6 pesos bolivianos mensuales, más  la manutención y el tabaco.31
Dos décadas después, Manuel Solá describió con mayores detalles el cuadro de explotación que contribuía a hacer más sustanciosos los beneficios obtenidos por los propietarios de los ingenios:

 "... aún cuando el indio no recibe dinero, se calcula que entre ropa y manutención se le abona un salario de 10$ m/n por al hombre y la mitad á la mujer. Este salario, en apariencia bajo, resulta para el plantador muy alto, porque toda la familia del indio chupa caña desde la mañana á la noche, resultando que 1/5 parte de la cosecha se pierde en el estómago insaciable de los indígenas".32

En 1889, al ofertar el ingenio Ledesma a interesados, los Ovejero resaltaban  como punto fuerte del negocio lo fácil que resultaba contratar la mano de obra en las tribus y  lo barato que eran los peones indios, ya que recibían su salario en especies:

"... además de los brazos que allí  se obtienen [por el pueblo de Ledesma] es fácil contratar tribus de Matacos y Chiriguanos como és práctica hacerlo todos los años. El jornal del peón és de doce a diez y ocho pesos moneda Nacional mensuales sin ración; el mataco y el Chiriguano reciben su salario en especies por cuya razon es sumamente barato este peon".33

Juan de Bialet Massé, en su informe de 1904 sobre el estado de las clases obreras en el interior del país, definió al ingenio Ledesma como un portento de acumulación y expuso al ministro del Interior, Joaquín V. González, que allí los indios matacos (wichis) no sólo padecían de la insuficiencia de salario, sino también de comida.34
Las fuentes analizadas indican que la producción de azúcar, aunque ni siquiera alcanzaba a cubrir los requerimientos del mercado interno, permitió a los propietarios de los ingenios amasar grandes fortunas. El espacio de estos negocios superaba el marco de los límites provinciales que se hallaban aún en construcción: eran fortunas salteñas concebidas en tierras jujeñas,  con la sola excepción del ingenio San Isidro.

Fueron justamente los propietarios de estos establecimientos azucareros quienes gobernaron Salta entre 1898 y 1906. A partir de este último año se abrió otra serie de gobernadores vinculados, a través de estrechos lazos familiares, con los dueños del ingenio Ledesma.

Ledesma: las raíces salteñas del azúcar jujeño

Cuando la familia Ovejero adquirió Ledesma restaban cuatro años para que Jujuy decidiera su separación de la provincia de Salta.35 De allí que la influencia social, política y económica de los propietarios de la hacienda se dejó sentir en una y otra jurisdicción. La definición de las fronteras provinciales, en efecto,  no logró erosionar los vínculos e intereses que habían unido a las elites de ambas ciudades durante casi cuatro siglos.
La familia Ovejero no fue la única dueña de una fortuna salteña con injerencia en la sociedad jujeña. Cuando Daniel Aráoz asumió como gobernador de Jujuy en 1863, su padre, Miguel Francisco Aráoz, propietario de la hacienda San Pedro, gobernaba Salta desde el año anterior. Ya había ejercido ese cargo -también en forma interina- primero en 1854 y luego en 1857. Finalmente, en 1875 asumió su cuarto mandato, esta vez como gobernador electo.36
La familia Uriburu, con intereses azucareros en ambas provincias, también dejó huellas en la política jujeña, pese a que ninguno de los suyos figurara en la nómina de gobernadores de 1853 a 1918. Clodomiro Moreno le aconsejaba en 1882 a su compadre Victorino de la Plaza que enviara a su hermano Rafael a Jujuy para poder conseguir los apoyos políticos del influyente Napoleón Uriburu:

"... que Rafael pase por esta [Salta] y haga un paseo hasta Jujuy tratando de mandarle vos de allí en primer lugar instrucciones y en segundo buenas recomendaciones, como por ejemplo Napoleón Uriburu si estás de acuerdo en los trabajos, lo que diga Napoleón Uriburu en Jujuy eso se hace".37

Napoleón era primo del copropietario del ingenio La Esperanza y uno de los hermanos mayores del futuro presidente José Evaristo Uriburu. Después de participar en la fracasada "Revolución de los Uriburu", escapó a Jujuy y allí se casó en 1869 con Guillermina Bárcena Fernández. El suegro de Napoleón Uriburu,  José Benito Bárcena, fue una gravitante figura de la  política jujeña: ministro en dos oportunidades (1855 y 1863), gobernador interino en 1870 y senador nacional desde 1854 a 1859 y  entre 1875 y 1886.38 
En la década de 1880 el peso político de Napoleón y su grupo familiar se expresó en asociaciones políticas formadas tanto por sus partidarios como por sus opositores. Victorino de la Plaza era informado en 1883, desde Jujuy, de tal situación:

"El partido nuevo que se ha organizado en esta cuyo gefe aparente es mi amigo Domingo T. Pérez ... los elementos de que se conforman son casi todos uriburistas y cansistas y sin embargo el que aparece como directo gefe es antiuriburista acérrimo y amigo personal de Can...".39

En la turbulenta política jujeña los Uriburu repitieron lo que habían conseguido ya en Salta: generaron seguidores definidos como uriburistas y opositores encolumnados como antiuriburistas.
La familia Ovejero también supo desplegar sus estrategias políticas en ambas provincias. El resultado fue el acceso de varios de sus miembros a los gobiernos provinciales de Salta y Jujuy. David Ovejero, copropietario del ingenio Ledesma, gobernó en Salta desde 1903  hasta 1906. Desde el año siguiente su sobrino Daniel Ovejero Tezanos Pinto rigió los destinos de Jujuy hasta 1910. Su hijo, también llamado Daniel, se había casado en 1900 con Margarita Dávalos Patrón Costas, prima de Robustiano Patrón Costas, futuro referente de la elite azucarera que se convirtió en gobernador de Salta en 1913.40
Los vínculos que unían a esta familia salteña con la elite jujeña venían desde antaño. En 1855 Sixto Ovejero se casó con Florencia González Sarverri. Sixto y su hermano, Querubín Ovejero,  además de ser propietarios y artífices de la prosperidad de Ledesma hasta 1889, fueron dueños de los principales inmuebles urbanos de la capital de Salta.41
Ese año la razón social Ovejero Hermanos decidió su remate público. Los avisos publicados en distintos diarios nacionales para interesar a posibles compradores resaltaban que Ledesma  podía producir en cada zafra, desde junio a octubre, 150.000 arrobas de azúcar. Se remarcaba, además, que el alambique de ese ingenio destilaba unos 5.000 barriles anuales.42
De esos mismos avisos se desprende que el consumo de Salta y Jujuy rozaba por esos tiempos las 90.000 arrobas de azúcar por año y que el  valor de cada arroba era de 3,5 pesos moneda nacional. Se hablaba entonces de un comercio interno que podía dejar una entrada aproximada de 315.000 $m/n por año, sólo con el azúcar. La producción también incluía aguardiente, miel y otros derivados de la caña.

El cuadro que sigue muestra la envergadura de los probables ingresos de la familia Ovejero en relación con los presupuestos de las provincias de Jujuy y de Salta43. En el caso de Jujuy, lamentablemente, sólo se cuenta con la información de los presupuestos posteriores a 1895, por lo cual se optó por delimitar como espacio temporal el período 1896-1905, que concuerda prácticamente en toda su extensión con el ciclo de los gobernadores azucareros que se sucedieron en Salta entre 1898 y 1906. Debe tenerse en cuenta que  la relación se estableció en base a la posible producción -a valores constantes- de Ledesma, según los avisos publicados en 1889.

Tabla 2: Los probables ingresos de Ledesma en relación con los presupuestos de Jujuy44

Fuente: Censo de 1914, y avisos de remate público del ingenio Ledesma de 1889, en AHS, Libro de Escribano Francisco Romero, fs. 387-415.

Tabla 3: Los probables ingresos de Ledesma en relación con los presupuestos de  Salta


Fuente: Censo Nacional de 1914 y Registros Oficiales de la Provincia de Salta.

Las tablas expuestas permiten deducir hasta qué punto la actividad azucarera ofreció a los acaudalados propietarios de los ingenios la posibilidad de acrecentar fortunas familiares. El remate del ingenio Ledesma se concretó el 31 de marzo de 1889 y los mejores postores fueron miembros de la propia familia. Ángel Zerda, su primo Sixto Ovejero y su sobrino David Ovejero adquirieron la empresa por 644.000 $ m/n que abonaron a los herederos de Querubín Ovejero.45 Esta compra permitió que la familia siguiera acrecentando su riqueza y afianzara su poder político en Salta y en Jujuy durante las dos décadas siguientes.
Félix Usandivaras se sumó a la flamante sociedad en 1901 y siete años después quedó formada la "Compañía Azucarera Ledesma". Trece años más tarde ni los Aráoz ni los Ovejero, como tampoco los Uriburu,  tenían intereses azucareros en Jujuy.
En 1912 el ingenio La Esperanza pasó a ser exclusiva propiedad de los hermanos Leach, quienes constituyeron "Leach's Argentine Estates Limited".  Dos años después Henri Wollman y Charles Delcasse se quedaron con la totalidad de los derechos del ingenio Ledesma, cuya nueva denominación pasó a ser  "Ledesma Sugar Estates and Refining Company Limited".46

El ingenio San Isidro, en tanto, continuó en manos de la familia Cornejo durante todo el siglo XX. En 1998 fue comprado en subasta pública por la compañía Emprendimientos Agroindustriales Sociedad Anónima (Emaisa) por la base de 4.500.000 pesos. La nueva firma es de propiedad de las familias Calcagno y Saballa, que también poseen el ingenio Río Grande, en la Mendieta, provincia de Jujuy, y actividades agroindustriales, agrícolas e inmobiliarias.47

Los beneficios de la ganadería

La rendición de cuentas realizada por Luis Güemes a Martín Gabriel Güemes en 1884 aporta luz acerca de los rendimientos económicos que se obtenían en campos dedicados casi exclusivamente a la actividad ganadera. El informe que aquí se analiza es el que corresponde al movimiento económico de la estancia Los Sauces, ubicada en el departamento de Rosario de la Frontera (ver Mapa 1).
Esta región, en el suroeste de Salta, recibe su nombre de la línea de fuertes  que se erigió para proteger a los pobladores y al camino real que tenía como destino el Alto Perú. Se caracteriza por un relieve de sierras bajas, cuyas alturas no superan los 900 metros hacia el oeste y descienden hacia el este hasta los 300 metros. La presencia de agua favoreció el desarrollo de actividades agrícolas y ganaderas.48 A su oriente, se avista la llanura chaqueña con su inmensa riqueza humana y forestal. Paulatinamente, hacia el noreste, toman forma las selváticas sierras subandinas que dieron y dan cobijo a los emprendimientos azucareros de ambas provincias.
El hecho de constituir el camino obligado que unía a la ciudad de Salta con Tucumán -al Sur- y Jujuy -al Norte- le otorgó a la zona un rol de significativa importancia política, económica y demográfica desde fines del siglo XVIII.49 Allí se habían afincado familias que tuvieron un papel central en la causa revolucionaria de Mayo, tales como Güemes, Gorriti, Puch, cuyas descendencias continuaron con la explotación de ganado, actividad muy extendida en la zona.50

Las herederas de Domingo Puch, María Moreno viuda de Puch y Matilde Puch de Villarán, radicadas en Lima, encomendaron en 1871 la administración de las fincas Los Sauces, El Arenal y La Herrería a Luis Güemes, quien a pedido de las interesadas hizo la rendición ante su sobrino, Martín Gabriel Güemes,  designado por las propietarias como nuevo apoderado de las estancias en reemplazo de su anciano tío.51
Según el informe presentado, a lo largo de 15 años Los Sauces vendió 2.031 cabezas de ganado por 51.852 pesos; 2.450 unidades de cuero por 6.515$ y mulas más otras entradas por 2.112$. Las ventas sumaron un total de 60.479$ bolivianos, de los cuales 19.904$ fueron destinados a cubrir los gastos de sueldos de los peones, alimentos, herramientas y otras necesidades de la finca; 3.210$ para pagar las contribuciones fiscales y 1.231 $ a cubrir la compra de mulas, caballos y yeguas.

Tabla 4: Ventas de ganado de la estancia Los Sauces en 1882, 1883 y 1884

Fuente: AHS, Libro de Escribano Adolfo Raven, fs. 890 y ss.
* No está consignada la moneda. Con toda probabilidad se trata de pesos bolivianos.

Tabla 5: Venta de cueros de la estancia Los Sauces entre 1883 y 1884

Fuente: AHS, Libro de Escribano Adolfo Raven, fs. 890 y ss.
*: No está consignada la moneda. Con toda probabilidad se trata de pesos bolivianos.

Gráfico 1:Destinos del ganado de la estancia Los Sauces en 1882, 1883 y 1884

Gráfico 2: Distribución de los ingresos pecuarios en la estancia Los Sauces de Rosario de la Frontera, entre 1871 y 1884

Fuente: AHS, Libro de Escribano Adolfo Raven, 1884, fs. 890 y ss.

El detallado registro de Güemes muestra que los menesteres de la cría de hacienda demandaban la contratación de mano de obra a un importante costo en relación con lo que se recaudaba por las ventas de ganado y cuero. Puede observarse una gran distancia entre la población campesina de estas regiones, la de los valles Calchaquíes y la de los establecimientos azucareros del Este. En la frontera se conformó un conjunto mestizo, heterogéneo, fragmentado, con disponibilidad de circulante y acceso a tierras propias o a su arriendo, hecho que encareció la mano de obra. Los vallistos, en cambio, descendían de las antiguas poblaciones indígenas, estaban menos mestizados y eran objeto de una explotación servil. En cuanto a los ingenios, tal como se expresó en el apartado anterior, las necesidades de la zafra fueron satisfechas con la mano de obra indígena arrancada violentamente de las tierras del Chaco.
Junto a este dato, la rendición de cuentas de Luis Güemes también brinda información sobre las colocaciones anuales y los destinos. La mayoría de los compradores, al menos en el caso de Los Sauces,  no pertenecían a la elite y los destinos de los animales vendidos estaban en La Paz (Bolivia), Tucumán y el "Ferrocarril". Las vías férreas que ligaron a  la vecina ciudad de San Miguel con Córdoba, acentuaron la importancia económica del departamento de Rosario de la Frontera.
Más allá de que los beneficios obtenidos por la venta de ganado fueran bajos en relación con las ganancias que generaba la actividad azucarera, los ingresos pecuarios alcanzaban para que los propietarios de las tierras dedicados a esa actividad pudieran llevar una vida cómoda, según los parámetros de esos tiempos.
Esta aseveración puede respaldarse con una comparación de los ingresos en relación con los salarios de la época. Hacia 1884 el jefe de policía percibía 1.800$ moneda nacional en concepto de salarios por un año. A las descendientes de Puch les ingresó ese año 8.164$ bolivianos por la venta de ganado y cueros. Convertidos  los pesos bolivianos en moneda nacional, tenemos que los ingresos de la viuda y la hija de Domingo Puch por ventas de ganado fueron de 14.323 $ m/n,  siete veces el ingreso anual del jefe de policía en sueldos. Dicha suma, a su vez,  es 20 veces menor que las entradas de una zafra del ingenio jujeño Ledesma  y 10 veces inferior a los ingresos del ingenio salteño San Isidro.

Ganadería y actividad azucarera, lejos de opuestas, fueron contingentes. Ambas podían desarrollarse en regiones con características ambientales propicias para una y otra. Un ejemplo de esta afirmación es el propio ingenio Ledesma. Quienes lo adquirieron en 1889 compraron junto con las plantaciones de caña, las máquinas, el pueblo, la sala, los bosques y cinco puestos de ganado vacuno con 2.500 a 3.000 cabezas y pasturas, 100 caballos, 50 mulas y 400 bueyes de servicio.52 Dichos bienes habían sido valuados para el remate del siguiente modo:

Tabla 6: Valuación de los bienes del ingenio de Ledesma antes del remate

Fuente: AHS, Libro de Escribano Francisco Romero, fs. 387-415.

Estos valores absolutos se distancian sustancialmente de valuaciones de otros espacios.53 La tierra, en esta región del país, estaba lejos de tener el grado de valorización observable en la pampa húmeda.54 Las maquinarias constituyeron el peso del capital de la propiedad de los hermanos Ovejero.
Si bien resta un análisis profundo de la estructura de los patrimonios y la composición de los capitales durante estos tiempos y en esta parte del país, puede inferirse, a modo de interrogantes futuros, que la combinación de inversiones en inmuebles urbanos y rurales fue también un rasgo del comportamiento inversionista de los grandes propietarios salteños.55 Otra característica a considerar es la tendencia a diversificar y complementar las actividades. En la estancia junto a la explotación de ganado se desarrolló la curtiembre, en el caso que aquí se propone.56 El ingenio, a la par de producir azúcar, era también un importante establecimiento pecuario, cuya envergadura superaba con creces a la mayoría de las estancias de la época. Tanto es así que Antonia Zerda Urristi, madre de los hermanos Ovejero, era considerada una terrateniente de las más importantes de Jujuy.
Antes de la subasta, Ledesma tenía plantadas 16.000 rayas de caña sobre una superficie de 160 cuadras cuadradas. Su producción se acercaría ese año a las 96.000 arrobas de azúcar, equivalentes a unos 288.000 pesos moneda nacional, sin considerar los subproductos.57

De haberse desprendido sólo de su stock ganadero, que resumía varios años de cría y engorde,  los hermanos Ovejero se habrían hecho de apenas una sexta parte de los ingresos generados por la producción azucarera de su ingenio en cinco meses de zafra.

Gráfico 3: Valor en $m/n del ganado existente en Ledesma, en relación a la producción de azúcar de 1889

Fuente: AHS, Libro Escribano Francisco Romero, fs. 401 y 402.

A modo de cierre

En respuesta a aquella hipótesis que Natalio Botana dejara en suspenso puede afirmarse, entonces,  que la actividad azucarera brindó a unas pocas familias salteñas sustento económico suficiente para incorporarse a la Argentina próspera. Es el caso de las subredes familiares identificadas aquí por los apellidos Ovejero y Uriburu.58 Miembros de ambas familias se incorporaron al Congreso de la Nación y a los gabinetes presidenciales, y un integrante de la familia Uriburu alcanzó a ocupar la primera magistratura nacional.
La lógica del poder no acordó con la lógica de los límites provinciales; ambos Estados sirvieron como punta de lanza para satisfacer las ambiciones y necesidades políticas de una elite que parecía necesitar más del Estado para su reproducción. A diferencia de los empresarios rurales de la pampa bonaerense,59 éstos grandes propietarios salteños mostraron una clara vocación por el poder político y lograron integrarse plenamente al grupo dirigente de nivel nacional.
Las características ambientales de Salta y Jujuy, como así las formas de propiedad de la tierra, incidieron para que la riqueza azucarera fuera patrimonio de unos pocos. Del mismo modo, la ganadería supo proveer de una vida acomodada -para esa época y esta región- a estancieros salteños.
Las estancias de la región de la Frontera acompañaron el movimiento económico que la Argentina próspera tímidamente anunció en esta parte del país. Una parte del ganado fue a los mercados que abrió la llegada del ferrocarril a Tucumán y otra continuó con los destinos tradicionales.
Esta ductilidad también se vio plasmada en las distintas formas de trabajo desplegadas en el suelo provincial: dependiente, coaccionada y libre. Toda esta gama de relaciones se desenvolvieron en el marco de una sociedad que tenía naturalizado el racismo y la desigualdad, hecho que potenció la explotación.

Esta cosmovisión dominante y el éxito de la pampa húmeda favorecieron para que tierra y ganado se convirtieran en los bienes simbólicos de un grupo que construía la República convencido de la magnitud de las diferencias. La fría realidad de los números ubica antes que a la tierra, a las máquinas y antes que al ganado, al azúcar.

Notas

1. En, María Celia Bravo y Daniel Campi, "Elite y poder en Tucumán, Argentina, segunda mitad del siglo XIX: Problemas y propuestas", Secuencia - nueva época, 47, (2000): 76.         [ Links ]

2. Roy Hora, "Empresarios y política en Argentina, 1880 y 1916" (trabajo presentado en el Simposio 46, Business Organizations and the Political Economy of XXth century Latin America, del XIII Congress of the International Economic History Association, Buenos Aires, julio de 2002).         [ Links ] A conclusiones semejantes arriba Gustavo Paz al estudiar la experiencia jujeña en el período anterior al despegue económico de la pampa húmeda. Advierte que sólo tres de los 30 más grandes terratenientes  de Jujuy fueron gobernadores entre 1853 y 1880. Gustavo Paz, "La provincia en la Nación, la Nación en la provincia, 1853-1918", en Ana Teruel y Marcelo Lagos (Dir.), Jujuy en la historia, (Jujuy: EduUnju, 2006), 147.         [ Links ]

3. Natalio Botana, El orden conservador (Buenos Aires: Sudamericana, 1977).         [ Links ]

4. Estos tópicos fueron analizados en trabajos anteriores, tales como: María Fernanda Justiniano, "La oferta ambiental y la construcción del Estado provincial salteño (1880-1900)", en Revista Escuela de Historia Nº 2 (2003).         [ Links ]
María Fernanda Justiniano, "El poder del azúcar en el proceso político salteño a finales del siglo XIX comienzos del XX", Revista Escuela de Historia, Nº 4 (2005).         [ Links ]

5. Entre los historiadores salteños que siguieron esta perspectiva puede citarse a Azucena Michel y Elizabeth Savic quienes sostuvieron que "Salta, como región marginal en términos económicos, estima como única salida reforzar los vínculos comerciales tradicionales con las naciones vecinas: Chile y Bolivia. De allí que la provincia de Salta, cuya principal riqueza es la ganadería, dirige su producción hacia el norte chileno que le ofrece un excelente mercado como consecuencia de la explotación del salitre cuyo auge se mantiene, con algunos altibajos, hasta 1930". En Azucena Michel y Elizabeth Savic, "Comerciantes-Ganaderos y propietarios. Salta 1880-1920", Cuadernos de Humanidades, N ° 11, Universidad Nacional de Salta. Las negritas son nuestras.         [ Links ]
En línea semejante, Rubén Correa, María Elva Frutos y Carlos Abrahan afirmaron que "la producción ganadera y la comercialización del ganado vacuno en pie, hacia los mercados del norte chileno y el sur de Bolivia fue, como en décadas pasadas, la principal fuente de ingresos de los grandes propietarios. La rentabilidad dependía, por un lado, de la cantidad de ganado comercializado a bajo precio y un stock que fue garantizado con baja inversión por la ocupación de las tierras del chaco salteño que proveía de pastos naturales (aunque el principal problema fue la insuficiencia de agua). Por otro lado, la ganadería requería escasa mano de obra asalariada". En Rubén Correa y otros "Notas para el estudio de la clase obrera en Salta, 1904-2003", en Marcelo Lagos, María Silvia Fleitas y María Teresa Bovi (Comp.), A cien años del informe Bialet Massé. El trabajo en la Argentina del siglo XX y albores del XXI, T II,  (Jujuy: EdiUnju, 2007), 145.         [ Links ]

6. Carlos Sempat Assadourian, Heraclio Bonilla, Antonio Mitre y Tristan Platt, Minería y espacio económico en los Andes. Siglos XVI-XX, (Perú: Instituto de Estudios Peruanos, 1980), 90.         [ Links ]

7. Antonio Mitre, El monedero de los Andes. Región económica y moneda boliviana en el S XIX, (La Paz: Hisbol, 1986), 47-80.         [ Links ]

8. Viviana Conti, "Una periferia del espacio mercantil andino, el norte argentino en el siglo XIX", en  Avances de Investigación (Salta: Cepiha, 1989).         [ Links ]
Viviana Conti, "El norte argentino y Atacama: Producción y mercados",  Revista SXIX, nueva época, Nº 14 (jul-dic, 1993): 7-38.         [ Links ]
Viviana Conti, "Circuitos mercantiles, medios de pago y estrategias en Salta y Jujuy (1820-1852)", en María Alejandra Irigoin y Roberto Schmit, La desintegración de la economía colonial, (Buenos Aires: Biblos, 2003).         [ Links ]
Erick Langer, "Espacios coloniales y economías nacionales: Bolivia y el norte argentino (1810-1930)", Siglo XIX, Revista de Historia, N° 4, (1987).         [ Links ]
Erick Langer y Viviana Conti, "Circuitos comerciales tradicionales y cambio económico en los Andes centromeridionales (1830-1930)", Desarrollo Económico 121, (1991).         [ Links ]

9. La extendida imagen de una elite salteña antigua y opulenta, afirmada por historiadores locales como Bernardo Frías y Atilio Cornejo, fue confrontada en los años de 1960 y 1970 por Myriam Corbacho y Gregorio Caro Figueroa, Sus aportes no fueron revisitados en forma sistemática por los estudios posteriores, tejiéndose sobre los grupos dirigentes salteños un manto de representaciones ambiguas. Consúltese, Myriam Corbacho, "El Club 20 de febrero, una leyenda salteña", Todo es Historia Nº 110 (1976) y Gregorio Caro Figueroa,         [ Links ] Historia de la Gente Decente del Norte argentino. De Güemes a Patrón Costas (Argentina:Ediciones de Mar Dulce, 1970).         [ Links ]

10. Ana Teruel, Marcelo Lagos y Leonor Peirotti, "Los valles orientales subtropicales: frontera, modernización azucarera y crisis", en Ana Teruel y Marcelo Lagos (Dir.), Jujuy en la historia. De la colonia al siglo XX, (Jujuy: EdiUnju, 2006), 447.         [ Links ]

11. Seis años después los socios arrendaron a Leach el ingenio y mantuvieron con el inglés algunas explotaciones comunes. Los descendientes de Aráoz y los hermanos Leach formaron en 1888 la compañía Aráoz and Leach que en 1893 se convirtió en Leach Hnos. y en 1912 en Leach´s Argentine Estates Limited. En Ana Teruel, Marcelo Lagos y Leonor Peirotti, "Los valles...", 448-449.         [ Links ]

12. Genealogía Familiar: Pío Uriburu Castro, http://www.genealogiafamiliar.net/getperson.php.         [ Links ]
Los Uriburu tenían también explotaciones de caña de azúcar y trapiches en Orán. En, Emilio Schleh, Salta y su riqueza. Apuntes económicos y Estadísticos, (Buenos Aires: Otero&Co. Impresores, 1914), 62.         [ Links ]

13. AHS, Memoria del Ministerio de Hacienda presentada a la H. L. de la Provincia Años 1881-1882, 1883 (Salta: Imprenta de Solíverez y Alsina, 1883), 9.         [ Links ]

14. Por esta época el peso m/n equivalía a 0,57 bolivianos, de acuerdo a las conversiones registradas en los libros de escribanos. Durante una buena parte de la década de 1880 los pesos bolivianos fueron la moneda de circulación corriente. Los pesos m/n se impusieron  en la plaza comercial salteña años después.

15. A comienzos del siglo XX el ingenio volvió a manos de la familia Cornejo.

16. Emilio Schleh, Salta..., 6.

17. Damián Torino integraba la familia Uriburu a través de su matrimonio con Amalia Uriburu.

18. Damián Torino,  El problema del inmigrante y el problema agrario en la Argentina, (Buenos Aires: 1912), 153.         [ Links ]

19. María Fernanda Justiniano, "La elite salteña, 1880-1916. Estrategias familiares y evolución patrimonial" (Tesis doctoral, Universidad Nacional de La Plata, 2008).         [ Links ]

20. Para las familias de elite de Buenos Aires, según señala el historiador Roy Hora, el comercio era la actividad más indicada para educar a cualquier joven. La experiencia les decía que nada positivo podía esperarse de la vida en una estancia donde "era escasa hasta el agua y no había más leña que bosta seca... donde jamás se lavan, ni en ello piensan". En, Roy Hora, Los terratenientes de la pampa argentina. Una historia social y política 1860-1945, (Argentina: SXXI, 2002), 35 y 36.         [ Links ]

21. En otro trabajo me he referido a este tópico como la ideología de la familia tradicional. Es ésta una respuesta inmediata a los males del igualitarismo y a la erosión de las diferencias que acechan desde los textos constitucionales y las ideas liberales en boga. El discurso de la familia tradicional es una ideología del poder, una manera de posicionar las nuevas jerarquías y desigualdades necesarias en momentos en que los antiguos lazos se encuentran en franco derrumbe. En María Fernanda Justiniano, "Salta a fines del siglo XIX y comienzos del XX. Una realidad, múltiples espacios", Historia Regional. Estudios de casos y reflexiones teóricas, Sara Mata y Nidia Areces (Coord.), (Salta: Edunsa, 2006), 229-248.         [ Links ]

22. En Estanislao Paulino  Wayar, La vida de un hombre, (Salta: Artes gráficas, 1965), 50.         [ Links ]

23. Alejandro Figueroa, Memoria Estadística General Departamento de Campo Santo, por el presidente de la Comisión Departamental para la Esposición Nacional;  (Salta: Imprenta El Comercio, 1870).         [ Links ]

24. AHS,  Memoria del Ministerio..., 9.         [ Links ]

25. María Fernanda Justiniano, "El estudio...".

26. María Fernanda Justiniano y María Elia Tejerina, "Estado, finanzas y familias: los presupuestos provinciales y su ejecución. El caso de la provincia de Salta (1880-1914)",Andes núm. 16 (ene./dic. 2005): 275-302.         [ Links ]

27. Daniel Campi observó que los establecimientos azucareros tucumanos debieron recurrir al incentivo económico para atraer mano de obra. En paralelo, esa Provincia dictó una legislación atentatoria de las libertades individuales, que garantizó trabajadores seguros para los ingenios, aún cuando éstos se opusieran. En, Daniel Campi., "Captación Forzada de mano de obra y trabajo asalariado en Tucumán, 1856-1896", Anuario IEHS, núm. 8.         [ Links ]
Al analizar las relaciones entre empresarios y trabajadores, José Antonio Sánchez Román, advirtió que la realidad tucumana, marcada por la coacción desde el principio de la industria azucarera, toma distancia de la experiencia bonaerense, caracterizada por propietarios inmigrantes cuyos orígenes ubicaban a los patrones más cerca de los obreros. En José Antonio Sánchez Román, "Industriales de Buenos Aires e industriales del interior. Los manufactureros y los azucareros tucumanos a finales del siglo XIX y principios del XX", Revista Complutense de Historia de América núm. 27 (2001): 191-221.         [ Links ]

28. Estanislao Wayar, La vida de un hombre..., 172.         [ Links ]

29. Estanislao Wayar, La vida de un hombre..., 171, 176 y 177.         [ Links ]

30. Estanislao Wayar, La vida de un hombre..., 173.

31. Alejandro Figueroa, Memoria...

32. Manuel Solá, Memoria descriptiva...

33. AHS, Libro de Escribano Francisco Romero, fs. 398.

34. Juan Bialet Massé, Informe sobre el estado de la clase obrera argentina a comienzo de siglo (Córdoba: Universidad Nacional de Córdoba, 1968).         [ Links ]

35. El genealogista Carlos Jáuregui Rueda reseña que el ingenio Ledesma se fundó en 1830. En Carlos Jáuregui Rueda, Los vascos y navarros en Salta, siglos XVI al XIX. Notas para su estudio, (Buenos Aires: Fundación Juan de Garay, 2003), 227.         [ Links ]

36. Miguel Francisco Aráoz se casó con Benjamina Solá Chavarría, hija de Manuel Solá. Esta unión  lo posicionó entre los opositores a Rosas y como colaborador en la organización de la Liga del Norte. En Fernando Figueroa, Diccionario biográfico de salteños, (Salta: Eucasa, 1980), 27.         [ Links ]

37. AGN, Sala VII, Fondo Victorino de la Plaza, Legajo 384,  Salta, Mayo 11 de 1882        [ Links ]

38. Gustavo Paz, "La provincia...", 180-181.
Los datos genealógicos fueron extraídos de Carlos Jáuregui Rueda, "Los vascos...", 213.

39. AGN, Sala VII, Fondo Victorino de la Plaza, Legajo 386, Folios 115 y 116, Carta de T. Carrizo a Victorino de la Plaza, Jujuy 24 de enero de 1886.         [ Links ]

40. Carlos Jáuregui Rueda, Los vascos en Salta..., 234.

41. El emprendimiento familiar había comenzado a principios del siglo XIX, cuando a los 14 años María Antonia Zerda Urristi se esposó con José Ramírez Ovejero González. Al momento de la boda, en 1816, el novio contaba con 39 años. La pareja tuvo 11 hijos. Sixto y Querubín fueron el  quinto y el sexto de la extensa prole. José Ovejero fundó Ledesma en 1830, cuando Sixto tenía tres años y Querubín había cumplido un año.
A partir de los datos proporcionados por Carlos Jáuregui Rueda, Los vascos en Salta..., 227.

42. AHS, Libro de Escribano Francisco Romero, fs. 387-415. En el expediente figuran transcritos los avisos publicados en diarios nacionales para el remate.

43. El expediente analizado propone tres datos en relación a la producción a la producción anual de azúcar: 1) las 90.000 arrobas que se consumían internamente en Salta y Jujuy, 2) las 96.000 arrobas que se producirían ese año como resultado de las 16.000 líneas de caña plantadas y, finalmente, 3) las 150.000 arrobas de azúcar que podría elaborar el ingenio de aprovecharse todo el potencial de su infraestructura. Además, brinda tres precios diferentes para la arroba de azúcar, según el lugar de consumo: 3 $ a 3,50 $ m/n en Salta y Jujuy y 3,40 $ m/n en Rosario y Córdoba.
Para la simulación que aquí se presenta se optó por trabajar con el menor número de arrobas producidas y su mayor precio.

44. Reitero los aportes vertidos en un trabajo anterior publicado en esta Revista por cuanto ilustran las afirmaciones aquí vertidas. En María Fernanda Justiniano, "El poder...".

45. AHS, Libro de Escribano Francisco Romero, fs. 387-415

46. Ana Teruel, Marcelo Lagos y Leonor Peirotti, "Los valles orientales subtropicales...", 448 y 449.         [ Links ]

47. Carlos Pastrana, "Se vendió el ingenio azucarero San Isidro", La Nación, miércoles 15 de julio de 1998, sección economía        [ Links ]

48. Actualmente, Rosario de la Frontera es el departamento con mayor stock ganadero de la Provincia.

49. Sara Mata, "Tierra en Armas. Salta en la Revolución", en Persistencias y cambios: Salta y el Noroeste argentino- 1770-1840, comp. de Sara Mata (Rosario: Prehistoria, 1999), 163.         [ Links ]

50. Sara Mata al estudiar las chacras, estancias y haciendas de fines del siglo XVIII, ubica en "la frontera este" a las propiedades de los departamentos de Campo Santo y Rosario de la Frontera. En Sara Mata, Tierra y poder en Salta. El Noroeste argentino en vísperas de la independencia, (España: Diputación de Sevilla, 2000),144-150.         [ Links ]

51. Las familias Güemes y Puch estaban emparentadas desde 1815 cuando Carmen Puch, hija de Domingo Puch, se casó con Martín Miguel de Güemes.  Martín Gabriel Güemes era nieto del guerrero de la independencia, y en 1886, a la edad de 28 años asumió como gobernador de la Provincia. Fue el tercer gobernador con ese apellido que dirigía los destinos de Salta, durante el siglo XIX.

52. AHS, Libro de Escribano Francisco Romero, fs. 398.

53. Andrea Reguera, "Gran propiedad, empresarios e instituciones económicas en la región pampeana (1850-1930)", Signos históricos núm. 15 (enero-junio, 2006): 44-69.         [ Links ]

54. Guillermo Banzato observa que el valor de la tierra crece notablemente entre 1860 y 1875, una vez que el mercado de tierras ha avanzado en su formación.  En, Guillermo Banzato, "Grandes estancias en la provincia de Buenos Aires. Formación y consolidación del patrimonio rural en los partidos de Chascomús, Ranchos y Monte, 1780-1880", (ponencia presentada en el Congreso de Historia Económica, Zaragoza, 2001).         [ Links ]

55. Para realizar estas reflexiones nos guiamos de las afirmaciones de Juan Carlos Garavaglia, quien en un profundo trabajo de deconstrucción de las sólidas elaboraciones de la historiografía tradicional pampeana, sostiene que los empresarios rurales bonaerenses complementaron las inversiones en inmuebles urbanos y rurales. En, Juan Carlos Garavaglia y Blanca Zeberio (comps.), Expansión capitalista y transformaciones regionales (Buenos Aires: La Colmena/IEHS-UNCPBA, 1999).         [ Links ]

56. Estas características que aquí se señalan no alejan a las estancias salteñas de las bonaerenses, definidas por Hilda Sábato como empresas capitalistas que producían para el mercado, empleando trabajo asalariado pero combinándolo con otras formas de contratación de la mano de obra, cuyo principal objetivo era maximizar beneficios con el propósito de asegurar el proceso de acumulación. En,Hilda Sábato, Capitalismo y ganadería en Buenos Aires. La fiebre del lanar, 1850-1890 (Buenos Aires: Sudamericana, 1989).         [ Links ]
Sara Mata, al analizar las estancias de la frontera este, da cuenta de la diversidad señalada en tiempos tardo coloniales. De este modo a la actividad ganadera se suman la herrería, la carpintería, la manufactura del jabón. En Sara Mata, Tierra y poder..., 144-149.

57. AHS, Libro de Escribano Francisco Romero, fs. 387-415.Para una mejor comparación con la producción ganadera se optó por considerar el costo de la arroba de azúcar en Salta en 1889 (3$ m/n).

58. La conformación de la elite, los entramados de poder y las subredes que éstos cobijaron entre finales del siglo XIX y comienzos del XX fueron objeto de estudio de mi tesis doctoral. En, María Fernanda Justiniano, "La elite salteña, 1880-1916. Estrategias familiares y evolución patrimonial" (Tesis doctoral, Universidad Nacional de La Plata, 2008).Libro en prensa.

59. En rigor, la mayoría de los grandes empresarios rurales [bonaerenses] del período no manifestó mayor interés en la vida pública. Sin duda, existió una porción minoritaria de este grupo social que se mostró propensa a ocupar un lugar en la vida política. En Roy Hora, "Empresarios y política en la Argentina, 1880-1916", (Trabajo presentado en el simposio 46, Business organizations and the political economy of XXth century Latin America, del XIII Congress of the International Economic History Association, Buenos Aires, julio de 2002).         [ Links ]