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Revista Escuela de Historia

versión On-line ISSN 1669-9041

Rev. Esc. Hist. vol.8 no.2 Salta jul./dic. 2009

 

ARTICULO ORIGINAL

Experiencias de lucha e influencia de la izquierda en la historia reciente de Tartagal y Mosconi. 1970-1989*

(Struggle experiences and left influence in the recent history of Tartagal and Mosconi. 1970-1989)

 

José Daniel Benclowicz
UBA/CONICET, FFyL

 


Resumen:

Este trabajo evalúa la influencia de la izquierda y de diversas experiencias de lucha en la historia reciente de Tartagal y Mosconi. Para eso, después de comentar brevemente algunos antecedentes significativos, analizo distintos hechos del período que se inicia a principios de la década de 1970, que coincide con una de las etapas de mayor radicalización política en el país y en la zona, y el que comienza con la apertura democrática en 1983, tras la represión desatada por el golpe militar. En ambos períodos aparecen sectores políticos, reivindicaciones y métodos de protesta que jugaron un papel importante en la forma que asumieron las luchas de la década de 1990.

Palabras clave: Historia reciente; Tartagal; Mosconi; Experiencias de lucha; Influencia de la izquierda

Abstract:

This paper evaluates the influence of the left and of different struggle experiences in the recent history of Tartagal and Mosconi. For that, after commenting some significant antecedents briefly, I analyze different facts of the period that begins around the first years of 1970´s decade, which was one of the moments of greater political radicalization in the country and in the region, and the one that begins in 1983 with de democratic opening, after the repression impelled by the military coup. In both periods appear political sectors, vindications and protest methods that played an important role in the 1990's decade's struggles

Keywords: Recent history; Tartagal; Mosconi; Struggle experiences; Left influence


 

Introducción

La emergencia del movimiento de trabajadores desocupados y las distintas rebeliones populares que estallaron en Tartagal y General Mosconi a partir de 1997 han despertado el interés de distintos investigadores. Su radicalizado carácter ha sido vinculado a las consecuencias de la privatización de YPF, que provocó una profunda desestructuración económica y social en la zona, y ha sugerido la idea de que el movimiento piquetero que surgió allí implicó una ruptura con las tradiciones preexistentes, a diferencia de lo que sucedió en el conurbano bonaerense, donde se ha registrado la continuidad de las acciones territoriales de organización y lucha desde la década de 1970.1 Sin embargo, la evidencia que aquí se ofrece indica que en el caso de Tartagal y Mosconi también existía una tradición de organización y de luchas sociales y políticas –dentro de las cuales la izquierda2 jugó un importante papel–, que alimentaron las puebladas y la emergencia del movimiento piquetero. Lo anterior no pretende negar los elementos de ruptura que evidentemente presentan los acontecimientos producidos de 1997 en adelante, sino señalar, desde una perspectiva histórica, distintas continuidades que hasta el momento no han sido estudiadas y que contribuyen a su comprensión.

En esa línea, el presente trabajo registra y evalúa la influencia de la izquierda y de diversas experiencias de lucha en la historia reciente de Tartagal y Mosconi, recurriendo al examen de documentos escritos, publicaciones periódicas y testimonios orales de informantes clave.3 El artículo está organizado de la siguiente manera: en el primer apartado comento brevemente algunos antecedentes significativos de la década de 1960 prestando atención al contexto provincial; y en el segundo analizo distintos hechos de la década de 1970, años que coinciden con una de las etapas de mayor radicalización política en el país y en la zona. En el tercer apartado indago sobre el resurgimiento de la izquierda hacia 1983, tras la represión desatada por el golpe militar de 1976; y en el cuarto analizo distintos procesos de organización y lucha que se desarrollaron a partir de ese momento. En los comentarios finales expongo las principales conclusiones.

Desarrollo de la izquierda en Salta durante la década de 1960

Durante la segunda mitad del siglo XX, en el ámbito político y sindical de Salta, predominaron los sectores tradicionales del peronismo;4 al igual que en el resto del país, la izquierda fue cuantitativamente minoritaria. Sin embargo, visualmente oculta entre la clandestinidad forzada por los regímenes militares y la semiclandestinidad que en muchas ocasiones le impuso el justicialismo en el poder, la izquierda jugó un papel nada desdeñable en la evolución de distintas luchas sociales y políticas, contribuyendo a configurar una tradición combativa que se mantuvo a la sombra del peronismo oficial. A partir de la década de 1960, distintos grupos de izquierda se desplegaron o intentaron desplegarse en la provincia. No es mi intención aquí hacer un listado exhaustivo de ellos, sino aproximarme a lo que fue su actuación e influencia de conjunto, lo cual forma parte del contexto político provincial que obviamente incidió en Tartagal y Mosconi. La necesidad de revisar ese aspecto reside en el hecho de que por su propio carácter, la izquierda tiende a alentar la impugnación del orden establecido y la combatividad, por lo que si su presencia y actuación son relevantes, generalmente sucede lo mismo con las luchas. En cambio, y en parte por los mismos motivos, la influencia de la izquierda no siempre se traduce en términos electorales.

La historia de Salta en general y de Tartagal y Mosconi en particular revela cierta continuidad en la actuación de la izquierda, más allá de la diversidad de corrientes. Al igual que en el resto del país, desde el derrocamiento de Perón en 1955 se fue conformando en Salta una heterogénea izquierda peronista, influida por la militancia marxista e incluso anarquista.5 Fuera de esa corriente principal, aunque frecuentemente en contacto con ella, a partir de la década de 1960 aparecieron distintos grupos. Hacia 1961 se fundó el Frente Revolucionario Indoamericanista Popular (FRIP), y uno de sus dirigentes –Raúl Rizzo Patrón– desarrolló buena parte de su actividad política en Metán, al sur de la capital provincial, logrando la adhesión de docentes y estudiantes secundarios en esa localidad hacia 1963. Además, Francisco René y Oscar Asdrúbal Santucho, también dirigentes de esa organización, recorrieron distintos pueblos de la provincia estableciendo contactos.6 Por otra parte, entre 1963 y 1964 el Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) intentó crear en Orán el primer foco guerrillero guevarista de la Argentina, aunque el grupo prácticamente no tuvo influencia y fue fácilmente derrotado por las fuerzas represivas.7

En 1965 se fundó el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), a partir de la fusión del FRIP y la agrupación trotskista Palabra Obrera, y Salta fue una de las provincias donde desplegó su militancia, ampliando las iniciativas previas del FRIP.8 Ese mismo año, el PRT presentó candidaturas para las elecciones legislativas en Salta, Santiago del Estero y Tucumán, logrando un éxito significativo en esa última provincia, donde fueron elegidos dos candidatos impulsados por ese partido.9 En 1968 el PRT se dividió en dos: por un lado, el PRT El Combatiente, dirigido por los hermanos Santucho, que reivindicó la lucha armada y creó el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP); por el otro, el PRT La Verdad, dirigido por Nahuel Moreno, que en 1972 se transformaría en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), al fusionarse con un sector de izquierda del Partido Socialista dirigido por Juan Carlos Coral. En esos momentos, el crecimiento de las distintas corrientes de izquierda era sostenido en todo el país, y ambos partidos continuaron sus actividades en Salta. Por su parte, las distintas expresiones del peronismo revolucionario alcanzaron un predicamento notable, que incidió claramente en las elecciones de 1973.

Tartagal y Mosconi no estuvieron apartados del contexto de radicalización política general que se desarrolló en esa época. Hacia 1968, el movimiento obrero de la zona adhirió con abrumadora mayoría a la combativa CGT de los Argentinos (CGTA), apoyada por distintos sectores de izquierda. De 13 gremios que funcionaban en la región, 11 se afiliaron a la CGTA: Madereros, Unión Obrera de la Construcción, Sindicatos Gastronómicos, Luz y Fuerza, Unión Ferroviaria, La Fraternidad, AATRA, Asociación del Personal Aeronáutico, Asociación de Trabajadores del Estado, Centro de Empleados de Comercio y SUPE.10 En este cuadro, resulta significativo señalar dos elementos particulares: el primero, que como delegado regional para el Comité Central Confederal de la CGTA fue elegido el dirigente ferroviario de Tartagal Enrique Álvarez,11 del Partido Comunista (PC).12 El segundo, que el pronunciamiento del principal gremio de la zona, el de petroleros, iba en contra de la dirección nacional del sindicato, encolumnada en la GGT Azopardo e integrada por los sectores más tradicionales del sindicalismo peronista.

Por otro lado, al igual que en otros lugares del país, el movimiento estudiantil fue uno de los ámbitos donde la influencia de la izquierda salteña se hizo sentir a fines de la década de 1960 y principios de la de 1970. Esa influencia se manifestó, por ejemplo, en el contexto de rebelión popular generado en torno al rosariazo y al cordobazo de mayo de 1969. Aunque son menos conocidas, en esa oportunidad también en la ciudad de Salta se produjeron marchas y manifestaciones estudiantiles masivas, enfrentamientos callejeros con la policía, y fue tomada la Facultad de Ciencias Naturales,13 posteriormente desalojada por las fuerzas represivas.14 A raíz de estos hechos, las clases fueron suspendidas por dos días en todos los establecimientos, y se amenazó con la intervención del Ejército.15 Asimismo, al igual que en la mayor parte del país, la huelga nacional del 30 y 31 de mayo de 1969 decretada por el movimiento obrero se cumplió en Salta en forma casi total.16

Los estudiantes universitarios de esa época estaban muy vinculados a sus pares de otras provincias, por la falta de una Universidad pública en Salta.17 De ahí que los jóvenes que querían continuar sus estudios, viajaran a Tucumán, Córdoba y a Rosario, entre otras ciudades. Así, durante la década de 1960, los estudiantes salteños tomaron contacto con un ambiente sumamente politizado, donde intervenían las distintas expresiones de la izquierda –el comunismo, el peronismo de izquierda, el trotskismo, el maoísmo y el guevarismo–,18 y muchos se incorporaron a la militancia.19 Un ex militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP)20 recuerda esa dinámica de esta manera:

"... acá había una fuerte militancia de la juventud y sobre todo muchos jóvenes que estaban estudiando afuera, que tenían militancia. No había universidad entonces acá y tampoco en Salta, recién había una incipiente universidad con un par de facultades, así que todos los jóvenes estudiaban en Tucumán y Córdoba eh... generalmente ¿no? La mayoría, Tucumán y Córdoba donde, no sé por qué motivo, todos tenían militancia. Fueron inclusive dirigentes importantes en Tucumán, otros en Córdoba, amigos que participaron en la conducción del Cordobazo.21 Y estos chicos venían en las vacaciones. [...] Estos jóvenes son los que venían trayendo esta acción, digamos, de participación, de militancia, de querer cambiar todo y, bueno [...] empezó a, digamos, a crecer en el departamento en ese entonces, la Juventud Peronista".22

Como señala el entrevistado, al igual que en otros lugares, en Tartagal y Mosconi los estudiantes transmitían parte de sus vivencias en cada visita a sus familiares y amigos, y de ese modo el núcleo crítico y de izquierda se desarrolló, adquiriendo una creciente influencia. Esa influencia se puede advertir fácilmente a partir de 1973.

Activismo y luchas en Tartagal y Mosconi hacia los años 70

El contexto político general en la Salta de 1973 se había radicalizado a partir de la reapertura democrática, el fin de la proscripción al mayoritario Partido Peronista, y la elección de Héctor José Cámpora como presidente y de Miguel Ragone como gobernador, ambos vinculados con la izquierda del peronismo. En ese marco, la Juventud Peronista desplegó una importante actividad, que aparece reflejada en distintas entrevistas:

"Pregunta: A partir del '73, cuando gana Cámpora, y después cuando asume Ragone la gobernación, ¿cuál es la situación acá en Tartagal con esa militancia?
-Respuesta: Bueno, primero la resistencia, donde se hace un trabajo intenso de militancia, de participación. Algunos, en los grupos armados; otros, en la JUP, en donde... digamos, se trabaja mucho para la vuelta de Perón. Inclusive cuando Perón viene acá sale un tren con gente.
-P: ¿De acá, de Tartagal?
-R: De acá, de Tartagal, llevando gente desde Salvador Maza que es la frontera, recorriendo todas las localidades y va a Ezeiza [...] había un trabajo bastante importante en lo que hace a los jóvenes, de gran participación, de querer estar en esta, digamos, nueva idea de la política que era volver a la democracia.
-P: ¿Quiénes, qué organización fue la que impulsó esto del tren?
-R: La JP, la JP. Bueno, fueron mucha gente que además ni siquiera participaban de la JP, era una cosa que después entusiasmó a muchos y que después volvieron y se entusiasmaron con la militancia".

Hacia 1973 la izquierda alcanzó, probablemente, su mayor grado de influencia en Salta. Además de la izquierda peronista, los partidos marxistas se desarrollaron durante los años inmediatamente anteriores y posteriores, aunque no en todos los casos se puedan distinguir claramente unos sectores de los otros. Por ejemplo, en Metán el FRIP primero y luego el PRT se identificaron como parte de la JP,23 posiblemente para eludir la represión, como una táctica política de "entrismo" en el peronismo o ambas cosas a la vez. En 1973, Raúl Rizzo Patrón, dirigente de esa organización y presente en Salta desde la época del FRIP, fue electo diputado por el Partido Justicialista, y designado presidente de la Cámara de Diputados de Salta bajo la gobernación de Ragone.24

A nivel sindical, se había conformado una CGT de tendencia clasista en la provincia, dirigida por el Frente Revolucionario Peronista (FRP) y apoyada por el PRT-ERP.25 Si bien en Tartagal y en Mosconi la JP no parece haber tenido esa característica, la evidencia sugiere que reunió un conjunto heterogéneo de militantes, identificados de manera general con la izquierda y con el peronismo.

En cuanto al movimiento estudiantil, en 1974, tras la apertura de la sede central de la UNSa en la ciudad de Salta, se creó la Regional Tartagal. Allí acudió la misma juventud universitaria que había participado desde Córdoba, Rosario y Tucumán en las grandes luchas populares que hicieron tambalear a la dictadura de la "Revolución Argentina" y que abrieron la discusión acerca de la posibilidad del socialismo como alternativa de poder.26 Así, los sectores de izquierda en general y la JUP en particular jugaron un papel central. A esa corriente estaban vinculados, además de numerosos estudiantes, el rector de la recientemente creada UNSa, Holver MartínezBorelli,27 y el secretario y luego director de la sede universitaria de Tartagal, Otilio Estrada, que participó activamente en la militancia y las luchas de finales de la década de 1969 y principios de la siguiente:

"Pregunta: Quería preguntarte qué participación tuviste vos en la militancia en los '70, si militabas en alguna organización, dónde, y cómo era esa militancia.
Respuesta: Bueno, [...] toda mi secundaria la hice en esta ciudad de Tartagal y posteriormente –20, 22 años– me voy a estudiar a Rosario, Santa Fe. Y, bueno, de ahí este... hago toda mi carrera de contador y por supuesto, estamos hablando desde el '67-'68 al '74, digamos, yo permanezco en Rosario con todo lo que... con todo lo que implica digamos, políticamente digamos, ese período ¿no? Bueno, posteriormente... bueno, ahí yo tuve, digamos, mi actuación, participación con todos los compañeros estudiantes de la Juventud Universitaria Peronista en ese momento.
P: ¿Participaste del Rosariazo?
R: Claro, positivamente, del Rosariazo después la... el problema de Ezeiza, digamos, también estuvimos ahí, digamos, desde la Universidad [...] después de ahí ya vuelvo, por supuesto estaba en contacto con lo que ocurría acá, vuelvo acá a la ciudad de Tartagal y ya estamos en el año '74".28

Las propias carreras que se comenzaron a dictar en la Regional Tartagal –Antropología Social, Magisterio Indigenista, Educación Rural, entre otras–29 y su orientación, crítica y novedosa para la época y el lugar, permitieron que la oposición al orden social imperante creciera y adquiriera la legitimidad que le da el estatus académico. Así, la sede universitaria se convirtió en una usina de actividad militante, donde participaba no sólo la JP, sino también sectores del marxismo:

"-Pregunta: ¿Qué sectores de izquierda participaban en esa época en la UNSa o en Tartagal, en general?-
Respuesta: En la UNSa, en Tartagal, en la UNSa y en general bueno, estaba la, digamos, el PJ ahí sí el PJ, digamos, con la Juventud Universitaria Peronista y la Juventud Peronista, que eran dos grupos, dos sectores distintos. Después estaba el Partido Comunista, había militantes del Partido Comunista. Este... también hubo algunas presencias aquí de otros grupos; generalmente venían de Salta, digamos que en sus orígenes hoy vendría a ser el Partido Obrero, es decir, este... era el Partido Revolucionario de los Trabajadores".30

En este sentido es posible pensar que el influjo crítico de la Academia alimentó la tradición combativa. Las entrevistas señalan que fuera de la Universidad, la JP en primer lugar, y en cierta medida el PC también tuvieron un importante predicamento en esa época.31

"Pregunta: ¿Qué influencia tenían estos sectores de izquierda en la sociedad?
Respuesta: Bueno eh... yo por lo que viví y además por lo que participé, digamos, la mayor presencia siempre la tuvo el PJ ¿no es cierto? pero había, por ejemplo, en la Universidad, había estudiantes que pertenecían al Partido Comunista. El Partido Comunista tenía una, digamos, una actuación barrial. Fundamentalmente, en ese momento, en esa época, la militancia la realizaban en la zona barrial, también la parte gremial, también en esa época estaba YPF, entonces también estaban las distintas expresiones".32

La prédica militante también estuvo dirigida a los grupos más explotados de la zona, lo cual permite pensar que también parte de esos sectores se incorporaron al proceso de politización que se estaba desarrollando:

"Pregunta: ¿Qué capacidad de movilización tenía en esa época la JP acá en Tartagal?
Respuesta: Y mirá, muchísima. Acá era...
P: ¿Había actos, o había movilizaciones? ¿Qué tipo de actividad realizaban?
R: Sí, sí, actos, movilizaciones, vos sabés, lo tradicional del peronismo: el 17 de octubre, el día de Evita [...] trabajo con las comunidades aborígenes, trabajo en los barrios marginales [...] había una gran actividad política".33

Todo este clima no podía dejar de incidir sobre el movimiento obrero local, y al revés, los trabajadores organizados contribuyeron a su gestación. De todas las luchas que se desarrollaron en esa época, probablemente la de mayor envergadura fue la huelga de trabajadores municipales de Tartagal de 1974, que derivó en la toma de la intendencia, y donde la JP y el PC intervinieron activamente.34 Tras numerosos reclamos, a fines de julio de ese año el sindicato de empleados y obreros municipales declaró un paro por tiempo indeterminado, motivado principalmente por la falta de pago de dos meses de haberes y del aguinaldo, entre otras deudas salariales. Poco después, el intendente Clemente Wenceslao Ávila lo declaró "ilegal", amenazó con despedir a todos los huelguistas y anunció que se realizarían nuevas contrataciones para cubrir eventualmente los cargos.35

Ante esa situación, los trabajadores municipales radicalizaron su accionar: junto a una Comisión de Vecinos que se conformó en solidaridad con la lucha y para exigir la renuncia del jefe comunal, el 31 de julio tomaron la Intendencia. El edificio fue desalojado al día siguiente, tras el compromiso judicial de clausurar la municipalidad hasta que se normalice la situación salarial y se investigue la actuación del intendente.36 Los trabajadores, que recibieron el apoyo de la población en general, instalaron una olla popular en un canchón municipal, donde llevaron adelante el paro con carácter activo, cumpliendo simbólicamente los horarios de trabajo habituales.37

En esta lucha –entre otras de la época– aparecen una serie de elementos comunes con las que protagonizaron los trabajadores desocupados a partir de la década de 1990. Primero, la conformación de una Comisión de Vecinos en la que confluyeron distintos sectores de la población y que participó en la organización de la protesta, cosa que sucedió de manera similar en el "Tartagalazo-Mosconazo" de 1997; segundo, el método de la toma, que fue retomado en 1996 por la Unión de Trabajadores Desocupados de Mosconi (UTD), la primera agrupación de desocupados que se conformó en la región; tercero, el elevado nivel de combatividad, característico del conjunto del movimiento piquetero de la zona. Por último, la presencia de la izquierda, que favoreció fuertemente en el desarrollo de los rasgos anteriores.

Por otra parte, en ambas épocas el activismo y la izquierda fueron objeto de una sistemática represión. Aún bajo la gobernación de Ragone, no faltaron allanamientos y detenciones en la zona, tanto de militantes de organizaciones marxistas como de la izquierda peronista.38 Al igual que en la mayor parte del país, el golpe de Estado de 1976 impactó fuertemente en el Departamento General San Martín. La persecución desatada contra el activismo impuso la cesantía de cientos de obreros de Vespucio e instaló el terror y el cese de las principales luchas.39 Por otra parte, fue en ese momento en que los planes privatistas hicieron sus primeros ensayos, adjudicando un área completa, además de las tareas de cementación, perfilaje, inyección y mantenimiento, entre otros trabajos auxiliares, a distintas empresas privadas.40 Tras el impasse represivo impuesto por la dictadura, las tradiciones de lucha encontraron el marco propicio para su reactivación. Dentro de la camada de luchadores que emergieron a partir de 1983, están los que impulsaron la organización del movimiento piquetero.

Más allá de lo electoral, la influencia política es una categoría difícil de medir. En cualquier caso, es posible afirmar que en Tartagal y Mosconi la izquierda había logrado un grado de influencia lo suficientemente significativo como para resurgir después de la represión desatada por la dictadura. El PC, en particular, se recuperó rápidamente como partido.

"... había eh... yo creo que a partir de la necesidad de la legalización, eh... más de... entre quinientos y seiscientos afiliados, yo vi los padrones, y [...] saliendo de la dictadura, con todo lo que había en torno al comunismo, repito, me parece que no era demasiado fácil conseguir que alguien se afilie al Partido Comunista".41

Independientemente de la cuestión cuantitativa, que muestra por sí misma una presencia de la organización y cierto nivel de apoyo por parte de la población, si se consideran las secuelas del terrorismo de Estado y la instauración de la "teoría de los dos demonios" como interpretación hegemónica de las luchas sociales y políticas de la década de 1970, el éxito de la campaña de legalización del PC adquiere especial significado, como sugiere el entrevistado.42 Hacia 1984 el PC ya contaba con un local partidario en Tartagal, vendía su periódico y procuraba organizar a los sectores populares y vincularlos a la militancia, levantando reivindicaciones planteadas desde que la localidad se conformó como municipio: "... por agua corriente, trazado de calles, sala de primeros auxilios".43 El desarrollo partidario parece haber sido importante entre la juventud:

Pregunta: ¿Cómo era la actividad que desarrollaban?
Respuesta: En principio había reuniones en el local para formación política, o sea, lectura, análisis de la situación política. Lo que logramos... este... organizar es la juventud política más importante de Tartagal. Nosotros, como Federación Juvenil Comunista, en ese entonces teníamos casi cincuenta militantes, pero militantes firmes que... este... bueno, estaban para la actividad que uno propusiera. Y había un radio de influencia casi departamental porque teníamos contactos en todo, todo el departamento. Había familias enteras en Pocitos, en Aguaray, en Mosconi, bueno, en Tartagal de hecho, y en Embarcación.44

Ahora bien: ¿cómo analizar la incidencia de las acciones militantes? Uno de los problemas que aparece a la hora de considerar el papel de la izquierda es que generalmente sólo se tienen en cuenta los resultados electorales. Así, si se evalúa la performancedel PC en el Departamento General San Martín hacia 1983, se podría concluir que su ascendiente sobre la población era prácticamente nulo, dado que obtuvo tan sólo 1 por ciento de los votos para diputados nacionales.45 Sin embargo, como señalé anteriormente, la influencia de la izquierda no siempre se traduce electoralmente, por lo que la primacía de los datos electorales se puede convertir en un obstáculo metodológico si se pretende analizar a partir de ellos la influencia de ese sector sobre otras prácticas políticas y culturales.

El eje de las prácticas de la izquierda y su propia razón de ser consiste, en principio, en organizar la rebelión de los sectores explotados o descontentos, por lo que sus dirigentes, militantes y simpatizantes son, en distintos niveles, "especialistas" en la organización de la acción colectiva.46 Por eso no sorprende que su presencia se registre en casi todas las luchas, y que sean consultados ante la necesidad de desarrollar un reclamo por sectores que en los comicios no votan por la izquierda, ni se planteen una transformación profunda del orden social. La intervención sostenida de distintos grupos de izquierda desde la conformación misma de Tartagal,47 que pelearon por reivindicaciones similares, intervinieron en las principales luchas políticas y sociales y plantearon una perspectiva diferente a la del clientelismo político y el sindicalismo peronista tradicional, forma parte de una historia desatendida y desconocida que es preciso rescatar a fin de comprender la emergencia del movimiento piquetero desde un punto de vista histórico y no sólo coyuntural.

El análisis de las protestas que se desencadenaron a partir del regreso de la democracia en 1983, revela una vez más la incidencia directa del PC y de otros sectores de izquierda. Ese mismo año desembarcó en Salta una organización que se desarrolló rápidamente, y jugó un papel destacado en el movimiento piquetero de Tartagal y Mosconi: el Partido Obrero (PO).48 Cuatro años después, el PO ya estaba instalado oficialmente en Tartagal.49 Además de marcar el comienzo de un nuevo ciclo político, a partir de ese momento es posible rastrear la presencia y el papel jugado por activistas que intervinieron en las luchas contra la privatización de YPF a principios de la década de 1990, y en las posteriores puebladas y conformación del movimiento de trabajadores desocupados.

La lucha contra las políticas de privatización petrolera del alfonsinismo

Entre los trabajadores de YPF, una de las manifestaciones más claras de la reactivación de las tradiciones de izquierda y combativas que acompañó el retorno de la democracia fue el triunfo en 1984, en las elecciones del SUPE local, de la lista blanca, de oposición al sindicalismo peronista tradicional, integrada por justicialistas disidentes, comunistas,50 socialistas, radicales e independientes. En ese triunfo se puede ver una continuidad con respecto a la adhesión de la filial a la CGT de los Argentinos, que mencioné más arriba. La conducción local rechazó la concertación que negociaban por ese entonces el gobierno nacional y la CGT, se puso en guardia ante las versiones vinculadas a la privatización de la petrolera estatal que empezaban a aparecer y se dispuso a defender el poder adquisitivo de los salarios afectado por la inflación monetaria. Los testimonios de activistas que no se reconocen como de izquierda, indican que la incidencia de ésta última corriente resultó clave en el despliegue de la posición combativa del gremio local:

"... todos estábamos enamorados de la democracia a raíz de las palabras de Raúl Alfonsín, que con la democracia se vive, se come, se educa, se cura, y nosotros veíamos que había otro... preguntame ¿por qué? no sé pero quizás ese fueguito que llevábamos adentro de haber estado con aquellos changos de la izquierda, de aquellos changos que se decían revolucionarios pero que eran changos que pensaban en lo nacional, en defender lo nuestro, quizás eso, lo poquito que se nos quedó, nos llevó a que entre líneas nosotros leyésemos que era otro el mensaje".51

La contraposición de orientaciones entre la dirección local del gremio petrolero y la cúpula nacional, que integraba la CGT, provocó no pocos choques. Sin embargo, a partir de 1985, el gobierno radical impulsó, a través del Plan Houston primero y del Petroplan más adelante,52 un conjunto de políticas petroleras que propiciaban una creciente participación del sector privado. La oposición del justicialismo a esas políticas congeló el conflicto entre la dirección sindical nacional y los sectores orientados por la izquierda. Así, el núcleo combativo se fue consolidando y adquirió un prestigio creciente, reconocido incluso por las autoridades sindicales nacionales. En ese contexto, se desarrollaron importantes campañas contra los planes del gobierno de Alfonsín y contra la privatización de YPF.

"¿Sabés por qué creo que comienza a nacer eso? Porque yo comienzo a trabajar, por eso te digo que hay nombres, con un geólogo [...] era un compañero peronista y de la izquierda y él es un tipo que... bocho... y empieza a escribir y comenzamos. Y es lo que te digo que le hacemos entender a la organización sindical, desde el '84, que le hacemos entender recién en el '86, '86-'87, qué es lo que se venía. Y la organización sindical nos lleva a que hablemos con los compañeros de Pocitos, hacemos un acto público en Tartagal, un acto público en Aguaray, hacemos actos públicos acá en Mosconi, nos fuimos a Salta, fuimos a Martínez de Tineo, fuimos a Tucumán, es decir: donde tenía influencia el Yacimiento Norte, fuimos".53

Una de las acciones de lucha más radicalizadas de ese período fue el corte de pista del aeropuerto de Mosconi en oportunidad del arribo de un avión que trasladaba a autoridades de YPF y del gobierno. Tras una jornada completa de manifestaciones que atravesaron las calles de Mosconi y las distintas dependencias de YPF, el martes 14 de junio de 1988 centenares de trabajadores petroleros instalaron un enorme piquete en la pista de aterrizaje. Esperaban el arribo del gerente de explotación y exploración de YPF, Julio Casas, entre otras autoridades que debían inspeccionar las instalaciones de las áreas comprometidas en el Petroplan. El avión que los transportaba pudo aterrizar, pero una vez que se detuvo fue rodeado y se impidió el desembarco de los funcionarios, que finalmente debieron retirarse sin cumplir con su propósito.54 El siguiente testimonio, que reproduzco extensamente, brinda detalles altamente significativos sobre este hecho.

"... viene la gente de YPF en avión, me acuerdo, aterriza aquí en Mosconi y... los delgados... pero la gente de la zona industrial era... la gente de la zona industrial era bárbara, era brava, brava era, brava. Te imaginas, el delegado tenía facultades o la posibilidad de salir del sector de trabajo con permiso de la organización, con permiso gremial salíamos. Y nos juntamos, te imaginas cuántos delegados tenía YPF en ese tiempo nos juntamos y fuimos al aeropuerto y no le permitimos que bajen, que desciendan del avión".
Pregunta: ¿Esto fue la toma del aeropuerto?
Respuesta: Esta fue la... si se puede decir toma ¿viste?
P: Porque algunos hablan toma del aeropuerto de Mosconi, ¿se refieren a este hecho?
R: Este hecho... por eso te digo, puede sonar como toma del aeropuerto pero en realidad lo que nosotros hicimos es ir y decirle que no queríamos que desciendan, así que el secretario general subió al avión y le dijo: señor [...] no van a poder descender. Pero habían empezado... estaba el administrador de YPF, la policía, estaba la seguridad, todos y han salido los negros de talleres, han salido del sector, fuera.
P: ¿Sin permiso?
R: Sin permiso, se fueron y en el ingreso al aeropuerto, es decir camino del aeropuerto, vas por la ruta y doblás a la izquierda, en el acceso había un guardaganado [...] pesadísimo, ahí pasan camiones pesados, pesadísimo y los negros no sé cómo lo han levantado y los han tirado afuera y aquí no pasa nadie así que vos tenías una abertura de por lo menos dos metros por el ancho de la ruta que son diez metros y no pasabas por ahí.
P: ¿Cuántos compañeros había en total más o menos?
R: En total 400 personas, 300, 400 personas quizás, si delegados nomás éramos 150, delegados y subdelegados éramos 150, así que después han llegado los negros por detrás y esos eran más... quizás la dirigencia ha sido muy... muy educada, te imaginas todas las... que se vayan, que se vayan".

Existe una imagen bastante difundida de la población de Tartagal y Mosconi –y de Salta, en general– que supone su carácter conservador y "tranquilo", es decir, carente de combatividad, antes de las contrarreformas neoliberales de la década de 1990. Así, distintos investigadores aceptaron la versión de un pasado donde la conflictividad social está ausente.55 El caso es que al hurgar sobre el tema, no sólo aparecen las luchas, sino que en casos como este, su carácter se revela sumamente combativo, con una importante participación de las bases, de acuerdo a lo que surge del testimonio citado. Casi sin medir el alcance de sus acciones y envueltos en el clima combativo que emergía desde las bases, los trabajadores de YPF-Vespucio se declararon en huelga de hecho, tomaron un aeropuerto y coordinaron el bloqueo de las demás pistas de aterrizaje del Yacimiento Norte, ubicadas en Martínez de Tineo, cerca de Mosconi, y en Palmar Largo, provincia de Formosa:

"... al final deciden... van a levantar vuelo y el avión carretea pero normalmente, normalmente el avión carretea de norte a sur, y este avión se fue pa' carretear de sur a norte [...] Y alguien pegó el grito: ¡estos van a Tineo! ¿Por qué? no sé. Inmediatamente se llamó por teléfono a los compañeros de Tineo y a los compañeros de Palmar Largo, avisándoles que algo tienen que hacer. Ahí luchamos... ahí han tomado las pistas de Palmar y de Tineo, con los tanques, con las maquinarias, han puesto todo y ahí no aterrizaban, en Palmar y en Tineo no aterrizaban. Así que el avión carretea en la pista y bajan la puerta porque uno de los pasajeros, uno de los changos quería migitar, quería orinar. Eh... te imaginás, los changos cuando han visto que han bajado la puerta, han corrido hacia el avión así que este buen hombre se ha subido y qué le habrá pasado en el camino... (Risas) Y después nos enteramos que tenían intenciones de descender en Tineo o en Palmar, pero como después a través de las comunicaciones le comentan que todo era caos en el Norte, se van a Salta.
P: O sea que al final no pudieron descender en ningún lugar.
R: En ningún lugar, es decir acá no pisaron tierra, descendió el avión pero ellos no pisaron tierra. Esa fue, en el tiempo del Petroplan, del Plan Houston, esa fue si se quiere la pelea, la lucha de los compañeros.56

La toma del aeropuerto y las luchas de esa época fueron más allá de las prácticas habituales del sindicalismo peronista tradicional, contribuyeron al fracaso de las políticas petroleras del alfonsinismo y aportaron experiencias a activistas y dirigentes que más adelante se volcaron a organizar al movimiento de trabajadores desocupados. Como se mencionó, la toma de un espacio público significativo como forma de protesta había sido utilizada en 1974 por distintos sectores de izquierda cuando fue tomada la Municipalidad de Tartagal. La misma forma de lucha adoptó la Unión de Trabajadores Desocupados de Mosconi (UTD), al poco tiempo de constituirse, cuando en 1996 tomó durante 23 días el Concejo Deliberante de la Municipalidad de General Mosconi.57 Los propios cortes de ruta son una clase particular de toma del espacio público, lo que indica cierta continuidad en las formas de protesta.

Pero la propia utilización del corte de ruta como método de lucha en la zona es anterior a lo que se cree. En ese sentido, no puede dejar de señalarse otra significativa acción de protesta. Poco después del corte de pista del aeropuerto de Mosconi, en junio de 1988, la ruta nacional N° 34 –la misma que luego se transformó en el escenario central de las puebladas–, fue cortada por lo menos en dos oportunidades. En ese momento se estaba llevando adelante una importante huelga docente en toda la provincia, y los estudiantes y padres de Aguaray, primero, y de Tartagal, después, se autoconvocaron en Asambleas, y votaron un apoyo activo a la huelga mediante el corte ruta a la altura de cada localidad.58 Si bien los cortes fueron dispersados por la Gendarmería y la Policía y no se prolongaron demasiado, el método fue retomado tres años después.
En septiembre de 1991 –y no en mayo de 1997– se produjo la primera pueblada de Tartagal y Mosconi, donde ya se desarrollaron como formas de organización y protesta centrales la Asamblea Popular y el corte de ruta. El corte se produjo el 12 de septiembre de 1991 en la misma ruta nacional Nº 34 y fue probablemente el primero de todo el país contra las políticas neoliberales,59 y fue encabezado, entre otros, por los sectores de izquierda que se oponían a la privatización de YPF impulsada por el gobierno de Carlos Saúl Menem, y que habían participado en las luchas contra las políticas petroleras del gobierno radical. Esa lucha, las anteriores, y las que estallaron a partir de 1997, forman parte de una misma historia.

Comentarios finales

A lo largo de este trabajo procuré mostrar que la idea de una Salta y de un Tartagal y Mosconi totalmente conservadores y no combativos antes de las puebladas de la década de 1990, no se ajusta a la realidad. En este sentido, los acontecimientos registrados a partir de 1997 deberían ser estudiados teniendo en cuenta los antecedentes que aquí se señalan, entre otros. Este enfoque revela la presencia de continuidades entre experiencias separadas temporalmente, y permite hablar de la existencia de una tradición de luchas en la zona. Al examinar con atención las acciones colectivas y los sectores que intervinieron en las mismas, se hace evidente que la izquierda jugó un papel importante en el desarrollo de esa tradición. Ese hecho no debería sorprender si se tiene en cuenta que por su propio carácter, la izquierda tiende a alentar la impugnación del orden establecido y la combatividad de los individuos y movimientos. Así, es de esperar que la militancia de la izquierda favorezca la organización de las protestas sociales y políticas.

Dentro del período analizado, surge que desde la década de 1960 la región participó del alza de la lucha de clases que se produjo a nivel nacional. A partir de 1973, la reapertura democrática, el anunciado regreso de Perón y las expectativas populares favorecieron el desarrollo de nuevas expresiones de organización y protesta. La actuación de distintas corrientes de izquierda, el ascenso a la gobernación de Salta de Miguel Ragone, y la apertura en Tartagal de una sede regional de la Universidad Nacional de Salta, entre otros elementos, dieron forma a un contexto político de creciente radicalización a nivel local. El golpe de Estado de 1976 y el terrorismo de Estado que lo caracterizó impidió la actividad de la izquierda, que a pesar de la represión logró reactivarse con la reapertura democrática de 1983, y continuar ejerciendo su influencia sobre la población en general y los trabajadores de YPF en particular. Esa influencia y la experiencia de lucha acumulada no dejó de manifestarse en las puebladas y en el movimiento piquetero que emergió hacia 1997. En este sentido, las rebeliones populares de Tartagal y Mosconi hunden sus raíces en la propia historia de las comunidades.

Notas:

1. Esta idea ha sido planteada por primera vez en el influyente trabajo de Maristella Svampa y Sebastián Pereyra, Entre la ruta y el barrio (Buenos Aires: Biblos, 2003), p. 17.

2. Considero de izquierda a aquellas organizaciones políticas que impugnan el orden capitalista y reivindican al socialismo como forma de organización social, incluyendo no sólo a las de origen marxista, sino a las provenientes de otras tradiciones, como la anarquista o la del peronismo revolucionario.

3. Como se verá, las entrevistas aportaron importantes datos y contribuyeron a la indagación sobre distintos aspectos de las prácticas y las experiencias de los sujetos que no son accesibles a partir de las fuentes escritas. Para evitar distorsiones en los resultados se tuvo presente que la entrevista es una construcción de a dos entre el investigador y el informante sometida a los mecanismos selectivos de la memoria. Por otra parte, las entrevistas han sido contrastadas entre sí, hasta alcanzar un grado de saturación en los casos que resultó pertinente, o bien han sido confrontadas con fuentes escritas, siempre teniendo en cuenta el marco histórico general. Finalmente, dada la creciente judicialización de la protesta social en la Argentina, los entrevis-tados que no son figuras públicas y reconocidas aparecen mencionados con iniciales falsas. Sobre el trabajo con fuentes orales y los recaudos metodológicos pertinentes véase, entre otros, Jorge Aceves Lozano, "Las fuentes de la memoria. Problemas metodológicos" en Voces Recobradas, N° 7 (Buenos Aires: Patrimonio e Inst. Histórico, abril de 2000); Lief Adleson, Mario Camarena, e Hilda Iparraguirre, "Historia social y testimonios orales" en Cuicuilco, N° 22, (México: ENAH / INAH, mayo de 1990); Daniel Bertaux, "Los relatos de vida en el análisis social", en Historia y fuente Oral Nº 1, (Barcelona: Universidad de Barcelona, 1989).

4. Con este término me refiero a las tendencias moderadas y conservadoras, en oposición a los sectores vinculados al peronismo revolucionario.

5. Esa influencia fue más importante de lo que generalmente se ha señalado. Además de la participación de la izquierda marxista y anarquista en la "Resistencia", después del golpe a Perón, distintas organizaciones, como Palabra Obrera, de tendencia trotskista, practicaron el "entrismo" en el peronismo como táctica política. A su vez, el acercamiento al peronismo por parte del PC ha sido una constante desde 1955. El regreso de la democracia en 1973 marcó uno de los puntos de confluencia más importantes, cuando José Ber Gelbard, presidente de la Confederación general Económica y militante del Partido Comunista fue designado ministro de Economía. En 1974, el PC llamó a votar a la fórmula presidencial de Partido Justicialista, política que reeditó en 1983. Para ampliar estos temas se puede ver Pablo Pozzi y Alejandro Schneider, Los setentistas. Izquierda y clase obrera: 1969-1976 (Buenos Aires: Eudeba, 2000), capítulos 1 y 2.

6. Si bien en un principio el FRIP tenía más características nacionalistas que de izquierda, la organización evolucionó en ese último sentido. Véase Pablo Pozzi, Por las sendas argentinas: el PRT-ERP, la guerrilla marxista (Buenos Aires, Imago Mundi, 2004), capítulo II, y María del Carmen Seoane, Todo o nada. La historia secreta y pública del jefe guerrillero Mario Roberto Santucho (Buenos Aires: Planeta, 1991).

7. Al frente de la brigada del EGP de Orán estaba el periodista Jorge Ricardo Masetti, desaparecido en 1964 junto a varios de sus compañeros. Una historia del EGP se puede ver en Gabriel Rot, Los orígenes perdidos de la guerrilla en la Argentina. La historia de Jorge Ricardo Masetti y el Ejército Guerrillero del Pueblo (Buenos Aires: El Cielo por Asalto, 2000).

8. En el Primer Congreso del PRT ya estuvo presente una delegación salteña. Véase Norte Revolucionario Nº 23, Órgano del Partido Revolucionario de los Trabajadores, martes 22 de junio de 1965.

9. Véase, entre otros, Pablo Pozzi, Por las sendas... op. cit., capítulo II.

10. CGT. Órgano oficial de la Confederación General del Trabajo, N° 18, 29 de agosto de 1968.

11. CGT. Órgano oficial de la Confederación General del Trabajo, N° 17, "Confederal: la hora de la verdad", 22 de agosto de 1968.

12. Entrevista del autor a T., poblador de Tartagal y ex militante del Partido Comunista, Tartagal, diciembre de 2008.

13. La Facultad de Ciencias Naturales dependía de la Universidad Nacional de Tucumán, ciudad a la que los estudiantes de esta facultad viajaban a rendir exámenes. La Universidad de Tucumán compartía el clima general de radicalización estudiantil que como se verá en seguida, predominaba en esa época.

14. Véase El Intransigente, "Desórdenes estudiantiles en Salta", "Hubo una manifestación de estudiantes en esta ciudad", "Universitarios: un alto en la jornada", "Desorden callejero", "Destrozos en el Club 20 de febrero", "Desórdenes en la tarde", 22 de mayo de 1969.

15. El Intransigente, "Intervendrá el Ejército en los sucesos locales", "Suspendieron las clases en los establecimientos de esta capital", 23 de mayo de 1969.

16. El Intransigente, "Fue casi total la huelga en el país", 31 de mayo de 1969.

17. Fuera de la Facultad de Ciencias Naturales, que como se mencionó dependía de la Universidad Nacional de Tucumán, en 1967 había empezado a funcionar la Universidad Católica de Salta, aunque era –es– privada. Véase Universidad Católica de Salta, http://www.ucasal.net/institucional/historia.php, acceso a web diciembre de 2008. Hasta 1973, año en que comenzó a funcionar la Universidad Nacional de Salta (UNSa), no había en la provincia una Academia de ese tipo.

18. En ese período la Federación Universitaria Argentina (FUA) fue dirigida, entre otros, por Ariel Seoane, vinculado al Partido Comunista.

19. Un ejemplo curioso es el de Armando Caro Figueroa. Según comenta ese importante funcio-nario político, en esa época se fue a estudiar derecho en la Universidad Nacional de Tucumán; allí tomó contacto con la agrupación trotskista Palabra Obrera, donde militó, y fue presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho. Véase Armando Caro Figueroa, "Jueces salteños independientes y recuerdos personales" en http://www.iruya.com/content/view/53421/223, 17 de enero de 2008, acceso a web marzo de 2009. Caro Figueroa es más conocido por haber sido ministro de Trabajo durante el gobierno de Carlos Menem. Fue, además, subsecretario de Trabajo y secretario de Desarrollo Regional durante la presidencia de Raúl Alfonsín, cofundador junto a Domingo Cavallo del partido Acción por la República y candidato a vicepresidente por ese partido, y titular de la AFIP y vicejefe de Gabinete de Fernando de la Rúa.

20. Sector estudiantil vinculado a la izquierda del peronismo.

21. El Cordobazo no pasó desapercibido en la zona. En Mosconi los estudiantes secundarios se declararon en huelga en apoyo a los manifestantes y tomaron la escuela. (Dato extraído de entrevista realizada por el autor a "Chiqui" Peralta, ex trabajador de YPF y dirigente de la UTD, Mosconi, diciembre de 2008).

22. Entrevista del autor a V., periodista de Tartagal y ex militante de la JUP, Tartagal, diciembre de 2008.

23. Pablo Pozzi, Por las sendas... op. cit., capítulo VII, y Pablo Pozzi, Historias del PRT-ERP, (Buenos Aires: Imago Mundi, 2005).

24. Pablo Pozzi, Por las sendas... op. cit., p. 318. Al igual que Ragonne, Rizo Patrón fue asesinado por la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) en 1975.

25. El Frente Revolucionario Peronista (FRP), era el brazo político del Ejército Libertador del Norte (ELN), dirigido por Armando Jaime; estaba aliado con el PRT-ERP y formaba parte del Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS), impulsado por el PRT-ERP y presidido por Jaime. Éste último estaba en estrecho contacto con los dirigentes del PRT desde la época del FRIP; en 1965 fue precandidato a diputado de Salta impulsado por la JP-FRIP, y en 1973 fue propuesto por el PRT-ERP como candidato a vicepresidente (y Agustín Tosco como candidato a presidente). Esa misma relación contribuyó a la elección del dirigente del PRT-ERP Rizzo Patrón como diputado del justicialismo. Véase Pablo Pozzi, Por las sendas... op. cit. pp. 63, 316, 318 y 319.

26. Me refiero no sólo al Cordobazo de mayo 1969, sino al Rosariazo que estalló poco antes y al que se produjo después, en septiembre de ese mismo año, al Tucumanazo de noviembre de 1970 y al segundo cordobazo de 1971, entre otras luchas importantes. Véase sobre este punto Pablo Pozzi y Alejandro Schneider. Los setentistas. Izquierda y clase obrera: 1969-1976. (Buenos Aires: Eudeba, 2000); Beba C. Balvé y Beatriz S. Balvé El ´69. Huelga política de masas. (Buenos Aires: Ediciones RyR-CICSO, 2005), entre otros.

27. Véase, entre otros, Juan Pascual y Alejandro Ruidrejo "La Universidad Nacional de Salta. Proyecto y realidad", ponencia presentada en el IV Encuentro Nacional "La Universidad como objeto de investigación". (Tucumán: Universidad Nacional de Tucumán, octubre de 2004).

28. Entrevista del autor a Otilio Estrada, ex militante de la JUP y ex director de la sede Regional Tartagal de la Universidad Nacional de Salta, Tartagal, diciembre de 2008.

29. Véase Universidad Nacional de Salta Regional Tartagal, "Breve historia de la creación de la Sede Regional Tartagal", en sitio web de la Universidad Nacional de Salta, http://www.unsa.edu.ar/tartagal/index.php?option=com_content&task=view&id=10&Itemid=12, acceso a web octubre de 2008.

30. Entrevista del autor a Otilio Estrada, ex militante de la JUP y ex director de la sede Regional Tartagal de la Universidad Nacional de Salta, Tartagal, diciembre de 2008. Resulta interesante la continuidad que sugiere el entrevistado entre la actuación del PRT y el Partido Obrero, que tiene una influencia considerable en Salta en la actualidad (y también la tuvo en el contexto de las puebladas y de la organización del movimiento piquetero). Más allá de las importantes diferencias, ambos se pueden ubicar en el campo del marxismo. Abona la idea de la continuidad de las tradiciones de izquierda más allá de las distintas organizaciones.

31. A nivel nacional, la izquierda en general creció notablemente entre 1973 y 1975. Según fuentes del PC, ese partido llegó a tener 200.000 afiliados. Véase Pablo Pozzi y Alejandro Schneider, Los setentistas, op. cit., p.73.

32. Entrevista del autor a Otilio Estrada, ex militante de la JUP y ex director de la Sede Regional Tartagal de la Universidad Nacional de Salta, Tartagal, diciembre de 2008.

33. Entrevista del autor a V., periodista de Tartagal y ex militante de la JUP, Tartagal, diciembre de 2008.

34. Entrevista del autor a José "Pepe" Barraza, ex militante del PC y dirigente de la CTD-PO, diciembre de 2008 y a Otilio Estrada, ex militante de la JUP y ex director de la sede Regional Tartagal de la Universidad Nacional de Salta, Tartagal, diciembre de 2008, entre otras.

35. Véase El Intransigente "Explosivas derivaciones de la huelga municipal en Tartagal", 1 de agosto de 1974.

36. Véase El Intransigente "Es confusa la situación en Tartagal", 2 de agosto de 1974; y "Noticias de Tartagal", 20 de agosto de 1974.

37. Véase El Intransigente "Tartagal: Ecos de la huelga en la comuna", 9 de agosto de 1974.

38. Véase, por ejemplo, El Tribuno, "Habría 39 detenidos en Tartagal", 11 de noviembre de 1974. El articulo periodístico deslizaba que los detenidos "pertenecerían a una organización marginada del justicialismo", y que "fueron encontrados panfletos y publicaciones de tipo subversivo".

39. Qué Pasa, el periódico del Partido Comunista, estimó que fueron más de 800 trabajadores de YPF Vespucio los que fueron cesanteados durante la última dictadura. Véase Que Pasa Nº 184, "La fuerza viene de abajo", 22 de agosto de 1984.

40. El área Ramos fue adjudicada a la empresa Pluspetrol; para realizar tareas auxiliares entre otras, obtuvieron contratos compañías como Bridas, Pluspetrol, Bj. Huges, Halliburton, Shlumberg, Dresser Atlas y Servoil. Véase Que Pasa Nº 184, "La fuerza viene de abajo", 22 de agosto de 1984 y Prensa Obrera Nº 340, "Contra la entrega de YPF. Pueblada en el norte de Salta", 19 de septiembre de 1991.

41. Entrevista del autor a José "Pepe" Barraza, dirigente de la CTD-PO y trabajador de la empresa de Energía, Tartagal, diciembre de 2008. Durante la década de 1980, el entrevistado fue militante del Partido Comunista, ingresó al Partido Obrero después de la pueblada de 1997.

42. Si bien es cierto que hacia 1975 y durante los siguientes años el PC intentó despegarse del resto de la izquierda –como es sabido, propuso la "convergencia cívico-militar", e hizo suyo el discurso dominante que condenaba a la "subversión" y al "terrorismo de ultraizquierda"–, en el imaginario colectivo el PC siguió apareciendo como una organización disruptiva. Su vinculación a la Unión Soviética y la propia palabra comunista lo constituía en "demonio"; por otra parte, las políticas que adoptó en ese período no anularon la tradición combativa que contribuyó a construir previamente ni evitaron que muchos de sus militantes fueran víctimas del terrorismo de Estado. De ahí que el apoyo recibido hacia 1983 denota una influencia significativa, que le permitió reinstalarse a pesar del miedo y la demonización. El discurso del PC en esa época puede verse en Fernando Nadra, Reflexiones sobre el terrorismo, (Buenos Aires: Aporte ediciones, 1976), Prólogo, y La Razón, Noticia de la agencia ANSA, 13 de junio de 1978, entre otros. Para un análisis de los motivos que llevaron a la dirección del PC a sostener este tipo de posiciones se puede ver Daniel Campione, "Hacia la convergencia cívico-militar. El Partido Comunista 1955-1976", en Herramienta Nº 29, (Buenos Aires: junio de 2005).

43. Qué Pasa Nº 193, "En el Chaco Salteño", 7 de noviembre de 1984.

44. Entrevista del autor a José "Pepe" Barraza, dirigente de la CTD-PO y trabajador de la empresa de Energía, Tartagal, diciembre de 2008. Siendo el entrevistado actualmente un dirigente del PO, partido que sostiene fuertes diferencias y una importante rivalidad con el PC, en principio no hay motivos para pensar que exagere la influencia que tuvo esa última organización. Si bien está en juego su reivindicación como militante, el testimonio bien podría centrarse en criticar las limitaciones reales o supuestas de la organización y rescatar únicamente su propia actuación, cosa que no sucede.

45. Resultados definitivos para diputados nacionales de las Elecciones Generales del 30 de octubre de 1983, Ministerio del Interior, Dirección General Electoral. Además del PC, participaron de las elecciones otros partidos de izquierda en el Departamento General San Martín el Partido Intransigente, al Partido Obrero, al Frente de Izquierda Popular y el Movimiento al Socialismo.

46. La noción de capital militante, propuesta por Franck Poupeau a partir de los conceptos de capital simbólico y político de Bourdieu, es aplicable al tema que aquí se trata: refiere al saber-hacer militante que se despliega en las acciones colectivas. Véase FranckPoupeau, "El capital militante. Intento de definición", en Franck Poupeau, Dominación y movilizaciones,(Córdoba: Ferreyra Editor, 2007).

47. Este tema excede los propósitos de este artículo y será desarrollado en otros trabajos

48. Prensa Obrera, N° 5, "Salta: Finca Independencia. Primer Mojón", 18 de febrero de 1983. El PO logró reagrupar distintos activistas independientes y otros que habían militado en el PC y en la izquierda peronista. Véase Prensa Obrera, N° 8 "Salta. El firme combate de los compañeros salteños", 11 de marzo de 1983; e ídem N° 11, "En Salta se forma una gran dirección clasista", 8 de abril de 1983.

49. Prensa Obrera, N° 180, "Acto en Tartagal", 6 de mayo de 1987.

50. En esa época, la dirección del PC reeditó su política de confluencia con el peronismo a nivel nacional, de ahí su llamado a votar al candidato presidencial justicialista Ítalo Lúder, y su mili-tancia en pos de una "lista unitaria" en el SUPE, que incluyera a todos los sectores (Véase Qué Pasa Nº 184, "SUPE: una opción celeste, blanca y combativa", 22 de agosto de 1984. Esa orientación motivó fuertes críticas de otros sectores de la izquierda, como es el caso del Partido Obrero, que por ese entonces empezaba a tener cierta presencia en la zona. (Véase Prensa Obrera Nº 65 "La izquierda y el pacto político salteño", 2 de agosto de 1984. El fracaso de esa política derivó en el apoyo del PC a la lista blanca, de oposición al peronismo tradicio-nal, y crecientes críticas a la CGT, que por ese entonces impulsaba una concertación con el gobierno de Rául Alfonsín. (Véase Qué Pasa Nº 199, "Los dos libretos de la CGT", 12 de diciembre de 1984).

51. Entrevista del autor a L., ex trabajador de YPF, justicialista disidente y dirigente de la lucha contra la privatización de esa empresa, Mosconi, diciembre de 2008.

52. En 1985 Raúl Alfonsín instrumentó el Plan Houston que ofertó al capital privado 165 áreas para la exploración y la explotación. El llamado Plan Houston, impulsado a través del Decreto Nº 1.443/85, fue complementado principalmente por el Decreto Nº 1.758 (Plan Huergo) y el Nº 1.812/87 (Plan Olivos I). Véase Boletín Oficial de la República Argentina del 9 de Agosto de 1985, 13 de noviembre de 1987 y 26 de noviembre de 1987 respectivamente. Tres años más tarde, el gobierno radical impulsó, a través de su Ministro de Obras y Servicios Públicos, Rodolfo Terragno, el Petroplan, que planteaba la creación de "Uniones Transitorias de Empresas" para la explotación en las áreas marginales, la creación de joint ventures de YPF con el capital privado en las áreas centrales, y la desregulación del mercado petrolero. La oposición del peronismo y de algunos sectores del propio radicalismo, fue muy vigorosa, y el Petroplan no se llegó a implementar.

53. Entrevista del autor a L., ex trabajador de YPF, justicialista disidente y dirigente de la lucha contra la privatización de esa empresa, Mosconi, diciembre de 2008.

54. El Tribuno, "General Mosconi. Protesta de trabajadores petroleros", 19 de junio de 1988; Prensa Obrera, N° 231, "Hagamos como los trabajadores de SUPE", 23 de junio de 1988.

55. Dentro del ámbito académico, la idea de un escenario exento de luchas sociales antes de la década del ´90, se puede ver en María A. Aguilar y Estela Vázquez "Flexibilización salvaje en la selva chaco-oranense. El caso de Orán y Tartagal (Salta)", en Realidad Económica, N° 153 (Buenos Aires: IADE, 1 de enero al 15 de febrero de1998); ídem, "De YPF a la ruta: un acercamiento a Tartagal", en Marta Panaia; Susana Aparicio y Carlos Zurita (eds.) Trabajo y población en el Noroeste argentino, (Buenos Aires: La Colmena, 2000) y en Rossana T. Córdoba, "De piquetes y otras historias" en Cuadernos de Humanidades, Nº 15, (Salta: Fac. de Humanidades, Universidad Nacional de Salta, 2004), entre otros. Este último caso resulta particularmente interesante por ser la autora oriunda de la zona, según señala. Confirma la fortaleza de la representación de esos pueblos como no combativos.

56. Entrevista del autor a L., ex trabajador de YPF, justicialista disidente y dirigente de la lucha contra la privatización, Mosconi, diciembre de 2008.

57. Para ampliar este punto y el de las luchas hacia 1997, véase José Daniel Benclowicz, "La izquierda y la emergencia del movimiento piquetero en Argentina. Análisis de un caso testigo" en Espiral, Estudios sobre Estado y Sociedad, Vol. XIII, Nº 37. (Guadalajara: Universidad de Guadalajara Septiembre-Diciembre de 2006).

58. Prensa Obrera, N° 233, "Desde Mosconi, Tartagal y Aguaray", jueves 7 de julio de 1988.

59. La pueblada y corte de ruta del 12 y 13 de septiembre de 1991 han pasado prácticamente desapercibidos a pesar de su importancia. Este tema será desarrollado en otro trabajo. Sin embargo, resulta pertinente remarcar la continuidad en cuanto al formato de protesta y a la modalidad organizativa de tipo asamblearia, que no había sido advertida hasta el momento. Confróntese por ejemplo con el análisis de Maristella Svampa, y Sebastián Pereyra, Entre la ruta y el barrio. (Buenos Aires: Biblos, 2003), p. 23.

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