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Revista Escuela de Historia

versión On-line ISSN 1669-9041

Rev. Esc. Hist. vol.9 no.1 Salta ene./jun. 2010

 

Presentación*

Liliana M. Brezzo - María Gabriela Quiñonez - María Fernanda Justiniano
CONICET-IDEHESI-UCA, lilianabrezzo@arnet.com.ar, Avenida Pellegrini 3314 (2000) Rosario.
UNNE, mgquinonez@hum.unne.edu.ar, Avenida Las Heras 727 (3500) Resistencia, Chaco. UNSa, mafernandajustiniano@yahoo.com.ar, Avenida Bolivia 5150 (4400) Salta.

Una sociedad no se descubre jamás tan bien -ad intra y ad extra- como cuando proyecta tras de sí su propia imagen. Los hombres no sólo viven sino que se acuerdan de lo vivido y en ocasiones pasan de la memoria a la escritura. En esta línea, los discursos y los textos históricos -la historia difícilmente puede transmitirse y fijarse de otro modo que no sea a través de la escritura- se constituyen en sí mismos como testimonios y manifestaciones de una cultura o de un grupo social determinado.1

La disciplina histórica se ha encargado de poner por escrito la memoria colectiva y a lo largo del siglo XX se ha puesto definitivamente de manifiesto que el conjunto de esos escritos, la llamada historiografía, es, a su vez, una expresión y un reflejo de las tendencias intelectuales y filosóficas predominantes en cada momento en una sociedad. Esto ha supuesto, para los investigadores dedicados a ese campo, la necesidad de estudiar las epistemologías y las corrientes intelectuales que condicionan un modo determinado de hacer historia, hasta el punto en que algunos tienden a considerar que no hay historia sino historiadores. Esto último es cierto en el sentido de que la disciplina histórica avanza a base de los textos que dejan por herencia los historiadores. Aquellos son su legado principal, son su historia y forman parte también de la historia.2

La historia de la historiografía ha ido evolucionando como subdisciplina de la historia al amparo de una lectura cada vez más sutil de los textos históricos contemporáneos. Quizás uno de los puntos culminantes de esta evolución fue la publicación, en 1973 del libro de Hayden White, Metahistory. The historical imagination in Nineteenth-Century Europe, que ha enriquecido el marco conceptual de la disciplina por su trifuncionalidad epistemológica: se trata de un estudio de historia (en el ámbito de la historia intelectual), de un estudio de historiografía (cuya fuente principal son los textos históricos del siglo XIX) y de un objeto historiográfico en sí mismo porque se ha tomado como punto de arranque del postmodernismo historiográfico. El itinerario intelectual ha venido completándose con debates recientes acerca de las posibilidades de acceder al conocimiento objetivo del pasado y sobre las formas de reescribir ese pasado.3 A partir de la década de los ochenta del siglo pasado, la historia aparece en una especie de encrucijada o de crisis disciplinar, caracterizada por efectos positivos como la caída en desuso de los grandes modelos asociados al paradigma de posguerra, la necesidad de hallar nuevas vías para acceder al conocimiento del pasado, la incorporación de un renovado utillaje metodológico y la revitalización del relato como instrumento fundamental de transmisión de la realidad histórica, y por tensiones (o amenazas como algunos las han designado) tales como el relativismo radical y la negación de la posibilidad del acceso a la realidad del pasado. Será, sin embargo, en este contexto de crisis cuando la teoría e historia de la historiografía se ha revelado como un instrumento de análisis de historia intelectual y de enriquecimiento de las metodologías históricas. De hecho, uno de los debates más intensos que tiene planteada hoy la ciencia moderna, es la función de la historiografía en la construcción de toda la investigación con pretensiones científicas. Según teorías recientes, historiografía equivale a epistemología en el sentido de que todo problema cognitivo es también un problema de escritura.4 Cada vez existe un acuerdo más unánime en la función determinante de la escritura en la dimensión epistemológica del conocimiento.5

En el presente, las diferencias epistémicas entre la disciplina histórica, la historia de la filosofía y la historia de la ciencia parecen haberse reducido drásticamente.6 No es posible realizar filosofía sin la historiografía de la filosofía, como tampoco lo es plantear un problema científico si no se conoce los antecedentes historiográficos de dicho problema. Todo esto ha tenido como consecuencia la progresiva implantación de la historia de la historiografía como una verdadera subdisciplina de la historia, con una proyección cada vez mayor en el campo de las ciencias sociales y experimentales.7

En Argentina, el debate propia y específicamente historiográfico da muestras de una significativa vitalidad. Como ejemplo de esto basta señalar el sucesivo incremento de mesas dedicadas a temáticas sobre Historia de la Historiografía e Historiografía Regional en encuentros como las Jornadas Interescuelas de Historia y las Jornadas de Historia Moderna y Contemporánea, que vienen congregando a investigadores de distintas procedencias institucionales y horizontes intelectuales. Resultan hechos culminantes y recientes en este progresivo avance, la realización, en el año 2006, de las Primeras Jornadas Internacionales de Historiografía Regional impulsadas por la Universidad Nacional del Nordeste y el primer emprendimiento editorial, en formato electrónico, dedicado exclusivamente al debate historiográfico: la revista Historiografía, editada por la Universidad Nacional de Quilmes. Asimismo, programas de investigación desarrollados en distintos espacios institucionales han volcado los resultados de sucesivos proyectos en libros recientes.8

El propósito de las Jornadas de Historiografía Regional, que incluía una mesa temática dedicada a la historia de la historiografía regional, era el de generar un espacio especialmente dedicado a la reflexión teórica y metodológica de los estudios históricos regionales, que en nuestro país se habían expandido en la década del noventa, y acerca de las posibilidades operacionales de una historia nacional que integrara esos aportes. A partir de entonces intentamos reunir a los investigadores y equipos de investigación que realizan estudios sobre la historia de las producciones regionales, proponiendo reflexionar sobre los contextos de producción de estas historias, los vínculos privados de sus productores, las empresas editoriales y los procesos de profesionalización entre otros aspectos abordados por esta subdisciplina, que aporten a la construcción de una historia de la historiografía regional en la Argentina, en diálogo con la llamada historia nacional y las de historias de los países limítrofes.

II

Parte de los trabajos de investigación reunidos en este volumen han sido expuestos, comentados y discutidos en el transcurso de las XI Jornadas Interescuelas Departamentos de Historia celebradas en Tucumán, del 19 al 21 de septiembre de 2007.

Un núcleo de estos abordajes hacen foco en el análisis de las condiciones de producción de las historias regionales y provinciales y la vinculación armónica o conflictiva de éstas con los denominados relatos nacionales, la indagación de los condicionantes y las epistemologías que sustentaron los discursos históricos producidos en los espacios locales, regionales, provinciales y la evaluación de las posibilidades y limitaciones que ofrece la construcción de una historia intelectual a través de los textos históricos, teniendo en cuenta que éstos reflejan los contextos intelectuales e ideológicos de la época en que fueron articulados. En esta misma línea, otros trabajos dedican su atención a las circunstancias de la vida de los historiadores y las distintas formas en que esos factores condicionaron su modo de percibir el pasado.

Otras investigaciones, por su parte, se concentran en los procesos de construcción de las memorias nacionales y/o colectivas mediante textualizaciones del pasado -rigurosas, coherentes, pero a la vez continuamente reactualizadas- utilizando como unidad de análisis a factores articuladores de esas memorias, como las guerras, la exaltación de los héroes nacionales, los mitos e imaginarios y las conmemoraciones.

III

Las producciones presentadas nos ubican en procesos inversos, de desmitificación y deconstrucción de memorias elaboradas y de historias resultantes.

La colaboración internacional de Jorge Elías Caro es doblemente oportuna, por cuanto se inserta en la discusión de "lo regional" en el campo de la historiografía y porque en el año del Bicentenario nos ilustra sobre los modos en que se desarrollaron los procesos revolucionarios e independentistas en las provincias realistas del Gran Caribe.

La vitalidad de las memorias construidas, en escenarios caracterizados por su aparente lejanía de los principales centros urbanos y de poder, se refleja en la profusa producción de las llamadas historias locales. Estas tramas del pasado local, interpeladas por la renovación historiográfica con nuevas preguntas, utillajes teóricos metodológicos y propósitos públicos para la ciencia histórica, derriban los antiguos "ídolos de los orígenes".

Los derroteros de las historias locales y las potencialidades didácticas de su enseñanza también son analizados por Mariana Canedo.

Las distintas reflexiones presentadas por los articulistas que nos acompañaron son oportunas para provincias como Salta, que en tiempos de amenazas de la identidad por el poderosísimo rival de la globalización y su requerimiento de formación de consumidores, disminuye la presencia de la disciplina Historia en los currículos de la escuela secundaria.

Revisar esta medida, propiciar el desarrollo de las historias locales/regionales y brindar la posibilidad de más y mejor Historia en las aulas, abonaría a la recuperación genuina de las diversas identidades, a la afirmación de la diversidad cultural y a la construcción de una ciudadanía con sentido de múltiples pasados y un destino compartido.

¡¡¡Por más y mejor Historia en las aulas!!!

 

Citas y Notas:

* El Comité Editorial agradece a Liliana Brezzo y Gabriela Quiñónez los aportes vertidos en esta Presentación y su participación activa en la organización de la primera parte de esta Revista.

1. Resultan ejemplares las conclusiones que sobre la función social de la historia, junto a una decena de cuestiones cruciales, se recogen a modo de postface de las Jornadas Internacionales de Historia Understanding social change in the nineties. Theorical aproaches and historiographical perspectives (Londres, Variorum, 1995); también el texto de Ignacio Olabarri, "New" New History. A longue dureé structure" en History and Theory (Midletown, 1995), volumen 34.

2. Perspectivas teóricas en esta línea que nos han sido de utilidad son recogidas en los sucesivos números de la influyente revista Clío. A journal of literatura, history and the philosophy of History, editada por la Universidad de Indiana. Ejemplos de estas tendencias son los libros de Simon Schama, Landscape and Memory (London, Harper Collins, 1995) y Los ojos de Rembrandt (1999) y de Robert Darnton,         [ Links ] The kiss of Lamourette. Reflections in Cultural History (London, 1990).         [ Links ] También, como instrumentos de aproximación, los textos de Peter Burke, Los avatares de El Cortesano. Lecturas y lectores de un texto clave del espíritu renacentista (Barcelona, Gedisa, 1998).         [ Links ]

3. Trabajos representativos de estas tensiones son los tratados historiográficos de François Dosse, L'histoire en miettes, (1987) e Història. Entre la ciencia i el relat (2001) como así también los planteos meta-narrativistas propuestos por Michel de Certeau, L'escriture de l'histoire (1975) y Paul Ricoeur, Temps et récit (1985).

4. Así lo sostiene Richard Rorty, Philosophy in Hisitory. Essays on the Historiography of Philosophy (1984).

5. Entre otros textos de esta línea teórica, el de Peter Burke, Hablar y Callar. Las funciones sociales del lenguaje a través de la historia (Barcelona, Gedisa, 1996).         [ Links ]

6. Es ejemplar el texto de Lewis Pyenson, "Three Graces" expuesto en las VII Conversaciones Internacionales de Historia. La historia y las ciencias humanas y sociales: estrategias interdisciplinares en el siglo XX (Pamplona, UNAV, 2002).         [ Links ] Por otra parte resulta interesante que representantes de la filosofía hermenéutica asentaran sus escritos teóricos sobre la base de la historia. Por ejemplo, el conocido texto de Reinhart Koselleck, Futuro Pasado: para una semántica de los tiempos históricos (1983), y el más reciente L'Experience de l´histoire (1997); también el de Hans Blumemberg, Die Lesbarkeit der Welt (1981).

7. Definiciones en torno a la historia de la historiografía y su campo de estudio en Alejandro Cattaruzza, "Por una historia de la historia", en Alejandro Cattaruzza y Alejandro Eujanián. Políticas de la historia. Argentina 1860-1960 (Buenos Aires, Alianza, 2003),         [ Links ] Massimo Mastrogregori, "Historiographie et tradition historique des souvenirs. Histoire 'scientifique' des études historiques et histoire 'globale' du rapport avec le passé", en Carlos Barrios (ed.). Historia a debate (Santiago de Compostela, 1995), tomo 1,         [ Links ] Gonzalo Pasamar Alzuria, "The history of historiography: retrospective analysis and research", en History under debate. International reflection on the discipline (Binghamton, Haworth, 2004).         [ Links ]

8. En Argentina, Ernesto Maeder, María Silvia Leoni, María Gabriela Quiñónez, María Mar Solís Carnicer, Visiones del Pasado. Estudios de Historiografía de Corrientes (Corrientes, Moglia Ediciones, 2004);         [ Links ] Fernando Devoto, La historiografía argentina en el siglo XX (Buenos Aires, Biblos, 1997),         [ Links ] La historiografía rioplatense en la posguerra (Buenos Aires, La Colmegna, 2001) y en coautorí         [ Links ]a con Nora Pagano, La historiografía académica y la historiografía militante en Argentina y Uruguay (Buenos Aires, Biblos, 2005)- Tambié         [ Links ]n Alejandro Cattaruzza y Alejandro Eujanián. Políticas de la historia. Argentina 1860-1960 (Bs.As., Alianza, 2003),         [ Links ] Fernando Devoto, Gustavo Prado, Julio Stortini y Nora Pagano, Estudios de historiografía argentina II (Buenos Aires, Biblos, 1999),         [ Links ] Julio Stortini, Nora Pagano y Pablo Buchbinder, Estudios de historiografía argentina (Buenos Aires Inst. HAyA "Dr. E. Ravignani", 1997),         [ Links ] Liliana M. Brezzo (ed), Aislamiento, Nación e Historia en el Río de la Plata (Rosario, 2005),         [ Links ] Una mirada inédita de las relaciones entre Paraguay y Argentina: Estanislao Zeballos y la guerra de la Triple Alianza (Asunción, FO_AR, Archivo Nacional de Asunción, 2004) en CD y en co- autorí         [ Links ]a con Élida Lois, Lucila Pagliai y Ricardo Scavone Yegros, Epistolario Inédito entre Juan Bautista Alberdi y Gregorio Benítes 1864-1882 (Asunción - Buenos Aires, Fondec/ Universidad Nacional de San Martín, 2007).         [ Links ]