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Revista Escuela de Historia

versión On-line ISSN 1669-9041

Rev. Esc. Hist. vol.10 no.1 Salta ene./jun. 2011

 

ARTÍCULO ORIGINAL

Finanzas municipales: consumo y gravamen durante la Primera Guerra Mundial. El "Impuesto único" en  S. S. de Jujuy

(Municipal finance: consumption and charge during the First World War. The "Only tax" in San Salvador de Jujuy)

 

Cecilia A. Fandos
Conicet/ ISHIR- UNHIR, Otero N°262 San Salvador de Jujuy (CP4600) Argentina
Tel: 054-0388-4262521, cecifandos@yahoo.com

Gastón Alejandro Remy
Fac. de Cs. Econ. UBA, Avenida Córdoba 2122 - CP 1120 AAQ, rrgastondj@yahoo.com.ar

 


Resumen

La Ciudad de San Salvador de Jujuy no fue ajena a los procesos de reformulación de la fiscalidad, a favor de una mayor progresión impositiva, en la segunda década del siglo XX y la coyuntura de la Primera Guerra Mundial, los que se manifestaron claramente en los precios de algunos alimentos (como la carne) y la problemática fiscal de su municipalidad. Así, acorde a los patrones teóricos en boga lanzó también su propia propuesta de implementación del "Impuesto Único". Recogiendo estos antecedentes, nuestro artículo analiza la evolución del sistema de recaudación y de gastos de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, sus derivaciones en torno al consumo y, finalmente, estudia el lanzamiento de su reforma impositiva afiliada a las ideas de Henry George.

Palabras clave: Sistema tributario; Consumo; Impuesto Único

Abstract

San Salvador de Jujuy city was not foreign to the processes of reformulation of the tax system, in favor of a major tax progression, in the second decade of the 20th century and the conjuncture of the First World war, those who demonstrated clearly in the prices of some food (as the meat), and the fiscal problematic of his municipality. Like that, identical to the theoretical bosses in vogue it threw also his own offer of implementation of the "Only Tax ". Gathering these precedents, our article analyzes the evolution of the system of collection and of expenses of San Salvador de Jujuy´ s municipality, between the ends of the 19th century and the beginning of the 20th century, its derivations concerning the consumption and, finally, our article studies the launch of the tax reform affiliated to Henry George's ideas.

Key words: Tributary system; Consumption; Only tax


 

Introducción:

A partir de 1853 y, por lo menos hasta 1880, transcurrió un proceso histórico de formalización del Estado nacional argentino, en el que tuvo una trascendencia necesaria e ineludible la constitución de un nuevo orden fiscal. En este nuevo ordenamiento las aduanas externas (principalmente la de Buenos Aires) pasaron a constituir la base financiera del gobierno federal y las provincias vieron reconocidos sus derechos a recaudar principalmente contribuciones directas. De esta forma, según Alberdi, quedó ideada una estructura fiscal que reservaba las llamadas contribuciones indirectas al Estado Nacional (aduana, correos), delegando las contribuciones del tipo directa a las provincias.1 Las primeras se caracterizaban por ser aquellas que "exige -al contribuyente- una suma por ciertos consumos que hace con su renta, sin inquirir su nombre o mencionar su persona", mientras que las segundas pedían "directamente al contribuyente una parte de su renta" (Alberdi, 1854, p. 169 - 170).

Finalmente, las municipalidades fueron el tercer nivel de gobierno estatuido por la Constitución Nacional de 1853, al momento de la formalización del Estado Nacional argentino. En líneas generales, las municipalidades argentinas estructuraron unos sistemas impositivos que terminaban gravando, directa o indirectamente, los bienes de consumo primarios.

Entre 1853 y 1930 el Estado nacional tuvo un planeamiento impositivo sujeto a principios del Liberalismo, cuyos puntos cardinales fueron la igualdad, uniformidad y proporcionalidad fiscal, direccionando las cargas de manera de procurar el "progreso", dando amplias garantías a la libertad de comercio y la iniciativa privada, procurando no obligar de manera injusta y onerosa a los contribuyentes. Este sistema fiscal liberal es considerado por algunos autores, desde una perspectiva de largo plazo, como fracasado dado que no pudo cumplir su principal cometido de solventar el Estado, generando déficit recurrente. La primera prueba de ello fue la crisis de 1890, durante la presidencia de Juárez Celman. Luego, vino el sacudón interpuesto por la Primera Guerra Mundial y, el golpe definitivo fue la crisis de 1929, dando paso a la reforma fiscal de 1932 que introdujo la primera versión del impuesto a la renta. En las tres circunstancias la fiscalidad de la Argentina evidenció el mismo problema: un peso excesivo de los impuestos indirectos, de los cuales el 63% eran por concepto de aduana y un 26% por impuestos indirectos interiores al consumo (Pro Ruiz, 2004). Además del gran peso que tenían los derechos de aduana y la tributación indirecta, la estructura impositiva del país, por su sistema federal, superponía la mayoría de las veces los tres sistemas fiscales -nación, provincias y municipios- gravando los bienes de consumo varias veces (Pro Ruiz, 2004). Resta decir que los estudios locales sobre la performance fiscal de los estados provinciales desde 1853 en adelante, lejos de mostrar las bondades de la tributación directa -según lo pronosticaba Alberdi- relatan un universo de dificultades, cuyo resultado fueron las recurrentes penurias fiscales y una dependencia constante de los subsidios federales

Estas dificultades y vicios de la fiscalidad argentina no solo crearon problemas al Estado desde el punto de vista de su financiamiento sino también desde el plano social, ya que tenía un efecto regresivo, recayendo con mayor intensidad en el consumo de los sectores más pobres y de las familias más numerosas. Ello generó coyunturas de crisis social, cuyos síntomas eran la escasez y encarecimiento de bienes de primera necesidad, entre ellos los alimentos, como sucedió en el marco desarrollado por la Primera Guerra Mundial. Fue ese también el momento propicio para que surgieran propuestas de reforma fiscal, que revisara el modelo seguido en la diagramación de 1853 y que procurara mejor distribución de la riqueza.

En efecto, la conjunción de factores externos como la caída internacional de los precios en cereales y la carne, el aumento de las tasas de interés en Gran Bretaña y la reducción en los ingresos de capitales, provocó ya en 1913, en paralelo a la Crisis de los Balcanes, una disminución en los ingresos de divisas. Una vez iniciada la Gran Guerra disminuyeron las importaciones, deteniendo el nivel de producción de algunos bienes por carencia de insumos necesarios. A su vez, la propia recesión disminuyó los niveles de consumo interno conjuntamente con una regresión en el salario real. El sector externo se vio afectado por la caída de las importaciones y de los ingresos de capital, más ciclos negativos en las exportaciones por malas cosechas (sobre todo en 1914). En el plano social, se elevó la tasa de desempleo al reducirse ciertos sectores de la actividad económica urbana y los salarios se vieron afectados no en términos nominales sino reales dado el contexto inflacionario que afectaba los bienes de la canasta básica (Gerchunoff y Aguirre, 2006, pp. 25 a 27).Por otro lado, bajo la influencia del Socialismo, del Anarquismo y, sobre todo, por la difusión que adquirieron las ideas un "Impuesto único" de Henry George dominaba un clima de ideas proclive a una fiscalidad progresiva, principalmente materializada por el impuesto a las rentas. Su origen se vincula a desarrollos teóricos desde el plano moral, para alcanzar el bienestar general, y desde el plano práctico, ya que las fuentes tradicionales basadas en el comercio externo se revelaban poco seguras y fiables. Así, en la Argentina la vulnerabilidad de su sistema fiscal, muy visible en 1890, obligó a la creación de un nuevo paquete de impuestos nacionales2 y puso en el tapete la "cuestión social" que demandó de parte del Estado nuevas responsabilidades en materia de leyes laborales, de servicios de seguridad social (salud, vivienda, etc.) y de reformas fiscales favorables a la redistribución del ingreso (Caravaca, 2009). En este proceso, fueron encontrando terreno fértil los predicamentos y análisis de la implementación del impuesto a la renta de Alejandro Bunge y, luego, con la proyección de los efectos negativos que provocó la Primera Guerra Mundial, se reavivó el debate sobre la necesidad de una mayor progresión impositiva, ocupando el tema un primer lugar en la agenda de debates del Congreso nacional durante la primera presidencia de Yrigoyen3.

En el ámbito local, la Ciudad de San Salvador de Jujuy, no fue ajena a estos procesos, los que se manifestaron claramente en los precios de algunos alimentos (como la carne) y la problemática fiscal de su municipalidad, que acorde a los patrones teóricos en boga lanzó también la propuesta de un cambio fiscal de tendencia progresiva. Recogiendo estos antecedentes, nuestro artículo analiza la evolución del sistema impositivo de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, también la problemática en torno al consumo y gravamen impositivo en la coyuntura de la Primera Guerra Mundial y, finalmente, estudia el lanzamiento de su reforma impositiva afiliada a la propuesta de Henry George, de establecer un sistema de "Impuesto Único".

Los tres puntos del estudio se realizan en base a una multiplicidad de fuentes primarias de tipo cuantitativo y cualitativo, contenidas en el Archivo Histórico Municipal, el Archivo Histórico Provincial, el Archivo Histórico de la Legislatura de la Provincia de Jujuy y la Hemeroteca de la Biblioteca Popular de Jujuy.

Fiscalidad Municipal, San Salvador de Jujuy 1872- 1920

Tanto la Constitución nacional de 1853 como las de las provincias dictadas en el marco de la etapa de la organización del Estado nacional mencionan y reconocen el nivel de gobierno municipal. Según el censo nacional de 1895

"el sistema municipal introducido en el gobierno general de la Republica es, sin duda alguna, una de las mas brillantes conquistas de las ultimas décadas del presente siglo. En efecto, la misión del poder municipal es humanitaria, al mismo tiempo que civilizadora [....] La moral, la higiene, la viabilidad, la seguridad [...], el ornato, la beneficencia, el agua, la luz, el aire, todo eso y mucho mas, estudiado bajo su faz social [...] pertenece a este gran órgano que se llama municipalidad".4

En la provincia de Jujuy con la sanción de la Constitución provincial de 1855 los municipios quedaron formalmente institucionalizados. Pese a una activa labor para reglamentar el funcionamiento y financiamiento de las municipalidades fue el gobierno provincial quien asumió la administración de las rentas municipales hasta comienzos de la década de 1870 (Conti y Boto, 1997, p. 38). La situación comenzó a normalizarse a partir de la implementación de la Ley de Fondos Municipales de 1872. Esta ley diseñó una primera estructura fiscal municipal que comprendía los siguientes rubros: derechos de patentes (a tiendas y comercio), derecho de mercado (por expendio de artículos para el consumo), abasto de carne (por la faena del ganado para consumo de su carne), uso del agua en las acequias publicas, derecho de alumbrado, multas, impuesto a las ferias (Barreiro, 1875, p. 318).

La ley de 1872 logró una regularidad en la percepción de la renta, pero ésta continuó  siendo deficitaria". Según Conti y Boto el 60% de la renta municipal provenía en esta época del derecho de mercado, seguido por un 16% de patentes. Debemos descontar para el caso de la municipalidad de S.S de Jujuy el abasto de carne, todavía en manos de la provincia. Incluso entre 1876, en el marco de una crisis financiera general, y hasta 1884 la municipalidad de S.S de Jujuy se solventó con la emisión de moneda fiduciaria (Conti y Boto, 1997).

A partir de 1874 comenzaron a elaborarse regularmente los estados de ingresos y egresos. En base a una secuencia de estos presupuestos municipales pudimos observar la evolución de la estructura fiscal municipal, el peso relativo de cada rubro de ingresos y los contenidos y variaciones de los gastos. Cabe aclarar que no es factible encontrar series completas, año a año, para la etapa que analizamos.

El cuadro 1 muestra la evolución del presupuesto de gasto. Este experimentó para el período 1894-1920 un incremento del 874%, confirmando el proceso de consolidación y expansión del Estado municipal. Nos preguntamos ¿Cómo evolucionó cada tipo de gasto en este incremento del presupuesto total?

Cuadro 1: Municipalidad de S. S. de Jujuy: gastos presupuestados 1894 - 1920

 

Rubro

1894

1897

1900

1903

1908

1911

1914

1920

ADMINISTRACIÓN

Consejo Deliberante

-

-

720

720

1820

1640

2680

2800

Intendencia

1200

1800

6400

9380

9220

10480

13800

15360

Tesorería

600

840

960

1800

1200

1800

2400

2700

Contaduría

-

-

-

-

2280

2760

4080

7960

Comisarios

3528

4164

1680

2520

1920

-

-

-

Varios

2720

2597

500

1500

1500

4860

9660

7460

TOTAL ADMINISTRACION

8048

9401

10260

15920

17940

21540

32620

36280

SERVICIOS

Alumbrado Público y limpieza

9628

10003

10730

14450

15520

31600

17000

81556

Cementerio

1140

780

1440

2060

3160

1080

1320

1840

Matadero

-

480

-

1920

1930

2260

2980

3560

Mercado

-

410

360

1350

1440

2400

2880

3120

Varios (escuelas, plazas, riego)

-

4213

4495

4160

4660

-

-

3400

TOTAL SERVICIOS

10768

15886

17025

23940

26710

37340

24180

93476

OBRAS PUBLICA

Matadero

-

-

11440

61005

-

-

-

-

TOTAL OBRA PUBLICA

-

-

11440

6100

11000

23400

51820

140006

SERVICIOS DE DEUDA

Deuda atrazada

2956

-

-

-

8000

35900

70856

356807

Amortización deuda

-

-

19008

2500

6000

36000

-

6000

Otros

-

-

-

-

-

-

-

5000

TOTAL SERVICIOS DE DEUDA

2956

-

1900

2500

14000

71900

70856

46680

SUBVENCIONES

-

-

-

-

960

360

1800

6380

OTROS

812

1320

11305

17640

2290

-

-

-

TOTALES

22584

26607

51930

66100

72900

154540

181276

197516

Fuente: elaboración propia en base a AHJ Libro de Decretos y notas, 1893 -1903, fs. 21 a 24; AHM, Libro de Actas Número 10, 1898- 1904, fs. 287, presupuesto para 1903; AHJ, Caja 1, año 1909, Memoria Anual de la Intendencia, ejercicio 1908; AHJ, Caja 1, año 1912, informe fiscal de la Municipalidad, ejercicio 1911; AHJ, Caja 2, año 1915, Memoria Anual de la Intendencia, ejercicio 1914; AHM Libro de Registros Municipal de Decretos, Resoluciones y Ordenanzas del Concejo Deliberante 1916 - 1920, fs 155 - 157.

Los gastos de administración aumentaron en el mismo período 4.5 veces (450%), siendo el sub período 1894- 1903 el de mayor incremento, en el cual se duplica. El presupuesto de gasto en obras públicas aumentó un 122% en este período. Por su parte, el gasto en servicios se acrecentó un 868%, un incremento muy cercano al experimentado por el gasto total presupuestado. Por último, el presupuesto de servicio de deuda fue el que más creció, al aumentar más de 15 veces y media, alcanzando un máximo de crecimiento de 24 veces entre 1894 y 1911.

Siguiendo con nuestro análisis también nos interesa determinar ¿Cuál fue la evolución en la participación de cada tipo de gasto en el presupuesto total entre 1894 y 1920?  Según los valores del cuadro 2, comparativamente hay que destacar que el peso creciente de la administración municipal, que ganó a lo largo de los años en complejidad y tamaño, se redujo en cuanto al peso relativo en el volumen de gastos, pues pasó de representar el 35% en 1894 al 18% en 1920. Los servicios mantuvieron una proporcionalidad de alrededor del 47% en este período. Por su parte, las obras públicas pasaron de constituir el 28% del total de gastos en 1914 a un 7% en 1920. Finalmente, los servicios de deuda tuvieron un pico máximo de participación del 46% en 1914 y luego descendieron al 23% en 1920.

Cuadro 2: Municipalidad de S.S de Jujuy, ingresos presupuestados 1894 - 1920


Tipo

Rubro

1894

1897

1900

1903

1908

1911

1914

1920

                             CONSUMO

Patentes

6000

10000

11000

16000

22000

23000

50000

30000

Mercado

3000

3052

2650

9400

10000

9500

21000

22550

Abasto de carne

2000

3605

9000

14000

15000

16000

21000

26000

Derecho de piso

2010

2103

2000

1500

2000

2000

4000

3500

Otros

670

1131

2950

1550

50

50

1500

8000

TOTAL CONSUMO

13680

19891

27600

42450

49050

50550

100500

90050

SERVICIOS

Alumbrado y Limpieza

3500

3500

3500

10700

8000

29000

25000

55000

Irrigación

500

450

400

600

-

 

 

 

Otros

1075

930

1730

2800

3500

3400

4000

11700

TOTAL SERVICIOS

5075

4880

5630

14100

11500

13400

29000

66700

INGRESO DE CAPITALES

Empréstitos

 

 

11000

 

 

 

 

4680

Subvenciones

1500

 

500

 

 

 

 

 

Impuestos atrasado

 

 

5000

6000

5000

10000

8000

26000

TOTAL INGRESO DE CAPITAL

1500

 

16500

6000

5000

10000

8000

30680

VARIOS

TOTAL de Matrículas de profesiones, ferias, eventuales
Rifas, Multas, etc.

2075

1695

3200

3950

7350

4750

19300

11.000

TOTALES INGRESOS

23330

26446

52930

66500

72900

97700

156.800

198.530

Fuente: elaboración propia en base a AHJ Libro de Decretos y notas, 1893 -1903, fs. 21 a 24; AHM, Libro de Actas Número 10, 1898- 1904, fs. 287, presupuesto para 1903; AHJ, Caja 1, año 1909, Memoria Anual de la Intendencia, ejercicio 1908; AHJ, Caja 1, año 1912, informe fiscal de la Municipalidad, ejercicio 1911; AHJ, Caja 2, año 1915, Memoria Anual de la Intendencia, ejercicio 1914; AHM Libro de Registros Municipal de Decretos, Resoluciones y Ordenanzas del Concejo Deliberante 1916 - 1920, fs 155 - 157.

Qué procesos y necesidades se fueron generando para marcar estas tendencias en los presupuestos generales de los gastos. Si bien la Constitución provincial de 1855 reconocía la existencia del nivel de gobierno municipal, durante los primeros años, por lo menos hasta la década de 1880, no logró fundarse debido a la corta periodicidad de los cargos (un año), a que no eran rentados y a la poca convocatoria de las elecciones correspondientes. Ello obligó al gobierno provincial a asumir dichas funciones (Conti y Boto, 1997, p. 38). Con el fin de incentivar su constitución, en 1883 el Poder Ejecutivo provincial designó intendente con un sueldo específico, pero en 1887 debió suprimirse esa función por falta de fondos. Un nuevo esfuerzo institucional con vista a fortalecer la municipalidad fue la sanción de la Ley Orgánica de 1888, la que organizó su gobierno en dos secciones, un Departamento Ejecutivo, a cargo de un Intendente, y uno Legislativo, a través del Concejo Deliberante. Sin embargo, persistió la falta de continuidad de los intendentes y de sesiones regulares del Consejo. No obstante, en la forma la estructura administrativa municipal fue ganando en complejidad. En 1894, el Concejo Deliberante, en gala a su pretendida autonomía respecto del gobierno provincial, reconoció en la figura del Presidente del Concejo Deliberante el cargo de intendente, con una retribución mensual de 100 pesos moneda nacional. En 1911 se reformó la Constitución Provincial y con ella el régimen municipal, que manteniendo la estructura de un poder ejecutivo y uno legislativo, inauguró una nueva etapa donde los intendentes eran nombrados por el Gobernador provincial, con acuerdo de la Legislatura, mientras el Concejo Deliberante se componía por elecciones (Infante, 1983). En los presupuestos analizados (cuadro 2) la Intendencia fue estabilizando su participación en el paquete de gastos hacia un 7% del total, aunque a comienzos del siglo XX llegó a duplicar esa proporción. Por su parte, el Concejo Deliberante obtuvo una partida específica recién hacia 1900, significando alrededor del 1% del total de los gastos. Fue precisamente en el ciclo 1894- 1903 donde se hizo un mayor esfuerzo por solventar a través del gasto el pleno funcionamiento del gobierno y la administración municipal.

Por otro lado, hubo importantes obras públicas ligadas a funciones y prestaciones propias de la municipalidad, tales como cementerio, mercado público, matadero municipal, instalaciones del servicio eléctrico y empedrado y pavimentación de calles. Con los magros recursos genuinos con los que contaba ello no era una tarea sencilla y, de hecho, la inversión en este tipo de gastos devino de subsidios nacionales (como las procedentes de la Comisión Beneficencia Nacional que destinaba para determinadas obras el producto de loterías y casinos) y de créditos contraídos con el gobierno provincial.

Hay un factor explicativo, a la vez, del comportamiento del gasto en servicios públicos y del endeudamiento municipal: el tendido eléctrico en la ciudad. De hecho, el servicio de alumbrado eléctrico aparece como una franja del presupuesto especialmente problemática. La evolución y las características de las empresas de servicio público urbano en Jujuy (como pavimentación, red cloacal y de aguas, electricidad, transporte, teléfonos, etc.), es prácticamente un campo de investigación yermo. Para el tema de la electricidad podemos advertir tres actores: la empresa generadora de electricidad, la /las empresas de construcción y mantenimiento de la red, los usuarios públicos y particulares. En cuanto al primero podemos deducir que hasta 1912 la provisión de luz en la ciudad provenía aparentemente de una usina a vapor del Estado. Luego de esa fecha se privatizo para quedar en manos de la Compañía Eléctrica del Norte. Esta empresa fue transferida luego a Anibal y Alberto Pasquini en 1915, los que a su vez, manteniendo acciones, la vendió a la "Sociedad Anónima de Luz y Fuerza", en 1918. La construcción del tendido eléctrico fue primeramente realizada por la Empresa Tezanos Pinto, Alviña y CCia, luego por la misma empresa Compañía Eléctrica del Norte. Finalmente, fue el Estado el primer usuario pues solo había iluminación en las calles, progresivamente se extendió a casas de familias, contando con medidores particulares recién desde 1921 (Infante, 1983). Indudablemente esta obra modernizadora en la Ciudad iba a contrapelo de las posibilidades reales de las arcas municipales. De hecho, en varios pasajes se alude a las deudas contraídas por este servicio como la razón principal del déficit fiscal. Por ejemplo, la usina a vapor instalada en 1908 generó una deuda onerosa con la firma Agar Cross y CCia, que fuera proveedora de las maquinas e instalaciones, y por el acrecentamiento progresivo de los costos de mantenimiento cuya producción de corriente eléctrica no guardaba relación con el capital invertido a crédito en su fundación. En 1911 se estudió la posibilidad de solucionar la cuestión mediante la ampliación de las instalaciones para una mejor provisión de luz y, así, esperar cubrir los gastos permanentes y de intereses vencidos y amortización del capital invertido. Sin embargo, pronto se desestimó ya que ello implicaba una inversión imposible de alcanzar, por lo que se optó por su venta. Dicha operación había permitido cancelar

"el crédito exigible de los señores Agar, Cross y Ccía, por 32700 pesos, las deudas provenientes del servicio de combustible a favor de los señores Jorgé, Hizos y Abraham, los del comercio por materiales y útiles empleados en instalaciones posteriores y administración de la usina, los provenientes de sueldos atrasados al personal del Hospital San Roque por varios meses en que se hallaba impagos, el personal de servicio y artículos de consumo diario. El saldo del precio de la venta resultó insuficiente para cubrir las demás deudas por conceptos varios".9

Luego, en 1915 la pesada carga de la deuda municipal con la Compañía Eléctrica del Norte llevó a la contratación de un crédito otorgado por la provincia para amortizar los intereses de esa deuda, afectando la municipalidad como garantía dos de los recursos propios más seguros e importantes, las rentas del mercado y el 4% del producido por derechos de patentes10. En 1917 la gravedad en la situación financiera municipal siguió siendo, según la voz oficial, causada por la deuda por alumbrado11.

El cuadro 2 muestra la evolución del ingreso presupuestado entre 1894 y 1920. El mismo experimentó un alza de 850%. Primero, en cuanto a la evolución de cada tipo de ingreso presupuestado en el período, vemos que el tipo consumo aumentó un 658% y registró su mayor incremento entre 1908 y 1920 (272%).  Los servicios son el segundo tipo que más aumentó (13 veces); detrás de Ingresos de Capitales que fue el tipo de mayor crecimiento (20 veces). El ingreso de capitales tuvo un destino importante en el financiamiento, justamente, de los nuevos servicios públicos ofrecidos por el municipio, por esto, ambos rubros tuvieron un importante aumento. En el caso de Servicios, interpretamos el aumento en la recaudación, como un indicador de crecimiento en la oferta pública de los mismos.

En lo que respecta a la evolución en la participación de cada tipo en el ingreso presupuestado total resulta elocuente la mayor presencia del rubro consumo, con una participación del 58% en 1894 y del 45% en 1920. A menores valores, las entradas procedentes de los servicios y de ingresos de capitales fueron aumentado su representatividad: los primeros de un 21% en 1894 a un 33% en 1920 y los segundos de un 6% en 1894 y a un 15% en 1920.

Si bien la estructura impositiva no registra cambios importantes para el período 1894-1920, siendo los impuestos al consumo los que aportan el grueso de la recaudación como ampliaremos luego, debemos esclarecer a qué se debe este sostenido aumento en los ingresos fiscales. Nos surge como interrogante si la mayor integración de la economía municipal a la economía provincial y/o nacional y el crecimiento poblacional impactaron de algún modo en los mayores niveles de recaudación.


Fuente: elaboración propia en base a fuentes citadas en cuadro 2.

Resulta difícil responder, por el momento, a la primera cuestión pues carecemos de datos de producto bruto regional. Con respecto a la variable demográfica, sin duda estamos en un contexto de incremento. En efecto, la tasa de crecimiento anual intercensal 1895- 1914 para toda la provincia fue del 2,30%, mientras que la de población urbana correspondiente al departamento Capital, área jurisdiccional de la Municipalidad de San salvador de Jujuy, fue del 3,27%.

Cuadro 3: Provincia de Jujuy, población total y del departamento Capital, 1869 - 1914

 

1869

1895

Crecimiento intercensal
1869- 1895 (%)

1914

Crecimiento intercensal
1895- 1914 (%)

Total Provincia

40.379

49.713

0.80

76.631

2.30

Total Capital

7629

10.165

1.11

14.117

1.14

Total Capital urbana

3072

4159

1.17

7665

3.27

Total Capital rural

4337

6006

1.26

6452

0.38

Fuente: elaboración propia sobre la base de Primer censo de la República Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta del Porvenir, 1872; Segundo Censo de la República Argentina, 1895, Buenos Aires, Taller Tipográfico de la Penitenciaría Nacional, tomo II, 1898 y  Tercer Censo de la República Argentina,  1914, tomo II, Buenos Aires, Talleres Gráficos del Rosso y Cía, 1917.

Además, aunque no podamos circunscribir el dato siguiente al departamento Capital, que es el que nos interesa, resulta indicativo que las casas de comercio en la provincia de Jujuy aumentaron un 4,66% entre 1895 -191412. Por ahora estos datos sostienen mayor actividad sujeta a gravámenes (el comercio era la base de las patentes) y mayor cantidad de contribuyentes.

Siguiendo el análisis de la recaudación observamos, en cuanto a la mayor presión en las tasas, que un elemento destacable fue el aumento en las tasas correspondientes a alimentos y bebidas, por patentes de casas expendedoras de los mismos, tal como, "fideos" que aumentaron 10 veces, "heladerías" que se duplicaron, "panaderías" aumentaron en un 160% o "vinerías" se multiplicaron por seis13. Además de sufrir el mayor incremento relativo, las patentes fueron durante todo el tramo analizado las de principal participación en el conjunto de impuestos que gravaban el consumo. Según vemos en el gráfico 2 fue desde 1900 que este rubro se elevó considerablemente sobre el resto de los de consumo, no obstante el pico de la recaudación presupuestada en 1914, que vemos en el cuadro, no pudo percibirse más que un 54% de lo previsto14 y  de hecho produjo una generalizada protesta de los comerciantes de la plaza, por una suba del 20% con respecto al año anterior15

Un cambio significativo en la recaudación comenzó a partir de 1885, cuando el derecho de abasto, segundo ingreso de mayor peso relativo dentro de los que conforman los del sector consumo, fue transferido de la hacienda provincial a la municipal. Primeramente se lo percibía en los predios de los Corrales del Estado, pero en 1900 se inauguró un edificio nuevo y específico, el matadero municipal, que fue precisamente cuando el rubro comenzó a ser importante desde punto de vista recaudatorio. En el gráfico 2 se nota un comportamiento más estable y menos cíclicos que el resto. Los ingresos provenientes de esta actividad, representaban el 8,5% del total de los ingresos en 1894, llegaron a constituir el 17% en el año 1900, para estabilizarse en una representatividad del 13% en 1914 y 1920.

Los impuestos percibidos por derecho de mercado era el tercer sector más importante de los que afectaban el consumo. Desde el año 1863 funcionaba en la ciudad el mercado de abasto público, cuyo edificio se denominó "6 de agosto", el cual concentraba todo el expendio de consumo alimenticio, frutas, verduras, maíz, harina, carnes, comidas preparadas, chicha. Los fondos municipales se obtenían de gravar la venta de los víveres y el alquiler el espacio ocupado por el puesto de venta.   

Otro rubro que tendrá una incidencia importante en la recaudación fue el alumbrado público que se expandió a partir de 1890, representando en general entre un 15% y un 16% en todos los años observados, excepto en 1920 que aumentó su participación a un 28%. Entre 1893 y 1903 se multiplicó por tres los valores presupuestados procedentes de este servicio, y entre 1903 y 1920 por cinco. Hay que considerar primero los cambios en el tipo de alumbrado y la extensión y ampliación del servicio por toda la ciudad. En efecto, todavía hasta 1883 había alumbrado a vela, año en que fue reemplazado por el de luz a kerosene. Desde 1897 se expande el servicio de alumbrado eléctrico, en forma progresiva a través del tiempo. Sin embrago, como vimos, este rubro tenía alta participación en el sistema fiscal no solo por ser estimativamente una de las principales fuentes de ingresos sino también de gastos, provocando déficit y endeudamientos.

Es importante destacar que la Municipalidad de San Salvador de Jujuy fue la de mayor incremento del presupuesto entre 1895 y 1914, un 702%, comparativamente a la de otras jurisdicciones ligadas a las ciudades capitales del país, según se refleja en el cuadro 4.

Cuadro 4: Argentina, Variaciones presupuestarias municipales, 1895- 1914


Municipalidad

Variación 1895 - 1914 (%)

Capital Federal

348

Rosario

465

Paraná

156

Córdoba

303

Mendoza

287

Catamarca

486

Santiago del Estero

479

Tucumán

326

Salta

271

Jujuy

702

Fuente: elaboración propia en base a Tercer Censo Nacional, 1914, Tomo X, Talleres Gráficos Rosso y Cía, Buenos Aires, 1917, pp357 a 360.

Hasta 1884 el Municipio financió un 25.5% del gasto promedio mediante la emisión de moneda propia (Conti y Boto, 1997). A partir de 1885, cuando se produjo el traspaso de la recaudación del mercado de abasto de carne, hubo un aumento en la recaudación, pero sin lograr superar el déficit.


Fuente: elaboración propia en base a fuentes citadas en cuadro 2 y 3

Si nos atenemos a los presupuestos elaborados vemos que entre 1894 y 1908 hubo una relativa paridad entre ingresos y egresos. Luego, se nota claramente la elevación de un fuerte desequilibrio en 1911 y 1914, para suavizarse hacia 1920.

Sin embargo, muchos de estos presupuestos resultaban dibujados. Primero porque  hay que pensar que en la práctica no llegaban a cubrirse los gastos, dado el arrastre y significancia que sumaban las deudas atrasadas de un año a otro. Esto resulta particularmente llamativo en 1914, año en que las obligaciones por deudas anteriores significaban el 40% presupuestado en los gastos. Vemos también que tanto en 1914 como en 1920 (justamente cuando aparece dibujado un equilibro presupuestario) se prorrogaban impuestos impagos (siendo los mismos el 5% del total de ingresos en 1914 y el 13% en 1920), los que siempre resultaban comparativamente inferiores a las obligaciones por deudas incluidas en los gastos de los presupuestos respectivos.

Por otro lado, contamos con un detalle que nos muestra no solo lo presupuestado sino también lo efectivamente producido y gastado, correspondiente al año 1914, donde se evidencias esos desequilibrios.

Cuadro 5: Municipalidad de San Salvador de Jujuy, Ingresos presupuestados y percibidos en 1914


Rubro

Presupuestado

Percibido

Patentes

50000

27072

Abasto

21000

19861

Mercado

24000

21395

Imp. Piso

4000

2599

Imp. Atrasados

8000

7891

Cementerio

3000

4510

Alumbrado y limpieza

25000

12906

Extracción de arena y ripio

500

160

Papel sellado

3000

401

Pesas y medidas

500

579

Matriculas

2000

796

Rifas

200

137

ferias

5000

3008

Multas

3000

531

Delineaciones y nivelación

500

539

Letreros y carteles

500

543

Patentes de perros

50

35

Impuesto leña

1500

58

Eventuales

5000

4870

Totales

156800

107897

Fuente: AHJ Caja 2, año 1915. Memoria Anual de la Intendencia 30/04/1915

Cuadro 6: Municipalidad de San Salvador de Jujuy, gastos presupuestados e invertidos en 1914

 

Presupuestado

Invertido

C. Deliberante

2680

1770

Intendencia

13800

15371

Contaduría

4080

4080

Tesorería

2400

2400

Oficina recaudación

3120

2591

Inspección

6540

6255

O. públicas

51820

30978

Alumbrado publico

17000

0

Cementerio

1320

1320

Matadero

2980

2897

Mercado

2880

2880

Deuda atrasada

70856

37202

Subvenciones

1800

1800

Totales

181276

109563

Fuente: AHJ Caja 2, año 1915. Memoria Anual de la Intendencia 30/04/1915

Según la propia información brindada por el intendente de turno en ese año se recaudó un 31% menos de lo presupuestado, tanto en términos absolutos y relativos, principalmente en concepto de alumbrado y limpieza y patentes. Paralelamente, también se efectivizó un 39% menos de lo acordado en los gastos, pero, llamativamente, un 18% de estos ahorros fueron productos de la no cancelación de deudas, un 11% por no concretarse la inversión de obras publicas planificadas y un 9% por lo destinado para gastos de alumbrado y limpieza. Entre las consideraciones expedidas en el informe se alude a las circunstancias generadas por la Primera Guerra Mundial, siendo que "ciertos renglones del cálculo de recursos, como el de patentes comerciales en primer término, impuesto al mercado, percepción de impuesto atrasados y otros de menor importancia, han sido considerablemente afectados por el mal estado de los negocios y la restricción consecuente en la expansión natural de todas aquellas empresas que aportan su contribución a la comuna"16.

Evidentemente, los menores ingresos en la caja repercutían en las obligaciones de la deuda, que no se podían saldar y en recortes en la inversión de obras públicas. En ese año se registró un importante déficit fiscal en el municipio que alcanzó 73.378 pesos, equivalente a un 68% de los ingresos de ese año.

Política fiscal municipal y consumo. El abasto de la carne como expresión de un dilema.

Muchos de los gobiernos locales municipales argentinos resultaron inviables en los hechos hasta los comienzos del siglo XX. En gran medida ello obedeció a la insolvencia fiscal que presentaron, provocando una fuerte dependencia financiera de las provincias respectivas y/o la nación. En líneas generales, como vimos para el caso de San Salvador de Jujuy, sus estructuras fiscales se basaron fundamentalmente en impuestos que terminaba afectando los precios de consumo de primera necesidad, provocando una continua tensión entre la subsistencia de la población y la recaudación de los impuestos. Esto generó, la mayoría de las veces, una sucesión de ensayos fiscales a fin de armonizar la cuestión. El tema de la comercialización y el abasto de la carne resulta un interesante laboratorio para analizar la confluencia de la política impositiva municipal y el consumo urbano de alimentos. En efecto, la carne ocupaba el primer lugar del componente alimenticio en la dieta de los argentinos, considerado como uno de los más imprescindibles insumos de subsistencia. Además, era una de las principales fuentes de recaudación local, que quedó afectado por dos gravámenes municipales: 1. el derecho de mercado y 2. El derecho de abasto o matadero. Si bien algunas de las primeras dificultades detectadas era la falta de observancia leyes sobre obligatoriedad del expendio en puestos del mercado y del carneo en el matadero, cuestiones que repercutían en los controles de higiénicos y en la evasión impositiva, otros episodios muestran como nudo de la problemática el alza de los precios de la carne, poniendo en entredicho las necesidades fiscales, la subsistencia de los sectores populares y el negocio de los hacendados y matarifes. Desde 1907, en que comenzaron las primeras manifestaciones de un contexto inflacionario, el precio de la carne se elevó desde su inicial valor oficial de 0,30 centavos moneda nacional por kilogramo, hasta llegar a escalar a 0,60 centavos en algunos momentos del periodo estudiado.

Desde 1885, en que el abasto de carne comenzó a ser percibido por la municipalidad, se sucedieron una serie de medidas regulatorias e impositivas al respecto, que nacían como respuestas a expresas y prolongadas dificultades en la comercialización, venta y recaudación proveniente del abasto de la carne. Siempre aparece como trasfondo la oscilación entre un Estado que debía regular para asegurar el abastecimiento de primera necesidad y un Estado que debía sostener la libre competencia del mercado y la libertad de trabajo y comercio proclamados en la Constitución nacional. El dilema quedó explícitamente expresado en cada conflicto desatado, en cada decisión tomada, como se refleja en el siguiente fragmento

"El alza en el precio de la carne tiene suma importancia, pues se refiere al problema de la subsistencia publica, sobre el cual las autoridades municipales deben velar preferentemente, sin descuidar los intereses y libertades de las industrias"17.

Hemos detectado tres momentos claves de conflicto. El primero data de 1907 a raíz de un eminente aumento en los precios de la carne, puso particularmente en entredicho a los productores de ganado que ofrecían al mercado las reses vivas y los carniceros y matarifes, encargados de la comercialización de la carne18. La Municipalidad lo canalizó a favor del primer grupo interesado mediante la sanción de una nueva ordenanza de abasto19 que introducía substanciales modificaciones respecto de la que estaba en vigencia y que databa de 1905. Desde entonces las tarifas impuestas sobre cada res carneada, según la especie vacuna, porcina, caprina, se fijaba en base a unos precios preestablecidos para la carne destinada al consumo. Pero, además la suba o rebaja del precio por kilogramo de carne inmediatamente alteraba la imposición sobre cada animal sacrificado, por ejemplo, con un recargo del 300% por cada 0,05 fracciones de aumento. Se estipula también que para situaciones excepcionales de carestía el Intendente debía acordar con los abastecedores nuevas tarifas u otras formas de arreglo. En definitiva, los aumentos en los precios de las carnes eran claramente condenados con escaladas impositivas.

En 1914 volvió a plantearse una situación crítica a raíz de los precios de la carne. Esta vez los matarifes endurecieron su reclamo amenazando el cierre de sus puestos del mercado si es que paralelamente a los mayores precios de la carne se decidía aumentar los derechos impositivos20. La solución fue la firma de un convenio de exclusividad para el abasto de la carne con un proveedor. El acuerdo se firmo con Julio Van Caester, quien paso ser el único proveedor de carne, con resguardo y vigilancia municipal para detener a todos los vendedores ambulantes de carnes. Los términos del acuerdo establecía el suministro diario de carne a la municipalidad, de tres reses, a 0,38 centavos por kilogramo, exento de impuestos, para su posterior comercialización a cargo de funcionarios municipales a un precio de venta de 0,4521. En el corto plazo esto pareció ser una medida efectiva según la lectura del propio intendente;

"La municipalidad vendió por su cuenta un solo día y los abastecedores retiraron el aumento y la amenaza del cierre de los locales"22.

Sin embargo, los meses que corrieron entre abril y octubre del año 1915 se sucedieron con otros incidentes y denuncias en el abasto de la carne. El tema siguió siendo el precio elevado en un producto de primera necesidad. Para la prensa local, que intentaba explicar el fenómeno de suba de la carne, no se trataba de un problema de escasez de vacunos, ni de incrementos del valor en la hacienda vacuna, sino de un negocio monopólico en beneficio del último eslabón en su cadena de comercialización: los carniceros. Así, una nota periodística alude a la caída del precio del bovino vivo diciendo que

"lo que antes se vendía por 60 pesos apenas se vende por 40, provocando una diferencia entre precio de hacienda y carne faenada para la venta, a favor de los "los matarifes", que obtienen un beneficio del 200% en cada animal que faenan"23.

El monopolio era atribuido a la figura de Julio van Caester, "el rey de la carne". Se entendía que la imposición de 0,50 el kg de carne resultaba una "explotación al consumidor", puesto que a los abastecedores les costaba entre 80 u 85 pesos un novillo, que podía producir 250 a 300 kg de carne, la cual vendida a ese precio les deja una ganancia liquida del 45 o 55%"24.

Aparentemente las pretensiones de los matarifes fueron momentáneamente neutralizadas por la competencia de la carne introducida "de afuera a precio reducido", procedente de la Ciudad de Salta, de Guemes, de Perico, Arenal y Palpala25.

Para octubre de 1915 había cambiado el titular de la intendencia, ahora ejercida por Carlos Martiarena, quien inició su gestión con la intención de dialogar con los hacendados a fin de averiguar los motivos por el que estos deseaban subir el precio de la carne26. De esta investigación se dedujo que delimitando los costos y reconociendo ciertas utilidades la carne podría venderse a un precio justo y equitativo de 0,44 centavos el Kilogramo27.

En relación a esta problemática irresuelta, la intendencia de Martiarena ensayó dos políticas alternativas para suavizarla. La primera fue la ordenanza de una nueva reglamentación en el derecho de abasto. La misma persistía en la lógica de prohibir incrementos en los precios de la carne sin razón justificable y de aumentar las recargas impositivas en caso de que esto sucediera. Pero, la novedad era un sistema de matriculación de los abastecedores que tenían la obligatoriedad de ofrecer carne diaria en forma suficiente bajo pena de perder la matriculación y quedar, por ende, fuera del negocio. También facultaba a la intendencia a abastecer por su cuenta de carne o contratar a terceros si había subas de precio o desabastecimiento28. La respuesta inmediata fue una "huelga de los matarifes" que duró cinco días, desde el 19 de octubre. No contamos con documentación oficial que no informe al respecto, solo conocemos que el conflicto se solucionó para el día 23 de octubre, en que se levantó el paro. La municipalidad en los plazos del conflicto optó primero por solicitar propuestas a varios abastecedores para inaugurar el expendio de carne por cuenta propia a un precio razonable (no superior a los 0,45 centavos) y, luego, adoptó la rebaja en los derechos de matadero29.

La segunda política implementada fue el proyecto de "impuesto único", que analizaremos en el siguiente apartado y que constituyó una nueva y radical apuesta política para solucionar el tema de la subsistencia, intentado regular el impacto sectorial de la estructura fiscal.

Un tercer momento de conflicto lo vemos en el año 1917, en que un nuevo aumento de precios en la carne puso en entredicho la ordenanza de abasto de 1915 y obligó a la municipalidad a reaccionar en concordancia. Así, se suspendió nuevamente el libre ejercicio del abasto celebrando contrato, por un plazo determinado (desde el 4 de octubre de 1916 al 31mayo de 1917), con la firma de Peralta, Iturbe y CCia y de Clemente Córdoba y A. Córdoba y CCia, para otorgarles la exclusividad de la provisión de este artículo30. Cabe mencionar que la medida fue celebrada y detractada por diferentes diarios. Las defensas la calificaron como una salvaguarda del pueblo frente a la explotación de los abastecedores31, resaltando sus buenos resultados: "el intendente ha conseguido rebaja del producto a 0,40 cvos, mientras en Bs. As., Tucumán y Santiago no baja de 0,60"32. Las críticas denunciaban monopolio.

Una vez caducado este contrato, en junio de 1917, el expendio de carne volvió a realizarse bajo reglas de libre mercado. Ahora las oscilaciones del precio dependían de los propios carniceros. De hecho, los conflictos dejaron de tener como principales protagonistas a la municipalidad y a los abastecedores y se trasladaron  al interior del gremio proveedor y comercializador de la carne. Esto ocurrió cuando Antonio Montiel Ruiz, comenzó a ofrecer carne en el mercado a 0,25 el kg (recordemos que los últimos acuerdos entre la municipalidad y los abastecedores consideraban que 0,40 centavos el Kg de carne era un precio justo y equitativo). Inmediatamente se sucedieron incidentes con los otros matarifes. Por ejemplo, algunos abastecedores adoptan la práctica de realizar compras mayoristas a Montiel Ruiz, a 0,30 centavos el Kg, para su reventa posterior a 0,50 centavos, cuando este se quedaba sin stock de venta33. También comenzaron a llover las denuncias sobre la mala calidad de la carne vendida por Montiel Ruiz. En definitiva, en el corto plazo la libre regulación del mercado, preferible por las autoridades municipales de turno a cualquier monopolio, provocaron una caída en los precios, que no superaron los 0.30 centavos el kg. Pero luego, la presión ejercida por el resto de los matarifes obligó a la intendencia municipal a una suba el precio, sin su consiguiente recargo impositivo, llevando el kg. a 0,45 y 0,50 centavos34. Según la prensa local, había mucho descreimiento en esa resolución, pues no confiaban en el cumplimiento de sus términos por parte de los matarifes35.

En el año 1919 la comercialización de la carne para el abasto de la Ciudad continuaba con serias deficiencias, como consecuencia de su elevado precio, pero también de su mala calidad y de la práctica de adulteración del peso en la venta, "generando numerosas quejas" y "levantando una greta que acaso llegue a exteriorizarse públicamente"36.

De parte de las autoridades municipales, siempre vigilante y celosa del problema de la subsistencia urbana, introdujo una nueva reforma en los derechos de abasto, con el objeto explicito de aminorar los abusos de este negocio y dar mayor equidad a las cargas fiscales. Se cambió el derecho cobrado en el matadero por la faena, que hasta entonces se regulaba por una tarifa fija aplicada por animal sacrificado, para comenzar a cobrarse, no por unidad, sino por peso. La nueva reglamentación partía de la convicción de equidad que de ella se derivaba:

"Con este nuevo sistema se facilita al abastecedor que no dispone de capitales para darle oportunidad de verdadero comercio a su negocio. Un abastecedor que negocia con poca escala puede muy bien adquirir un animal de 200 kg y no le cuesta igual que uno de 500 Kg, preferido por el abastecedor capitalista, convencido de antemano que los derechos que ha de pagar no exceden lo cuatro pesos, mientras que en la forma que hoy rige, ese mismo abastecedor, sin capitales, paga cinco pesos"37.

Queda claro que había una intencionalidad manifiesta en procurar por la regulación fiscal descentralizar este negocio, neutralizar los monopolios favoreciendo e incorporando a pequeños matarifes.

Ahora, es interesante notar que aunque el síntoma es el mismo, aumento inminente o de hecho en los precios de la carne, desde 1917 la problemática adopta un giro diferente. En primer lugar, a diferencia de años anteriores el panorama que presentan los diarios es el de un incremento generalizado en los precios de los productos de alimentación, ya no circunscripto solo a la carne, y situación de carestía en algunos insumos. En este sentido tomaron notoriedad las harinas y el pan, el azúcar, el poroto y el maíz.

Aunque no dejó de subrayarse lo extremo de su situación a nivel local, las fuentes documentales revelan, con mayor énfasis, una preocupación por el encarecimiento de la vida a nivel nacional. Esta cuestión hizo girar las argumentaciones sobre las causales del aumento de los precios en la Ciudad de San Salvador de Jujuy. En efecto, hasta entonces se cargaban las tintas en el monopolio de algunos gremios -como el de la carne- y en la estructura fiscal municipal orientada a gravar fundamentalmente el consumo. En cambio, ahora se entendía que

"la rebaja de los artículos de primera necesidad, o sea el abaratamiento de la vida, [...] no está supeditado ni depende de la rebaja de los impuestos al consumo, ni puede influir en lo mas mínimo el hecho de eximir de derechos al lechero, al verdulero. Son causas mas complejas [....]"38.

De hecho, comenzó a analizarse la problemática a partir de otras variables:

1. El comportamiento universal de los mercados: "El incremento de los precios de los artículos de primera necesidad se debe a la acción del mercado universal, no hay causa local suficiente"39.

2. En el mercado mundial contaba un hecho de singular trascendencia, la primera Guerra Mundial, a lo que se sumaban los servicios fleteros del sistema ferroviario argentino: "El problema del transporte tiene colazos de innegable efecto, para la vida de los pobladores del Norte. A causa de la demora incomprensible de casi todos los artículos ajenos a la vanidad o el lujo [...] que han decrecido en forma sensible a causa de la Guerra, además del aumento en las tarifas ferroviarias"40.

3. Sumado a la enorme demanda de los mercados mundiales, el problema también residía en la estructura del mercado argentino para satisfacer dicha demanda: "un detenido estudio respecto a los trust, monopolios, los intermediarios y especuladores ocupan primer lugar de responsabilidad en el encarecimiento de la vida"41. En otra edición del diario se insiste en lo mismo "hay escasez, no por escasez de cosecha, sino porque a designio de los usureros, retienen en sus bodegas grandes stock, para establecer los precios a capricho"42.

Queda claro que todas estas variables debieron jugar un papel central en el encarecimiento del pan, las harinas y el azúcar y que no se trató de un hecho aislado. Sin duda, hubo una particular coyuntura nacional creada por los efectos de la Primera Guerra Mundial. En efecto, los impactos de la Guerra se sintieron ya en 1913 con un "sofocón monetarios", visibles en la iliquidez y caída de la circulación monetaria. Luego, durante el conflicto la Argentina mantuvo un cuadro económico depresivo, el sector externo manifestó una balanza comercial positiva como consecuencia de un aumento en las exportaciones de alimentos (principalmente de carnes) pero sobre todo por una mayor caída en las importaciones. Paralelo a ello, el sector industrial vivió un etapa de crecimiento de la mano de una industrialización por sustitución de importaciones, no sin las limitaciones impuestas por la escasez de materias primas e insumos (Gerchunoff, P y Llach, L, 2003, pp. 68-74). La estructura de las exportaciones argentinas pesaba sobre manera en la canasta de bienes de consumo de primera necesidad, lo que provocó un incremento en sus precios y un deterioro del salario real del sector trabajador, motivando un malestar generalizado en los obreros, expresado en las protestas obreras desatadas en los años 1917 a 1919 (es decir, en los años inmediatos a la finalización de la guerra). Se calcula que los precios de los alimentos aumentaron un 50% entre 1914 y 1918 (Palacio, 2000, p. 111). Recién con los inicios de la década de 1920 se revertiría el ciclo recesivo generado por el conflicto bélico.

Si todavía hasta 1916 la municipalidad local entendía que una intervención directa en las finanzas municipales que afectaba el consumo era una manera de aminorar la problemática cuestión de los aumentos en los costos de vida, hacia la segunda década del siglo XX la prensa local y las autoridades oficiales se hicieron eco de medidas de toda índole y surgieron nuevas propuestas.

Resulta ilustrativa de ello la invitación procedente de la Intendencia de Rosario de Santa Fe, a todas las comunas del país para presentar y secundar proyecto en el Congreso de la Nación de la sanción de una "Ley Restrictiva a la libre exportación del trigo y la carne"43. La Municipalidad de Jujuy se sumó inmediatamente a esta convocatoria elevando por su cuenta nota al Congreso de la Nación, bajo los siguientes considerandos:

"es inexplicable que un país como el nuestro, esencialmente agrícola y ganadero, el pan y la carne adquieran precios cuya elevación ha de conluir por colocarlos en la categoría de artículos de lujo"44.

Los diarios brindan un espacio especial a otras medidas que pueden resultar ejemplares. Así, ocupa un lugar central una nota publicada sobre la implementación de una "Junta nacional de subsistencia" en Chile para organizar por cuenta del Estado almacenes de comestibles y productos de subsistencia, provistos a partir de la expropiación de las exportaciones alimenticias45. También se presenta como ejemplar la habilitación de locales oficiales municipales en Catamarca para evitar el sobre valor de un 40% que los intermediarios y revendedores aplicaban al expendio de pan46.

En el ámbito jujeño se organizó, bajo la venia municipal, la panadería "La Argentina", a cargo de obreros nucleados en la "Liga Patriótica", que usaban los hornos del hospital Alvear, para producir un pan, "con trigo sano" y a un precio de venta de 0,20 centavos47. También surgieron proyectos para incrementar la producción de harina local, como la Ley Calvetti, por la cual el Estado provincial invertía 20.000 pesos moneda nacional, destinado a sociedad y/o personas que durante el año 1921 inviertan en molino modernizados, capaces de elaborar 500 bolsas de harina por mes, exonerándolo de todo impuesto que grave producción y /o expendio de harinas48.

La riqueza de estas iniciativas invita a un análisis detenido de sus alcances y realizaciones, que no hemos cubierto, por el momento, para los fines de este artículo.

Finalmente, desde el ámbito específicamente municipal, hasta 1920 al menos, la principal apuesta para suavizar los precios de los alimentos fue la implementación sistemática de ferias francas. Fueron reglamentadas por ordenanza del 25 de julio de 1918, estableciendo puestos de ventas volantes para artículos de consumo de primera necesidad, libres de derechos municipales49.

El Impuesto Único

El 26 de octubre de 1915 el intendente municipal Carlos Martiarena propuso un proyecto de reforma fiscal que se conocerá y nombrará como "Impuesto Único". Con ella se apuntaba, en su esencia, a suprimir los derechos y patentes sobre almacenes y negocios expendedores de artículos alimenticios de primera necesidad, y a implementar un impuesto único a la propiedad raíz por gastos de servicios públicos (alumbrado, limpieza y extracción de basura), previa valuación de los terrenos libre de mejoras, a una proporción del 6 por mil anuales sobre su valor. Paralelamente, se otorgaba a los comerciantes de alimentos una exención impositiva a cambio de reconocer la facultad municipal de fijar periódicamente los precios en el rubro, en forma razonable. Es decir que se intentaba transformar la estructura fiscal basada en la imposición indirecta a los artículos de consumo por una de tipo directa que recaiga sobre la propiedad y los servicios públicos municipales. El proyecto se convirtió en ordenanza municipal el 25 de marzo de 191650.

Pese a que, como veremos luego, el impuesto único nunca entro en vigencia, fue ampliamente celebrado por la prensa local y la nacional, fundamentalmente porque el proyecto estaba afiliado a la novedosa doctrina del economista norteamericano Henry George.

En efecto, un diario local resaltaba la medida en los siguientes términos:

            El Impuesto Único "apartándose de los moldes arcaicos en que se elaboran la imposición y la percepción de la renta comunal, casi siempre atenta contra el consumidor, trata de aliviar al pueblo por medio del abaratamiento de los alimentos de consumo" diario"51.

En otra nota posterior se destacaba lo novedoso del proyecto desde el plano doctrinal y el hecho de que la iniciativa fuera promulgada desde Jujuy:

"Mientras en las demás provincias de la Argentina y en su misma Capital, el problema del impuesto único es una vaga teoría, Jujuy, la cenicienta del Norte, da un paso al frente y resueltamente clava el primer jalón en el campo virgen de una legislación desconocida, dentro de nuestros sistemas de gobierno52"

Pero no sólo la prensa local hacía eco de esta medida, el Diario Crítica de Buenos Aires decía:

"... el intendente municipal de Jujuy, que no aparece embuido de las más trascendentales ideas de este tiempo,  y revelando en su instancia la misma energía reformista que hiciera famosos a Lloyd George en Inglaterra. El hecho es profundamente original, como caracterización de la capacidad de gobierno de que están dotadas algunas provincias. El Impuesto único aplicado en Jujuy, puede determinar, posiblemente en sus resultados, los mismos beneficios que el impuesto progresivo"53.

A pesar de que en la cita anterior se vincula la reforma capitalina jujeña a la figura de Lloyd George54, el proyecto de impuesto único en la municipalidad de S.S. de Jujuy se adscribía, según la mayoría de sus analistas contemporáneos, a las ideas de Henry George. Este fue un economista y político estadounidense, que alcanzó renombre y popularidad por su defensa de la tributación basada en un impuesto único a la tierra. Su famosa obra "Progress and poverty" (1879) desarrolla la idea de que la pobreza surgió como consecuencia del aumento del valor de las tierras:

"No es en las relaciones entre capital y trabajo, no es en la presión de la población contra las subsistencias donde se ha de hallar una explicación del desigual desarrollo de nuestra civilización. La gran causa de la desigualdad en la distribución de la riqueza, es la desigualdad en la propiedad de la tierra. La propiedad de la tierra es el gran hecho fundamental que, en definitiva, determina la condición social, política y, por consiguiente, intelectual y moral de un pueblo" (George, 1880)

La principal preocupación de George fue el evidente contraste entre el crecimiento económico y el incremento de la pobreza en el siglo XIX. Esa fue la fuente de indagación a partir de la cual construyó un análisis económico sistemático. Tuvo entre sus más claros interlocutores a Adam Smith, la teoría ricardiana de la renta diferencial y los principios maltusianos de población y crecimiento.

Hasta el libro XV de su obra "Progreso y Miseria", George transita por el campo de las ideas y las teorías, a partir de allí propone prescripciones prácticas. Hace un análisis de los "remedios" para aminorar la pobreza. Así, enumera las siguientes medidas: una mayor economía en el gobierno; mejores hábitos de laboriosidad y ahorro, y mejor instrucción de las clases trabajadoras; la coalición de los trabajadores para aumentar los salarios; la cooperación del trabajo y el capital; la dirección e intervención gubernamental, una mas general distribución de la tierra (George, 1880). Luego de desestimarlas una a una propone "extirpar la pobreza" sustituyendo la propiedad privada individual de la tierra por la propiedad común de la misma. ¿Cómo? Captando la renta por medio del tributo:

"No propongo comprar ni confiscar la propiedad privada de la tierra. Lo primero sería injusto; lo segundo, innecesario. Dejad a los individuos que ahora la ocupan, conservar todavía, si gustan, la posesión de lo que les place llamar su tierra. Dejadles que sigan llamándola suya. Dejadles comprarla y venderla, donarla y legarla. No es necesario confiscar la tierra; hasta confiscarla renta [...] Ya se cobra en impuestos algo de la renta. Para recaudarla toda bastaría hacer algunos cambios en nuestro sistema tributario [...] Pues bien, como el impuesto sobre la renta o valor de la tierra ha de aumentarse necesariamente, así que suprimamos los demás impuestos, podemos dar al método una forma práctica proponiendo abolir todos los impuestos excepto el impuesto sobre el valor de la tierra" (George, 1880)

Es decir, su propuesta era la implementación de un impuesto sobre el 100% de la renta pura de la tierra agrícola y urbana, un impuesto sobre el valor de la tierra (sin tener en cuenta su empleo o mejoras realizadas). Según Ramos Gorostiza, en la visión de George el impuesto único permitiría "un mejoramiento general de la vida: un abaratamiento de las subsistencias, viviendas y vestidos, la elevación de los jornales en todas las industrias hasta la íntegra ganancia de lo que el trabajo produce, y la creación de nuevas oportunidades de empleo. Los propietarios, presionados por el impuesto, pondrían en arriendo o en venta sus tierras, atrayendo así a campesinos emigrados a las ciudades. Así, los obreros que no pudiesen obtener buenos empleos se emplearían ellos mismos, dado que siendo los terrenos agrícolas, mineros y edificables accesibles a los que quisieran usarlos, no habría falta de trabajo" (Ramos Gorostiza, 2004)

Tal tesis fue muy popular en EE.UU entre 1880 y principios del siglo XX. George maduró sus ideas en los momentos de afianzamiento del capitalismo en ese país, cuando "la América libre e igualitaria, ya no era una garantía", pues la frontera agrícola y la ocupación del suelo comenzó a cerrarse, se había acentuado un proceso especulativo sobre la propiedad y se había plasmado el problema de la distribución de los recursos (Martín Uriz, p. 23). En principio, a la luz de nuevos estudios que retoman a este personaje y su pensamiento, hoy se subraya que la influencia georgista ha sido más importante y duradera de lo que se estimaba originalmente, ya que tuvo ascendencia sobre socialismo Fabiano, que luego derivaría en el laborismo ingles y la social democracia (Ramos Gorostiza, 2004).

En la Argentina, el movimiento georgista se expresó fundamentalmente en las propuestas de reformas impositivas provenientes del socialismo y del radicalismo, que nacieron tras la crisis financiera desatada por el recorte de las importaciones -sobre cuya espalda recaía gran parte del ingreso nacional- durante la Primera Guerra Mundial55. La difusión de las ideas de George en nuestro país data de comienzos del siglo XX, constituyendo un tema de debate recurrente en las filas de intelectuales y políticos, contando con detractores y seguidores. En 1916 funcionaba una Liga Argentina por el Impuesto Único, que contaba con "La Revista del Impuesto Único", como instrumento de propagación. En esa agrupación estaban representados los intereses de pequeños comerciantes e industriales porteños. También el ámbito académico universitario hizo eco de esta propuesta en esos años. Luego, fueron varias las agrupaciones surgidas en el país en torno al georgismo. Según De Lucia, la "Argentina que vivió cambios en su rol en el mercado mundial durante la Primera Guerra y la postguerra y las crisis del régimen oligárquico que siguió a la ampliación del sistema electoral de 1912, asistirá a la búsqueda de nuevos equilibrios entre las clases sociales [...]", el georgismo resultaría contemporáneo "a la irrupción en el escenario político y social de las clases de la pequeña producción urbana y de capas medias de la burguesía agraria" (De Lucia, 2004, p. 88).

Con todo, en principio, la aplicación de las ideas de George al proyecto de reforma fiscal de la municipalidad de San Salvador de Jujuy de 1915 no contenía la dimensión transformadora -y salvadora- que pretendía el economista norteamericano. Aquí, quedaba limitado a la moción de aplicar un único impuesto como base fiscal para el gobierno municipal, obviamente anulando las demás cargas fiscales, pero solo comprendiendo la propiedad urbana, ubicada en el San Salvador de Jujuy. No había, en consecuencia, ninguna alusión la estructura de la propiedad y la desigual distribución de la riqueza proveniente de ella. Sí tuvo como lógica maduración la intención de provocar un abaratamiento de la vida, sobre todo de los sectores menos pudientes56.

Hasta 1920 no hubo ordenanza derogatoria del impuesto único, pese a que dos gestiones municipales diferentes la solicitaron formalmente en 1917 y 1919. En la primera fecha lo hizo el intendente Sergio Alvarado con expresas consideraciones sobre la debilidad del impuesto único para sostener las finanzas municipales y lograr los objetivos perseguidos con su sanción. Así, aporta datos sobre los presupuestos ordinarios municipales -cercanos a los 40.000 pesos anuales- y los eventuales ingresos aplicando el nuevo impuesto -que no resultarían superiores a los 3999 pesos-. Además, minimiza los posibles efectos en el abaratamiento de la vida57. Por su parte, en 1919, el intendente Mateo Córdoba expuso concretamente la inviabilidad de poner en práctica el impuesto único dado la inexistencia de planos catastrales con valuaciones de las propiedades58.

Consideraciones finales

Nuestro recorte de análisis ha girado en torno a un actor central: la municipalidad; a través de un instrumento diseñador y regulador del abasto alimenticio, especialmente la carne: la política fiscal; en su relación con los consumidores y los proveedores.

Sin duda la fiscalidad municipal fue insignificante frente al cometido que debía cumplir este nivel gubernativo. En San Salvador de Jujuy la estructura impositiva hasta la segunda década del siglo XX descansaba fundamentalmente en distintos impuestos indirectos sobre el sector proveedor de insumos de primera necesidad, gravando el consumo. El otro rubro de destacada participación fueron los servicios públicos, sobre todo el alumbrado eléctrico, que fue aumentando su papel en las fuentes de ingresos pero también, por sus costos, provocando inmanejables gastos y endeudamiento. Indudablemente esta obra modernizadora en la Ciudad iba a contrapelo de las posibilidades reales de las arcas municipales.

Hubo, también, en este déficit fiscal cierta participación de la evasión (impuestos impagos de un ejercicio a otro). Evidentemente, los menores ingresos en la caja repercutían en las obligaciones de la deuda, que no se podían saldar y en mermas en la inversión de obras públicas.

El abastecimiento de carne quedo gravado por dos impuestos: el derecho de abasto y de mercado, en un contexto inflacionario por lo menos presente desde 1907, en que comenzaron las primeras manifestaciones, elevándose el precio de su inicial valor oficial de 0,30 centavos moneda nacional por kilogramo, hasta llegar a escalar a 0,60 centavos en algunos momentos del periodo estudiado.

Frente a esta problemática la municipalidad osciló entre regular para asegurar el abastecimiento de primera necesidad y asegurar la libre competencia del mercado y la libertad de trabajo y comercio, lógicamente en un haz de tensión y presión por las necesidades fiscales, la subsistencia de los sectores populares y el negocio de los hacendados y matarifes. Ensayó varias políticas reguladoras al respecto, en su mayoría exitosas en el corto plazo, pero no fueron de largo alcance:

  1. Escaladas impositivas como sanción al incremento de los precios
  2. Firma de contratos de abasto exclusivos con algún proveedor y comercialización directa a su cargo.
  3. Importación de carne de localidades cercanas
  4. Ferias francas

Substancial reforma impositiva a través de la imposición directa del Impuesto Únicos, afiliado a las ideas de Henry George.

Si bien este proyecto y ordenanza causo más ruido de lo que efectivamente se concretó, su propuesta innovadora, si se quiere hasta revolucionaria en materia fiscal, nació como una respuesta de política pública directa para controlar los precios de mercado de los productos de subsistencia.
Tampoco pudo sostenerse el precio de la carne en los pocos momentos en que el Estado daba rienda suelta a las reglas competencia en el mercado, como ocurrió en 1917. Es que por el momento, hasta tanto se sumen otros estudios, a nivel local la escalda de precios en la carne habría sido más el efecto de un negocio monopólico en beneficio del último eslabón en su cadena de comercialización: los carniceros, que un problema de escasez de vacunos, o incrementos de costos en la hacienda vacuna por procesos de refinamiento y mestización.

Finalmente, a nivel local el aumento de los precios en la carne fueron visto por sus contemporáneos primero desde una dimensión interna y provincial, para adquirir desde el año 1917 en adelante una más estrecha vinculación con una problemática generalizada de incremento en los precios de varios alimentos, a nivel nacional, donde tuvo una particular incidencia la Primera Guerra Mundial. .

Notas:

1. Es decir, las contribuciones directas eran aquellas que se aplicaban a las personas que soportaban la carga del pago, mientras que las contribuciones indirectas gravaban a personas distintas de quien, en última instancia, debería cargar con el pago (Jauregui, 2006, p. 2)

2. Que incluía los "impuestos internos", que gravaron los alcoholes, las cervezas, los fósforos y las utilidades de bancos particulares y sociedades anónimas de capital limitado y primas de compañías de seguros

3. En 1916 alegando los efectos negativos de la Guerra al provocar que el peso impositivo recayera en el consumo, el Poder Ejecutivo presentó un proyecto de implementación del impuesto a los réditos. Ver Caravaca, 2009.

4. Segundo Censo de la Republica Argentina, 1895 (1898), Tomo III, Censos Complementarios, pp. 231

5. Deducido del crédito gobierno provincial para construcción mercado, de 50.000 pesos moneda nacional.

6. Se trataba del asfalto en el mercado, elevación muro cementerio, ampliación de nichos, construcción corralón municipal, refacciones corrales del matadero, compra de semillas de hortalizas (ordenanza 1920) y saneamiento de la ciudad

7. Comprendía deuda a: Pasquini hermanos por 11.335 pesos, Empresa Luz y Fuerza por 14.786 pesos, documentos a favor de Juan Pesa por 1.407 pesos  y a favor de Cosentini por 8.152 pesos

8. Por servicio de deuda,  préstamo matadero de 25.000 pesos

9. Archivo Histórico de la Provincia de Jujuy (en adelante AHJ), Caja 1, año 1912, 27/4/1912.

10. Archivo de la Legislatura de la Provincia de Jujuy (en adelante ALP), Caja documentos varios, Documento 71,  fecha 26/8/1915.

11. Diario El Provincial, fecha 9/02/1917, Nº 1799.

12. En 1895 sumaban 228 y en 1914 se censaron 542. Segundo Censo de la Republica Argentina de 1895 (1898), Tomo III, Censos Complementarios, pp. 362- 363 y 392 - 393. Tercer Censo Nacional de 1914 (1917), Tomo VIII, Censo del comercio, pp. 188 y 189 y 205 a 207. Estas fuentes nos limitan para hacer la lectura cuantitativa a nivel departamental, incluso las cedulas censales del censo comercial de 1895 no se encuentran para Jujuy. No obstante, esa tendencia provincial puede muy bien percibirse en S.S. de Jujuy, aunque sin poder medirla, observando la proliferación de nuevas casas de comercio de los negocios proveedores del Estado en fuentes oficiales y de las propagandas contenidas en los diarios de la época.

13. Datos según comparación de tasas aplicadas a bienes de consumo durante 1896 y 1914.

14. Ver cuadro 5 de la página 18. Se calculó un ingreso en concepto de patentes de 50000 pesos moneda nacional, y solo se recaudó a ciencia cierta 27.072 pesos moneda nacional.

15. AHJ, Caja 2, año 1915, fecha 20/05/1915.

16. AHJ Caja 2, año 1915. Memoria Anual de la Intendencia 30/04/1915

17. A.H.M. Libro de Actas de Sesiones de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, años 1904 - 1907, fs. 122, Intervención del concejal Ernesto Claros, Sesión del 16/07/1905.

18. A.H.M. Libro de notas al Consejo Deliberante de la Municipalidad de S.S de Jujuy, 16/09/1907

19. A.H.M, Libro de Actas de Sesiones de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, años 1904 - 1907

20. Archivo Histórico de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy (en adelante AHM) Libro de notas de la Municipalidad, años 1909- 1918, fs 263, 28/08/1914

21. Diario El Provincial, 3/09/1914, Nº 1101

22. AHP, Caja 2, año 1915, Memoria de la Intendencia, 30/04/1915

23. Diario El Día, 16/04/1915, Nº 1342

24. Diario El Día, 18/05/1915, Nº 1367

25. Diario El Día, 24/07/1915

26. Diario El Día, 13/10/1915, Nº 1483

27. Diario El Día, 15/10/1915, Nº 1485

28. Diario El Día, 18/10/1915, Nº 1487

29. Diario El Día, 19/10/1915, Nº 1488

30. A.H.J, Caja 3, año 1916, Nota de la Intendencia al Ministro de Gobierno de la Provincia.

31. Diario El Provincial, 31/01/1917, Nº 1782

32. Diario El Provincial, 12/02/1917, Nº 1799

33. Diario El Provincial, 03/10/1917, Nº 1980

34. Diario El Provincial, 02/10/1917, Nº 1989, Copia de la resolución de a Intendencia de fecha 29/09/1917.

35. Ibid.

36. Diario El Día, 22808/1919, Nº 2557)

37. A.H.M. Libro de notas de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, 1919-1921, fs. 82 (fecha 01/10/1919) y fs. 144 (fecha 19/10/1919)

38. Diario El Día, 25/10/1919, Nº 2609

39. Diario El Día, 03/09/1919, Nº 2566

40. Diario El Día, 05/06/1919, Nº 2500

41. Diario El Día, 21/05/1920,  Nº 3029

42. Diario El Día, 02/08/1920, Nº 3076

43. A.H.M., Libro de notas de la Municipalidad de S. S. de Jujuy, años 1919- 1921, fs. 27, fecha 01/09/1919.

44. A.H.M, Libro de Notas  de la Municipalidad de S.S. de Jujuy, años 1919- 192, fs 30, fecha 03/09/1919.

45. Diario El Día, 25/02/1919, Nº 2424

46. Diario El Día, 09/08/1920, Nº 3021

47. Diario El Día, 02/09/1920, Nº 4002

48. Diario El Día, 16/09/1920 Nº 4014

49. AHM, Libro de Registro municipal de decretos, resoluciones y ordenanzas del Concejo Deliberante, años 1916- 1922, Fs. 57-58, fecha 25/07/1918

50. Diario El Día, 27/10/1915, Nº 1495, Jujuy

51. Diario El Día, 27/10/1915, Nº 1495, Jujuy

52. Diario El Día, 27/11/1915, Nº 1521, Jujuy

53. Diario, Crítica, 5 de noviembre de 1915,  Buenos Aires, p. 3

54. En referencia al político británico David Lloyd George, 1863- 1945. El mismo tuvo también una nota de singularidad en materia impositiva hacia comienzos del siglo XX propuso  el conocido "Presupuesto del pueblo" ante el Parlamento, que preveía el aumento del impuesto a las sucesiones y la creación de un impuesto a la renta de carácter progresivo (Maurois, 2007, p. 502)

55. Por ejemplo, el socialista Alfredo Palacios, propuso el reemplazo de los impuestos a las importaciones por un impuesto directo que gravara la tierra libre de mejoras. Un proyecto similar para desalentar la subutilización de los latifundios provino del radical salteño Joaquín Castellanos (Gerchunoff, P y Llach, L, 2003, pp.72)

56. Al respecto dice un diario: "el proyecto de ley ideado por el Sr. Martiarena, que ha ofrecido al pueblo de Jujuy con una hermosa promesa y a los georgistas de America, el ejemplo alentador de un vuelo audaz hacia la cumbre soñada, por los que ven en el impuesto único, la tabla salvadora de los progresos futuros en los sistemas de gobierno municipal, un medio seguro de fomentar la producción y abaratar la vida de los pueblos" HBP, Diario El Día, 06/12/1915, Nº 1527.

57. HBP, Diario El Provincial, 30/01/1917, Nº 1781

58. AHM, libro de notas 1919 a 1921, fs. 3, Nº 304, 19/08/1919

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