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Revista Escuela de Historia

versión On-line ISSN 1669-9041

Rev. Esc. Hist. vol.10 no.1 Salta ene./jun. 2011

 

ARTÍCULO ORIGINAL

En búsqueda del equilibrio. Producción y finanzas públicas de Catamarca a fines del siglo XIX*

(In search of the balance. Production and public finance of Catamarca at the end of the 19th century)

 

Luis Alejandro Alvero
Departamento de Historia, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Catamarca. Av. Belgrano 300, CP. 4700, San Fernando del Valle de Catamarca

lualvero@hotmail.com

a1. Este artículo es realizó en el marco del Proyecto de Investigación "Política y economía en la construcción de los estados provinciales. Catamarca 1890-1943", SECYT-UNCa. 

 


Resumen:

Este artículo analiza la situación política-fiscal de Catamarca derivada de la crisis de 1890. Esta crisis influyó en el desempeño económico y en las cuentas del erario público provincial. A lo largo del mismo se analizan las políticas fiscales implementadas por las distintas administraciones provinciales durante los años 1890 y 1900, en particular durante los gobiernos de Gustavo Ferrary y Julio Herrera. Centrado en el análisis de los Presupuestos y la evolución de la recaudación fiscal, se resalta el esfuerzo por equilibrar las cuentas públicas mediante una reorientación en la búsqueda de recursos y ajustes presupuestarios y se destacan los límites de ese esfuerzo, fruto de las irregularidades en la recaudación, las debilidades administrativas del estado provincial y la crisis productiva.

Palabras Clave: Catamarca; Finanzas publicas; Presupuestos; Crisis de 1890

Abstract:

This article analyzes the fiscal politics of Catamarca luego from the crisis of 1890. This crisis influenced the economic performance and the accounts of the public provincial exchequer. Along the same are analyzed the fiscal policies implemented by the provincial administrations during the year 1890 and 1900, especially during the governments of Gustavo Ferrary and Julio Herrera. Centred on the analysis of the Budgets and the evolution of the fiscal collection, is highlighted the effort for balancing the public accounts by means of a reorientation in the search of resources and budgetary adjustments and are outlined the limits of this effort, because of the irregularities in the collection, the administrative weaknesses of the provincial state and the productive crisis.

Keywords: Catamarca; Public finance; Budgets; Crisis of 1890


 

1 Presentación

La crisis económica que hizo eclosión en 1890 fue caracterizada como la resultante de una política monetaria laxa, adoptada en el marco de una confianza generalizada sobre la marcha de la economía nacional. Los indicadores macroeconómicos confirman el clima de optimismo reinante a fines de la década de 1880. Casualmente sería esta confianza sin límites la que llevó al gobierno de Juárez Celman (1886-1890) a profundizar una política de endeudamiento que desde algunos años atrás ya había comenzado a mostrar sus límites.

Al cerrarse el flujo crediticio externo, la situación fiscal del estado se hizo insostenible. Los servicios de la deuda fueron cada vez mas onerosos y aquellos estados provinciales que habían contraído obligaciones externas al calor del régimen de Bancos Garantidos (1887), vieron pronto elevadas sus cuentas externas y cayeron en la insolvencia, buscando negociar, ya no el pago del empréstito, sino los crecientes intereses. El estado nacional tuvo que recurrir a una serie de medidas para afrontar la crisis que fue económica y política.

En términos económicos se destaca el manejo fluctuante que tuvo el gobierno nacional de la política monetaria y crediticia. A pesar de una pretendida "convertibilidad" a inicios del 80, lo cierto es que una "flexible" política crediticia de los principales bancos, sumado a las enormes deudas que acumulaba el gobierno, hizo que se terminara cayendo en una especie de "flotación sucia" para evitar lo inevitable: la depreciación del peso papel y la emisión para financiar el déficit. Los resultados de la crisis se evidenciaron en una caída del valor del peso, contracción de la actividad económica, cierre de entidades crediticias, caída de los salarios y aumento de la desocupación. El presidente Pellegrini (1890-1892) impulsó varias medidas para superar esa situación; a grandes rasgos estas fueron una mayor contracción monetaria, ajuste presupuestario y alza en los aranceles; luego del arreglo del pago de la deuda en 1892 comenzó un período de recuperación apoyado en el aumento de las exportaciones y un mejoramiento de las cuentas públicas.

Este particular momento económico estuvo acompañado por una profunda redefinición política que afectó a todo el sistema institucional. Esta crisis política, cuyo punto más álgido tuvo lugar en julio de 1890 con la revolución de los cívicos y continuó luego bajo la presidencia de Luis Sáenz Peña (1892-1895) a tal punto que el presidente se ve obligado a renunciar a principios de 1895 quedando a cargo el Vicepresidente Uriburu (1895-1898).

Ese momento tuvo su correlato de manera diferenciada en cada región donde algunas provincias exhibieron características más dramáticas que otras. En general todas las provincias hicieron ajustes en sus cuentas públicas y recurrieron a diversos medios para acercar recursos en momentos que los préstamos habían cesado. La estrategia para captar recursos da cuenta del desarrollo y dinámica productiva de las provincias; algunas se recostaron en el sector comercial diversificando su estructura impositiva (Córdoba), otras recurrieron a nuevos impuestos que gravaban a sectores productivos e industriales ya desarrollados (Tucumán, Mendoza) y otras tuvieron que recurrir a ingresos extraordinarios como la venta de tierras públicas (Santiago del Estero)1. En ese contexto nos proponemos analizar la trayectoria del estado catamarqueño en esa coyuntura y esbozar algunas de las respuestas que se ensayaron para afrontar la crisis. Para tal fin hemos tomado como variables explicativas el Presupuesto y la evolución de la recaudación. El trabajo se estructura en apartados que tratan sobre la situación política local, la evolución productiva provincial, el desempeño presupuestario, la recaudación, la orientación del gasto y un primer balance de las medidas implementadas por los distintos gobiernos de la provincia en el período 1890-1900.

2 Catamarca y las crisis permanentes (1890-1900)

La situación política de Catamarca era de inestabilidad casi continua; a los coletazos de la revolución del 90 se le sumaron la particular situación productiva y las  penurias de las arcas provinciales lo que obligó a las sucesivas administraciones a tomar enérgicas medidas fiscales que finalmente no impidieron que terminara subordinado al poder central.

Esta inestabilidad política puede resumirse en tres razones principales. En primer lugar las contínuas luchas y tensiones que se evidenciaron en el seno de las fuerzas conservadoras. A fines de 1889 la mayoría de éstas apoyaban a Juárez Celman, incluso la autodefinida "juventud ilustrada y progresista" quien le envía un telegrama de adhesión al presidente. Vale la pena mencionar que en la nómina de firmantes del telegrama aparecen quienes luego serán importantes dirigentes políticos como Enrique Ocampo, Agustín Madueño, Tomás A. Vergara, Argentino R. Quevedo, Osvaldo Gómez, Napoleón Robin Castro, Adolfo castellanos, además de Ramón S. Castillo2. Sin embargo esa unidad no tiene continuidad y durante el Gobierno de Gustavo Ferrary (1891-1894) las desavenencias se reflejaron en constantes acciones armadas promovidas por las distintas facciones (pinistas, separatistas), quienes junto a los cívicos combatieron tenazmente al cada vez más débil gobierno provincial. Como consecuencia de estas acciones, el gobierno de Ferrary sufrió varias intervenciones nacionales que sistemáticamente lo restablecieron en el cargo. Años después esa tensión se transformó en ruptura al escindirse el PAN en modernismo y roquismo; los jóvenes ilustrados formaron su propia fuerza política en 1898 denominada Unión Provincial, ellos gobernaron la provincia durante la primera década del siglo XX.

La segunda razón es la acción política desarrollada por los conservadores durante esos años. Según testimonios de época, las posibilidades de iniciar un cambio en la política local estaban reducidas al estrecho margen que dejaba el partido conservador. La situación de descontento fue en aumento desde que el Gobernador Ferrary fuera electo en un proceso plagado de irregularidades. Las fuerzas conservadoras rechazaron todas las acusaciones y cerraron filas, sin embargo los cívicos hicieron de ella una de sus banderas en la continua lucha que emprendieron.

La tercera razón es la acción que desarrolla la oposición, en especial los cívicos. Éstos eran jóvenes provenientes de familias ligadas a la minería, la ganadería y el comercio como también extranjeros y oriundos de otras provincias. Los constantes pronunciamientos en distintos puntos de la provincia tuvieron su punto culminante el 23 de junio de 1891 con el movimiento revolucionario que derrocó al gobernador Ferrary y constituyó una junta gubernativa revolucionaria. Como dice Brizuela del Moral

esta acción armada se inscribe en la serie de revoluciones de los cívicos intransigentes, quienes habían adoptado esa metodología para lograr la derrota del sistema conservador. El proceso se había iniciado en mayo de 1891 en Córdoba, continuó en junio en Catamarca y Santiago del estero y concluyó con la rebelión de Corrientes a fines de julio3.

A pesar que la Intervención Federal repuso a Ferrary en el Gobierno, a fines de ese mismo año la provincia volvió a ser intervenida esta vez por conflictos en la elección del senador nacional.

Un paréntesis a estas crisis lo constituye la gobernación de Julio Herrera (1894- 1897); si bien la situación económica heredada no era la mejor, la estabilidad institucional permitió que desarrollara un gobierno caracterizado por las distintas reformas al sistema. Sin embargo su sucesión no escapó a la costumbre política local de decidirlo todo en familia y fue su cuñado Flavio Castellanos (1897-1899) quien asumió el gobierno provincial. Esta circunstancia, sumado a otras causas, despertó duras críticas de sectores opositores y de algunos antiguos colaboradores lo que hizo casi imposible que Castellanos pudiera gobernar. Al final de su mandato el Congreso Nacional dispuso la Intervención Federal a los tres poderes y la convocatoria a elección para su renovación.

Esta fue la situación política local derivada de los acontecimientos de 1890 y que sin duda influyó en el desempeño económico general y en las cuentas del estado. Con una situación de generalizada disminución en las actividades productivas locales que repercutía en la percepción de la renta y las crecientes deudas estatales, en los años posteriores a 1890 el Estado pudo sostener su administración. Las políticas fiscales implementadas fundamentalmente por los gobiernos de Ferrary y Herrera, mejoraron las rentas y lograron sanear en parte las finanzas.

3 Aspectos principales de la producción y el comercio

En 1881, según una memoria oficial, los principales valores de bienes exportados provenían de la ganadería y sus derivados. Los valores aportados solamente por el tráfico de mulas superaban al Presupuesto de gastos que el estado provincial había fijado para aquel año en 128.770 pesos bolivianos. Gracias a este comercio la balanza comercial de la provincia mostraba un ligero superávit. Todavía en 1888 la producción ganadera y la exportación de ganado vacuno en pie sumaban el nada despreciable monto de 662.676 pesos bolivianos.

Cuadro 1
Catamarca. Comercio de exportación 1881, en $ bol.

Bienes

Valor

Ganado

360.000

Mulas mansas

200.000

Cuero de vaca

170.000

Cobre

264.000

Vinos

115.000

Aguardiente

  30.000

Maderas, durmientes

100.000

Fuente: elaborado en base a LAFONE QUEVEDO, S. SCHICKENDANTZ, F. [1881] 1999, pp. 124-125

En este comercio ganadero los departamentos mas beneficiados eran los cordilleranos del Oeste quienes reexportaban los animales introducidos desde otros departamentos y de otras provincias; por ejemplo durante 1881 todos los bueyes, mulas, burros y ovejas que importaba Tinogasta, eran reexportados. El departamento aportaba unos 200 burros (sobre 1.500 importados) y 100 mulas (sobre 1.200 importadas) de criadores locales; el gran negocio ganadero del departamento estaba en las ovejas y carneros, del total exportado el departamento aportaba el 50%, unas 1.500 cabezas. Pero de este negocio también se beneficiaban algunos departamentos de la zona Este, quienes no sólo eran los principales abastecedores del mercado interno, sino que también criaban mulas y vacas que luego enviaban hacia los departamentos del oeste para ser reexportados hacia Chile y Bolivia. Este circuito ganadero catamarqueño, con pequeñas variantes, se mantiene en las tres décadas siguientes.

Durante la década de 1880 las actividades productivas mas importantes en la provincia eran la comercialización de ganado en pie, la explotación minera, la industria vitivinícola y la explotación de maderas. Por su parte en las actividades agrícolas dominaba el cultivo de la alfalfa; hacia 1886 sobre un total calculado del valor de la producción agrícola de $ 13.162.986, el alfalfa aportaba $ 6.463.200 y la producción de vino algo mas de $ 4.000.0004.

En el plano manufacturero, se destacaba la actividad textil; sólo en 1888 se estimaba una producción de alrededor de 100.000 ponchos sin contar la elaboración de mantas, frazadas y aperos. Esta manufactura, que ocupaba un lugar importante en la economía catamarqueña desde los tiempos coloniales, se realizaba en telares rústicos y aprovechaban la materia prima de la zona: lana de llama de vicuñas de alpaca y de oveja. Se ocupaba casi exclusivamente mano de obra femenina y era la base de una economía familiar. El centro de producción se ubicaba en los departamentos del oeste donde sobresalía Belén. En 1895 se contabilizaban en toda la provincia más de 5.000 tejedores constituyendo el grupo mas numeroso de "productores industriales"; todavía en 1914 se censaron 431 instalaciones para tejido hechos con telares domésticos, constituyéndose asi, junto a la vinícola, en la "industria" que poseía la mayor cantidad de instalaciones, dando empleo a 1.638 personas.

Otra de las actividades productivas que ahora adquiere gran importancia era la vinícola que se localizaba en los departamentos del oeste: Andalgalá, Tinogasta, Pomán, Santa María y Belén eran los principales productores. Es en la década de 1880 cuando esta industria toma verdadero impulso, fruto de la creciente demanda de los mercados tucumano, salteño, santiagueño y boliviano. Esto produjo un aumento en las áreas implantada de viñas y la introducción de mejoras en las técnicas de producción. En esos años, como en los venideros, los reclamos eran por la apertura de mejores vías de comunicación, tanto en la necesidad de contar con vías férreas que permitan colocar el producto en el litoral como en la mejora de los caminos de herradura para acceder más fácilmente al creciente mercado tucumano. El Estado reaccionó de manera contradictoria; en 1884 mediante una ley se fomentaba el cultivo de la vid, pero dos años mas tarde el nuevo gobierno provincial creaba un impuesto a los vinos y licores; nuevamente en 1889, se sancionaba una ley que promovía la agricultura, entre ellas el cultivo de la vid, pero en las décadas siguientes se multiplicaron los intentos de gravar la producción y comercialización de vinos (1892, 1898, 1902, 1912); sólo en algunos casos los "bodegueros" lograron oponerse exitosamente a ellos.

El entusiasmo que despertó la actividad vinícola se desvaneció con el correr de los años; a principios de 1890 se calculaba que las ganancias líquidas eran mucho mas importantes que la dejada por el cultivo de la alfalfa, pero la crisis posterior de aquel año desbarató estas apreciaciones. No sólo se habían suspendido los créditos que el Banco Nacional acordaba a viñateros por lo que las inversiones en maquinaria y plantaciones se vieron severamente restringidas; sino que además no pudo enfrentar exitosamente los cambios del mercado. A la competencia de caldos cuyanos se le sumó, a fines del siglo XIX, una continua baja en los precios del vino y los efectos de la crisis azucarera de 1895-96, (Tucumán era la principal plaza de exportación de vinos).

Cuadro 2
Catamarca. Costos y rindes del cultivo de vid y alfalfa en 1890, en $

 

Alfalfa

Vid

Producción anual

400

1.875

Costos de producción

150

1.200

Líquido

250

        675

Fuente: elaborado en base a OCAMPO, F. 1890, pp. 37-38

A mediados de la década de 1890, a estas condiciones externas se sumaban, entre otras, la acción de plagas, fenómenos naturales, la baja de calidad por las deficiencias en el transporte y el encarecimiento del flete. Ahora el reclamo se dirigía al gobierno para que solicite a las compañías ferroviarias el establecimiento de tarifas diferenciadas para el transporte de cargas como había sucedido en Cuyo. A fines de la década era evidente no solo la imposibilidad de competir con otra provincias vitivinícolas, sino las dificultades para mantener los mercados a los que se exportaba, razón por la cual algunos contemporáneos creían imprescindible por un lado, mejorar la calidad del producto lo que permitiría apuntar a una franja del mercado sin entrar en competencia con los vinos cuyanos mas orientados al consumo masivo, y por otro lado reclamar con urgencia la mejora en el sistema de riego y en las vías de comunicación hacia el mercado tucumano.

Al inicio del nuevo siglo el sector vitivinícola mostraba señales de fortaleza y aunque de la actividad participaban un importante número de pequeños productores, se percibía un claro proceso de concentración en capacidad de exportación. En 1895 se registraban unos 20 vinicultores y en 1908 se afirmaba que en la provincia existían 209 productores de vinos; en este caso se incluían a productores con pequeñas bodegas. En total se elaboraban unos 8.625.000 litros. Esta producción abastecía al consumo interno y los excedentes se vendían en Tucumán, Córdoba y Santiago del Estero. Eran pocos los bodegueros que tenían capacidad de elaborar vino para exportar; en 1908 existían dos bodegueros que producían 300.000 litros cada uno, otro 200.000, cinco de 50.000 a 100.000, 41 por mas de 20.000 y el resto desde 1.000 a 2.000 litros cada uno5. La gran mayoría eran pequeños productores, que en los censos aparecen también como bodegueros, quienes elaboraban el vino para consumo local sin margen para la exportación; el verdadero comercio quedaba en manos de no mas de 10 "bodegueros".

La falta de apoyo sistemático y sostenido que recibieron los productores de parte de los gobiernos junto a los mayores impuestos al alcohol, a la escasa tecnificación y variedad del cultivo, los problemas de regadío, los costos de transporte, pero fundamentalmente a la cada vez mayor competencia de los vinos mendocinos y sanjuaninos; hicieron que en pocas décadas también esta actividad fuera decayendo. Con los años, varias plantaciones fueron reemplazadas por alfalfares y cultivos de cereales, otras fueron atacadas por plagas que obligaron a los viñateros a vinificar la uva con anterioridad a la plena madurez lo que llevó a un descrédito del producto perdiéndose los mercados de consumo.

A pesar que algunos datos no son enteramente fiables, sirven para darnos una idea de la evolución de la frontera agrícola en la provincia. Vemos como hay un gran avance durante la década de 1870 dado por la importancia del cultivo de alfalfa; hasta la década siguiente la alfalfa era la principal explotación agrícola para luego decaer. Hacia 1895 la superficie bajo cultivo se duplica, el trigo y el maíz son los que mas aumentan en tanto la vid presenta un leve avance; durante la primera década del siglo XX se experimenta una caída generalizada.

Cuadro 3
Catamarca. Superficie cultivada 1872-1905, en hectáreas


Cultivos

1872-73

1876 A

1888

1895

1905

Trigo

2.756

 2.882

  1.334

  5.552

 4.196

Maíz

3.233

 1.883

  3.259

  9.530

 6.008

Alfalfa

1.087

 7.290

  9.308

  8.080

 6.382

Cebada

     34

    118

---

      672

      96

Viña

---

---

  1.948

   2.160

  1.945

Tabaco

---

---

       86

      518

     481

Algodón

       8

---

---

        17

---

Porotos

   120

    420

---

      584

---

Papas

     18

---

     132

        93

---

Legumbres

---

---

      92

      186

---

Lino

---

---

---

       56

      51

Avena

---

---

---

---

---

Arboles frutales

---

---

---

   2.276

  1.091

Otros cultivos

     10

---

---

      866

---

Total

7.266

13.600 B

16.149 C

30.590

20.467 B

A Se han redondeado las cifras.
B Aproximado
C Excluimos 28.469 hectáreas que figuran como "Otros Cultivos", pues según otras fuentes esa cifra es exagerada.
Fuente: elaborado en base a AHC. Caja 581, fajo "f"; Latzina 1888, pp.538-539; Latzina 1889, p. 194. Napp 1876-p. 439,  Censo de 1895, T III, pp. XXX, XL, 129, 141

El comercio interregional beneficiaba en diverso grado a toda la provincia, en especial las ciudades del oeste; por varios años Andalgalá y Tinogasta fueron las ciudades económicamente más importantes de la provincia. A fines del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX, el comercio de ganado en pie se mantenía, a pesar de las restricciones chilenas y las cargas impositivas locales, pero a costa de grandes sacrificios resultando cada vez menos rentable para finalmente desaparecer como actividad comercial a mediados de la década de 1930. El plantel ganadero provincial muestran el predominio de ganado cabrío y vacuno; el aumento no es de gran magnitud y en 1895 existe una baja que se origina en ganado caballar, mular y asnal; también los vacunos sufren un leve retraimiento en 1908. Por esos años se afirmaba que el comercio interno de ganado había disminuido y sólo se enviaban reses a la ciudad Capital y La Rioja, mientras en el mercado tucumano se perdía lugar a manos del ganado introducido desde Córdoba.

Cuadro 4
Catamarca. Evolución del plantel ganadero 1865-1908

Ganado / Años

Vacunos

Caballar

Mular

Asnal

Lanar

Cabrío

Porcino

Total

1865

182.122

37.457

14.214

24.005

  75.700

120.530

  2.470

   456.498

1888

239.834

56.054

89.402

152.438

190.806

10.962

   739.496

1895

275.515

38.241

17.208

21.607

125.430

223.205

10.723

   711.929

1908

268.158

57.291

16.552

29.919

154.329

311.548

12.053

   849.850

Fuente: elaborado en base a AHC. Diario La Libertad, Año III, Nº 294, 1866. Censo 1914, T. VI, p.33

En estos años también sobresalían otras dos actividades extractivas que tuvieron una gran incidencia en la economía local. El primero de ellos es la explotación forestal, actividad ligada al suministro de insumos para el tendido de las vías férreas, tanto en la producción de durmientes como en el de combustible (carbón), como así también en el envío de leña a los ingenios tucumanos. En 1900 la leña enviada por ferrocarril ascendía a más de 18.000 tn. y la madera para durmientes unas 10.000 tn. La explotación se hacía en los departamentos del Este provincial (La Paz y Santa Rosa) donde se instalaron aserraderos y obrajes. La segunda actividad que seguía teniendo importancia era la comercialización de hacienda hacia el norte salitrero chileno. Esta actividad que venía realizándose desde varios años atrás, luego de la crisis salitrera de fines de 1889, va a tener un resurgimiento importante en los años finales del XIX e inicios del XX, a pesar de los problemas limítrofes de 1895 y 18986.

La situación productiva y comercial de la provincia en las décadas finales del siglo XIX, muestra los esfuerzos por readaptarse a la nueva demanda de los mercados. Ahora vemos figurar como ramas productivas importantes la vinicultura y la explotación forestal en tanto la actividad minera se encontraba en un período de franca declinación. La producción agropecuaria en general seguía siendo la de mayor valor por sobre la industrial; sobresalen la vinícola, los cereales, las frutas secas y la alfalfa, este último rubro había cobrado gran importancia a pesar de los bajo rindes.

4 La evolución presupuestaria en la década de 1890

El presupuesto, herramienta económica fundamental en la constitución del estado moderno, representa no sólo un instrumento técnico de planificación y una guía sobre las prioridades de política económica de una administración, sino que además exterioriza una serie de tensiones e intereses de los distintos sectores políticos y económicos. Su consideración y aprobación anual es un requisito indispensable que marca la continuidad y regularidad de la administración. Con la ya descripta situación política parecía imposible que tal requisito se cumpliera en este caso. Sin embargo, y a pesar que durante la primera mitad del período analizado los presupuestos tuvieron un irregular tratamiento y aprobación, durante la segunda mitad la aprobación adquiere mayor regularidad. Así tenemos que el presupuesto de 1889 fue el que rigió con modificaciones para los años 1890 y 91; el del año 1892 retoma muchos aspectos del de 1889 y posee pocas modificaciones, en tanto el presupuesto de 1893 es prorrogado para 1894 con algunas modificaciones. Finalmente durante los años 1895 a 1899 se aprobaron los respectivos presupuestos.

A pesar que en la mayoría de los casos las previsiones de recursos no reflejaban una evaluación cierta de la situación económica, se nota un esfuerzo por equilibrar las cuentas públicas. Durante los años del gobierno de Gustavo Ferrary los presupuestos fueron superavitarios; luego durante el gobierno de Julio Herrera el presupuesto del primer año fue deficitario (1895), pero luego se registran pequeños saldos positivos en los restantes.; finalmente bajo la administración Castellanos, vuelven los déficit con una tendencia al equilibrio hacia el final de su mandato. La situación presupuestaria, a deducir de las cuentas oficiales y de algunos informes, era delicada pero se pudo manejar satisfactoriamente.

La fase depresiva en la economía argentina de la segunda mitad del decenio del 90, según la caracterización de Cortes Conde, se refleja en la economía local a través de los valores absolutos de los presupuestos7. Pero esos mismos valores nos indican que, no obstante los bajos montos que representan casi la mitad de fines del 80, existe una leve recuperación; presunción que se fortalece cuando analicemos mas adelante la evolución de la recaudación. Como veremos las medidas impulsadas por lo gobiernos durante el período sin duda ayudaron a equilibrar los presupuestos y mejorar la recaudación, esto en un período que fue calificado como el de la peor crisis económica de su historia8.

La irregularidad en la percepción de los impuestos estaría indicando la existencia de una crisis productiva; al caer la actividad económica las dificultades para cumplir con el fisco eran mayores, pero a la vez el estado instrumenta medidas administrativas para mejorar la percepción. Las medidas que toma el estado provincial ante la crisis se orientan en varias direcciones; recurre a la ayuda federal, intenta elevar la presión impositiva, genera deuda interna y disminuye las previsiones presupuestarias.

Cuadro 5
Catamarca. Gastos y Recursos según presupuestos. 1888-1901, en pesos m/n

Años*

Gastos

Recursos

Déficit/Superávit

1888

338.270

405.590

67.320

1889

698.674

774.054

75.380

1892

312.507

355.010

42.503

1893

266.888

270.000

3.112

1895

336.448

327.500

-  8.948

1896

371.654

375.000

3.346

1897

401.196

411.000

9.804

1898

356.216

348.500

-  7.716

1899

350.948

347.500

-  3.448

1900

353.800

437.500

- 2.390

1901

320.890

318.500

- 2.390

* Los presupuestos de 1890, 1891 y 1894 son prórrogas
 
Fuente: elaboración en base a ALD. T. 25, fs. 400-405v. T. 29, f. 271; T. 30, f. 290-293v. T. 34, fjs. 25-34. T. 39, fjs. 166-170v. T.37, fjs. 130-142. T. 39, fj. 166-170v. T. 43, f. 404-408.

Al analizar la composición de los recursos, sobresale la importancia que posee la contribución directa tanto territorial como mobiliaria, en orden de importancia le siguen las patentes, los impuestos al consumo y el sellado (cuadro 6), situación parecida a la mayoría de los estados de la región9.

Descontando la ayuda federal, que comienza a tener una gran importancia, esta estructura impositiva supone, entre otras cosas, poseer información actualizada sobre los bienes imponibles. No solo era necesaria una actualización en la legislación impositiva, aspecto sobre el que insisten los ministros de hacienda, sino que también debían realizarse con regularidad las clasificaciones y valuaciones. Tanto en el caso de las patentes como de las contribuciones (territorial y mobiliaria) estas operaciones eran cruciales para alcanzar las metas presupuestarias fijadas.

En el caso de la contribución territorial la mayor dificultad era la inexistencia de un catastro actualizado, razón por la cual los gobiernos impulsan valuaciones -1892, 1895, 1898- aunque los resultados esperados no siempre fueron satisfactorios debido a las deficiencias en su confección y también a las fluctuaciones monetarias. Estas valuaciones eran levantadas por Comisiones de "personas idóneas" que incluían a los mayores contribuyentes. No todas estas comisiones cumplieron su cometido; tanto la situación de inestabilidad política como las subvaluaciones y constantes quejas y críticas de los contribuyentes a las tasaciones, hicieron que estas medidas no tuvieran un buen desempeño. En el caso de las patentes sucedía algo similar; con cada clasificación realizada por una comisión encabezada por el Receptor departamental, los pedidos de reconsideración ante los "Jury de Reclamo" eran tales, que en varios casos obligaron a los gobiernos a reducir los porcentajes imponibles. Como veremos mas adelante el estado recurre a otras herramientas para mejorar la percepción.

En base a lo esperado de la valuación, en la previsión presupuestaria para 1892 los recursos estimados sobre contribución territorial fueran los únicos, junto al sellado, que presentaron un alza. Los años 1893-95 fueron los más críticos; los aumentos que se verifican en los rubros patentes, sellados y demás impuestos al consumo en el año 1896 se debe en parte a la aplicación de la nueva legislación sobre los mismos de fines del 95, incluso el Gobernador esperaba un superávit para 1896 dadas "las severas medidas que se han adoptado para garantir la fiel percepción de la renta", en tanto el alza de la Contribución territorial prevista para 1899 se puede leer como resultado de la nueva valuación y la modificación del cobro de la misma10. En este caso las subvaluaciones eran las principales causas de los déficit; en 1895 el gobernador Herrera estimaba que los valores estaban subvaluados en más de un 150 %. La devaluación monetaria junto a los significativos niveles de evasión, hacían que los perjuicios a la renta pública fueran notorios; la nueva legislación buscaba atenuar estos inconvenientes.

Dos ultimas consideraciones sobre las previsiones presupuestarias para el período. En primer lugar, la previsión de recursos a nivel global es mas moderada, a tal punto que el incremento es mínimo; como consecuencia de ello, los déficit en la recaudación se reducen considerablemente. En segundo lugar, las previsiones por rubros nos dan la pauta de la orientación en la política fiscal. Vemos claramente que para 1896 se prevee en los rubros principales una variación considerable, por ejemplo la contribución directa sufre una merma importante en tanto los rubros que gravan la comercialización en general (patentes, venta de hacienda, explotación de bosques) tienen montos mayores; igual situación se presenta con el papel sellado. El gobierno gira levemente hacia la imposición indirecta como medio para captar recursos, esto afectará no sólo el circuito de comercialización, sino también las economías de los sectores mayoritarios que verán encarecerse los productos de consumo. Es probable que la intención haya sido gravar sectores económicos medios (comerciantes, industriales) como una forma de compensar la presión impuesta al sector de pequeños propietarios en 1893 cuando la contribución directa representa el rubro más importante de los recursos presupuestados

5  La recaudación en tiempos de crisis

Las previsiones presupuestaras encontraron fuertes dificultades administrativas y políticas a la hora de los resultados; si bien los gobiernos insisten a los receptores en la necesidad de cumplir fiel y enérgicamente su labor, en algunos casos esas dificultades fueron insuperables. El impuesto a los vinos y alcoholes, cuya cifra estimada rondaba los $